OPERACIÓN: A.M.I.G.A.S.
Alianza entre
Mayores de 13 años es
Inquebrantable y digna de confiar
Gustos
Adolescentes
Sin tapujos.
Esa noche ambos sectores V estaban en la Casa del Árbol mirando con impaciencia el reloj de Garfield que colgaba de una de las paredes.
−¿Seguro que le avisaste? – preguntó 84 lanzando mecánicamente su yoyo.
−Claro que sí− se defendió Joey− pero si no aparece, no será mi culpa sino de mi tonto y adolescente hermano− miró a Cuatro con enojo.
−Quizás deberían llamarla− dijo Sonia con la boca llena de chocolates.
−Sus padres le quitaron el celular− dijo Cuatro que intentaba parecer tranquilo mientras leía un cómic de Batman.
−Podría ir a buscarla− se ofreció Cinco mientras se asomaba por la ventana y observaba la lluvia que caía− quizás tuvo algún percance.
En ese momento la puerta automática se abrió y una empapada chica entró exprimiéndose el cabello y estornudando un poco; tras la peor mojada de su vida, esperaba que lo valiera.
−Lamento la hora, era más fácil salir por la ventana cuando mi cuerpo era más pequeño− cruzó la habitación y se sentó en el suelo junto a Sonia y Memo.
−¿No deberías ir a cambiarte? – sugirió Cuatro al verla estornudar de nuevo.
−No es necesario − se quitó la sudadera mostrando una playera de las Chicas súper poderosas debajo− mejor comiencen − Cinco se apresuró a lanzarle la manta en la que ella había estado sentada un rato antes. Uno y 84 se miraron y asintieron, se pusieron de pie, subiéndose al podio de discursos.
−Hoy tuve una charla con 587, el Líder supremo − dijo el menor − sobre los secuestros y claro está, de Mushi y pese a que quisiera ayudarnos a encontrarla, las tropas no son suficientes y no puede permitirse perder más elementos, por lo que, no tenemos el apoyo de la organización; sin un plan no ven factible que logremos llevar esta misión con éxito.
−Incluso ha prohibido que el Sector V, ambos sectores V, intervengan−agregó Uno con pesar− y aunque no estoy de acuerdo creo que entiendo sus razones, tienen miedo puesto que es un evento que los sobrepasa.
−¡Yo no estoy de acuerdo! – gritó Joey− Mushi es nuestra amiga y compañera, se la llevaron por intentar salvar niños inocentes.
−Lo sé Joey− le tranquilizó Lee− sólo quiero que entiendan que lo que haremos a partir de ahora será contra las órdenes del Líder.
−No es como que me importe− aseguró 43− ella me ha salvado en infinidad de misiones, no sólo a mi sino a otros agentes, si romper las reglas es lo que se necesita para traerla de vuelta no me importa hacerlo.
−Creo que hablo por todos al decir que Mushi es nuestra hermana − empezó Uno− además, este Sector se ha caracterizado siempre por desobedecer a los Líderes supremos si con eso logran salvar a sus amigos.
−¿Y cuál es el plan Uno? – preguntó Cinco− porque aunque las intenciones son buenas también opino que necesitamos una buena estrategia y hasta donde sé, ni Dos ni T han logrado encontrar la señal que emite el rastreador, a eso súmale que necesitaremos una nave mejor que el S.C.A.M.P.E.R. si es que queremos ir al espacio y regresar en una sola pieza… ah claro y no tenemos armas capaces de hacer frente a lo que sea que humilló a la organización− dijo enumerando las cosas con sus dedos.
−Necesitamos más potencia para rastrarlas, creemos que están en el espacio, yo soy bueno armando cosas pero el de los adelantos tecnológicos siempre fue mi hermano mayor, Número Dos, y temo que este adolescente de aquí no es él.
−Hago lo que puedo− se quejó Memo− pero aún hay cosas que me cuesta creer pese a que tengo toda esta tecnología− Uno y 84 se miraron.
−No te culpamos Dos− dijo Uno− 84 y yo ya lo hemos considerado y por eso tomamos una decisión, sabemos que necesitamos planear muy bien nuestros movimientos y por eso creemos que esto es lo mejor− le cedió la palabra a su contraparte menor de 13 años.
−Bueno nosotros esperábamos que Dos fuera el último en regresar ya que la configuración de sus memorias es extremadamente compleja, además de que al parecer Tres aún es un poco inestable, pero hemos decidido que él será el próximo, puesto que necesitamos su cerebro.
−¡Si! – exclamó el castaño.
−Pero necesitaremos tiempo, no va a ser sencillo recalibrar la máquina, además de que seguramente 587 estará observando, esperando que la utilicemos sin su permiso y eso no es sólo desobedecer sino traición, por parte nuestra y de ustedes. Todos estarán de acuerdo en que no nos conviene que nos borren las memorias o nos encarcelen porque entonces nadie salvará a Mushi.
−También estamos a unos días de salir de vacaciones de verano por lo que quizás Memo no debería caer en una crisis como la que vivió Kuki− comentó Uno− además será una pantalla para que el Sector V pueda venir a trabajar en la máquina sin levantar sospechas, pueden decir que vienen a jugar con sus hermanos mayores.
−¿Y todo ese tiempo Mushi estará desaparecida? – preguntó Kuki con la voz entrecortada− estamos hablando de dos meses ¿qué debo decirle a mis padres? ¿y si algo le ocurre? Es demasiado tiempo.
−Lo sé Tres− Uno se acercó a ella− pero es lo mejor que tenemos, por mucho que me gustaría lanzarme a la aventura ahora mismo en busca de Mushi no puedo exponer nuestra única oportunidad de encontrarla, si no la buscamos nosotros, nadie lo hará. Sabes lo que es ser un líder y a veces nuestros deseos personales deben quedarse de lado para el bien de todos y el éxito de la misión− Tres lo miró fijamente mientras unas lágrimas caían por sus mejillas al entender las pocas probabilidades de éxito que poseían.
−Lo entiendo − dijo con la voz entrecortada− pero ¿qué haré con mis padres? No puedo mentirles por tanto tiempo.
−La organización mandará un comunicado de que estará en un campamento para chicos especiales, Mushi siempre ha sido inteligente, nadie sospechará− aseveró Joey − ¿Está bien para ti Kuki? Es decir, pasar todo este tiempo − ella asintió− muy bien, entonces yo también esperaré para aumentar todas las probabilidades de que saldrá bien, iremos por Mushi y ella estará bien, es muy fuerte.
Todos asintieron, todos menos Cinco que se había retraído en un rincón al recibir la noticia de que Dos sería el siguiente. Sabía muy bien que eso sucedería pero ahora que habían anunciado la proximidad del hecho, dos meses también podían pasarse volando, un dolor en su estómago le advertía que no podía manejarlo, no como ella pensaba, porque significaba que Memo iba a recordar todo, cosas que ella hubiera querido olvidar.
Cinco había pasado la mayor parte de ese día distraída, suerte para ella que fuera lista y no le resultaran tan complicados los exámenes o estaría frita. Y es que no había podido casi dormir al imaginar el panorama de lo que ocurriría en cuanto Dos, el verdadero y completo Dos, abriera los ojos y recordara todo; le bastaba recordar la bofetada que Tres le había dado a Cuatro para sentir un agudo dolor en el estómago y ganas de vomitar el desayuno.
−¿Algo te preocupa? − Kendra la regresó al mundo real mientras terminaban de lavar, secar y acomodar los instrumentos del examen de biología que el profesor les había encargado− has estado muy rara todo el día, más de lo habitual.
−N-no nada − casi había tirado el mortero que secaba debido a la impresión− es el estrés de los exámenes.
−En realidad te noto extraña desde hace unos días ¿segura que estás bien? – la miró fijamente− ¿no tendrá algo que ver con que James me haya preguntado si tú y Memo están saliendo? –Abby abrió los ojos con sorpresa− ¿problemas de chicos?
−¿Qué te preguntó James exactamente?
−El otro día se pasó con su hermana por la peluquería y me preguntó si en serio estabas saliendo con Memo o era alguna treta por los exámenes, no entendí a qué se refería pero le dije que tú no necesitabas de ningún engaño para salir bien en las pruebas finales ¿quieres ponerme al tanto de a qué se refería? – continuó lavando los tubos de ensaye.
−No es nada− dijo de forma cortante mientras acomodaba los instrumentos secos.
−Para no ser nada parece que te molesta− agregó Kendra− para no ser nada parece ser mucho.
−No me molesta− repuso bruscamente− Memo me acompañó de compras y James nos vio, pensó cosas que no son, es todo, ya sabes cómo es James, sólo él puede imaginarse que Guillermo y yo…
−Yo no le vería nada de malo− dijo Kendra tranquilamente− Memo es un buen chico y bastante atractivo− un fuerte estruendo la hizo girarse y ver cómo Abby había tirado dos tubos de ensayo− ¿Estás bien? ¿Te cortaste?
