Operación: R.A.P.T.O
Rescate
Adolescente
Parece
Terminar siendo
Obsoleto
Con la mano temblorosa comenzó a marcarle al resto del equipo sin éxito. Caminó hacia el final del pasillo aun intentando comunicarse y soltó un puñetazo a la pared, haciéndose daño ¿qué debía hacer? ellos eran los de las ideas geniales y no contestaban. Se obligó a tranquilizarse aunque sentía cómo las piernas le fallaban al ver que Joey seguía mandando mensajes, reportando la situación, intentó pensar y recordó que en el almuerzo Uno, Cinco y Dos habían hablado de su examen de matemáticas y cómo les obligaban a apagar el celular además de dejar las mochilas al frente; seguramente por eso las llamadas no entraban, pero ¿Y Kuki?
─Claro, ella me dijo que le habían quitado el celular─ dijo en voz baja─ seguramente aún no se lo regresan ¡Carajo!─ volvió a golpear la pared─ ¿y qué se supone que debo hacer? el maldito entrenamiento de Uno no cubrió estas situaciones─ se despeinó mientras reprimía un grito de frustración, debía calmarse ¿dónde podrían estar sus amigos? Jamás había prestado interés alguno en el horario del resto del sector, con trabajos y sabía el suyo─ pero sí sé dónde está ella─ echó a correr de vuelta por donde había salido y siguió de largo, giró a la derecha y corrió como nunca hasta el final del largo corredor. Si Miguel y Abby estaban en lo cierto, en algún momento él había sido el líder y como tal, en alguna parte de su ser una voz le decía que la fuerza del equipo era lo más importante, y más si ella podía recordar.
Una vez que llegó al salón buscado se asomó por la pequeña ventana, allí estaba la profesora Riley, una mujer de no más de 30 años, rubia y de cabello largo, siempre peinado en una coleta. Le había dado clases el semestre anterior y pese a que el chico se saltaba constantemente la asignatura y no ponía atención, ella siempre le había motivado a participar puesto que era un hablante de inglés nativo con un acento peculiar, no necesitaba esforzarse por pasar, sólo entregar trabajos y pasar asistencia.
Intentó hacer contacto visual con Kuki para que saliera, pero la chica estaba demasiado atrás de modo tal que él podía ver una parte de su cuerpo, pero ella no vería nada. Podría quedarse minutos vitales intentando hacerle señas o actuar, muy bien, se alegraba de haber terminado en buenos términos con la profesora.
─Disculpe la interrupción señorita Riley─ entró en el salón hablando en el inglés más calmado que pudo─ ¿puedo llevarme a Kuki? Es… algo importante─ todas las cabezas se giraron hacia él.
─Señor Torres, estamos en clase, repasando los temas del próximo examen que si bien para usted son irrelevantes, para el resto serán muy ventajosos. Lo que sea que quiera tratar con la señorita Kiut, estoy segura que puede esperar 30 minutos─ el rubio hizo contacto visual con una extrañada Tres que intentaba entender que quería.
─Seguramente extraña tanto a su novia que ya no puede esperar para darle unos besitos─ dijo una chica de largas trenzas pelirrojas y braquets que estaba sentada en primera fila, una bola de papel lanzada por Eva le hizo dejar de reír. El Güero se sonrojó, lo ocurrido en los vestidores con Evan y Ace ya se había esparcido.
─Insisto señorita Riley, de verdad es algo urgente.
─Escuche señor Torres, estoy enterada de la situación que tuvo la señorita Kiut esta semana con lo de su suspensión, no creo que quiera meterla en más problemas ¿o sí?─ comenzaba a parecer molesta.
─Desde que sale con ese busca pleitos ya no la reconozco─ murmuró Becca por lo alto─ ahora hasta la suspenden y se salta clases ¿qué sigue?─ algunas porristas rieron del comentario mientras Kuki intentaba hacerse pequeña en su asiento.
─¡Mire!─ gritó el rubio harto─ sé que esto suena raro pero en serio es una emergencia y debemos irnos ¡ya!─ le apresuró. Kuki sostenía fuertemente su mochila sin saber qué ocurría pero con un mal presentimiento.
─¿Acaso cree que no sé lo que ocurre?
─¿Lo sabe?─ el chico la miró asustado ¿acaso esa tranquila mujer era parte del problema?
─Yo también tuve su edad señor Torres. Estoy enterada de que ustedes están saliendo y como buena pareja se extrañan ¿no es así?─ ambos chicos se sonrojaron, ella ocultó el rostro entre su cabello mientras él se quedaba pensando qué debía contestar─ pero no por eso puede estar sacándola de clases, si de verdad la quiere debe pensar en lo mejor para la señorita Kiut.
─¡Oiga!─ gritó mientras sentía que el poco autocontrol que había logrado se evaporaba─ no tiene ni idea de lo importante que es que nos vayamos, ella…─ entonces miró a Becca, Eva y los demás adolescentes allí presentes─ ¡con un demonio! Kuki y yo discutimos en el descanso ¿sí? Estamos alterados por los exámenes y esas tonterías, soy un maldito idiota que no sabe poner en palabras las cosas y complica todo y… y la hice llorar ¿ok? Yo… yo no quiero perderla por una discusión tonta y cosas que dije sin pensar, por eso es urgente que hablemos, justo ahora─ un "aww" general se dejó escuchar mientras él sentía el color llenándole el rostro y sin atreverse a levantar la mirada.
─Como ya le dije señor Torres, recuerdo muy bien haber tenido su edad─ suspiró─ y no quiero ser la culpable de que haya menos amor en el mundo, señorita Kiut─ la japonesa dio un respingo pues se había quedado de piedra ante las palabras de su amigo─ ¿quiere irse con él?
─Y-yo… s-sí─ logró decir sin entender qué pasaba allí pero sabiendo que era algo de verdad importante si Cuatro estaba diciendo todas esas cosas. Ya se había enterado de la pelea que había tenido con Ace y Evan en los vestuarios y estaba esperando el momento para preguntarle al respecto, pero esto estaba lejos de ser un simple arrebato del australiano.
─De acuerdo, por hoy puede retirarse pero pídale ayuda para resolver los ejercicios de la página 154, serán muy parecidos a los del examen, seguro les vendrá bien estudiar juntos─ la maestra le guiñó un ojo a la chica que lanzaba todo dentro de su mochila y se apresuraba a salir mientras el salón se había vuelto un mercado con los comentarios de todos.
─Gracias profesora, le debo una─ dijo el rubio sin levantar su mirada de los tenis, tomó a Kuki de la mano cuando la tuvo cerca y la arrastró por el pasillo por donde su caminata rápida se volvió carrera, con la japonesa tras él.
