Hola! Espero todos estén súper, perdonen la tardanza pero a cambio traigo capítulo largo, los quiero! Gracias por tomarse el tiempo de leer este fic.

*Personajes propiedad de Cartoon Network


Operación B.A.Ñ.O.S

Bobos y engreídos

Adolescentes

Ñoños

Ofenden a ex agentes regresados al

Servicio por causas especiales.


La mañana de ese lunes parecía como cualquier otra, Wally llegó en su bicicleta al entrenamiento de americano renegando contra su padre quién se seguía negando a comprarle un auto. Kuki arribó en autobús como todos los días de práctica ya que era demasiado temprano para que su padre aprovechara la gasolina y llevara a ambas hijas a la escuela en un solo viaje. Ninguno de los dos se encontró en los pasillos o se dirigió si quiera una mirada en la primera parte del entrenamiento con todo y que compartían el campo; Cinco les había dado ordenes precisas y estaban demasiado concentrados en que todo saliera bien.

─¿A dónde fuiste después de la fiesta?─ le preguntó Becca mientras ayudaba a Kuki a estirarse─ pensé que te quedarías a ayudarnos contra esos mocosos.

─Wally y yo fuimos a comer─ inventó─ la comida de El Punto no es tan buena como dicen.

─Los chicos y yo nos pasamos por las hamburguesas después de nuestro asunto y no los vimos─ le dijo rodando los ojos al escuchar que su amiga se había ido con ese tipo.

─N-no, no fuimos por hamburguesas─ le dijo algo preocupada, no había pensado en una coartada.

─Pensé que le gustaban, siempre está comiendo eso en la cafetería, se llena la boca de comida y ni siquiera mastica bien, que desagradable.

─Quisimos variar un poco el asunto, fuimos a un restaurante vegetariano a las orillas de la ciudad─ se inventó, sabía que ellos jamás pisarían un lugar así.

─¿El Güero Torres comiendo comida vegetariana? Eso no me lo creo.

─Seguramente después de dejarme en casa fue por una pizza o algo─ le dijo restándole importancia y rogando porque nadie corroborara su historia con Wally─ seguramente sólo intentaba ser amable.

─Entonces va en serio ¿no?─ le dijo la castaña después de un rato-

─¿Qué cosa?

─Tú y Wally.

─Somos amigos tontita─ contestó mientras tocaba las puntas de sus pies y Becca le empujaba.

─A ti te gusta con todo y los problema que trae consigo, no sólo su personalidad sino sus admiradoras, no te importa echar por la borda los sentimientos de Evan.

─Sólo somos amigos Becca─ le dijo con incomodidad antes de que el silbato de la entrenadora les informara que el tiempo de estiramiento había terminado y era hora de agruparse─ y Evan sólo me ve como un capricho─ susurró indignada.

Wally por su parte ya había comenzado a correr alrededor del campo junto a sus compañeros de equipo, estaba muy concentrado en su misión. Al final habían decidido que ellos harían la parte más riesgosa debido a la posición que ocupaban en la alta esfera deportiva. El australiano sentía la adrenalina al tope y esperaba que tuviera que actuar pronto, porque la presión lo estaba matando.

─Oye enano ¿por qué sonríes como tonto?─ Evan se emparejó con él compartiendo una risa burlona con Ace que se encontraba del otro lado del rubio, sin perder el ritmo de la marcha.

─Deberías ver por donde caminas─ Ace le puso el pie para hacerlo tropezar─ o podrías caerte "Canguro"─ chocó la mano con Evan y siguieron corriendo.

─Mi nombre es Wallabee idiota, no walabi─ dijo irritado al sentir el escozor de la rodilla que se había lastimado al caer y que ahora le sangraba─ y son marsupiales pequeños que no llegan a ser canguros, tarado. Y luego dicen que el tonto soy yo.

─¡Torres, deja de descansar y ponte a correr o aumentaré diez minutos a la rutina!─ le gritó el entrenador, mientras el chico se levantaba y seguía corriendo, ya se la pagarían esos dos.

Treinta minutos después Kuki comenzó a tener problemas con la coordinación de las rutinas y las piruetas, al final no tuvo más remedio que sentarse mientras se llevaba una mano al abdomen y respiraba trabajosamente.

─¿Te encuentras bien Kuki?─ preguntó la señorita Frank, entrenadora de porristas, una mujer de no más de 30 años, cintura diminuta, cabello largo, negro y risado que enmarcaba unos ojos color aceituna.

─No─ artículo Kuki haciendo una mueca─ tengo el periodo y ya no aguanto los cólicos ¿puedo ir al sanitario? Creo que necesito reponerme unos minutos─ la profesora suspiró.

─Supongo que por hoy puedes retirarte temprano─ hizo una anotación en su libreta─ toma algo y descansa, te veo aquí en el entrenamiento de pasado mañana.

─Gracias señorita─ le dedicó una angelical sonrisa que fue opacada por otra mueca al tiempo que sentía un nuevo cólico.

─¿Quieres que te acompañe Kuki?─ preguntó Becca mirándola afligida.

─Estoy bien, descuida. Sólo me daré un baño y luego comeré mucho chocolate, todo estará bien, tu quédate al entrenamiento, nos vemos en sociales más tarde─ le dijo la asiática poniéndose de pie.

─De acuerdo─ le sonrió Becca─ con cuidado.

La pelinegra caminó hacia la escuela y una vez que estuvo dentro del edificio se apresuró hacia los casilleros mirando a todos lados nerviosa, la escuela aún parecía desierta y los pocos estudiantes que se llegó a cruzar no le prestaron demasiada atención. Abrió el suyo, con calcomanías de simios arcoíris, y sacó su maleta de deportes, donde tenía un cambio de ropa, no le gustaba traer ropa de porrista todo el día, y sus utensilios de ducha. Sin dejar de mirar a todos lados caminó un par de pasos a la derecha hacia un casillero tapizado con estampas de flores, el de Becca, y marcó la combinación sintiendo como le sudaban las manos. Sabía que a nadie le parecería anormal verla haciendo eso ya que seguido tomaba cosas del casillero de su amiga, pero de alguna forma la culpa la hacía sentirse en la mira; suerte que no había testigos.

Una vez abierto observó algunos libros, una chamarra verde militar y varios botecillos con lápices de colores, plumones y plumas; comenzó a hurgar intentando no mover nada de lugar.

─¿Dónde estás?─ susurró sintiéndose cada vez más nerviosa, su mirada se desvió a la puerta del casillero, que por dentro estaba tapizada con fotos de Becca y Roberto juntos─ que cursi, eso está muy pasado de moda─ se quejó─ pero justo en ese momento notó que en una de las fotos estaba un listón pegado con cinta adhesiva morada, y de este colgaba una pequeña memoria USB negra. La arrancó sin dudar sabiendo que era lo que buscaba y echó a correr hacia el pasillo de los vestuarios, pasó de largo y se metió a los sanitarios que nadie usaba, dejó su maleta en una esquina del lavamanos y comenzó a lavarse la cara; el sudor era enemigo de cualquier cutis. Enseguida sintió que su pulso se normalizaba y su ritmo cardíaco bajaba; sin embargo, aún no había terminado. Cerró el grifo y esperó unos minutos antes de escuchar cuatro golpes en la puerta y luego esta abrirse, por ella entró Wally.

─¿Lo lograste?─ ella asintió abriendo la mano para mostrarle la memoria─ ¿es la correcta?─ preguntó dudoso.

─La de Becca tiene forma de cerdito, además Abby dijo que seguramente parecería una memoria común, a Becca no le gustan las cosas comunes son muy aburridas.

─Define común, porque mira que Roberto no es precisamente…─unos pasos los hicieron callar y mirarse con horror ¿habían seguido a Wally? Pero si sólo había pedido permiso para ir al sanitario ¿ya ni en eso confiaban? ─¿ahora que hacemos? ¿los enfrentamos?─ le dijo señalando la pulsera que les había dado Dos tiempo atrás.

─¿Bromeas? ni siquiera sabemos cuantos son, sólo arruinaremos todo─ le dijo la chica en un susurro y mirando a todos lados buscando alguna forma de salir de allí, la ventana era demasiado angosta, no era un opción y dado que los pasos sonaban cada vez más cerca, la puerta tampoco. En un arrebato lo tomó de la mano y lo jaló hasta el último baño, cerró la maltrecha puerta, que ya no poseía pasador, y le hizo la seña de que se callara, si tenían suerte sólo era alguien buscando un lugar vacío para fumar y pronto se iría.

Becca y Jena entraron al baño.