−Se me resbalaron− dijo reponiéndose− yo lo limpio− corrió a la gaveta de intendencia y tomó un recogedor, unos guantes y una escoba para limpiar el desastre. − ¿Crees que Memo es atractivo o intentas burlarte de mí? – preguntó la agente en cuanto los cristales estuvieron en una bolsa rotulada como "CRISTAL" en el bote de basura.
−No es broma, de verdad me parece muy guapo− contestó Kendra girándose a ver a su amiga− nunca me lo habías preguntado pero me gusta, además es súper listo, comparto varias clases con él y al menos para mí eso es atractivo.
−Es un nerd− Kendra rio.
−Sí y creo que para la mayoría eso es malo, pero no para mí, sabes bien que me mudé a este país porque mi padre era Ingeniero aeroespacial, él murió poco después de que llegamos pero siempre estuve rodeada de gente nerd y lejos de verlos como raros o algo de qué avergonzarse, en realidad me parece algo genial− se encogió de hombros− ya sabes, que te hablen de ciencia en lugar de sus logros deportivos.
−Entonces Memo te gusta aunque sea un mega nerd − le dijo Abby incómoda.
−Me parece atractivo, sí, además siempre es muy amable conmigo, a veces me toca trabajar con él en Física y creo que además es muy agradable ¿a ti no te gusta?
−¿Qué? ¿A mí?
−Bueno, últimamente veo que son amigos ¿no? Incluso te sientas con él y los otros en los descansos, él siempre luce muy feliz cuando te tiene cerca − Kendra le sonrió a su amiga− ¿de verdad no te interesa?
−Claro que no, o sea él es…
−¿Entonces no tienes problema si yo intento algo? −preguntó Kendra− no haré nada si a ti te gusta, lo último que haría es pelearme con mi mejor amiga por un chico y más cuando se nota que a él le gustas, pero sí no le darías una oportunidad…
−Memo no es algo por lo que alguien debería pelearse, ni tus sentimientos deberían frenarse por mí y menos cuando no tengo esa respuesta− suspiró− en cuanto a mí, estoy bien, sólo es el estrés y algunas noches sin dormir, aprovechando que la siguiente clase es de repaso me iré a casa, tengo una jaqueca terrible ¿te importa terminar esto sola? − Kendra la miró suspicaz ¿acaso Abigail estaba nerviosa?
−No tengo problema, tengo el día libre en el salón porque lo están pintando, ve a casa y duerme un poco, hablaremos de Memo después − la agente asintió de mala gana, tomó sus cosas y se precipitó por el pasillo hacia la salida donde vislumbró a Kuki, indecisa si marcharse o quedarse al examen de recuperación de Física, donde seguro le iría igual de mal que en la primera vuelta.
−¡Hey! – saludó la morena acercándose a la asiática− ¿te vas a casa temprano?
−No me siento bien, creo que voy a resfriarme y la verdad, no tengo ganas de estar aquí.
−Sí, sé a lo que te refieres− dijo Abby recordando la plática con Kendra y la preocupación naciente de saber que Número Dos volvería− hay otras cosas que ocupan mi mente. – Kuki se giró a verla, había estado tan enfrascada en sus propios problemas; siendo el centro de atención tras su episodio violento contra Evan, que de pronto había olvidado que los demás tenían sus propias preocupaciones.
−¿Quieres ir a mi casa? Quizás un día libre nos vendría bien a las dos, no tenemos que hablar si no quieres− Abby la miró con asombro ¿hasta para ella era notorio que no se encontraba bien? – una tarde de chicas ¿qué dices?
−Si, a Abby le vendría bien estar en territorio neutral, si me voy a casa quizás encuentre a Cree, está resfriada y así no la aceptan en el hospital, no me apetece tenerla rondando por mi habitación, tampoco tengo ganas de actuar.
Una hora después Abby estaba recostada en el sillón de los Kiut, sin zapatos y pensando en lo tonta que lucía preocupándose por algo que era obvio que pasaría desde que Tres había vuelto. Sentía unas ganas enormes de vomitar o mudarse del país, lo que ocurriera primero.
−Luces preocupada ¿puedo ayudarte en algo? – Kuki yacía a un lado sirviendo el té y las galletas− no tienes que contestarme pero…
−Ni yo tengo esa respuesta, es una tontería, tú eres la que la debes estar pasando en verdad mal, no necesitas que te agobie con mis cosas.
−No hay nada más que podamos hacer por Mushi, Uno me prometió que íbamos a salvarla y él siempre cumple sus promesas, así que si él dice que lo mejor es esperar, yo le creo− le pasó una taza con humeante té de jazmín− y lo que te ocurre no puede ser una tontería, crecimos juntas Abby, cualquier cosa que te moleste o preocupe me interesa, eres como mi hermana y lo sabes− Abby le dedicó una sonrisa y bebió su té despacio, sintiéndose un poco mejor de lo que se había sentido desde la noche anterior.
−No sé muy bien por dónde empezar, ni si quiera estoy del todo segura qué me pasa.
−Quizás si me cuentas ambas podamos resolverlo.
−Es una historia larga, de los tiempos de KND, no es de la clase de cosas que le gustaría escuchar a Uno− se apresuró a agregar− es del tipo de historias que… que ocurrieron y sólo fueron significativas para mí.
−Con más razón quiero escucharlo− dijo Tres− si se acaba el té puedo hacer más.
−Muy bien, pero esto debe quedar entre nosotras, al menos hasta que él lo recuerde – bebió de nuevo de su té y suspiró, iba a ser una larga tarde.
FLASHBACK
Era la última noche que Cinco pasaría en esa vieja Casa del Árbol que la había visto crecer; donde había conocido a sus mejores amigos y también a Mauricio, al que podría calificar como su primer amor platónico y que ahora veía casi a diario puesto que era novio de su hermana Cree. Le dolía pensar en su hermana mayor, era extraño recordar que en algún momento ellas habían corrido y reído por esos pasillos; pateado traseros de infinidad de villanos; compartido técnicas de lucha y peleado por la misma causa.
Así había sido, en algún momento ambas habían estado en el mismo bando y tenido los mismos ideales; ahora, eran archienemigas. Pero incluso eso estaba por cambiar, en unas horas Abigail Olivera cumpliría 13 años y sería demasiado mayor para seguir en Los Chicos del Barrio; existían dos posibilidades, que la eligieran para unirse a la fracción adolescente, denominada TND, o le borraran la memoria para siempre.
−¿No puedes dormir jefa? – Dos apareció en la sala con una humeante taza de chocolate con canela y malvaviscos. Había crecido bastantes centímetros en los últimos meses y ahora en lugar de ser el chico regordete lucía más como un niño grandulón.
−Tendré mucho tiempo para dormir, ahora mismo no quiero perderme ni un solo minuto de mí niñez− observó la enorme luna desde el balcón− es la última noche que estaré aquí.
−Si dieras la orden podríamos hacer algo muy divertido en grupo− Abby rio.
−Esta semana creo que hemos hecho todo lo de la lista− jugueteaba con los lentes de Uno entre sus manos− la feria, la playa, las fábricas de dulces de toda la ciudad, las cataratas de azúcar y el mar garapiñado− suspiró− ya no hay nada más que desee hacer, quizás solo ser niña por siempre− Dos reprimió un jadeo, su máquina aún no era viable, le había fallado.
−Pero no todo estará tan mal ¿no? Ahora podrás tener la moto que querías, todas las cosas que hay en tus revistas adolescentes− Abby sonrió, en realidad dudaba que la adolescencia tuviera algo que se comparara a la felicidad y adrenalina que sentía cuando salía con ellos a salvar al mundo.
−Será una moto simple y aburrida porque no podrás ponerle alas o todas las cosas que salen de esa cabeza.
−Cuando yo cumpla 13 años podrías buscarme, seguro seguiré siendo un genio.
−No nos conoceremos Dos, seremos dos desconocidos que no tienen idea de que las motos son el vehículo más aburrido una vez que has viajado a la luna − volvió a mirar la luna, era la última noche que la miraba sabiendo que los niños la habitaban, que no era sólo el satélite de la tierra y que sí, si sabías dónde buscar, podías encontrar queso.
−Yo creo que nos reencontraremos, quizás te den risa mis chistes y me invites un helado de doble chocolate con cerezas− la morena sonrió a su pesar, suponía que era posible, nadie sabía muy bien cómo era crecer y existía la posibilidad de que eso ocurriera.
−Podría ser, siempre y cuando no seas un acosador− le arrebató la taza de chocolate y dio unos sorbos.
−¿Ya sabes qué es lo primero que harás siendo adolescente?
−Seguramente tendré jaqueca por días− bromeó− pero después, me gustarían unas bocinas para mi cuarto, quizás un estéreo como el de Cree ¿y tú? – Dos la miró pensativo y luego observó la luna.
−En realidad no lo sé, creo que no hay nada que en realidad quiera hacer.
−¿Ir a conquistar a Cree, quizás? – le molestó Cinco.