─Al menos dime qué ocurre─ dijo la chica bajando de dos en dos las escaleras que los sacaban al patio─ ¿qué es tan urgente?
─Atacaron la primaria─ logró articular Wally mientras buscaba en sus bolsillos la llave del candado de su bicicleta─ Joey me dijo que eran robots, quizás los mismos del ártico, no sé…
─Pero deberías llamar a Uno, él y…
─Kuki, se llevaron a Mushi─ le dijo sosteniéndola por los hombros─ y ellos tienen el celular apagado, sólo estamos tú y yo, somos sus únicos refuerzos.─ el labio de la asiática había comenzado a temblar mientras sentía que el piso se le movía ¿qué acababa de escuchar?
─Ey, yo también estoy mal pero… pero no tengo idea de qué hacer y…─ la chica asintió y se giró a ver las bicis, intentaba no ponerse a llorar con todas sus fuerzas. Quizás si enfocaba su vista en un punto fijo lograría aferrarse a la conciencia y ser útil, era momento de que Tres, antigua líder del Sector V, actuara.
─Tu bici es aún la del manubrio plateado ¿no?─ Wally asintió señalando su bicicleta mientras ella se alzaba las mangas de la blusa y dejaba ver un reloj en forma de conejo, apretó un botón y una pequeña antena comenzó a rastrear─ perfecto aún usan su antigua nave, seguramente ahora mismo están siguiendo a lo que sea que se la llevó, vamos.
─¿Qué es eso?─ preguntó el chico mientras desencadenaba su bicicleta.
─Mi antiguo reloj, Mushi me lo regresó porque ahora soy parte de KND y TND, creo que están algo obsoletos pero al menos aún puede rastrear.
─¿Yo también tengo uno?─ preguntó mientras la chica esperaba que el artefacto le mostrara hacia donde debían dirigirse─ en el Ártico nos habrían sido de mucha ayuda.
─Sí, Dos hizo los prototipos y T los terminó, seguramente los nuestros ya son medio obsoletos pero aún sirven para rastrear sus naves─ se montó en la bicicleta y el rubio la siguió mientras comenzaba a pedalear. La pelinegra le susurraba la dirección que debía tomar con el terror apoderándose del estómago del chico, suponiendo que llegaran a tiempo ¿cómo pelearían? ¿Sería suficiente la pulsera que Dos les había dado? Con el tiempo que llevaban en KND, ahora se hacía una idea que esos villanos no eran cosa de juego y sin armas y memorias, las posibilidades bajaban─ ¡más rápido!─ le gritó ella al ver que la nave del Sector V aumentaba la velocidad ¿eso quería decir que la otra intentaba huir?
─Voy a todo lo que da esta cosa─ rezongó el rubio sintiendo los primeros calambres y esquivando, por poco, un carro que doblaba la esquina─ estamos en una bicicleta Kuki, una simple bici que no se salta las leyes de la física como todas esas cosas que hay en la Casa del Árbol.
─¿Y quién dijo que no?─ soltó ella de pronto mientras estiraba su mano hacia el manubrio, donde presionó lo que Wally siempre había creído era alguna clase de tornillo, este comenzó a parpadear y se desplegó una pequeña pantalla al tiempo que la misma voz de la Casa del Árbol les daba la bienvenida.
─¿Identificación?
─Tres─ contestó la asiática sin titubear.
─¿Cuatro?─ dijo el rubio subiéndose a la banqueta para ganarle al semáforo.
─Código incorrecto─ dijo la voz.
─Nos ha cambiado la voz─ susurró Kuki─ computadora, haz escaneo retinal por favor─ unos binoculares salieron del manubrio y casi se entierran en los ojos de ambos mientras la bicicleta se tambaleaba.
─ Código autorizado. Bienvenidos Tres y Cuatro ¿qué desean que haga?
─Necesitamos más velocidad─ apremió Tres─ rastrea la nave del Sector V y llévanos hacia ella.
─Y si nos cubres el rostro de paso, estaría súper─ agregó Cuatro al pensar en que podrían ser descubiertos por alguien.
─A la orden─ dijo la voz mientras la bici se veía convertida en una motocicleta con cabina cerrada, los asientos se acolchaban y un enorme radar aparecía en la pantalla de enfrente.
─Wow─ exclamó Wally─ y yo que no he dejado de pedirle a mi padre un auto, esta cosa es mejor que cualquier carro de lujo ¿por qué nadie me dijo que esta hermosura existía?
─Dos te la regaló poco antes de cumplir 13 años, recuerdo que en ese tiempo estaba muy obsesionado con sus prototipos de motocicletas ¡Allí, ya puedo ver a L.A M.O.S.C.A!─ gritó Kuki─ y eso, debe ser lo que persiguen─ señaló una extraña nave en forma de piña que disparaba a diestra y siniestra a más naves de KND que llegaban como refuerzos.
─¿Deberíamos derribarla?
─¿Estás loco? Seguramente mi hermana va en ella─ le dijo la chica intentando pensar mientras el chico tomaba el control de la moto y esquivaba varios disparos.
─Al menos deberíamos tener un escudo o algo.
─Activando escudos─ dijo de nuevo la voz mientras varios escudos de hojalata salían para protegerlos─ ¿desea activar las armas?
─¿Armas? Claro─ accedió el rubio mientras del tablero salían dos guantes, en cuanto él metió ambas manos, del frente del vehículo salieron dos ametralladoras y en la pantalla apareció un blanco─ recuérdame agradecerle a Dos cuando esto termine.
─En definitiva tú no eres el de los planes─ le dijo Tres al verlo tan emocionado─ intenta acercarte todo lo que puedas a la nave─ en ese momento de la piña comenzaron a caer robots parecidos a los que les habían atacado en el Ártico─ lo que nos faltaba─ gritó la chica exasperada─ destrúyelos a todos.
─Con gusto─ dijo el chico mientras disparaba como poseso a todos los robots que ya comenzaban a intentar asirse del vehículo, mientras más tiempo pasaba más escuadrones de KND le rodeaban, Kuki agradeció que estuvieran tan ocupados que no les prestaran atención. De pronto, de la piña salió una garra que apresó dos de las naves más grandes que le perseguían y los jaló hacia dentro, el ataque paró ante la conmoción de ver eso, poco después, muchas naves comenzaron a retirarse ante el miedo de ver esa cosa, todos habían escuchado rumores de los cadetes desaparecidos y no tenían deseos de formar parte de la cifra.
─Ok, cúbreme porque voy a ir por esa cosa─ le dijo Tres con decisión mientras tomaba una liga de su muñeca y se hacía una cola alta─ Hippie Hop, ven─ dijo mientras presionaba un botón de su reloj.
