Hola! Espero todos estén muy bien, me tardé pero este capítulo me costó bastante, espero que todos lo disfruten tanto como a mi gustó escribirlo, las leo en los reviews.
Operación Reina
Renovados y
Enérgicos
Infiltrados van al rescate de una
Niña sin importar
Amenazas
−¿Qué buscas aquí adolescente?− le gritó 84 mientras su equipo se alineaba tras él, esperando atacar.
−Niños y adolescentes trabajando juntos, que escándalo− la sonrisa no llegó a sus ojos, parecía estar viendo sus posibilidades contra nueve elementos.
−Te hice una pregunta Kendra− le dijo Cinco con los nervios al límite− ¿Cómo sabes de nosotros?
− ¿Sabe Evan que eres una doble espía? ¿Lo sabe tu hermana? − Kendra dio unos pasos hacia Cinco.
−Ese no es tu asunto− contestó Cinco, aunque había soltado el arma sabía que su equipo dispararía si las cosas se ponían feas.
−Es la primera vez que veo a la verdadera Cinco, algo desilusionante si lo comparo con los mitos que hay detrás de ti− miró a Uno y los demás− que desesperada debes estar por tus épocas de gloria si traes a civiles y niños a tu causa.
−O me das una explicación de quién eres o…
− ¿O qué? ¿Pelearás conmigo? − le dijo Kendra mostrando que iba desarmada− inténtalo, pero te advierto que yo también tengo mis trucos.
−O lo haces tú o lo hago yo Abby− Tres dio unos pasos al frente, sentía que la rabia se aglomeraba en su interior, primero se robaban a su hermana y ahora se atrevían a invadir su Base.
−¿La porrista? Ah claro, ahora juegas a ser Tres ¿no? Ni siquiera entonces eras buena en peleas cuerpo a cuerpo, mejor regresa con los simios arcoíris−Tres le soltó un puñetazo que la morena esquivó, pero no pudo estabilizarse a tiempo para bloquear la patada que le dio de lleno en el estómago; sin embargo, logró propinarle un golpe a Kuki que la hizo trastabillar, pero no derribarla, por lo cual Kuki arremetió con una patada voladora que le permitió tirar a la morena para posteriormente inmovilizar su cuerpo bajo el suyo.
−Dile a tus amigos adolescentes que están mal informados, yo me volví líder de este sector y mandé a muchos traidores a la cárcel ¿Nunca escuchaste cómo atrape a Rose, humillándola frente a sus seguidores? Y más les vale que me regresen a mi hermana− le dijo con ira, salvaría a Mushi sí o sí.
−Es suficiente Kuki− Abby se acercó a esposar a Kendra− o no podremos interrogarla.
−¿¡Cómo recuerdas esas cosas!?− Kendra fue levantada bruscamente del suelo por Cinco y sentada en una silla que le llevó Joey, la cual poseía ataduras. Por primera vez en toda la noche, Kendra los miraba con asombro y miedo.
−Voy a ver si hay más como ella− dijo Sonia haciendo ademán de salir.
−¡Vengo sola!− le atajó− ahora explíquenme ¿Cómo es que ella sabe eso? Lo de Rose fue muy sonado, los niños pudieron decirle, pero… ¿los seguidores?… eso es…
−Dinos a qué vienes y te contestaré− le dijo Abby− ¿Cómo encontraste la Casa del Árbol? Es invisible para los adultos y adolescentes que no tengan el código KND− Kendra suspiró.
−¿Y tú cómo crees que lo supe?− le gritó enfadada− Los inventos de Dos son perfectos, soy una de ustedes Abby− rodó los ojos− tampoco tenían que ponerse tan hostiles cuando sólo hago mi trabajo.
−¿Una de nosotros?− repitió Abby incrédula− Yo ni siquiera te recuerdo y a mí nunca me pasaron por el borrado de memoria, nena, debes inventar una mejor excusa si quieres salir de esta.
−Estaba probando su lealtad, soy oficial de inteligencia para TND y ustedes están actuando muy sospechoso, mi misión es cuidarles las espaldas a Cinco, 86 y 362 y claro a número Uno, pero Mauricio no me dio más información, por eso vine a ver qué se traen entre manos, tengo que cuidar que no haya traidores en nuestras filas. Supe que Tres había sido aceptada recientemente, pero no supe el por qué, pensé que era extraño, aunque admito que es buena.