−Ahora está con el antiguo número Nueve ¿no? –Cinco asintió− entonces no tengo ninguna oportunidad− sonrió con tristeza. Hacía algunos años no le importaba demasiado ser regordete, era el precio que estaba dispuesto a pagar con tal de disfrutar de cantidades enormes de comida, pero tenía unos meses que se sentía disgustado con su apariencia, deseaba verse más varonil y había dejado de comer tanto, incluso, cuando nadie le veía, buscaba tips en internet para bajar de peso, dietas sencillas y rutinas de ejercicio que se acomodaran a su forma de vida. Le había pedido a su madre que le pusiera más vegetales y menos grasas en su lunch, pese a las protestas de Tommy que debía comer lo mismo, e incluso se privaba de sus bocadillos nocturnos; no estaba muy seguro de por qué o para quién quería lucir mejor, sólo sabía que necesitaba hacerlo.
−No digas eso Dos, escucha, ambos sabemos que Cree es… bueno es una adolescente, pero si tú también lo fueras…
−Nueve es un chico del barrio legendario, es como un súper héroe, yo soy solo el niño obeso que inventa cosas, hasta yo sé la enorme diferencia.
−Nadie es tan bueno como tu armando cosas e inventando armas y naves, has sido llamado un sin número de veces a trabajar directamente para la Base lunar y siempre te has negado, no menosprecies todas tus virtudes.
−Soy un nerd Cinco, eso podrá ser asombroso dentro de KND pero cuando sea adolescente estoy seguro que me ganaré bastantes palizas sólo por existir… y por saber todos los nombres de las naves y pilotos de Star Wars.
−Una vez me dijiste que a las chicas nos gustaban listos y rellenitos ¿por qué no mantienes ese ánimo? – él se encogió de hombros− además ya sabes cómo te verás de adolescente, vas a gustarle y querrá besarte− comenzó a sentirse incómoda de esa plática.
−Eso no pasará − Dos sonrió− está con Nueve, incluso tú ¿a quién preferirías?
−Mi respuesta no es la que te importa− contestó a la defensiva y sintiendo de pronto que su corazón se desbocaba, malditas hormonas adolescentes, no podían esperar al menos a que amaneciera.
−Si yo tuviera que elegir entre Cree y tú, sin dudarlo te elegiría a ti− le dijo sin percatarse del impacto que esas palabras habían ocasionado en la morena, quien ocultó el rostro debajo de la gorra intentando que no se notase su visible sonrojo.
−¿A qué viene eso si nadie te preguntó? Además siempre actúas como idiota cuando Cree está cerca y…
−Porque es guapísima− le dijo el castaño de forma distraída mientras Cinco ponía los ojos en blanco aguantándose las ganas de golpearlo para sacar la desilusión y frustración de su respuesta− pero tú eres la mejor, eres inteligente, divertida, popular, buena persona, intrépida y seguramente de grande serás una belleza, ya eres muy linda, imagínate las posibilidades que hay− puso cara de bobo al imaginarlo− habría sido genial estar allí para verlo, pero seguramente estaré encerrado en mi casillero o con la cabeza en el retrete. Tendrás a cientos de chicos tras de ti intentando hacerte reír y tomar tu mano− suspiró− al menos ahora puedo decir que te reíste de mis bromas muchas veces, que compartimos cientos de misiones y salvamos al mundo hombro a hombro, que antes que ser su Abby fuiste mi amiga Cinco; mientras ellos tratarán de bajarte las estrellas, yo te lleve a la Luna y de regreso en las naves que inventé y aunque no lo recuerdes yo lo haré, al menos hasta que cumpla 13 años.
−Quizás lo haga− le dijo ella visiblemente conmovida y con ganas de llorar por primera vez desde que había aceptado que era su momento de marcharse− tal vez seamos amigos o…
−Tú, Tres y Cuatro seguro serán muy populares, tal vez sean amigos, pero yo no, yo voy a ser un nerd que sin los Chicos del barrio no será nada más que un raro− se encogió de hombros.
−Eres mi mejor amigo, no sólo un cerebro y sí, eres raro, pero ve a nuestro alrededor ¿Quién no lo es? Es cierto que eres bastante desesperante cuando intentas hacerte el gracioso y a ratos siento que hay algún virus en ese cerebro, pero también, eres la persona más inteligente que he conocido en mi vida, a quien le he confiado mi vida desde que se unió al Sector V y eso no lo va a cambiar nuestra edad. Habrá gente superficial, lo sé, pero también encontrarás quienes sepan apreciarte por el buen chico que eres, ese que rompió reglas con tal de regresar a su hermano a KND y que ha enfrentado miles de amenazas para asegurar la paz y tranquilidad de los niños del mundo− el chico sonrió más animado.
−Gracias Cinco, pero ese del que hablas es número Dos, pronto seré solo Memo.
−Te irá bien Dos− le dijo ella sintiéndose incómoda por el giro que había dado la plática− conquistarás a muchas chicas. Aquí te va un secretito, más que un galán de telenovela, la mayoría de las chicas buscamos a alguien que nos haga reír y aunque en general me colmas la paciencia, lograr hacerlo y no creo que tu extraño sentido del humor cambie sólo porque cumplas 13 años, quizás sólo se haga más sofisticado.
−Seré el gordito nerd y gracioso, que emoción − dijo Memo rodando los ojos.
−¿Puedes dejar de ver el lado negativo? – le espetó la morena− mira vamos a ser amigos ¿ok? Lo prometo, aunque seas un nerd y no adelgaces, yo seré tu amiga y si las chicas son tontas y no pueden ver lo genial que eres… al menos me tendrás a mí para ver películas− dijo Cinco algo incómoda.
−No puedes prometerlo Cinco, sé muy bien que nadie puede prever cómo será tu vida a partir de mañana.
−Sé que toda la basura adolescente que rodea a mi hermana no es lo mío, terminarán por exasperarme y buscaré una salida a todo eso, sólo asegúrate de estar allí… y tener muchos dulces. –ambos permanecieron varios minutos observando la luna y las estrellas hasta que Dos habló.
−Quizás sea la edad, pero no es justo lo que nos hace KND. Toda mi vida está en esta organización, siempre les he servido fielmente y de pronto un día como si fuera basura me quitaran mis memorias y a mis amigos, todo lo que me hace ser yo.
−Es por seguridad Dos, lo sabes.
−Lo sé, pero no todos somos traidores ¿y si un día nos necesitan? ¿Qué pasará cuando Uno vuelva y no podamos recordarlo? – Abby lo miró preocupada, no había pensado en eso− sé que hay montones de agentes ¿pero y si no bastan? Tú misma viste lo que ocurrió con Tommy, a veces hasta KND se equivoca.
−Genial, acabas de agregar una preocupación más a mi lista− le dijo Abby dejando a un lado la taza de chocolate y sentándose en la alfombra− lo único bueno del borrado de memoria es que al menos dejaré de preocuparme por qué pasará con sus traseros una vez que número Cinco se haya ido.
−¿Qué te preocupa jefa? Si es por el equipo sabes muy bien que cuidaré de ellos y si es por Uno… no hemos sabido nada de él, ni siquiera si algún día volverá.
−No es eso, es más algo personal que raya en lo ridículo −nunca le había gustado externar sus preocupaciones y menos aún sus sentimientos, pero no podía negar el peso que tenía en el estómago desde hace un par de semanas.
−No creo que algo salido de ti pueda ser ridículo y aunque lo fuera, puedes confiar en mí, lo sabes ¿verdad?
−Sí, pero creo que me sentiría más cómoda hablando de esto con una chica− se quitó la gorra.
−¿Quieres que vaya por Tres?
−¡No! – se apresuró a detenerlo Cinco− no creo que ella entienda aún estas cosas o quizás sí y sólo hará que me sienta peor.
−No comprendo.
−Ok, Cinco va a decírtelo pero si te atreves a reírte te darácx una paliza tal que ni el borrado de memoria hará que la olvides ¿de acuerdo? – empezó Abby, que ni siquiera sabía por qué le estaba a punto de contar esas cosas− verás, llevo semanas pensando en que… comienzo a estar interesada en cosas de adolescente, no del tipo que le gustan a Kuki como las boyband o los vestidos, son… son más del tipo que le gustan a Cree.
−¿Los sostenes?
−No idiota… más del tipo de… chicos y esas cosas. – Dos la miró confuso.
−Eso es normal ¿no? A mí me han gustado otras chicas aparte de Cree y Uno salió por bastante tiempo con Lizzie; además de que lo de Tres y Cuatro no es secreto para nadie− le dijo en un susurro confidencial.
−Cree ha salido con varios chicos, pero cuando éramos niñas ella sólo tenía ojos para Mauricio. De hecho, fue su partida lo que desencadenaría su traición, lo que la hizo reflexionar sobre el término de nuestros días en KND− lucía avergonzada por lo que diría a continuación− y ahora está saliendo con él, está cumpliendo su sueño y tú la besaste ¿no? Cumpliste también el tuyo.
−Pero no lo recordaré.