─¿Crees que esté aquí?─ preguntó Jena─ nadie viene a estos baños, son horribles─ miró a su alrededor con disgusto, nunca había entrado a ese lugar tan descuidado.

─En los vestuarios no estaba─ comentó Becca incómoda─ quizás vino aquí para tener algo de privacidad, ya sabes que cuando te sientes así usar baños públicos no es lo más grato del mundo─ Jena asintió sin dejar de mirar con horror a su alrededor.

─Supongo─ Jena le dio por su lado, después de todo ella sólo estaba allí para mostrar compañerismo como líder de porristas, Kuki estaba lejos de ser su amiga, sobre todo después de verla bailar con Wally toda la noche del sábado─ ¿y ya probaste llamarla al celular?

─Lo apaga antes de las prácticas─ contestó Becca─ en realidad lo que me preocupa es que no traiga tampones o toallas sanitarias, suele ser muy olvidadiza, también tengo analgésicos en mi casillero.

─Que buena amiga─ contestó Jena con fastidio, sólo quería volver a la práctica─ oye esa ridícula maleta de los simios arcoíris ¿no es suya?─ Kuki se llevó una mano a la frente al escuchar aquello ¿cómo había sido tan tonta de dejarla allí?

─Sí, es su maleta, te dije que estaba por aquí ¿Kuki? ¿Necesitas algo?

─Veo pies en el último cubículo─ Jena comenzó a caminar hacia allí mientras Wally se llevaba una mano a la pulsera, pelearía antes de ser atrapado con vida; Kuki negó rotundamente ¿Cuántas oportunidades tenían ellos contra dos ninjadolescentes?

─¿Kuki estas bien? Soy Becca─ intentó de nuevo la castaña.

─Contesta Kuki, esto no es gracioso, sabemos que estas aquí─ Jena tomó la iniciativa y dio un par de golpes a la puerta, que se abrió dejándola ver a Kuki de puntitas besando a Wally, que la tomaba por la cintura. Él era ahora un poco más alto que ella, quien parecía hacerse estancado en esa estatura ya que Wallabee Torres no era reconocido por ser muy alto.

─Wow─ logró articular Becca ante la sorpresa de ver a su amiga allí escondida precisamente con el rubio.

─¿¡Qué significa esto!?─ exclamó Jena con el semblante crispado por la furia─ dijiste que te sentías mal y vienes… vienes a este sucio lugar a besarte con Wally─ Kuki se separó de un sonrojado Wally que intentaba no parecer demasiado sorprendido; ella misma sentía los colores en rostro.

─Sí, me siento mal─ les dijo ella lo más seria que pudo sintiendo que el corazón se le salía, aun no se creía el haber sido capaz de besar a un chico contra la pared de un baño y no cualquiera, al Güero Torres; sin duda llegaría a escribirlo a su diario, si es que salían vivos de eso.

─Dijiste que solo eran amigos─ comenzó Becca sobreponiéndose de la impresión, una cosa era un baile y una comida y otra encontrar a tu mejor amiga besando a un delincuente estudiantil en los baños de la escuela.

─Parecen ser demasiado amigos─ dijo Jena con furia en la voz y las manos en las caderas, intentaba por todos los medios no gritar pero sentía que estaba por explotar─ ¿por qué con ella Wally?─ le dijo mirándolo directamente a los ojos con el rostro crispado─ tú sabes bien que me gustas y ella es tan… tan común y tonta, parece una niña grande─ el rubio abrió la boca varias veces para protestar sin que de esta brotara nada.

─Es agradable─ logró decir por fin e intentando ocultar su molestia al escuchar que insultaban a su amiga─ y a ti no te soporto, ni siquiera me caes bien─ la chica lo miró con la boca abierta y furia contenida ¿cómo se atrevía?

─Gracias por preocuparte por mí Becca─ logró articular Kuki que sentía la tensión elevándose a cada segundo─ pero me las estoy arreglando bien yo sola─ tomó a Wally de la mano, asegurándose de pasarle la memoria, y lo jaló hacia ella, ambos pasaron junto a las porristas, esperando que en cualquier momento les bloquearan las salidas, pero esto no ocurrió y lograron llegar a la puerta antes incluso de que ambas reaccionaran.

─¿A dónde van? ¡Esto no ha terminado!─ les gritó Jena furiosa.

─Voy a tomar un baño, no me voy a seguir besando con él mientras ustedes miran─ se encogió de hombros─ si lo hacemos aquí es porque queremos privacidad tontitas─ dicho esto tomó su maleta de deportes y salió de allí, sin dejar de jalar a Wally que se seguía sintiendo de piedra. Una vez que estuvieron en el pasillo ella lo soltó─ vete de aquí, rápido─ el chico la miró sin comprender, aún no podía asimilar que ella acababa de besarlo y que hasta hacía unos segundo iban tomados de la mano─ Wally─ le puso una mano en el rostro haciéndolo dar un respingo─ están por salir, debes irte ya, recuerda la misión.

─C-claro─ movió la cabeza con brusquedad intentando despejarse─ ¿pero tú que harás?─ se sentía en las nubes, más tarde cuando recordara ese momento se regañaría por mostrarse tan vulnerable, no era que jamás hubiera besado chicas en lugares ocultos de la escuela, pero como siempre, todo lo relacionado con la japonesa lo ponía en aprietos.

─No te preocupes, recuerda que me encargo de las tácticas distractivas─ le sonrió con inocencia mostrándole una pulsera con perlas de humo que Dos le había dado el día anterior, su más nuevo invento─ pero vete ya, yo las distraeré si no queda de otra, pero debemos llamar la atención lo menos posible─ el rubio asintió y echó a correr por el pasillo lo más rápido que podía; debía seguir el plan, su equipo confiaba en él. Se precipitó por la salida y bajó los escalones a brincos con rumbo al estacionamiento, donde se veía a varios chicos llegando, entre ellos estaba Abby, bajando del autobús con Kendra, Dos platicando con Hueverto y Uno, estacionando su bici.

─Buenos días Wally─ le saludó─ ¿todo bien?

─No sé, Kuki tuvo que actuar─ le contestó montando su bici y comenzando a pedalear como poseso con rumbo a la avenida mientras Uno afirmaba y se dirigía hacia la escuela, quizás a asegurarse que su amiga estuviera ilesa. Aún se sentía mareado y el corazón le martillaba los oídos, pensaba que todo lo ocurrido desde el momento en que Kuki lo había besado había sido un sueño, porque ¿en qué realidad le pasaban ese tipo de cosas a él? Sabía que lo había hecho como una última salida, pero eso no le ponía menos contento, rayos, esa chica era de armas tomar. Aún podía sentir el sabor de sus labios sobre los suyos, y su olor a vainilla inundando sus fosas se había estrellado con un auto al dar una vuelta muy cerrada por ir distraído, se bajó casi de un salto de su bici y echó a correr hacia el callejón detrás de la primaria, donde su hermano y el niño del yoyo ya le esperaban.

─¿Alguien te siguió? ─preguntó 84

─No lo creo─ el resto del Sector los habría interferido de ser así.

─34 Y 83 están vigilando desde arriba yo me quedaré cuidando tu bici y la calle en general, 43 llévalo con T─ el pequeño rubio asintió y le hizo una seña para que lo siguiera.

─¿Tuviste contratiempos?─ preguntó Joey escoltándole a través del callejón─ tienes una cara graciosa.

─No, no, todo salió… salió excelente─ le dijo ocultando los ojos bajo el cabello y sonrojándose un poco al recordar a Kuki besándolo; sin embargo, se dijo que ya tendría tiempo para pensar en eso por la tarde.

-Claro, lo que digas─ contestó Joey incrédulo sabiendo que no sacaría nada de él. Al fondo del pasillo estaba Tommy con una especie de computadora sobre un bote de basura.

─La memoria─ le pidió T mientras Wally se la tendía─ vaya así que de verdad está cifrada─ dijo al apenas conectarla─ ni que fuera la gran cosa, tontos adolescentes, así que creen que pueden ocultar sus secretos del gran T, ya lo veremos─ comenzó a teclear de forma frenética y cinco minutos después las carpetas comenzaron a descargarse.

─Haremos una copia de respaldo para la Base Lunar, de esta forma 587 podrá─ Wally seguía pensando en lo ocurrido─ ni si quiera sé por qué te digo esto hermano─ agregó al ver que ya no le prestaba atención.

─Oigan chicos─ T se miraba preocupado─ no he revisado esto a fondo, estoy solo abriendo carpetas al azar pero aquí hay registros de armas genéticas, no un simple cañón lanza albóndigas o mejoras al traje ninjadolescente como pensábamos.