−¿Cómo voy a creerte? Pruébalo− le espetó Abby.
−Fui miembro del Sector Y en República Dominicana, un sector encargado de espionaje e infiltración adolescente; no se nos permite tener demasiado contacto con el resto de KND para no levantar sospechas; también nos encargamos de seleccionar al equipo de destitución para la Base Lunar, deben ser miembros completamente leales, como Fanny. Cuando cumplí trece años pasé de inmediato a TND junto al resto de mi sector, nunca ha habido traidores entre nosotros porque nos seleccionan muy cuidadosamente; constantemente nos hacen pruebas de fidelidad, si sospechaban de alguno inmediatamente nos borran la memoria y nos mandan a vivir a Alaska, digamos que nuestro paso en KND sólo es el entrenamiento para TND, donde debemos reconocer a los traidores entre nuestras filas e informar de posible sublevación infantil.
−Kenny− dijo Dos recordando de pronto− yo sí te conozco, eres Kenny.
−Ahora, ustedes me van a decir cómo es que él se acuerda de mí y Kuki del día en que apresó a Rose, estoy harta de que Mauricio me guarde secretos con respecto a ustedes− Uno y Cinco se miraron− sólo Dos me conocía, no es algo que ustedes pudieran contarle.
−¿Tú la conoces bien Dos? ¿Es cierto lo que ella dice? − preguntó Uno.
−Bueno sí, eso creo− contestó sintiendo que le llegaba una jaqueca− toda la historia de su sector no me la sabía, pero si la recuerdo dentro de KND. Cuando fui líder de Sector seguido visitaba al Sector B en Brasil, allí estaba mi amigo 1-2, un verdadero genio que me ayudó mucho con los planos para S.A.R.N.A, aunque no lo supo, claro está. Un día Kenny llegó a pedir ayuda para el armamento de espionaje de su Sector, no nos dio detalles, pero ha sido uno de los mejores proyectos de mi vida y muy divertido, esta chica sí que sabe manejar una nave− soltó una carcajada mientras el resto del equipo se miraban entre sí.
−Espera ¿siempre supiste que yo era un agente encubierto? − preguntó Abby rompiendo el silencio para regresarlos al punto.
−Sí ¿ahora pueden responder mi pregunta y soltarme? –preguntó Kendra mientras Uno suspiraba y asentía cuando T le pedía permiso para aflojar las ataduras que la mantenían en la silla.
−Sólo Wally aún no recuerda su infancia, Kuki y Memo tienen sus recuerdos de vuelta, es como si nunca les hubieran borrado la memoria− miró a Memo que se había sentado en el piso algo mareado por la jaqueca− o al menos ese es el ideal.
−Nada puede contrarrestar los efectos de la máquina de borrado de memoria− le dijo Kendra sin dar crédito a lo que escuchaba− supe que Tres había sido reincorporada, pero creí era por alguna clase de plan retorcido…
−Parece que Dos fue capaz de sobrepasar a los científicos de la Base Lunar− le dijo Uno− ahora, Kendra ¿Por qué cometerías un acto tan tonto como es el introducirte a nuestra Casa del Árbol? Se supone que tu misión de cuidar que no traicionemos a TND es secreta ¿no?
−Memo ha estado atuendo muy extraño, vine a ver que no se les estuviera ocurriendo alguna forma de traicionarnos− se excusó ante la mirada inquisitiva de Cinco.
−Estamos intentando encontrar a la hermana de Tres − le dijo Dos ganándose una mirada de reproche por parte de Uno− ¿Qué? Eso hacemos.
−Supe que se la llevaron− se quedó pensativa− por eso tus bocetos− de pronto recordó− estabas diseñando naves y armamento para el quipo ¿Verdad? − Memo asintió lentamente.
−Necesitamos una nave capaz de viajar a otra galaxia, al parecer la hermana de Tres está allí y con ella, quizás, los otros niños secuestrados.
−Yo tengo una nave que podrías arreglar para saltar galaxias, puede viajar en el espacio y no creo que te presente problema hacer que viaje a velocidad luz para abarcar más distancia.
−¿Piensas ayudarnos? Nueve no está de acuerdo en esto, tanto él como el líder de KND nos pidieron no hacer nada…− comenzó Cinco.
−Quizás por eso me ha estado presionando para investigarlos de cerca, como forma de ayudarlos de forma indirecta, además él confía en mis decisiones y si yo les ayudo, mi equipo también saldrá ganando.