−Pero ella sí y de por vida.A lo que me refiero es a que yo no tuve un sueño cumplido ni como niña ni como adolescente, la persona que me gustaba está con alguien más y como adolescente no tengo idea de que me espera, temo que termine besando a un traidor− puso cara de asco− no sabré que rayos estoy haciendo ¿y si termino saliendo con uno de los malos?
−Pero eres Cinco, eres genial no podrías…
−En cuestión de horas sólo seré Abby, la vieja Abby − estiró las piernas apesadumbrada− ¿sabes a cuántos adolescentes les he dado sus pataditas? ¿Cuántos de ellos esperan el menor error de mi parte para vengarse? ¿Qué tal si lo hacen con Abby? Con alguien que no recuerda y no puede defenderse. No quiero que mi primer beso sea con un traidor… me habría gustado poder elegir con quién, ahora que tengo memorias− dijo sintiéndose completamente tonta.
−Bueno, aun te queda tu deseo de cumpleaños, mañana podrías elegir a cualquier agente para darlo.
−No es así de simple, tampoco es como que quiera haberme besado con un desconocido, además no quiero que sea un circo ¿te imaginas todos observando o riéndose a mis espaldas? No me gustaría hacer algo que el otro chico no quiera ¿y si sale con alguien? Sería egoísta de mi parte.
−Por lo que entiendo te gustaría besar a Nueve ¿no?
−¿Qué? Claro que no, él es− se sonrojó− un adolescente y el novio de mi hermana, eso estaría mal en muchos sentidos.
−Pero te gustaba−le dijo molestándola− oye soy un chico pero también me doy cuenta de cosas ¿sabes? Además eres mi mejor amiga
−Él solo me veía como una aliada y ahora soy la hermanita de su novia− se recostó por completo en la alfombra− esto de crecer apesta, ya lo decidí, no besaré nunca a nadie, seré un cero social desde este momento.
−¿De verdad es tan importante besarte con alguien? – soltó Dos después de un rato−la verdad no es la gran cosa, no se compara a volar o comer helado cuando hace calor.
−No es eso Dos, me da miedo no saber qué pasará conmigo de ahora en adelante, voy a enfrentarme a algo desconocido sin recuerdos, sin mis amigos, sin nada ¿y si me vuelvo una persona horrible?
−Sinceramente no creo que ocurra−contestó en rotundo− ni tampoco que beses a un tarado, creo que tus instintos seguirán allí y podrás saber si la persona que quiere estar contigo no es la correcta, seguramente hasta saldrás con Nueve.
−¿Y si no quiero salir con él? – dijo la chica en un arrebato de valor− es que… es novio de mi hermana.
−¿Y con quién te gustaría salir?
−No sé, he estado pensando mucho en esto y creo que sería más fácil y cómodo si fuera con un amigo− le dijo dudosa− los besos y salir, lo cual reduce mi lista ya que sólo tengo tres verdaderos amigos y uno está en el espacio, Cuatro es propiedad de Tres y tú babeas por mi hermana. − un silencio incómodo los rodeo mientras la morena se arrepentía de sus palabras y el castaño la miraba perplejo.
−¿Tú querrías salir con un niño como yo?
−¿Quién habló de salir? Era más bien… un comentario al aire y− se jaló el cabello con desesperación, era su única oportunidad− si debiera elegir entre besar a Mauricio o a ti, preferiría hacerlo contigo− Dos la miró aún más atónito y con la boca abierta.
−¿Es una broma adolescente? – ella negó sintiendo el sonrojo cubrir su rostro.
−Sería interesante que ese recuerdo fuera contigo− le dijo jugando con la gorra que tenía en sus manos− ya sabes, antes de que nos volvamos tarados y nos llenemos de granos y esas cosas− el chico la miraba con la boca abierta sin dar crédito a lo que escuchaba− tampoco es para que me mires así, es una tontería, te lo dije, creo que es mejor que vaya a dormir ahora mismo en lugar de pensar en cosas de adolescentes, gran cosa ¿quién quiere besar después de todo? – hizo ademán de ponerse de pie pero el castaño la sujetó antes de que lo lograra con más fuerza de la que pretendía, la soltó de inmediato y se disculpó.
−¿Por qué yo? – logró balbucear− yo no soy Nueve, ni Uno, sólo soy el piloto del Sector V, aparte de eso no hay otra cosa que me describa.
−Uno era mi mejor amigo Dos, sólo eso… y Nueve es el novio de mi hermana, Cree podrá ser muchas cosas pero sigue siendo mi familia.
−Soy un remplazo− la morena negó.
−¿De verdad es tan raro que me parezcas atractivo? Creo que me gustas… desde hace un tiempo si quieres saber la verdad− rodó los ojos− y pues tampoco es para que nos pongamos melodramáticos o incómodos, me iré en unas horas y esto no lo vamos a recordar, yo no… quería decírtelo porque es una tontería pero la charla se puso extraña y… −el castaño unió su labios con los de la morena para callarla en un arrebato de valor, antes de que las palabras de alguno de los dos arruinaran el momento. Ni siquiera lo había pensado o planeado, ni imaginado las posibles consecuencias a corto, mediano o largo plazo.
Abby tenía los ojos abiertos como platos y aunque su primer impulso al sentir los achocolatados labios de su amigo había sido cerrarlos, la velocidad con que su corazón y estómago habían comenzado a latir y revolotear, respectivamente, la hicieron paralizarse sin saber del todo qué hacer.
−¿Puedes al menos cerrar los ojos? Es un poco… raro− le dijo Dos apartándose visiblemente sonrojado.
−Pero quiero verte, es decir, ver… todo− balbuceó la morena trabándose ¿qué rayos le pasaba a su cerebro y sentido común? – yo… quiero recordarlo… bueno las horas que aún pueda y…
−Me pones nervioso− contestó el chico sin mirarla a la cara− siempre lo haces pero más ahora, teniéndote cerca así y…
−Ok, los voy a cerrar− dijo ella cerrándolos y deseando en secreto que él volviera a besarla. El chico se acercó tímidamente y apresó los labios de su amiga entre los de él, ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía si lo hacía bien. Así permanecieron un rato, separándose y volviéndose a besar, quitándose poco a poco la pena, hasta que Abby decidió que era mejor separarse o se haría más difícil hacerlo –Creo que es mejor que vayamos a dormir−le dijo con la voz entrecortada− me gustaría ver una vez más el amanecer con todos ustedes, así que te encargo despertar al resto en unas horas − se levantó poco a poco.
−Claro jefa− le dijo algo distraído− o-oye Cinco ¿tú crees que de verdad nos volveremos a encontrar del otro lado? –ella asintió− y crees, bueno si eso pasa ¿crees que yo tendría una oportunidad?
−¿Una oportunidad de qué? – preguntó Abby que ya casi llegaba a la puerta.
−De invitarte una malteada o algo… ya sabes, de que no me vieras sólo como tu amigo− ella sonrió.
−Si ¿por qué no? Aunque no estamos seguros de que no irás directo por mi hermana.
−No lo haré− contestó rápidamente− seré un perdedor pero encontraré la forma de que me notes, ya lo verás.
−Te estaré esperando gordito− le dijo la morena riéndose mientras le guiñaba el ojo y se marchaba, aún había cosas de las que quería despedirse en su habitación antes del amanecer.
FIN DEL FLASHBACK
Cuando Cinco terminó de narrar su historia intentaba no mirar a Tres, ya que notaba cómo le ardía la cara, jamás le había contado eso a nadie y aunque se sentía aliviada, también avergonzada. Kuki estaba sentada frente a ella abrazando un cojín y con una sonrisa que le provocaba aún más bochorno a la morena ¿no podía solo reírse o algo?
−Es la historia más romántica que he escuchado− logró decir Kuki mientras se tiraba sobre la alfombra sin soltar el cojín llena de euforia− te gustaba Dos ¿cómo no lo noté? Bueno claro que siempre fueron muy unidos y después de lo de Uno se conectaron aún más pero creo que jamás sospeché nada. Siempre fuiste tan cuidadosa sobre tus sentimientos ¿por qué no me lo dijiste? – Cinco se encogió de hombros.
−No soy el tipo de chicas que hablan de algo así y menos entonces− suspiró− ni siquiera quería aceptarlo para mí, menos frente a alguien más, las cosas románticas no me van.
−¿Por eso estabas rara anoche que dijeron que Dos volverá? −Cinco suspiró y también se recostó en la alfombra mirando a su amiga.
−No lo sé, quizás. No había pensado en eso por años y ahora no sé… ni siquiera sé que me pasa.
−Pasa que te sigue gustando Memo tontita − dijo Tres en medio de una carcajada− no hay que ser muy inteligente para darse cuenta.
−Eso fue algo ocurrido hace años, no es como que sólo hubiera puesto pausa, todo eso pasó cuando éramos niños y…
−Dos se muere por ti− dijo Tres sin dudarlo− es algo muy obvio.
−Memo se muere por quien sea que le hable bonito−rodó los ojos− además fue cosa del momento, quizás estoy pensando las cosas de más.