─¿Genética?─ preguntó Joey─ ¿cómo usas la genética como arma?

─Mi hermano mayor una vez inventó un rayo que le hizo cambiar la edad, ser adolescente por unos minutos, Padre también convirtió a Uno una vez en adulto, piensa en todas las variaciones que eso puede tener.

─¿Armará a los adolescentes con armas genéticas?─ preguntó Joey dudoso─ ¿seguro que es cosa de Padre?

─Sí, tiene todo su sello, bueno su antiguo sello, debo checar las carpetas a profundidad pero estoy muy seguro de que nada bueno saldrá de esto─ expulsó la memoria y se la regresó a Wally─ deben regresar esto a donde estaba, no permitan que sospechen.

─Eso no era parte del plan─ se quejó─ sería arriesgar a Kuki, de nuevo.

─No siempre es fácil ser un chico del barrio─ le dijo Joey encogiéndose de hombros─ pero es tarde para arrepentirse, ahora vete, nosotros nos encargamos de lo demás, ustedes sólo devuelvan esa memoria.

─Pero Kuki…

─No es una damita en apuros, sabrá arreglárselas─ le dijo empujándolo hacia la salida del callejón─ ya vete que debo ir a clases también.


Kuki Kiut había estado distraída toda la mañana y había prestado casi nula atención a las cuatro clases que la separaban del receso; por suerte para ella, siempre se había caracterizado por estar en las nubes. Esa mañana el besar a Wally se le había hecho la mejor distracción del mundo puesto que no era extraño ver a los adolescentes esconderse en salones vacíos o los vestuarios para ese tipo de cosas, pero ahora que no estaban encerrados en un baño con dos ninjadolescentes esperándolos, se sentía terriblemente avergonzada. No le había pedido permiso, ni siquiera consultado, lo había hecho y ya ¿y si él no quería hacer algo así con ella ni por el bien de la misión? ¿Y si ya no quería ser su amigo? Quizás no lo eran y ella había estado creyendo erróneamente que sí.

Miró con tristeza el examen de matemáticas que debía estar contestando y suspiró, no tenía la menor idea de cómo resolver esos ejercicios. En algún momento le había pedido precisamente a Wally que le ayudara y este aceptó pero con todo el trabajo de logística detrás de cada misión, apenas y habían tenido tiempo de hacer su propia tarea. Se obligó a intentar responder algunos ejercicios antes de levantarse a entregar un examen casi en blanco ¿para qué fingir que las respuestas le llegarían en el ultimo momento?

─¿Me puedo retirar? No me siento bien─ le dijo en voz baja al profesor, que la miró de arriba abajo y observó su reloj.

─Primera y última vez, señorita Kiut─ ella asintió y salió rápidamente al vacío pasillo, entró a los sanitarios más cercanos, abrió la llave del agua y zambulló la cabeza bajo el chorro intentando despejar de su mente el beso de aquella mañana, ese que no había dejado de atormentarla desde que Wally había echado a correr y ella había entrado a los vestuarios a bañarse con el pánico de que llegaran a atacarla, cosa que no ocurrió. Sí, la misión había sido un éxito, o eso creía, pero no estaba segura que su relación con el rubio hubiera corrido con la misma suerte. Wallabee Torres era un chico rudo con cierto desdén por las normas y que se metía en problemas por diversión, a su vez, era bien sabido que no tenía paciencia con nadie y que odiaba las tonterías que más de alguna chica había hecho para congraciarse con él ¿qué pensaría de que una joven amante de los chicos arcoíris de pronto lo hubiera besado?¿y si pensaba que era como Eva, Jena y otras quienes se aglomeraban en los pasillos para verlo pasar? Era cierto que a ella le gustaba, no sólo por ser lindo, rudo y quizás todo lo que no era por sí misma, sino porque era divertido, cool, gracioso, amable y valiente; pero jamás haría alguna de esas cosas para llamar su atención.

─Hey, si sigues así vas a ahogarte─ escuchó que le decía una voz y después alguien la separó del chorro del agua y la cerró; al quitarse el cabello mojado de la cara miró a Abby sonriéndole, con una sencilla blusa de mezclilla y pantalones de mezclilla rotos con unas botas militares y claro, una gorra roja.

─Abby ¿qué haces aquí?─ preguntó sin inmutarse pese a que tenía el cabello chorreando y se estaba mojando el pescador de mezclilla que usaba, al igual que sus Converse verdes.

─Lo que la gente normal venimos a hacer en los sanitarios─ contestó con una risa mal disimulada─ y perder el tiempo hasta el receso─ miró su reloj en la muñeca─ ¿y tú? Aparte de cometer suicidio, quiero decir.

─Yo… yo… estaba pensando.

─Uno me dijo que la misión fue exitosa, muchas felicidades número Tres ¿es eso lo que te preocupaba?─ Kuki negó salpicando a Abby.

─No, me alegra saberlo pero no estaba particularmente preocupada por ello.

─¿Entonces?─ Abby se tensó─ ¿crees que te descubrieron? Dime que ocurre.

─No─ le dijo levantando la mirada─ no había pensado en eso, pero no creo que Becca sospeche.

─¿Qué pasa?─ le dijo preocupada─ sabes que puedes decirme lo que sea.

─Creo que…que… arruiné todo─ dijo a su pesar─ mientras se jalaba las mangas de la blusa verde de hombros caídos que usaba.

─Pero todo salió bien─ le dijo Abby confusa.

─Becca y Jena fueron a buscarme al baño donde estaba con Wally, nos escondimos en el último cubículo esperando que se fueran pero ellas… estaban por descubrirnos y yo… pensé que si nosotros… aparentábamos be… be…

─¿Hablas del beso?─preguntó risueña─ y yo que pensaba que al fin alguno había tomado la iniciativa─ soltó una carcajada jovial.

─¿Ya sabías del beso?─ le dijo la asiática preocupada.

─Claro, si alguien de la escuela aún no lo sabe es porque vive bajo una piedra─ dejó de sonreír al ver la cara de terror que tenía su amiga─ incluso se ha corrido el rumor de que están saliendo, como los vieron juntos en El Punto.

─Oh no─ la miró aterrorizada─ no Abby no, él odia ese tipo de cosas ¿no recuerda a Ally? Ocurrió hace quizás cuatro meses si no me equivoco…

─¿Ally?─ Abby la miró pensativa─ no me suena ¿estudia aquí?

─Ya no, tuvo que cambiarse de escuela─ le dijo con terror─ yo iba a inglés con ella y estaba locamente enamorada de Wally, empezó a correr el rumor de que él y ella salían…

─Ah sí ya me acordé, Wally le dijo que se perdiera por allí─ intentaba hacer memoria─ pero si mal no recuerdo él vio que tu estabas observando todo y…

─Le dijo que si esa era su idea de llamar la atención no podría haber encontrado una peor porque odiaba a las chicas mentirosas y que se creían lo que no eran. Después Eva y Jena le hicieron la vida imposible y la pobre chica tuvo que cambiarse de escuela para que la dejaran en paz.

─Ya quiero ver que esas dos traten de hacerte algo con él presente─ rió Abby por lo bajo pero enseguida se contuvo al ver la cara de espanto de su amiga.

─Ellas no me preocupan, me preocupa él─ le dijo con algo de tristeza─ yo hice eso porque entré en pánico, creí que si pensaban que solo estábamos tonteando o algo se vería menos sospechoso y no pensarían que tramábamos algo, pero jamás le pregunté, sólo lo bese─ había comenzado a morderse el labio─ seguramente ahora cree que yo esparcí esos rumores y…

─Kuki cálmate─ le tranquilizó la morena tomándola de las manos─ en serio, no es tan grave. Él no se va a molestar contigo por algo así, quizás se porte algo idiota cuando escuche los rumores o alguien se burle y le haga sentir acorralado─ rodó los ojos al recordar al antiguo Cuatro y todas las veces que había empeorado las cosas con su actitud ─ pero creo que ha madurado y aprendido cosas desde que éramos niños y al menos no será grosero contigo y si lo es, después encontrará la manera de arreglar las cosas.

─Pero Ally…

─Tú no eres Ally, seguramente le molestó que dijera eso cuando no era verdad y más si tú escuchaste todo, quizás no fue la manera de decírselo pero qué le vamos a hacer, es Wally─ se encogió de hombros─ Escucha, como ya sabes pero no recuerdas, crecimos juntos y muchas veces tuvimos misiones en parejas donde hicimos cosas que quizás no le gustó por completo al otro pero al final todos sabíamos muy bien que era por un bien mayor, ahora es lo mismo. Él seguro entiende que esto es sólo un rumor que tus amigas porristas soltaron y que acabará pronto, cuando ocurra algo más emocionante. Si quieres puedo golpear a alguien para que sea noticia.