−¿Qué pides a cambio de tu nave?− preguntó Joey recordándoles que el pequeño Sector V seguía allí.
−Tanto yo como mi compañero 8313 iremos con ustedes− les dijo firme.
−¿Y quién es 8313?− preguntó Uno− porque no lidio bien con los adolescentes.
−Ustedes lo conocieron como mi primo Dago, en realidad no somos familia sino amigos y compañeros de la infancia, vino a este país a investigar sobre las armas genéticas, los planos que ustedes lograron interceptar.
−Tengo jaqueca− dijo Cinco en modo teatral sentándose en el suelo, al igual que Dos− demasiadas sorpresas por hoy ¿Algo más que no sea real? ¿Tu trabajo en el salón de belleza es cierto?
−Sí, si quieres espiar a un adolescente hazlo mientras le lavas el cabello− le dijo con una sonrisa.
−Lo único que me importa es –intervino Kuki− si usamos tu nave ¿podremos salvar a mi hermana?
−Con un buen plan, sí.
−Es suficiente para mí− agregó Tres.
−Me gustaría ver primero la nave− empezó Dos.
−Me ofendes Dos, como si yo fuera a volar en alguna clase de chatarra, pero claro, puedo traerla, ahora bien, aquí van mis condiciones para colaborar juntos y felices.
−O sea hello− intervino Uno− ante que nadie ponga condiciones o haga nexos amistosos creo que todo el Sector V necesita una junta, danos un segundo− el inglés llamó a los niños y adolescentes al otro extremo del pasillo− ¿Confías en tu amiga Cinco? − les dijo en un murmullo.
−No le preguntes a Cinco, nene, ya ni siquiera sé quién es− aseveró Cinco.
−Kenny era una niña genial− aseveró Dos− era algo así como amiga de Vivianita, a ambas les gustaba ver El Doctor espacio tiempo, de las pocas niñas que se juntaban conmigo y mis amigos
−Ahora que lo mencionas, creo que sí la recuerdo−les dijo T− las veces que me llevaste contigo recuerdo haberla visto, una vez casi me da una paliza por acabarme el queso de los nachos.
−Que genial, ahora Kendra es la niña maravilla que hacía menos tonto al grupo de nerds− Cinco rodó los ojos− ¿Quieren concentrarse? Nos estamos jugando algo muy importante, si nos equivocamos no sólo no volvemos a ver a Mushi, sino que nos borran las memorias y quizás hasta terminamos destruyendo KND, una vez más.
−No creo que tengamos muchas opciones− intervino Sonia tímidamente.
−Mushi lleva mucho tiempo perdida− agregó Joey− y esta es la primera vez que estamos cerca de rescatarla.
−Pero es una adolecente− intervino 84− no podemos tomarlo a la ligera.
−¿Y si votamos?− intervino Wally
−Más sorpresas esta noche− comenzó Uno− Cuatro dice algo sensato ¿Quién está de acuerdo en aceptar la nave a cambio de ayudarla a ella y a su primo… amigo… o lo que sea? −Dos, Tres,43 y T levantaron la mano en el acto; Cuatro miró a su hermanito y a su amiga y la subió también; junto a él, Sonia se decidió a hacer lo mismo pese a la severa mirada que le dirigió Lee− ¿Y tú que piensas Cinco? Al final eras quien más contacto tuvo con Kendra.
−En estos momentos ya no sé qué pensar, además, la decisión está tomada ¿No?− dijo molesta y suspiró− no es como que sea la primera vez que caigamos en una trampa de toda formas, aunque cada vez me hago más vieja para estas cosas.
− ¿No confías en ella? − preguntó 84.
−Después de enterarme que posiblemente ni le simpatizo y sólo soy su misión, no estoy lista para externar mi opinión sobre ella− gruñó con frustración− de todas formas, iré, siempre he apoyado los suicidios grupales.
−Mayoría de votos− dijo Uno encogiéndose de hombros− aceptamos su ayuda.
−Estúpida democracia− dijo 84 jugando con su yoyo para calmarse− pero si nos traiciona en el espacio y todos terminamos encerrados en jaulas en algún planeta primitivo, no olviden que yo me opuse.
−Kendra− Uno se acercó a la chica que los miraba suspicaz− aceptamos la nave ¿qué pides a cambio?