─¿Qué rayos es Hippie Hop?─ preguntó Cuatro volándole la cabeza a varios robots que se le habían lanzado.
─Tú preocúpate porque no nos maten─ le dijo la chica nerviosa ¿estaría capacitada para pilotearlo de nuevo? ¿Y si no lograban sincronizarse como antaño? Unas vibraciones hicieron que el chico perdiera el control por un momento y casi se estrellara contra un pedazo de nave que había caído. De la nada apareció un conejo enorme.
─¿Esa cosa ridícula?─ preguntó el chico mientras veía a Kuki ponerse de pie.
─Tu sigue en la ofensiva, yo voy por mi hermana ¡lánzame!─ gritó la chica mientras su asiento la lanzaba fuera de la cabina y el cráneo del conejo se abría para dejarla entrar. Enseguida el conejo comenzó a correr a la nave.
─Claro, a la próxima déjame instrucciones de cómo funciona esta cosa─ dijo Wally de mal humor─ computadora, síguela y no la pierdas de vista. Esa niña va a matarse si se lo permitimos.
El enorme conejo tomó velocidad y logró salvar un par de naves de la garra, la cual cortó de un fuerte golpe. Se aferró a la piña, intentando hacerla caer pero esta comenzó a moverse violentamente y le dio una descarga eléctrica. La cabina del conejo se abrió en el momento justo en que la piña escapaba, Kuki lanzó la pulsera que Dos les había dado F.R.A.N.J.A (Fácil Rastreador Atómico No Juguete Adolescente), con tan buena suerte que esta se adhirió a la superficie de la nave; la chica por su parte quedó inconsciente cuando uno de los proyectiles dio de lleno en el conejo lanzándola hacia atrás donde se golpeó la cabeza. El conejo cayó entonces y enseguida se vio rodeado por robots, antes de ser cubierto lanzó a una chica envuelta en un paracaídas, unos metros más allá, donde nada le frenaría de un buen golpe.
La motocicleta apareció volando por los aires, el chico fue lanzado de la misma y cachó a su amiga en el aire, abrazándola con fuerza. Wally cerró los ojos, se le habían acabado los trucos, sintió la necesidad de confesarle algo, pero su cerebro no le decía el qué, quizás estaban mejor así, pensó esperando el impacto inminente, al menos intentaría que el cuerpo de su amiga saliera lo menos herido posible.
Pero no ocurrió. La lengua de la mosca los atrapó a ellos y a la moto y los introdujo dentro de la nave, sanos y salvos, donde Sonia los revisó en busca de contusiones. Coció la herida que número Tres tenía en la frente y la recostó a la espera de que despertara; el resto del equipo se veía abatido, T y 43 sobrevolaban el perímetro intentando encontrar de nuevo la nave, pero aún no había noticias.
─Se expusieron demasiado─ agregó 84 cuando Tres recuperó el conocimiento y 83 le obligó a ponerse hielo en la frente, por suerte sólo le quedaría una pequeña cicatriz, si el proyectil hubiera entrado de lleno en la cabina, ahora mismo volarían hacia el hospital de KND en busca de una reconstrucción de cráneo.
─No teníamos opción─ exclamó Cuatro, sintiendo el dolor en las piernas ahora que la adrenalina había pasado─ los demás no estaban contactables y…
─¿Dónde está mi hermana?─ preguntó incorporándose de la camilla muy despacio, sentía que todo le daba vueltas.
─No lo sabemos─ contestó T desde la cabina mientras Joey pedaleaba y revisaba los radares─ desapareció su señal, sin dejar rastro.
─Sigo buscando─ afirmó Joey que tecleaba códigos intentando ampliar el rango.
─Le lancé la pulsera que nos dio Dos, él dijo que tenían un localizador─ 83 y 84 miraron a T.
─A menos que mi hermano me dé el rango de espectro de la señal, no puedo localizarlo.
─Dijo que aún no estaba completo─ intervino Cuatro─ que estaba trabajando en él.
─¿Y entonces qué hacemos?─ sollozó Tres dejándose invadir por el miedo─ no querrán… irse sin mi hermana.
─Quinientos ochenta y siete ha dado la orden de que todos los sectores vayan a la Base lunar─ sentenció 84─ no puedo desobedecer una orden sin un motivo y no hay rastro de esa cosa, yo…
─¿Mushi no es bastante razón para quedarnos?─ Joey dejó de pedalear y miró a 84 con furia mientras Sonia corría a seguir pedaleando o la nave se desplomaría─ ¡¿Estás pensando en dejar a un miembro atrás?! ¡¿Vas a rendirte tan fácil?! Valiente líder eres si tan poco te importa tu equipo.
─Entiendo tu sentir 43, pero no tengo un plan, no puedo exponer a los demás ¿qué hacemos si encontramos la nave? ¿Viste esa cosa? Nuestras armas no le hicieron nada, incluso a Hippie Hop lo abatió ¿qué haríamos con la nave? ¿Cómo la rescatamos?
─Lo que sea necesario─ caminó hacia Lee y lo miró a los ojos, aunque el líder era un poco más alto, el rubio no se amedrentó─ ella es una de nosotros, o nos vamos todos o no se va ninguno ¡No voy a irme sin ella!
─No sólo tú estás preocupado Joey─ le dijo 84─ Mushi también es mi amiga, la de todos aquí ¿pero cómo lanzarnos en su búsqueda sin un plan? ¿Sin refuerzos? Es suicidio seguir esta búsqueda sin un plan de contingencia, tú lo sabes mejor que nadie, eres un estratega nato.
─¡Mushi es mi mejor amiga!─ gritó─ puede actuar como una chica ruda pero en el fondo es una niñita asustada que… que ahora mismo debe estar aterrada─ comenzó a llorar─ ella es… es mi…─ Sonia se acercó a abrazarlo.
─Lo sabemos Joey, lo sabemos.
─La encontraremos, pero ahora mismo necesitamos replegarnos y trazar un plan─ 84 se giró a ver a Tres, quien se había sentado y lloraba en silencio─ ¿estás bien con eso?
─No, pero yo nunca fui la más sabia para las decisiones─ dijo Kuki sintiendo que se desmayaría pronto─ además, tú eres ahora el líder 84, yo dejé al equipo en tus manos y si tú crees que esa es la mejor opción yo no pienso contradecirte, ya no soy tu líder─ 84 asintió.
─T, iremos a la Base Lunar, pero antes hay que dejarlos en su Casa del Árbol, no hay tiempo que perder.
─A la orden jefe─ dijo T mientras reprimía el llanto, él también estaba preocupado por Mushi, era su mejor amiga.