−¿No piensas que Dos sea un buen chico para salir contigo? Entiendo mejor que nadie en este grupo las divisiones sociales de la escuela, pero Dos es nuestro amigo− le dijo con un hilillo de voz.
−Memo es una de las mejores personas que conozco− sentenció la morena− no me importa eso…
−¿Dos aún te gusta mucho no es cierto? − Kuki la miraba emocionada− no le diré a nadie − Cinco se quedó pensativa unos momentos.
−He intentado lidiar con eso mucho tiempo, había sido sencillo hasta que nos reencontramos y me veo obligada a pasar casi todo mi día con él, se ha convertido en un chico demasiado cool, antes lo era pero ahora− suspiró− y por eso estoy aterrada de que recuerde todo.
−Pero sería tan lindo, que de pronto él te dijera que siempre recordó su amor y…
−Kuki, no sólo se va a acordar de mí, también de Cree − contestó con miedo, con un profundo miedo que le dominaba− a ella le gustaba su forma adolescente y él siempre ha babeado por ella, sé que Mauricio volvió pero y si de pronto ella decidiera… o él intentara…
−No te hagas daño pensando esas cosas Cinco− la detuvo Kuki− Dos babea por ti, puedo darme cuenta. Ya han salido juntos al Punto y él te pidió una oportunidad ¿no crees que será lo primero que hará cuando vuelva?
−También eso me asusta− sentenció− nunca he tenido un novio, ni siquiera he salido con nadie que no sea una misión. Me siento tan tonta diciéndote estas cosas, yo no soy así.
−Bueno, hay una primera vez para todo y como tu dijiste es mejor con un amigo ¿no crees?
−Todo era más fácil de niños− suspiró− tú y Cuatro lo tuvieron siempre tan fácil− la sonrisa de Kuki desapareció.
−De eso no estoy tan segura− logró balbucear.
−Cuando te regresaron las memorias y lo abofeteaste, no quisiste decirme nada y lo respeté, estabas confundida ¿pero por qué reaccionaste así? ¿Por qué no le permites acercarse? – Kuki se sentó para servirse más té como si buscara la forma más amable de decirlo− si tanto te incomoda no tenemos por qué hablarlo− rectificó la morena al ver la incomodidad de su amiga.
−No, está bien− dijo la asiática− es sólo que jamás he hablado de esto con alguien y, si te soy sincera, incluso en mi cabeza comienza a sonar como una tontería− le dio un largo trago a su te antes de comenzar− me toca contarte una historia, la del cumpleaños número 13 de Wally…
FLASHBACK
Wally Torres había terminado de grabar el video para su yo del futuro pese a todos los contratiempos ocurridos, no había salido como se lo había imaginado, pero la verdad es que tampoco esperaba gran cosa de él mismo, no ahora que se daba cuenta lo idiota que había sido todos esos años. Lanzó un suspiro mientras escondía ambas cintas, la que sería entregada a él mismo, si es que KND lo necesitaba en el futuro, y la otra la que le sería entregada a Kuki. Dudó por unos momentos en sí debería dejarlo en la caja de galletas que sería enterrada por T cuando él se hubiera marchado ¿tendría algún sentido mostrarle eso a una adolescente?
−Quizás ni siquiera llegue el día en que esto vea la luz− susurró para sí mientras acomodaba ambas cintas en la caja y la escondía debajo del cuadrilátero que había sido su cama por tantos años − lanzó un suspiro y se despidió de todas sus cosas mientras tomaba una mochila negra de lona, donde llevaría las pocas posesiones que le habían permitido conservar y que aún no estaban en su casa. Kuki se había llevado a 86 a su habitación para ganarle más tiempo. Repasó mentalmente el contenido de su improvisada maleta, unos cuantos cómics, un viejo radio que había arreglado con ayuda de Dos, unos discos que Abby le había regalado antes de irse y una bolsa de regalo con algo que le había costado más de dos meses de salario de KND, incluso había tenido que cortar el césped en su calle y ayudar con los quehaceres domésticos para completar el monto, pero bien lo valía o al menos eso esperaba.
−Aquí estás− escuchó una chillona voz a través del pasillo− la bruja está como loca buscándote, cree que mi hermana te ayudó a escapar.
−Si te escucha hablar así te ganarás muchos problemas Mushi − le recriminó el chico a la niña que le veía desde uno de los pasillos, con su típica sudadera lila, en la que ahora portaba una medalla de graduada de La base del Ártico y mallones negros.
−Ahora soy 34 y no le temo ni a ella ni a nadie.
−Lo sé, lo sé, pero también recuerda que aún me quedan al menos dos horas siendo tu líder y puedo destituirte − le dijo a molestándola y riendo por lo bajo al ver el mohín que se formó en su rostro− es broma, sé que ahora eres una niña ruda.
−En realidad soy una princesa arcoíris con los pantalones bien puestos− le corrigió mientras caminaba detrás de él− algo que tú no puedes decir.
−¿De qué hablas? −Le dijo caminando sin detenerse, como si quisiera huir de esa conversación.
−Jamás se lo dijiste ¿acaso no te importa?
−¿Decirle qué a quién? – contestó a la defensiva.
−Tú lo sabes bien− lo miró con los ojos entrecerrados− ¿por qué te cuesta tanto decirlo?
−Estás loca, mejor métete en tus propios asuntos−se lanzó por un tobogán que lo llevó al estacionamiento donde el S.C.A.M.P.E.R lo esperaba, allí Lee y Tommy revisaban que todo estuviera bien antes de partir, había necesitado algunas reparaciones después de la última misión contra el Conde Tundácula.
−Eres un idiota Cuatro−dijo la niña empujándolo a propósito− no sé qué ve mi hermana en ti, pero si te sirve de consuelo−tomó aire, como si lo que estaba por decir le costara trabajo− voy a cuidarle la espalda cuando tú ya no estés aquí.
−¿Cuidarla de qué? Y sigo siendo tu líder, al menos hasta que sople las velas− le dio malhumorado por someterlo a esa clase de tensión justo cuando creía que podía irse tranquilo.
−¿No pueden dejar de pelear al menos hoy? – 43 se acercó con el overol lleno de aceite, se quitó los guantes y se hizo el rubio cabello hacia atrás, dejando ver una cara llena de sudor y unos ojos verdes iguales a los de su hermano.
−¡Así que aquí estabas! Escucharon un grito a sus espaldas− ¡Es hora de irnos! Todos ustedes me exasperan, no pueden comprar más tiempo, entiéndanlo de una buena vez − silbó para reagrupar a su equipo, parte del cual había estado en una esquina jugando cartas Yip! Mientras ella se divertía en la habitación de Tres− estaba a punto de pedir refuerzos.
−Como si pudieran conmigo− susurró Cuatro y entonces, sus ojos se posaron en Tres, quien caminaba detrás de 86 con su habitual sonrisa, pero jalándose las mangas en claro signo de ansiedad. Cuando la asiática notó la mirada de su amigo intentó tranquilizarlo con la mirada, pero entonces, el australiano notó que sus ojos estaban rojos ¿habría estado llorando?
−¡Todos a la nave! −Gritó Sonia asomándose de dentro del S.C.A.M.P.E.R. – este trasto está más que listo para el viaje.
−Ya dejó de gotear gasolina − número T salió de debajo del vehículo y se alzó las gafas de piloto, era lo único que no era de color negro− tomaré un baño con toallitas húmedas dentro, ya vamos algo retrasados y no quiero más gente de la Base Lunar husmeando en esta Casa del árbol.
−Cuida tu boca niño− le ordenó 86− puedo arrestarte por insubordinación.
El viaje transcurrió sin mayores contratiempos, salvo por unos cuantos intentos de bromas para aminorar la tensión, todos permanecieron callados. En cuanto pisaron la Base Lunar, el Sector V fue conducido a una amplia sala donde un enorme pastel de chocolate y nuez esperaba al mayor de los Torres, con 13 velas encendidas y algunos luchadores de plástico como decoración.
Cuatro sabía que detrás de ellos habría más agentes preparados para cantarles las mañanitas, ovacionarlo y agradecerle ¿qué no era un agente legendario? Había pasado varias veces por esa sala: con Mauricio, Abby, Memo; sin contar las veces que había visto partir a los agentes desde las gradas, pero ahora él seríaquien entraría por la puerta de borrado de memoria y saldría siendo un idiota adolescente, llegaría con tatuajes y la nariz perforada y seguramente, su madre lo correría de casa.
Miró a Tres tomar asiento en la mesa que le habían preparado al equipo, concediéndoles los últimos instantes de fingida privacidad que tendrían. La asiática lucía su vestido verde de fiesta, ajustado a su esbelta segura, que había comenzado a cambiar en los últimos meses o quizás, era él quien había empezado a darse cuenta que su sonrisa no era lo único bello que poseía, odiaba pensar en esas cosas porque se sentía un pervertido. Habían crecido juntos, la había visto en traje de baño y viceversa, incluso habían dormido lado a lado sin ningún problema pero ahora, no podía verla de la misma forma.