─¿De verdad lo crees?─ le dijo con ojos suplicantes.

─Claro que sí, los conozco mejor que ustedes mismos, confía en Cinco─ Tres le sonrió un poco─ ahora vamos a exprimirte un poco el cabello ¿está bien? Después quizás debamos usar el secador de manos, seguro no querrás llegar escurriendo a la cafetería así, solo faltan unos minutos para que suene el timbre y esto se vuelva un mercado y ya sabes que aquí todos se sienten con el poder de criticar.

Diez minutos después las chicas llegaron a la cafetería que ya lucía abarrotada, donde Memo y Miguel las esperaban en la mesa de siempre.

─Miren a quien me encontré saltándose clase─ Abby les guiñó un ojo a los muchachos.

─Buen trabajo Kuki─le felicitó Uno mirando de reojo a todos para asegurarse que nadie les prestara atención─ que bárbara, te luciste, tal y como se esperaba de nuestra agente encargada de tácticas distractivas, siempre supe que eras la indicada para esta misión─ la pelinegra le sonrió agradecida y sonrojada por los cumplidos pero entonces notó que más de un par de ojos estaban fijos en ella mientras murmuraban.

─Pareciera que mataste a alguien─ le dijo Memo dándole una mordida a su emparedado de salami─ si sólo fue un beso ¿quién se lo dio a quién?─ preguntó curioso─ ¿quién tomó la iniciativa?─ Abby le soltó un codazo y lo miró severamente─ ¿Qué?─ la morena negó con hastío.

─Que sutil eh, te felicito.

─Toda la escuela lo sabe─ Abby lo miró fijamente intentando darle a entender que no era un buen tema.

─Saben que, ni para que me molesto ¿por qué no son caballeros y van a la barra a traernos algo de comer? Quiero el paquete de hamburguesa con nachos─ les dijo rogando que entendieran la indirecta de que quería estar sola con su amiga.

─¿Y por qué no le dices a Mauricio que te lo compre? ─le dijo molesto.

─¿Vas a seguir con eso? Ya te expliqué que es el ex de mi hermana y…

─¿Tú que quieres Kuki?─ intervino Uno─ yo invito.

─Los hot dogs con papas a la francesa─ le dijo algo incómoda de sentir tanta atención hacia ella de otras mesas─ una soda de limón y unas palomitas.

─Serán palomitas para ti y nachos para Abby, vamos Memo─ le dijo mientras el castaño se levantaba sin muchos ánimos.

─Los hombres son idiotas, y más estos tontos─ le dijo con seguridad─ pero en serio Kuki, relájate, la gente hablará de otra cosa pronto te lo aseguro.

─Supongo que tienes razón─ suspiró algo más feliz.

Wally había estado castigado las últimas dos horas de clase. Se había saltado la primera hora por haber ido a dejar la memoria y al llegar a la escuela se había enterado de mala manera de los rumores que ya corrían sobre él y Kuki. Los chicos con los que solía juntarse para perder clase detrás del gimnasio le habían preguntado los pormenores del asunto, cuestiones del tipo ¿qué tal besa? ¿le metiste mano? ¿ya te la tiraste? lo habían sacado de sus casillas y había peleado, por lo que había terminado en el salón de castigos con mucho tiempo para pensar en lo ocurrido.

Caminaba con desgana hacia la cafetería mientras pensaba en lo que le diría a Kuki cuando la viera, el sonrojo se le subió al rostro y su corazón comenzó a acelerarse ¿qué rayos tenía esa chica que lo ponía tan idiota?

Apenas había puesto un pie dentro de la cafetería cuando sintió todas las miradas en él, atentos a su siguiente movimiento que fue caminar con la mirada gacha hacia la mesa donde ya estaba Abby, Memo, Migue y Kuki; se le formó un nudo en el estómago.

─¿Todo bien?─ preguntó Memo observándolo con unas sonrisa de burla mientras Abby lo reñía con la mirada.

─S-supongo─ contestó tomando asiento y evitando mirar a Kuki que hacía lo mismo.

─Le digo, me dice─ interrumpió Uno─ felicidades por la misión, estuvo súper.

─Aún falta, me dijeron que hay que devolver…

─Aquí no─ le calló Abby─ hay demasiada gente mirándonos.

─Te compramos el almuerzo─ agregó Memo─ pizza y dedos de queso─ Migue invita.

─Gracias─ comenzó a comer mientras Miguel les contaba algo de su clase de inglés hasta que un rato después una voz les hizo perder el apetito a todos.

─Kuki tenemos que hablar─ Evan estaba parado junto a ella que miraba a Miguel pidiendo ayuda─ ahora.

─Ahora mismo estamos comiendo─ intervino Miguel─ quizás si vuelves más tarde o haces una cita, mi amiga Kuki podría pensar en hablar contigo.

─No estoy hablando contigo─ le advirtió el chico que se notaba visiblemente molesto─ mantente al margen si sabes lo que te conviene ¡Vamos Kuki!

─O sea hello ¿me estás amenazando?─ le dijo el chico molesto de que se metieran con su equipo, incluso Abby miraba a Evan estudiando sus movimientos─ creo que me subestimas…

─Evan─ logró decir Kuki─ la gente nos está mirando, es incómodo.

─Llevan horas mirándote, no me digas que recién comenzó a molestarte, dije que quiero hablar contigo, ahora.

─No tenemos nada de que hablar─ le dijo molesta, odiaba que le hablaran así─ déjame comer.

─¡Te besaste con ese idiota!─ le espetó perdiendo la paciencia al tiempo que la cafetería en pleno se quedaba en silencio, atenta a la escena que se desarrollaba en un extremo─ ¿a eso le llamas nada?─ gritó mientras azotaba su puño contra la mesa y las manos de Miguel y Abby se iban instintivamente a las pulseras que llevaban.

─Eso no tiene nada que ver contigo─ contestó sosteniéndole la mirada, sentía una rabia nacer en su interior ¿quién se creía ese tipo para gritarle? Estaba a punto de perder la paciencia, sentía un calor carcomiendola y a punto de convertirse en fuego.

─Yo decido eso, no tú y mírame cuando te hablo─ le dijo al ver que ella cerraba los ojos para intentar controlarse al tiempo que la tomaba del brazo para jalarla; pero de buenas a primeras un nacho con queso se estrelló en su mejilla.

─Ya tienes la atención de toda la escuela, idiota ¿qué más te da si tienes la de ella? ─preguntó Wally jugando con las patatas de Abby y mirándolo con burla aunque sus ojos verdes, esos que casi siempre mantenía ocultos bajo su rebelde cabello rubio, se habían oscurecido al tiempo que sus músculos se tensaban.

─Este no es tu asunto Torres, mantente lejos.

─¿Crees que no es mi asunto? Acabas de reclamarle por el beso que nos dimos esta mañana, hasta donde sé eso lo vuelve mi asunto─ la cafetería empezó a arder en murmullos.

─¿Te crees la gran cosa?

─Mejor que tú, sin dudarlo─ se cruzó de brazos.

─¡Infeliz!─ gritó el chico lanzándose sobre el australiano quien logró ponerse de pie a tiempo para bloquear el golpe y contraatacar con un rodillazo. En cuestión de segundos ya habían tirado la mesa y se estaban liando a golpes; Ace y James se acercaron para separarlos, Memo y Miguel hicieron lo propio.

─Cálmate bro─ le dijo Ace sujetándolo por la chaqueta─ si te castigan el entrenador te dejará fuera del siguiente partido, igual que a ese enano, no puedes hacernos eso; será un idiota pero es bueno y no podemos tener dos elementos menos─ Evan se limpió la sangre y dejó de forcejear no sin antes lanzarle una mirada de odio a Wally.

─De acuerdo, Kuki podemos arreglar esto como gente civilizada, acompáñame afuera y…

─No quiero─ contestó ella con los brazos cruzados, sus ojos se habían vuelto rendijas y miraba con desprecio al chico, seguía sintiendo que algún tipo de fuego le recorría el cuerpo─ no tengo que darte explicaciones de lo que hago o no.

─Eres mi chica Kuki, todos lo saben.

─Tú eres el que te empeñas en creer eso y tu tonto círculo de amigos te sigue la corriente pero yo no soy tu chica, no te soporto. Eres un tonto engreído que ni siquiera pone atención en los sentimientos del resto de las personas, aléjate de mi y de mis amigos.

─¿Amigos? Estos perdedores─ dijo con burla intentando aplacar su ira ¿cómo se atrevía a hablarle así?