−Primero, soy 911, ese es mi código en misión, segundo, mientras ustedes rescatan a la hermana de Tres, 8313 y yo nos infiltraremos en la computadora adolescente en búsqueda de más información sobre armas genéticas, ustedes deben darnos el tiempo suficiente para hacerlo.
−Seremos un cebo para alejar adolescentes, muy bien, podemos hacerlo ya que estaremos buscando a Mushi− accedió Uno.
−Bien, llamaré a Dago para que traiga la nave, su cerebro y músculos nos vendrán bien si queremos volar lo más pronto posible, debemos hacer un plan y que Dos revise cuáles modificaciones deben hacerse y ¿A dónde vas Abby?− la morena caminaba por el pasillo.
−Me voy a dormir e idear un plan de re-infiltración con los adolescentes, si esas armas genéticas que buscas tienen que ver con los cadetes raptados, estoy segura que nos toparemos con una nave Reina.
−¿Qué es una nave Reina?− preguntó Cuatro mientras Tres se encogía de hombros.
−Naves enormes con tropas de ninja adolescentes en su interior, son como pequeñas Bases lunares pero capaces de desplazarse por el espacio− le dijo 911.
−Bien pensado Cinco, siempre vas un paso delante de todos, eres la que tiene más sentido común en este equipo− le dijo Uno a la morena que había seguido su camino por el pasillo con las manos en los bolsillos.
−Y tú el que menos tiene. Hombres− le dijo Kuki rodando los ojos antes de salir corriendo detrás de Cinco.
La morena entró en su habitación y azotó la puerta en cuanto entró Kuki, quien la había seguido en silencio.
−¿Algo que tú también quieras confesarme? ¿No serás acaso una espía de los Gemelos de la montaña de al lado o algo así?
−No, solo soy Kuki y le di un puñetazo a Kendra, si te hace sentir mejor.
−Claro que no me hace sentir mejor, ella es mi amiga…
−Estas furiosa Cinco y no es bueno que te lo callas, mi madre dice que guardarte esas emociones te terminarán enfermando. Entiendo que no quieras decirlo allá, pero aquí sólo estoy yo.
−¿Furiosa? ¿Por qué debería estar furiosa? Solo resulta que mi mejor amiga no es quien creo que es y ya ni siquiera puedo decir si estamos en el mismo bando− comenzó a caminar alrededor de su habitación mientras Kuki curioseaba entre los discos que la chica tenía cerca de un tocadiscos reconstruido.
−Creí que yo era tu mejor amiga− le dijo Kuki fingiéndose ofendida.
−Ah… bueno… lo eres, pero… estuviste años con el cerebro lavado y…
−Lo entiendo− le dijo Kuki− nosotras somos hermanas Abby− la morena sonrió− ahora, pon en palabras tus enojos, en este cuarto solo hay sinceridad.
−No me gusta que me mientan−soltó por fin− sé que quizás era su misión, pero me siento traicionada y además de pronto todos están de su lado y…
−Bueno, yo solo quiero salvar a Mushi, si no estuviera mi hermana de por medio, habría votado contigo.
−Lo entiendo Kuki, yo también quiero salvar a Mushi, pero ahora resulta que mi mejor amiga, a quien juraba conocer como la palma de mi mano en realidad es una nerd del grupito de la infancia de Dos y…
−Y Dos de pronto le da todo su apoyo ¿No?− le dijo Kuki entendiendo de pronto que pasaba.
−De pronto Kenny es súper maravillosa y nerd, por favor, hasta hace unos días le decía Karla− rodó los ojos− y ahora son unos genios juntos.
−¿No estarás celosa Cinco?− dijo la asiática sonriendo.
−¿¡Qué!? ¿Celosa yo? ¿De Dos y Kendra? Por favor, no tengo ni una sola razón para− Kuki la miró con las manos en las caderas.
−Sinceridad señorita− Abby resopló con frustración y se lanzó a su cama ¿de verdad todo eso que sentía eran celos?
−¿Es tan obvio que me molesta?
−Sí, pero quizás solo para mí porque soy chica, los niños son bobitos.
−A Kendra le gusta Memo, incluso antes de ser número Dos o… al menos antes de que yo supiera que ella sabía quién era número Dos… qué complicado es esto− Kuki asintió− supongo que ahora entiendo el por qué a una chica como ella le gustaba un perdedor que ni siquiera sabía su nombre.
−Pero a Memo le gustas tú y no es un perdedor, es nuestro amigo.