Ninguno habló más y regresaron a sus posiciones. Kuki lloraba a mares pero en silencio mientras Cuatro yacía junto a ella sin saber qué decir, a ratos miraba a Joey, pedaleando entre sollozos, no era bueno dando ánimos pero era muy notorio que ambos necesitaban palabras de consuelo y él no sabía cómo hacerlo. Miró a Kuki, se veía tan frágil, todo lo contrario a la guerrera ninja que se había lanzado al vacío a pilotear un conejo transformer y justo en ese momento, mirándola tan débil, se dijo a sí mismo que estaba jodido. Terriblemente jodido de amor por ella, si es que esa palabra era la correcta para describir la revolución que sentía en su interior cuando ella estaba cerca.
─O-oye Tres─ dijo él sin soportar más los llantos ahogados de la japonesa y de su propio hermano─ no te preocupes, vamos a encontrarla, somos los Chicos del Barrio y… bueno yo no lo recuerdo pero según las historias de Uno, siempre nos salimos con la nuestra─ ella asintió sin mucha convicción.
Unos minutos después eran dejados en uno de los balcones de la Casa mientras la nave se ponía en marcha con rumbo a la Luna. El resto del equipo ya se encontraba allí reunido y los bombardearon con preguntas que Cuatro tuvo que responder ya que Tres seguía llorando, cubierta por una mantita de los simios arcoíris que Cinco le había acercado.
─Aún no termino pero quizás pueda─ dijo Dos al escuchar que quizás su invento podría guiarlos a Mushi. Sacó su celular y probó─ imposible, la nave tiene un campo magnético que inhibe la señal─ comenzó a teclear algo con cara de circunstancias.
─Pero puedes solucionarlo ¿verdad?─ preguntó Uno.
─Sí, pero me voy a tardar. No es tan fácil como hackear el sistema escolar para cambiar tus notas─ le dijo el chico antes de retirarse con rumbo a su taller.
─Quizás pueda ayudarte, sé los códigos de bloqueo adolescente─ Cinco se levantó y miró a Tres─ mejor adelántate, ahora te alcanzo ¿quieres un poco de chocolate caliente, nena?─ le dijo sentándose a su lado y pasándole un brazo por los hombros, ella negó lentamente─ ¡Hey! Tu hermana va a estar bien, vamos, es Mushi, es una guerrera, la has visto pelear, nada va a ocurrirle─ Tres se limitó a mirar al suelo.
─Debo ir a casa, se supone que estoy castigada─ les dijo incorporándose─ además debo cubrir a Mushi ante mis padres.
─Mantente cerca del teléfono de tu casa─ agregó Uno─ en caso de que necesitemos contactarte, creo que tu reloj tampoco sirve ya de comunicador─ el artefacto se había golpeado tras la violenta sacudida y sólo quedaba la carcasa rodeada de moretones en la nívea piel de la asiática.
─¿Estarás bien allí sola?─ preguntó Cinco─ puedo intentar hablar con tu papá y…
─Yo iré con ella─ intervino Cuatro─ sus papás me adoran y de todas formas, tampoco es que me esperen temprano en casa─ Cinco lo miró con detenimiento─ y no creo ser de mucha ayuda aquí.
─¿Crees que es buena idea Tres?─ la asiática se encogió de hombros, necesitaba sentir el viento en su rostro, ya ni siquiera ponía atención en lo que decían sus amigos.
─Además tenemos que estudiar, Uno es el de los planes, Dos el de las armas y tú la voz del sentido común, Tres y yo solo les estorbaríamos ¿no?─ susurró Cuatro.
─Tampoco es así─ susurró Uno─ son parte del equipo.
Diez minutos después Tres y Cuatro caminaban en silencio rumbo a la casa de los Kiut. El rubio miraba de vez en cuando a la chica por el rabillo del ojo, no había dicho ni una palabra desde que habían salido de la Casa del Árbol, tampoco lloraba y hasta él sabía que eso no era normal.
─Mushi estará bien─ le dijo─ la vamos a encontrar. Ella me dijo que yo la entrené, entonces sin duda debe ser una chica fuerte─ la chica lanzó un sollozo y apresuró el paso las dos calles que le separaban de su casa, con su amigo detrás. Ambos entraron a la vacía morada y aún sin intercambiar palabras, la japonesa subió corriendo hacia su habitación, donde se lanzó a su cama y comenzó a llorar a mares.
Wally se sentó en la silla del escritorio y la observó en silencio, era necesario que la chica se desahogara primero, cuando no soportó más verla así, se aclaró la garganta, intentando encontrar las palabras para animarla.
─O-oye Kuki, estoy seguro que Dos logrará encontrar la señal, tú que recuerdas debes saber que es muy cool y…
─Y no recuerda nada─ le dijo en medio de hipidos─ ¿y si no puede hacerlo? ¿y si jamás vuelvo a verla?
─Ey, eso no pasará─ se puso de pie y se sentó a su lado── somos los Chicos del Barrio ¿no? Nadie puede con nosotros─ la japonesa asintió mientras se limpiaba las lágrimas
─¿Para qué quieren a mi hermana? ¿Por qué se llevan a los niños? Eso nunca había pasado.
─No lo sé, pero puedo prometerte─ la tomó de la mano sin darse cuenta de la atmosfera─ que yo personalmente iré por ella cuando Dos la encuentre, vamos a rescatarla, no te preocupes.
─Güero…─ susurró la asiática y se perdió en sus ojos, ambos estaban muy cerca.
─P-porque… ya sabes─ se dio cuenta de la atmósfera y─ tú y yo somos amigos y ella es la mejor amiga de mi hermano y…
─Gracias─ le dedicó una radiante sonrisa mientras tomaba la mano del chico entre las suyas─ muchas gracias.
─O-oye Kooks… quizás no es el momento pero… yo creo… sé que mi reputación no es la mejor pero… tú eres─ la puerta de la habitación dio un tumbo cuando el señor Kiut entró.
─¡Kuki Kiut! ¿¡Dónde has estado jovencita!? Sabías muy bien que debías estar en casa después de la escuela, estás castigada. Hemos llamado toda la tarde a casa y no has contestado, para colmo Mushi apagó su celular, más te vale…ah hola Wally ¿cómo te va?─ el chico se había separado de un salto de la japonesa con el rostro sonrojado mientras la chica volvía a preocuparse por su hermana.
─Yo tuve que─ susurró Kuki─ tenía…
─E-es mi culpa señor Kiut, yo… quería comprar algo para mi madre porque rompí uno de sus jarrones favoritos─ se rascó la nuca mientras improvisaba─ quería algo que en verdad le gustara y le pedí a Kuki acompañarme, se suponía que sería algo rápido pero… las cosas se complicaron, yo no sabía que debía estar en casa temprano. Por favor no se enoje con ella, yo fui quien le insistió.─ el hombre lo miró impávido unos segundos y luego suspiró.