−¡KND! –gritó número 88 apareciendo, escoltado por un par de gemelas morenas, con intensos ojos grises. El rubio usaba un pantalón militar y una playera blanca con rojo con un tigre estampado, usaba un viejo casco de beisbol con algunos afiches y un wookie tokie pegado en una oreja − ¡Entonen las mañanitas! – las voces de decenas de niños se unieron para entonar la canción− hoy se va uno de los grandes, quien con su fuerza y valor nos salvó miles de veces de la tiranía adulta, luchó a lado de Uno para aplacar la furia de Padre, venció a Chad cuando traicionó KND, detuvo a Cree, a los de la Otra Cuadra; además, inspiró a cientos de niños a unirse a nuestra causa. Y hoy… hoy debemos decirle adiós con profundo dolor pero sabiendo que todos los plazos se cumplen ¡Gracias por todos estos años de servicio número Cuatro! – le tendió la mano para estrechársela− y suerte allá afuera, donde nos veremos en un par de meses− sonrió con resignación.
Todos los cadetes le hicieron una ovación de pie a Wally mientras Joey colapsaba sobre la mesa envuelto en un llanto vesánico y Mushi intentaba calmarlo, para terminar sumida también entre los brazos de Sonia que lloraba en silencio junto a Kuki, Tommy y Lee; incluso 86 y su equipo se limpiaba las lágrimas con disimulo.
−Gracias por todo− logró decir Cuatro con un nudo en la garganta y ocultando los ojos bajo la mata de pelo rubio− KND siempre fue mi familia ¡Chicos del Barrio por siempre! Gritó alzando ambas manos y levantando el meñique y el índice, usando su clásica pose mientras todos aplaudían.
−Es hora de soplar las velas y pedir tu deseo de cumpleaños− le dijo 86 mientras se terminaba de limpiar las lágrimas.
El rubio se acercó, miró a Kuki llorando una última vez y sopló, apagando todas de un tirón. Estaba hecho, no había nada que pudiera evitar que él creciera, que olvidara su infancia, ni tampoco que fuera olvidado.
−¡Feliz cumpleaños Wallabee! – dijo 88 mientras las rebanadas de pastel comenzaban a ser pasadas a las gradas, en la mesa ya todos habían probado el postre− ¿cuál será tu deseo de cumpleaños?
−Ya sabes las reglas− intervino 86− no intentes hacer trampa.
−Lo sé… yo, quiero, quiero…−tomó aire, no era momento de acobardarse− quiero diez minutos a solas con Tres− el Líder supremo y 88 se quedaron perplejos mientras Kuki lo miraba con algo de curiosidad.
−Entiendo− dijo 88 al fin, sonrió mostrando la abertura que tenía entre los dientes frontales− claro, no hay problema, salgan y sigan ese pasillo− señaló un camino a un costado− llegarán a una sala que les será útil− Wally asintió y sin mirar a nadie más o dar alguna explicación tomó a Kuki del brazo, su mochila de lona y corrió hacia donde el Líder le había señalado, haciendo oídos sordos a los murmullos. Cuando estuvieron en la reducida sala el chico cerró la puerta y se llevó las manos al cabello con desesperación, todo su cuerpo quería arruinarlo, parte de su cerebro y lengua, también; sin embargo, no lo haría, por primera y última vez estaba decidido a hacer y decir lo que sentía.
−¿Qué pasa Cuatro? – preguntó Kuki al verlo tan raro y reparando por primera vez en la mochila que no había soltado desde que habían partido de la Casa del Árbol ¿intentaría escapar?
−Kuki, lamento no poder estar presente en tu último cumpleaños.
−¿Eso te preocupa?− contestó ella− descuida, lo entiendo.
−Tu siempre me has dado los mejores regalos y yo nunca te doy nada, finjo haberlo olvidado o te doy cualquier cosa− le dijo con pesar− el fin de semana me llevaste a ver a mi banda favorita como regalo de cumpleaños, no sé cómo conseguiste los boletos si se agotaron en 10 minutos, te perdiste el evento ese de tus Simios por acompañarme y si te soy sincero creo que fue la mejor noche de mi vida, quizás no la recuerde nunca, pero quiero que sepas que me divertí muchísimo− la miró con pesar, estaba haciendo verdaderos esfuerzos por no ponerse a llorar, no quería perder el tiempo así− por eso, por una vez en mi vida quiero darte un regalo, no una tontería o algo que me salió en un dulce, un verdadero regalo de cumpleaños adelantado− abrió rápidamente su mochila y sacó una bolsa de papel de regalo− espero que esto compense todos los cumpleaños y festividades en que fui un idiota− le pasó la bola a la asiática que no podía ocultar su emoción ¿qué sería? Con manos temblorosas abrió el regalo y se encontró con un Simio Arcoíris anaranjado con aroma a mantecado, nariz de pelo natural y una sudadera naranja, idéntica a la del rubio.
−Es…− la chica ni siquiera podía articular palabra de lo emocionada que estaba, no sólo por el detalle sino porque ese peluche era edición especial, sólo habían sacado cinco en todo el mundo y por más que ella había llorado y su madre gritado por teléfono, no lo habían podido conseguir.
−Evidentemente mamá me ayudó a hacerle la sudadera− dijo sonrojado, pateando una bola imaginaria y con las manos en los bolsillos− yo soy algo torpe para la costura aunque intenté aprender; sin embargo, terminé con la mano cocida al peluche− le mostró algunas banditas que aún conservaba en las manos− pero si alguien pregunta diles que fue pegándoles a unos adolescentes bravucones.
−¿Cómo lo conseguiste? Era prácticamente imposible− dijo con un hilo de voz intentando no llorar mientras abrazaba al simio.
−Mi tía Edna, la de Australia, tiene algunos contactos en la aduana, ya sabes que trabaja en el Consulado y bueno, lo demás no tienes por qué saberlo.
−No sólo es especial por eso Wally− contestó entre sollozos− es especial porque tú me lo diste y aunque no lo hubiera conseguido, el simple hecho de haberlo intentado− sin poderse contener más comenzó a llorar con grandes cascadas saliendo de sus ojos− ¡Muchas gracias!
−No tienes porqué llorar− le dijo incómodo, sabía que era un momento difícil pero no se quedaba tranquilo sabiendo que ella estaría triste− solo es un regalo…
−No− le dijo entre gritos y lágrimas− es el simio más especial que tengo y te prometo que voy a cuidarlo con mi vida, será como nuestro bebe.
−¿Qué? – le dijo el completamente rojo− no empieces con esas tonterías, ya tienes al apestoso Bradley para jugar a eso, yo nunca en mi vida tendría un hijo conti… gordo y− se llevó las manos a la cara, lo estaba haciendo de nuevo, hablando sin pensar por sentirse acorralado− haz lo que quieras con él, ahora es tuyo− dijo mientras intentaba tranquilizar al corazón que amenazaba con salírsele del pecho− Kuki, hay algo que quiero decirte− sus manos se volvieron puños, intentando mantenerse firme, el estómago le dolía y tenía ganas de irse, pero más ganas tenía de decirlo, de saber al menos en esos últimos minutos si la respuesta era tan mala como siempre se la había imaginado o habría tenido una oportunidad− debí decirlo hace m-mucho pero… ya sabes… era como si nunca fuera momento, siempre debíamos salvar al mundo− los ojos de Tres se abrieron como platos y dejó de llorar mientras abrazaba aún más fuerte el peluche ¿de verdad lo diría? –tú… bueno tú… tú siempre me… me has… gu…gu…gustado−dijo en un murmullo que Tres apenas y logró escuchar mientras el chico se sonrojaba furiosamente− no como amigos… o sea sí, pero también es algo diferente− aclaró recordando lo despistada que era la asiática− y bueno… sólo quería decirlo, no necesitas decir nada ni…
−Eres un tonto− contestó ella por lo bajo− un verdadero tonto− le dijo llorando de nuevo.
−¿Qué? ¿Sabes cuánto me costó decirlo? De haberlo sabido no me hubiera ni molestado en decir…
−¿¡Por qué hasta ahora?! – le gritó− cuando ya no hay tiempo… cuando ya tienes 13 años y te vas ¡Siempre me has gustado Wally! – le gritó entre furiosa y acongojada mientras él sentía que su corazón se volvía loco.
−¿Y por qué nunca me lo dijiste?
−Porque quería que tú lo hicieras, siempre decías que odiabas a las niñas lloronas e infantiles como yo, te burlabas de mí y de mis gustos, si yo decía algo… tenía miedo de que solo te rieras y fueras grosero… cosa que eres casi siempre cuando alguien dice algo sobre nosotros.
−Eran mentiras− dijo Wally sintiéndose un idiota− jamás podría odiarte− solo que no… no sé por qué decía esas cosas, no hay nada en este mundo que me haga más feliz que tú, ni siquiera las luchas− ambos se quedaron sumidos en un silencio incómodo− ¿y ahora qué?