− Dos ya dejó muy claro que Kenny era la niña perfecta entre toda su pandilla de raros− metió la cara debajo de una almohada para reprimir un grito− ni siquiera puedo imaginarme a la siempre cabello perfecto y combinado con su atuendo usando gafas y playeras de pokemon.
−Bueno, tú no puedes hacer nada al respecto de los sentimientos de Kendra, pero sí podrías saber los de Dos si le preguntaras.
−No sería justo− le dijo la chica después de unos minutos− yo… no sé qué siento por él.
−Estás celosa, es bastante obvio, te lo puede decir alguien que ha pasado mucho tiempo celosa de las chicas enamoradas de Wally durante toda nuestra vida.
−¿De verdad? Era muy obvio que él se ponía siempre celoso, pero tú siempre te veías tan tranquila.
−Mucha meditación y costumbres orientales− se encogió de hombros− pero hoy no estamos hablando de mí, sino de ti.
−Bueno...− empezó con resignación− Dos me parece atractivo− admitió Cinco− me gusta que sea inteligente, aunque por momentos no deja de ser idiota, pero… no sé si solo lo veo como algo platónico, mezcla entre cariño y admiración o algo más. Si me lo preguntas, no puedo imaginarnos como una pareja; no nos veo en situaciones raras como tú y Cuatro, pero tampoco me siento cómoda sabiendo que elige a alguien más como su compañera de misión. Es injusto para él, no quiero lastimarlo Kuki ¿y si resulta que las cosas se ponen incomodas? Sé que debería pensar en qué siento, pero… con todo lo que pasa no puedo pensar como Abigail, sólo pienso de forma práctica como Cinco.
−¿Práctica?
−Dos y Cinco hacen una pareja poderosa y bien balanceada entre estrategia, fuerza e inteligencia; solo remotamente equiparable a Tres y Cuatro, pero Abby y Memo adolescentes, con vidas caóticas, la preparatoria, el acné− chasqueó la lengua− no lo sé Kuki.
−Para mí son adorables, los shippeo− Abby sonrió y comenzó a reír un poco aliviada, Kuki le siguió.
−Ahora tú ¿De verdad esperarás a que el idiota de Cuatro recupere sus memorias para hacer algo? Recuerda que ya vimos qué pasa si él da el primer paso, te harás vieja esperándolo− Kuki rio.
−Me replantearé esa decisión cuando Mushi esté a salvo, al igual que tú no puedo pensar como adolescente sabiendo que mi hermana está secuestrada.
La siguiente semana todos los chicos tuvieron tareas relacionadas al acondicionamiento de la nave, la cual solo necesitaba un cambio de motor y algunas auto partes para evitar ser desintegrados a la velocidad luz. Los niños y adolescentes habían trabajado a marchas forzadas para tener todo listo para el siguiente fin de semana, lo cual incluía no sólo a trabajo mecánico sino también estratégico porque estaban por enfrentar una de las misiones más peligrosas de toda su carrera, con pocos elementos.
Antes de despegar hubo una revisión exhaustiva de todo lo que iba en la enorme nave de 911, donde llevaban comida para varios días, armamentos de todo tipo traídos por el Sector V; inventado por Dos y hasta las armas adolescentes que tanto Kendra como 8313 poseían. Siete adolescentes y cuatro niños viajaban en ese vehículo que aún olía a nuevo, con asientos reclinables, mantitas calientitas y porta vasos, todos callados y solo viendo el espacio, imaginándose a qué se enfrentarían en su destino.
Dos y T manejaban la nave, siguiendo la ruta que les trazaba el radar que marcaba la ubicación de Mushi; un poco más atrás Uno. 84 y Cinco repasaban el plan; Tres y Cuatro estaban sentados junto a los controles de misiles, alertas ante cualquier posible señal hostil que viniera de cualquier parte; 911 y 8313 habían ido al fondo de la nave a repasar el armamento con 83 y 43 detrás de ellos, fingiendo interés, pero en realidad vigilándolos de cerca, tal y como les había ordenado su líder.
−El punto de destino se encuentra a cinco minutos− dijo Dos después de casi un día de viaje, despertando a algunos y sobresaltando a otros que, acorde a su personalidad, no habían dejado de repasar una y otra vez el plan, buscando cualquier falla que pudiera costarles el éxito de la misión.
−Es una distancia prudente para soltar el dron− le dijo Cinco estirándose− creo que es mejor empezar con el plan.