─Sí─ le dijo con llamas en los ojos─ son mis amigos─ le dijo retadora a pesar de que el chico era mucho más alto que ella, como si eso le importara, había derribado a chicas y chicos aún más grandes.

─Esto no se termina aquí Kuki, te lo aseguro.

─Yo creo que sí─ le dijo furiosa─ a menos que quieras ver como una porrista te noquea─ Evan la miró detenidamente, buscando algún signo de indecisión, pero no lo encontró, lanzó un gruñido y dio media vuelta, arrastrando a Ace y James con él.

─Y no vuelvan─ dijo Memo apunto de soltar un chiste, pero Abby le tapó la boca.

─Cállate idiota─ le espetó la morena pensando en todo el posible daño que habría tenido su papel de doble agente.

─A ver al cine─ comenzó a gritar Uno─ aquí ya se terminó todo, vuelvan a lo suyo─ entre él y Abby levantaron la mesa mientras Memo iba a buscar un trapeador.

─Gracias─ le dijo Kuki a Wally sin importarle que todos los siguieran viendo aunque con más discreción─ debí haberlo hecho hace mucho tiempo.

─Al menos lo hiciste, se la pensará dos veces antes de meterse contigo otra vez─ se rascó la nuca nervioso─ ¿viste eso en algún capítulo de tus changos tontos?

─No, en realidad fue en un capítulo de las tortugas ninja─ le dijo sonriendo mientras la sensación de fuego se desvanecía.

─No estuvo mal, aunque me hubiera gustado ver como lo derribabas─ le dedicó una sonrisa y le tendió la mano para un fuerte apretón, la pelinegra sintió entonces la memoria entre sus manos─ quizás debas regresar─ le dijo de forma confidencial─ ¿comprendes?─ ella asintió disimulando mientras la guardaba en su pantalón─ yo debo… ya sabes ir a clase también y esas cosas, no podría soportar una hora más en el salón de castigos.

─¿Nos vemos en deportes?─ Tres se mostraba algo insegura.

─Sí, seguro, es una cit… es un trato─ se corrigió algo avergonzado─ Memo, vamos a clase─ le gritó al castaño que se apresuró a seguirlo.

─¿Desde cuando te importa ir a clases?─ preguntó el castaño limpiándose los lentes con la camisa.

─Cállate y camina─ Kuki los miró marcharse mientras Abby se le acercaba y le guiñaba un ojo.

─Te dije que todo estaría bien.


Kuki esperó a que faltaran unos minutos para la clase de deportes para devolver la memoria. Sabía que Becca no compartía esa clase con ella y que estaría en los laboratorios del segundo piso, una oportunidad perfecta para abrir el casillero y dejar todo como estaba.

Esperó pacientemente a que el pasillo se vaciara y entonces corrió al casillero de Becca, colocó la memoria en lo que ella creía era el mismo lugar de donde la había tomado y cerró de un portazo aguantando la respiración; apoyó la frente en la puerta sintiendo que el corazón se le salía ¿cómo rayos hacía Mushi para estar tan tranquila todas las mañanas? Ella estaba segura que tendría delirios de persecución al menos una semana.

─¿Ahora también te saltas clases?─ escuchó que le reñía una voz detrás de ella y se giró intentando poner cara de inocencia.

─No ¿Y tú?

─Olvidé mi bata─ contestó Becca con hastío─ ¿me das permiso?─ Kuki caminó hacia su propio casillero y empezó a rebuscar en él, esperando que no la hubiera visto─ que drama el de hoy.

─¿Cuál?

─Ni siquiera sé por cuál empezar. Quizás por el beso con Wally─ su cara mostraba horror─ en un baño feo que nadie usa, o sea creí que tenías algo de clase.

─Como si tu no te metieras al salón de anatomía a besarte con Roberto─ le dijo Kuki con hastío─ todos lo hacen.

─Un salón no es un baño oloroso.

─No olía a nada, nadie lo ocupa─ contestó la pelinegra cerrando su casillero y mirando a su amiga.

─Es lo mismo y además con Wally, cuando me dijiste que te parecía lindo y esas cosas pensé que sólo era algún tipo de deseo juvenil por sentir la adrenalina de estar con un delincuente juvenil, algo con lo que sueñas en secreto pero al final eres lo bastante lista como para no arruinar tu vida haciéndolo.

─¿Por qué lo juzgas sin siquiera conocerlo? Wally es un buen chico y no me arrepiento de haberlo besado y tampoco creo que mi vida o mi futuro se vean arruinados por eso. Soy lo bastante lista como para no dejarme influenciar por otras personas─ la miró de forma retadora, algo en ella estaba a punto de explotar ¿quién se creía Becca para hablar mal de Cuatro sin siquiera conocerlo?

─Evan es quien te conviene, no el Güero Torres.

─Evan es un patán─ le dijo claramente─ ¿viste cómo me habló?

─Tiene razones para enojarse, toda la escuela sabe que te besaste con ese sujeto.

─¿Y cómo se enteraron? Tú o Jena debieron haber corrido el rumor.

─Si no tuvieras nada que esconder, este tipo de cosas…

─¡Es que no hay nada que esconder!─ gritó la pelinegra─ si Wally y yo no queremos salir gritándole a todo el mundo que nos besamos es cosa nuestra, si queremos hacerlo en un baño también, ni tú, ni Jena, ni Evan, ni nadie tiene por qué meterse o por qué importarle lo que hagamos.

─Me importa porque eres mi amiga, quiero que seas feliz y te verías tan linda con Evan…

─Eres mi amiga y no eres capaz de entender que Evan no me gusta, ni siquiera me agrada─ le dijo la asiática con pesar─ tu no intentabas emparejarnos porque quisieras algo bueno para mi, veías por tu propio bien. Desde que te conozco siempre has soñado con ser popular, no ser sólo la chica latina que se acaba de mudar. Cuando las porristas te aceptaron hiciste de todo para hacerte amiga de todos sin importarte que en el camino te perdieras tú.

─Es cómico que me digas eso cuando tú te estás saltando clases por Wally.

─Yo no veo a Wally por aquí─ se giró a buscar a un chico imaginario alrededor─ quizás solo no tengo ganas de ir a deportes.

─¿Y si tienes ganas de ser amiga de todos esos perdedores? Porque todos escuchamos que los llamaste amigos─le retó.

─Exactamente─ la pelinegra se cruzó de brazos─ son mis amigos y lo que más me agrada de ellos es que ninguno hace nada por intentar agradarle al otro, nos damos cuenta de lo diferentes que somos y no nos burlamos de nuestros gustos y tampoco intentan congraciarse con el capitán de fútbol americano usando a su mejor amiga.

─Yo no te estaba usando Kuki─ Becca se veía confundida─ sólo quería que fueras feliz, con todos nosotros. A Evan le gustas en serio, él me pidió que los presentara y le ayudara.

─¿Y nunca fuiste capaz de decirle que yo no lo soporto?

─Tenía la esperanza de que te dieras cuenta de lo buen chico que es pero al parecer eso no ocurrirá─ su rostro demostraba enojo─ aún así ¿por qué Wally? Habiendo tantos chicos en esta escuela no puedo entender qué tanto le ves, Eva y Jena son superficiales y sólo ven un buen físico pero ¿tú? Siempre pensé que eras diferente.

─Es gracioso, yo también pensaba que eras diferente. Y sobre Wally, me gusta que nunca ha intentado besarme a la fuerza, tampoco intenta jalonearme u obligarme a hacer algo que no quiera, no es un cretino presuntuoso y más importante, jamás me ha apuntado con un arma.

─Si te nos unieras lo entenderías.

─No lo haré─ le dijo Kuki─ yo no odio a mi hermana, ni a los niños y no es mi problema que tengas problemas no resueltos con su hermanastra o si ustedes se empeñan en creer que nunca fueron niños igual de molestos hace un par de años.

─¿Es tu última palabra?

─Aún no termino─ dijo por fin, había tardado mucho en llenarse de valor para decir eso─ tampoco quiero seguir siendo tu amiga y dicho sea de paso no soporto a tus nuevas amigas, tratándome como si fuera una tonta cuando lo único sin sentido es su charla sobre cuál color es tendencia esta temporada, rosa pálido, salmón o coral, a mi me gusta el verde y prefiero mil veces soltar golpes y patadas que lanzar un pompón, pero sabes qué, no voy a dejar mi puesto en el equipo porque yo me lo gané por mis propios méritos. ¡Córtalas, heriste mis sentimientos!

─¿Vas a hacer todo esto por Wally?─ se acercó a Kuki.

─No, estoy haciéndolo por mi─ le dijo muy segura.