−No hay nada que se pueda hacer─ murmuró─ sigues castigada jovencita, no te preocupes Wally envíale mis saludos a tu madre─ el australiano asintió sintiéndose mal por primera vez de mentirle a un padre.
─Yo… de hecho también estoy aquí para ayudar a Kuki con el examen de matemáticas e inglés, sé que no son su fuerte y aunque tampoco son el mío… pensé que podríamos estudiar juntos, si es que usted no encuentra inconveniente─ se rascó la nuca con nerviosismo, el hombre miró de reojo a su hija quien se hallaba de nuevo perdida en sus pensamientos para con su hermana.
─Me alegra saber que mi hija tiene buenos amigos, eres bienvenido en nuestra mesa para cenar, Kuki─ la chica se vio de pronto traída a la realidad y se giró abruptamente─ tu madre tardará un poco por algunos problemas con un pedido de la empresa, yo prepararé la cena ¿dónde está tu hermana?
─Mushi dejó un recado─ comenzó la japonesa─ de que… ella tenía un… un proyecto en equipo y… ahh con esta niña… la que… vive algo lejos y…se quedará a dormir allí para terminarlo─ dijo Kuki no muy convencida.
─Si es por estudio ni para qué molestarla llamándole ¿no? Muy bien, iré a preparar la cena ustedes también tienen mucho que estudiar ¿no es así?─ los chicos asintieron mientras buscaban las mochilas que sus compañeros habían logrado rescatar de la zona de guerra─ ya les llamaré cuando esté servido−dio media vuelta y se detuvo observando la puerta como si de pronto se hubiera percatado de algo, luego a los chicos que ya se habían acomodado frente al escritorio─ es mejor que dejen la puerta abierta─ dijo cantarinamente antes de salir y cuando escucharon sus pasos alejarse, ambos adolescentes dejaron salir el aire.
─Al menos esta noche está cubierta─ dijo el rubio hojeando el libro de matemáticas mientras la asiática dejaba caer la cabeza en el respaldo de la silla─ debemos decirle a sus compañeros de sector que inventen alguna otra excusa.
─¿Hasta cuándo?
─Seguro serán sólo un par de días o menos, quizás mañana Dos nos de la noticia de que ha encontrado las coordenadas─ Kuki asintió sin mucha convicción─ bueno, es hora de estudiar matemáticas─ la chica lo miró de mala manera─ no me mires así, tienes que pasar la materia, no hay excusas.
Al otro día Wally llegó a su casa por la mañana para poder tomar una ducha y cambiarse de ropa. Se había quedado a dormir en casa de los Kiut a sugerencia de la madre de Kuki, quien había llegado rayando la media noche cuando ellos seguían estudiando, a ratos matemáticas e inglés en los intermedios; al menos parecía que la asiática había dejado de pensar en su hermana por un rato. Debía admitir que incluso a él le venía bien repasar esos temas y aunque odiaba desvelarse estudiando, con la compañía de su amiga el asunto había mejorado bastante.
Apenas comenzaba a amanecer cuando había despertado y una sonrisa tierna se le había formado al ver a su amiga dormida sobre la alfombra de la sala, donde habían pasado la noche estudiando a sugerencia de los señores Kiut, quienes les daban botanas a cada rato para animarlos a dar lo mejor de sí. Él se había estirado, recogido sus cosas y dejado un recado antes de ir a su casa, esta vez a pie ya que su bicicleta había quedado irreconocible y no se animaba a pedirle a alguien que la reparara cuando Mushi estaba desaparecida.
Apenas había dado unos pasos dentro de su casa cuando unos ruidos en la cocina le hicieron despertar por completo, tomó uno de los paraguas del recibidor y se encaminó hacia allí; lo que le faltaba, que algún ladrón se hubiera metido aprovechando que todos estaban fuera. Se asomó listo para abalanzarse contra el intruso pero sólo vio cómo su hermanito, aún con el pijama de dinosaurios que comenzaba a quedarle chico de los brazos, tecleaba como poseso algo en una laptop que nunca le había visto al tiempo que agarraba a puños cereal directamente de la caja.
─Deberías estar en el autobús escolar─ le dijo mirando la hora en su celular─ tú nunca llegas tarde.
─Que importa la escuela─ murmuró con la boca llena sin siquiera mirarlo.
─¿Cómo que qué importa?─ le dijo el mayor atónito─ ese es el tipo de cosas que yo puedo decir pero tú no, Joey es un niño modelo─ dijo imitando la voz de su madre.
─No me molestes─ le dijo mientras Wally se acercaba a mirar sobre su hombro.
─¿Y esos documentos?
─Los niños que se llevaron esta vez, tanto civiles como miembros de KND, intento encontrar un motivo, ya Uno me dijo que están divididos en tres grupos pero ¿para qué se llevarían tantos?
─Joey─ le dijo Wally sintiendo pena─ vamos a rescatar a tu amiga, todo va a estar bien.
─¡Deja de decirlo!─ le gritó tirando la caja de cereal─ ¿se supone que eso debería de hacerme sentir mejor? Yo debía cubrirla… protegerla, si tan sólo hubiera sido más rápido, más fuerte, ella no…─ el chico comenzó a llorar ante la mirada incómoda de su hermano, quien con un movimiento tosco lo atrajo hacia él para abrazarlo.
─No tiene nada de malo estar triste por un amigo─ le dijo sin idea de qué más decir para reconfortarlo, había estado tan preocupado por Kuki que había olvidado los sentimientos de su propio hermano.
─Los hombres no lloran─ dijo llorando aún más─ siempre lo dices.
─Sí bueno, suerte que tú no seas un hombre, sólo eres un pequeño niño─ Joey comenzó a llorar aún más, se había estado aguantando.
─Nadie entiende, ella es mi mejor amiga, yo la… yo la quiero─ se sinceró por fin─ yo debí haberla protegido y…
─Hiciste lo que pudiste─ le dio unas palmadas en la espalda─ ella lo sabe. Vamos a rescatarla y a todos esos niños, en equipo. Va a estar bien, las niñas de KND son muy fuertes y estoy seguro que Mushi les está dando batalla, seguramente se enfadaría de verte así por tenerle tan poca fe─ Joey sollozó unos minutos más y luego se limpió la cara, su hermano tenía razón, su amiga odiaba que la subestimaran.
─Gracias, aunque seas un bruto la mayoría del tiempo─ el mayor rodó los ojos y se mordió la lengua, al menos se veía más animado.
─¿Vas a faltar a la escuela? Pensé que ya no podías, como te dio varicela a principio de cursos…
─Aún podría llegar si me ayudas a falsificar un permiso de mamá, puedo decir que fui a revisión médica o algo así.