−Tu estás a punto de olvidarme− le dijo ella con pesar.
−Dudo que esa máquina logre borrar lo que siento− dijo sin pensar sacándole una sonrisa a su amiga− y bueno… si tu quisieras…podríamos reencontrarnos del otro lado y… salir por allí− ella no dejaba de mirarlo como si estuviera en uno de sus sueños, dio unos pasos hacia él sin soltar el peluche.
−Te van a gustar otras chicas y de mí no te acordarás− las lágrimas volvieron a caer− no habrá nada que nos una, no nos veremos a diario, tampoco iremos a misiones ni−él acarició la mejilla mojada de Kuki, era tan suave como los duraznos que su madre le obligaba a comer de vez en cuando y que a él tanta curiosidad le daban, más valiente de lo que nunca se había sentido pegó su frente a la de ella, por fin medían lo mismo− tú eres la única niña tonta que me hace sentir así de tarado y una estúpida máquina no va a cambiarlo. No importa que nos olvidemos quién es el otro, volveremos a presentarnos y me harás sentir de nuevo todas estas cosas− Kuki miraba esos ojos que tanto le gustaban, eran de su color favorito y le pertenecían al chico más lindo que conocía, sin ser consciente acortó la distancia entre sus labios. El australiano sintió que se moría de tan rápido que el corazón comenzó a latirle, intentó corresponderle torpemente ¿estaría soñando?
Unos minutos después se separaron con sonrisas cómplices.
−¿Era así de fácil? – se lamentó el australiano− sí soy un idiota.
−Creo que ya debes irte Wally− dijo ella, sabía que mientras más tiempo pasara menos querría que se fuera.
−Sé mi novia− le dijo él más valiente de lo que se sentía, por favor.
−Pero Wally, tu ya te vas y…
−¿No quieres?
−Claro que sí, pero esto es una locura, no…
−Voy a esperarte del otro lado, pronto tendrás 13 y en cuanto te vea me acordaré de ti, estoy seguro.
−No lo creo, las cosas no funcionan así − él la tomó de la mano, no quería irse, no por KND, ni siquiera por sus amigos, simplemente no quería separarse de ella.
−Si supieras cómo me gustas te darías cuenta que no hay forma en que esa tonta máquina lo borre− ella le sonrió de vuelta.
−¿Prometes que me esperarás? ¿No serás novio de nadie más mientras yo cumplo 13 años?
−Nunca estaría con nadie que no fuera tu Kuki, nadie puede ocupar el lugar de mi novia porque tú ya lo eres, siempre lo has sido aunque no lo supieras.
−Está bien− le dijo ella− hagamos algo, todos los días ambos iremos al parque, aunque no puedas verme yo estaré allí y cuando tenga 13 nos reencontraremos, le pediré a Mushi que me obligue a ir− le dijo más animada, ella también sentía que una máquina no podría robarle todo lo que sentía− ¿es una promesa? – le mostró el dedo chiquito.
−Sólo si te mantienes alejada de El chico y de todos los demás idiotas que andan tras de ti− ella sonrió y asintió ¿iba a molestarse por eso? – entonces lo prometo, voy a serte fiel hasta que me alcances en la secundaria− entrelazó su dedo.
Ambos se rieron y se volvieron a besar al tiempo que 86 abría la puerta y se mostraba asqueada.
−Ay por favor, tardaron años y ahora lo hacen aquí− rodó los ojos− Wallabee Torres acompáñame a la Cámara de Borrado.
−Supongo− suspiró y sintió la mano de Tres entre las suyas, animándolo. Juntos caminaron de nuevo a la sala donde el resto del Sector V les esperaba, 86 le dio la orden a Kuki de sentarse con el resto, Joey se lanzó a los brazos de su hermano− escucha bien Joey, debes cuidarla bien ¿me oyes? Suele ser torpe y distraída; suele ser maravillosa en batalla pero baja la guardia, aunque sea tu líder ahora no le quites los ojos de encima− 86 se acercó para intentar separarlos, al ver que no podía comenzó a arrastrar al mayor de los Torres−¡Cuídense entre ustedes, esa es mi última orden como líder del Sector V!
−¡No tienes que pedírnoslo idiota! − le gritó Mushi envuelta en llanto y abrazando a Sonia.
Diez minutos después Wally salió mareado, confundido y asustado. Una chica pelirroja le había ayudado a llegar a un taxi, o eso creía. Una vez en su casa se había arrastrado hasta su cama y sin saber por qué o poder evitarlo, había llorado hasta quedarse dormido, se sentía completamente vacío y solo.
Kuki Kiut había asistido a muchos cumpleaños desde que Cuatro se había marchado, el de 86, el de 60 y próximamente el de su Líder Supremo 88, algo que le aterraba. Ese chico al que no había conocido por la mitad de su vida de buenas a primeras le había salvado a todo su Sector de la campaña de desprestigio, incluso había sacado a Dos de la prisión lunar y aunque aún había sospechas en su contra, lo cierto es que al menos les habían dejado en paz, pero ¿sería igual con el nuevo líder?
−¿Segura que te encuentras bien? − la voz de Mushi la sacó de sus preocupaciones y le recordó que estaba en medio de una partida de ajedrez, juego que hacía un tiempo se le habría hecho aburrido pero ahora que notaba lo parecido que era a una misión, le encantaba.
−Sí, sólo pensaba− se excusó Kuki.
−¿Pensabas en él no? − le dijo poniendo los ojos en blanco− no tienes que fingir, todos sabemos que sigues pensando en Cuatro.
−¿Es tan obvio? – le dijo sin ánimos de negarlo.
−Has rechazado salir con medio KND, incluso ese tipo raro que se la vive sobrevolando al que le dicen "El chico". Además, eres mi hermana y como yo ya tuve novio soy toda una mujer que logra comprender tus sentimiento− le dijo haciendo un jaque mate− ¿por qué no vas a verlo al parque? Eso siempre te anima ¿no?
−¿Tú cómo sabes eso? – le preguntó asustada.
−Joey me lo dijo, al parecer Wally le ha preguntado si te conoce, quizás deberías ser más discreta, nosotros no tenemos problema con ello pero si alguien de arriba se antera... sobre todo ahora que el Líder se va…
−De acuerdo, de todas formas falta poco más de un mes para mi cumpleaños, ya aguante más de medio año…−Mushi le sonrió.
−Ve, si algo pasa podemos arreglárnosla solos, aun así llevas tu comunicador ¿no? – la mayor afirmó y salió corriendo rumbo al parque.
Una vez allí fue cuidadosa de que pareciera una simple inspección de rutina, para asegurarse de que los adolescentes no estuvieran pasándose con los niños, era territorio neutral y más les valía a ambas partes tenerlo presente. Algunos civiles le saludaron, su presencia les era familiar y no tenían problema con verla por allí frecuentemente. Kuki dio un par de vueltas con un helado en la mano sin ver señales de Wally así que decidió probar suerte en el Arcade, aunque ahora era un adolescente seguía con los mismos hábitos por lo que era fácil de encontrar la mayoría de veces.
Echó un vistazo y tampoco lo vio, preguntó a un par de contactos si habían visto a un adolescente rubio por allí pero nadie supo darle razón. Caminó algo contrariada ¿habría pasado algo? No lo creía, Joey se lo hubiera dicho ¿no es así? Había un par de lugares más donde seguro podría estar pero era arriesgarse demasiado a ser vista y entonces recordó que ese día estrenaban una cinta violenta y pensó que quizás estaría allí, así que movió su rumbo al cine.
La chica dio un par de vueltas por el cine, había un grupo de adolescentes que le pusieron mala cara pero ella dio a entender que sólo estaba pasando el rato y se marchó, de todas formas no lo veía por ningún lado, probaría suerte más tarde. Pasó a comprar una hamburguesa y se encaminó de nuevo al parque ya sin ilusiones de verlo, quizás estaba castigado o en algún internado pero entonces escuchó esa risa, aquella que no tenía razón de estar allí.
Sarah era lo que podría llamar su archienemiga desde que se habían conocido hacía algunos años atrás la tensión entre ellas se había hecho evidente. Era la época en que Uno acababa de marcharse y estaba pasando por una mala racha, su madre las había metido a ella y Mushi a clases de Ballet en una nueva academia y allí se habían topado, para después descubrir que compartirían salón de clases, donde las cosas habían ido para peor y sólo la presencia de Cinco había logrado persuadirla.
Era una de las personas menos favoritas para Kuki, más al saber que esa niña tenía nexos con los adolescentes, algo impensable a menos que fueras uno de los anormales de "La otra cuadra"; sin embargo, Sarah había tardado poco en mostrar su verdadera lealtad y en más de una ocasión el Sector V había tenido que detenerla. Pero esto no era ni por asomo lo que más le hacía detestarla, sino que a Sarah Vargas le gustaba Cuatro y mucho, si a eso le sumabas que la niña había descubierto la complicada relación entre él y Kuki, tenía la razón perfecta para intentar algo con el rubio.