─Perfecto Kuki, pero cuídate la espalda, no sabes con quién te metes─ le dijo la chica dando media vuelta y alejándose por el pasillo. Kuki se quedó mirando como se iba, hacía semanas que necesitaba tener esa charla con Becca y se había callado tantas cosas que había explotado. Habían sido mejores amigas por mucho tiempo pero las cosas habían cambiado y ella no se sentía cómoda con esa nueva chica. Pero para ser justas, Kuki no sabía muy bien ni quién era ella, pero de alguna forma sentía que estaba más cerca de saberlo si seguía con sus amigos, que fingiendo que le caían bien las porristas. Algunas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y sin querer dio unos pasos, si se apresuraba la alcanzaría antes de que entrara a su salón.

─Lo has hecho muy bien, no lo arruines─ Wally la sujetó de la mano. Al ver que su amiga no llegaba a clase salió a buscarla y al escuchar el final de la discusión en el pasillo había permanecido oculto, atento a la discusión de las chicas─ ella no merece a alguien como tú, no escucha, no quiere hacerlo.

─Lo sé─ la chica se giró a abrazarlo, escondió el rostro en el pecho del chico y comenzó a llorar. Él la abrazó mientras apoyaba su barbilla en su cabeza y aspiraba, olía a vainilla, ese aroma le gustaba pero tenía la sensación, sin saber por qué, de que había otro olor que le recordaba a la jóven, algo más parecido a mantequilla, palomitas y dulces; sin darse cuenta sonrió, por primera vez en muchísimo tiempo, quizás más del que podía recordar, se sentía en paz─ lo lamento, sé que odias a las niñas lloronas─ articuló ella con un escalofrío, esas palabras le habían dolido sin saber por qué.

─Las niñas siempre lloran por todo─ le dijo sin dejar de abrazarla, no quería que ese momento se terminara─ pero jamás podría odiarte, ni siquiera porque te gusten los tontos simios arcoíris.

─Lamento lo de hoy─ le dijo entre sollozos aunque más tranquila después de escuchar eso─ lo del baño.

─Entiendo que fue por la misión─ le dijo negándose a interrumpir el abrazo─ no hay problema, además ¿por qué otra razón querrías besarme? Soy el Güero Torres, no soy buena compañía.

─Yo creo que sí lo eres─ le dijo ella─ eres mi amigo ─ se había sonrojado y agradecía que él no pudiera verla─ te besé por la misión, ya sabes no intentaba aprovecharme ni nada raro.

─¿Tú aprovecharte de mí?─ soltó una pequeña risita aspirando de nuevo su shampoo─ eso sería divertido de ver.

─No soy como Ally─ dijo temerosa de alguna reacción extraña de su amigo al escuchar el nombre.

─¿Quién?

─Ally, la chica que inventó que salían hace unos meses.

─Te sorprendería saber que cada mes hay alguien así─ rodó los ojos─ pero sí, creo que la recuerdo. Y no creería nunca que intentas hacer eso, yo sé muy bien que a ti te gustan los chicos feos como Ace, no tienes buen gusto.

─Sólo salí con él un par de veces, nunca fuimos nada─ le dijo la chica intentando apartarse del abrazo para defenderse, pero el chico la abrazó más fuerte, divertido.

─Claro, ya que te diste cuenta que es un tonto ahora sí ya no son nada─ bromeó sintiendo cómo la chica intentaba separarse de él─ pero bueno, eso no es mi asunto tú y yo somos amigos ¿no Kooks?─ le dijo con una opresión en el pecho que no entendía, sentía que algo se le escapaba pero no sabía qué, con ella entre sus brazos se sentía casi completo, pero sabía que él sólo traía problemas, jamás se había tomado a nadie en serio, se aburría fácil y no quería que eso pasara con la japonesa, le preocupaba lastimarla de alguna forma.

─Por supuesto─ Kuki logró apartarse un poco para mirarlo a los ojos, avergonzada. Ella tenía ganas de gritarle que en realidad sentía que empezaba a verlo como algo más pero tenía miedo ¿del rechazo? No estaba segura.

─¿Quieres ir a la aburrida clase de deportes o hacer algo más cool?

─¿Cómo qué?

─Te puedo invitar una hamburguesa, o ir a la feria, incluso podría soportar ir al cine y que escogieras la película, creo que te lo ganaste por casi partirle la cara a Evan y mandar a volar a tu amiga─ la chica sonrió─ soy realmente amable.

─Eso sería agradable, pero si vamos al cine quiero palomitas con mantequilla─ se limpió los restos de lágrimas─ y una soda.

─Creo que te lo ganaste, toma tus cosas y vámonos de aquí─ una toz los hizo saltar y se giraron a ver a sus amigos salir de una esquina, entre risas.

─O sea hello ¿piensan irse sin nosotros?─ preguntó Uno subiéndose las gafas con el dedo mientras Memo se detenía de un casillero víctima de un ataque de risa.

─¿Creías que serías el único preocupado por Kuki?─ preguntó Abby─ también es nuestra amiga.

─¿D-desde cuando están allí?─ Wally estaba de mil colores.

─Desde que mandó a Becca a volar─ sonrió Uno─ por lo visto estaban ocupados con sus cosas y no repararon en nosotros.

─Ay sí Kooks, somos compañeros de misión y te invito al cine─ comenzó a burlarse Memo─ eso de besarnos en un sucio baño no es mi estilo, mejor saltémonos una clase y vamos a ver una película─Uno no pudo aguantar las ganas de reír, le emocionaba ver un atisbo del antiguo Dos.

─El Güero y Kuki se quieren, se dan sus becitos─ cantaron Memo y Abby a coro antes de estallar en una carcajada.

─¡Cállense!─ les espetó Cuatro─ ustedes no saben nada, yo estaba… es que ella… ¡¿tienen nueve años o qué?!─ les dijo mientras comenzaban a andar hacia la salida con el rostro rojo─ yo sólo le estaba dando apoyo moral, me iba a sacrificar viendo una película tonta…

─En realidad me gustan las películas de terror─ dijo Kuki que se sentía algo avergonzada pero feliz después de aquél momento con Wally─ hay una que acaban de estrenar, es sobre una Monja.

─Tiene buena crítica─ le confió Memo, yo también quiero verla pero mi mamá no me deja si no llevo a Tommy y es un miedoso, siempre que vemos películas de terror no puede dormir y se pasa a mi cuarto.

─Entonces no eres tan cursi y tonta como dicen─ le dijo Wally mientras iban bajando las escaleras hacia el estacionamiento─ quizás sí tienes buenos gustos.

─Al parecer Ace ha sido mi único error─ comentó Kuki mientras Memo volvía a molestarlos y Wally protestaba. Uno caminaba detrás con las manos en los bolsillos y sonriendo, después de todo, sí habían logrado cumplir su promesa. Abby se quedó rezagada y caminó junto a él.

─Uno─ le susurró al tiempo que rebuscaba algo en su mochila─ tengo que darte algo, me parece que los vas a necesitar─ sacó unas gafas negras y se las entregó.

─Abby… son… son…

─Me los diste cuando me dejaste a cargo, pero ahora te los regreso, ya no me necesitan como líder, tú lo eres, te regreso a tu sector─ le sonrió mientras él se las probaba, le iban algo justas, pero servirían.

─He vuelto Cinco, y el Sector V lo ha hecho conmigo.

─Nunca nos hemos ido Uno─ le dijo Dos que se había girado a verlo, al igual que Tres y Cuatro.

─Sólo estamos algo oxidados─ corroboró Cuatro.

─Nada que un par de palomitas no arreglen─ Tres le sonrió y el asintió, en definitiva allí seguían sus chicos y no descansaría hasta que ellos también le recordaran.


Abby se había hartado de estar en casa, Cree no paraba de parlotear sobre lo molesto que era atender niños en el hospital y dado que estaba dada de baja temporalmente de sus funciones de doble espía, había decidido salir de allí y no fingir que le interesaba. Cuando lo ocurrido entre Tres y Evan llegó a oídos de Fanny, Rachel, 587 y Nueve todo el Sector V temió por el futuro de su equipo, habían enfrentado directamente a un líder ninjadolescente y quizás perdido su oportunidad como dobles espías pero ¿quién podía culpar a Kuki? La misma Cinco sabía que si Cuatro no hubiera actuado ella o Uno lo habrían hecho.