─Sólo por esta vez─ le dijo antes de sonreír─ voy a tomar un baño y cambiarme de ropa, te llevo a la escuela, pero en camión porque mi bici pasó a mejor vida. Prepara tus cosas mientras─ el niño asintió mientras Wally se dirigía al piso de arriba.
─Hermano─ le llamó Joey desde abajo cuando Wally había alcanzado el piso de arriba─ ¿cómo lograbas pelear sabiendo que ella podía salir herida? En ese entonces Kuki era muy torpe y distraída, ahora entiendo por qué estabas siempre al pendiente de ella─ El Güero se giró a verlo sabiendo a lo que se refería aunque no lo recordara.
─Éramos Chicos del barrio… aún lo somos, creo que es parte de las responsabilidades que eso trae consigo─ se quedó pensativo─ quizás sea mejor que me hagas la misma pregunta cuando sepa la respuesta.
Kuki Kiut estaba sentada debajo de las gradas del campo de fútbol, no se sentía con ánimos para estar en clase de dibujo, materia que además había logrado exentar gracias a su talento. Se había escondido allí para no ser molestada, ya bastante tenía con su suspensión para meterse en más problemas si le veían vagando por la escuela sin un pase, mataba el tiempo leyendo uno de los cómics que Wally le había prestado aunque su mente no dejaba de pensar en su hermana ¿se encontraría bien?
─¿Ahora la niña buena se salta clases? Sí que debo ser una mala influencia─ escuchó el peculiar acento de su amigo seguido por una risa─ primero Joey dice que la escuela no importa y ahora tú no entras a clases, que día tan extraño, sólo falta que yo tenga el mejor puntaje en los exámenes─ se metió entre las gradas con ella, sacó una soda de su mochila y se la ofreció a la asiática.
─¿Cómo me encontraste?
─Conozco todos los lugares para esconderse en esta escuela, además te vi cuando rodeaste el campo─ le dijo sin darle importancia.
─Ni eso puedo hacer bien─ se dijo desanimada─ y se supone que soy la encargada de las tácticas distractivas.
─¿Qué tal los exámenes? − el chico cambió el tema intentando distraerla de sus preocupaciones de espionaje atrayéndola al estrés de la vida escolar, lo único capaz de hacer que cualquiera olvidara el resto de su miserable vida adolescente.
─El de inglés fue sencillo, tengo problemas para hablarlo pero he estudiado la gramática y ya no se me da tan mal, venían ejercicios similares a los del libro que me explicaste ayer. En cuanto a matemáticas─ suspiró─ pasaré con una nota no tan baja, espero.
─¿Hay algún pero?
─Este examen lo va a promediar con el pasado y…en ese me fue realmente mal. El profesor habló conmigo al terminar la clase, se impresionó de verme resolver los problemas tan rápido y me hizo hacer más frente a él porque pensó que tenía las respuestas. Como disculpa por dudar de mí y porque cree que me he estado esforzando hará una excepción conmigo y contigo.
─¿Conmigo?
─Nunca entregas tareas Wally, eso también se promedia y te saltaste casi todas las clases de la mitad del semestre.
─Tengo cosas más importantes en qué preocuparme.
─Por eso, ambos necesitamos esta ayuda. Le dije que mi recuperación ha sido gracias a ti y accedió a dejarnos unos ejercicios a ambos para promediar con los exámenes, seguro te lo dirá en un rato que hagas el examen─ Wally tronó la lengua, no le llamaba la atención hacer tareas de más pero tampoco perderse días de vacaciones por tener que irse a exámenes complementarios.
─Odio las tareas extras─ rodó los ojos─ pero odio más estudiar en vacaciones así que supongo que lo tomaré─ a su amiga se le iluminó la cara─ ¿te parece si hoy lo hacemos en mi casa? Estoy algo preocupado por Joey.
─Sigo castigada pero si es algo de la escuela quizás papá no tenga inconveniente─ les mandaré un mensaje.
─Seguro.
─¿Puedes prestarme tu teléfono? El mío sigue en el cajón de mamá − Wally le tendió su celular mientras la miraba de reojo, al menos se veía más animada que el día anterior.
Abigail se despidió de Kendra en la salida de la escuela, había tenido un día brutal con tantos exámenes y el siguiente no pintaba para ser mejor, lo único motivador era el saber que el profesor de Filosofía siempre hacía exámenes de respuesta múltiple y aunque a ratos se volvían confusos, si repasaba un poco lograría obtener una buena nota. Dio algunos pasos fuera de la institución cuando vio a Memo casi chocar contra un árbol por lo distraído que iba.
−Hey, ten cuidado nene, si el director te ve atacando árboles mandará una nota a tu madre que diga que eres un criminal ecológico − dijo intentando hacerlo reír pero el chico apenas y la reconoció.
−¿Qué tal Abby?− susurró tallándose los ojos.
−¿Estás bien?
−Claro que no, no me importa no dormir, estoy acostumbrado a hacerlo por jugar videojuegos pero… aún no la encuentro , a la princesa caramelo− dijo en código al ver a un par de adolescentes caminar cerca.
−Quizás necesites despejarte un poco ¿te apetece acompañarme a comprar unas cosas? Mamá no pudo ir al súper y nos urgen ciertos artículos−le mostró un mensaje en su celular.
−¿No deberíamos estar en ya sabes dónde?
−Sólo serán un par de horas y quizás allí logres inspirarte, además si me acompañas te invito una malteada ¿qué dices?
−Supongo que está bien− dijo no muy convencido.
Tal y como la morena había prometido, habían hecho las compras rápidamente y ahora podían disfrutar de una deliciosa malteada. La morena esperaba con las bolsas en una banca cerca de la fuente de sodas mientras Dos se había ofrecido a ir por las bebidas; hacía un clima hermoso. Abby cerró los ojos un momento, esa distracción no había sido únicamente para Dos, también ella necesitaba poner sus pensamientos en orden ¿cómo habían podido secuestrar a un puñado de niños casi en sus narices? Y las flotas de KND casi neutralizadas ¿cómo había sido posible? Claro que había sucedido antes, pero sólo alguien tenía tal capacidad diabólica.
−Padre− susurró entre dientes− ¿qué has estado tramando? ¿Y si no eres tú, a quién le dejaste la estafeta?
−¡Abby!− gritó alguien haciéndola sobresaltarse ¿había sido tan tonta como para hablar en voz alta?− Es una sorpresa verte fuera de la biblioteca en época de exámenes.
−A todos nos viene bien aire fresco− contestó a la defensiva observando a James acercarse con un chico de último año llamado Murray y a quién había visto muchas veces con Cree.
−¿Te apetece ir a dar una vuelta con nosotros Abby?− dijo James sentándose junto a ella y poniendo cara de galán.