−Yo lo hago− T se había girado− 911 necesito que tomes mi lugar en los controles− la chica se separó de 8313, con quien acababa de entrar al escuchar el llamado de número Dos, y se sentó en el lugar de Tommy. El niño activó una palanca de la pared que dejó caer una consola de videojuego antiguo con unos controles; manijas y anteojos de realidad virtual, se los colocó activando los comandos. Un pequeño compartimiento de la nave se abrió lanzando un pequeño dron al espacio que se dirigió a las coordenadas señaladas mientras el vehículo se quedaba suspendido en un punto fijo, detrás de unos asteroides.
Una pantalla se desplegó para que todos vieran lo que grababa el dron, el cual se acercaba a lo que parecía una enorme esfera en la mitad del espacio.
−No te acerques más− le advirtió Cinco− podrían detectarnos, inicia el escaneo− la morena apretó unos botones en su asiento y una pantalla apareció frente a ella junto a un teclado, en el monitor comenzaron a aparecer datos que le mandaba el dron− ya puedo ver las señales de calor, hay bastantes humanos allí dentro. No podría decirte cuántos son adolescentes, pero sí hay guardias en las puertas y patrullando los pasillos, la buena noticia es que parecen ser peones, no reconozco a ninguno de los códigos− la chica tecleaba para pasar la imagen por un programa que había diseñado para separar los códigos de adolescentes que iban en su colegio o que podrían descubrirlos− rayos− dijo al momento de girar las tomas.
−¿Qué sucede Cinco?− preguntó Uno.
−Cuando diseñé este programa tenía fe ciega en que los ninjas adolescentes que estarían aquí serían extraños para mí, pero puedo ver a varios conocidos, entre ellos Evan− Kuki arrugó el entrecejo.
−¿Ya acabó de escanear la nave?− 8313 se acercó a Cinco que veía cómo un modelo tridimensional con números se formaba en su pantalla.
−Falta el 45 por ciento− contestó T manejando el dron para que pudiera cubrir a la Nave Reina por todos los lados− es enorme.
−¡Sal de allí T!− le gritó Cuatro atento a los radares mientras Tres tomaba las palancas de misiles dispuesta a disparar− hay una nave caza saliendo por el este.
−¡El escaneo aún no está completo!− gritó T.
−Sigo sin poder localizar a Mushi− se quejó Cinco mientras tecleaba como posesa− la señal la marca allí dentro, pero no veo en qué piso y entrar sin un rumbo que seguir es suicidio.
−Es menos arriesgado a que nos rodeen cientos de naves− intervino Uno− la encontraremos si un plano, hay que seguir con el plan. T regresa el dron; Tres, atenta a las armas; 911 tú y 8313 ya saben qué hacer y mini Sector V, vayan poniéndose el traje de cumpleaños 2.0, vamos a entrar.
−A la orden− dijo T haciendo que el dron volviera mientras el resto de los niños se precipitaba a cambiarse y tanto 911 como 8313 corrían por armamento.
Una vez todos estuvieron listos Dos les lanzó lo que parecía un bastón de policía que él había diseñado para combates cuerpo a cuerpo, era una P.O.R.R.A (Palo Ofuscador Rompe Rodillas Adolescentes) que lanzaba descargas eléctricas y que esperaba, aumentara sus probabilidades de que todos salieran vivos de la misión.
−Tres, la nave caza está por vernos, aparecerá a nuestra derecha ¿estás lista? – la japonesa asintió.
−La tengo en la mira− le dijo esperando a que se acercara.
−Hazlo antes de que pidan refuerzos−le susurró 84 a Tres, estaba mirando por sobre su hombro. La asiática apretó el botón y de su nave salió disparada una gran jeringa atada a un cable que se incrustó en la tapa de la nave y soltó un gas, luego, Kuki accionó otro botón y el cable comenzó a enrollarse atrayendo la nave enemiga hacia ellos; 911 y 8313 salieron a recibirla con mascarillas, forzaron la compuerta y sacaron a dos adolescentes inconscientes por el gas, los despojaron de su armadura, armas y los amordazaron antes de meterlos en unas jaulas en la parte trasera de la nave; cuando volvieron, ambos portaban trajes ninjadolescentes recién robados.
−¿Están listos?− dijo 911 a los chicos. Uno, Tres y Cuatro usaban a A.R.T.U.R.O. aún sin máscara mientras empuñaban la P.O.R.R.A., al igual que el pequeño Sector V, con un traje de cumpleaños diseñado por Dos y que asemejaba un poco a la armadura que usaban los mayores. Cinco, Dos y T también vestían sus trajes, pero no se habían movido de los controles.