Kuki tenía razones de peso para explotar, ya le extrañaba que no lo hubiera hecho antes. Cuando eran niños muchos pensaban que Tres era el elemento más débil del Sector V, decían que era distraída y algo torpe pero ninguno de los que decían eso conocían a la asiática de verdad; ella podía ser un poco despistada pero cuando se ponía en serio, daba miedo. Su amiga era un guerrera en toda la extensión de la palabra y ella lo sabía muy bien pues había combatido a su lado codo a codo bastantes veces, era una chica de armas tomar que pese a ser dulce y bondadosa tenía un lado oscuro que incluso hacía temblar al Güero Torres. Si Abby fuera Evan, se andaría con cuidado de ahora en adelante.

Con esto en mente y retirada de sus funciones mientras las cosas se calmaban se encaminó a casa de los González empujando su moto, las cosas con el castaño habían estado bastante tensas los últimos días a causa de El Punto ¿por qué ese tonto estaba tan molesto? Mauricio era su amigo y sólo eso.

Memo González Junior estaba trabajando en su cochera sobre un nuevo modelo de armadura para su sector. Ahora que tenía un laboratorio propio y equipado con todo lo necesario en Casa del Árbol se le hacía más sencillo idear cosas asombrosas, pero a veces aún necesitaba un poco de orientación de su hermano menor sobre todo para vencer las leyes de la física, que al parecer eran un invento adulto para controlar el gran talento de los niños.

Después de ver a los ninjadolescentes cara a cara en El Punto, mil y un ideas habían surgido en su mente, era aterrador pensar en enfrentarse algo así con algo como la pulsera que él había creado pensando que se enfrentarían a alguna pandilla, ahora estaba decidido a hacer algo increíble, algo digno de la fama que al parecer se había hecho de niño.

─Creo que necesitamos un material más resistente─ comentó Tommy al ver de nuevo los planos que su hermano había estado haciendo─ algo que resista los rayos de calor, a esos malditos adolescentes les encanta usar rayos láser para todo, si supieras cuantos inventos míos han calcinado.

─¿Alguna sugerencia?

─Algo ligero y resistente pero que sea combinable con todas estas mejoras que quieres meterle─ unos golpes en la puerta de la cochera los interrumpieron.

─La abuela olvidó de nuevo sus llaves─ se quejó Memo.

─Es demasiado temprano para que regrese de sus clases de zumba─ le dijo Tommy mirando su reloj de pikachu─ quizás sean las niñas exploradoras vendiendo galletas─ se apresuró a abrir y se sorprendió al ver a Abby con un short de mezclilla, una playera azul marino y tenis blancos, su característica gorra y una trenza de lado─ hermano mayor, creo que te buscan a ti.

─¿A mi? Yo ya no como galletas ahora soy un chico atlético─ le gritó desde la esquina donde había improvisado su mesa de trabajo y la mantenía oculta con cortinas de baño.

─No son galletas, es…

─Soy yo Dos─ dijo la chica empujando su motocicleta al interior de la cochera mientras el castaño se asomaba y se quedaba con la boca abierta.

─Pensé que no tendríamos misiones en un tiempo.

─No es una misión, quiero que le hagas unas mejoras a mi moto, ya sabes, que no sea un simple vehículo.

─¿Y por qué no se lo pides a Nueve?─ le dijo cruzándose de brazos.

─Si sigues con lo mismo voy a encender mi moto y te atropellaré, a ver si se te quita lo idiota─ le dijo comenzando a perder la paciencia mientras Dos rodaba los ojos.

─Creo que es hora de irme a la Base─ se excusó T al sentir el ambiente tenso─ para que hablen a gusto─ comenzó a caminar hacia atrás mientras la puerta de la cochera se cerraba─ un placer verte Cinco, como siempre─ terminó por pasar debajo de la puerta mecánica antes de que esta terminara de cerrarse.

─Me gusta como acondicionaste la cochera─ le dijo Cinco mientras caminaba por la cochera admirando los planos esparcidos por las mesas y en las paredes.

─¿Qué quieres que le haga a la moto?─ dijo Memo por fin, la verdad es que algo dentro de él ansiaba poner sus manos sobre el vehículo─ sonará raro pero de hecho mientras limpiaba esto para instalarme encontré unos viejos planos, es mi letra pero no los recuerdo así que seguramente los hice hace mucho─ tomó unos papeles enrollados que estaban en una esquina y se los mostró─ son ideas para mejorar bicicletas y motocicletas─ Abby miró absorta esos planos y una sonrisa sincera se mostró en su rostro.

─De verdad lo hiciste─ le dijo algo emocionada─ no lo olvidaste.

─¿Hice qué? ¿Qué no el problema es que no recuerdo nada y no soy un agente completo?─ le dijo molesto de nuevo.

─Voy a contarte algo que pasó hace mucho tiempo, en otra vida.


FLASH BACK

Abigail Olivera, actual líder del Sector V estaba sentada en el sillón de la Casa del Árbol con las piernas recogidas hojeando una revista y disfrutando de la paz y tranquilidad que reinaba en la Base desde temprano. Tres y Cuatro habían sido requeridos en la Base Lunar para apoyar al Sector P quienes tenían una crisis interna debido a que dos de sus agentes los habían traicionado y ahora amenazaban con ponerle un cohete a la Torre de Pisa y no tenían suficientes miembros para enfrentarlos. Seguramente volverían en un par de días pero mientras disfrutaría de un merecido descanso, eso si a Dos no se le ocurría volar en pedazos algún área de la casa o los villanos aparecían para atacarlos, como seguramente pasaría en cualquier momento.

─¿Qué lees?─ Dos apareció con una torta de salami y queso mozarela a medio comer y comenzó a leer sobre su hombro, causándole un cosquilleo en la nuca por su respiración─ ¿una revista de motos?

─No, es un reportaje sobre un evento de motocicletas que hubo hace poco en las afueras de la ciudad, parece ser que muchos famosos fueron o algo por el estilo─ cerró la revista y se giró a mirarlo─ pero es tonto, en vez de hablar de las motos hablan de los asistentes, que tontería, estas revistas cada vez son más tontas.

─¿Y por qué la compras entonces?

─Pensé que… bueno que habría algo interesante en su interior, no sólo basura adolescente─ se aseguró de tapar los test que mencionaba la revista de la vista del castaño.

─No me gustan las motos─ le dijo sentándose a su lado mientras ella lanzaba la revista a un lado─ siempre están atadas al suelo, que aburrido.

─Mi hermano mayor tenía una cuando yo era pequeña y él aún era soltero¸solía llevarnos a Cree y a mi a pasear en ella, estaba muy orgulloso de su moto, la compró con sus ahorros, trabajaba medio tiempo en un taller mecánico─ suspiró─ me gustaría tener una cuando sea grande.

─Ya empiezas a hablar así─ dijo el chico con tristeza.

─Sabes a lo que me refiero y ¿qué no habías dejado de comer tanto?

─Como cuando estoy creando cosas increíbles, parece que encontré una forma de hackear el Módulo de Códigos y reintegrar a mi hermano a los chicos del Barrio.

─Ya hemos hablado de eso Dos, no es correcto─ le recriminó Cinco.

─Pero no es justo que Tommy haya sido sacado de KND por salvarnos a todos, él completó su entrenamiento y sé que es una molestia la mayor parte del tiempo, pero es un buen elemento, siempre lo llamamos cuando tenemos problemas.

─Lo sé, pero meterte con el Módulo es… bueno algo que un adolescente haría.

─Sólo sería para reintegrarlo, no movería nada más, me llevaría ese secreto conmigo cuando me borren la memoria─ la chica lo estudió con la mirada, su amigo había comenzado a "dar el estirón" como decían los adultos, aún era un chico rellenito, pero su cara se veía algo más delgada y dado que ahora era mucho más alto que ella, su sobrepeso se disimulaba bastante.

─No es algo que yo te pueda dar permiso o no, no soy la líder supremo y espero que jamás se les ocurra pedírmelo, pero debes andarte con mucho cuidado si estas planeando hacerlo, a como están las cosas podrían tomarlo como una traición─ el chico asintió.

─Si de verdad quieres tener una moto─ soltó después de un rato cuando se hubo acabado su bocadillo─ no me quedará más remedio que aprender a arreglarla y mejorarla, no puedo permitir que andes montada en algo fabricado por adultos. Además son tan simples, van rápido ¿y qué más? Ni siquiera tienen armas o un bonito porta vasos para tu soda─ la chica soltó una carcajada.

─Dos cuando eso pase, si es que mi padre no teme que me mate en una y me deja tenerla, no vamos a recordarnos, ni a lo que éramos─ miró con algo de tristeza alrededor, odiaba pensar en el final de sus días como agente de KND, pero el tiempo era algo que aún no lograban controlar, ni siquiera alguien tan brillante como su amigo.