−En absoluto, yo estoy… esperando a alguien.
−¿La pequeña Olivera tiene una cita?− preguntó Murray con voz ronca. El chico era de tez blanca, ojos marrones y cabello rizado, nada digno de alabarse a no ser por unos hoyuelos que asomaban cuando sonreía y muchas chicas encontraban irresistibles.
−No te incumbe Murray− contestó a la defensiva. Sabía que estaba en una mala situación e intentaba encontrar una salida para estar allí, con Dos a quien supuestamente sólo le hablaba por las tareas.
−Me incumbe todo lo que tenga que ver con la "candente" Cree− soltó una risotada que le contagió a James.
−Vuelve a decirle así a mi hermana y voy a cerrarte la boca con mi puño− le dijo la morena levantándose a encarar al chico pese a ser más baja que él.
−Eso quiero verlo− le dijo Murray seriamente− veamos si Cree hizo un buen trabajo entrenándote.
−Calma amigo− James intervino − no molestes a mi chica − le pasó un brazo por los hombros.
−No soy tu chica y no necesito que me defiendas− le reclamó Abby empujándolo, no tenía cabeza para esos dramas− ¿escuchaste? –Murray comenzó a reírse.
−Te dijo que esperaba a alguien− dijo el chico de hoyuelos− seguramente se te han adelantado amigo ¿Quién es el afortunado Olivera? O quizás el desafortunado con ese carácter.
−No es su asunto− masculló la morena intentando no perder los estribos, por lo general estaba entrenada para salirse por la tangente, pero con los nervios tan crispados como los tenía le estaba resultando imposible no sacar su frustración con ellos.
−Vamos Abby, tengo curiosidad quién le ganó la chica a mi amigo James − el moreno se había cruzado de brazos y la miraba retador.
−James nunca tuvo oportunidad y a quien espero no…
−¿Qué haces aquí Memo? Deberías estar metido entre libros ¿no?− el moreno notó entonces las dos malteadas que el castaño tenía en las manos, una de chocolate con extra galleta y la otra de plátano con fresas, blueberries y decorada con galletas, miel, chantillí y chispas de chocolate, sólo había visto a una adolescente beber tal cantidad de dulce sin terminar con caries en el dentista− Abby, no me vas a decir que es este chico a quien esperas ¿o sí? Es patético, no necesitas más favores de él, dale un respiro.
−¿Usando?− Memo observó la situación, él ya sabía que Abby le hablaba por las tareas y ya le había aclarado que ese había sido el pretexto para acercarse a él sin levantar sospechas. Lo mejor era guardar apariencias− yo no…
−No lo estoy usando James− dijo Abby en un arranque de sinceridad sabiendo que eso le molestaría al moreno− escuchar que alguien me habla de algo diferente a cuántos balones atrapó o cuánto tiempo pasa cuidando su cabello viene bien de vez en cuando. Memo me simpatiza, mucho − levantó las tres bolsas de las compras y su mochila− vámonos Memo, se hace tarde y debemos estudiar− el castaño la siguió mientras los otros adolescentes los observaban.
Mientras tanto, Wally había llegado a casa después del salón de castigo, en el que él y Kuki habían terminado cuando fueron sorprendidos saltándose clases. Subió a su habitación y repasó cada centímetro en busca de cualquier cosa vergonzosa; sería la primera vez que invitaba a una chica a su casa y conociéndola entraría de forma precipitosa sólo por el gusto de molestar. Recogió trastes y ropa sucia que encontró a su paso, tendió la cama y cuando bajaba dispuesto a esconder las fotografías se topó con su madre, quien venía llegando con dos cajas de pizza.
−Hola mi pequeño marsupial− saludó de forma cantarina mientras lo veía bajar corriendo.
−Hola mamá ¿cómo te va?
−Es raro verte últimamente en casa ¿no? Siempre estás fuera o castigado− la mujer caminó hacia la cocina donde dejó las pizzas y una bolsa de compras.− Hoy vi a Abby y Memo en el supermercado, no hablé con ellos pero se veían divertidos, tan buenos muchachos ¿por qué dejaste de juntarte con ellos?− Wally se apresuró a limpiar el tiradero que habían hecho él y Joey esa mañana.
−No lo sé − comenzó a lavar los trastes ante la mirada curiosa de su madre.
−Sabes, últimamente hemos recibido menos llamadas del director que de costumbre y hasta donde sé tus notas son aceptables si es que tienes permitido jugar en el equipo, es curioso ¿no?
−Les dije que si dejaban de mandarme a internados iba a comportarme.
−Lo mismo dijiste cientos de veces antes− la mujer enarcó la ceja− no me engañas jovencito, sigo siendo tu madre y sé que hay algo diferente ¿es por una chica?− una taza se le escapó a Wally y se hizo añicos al golpearse contra el suelo.
−¿Qué? No, no, no… sólo es…
−¿Es linda?− él se sonrojó.
−¡No es una chica!− gritó− sólo… sólo son mis amigos ¿de acuerdo? Ellos evitan que me meta en problemas o haga tonterías.
−¿Y por qué nunca los invitas a casa? Los amigos de Joey siempre entran y salen de aquí ¿por qué no los tuyos?
−Ya los conoces mamá, mejor que yo al parecer− susurró mientras recogía los restos de porcelana.
−¿Seguro no hay alguna chica linda entre ellos? Aún recuerdo que cuando tu padre y yo íbamos a la universidad− el timbre sonó interrumpiendo su plática y haciendo que Wally tirara de nuevo los pedazos de porcelana.
−Y-yo abro− salió corriendo hacia la puerta− H-hola, pasa, pensé que tardarías más en el salón de castigos, te habría esperado de saberlo.
−Hueverto y Gran hermano tuvieron una guerra de flatulencias, nos desalojaron porque el olor era insoportable− sonrió mientras su amigo se hacía a un lado para dejarla pasar.
−¿Quién es, Wallabee?
−¡Nadie! Es decir, es para mí… ¡no me llames Wallabee!− gritó nervioso al escuchar a su madre viniendo hacia el pasillo.
−¡Pero mira nada más, Kuki Kiut en persona!− gritó la mujer maravillada de ver a la asiática.
−Hola señora Torres ¿cómo ha estado?−le dijo con la jovialidad que le caracterizaba.
−De maravilla querida, hace tanto que no nos visitas. Pensé que Wallabee habría hecho algo para molestarte, me alegra tanto verte.
−Igual a mi señora−contestó con una gran sonrisa.
−¿Y qué tal va la escuela? ¿Estas interesada en los deportes?
−Sí, pertenezco al club de karate y también soy porrista.