En más de una ocasión habían logrado hacer enojar a la asiática hasta las lágrimas, más cuando Cuatro comenzaba a actuar como adolescente y parecía disfrutar darle celos con esa chica. Un buen día la chica desapareció, según supo la familia entera se había mudado sin razón aparente, Kuki no le dio más importancia, mientras no la tuviera cerca todo estaría bien.
Siguió caminando asegurándose de estar tapada por los matorrales y rosales que al parecer las mantenían separadas, tenía curiosidad de verla ¿por qué habría vuelto? ¿KND lo sabría? Y entonces la vio, la chica estaba riendo de forma tonta mientras no dejaba de pasarse los mechones de cabello negro detrás de la oreja. Sarah Vargas era una chica de cara regordeta y piel bronceada pero con unos lindos ojos castaños que enmarcaba detrás de unas largas pestañas; una figura esbelta que contrastaba con su estatura, ya que no era muy alta, en palabras de muchas chicas del ballet, alguien que no se destacaba por ser hábil con su cuerpo o con una personalidad avasalladora, pero que, de alguna forma, lograba darse a notar.
Había crecido desde la última vez que se vieron, ahora parecía haberse comenzado a desarrollar, lo cual podía notarse en sus caderas que lucía a su favor en unos ajustados jeans a juego con una camiseta rosa de la Torre Eiffel, además de una diadema adornando su cabello.
Entonces lo vio, el chico con el que estaba era Wally. El rubio parecía divertido de algo y reía junto con Sarah, esta vez no parecía estar intentando hacerla rabiar, como en el pasado, esta vez en realidad se la estaba pasando bien, demasiado bien. Lo más sigilosamente que pudo, la asiática se escabulló entre la maleza que le separaba de la parejita y logró acercarse lo suficiente como para escuchar lo que decían.
−No seas así, seguramente tienes muchas amigas especiales ¿no es cierto? No te voy a creer si me dices que no.
−Hay algunas, sí, pero ya sabes…no puedo hacer feliz a todas−Kuki tuvo que morderse la lengua para no lanzar una exclamación de disgusto ¿de nuevo las tontas hormonas? Ya había tenido bastante de eso los meses anteriores al cumpleaños número 13 del australiano.
−Bueno, pero seguramente alguien como tú tiene a una favorita ¿no es cierto? – allí estaba esa voz, esa maldita voz que hacía cuando estaba coqueteando y que parecía ser irresistible incluso con los chicos mayores que no eran estúpidos y veían que la niña estaba muy desarrollada para su edad.
−En realidad la mayoría de chicas de aquí son tontas, bonitas sí pero… es como si ellas y yo no hiciéramos click, no sé cómo explicarlo, ellas no son como tú− la chica sonrió lo más sexy que pudo y se remojó los labios, preparándose para lo que vendría.
−¿Cómo yo? No entiendo.
−Hay algo en ti… no sé… como explicarlo.
−Entonces no lo expliques guapo− Sarah se adelantó y lo besó sin que él pusiera resistencia alguna. El corazón de Kuki comenzó a doler y sintió cómo algo caía a su estómago, algo muy pesado y amargo. No podía moverse, apenas estaba recobrando la movilidad cuando lo escuchó decir.
−No tengo novia sabes, si quieres podríamos…− Kuki no soportó más y echó a correr sin mirar atrás, ni siquiera se detuvo a ver si habían notado su presencia, de hecho corrió sin rumbo por varios minutos hasta que perdió el aliento y tuvo que detenerse a respirar, algunos resoplidos y gritos ahogados comenzaron a salir de su garganta, unos truenos anunciaban la lluvia pero la chica no se inmutó, ni siquiera por no saber dónde estaba.
Kuki Kiut se dejó caer de rodillas llorando como nunca lo había hecho, ni siquiera tras la partida de Uno, sentía que algo en su interior se había roto, como si le faltara el aire y estuviera a punto de desmayarse, ni siquiera intentó evitar el desplomarse en el piso mientras seguía más tarde, cuando llegó completamente empapada a la Casa del árbol ni siquiera estaba segura de dónde había estado o cuánto tiempo había pasado afuera, ni siquiera notaba la lluvia o la oscuridad que se había cernido a su alrededor.
Apenas y escuchó las voces de su preocupado equipo preguntando qué ocurría, sólo atinó a decirles que no se sentía bien y se iría a la cama. Fueron varios días los que no se sintió con ánimos de levantarse, si alguien la visitaba en su habitación solo se excusaba en tener gripe, por haberse mojado, pero en realidad sabía que lo que sea que le dolía no era físico, era algo muy dentro, algo que ni siquiera sabía que podía doler.
Allí terminaron sus idas a verlo a hurtadillas, se limitó a enfocarse en sus misiones, al menos lo más que podía cuando las pesadillas no le dejaban dormir y deseaba más que antes cumplir 13 años, ya no en la forma romántica de antes sino para olvidar, para que todo ese maldito asunto terminara de una vez
FIN DEL FLASH BACK
−Y no lo vi otra vez, dejó de importarme lo que hacía−dijo Kuki de forma triste − al menos no hasta mi cumpleaños, supongo que quise ir a despedirme, había pensado en tantas cosas para gritarle o decirle, ya me daba igual si me destituían antes o lo tuve enfrente sólo le dije traidor, nada más salió de mi boca, no pude permanecer tampoco más tiempo, yo quería… quería que todo terminara.
−Es un idiota− le dijo Abby− y sí recuerdo a Sarah, disfrutaba molestarte… ¿por eso le pegaste? Lo entiendo, entiendo que estés enojada pero… Kuki, él no podía cumplir su promesa, por más que quisiera ¿lo sabes verdad? No es un traidor solo… sólo es un chico.
−Un chico que se sintió terriblemente atraído por Sarah, aun cuando lo negó cientos de veces… le costó años confesarme sus sentimientos pero con ella…− Kuki comenzó a llorar, por eso no quería hablar del tema, porque sabía que de nuevo volvería a ser esa niña de 12 años que había dejado de comer y dormir porque su primer amor le había roto el corazón.
−Los adolescentes somos tontos, no pensamos las cosas antes y… sólo era Wally siendo un idiota.
−Lo sé, pero eso no hizo que doliera menos, incluso ahora no hace diferencia cuando recuerdo la escena, al final besó a Sarah, seguramente salieron y fueron novios, que se yo, incluso tuvieron una historia de amor tal vez. Mientras tanto Tres había sido la amiga tonta que por tanto esperar… se quedó sin nada− le dijo limpiándose las lágrimas− ese día de mi cumpleaños, vi perfectamente que él no tiene idea de nada porque es Wally no Cuatro pero… eso tampoco hace la diferencia y sé que quizás es tonto e injusto de mi parte ponerme así pero tampoco sabiéndolo logro sentirme mejor− se encogió de hombros− sé muy bien que estoy mal pero ¿qué hago si así me siento? No puedo fingir que lo perdono cuando no es así− Cinco asintió, de alguna forma entendía a lo que se refería su amiga.
−Uno decía que tenías sueños y dibujabas cosas− le dijo la morena intentando cambiar el tema, de nada serviría presionarla.
−Sí, cosas relacionadas a números o la Casa del árbol, también a dos figuras besándose que antes de recuperar mi memorias no me decían nada y sin embargo era la peor pesadilla que podía tener, nunca les vi las caras pero algo dentro de mi seguía sufriendo− observó a detalle su taza mientras intentaba controlar sus lágrimas− los científicos de la Base lunar borran tus memorias del cerebro pero ¿y si tenemos más memoria que eso? Sé que no hicieron bien el borrado conmigo pero… también creo que hay cosas que no se van del todo.
−Creo que sé a lo que te refieres, a mi nunca me borraron la memoria, pero sí pude observarlos, a pesar de que cambiaron hubo cosas… cosas que continuaron allí. Escucha, Wally es un idiota, soy la primera en decirlo pero tampoco puedes culparlo por algo que él no pudo controlar, se equivocó al prometerte algo así, tú lo sabes mejor que yo, es imposible.
−Lo sé, pero no es algo que quiero hablar con un chico que sólo sabe la mitad de la historia, si tengo que enfrentarlo quiero que sea con Cuatro, frente a frente le dijo decidida − hay cosas que quiero saber y eso sólo será posible hasta que le regresen las memorias y me molesta que quiera tocar el tema cuando… cuando no tiene derecho a hacerlo porque él no es Cuatro, aun no lo es− las amigas permanecieron en silencio por un largo rato.
−Él de verdad se siente mal por tu rechazo Kuki, no digo que hables con él sólo… sé más amable, de verdad se está esforzando− su amiga rodó los ojos y asintió.
−Lo seré mientras deje de tocar el tema, me pone mal Cinco, no es como que haya pasado la página, nunca la cerré y justo ahora que podría hacerlo él no deja de cuestionarme− hizo un puchero− cuando sea el momento lo hablaré, pero no antes – Cinco asintió, era mejor no presionarla con el tema, al menos hasta que lo hubiera procesado.
Transmisión interrumpida