─Eso no será problema─ sonrió el chico que no sólo había pensado en regresar a su hermano a KND, sino algo aún más extremista que aún no pensaba revelarle a su líder, no hasta que supiera que era viable─ yo encontraré la forma de arreglarla, será la mejor del mundo, hasta Uno le tendrá envidia porque sus botas cohete serán una antigüedad, morderá el polvo… si estuviera aquí o si nos recordara─ le dijo con un hilo de voz, hablar de su antiguo líder siempre les ponía tristes ¿sería que aún los recordaba? O quizás su nuevo equipo era mejor y ya no los necesitaba ni siquiera en sus memorias.

─Seguramente la tecnología espacial no es tan buena como la tuya─ le animó Cinco─ casi hasta quiero crecer para ver esa motocicleta, seguramente Cree se morirá de envidia y más cuando sepa que la arreglaste para mi─ sonrió al imaginarse la cara que pondría su hermana al verla con una moto y con su ex novio.

─Te lo prometo Cinco, algún día haré de tu moto algo genial y nunca antes visto ¿o te he fallado alguna vez, jefa?─ la chica enarcó una ceja y luego sonrió con ese sentimiento raro que llevaba algún tiempo apareciendo de vez en vez cuando el castaño estaba cerca.

─Tienes mi absoluta confianza Dos, no dudo en que cumplirás tu promesa.

FIN DEL FLASHBACK


─Parece ser que te saliste con la tuya─ le dijo Abby al terminar su relato y sonriendo, hacía mucho que no pensaba en esa conversación, pero desde que ambos habían montado su motocicleta para ir al Punto esos recuerdos no la dejaban tranquila.

─Sí que soy genial nena, un estuche lleno de monerías─ no recordaba eso, como era más que obvio, pero algo dentro de él explotaba de emoción de solo pensar en que de alguna forma podría impresionar a la morena y mejor aún, hacer realidad los bocetos que había descubierto hace un par de días.

─Nunca lo he dudado─ le dijo ella mirando como el chico se había puesto en marcha buscando su caja de herramientas al tiempo que miraba detalladamente la motocicleta de reojo.

─Ah por cierto Cinco, necesito que me des uno de tus sostenes, el que estás usando está perfecto─ le dijo asomándose detrás de una columna mientras se ponía el mandil para empezar a revisar el aceite del vehículo.

─¡¿Qué?! Estas idiota… tenías que arruinarlo con tus tonterías, sólo tú puedes atreverte a decir algo como eso─ la chica había tomado una llave inglesa y la blandía contra el castaño sin elegir qué parte de la cabeza golpear primero─ vengo a tratar de arreglar las cosas y tú solo piensas en… eres igual que todos los malditos adolescentes.

─¡¿Qué te pasa?!─ le gritó esquivando el primer golpe por poco─ lo quiero para estudiarlo, estoy creando una armadura para el sector pero necesito ver su tecnología más de cerca, quiero desarmarlo y ver qué hace, tener una medida de contingencia para cada función ¿Crees que soy una clase de pervertido o qué?─ Cinco lo miró resoplando y se giró a ver los planos que estaban regados a su alrededor y que precisamente mostraban diseños de armaduras; comenzó a reír con alivio seguida por el castaño que después de alejarse un par de pasos retomó la investigación de la motocicleta con la morena observándolo desde un rincón.

─Ocúpate primero de mi moto, luego veremos lo del sostén, tonto.

─Sí jefa, como tu digas─ le contestó distraidamente mientras quitaba los primeros tornillos. Ella sonrió para sí al escucharlo llamándola así.

─¿Dónde están tus gafas de aviador? Esos lentes no te favorecen.

─¿Mis qué?

─Olvídalo, yo me encargo de buscarlas y poner un poco de orden aquí─ se puso de pie y empezó a rebuscar entre todas las cajas que habían esparcidas, así que después de todo sí habían logrado salvar cosas de la Casa del árbol ¿pero de quién era tan importante protegerlas?


Mientras tanto Tommy había llegado corriendo a reunirse con el resto de su equipo, de camino a la Base Subterránea había recibido la noticia de que les habían asignado una misión y él estaba retardado. Corrió como nunca maldiciendo el haber dejado su bicicleta en el taller y entonces se encontró con la zona donde se suponía estaba su equipo, que había resultado ser la punta de un pino desde la cual podían espiar al objetivo sin ser descubiertos; genial, ahora debía trepar.

Le tomó casi diez minutos llegar hasta arriba donde su equipo estaba oculto entre las ramas con binoculares observando una casa en particular donde un camión de mudanza se había estacionado.

─Ya era hora T─ le regaño 84─ ¿qué estabas haciendo?

─Ayudaba a mi hermano con un nuevo modelo de armadura para su sector.

─Ten cuidado, podría ser peligroso que te vean demasiado con él ahora que los adolescentes los tienen en la mira─ T asintió.

─¿Es cierto que Kuki enloqueció?─ susurró Sonia─ escuché que le aplicó una llave de judo al líder adolescente.

─A mi me dijo uno de sexto año que le metió la cabeza al inodoro mientras se besaba con Cuatro─ agregó T ya con sus propios binoculares.

─No seas tonto─ arremetió Mushi─ ¿por qué se besarían en un baño? Y con la cabeza de ese sujeto en un excusado, ni que fueran parientes de Excusator.

─Niños─ les regañó 84─ estamos en una misión, no es hora de chismear─ todos regresaron su atención al camión de mudanzas donde varios adultos sacaban muebles, cuadros y lámparas de este.

─Lo que sí es cierto─ dijo Joey después de un rato─ es que se besaron─ todos, incluyendo a 84 se giraron a verlo con los ojos muy abiertos.

─¿Y tú como lo sabes?─ 34 se veía molesta ¿por qué a ella no le había dicho nada su hermana?

─Wally habla dormido, anoche estábamos viendo un maratón de películas de los X-men y se quedó dormido un rato, empezó a decir cosas como "oh Kuki, no importa si sólo es para salvar la misión, quiero volver a besarte"─ soltó una risita al recordarlo─ no sé bien los detalles, pero parece ser que fue para lograr sacar la memoria de la escuela ¿recuerdan que llegó más raro de lo usual? Bueno, al parecer fue por eso.

─Son unos lentos─ le dijo Mushi poniendo los ojos en blanco─ pensé que ahora con sus hormonas y la presión social al menos darían algún indicio de sus sentimientos, pero parece que no.

─¿Y tú para cuándo?─ le molestó Sonia─ deberías también dejar de aparentar ser una chica ruda y dar el primer paso.

─¿De qué hablas? A mí no me gusta nadie.

─Ay sí, aja─ le dijo su amiga─ mirando de reojo a Joey que las escuchaba con curiosidad.

─¡Cállense!─ advirtió Lee─ ellos están llegando─ todos volvieron a fijar su vista en la casa, ahora se había estacionado un auto negro del cual bajaron cinco chicos, muy juntos unos de los otros. Había una chica regordeta de cabello risado que usaba un vestido blanco con una mascada azul cielo anudada en el cuello con medias y zapatos con algo de tacón, a su lado su hermana usaba el mismo atuendo pero se trataba de una chica alta, esbelta y rubia que llevaba el cabello en una cola alta adornado con un listón rosa, en medio de ellas había un chico rubio peinado con gel para mantener sus ojos libres de cabello, medía lo mismo que su rubia hermana pero menos que sus hermanos, quienes cerraban la marcha. Al igual que él usaban pantalón de mezclilla, camisa blanca y un saco azul, uno era moreno con el cabello corto y risado, el otro era muy alto y tenía el cabello castaño peinado con gel para mantenerlo pulcro.

─S-son los de la Otra cuadra─ susurró Sonia─ parece que ellos también han crecido.

─Nunca los había visto─ agregó Mushi─ solo escuché historias sobre ellos, se fueron antes de que yo me volviera agente.

─Oigan ¿y Padre?─ preguntó Joey que no podía ocultar la emoción de ver a un supervillano de renombre como él.

─¿Estará dentro del auto?─ T intentaba verlo─ o quizá…

─Quizá esté detrás de un puñado de mocosos intentando saber por qué están espiando a sus amados hijos─ escucharon que una voz grave decía tras ello, lentamente los cinco niños se giraron a ver al ser que había ocupado sus pesadillas más de una vez; Padre estaba levitando envuelto en llamas, sólo le faltaba la pipa, esa que hacía mucho tiempo había sido robada por Uno y que hasta la fecha permanecía en el Museo de KND.

─Bien, bien, tenemos problemas ¿no?─ articuló Lee mientras pasaba saliva y un escalofrío le recorría.


FIN DE LA TRANSMISIÓN