−Conque porrista ¿eh?−miró de reojo a su hijo−una mujer atlética siempre ha sido la perdición de los varones de esta familia ¿alguna vez te conté que practicaba atletismo desde secundaria, lamentablemente me lastimé un tendón, Wallabee ofrécele un vaso de agua a tu amiga, no seas grosero ¿te quedarás a cenar querida?
−No yo…se supone que estoy castigada pero Wally y yo tenemos tarea juntos, espero terminar antes de cenar, ya sabe−se pasó un mechón por detrás de la oreja−estamos en semana de exámenes y debemos repasar.
−Lo entiendo. Wally no me avisó que vendrías, de haberlo sabido me habría encantado charlar contigo pero tengo que dar una clase de música a las cinco y ya no puedo cancelarla ¿vendrás en otra ocasión? Estoy segura que tienes que ver con el cambio de mi hijo−la asiática se sonrojó.
−Estaría encantada.
−Trae a tu hermana también, es una niña adorable, no sé qué tienen las chicas Kiut que traen a mis hijos de cabeza−la japonesa forzó una sonrisa, le dolía pensar en Mushi.
Wally apareció con un vaso de agua de limón y se lo ofreció a su amiga.
−Wallabee, iré a dar clases con los Morrison, hay pizza e ingredientes para sándwiches en el refrigerador, confío en que puedas encargarte de la casa por unas horas, si viene Joey ofrécele de comer, ayer lucía muy desanimado.
−Sí mamá, descuida −la mujer les dedicó una última sonrisa, tomó su bolso y se marchó.
−Sabes−empezó la asiática−tengo curiosidad de ver cómo ha cambiado tu habitación−apenas había terminado cuando echó a correr escaleras arriba con el vaso aún en la mano. Wally tardó dos segundos en entender que pasaba y comenzó a correr tras ella.
−¡No te atrevas Kuki!−gritó dando gracias internamente por haber tendido su cama un rato antes.
−¡Aún tienes la colcha del Rayo Mcqueen!−gritó seguida por una carcajada mientras el rubio intentaba detenerla para que no entrara por completo, sin éxito.
Una hora más tarde los adolescentes estaban resolviendo ejercicios explicados previamente por el rubio, Kuki al fin se había cansado de curiosear en la habitación de su amigo. Él la miraba de reojo, se alegraba de verla un poco más animada y en secreto se confesó que amaba esos momentos que eran solo de ellos, no era que no disfrutara del tiempo en la Casa del Árbol con el resto del equipo, tenía paz cuando estaba con Kuki y sentía sus sentimientos desbordando dentro de él, sentimientos que ya había aceptado pero no sabía qué hacer con ellos.
Cuando él y Kuki no se hablaban él solía mirarla todo el tiempo no solo porque era preciosa y aunque el sentido común le pedía a gritos invitarla a salir, como lo había hecho antes con otras chicas, nunca había logrado armarse de valor. Era como si algo le dijera que ella era diferente, que sería su perdición. Kuki era la chica más tonta e infantil que conocía, lo sacaba de quicio con su fanatismo y obsesión por los simios arcoíris pero muy en el fondo todo eso le parecía adorable y antes de ella, nunca nada le había despertado ese sentimiento. Pero la chica Kiut era más que tierna y adorable, era fuerte, valiente, audaz y hasta ruda si la situación lo ameritaba y eso lo enloquecía, nunca había conocido a alguien que se atreviera a abofetearlo y verla saltar contra una nave adolescente y ver cómo había golpeado a Evan, rayos esa mujer era perfecta.
−¿Qué miras? ¿Tengo algo en la cara?
−No… nada−movió la cabeza enérgicamente− yo sólo… yo pensaba…
−¿Y en qué pesabas? Estabas sonriendo.
−Cosas−se excusó mientras ella le sonreía y volvía a los ejercicios−Kuki−se armó de valor−sé que… bueno yo… no soy el mejor chico del mundo pero lo estoy haciendo mejor y esto… podría sonarte raro porque somos amigos pero hay… hay algo que quisiera decirte, lo he callado por un tiempo porque… bueno es vergonzoso… bueno no vergonzoso porque haya algún problema sólo… quizás un día podríamos ir a tomar algo…
−¡No!−dijo la chica aterrada, sabía a dónde iría eso y aunque había pasado la mitad de su vida esperando aquellas palabras ya no quería oírlas−no, no es momento.
−Déjame terminar Kuki, por favor… es importante.
−¡No, no lo es!−se levantó de la mesa−no es momento de esas cosas.
−¡Ni si quiera sabes lo que voy a decirte!
−¡Claro que lo sé! Y sé mucho mejor que tú el desenlace, no pasará de nuevo.
−¡No tengo idea de qué me hablas! Deja de juzgarme por algo que no recuerdo, fue un niño tonto que…
−¡No!−gritó−no fue ese niño, fuiste tú, tú rompiste la promesa, caíste en su maldito juego y no te importó absolutamente nada, caíste en su maldito juego.
−¿Cuál juego? Estoy harto de escuchar verdades a medias, si vas a decir algo dímelo de una maldita vez ¿cuál es tu problema conmigo?
−¿Pueden ahorrarse sus rabietas adolescentes?− Joey había entrado sin ser oído y los veía intermitentemente a uno y otro−no sé si recuerdan pero Mushi fue secuestrada−Wally suspiró y se sentó intentando relajarse.
−Hola 43−susurró la chica mientras se agachaba para abrazarlo, el niño se dejó.
−¡Hey! ¿Y yo soy el traidor?
−Habrá una junta de emergencia entre ambos sectores en la casa del árbol hoy en la noche, sabremos lo que nuestros líderes han decidido y logrado con el Líder supremo ¿crees poder estar presente Tres?
−Iré, descuida, déjamelo a mí−comenzó a guardar sus útiles−ahora debo irme a casa.
−Aún no terminamos los ejercicios…
−Yo sí−le mostró sus hojas−puedes terminar tu parte solo.
−¿Quién te crees? Primero pides mi ayuda y ahora te portas súper grosera−la vio al borde del llanto− ¿Te llevo a casa? No quise… −la chica negó, tomó su mochila y se marchó.
−Sí que sabes tratar a las chicas−murmuró Joey.
−No te metas en lo que no entiendes, yo estaba… iba a decirle… ¡Carajo!−golpeó la mesa con el puño−seguramente hice algo tan terrible que ya no valgo nada como persona para ella, está siendo amable conmigo sólo por el equipo…
−Sarah−dijo Joey mirándole a los ojos
−¿Qué?
−No voy a decirte nada más, si no eres capaz de recordar ese nombre entonces mereces que Kuki te odie−dio media vuelta y se marchó a su cuarto, el drama adolescente le había agotado.
Transmisión interrumpida