−Tenemos las identificaciones de Ashton y Nya− dijo 8313 mostrando las tarjetas de acceso que habían robado− podemos entrar, pero creo que eso será lo más sencillo de la noche.
−Repasemos el plan una última vez− sugirió Uno con las manos detrás de él y caminando frente a su equipo− Una vez que todos estemos dentro nos separaremos en parejas, el Sector Y se enlazará a la computadora principal y sacará toda la información posible a la par que nos mantiene la salida despejada− presionó un botón en su antebrazo y se proyectó un mapa holográfico incompleto, el mismo que aparecía en la pantalla de Cinco− hay un solo pasillo para llegar a las bifurcaciones, 84 y yo seremos la primera pareja en salir, causaremos una distracción que permitirá a las otras dos parejas tomar otros caminos− señaló hacia la derecha− ellos intentarán llegar al segundo piso, donde Tres y 83 crearán una distracción mientras que Cuatro y 43 continúan; recuerden que creemos que Mushi está en el centro de la nave. No logramos completar el escaneo así que estarán solos, tenemos 50 minutos como máximo para completar la misión y por nada del mundo deben separarse, cada uno es responsable de su compañero Todos tienen rastreadores; micrófonos y cámaras, Cinco, T y Dos nos guiarán a través de ellos y se mantendrán alerta por si debemos huir.
−Eviten a toda costa que les vean la cara−les advirtió Cinco a todos− esto es una misión de rescate, no tenemos el respaldo de KND.
−Cuando logre entrar a la computadora adolescente− afirmó 911− intentaré enlazar el mapa con Cinco para saber hacia dónde se dirigen.
−El plan es sólo una guía, allí dentro las cosas se pondrán feas− sentenció Uno− ¿ya sincronizaron todos el GPS y transmisor de su traje con la nave?
−Los veo a todos en mi computadora− afirmó Cinco al tiempo que Dos presionaba un botón de la nave para que tanto él como T pudieran ver lo mismo que Cinco− mucha suerte.
−Bien, si las cosas se ponen feas, váyanse ustedes, no pueden descubrirte Cinco− la morena asintió− pónganse su máscara− todos asintieron y activaron la máscara que Kuki les había ayudado a diseñar. La de número Cuatro era un Oni (un demonio japonés) de cara roja con cuernos dorados que enmarcaban una sonrisa burlona; la de Tres era una máscara blanca con un abanico de ojos alrededor de toda la frente con una mezcla de negro y dorado con labios carmín; Uno portaba una máscara de un zorro amarillo, con sombras negras alrededor de los ojos y definiendo los bigotes. El pequeño Sector V portaban máscaras de Oni color verde con cuernos y colmillos dorados haciendo una mueca de furia, también ellos poseían micrófono y rastreador.
Los niños y adolescentes siguieron a 911 y 8313 al montacargas, donde ya estaba la nave caza, todos se apretujaron como pudieron en ella. Despegaron al especio, con rumbo a una enorme nave circular, todos permanecieron callados en la espera de cualquier eventualidad que pudieran encontrarse, con tan poco tiempo, era el mejor plan que habían tenido con sus limitados medios. Cuando estuvieron cerca de una de las entradas, de una de las compuertas salió un rayo de escáner, buscó el número de nave y los dejó entrar a una plataforma con varias naves vacías. Kendra bajó corriendo, con el casco ninjadolescente, y puso la credencial de Kim en un escáner cercano al tiempo que con la otra mano conectaba un cable para comenzar a hackear las cámaras; Dogo salió lentamente y se acercó a la máquina, al parecer la plataforma estaba vacía.
Los chicos conectaron el otro extremo del cable a una Tablet que llevaban oculta y teclearon varios códigos para iniciar su acceso al sistema, no pasó mucho hasta que un par de ninjadolescentes apareciera por la puerta y les exigieran a gritos sus identificaciones; los sectores V veían todo desde la nave, esperando su señal para salir.
Dago se acercó con su identificación en alto; sin embargo, en cuanto los tuvo a su alcance, noqueó a uno antes de propinarle una buena patada al segundo, quien fue rematado por un golpe de la P.O.R.R.A de 911, quien se apresuró a esposarlos, desarmarlos, amordazarlos y, con ayuda de su compañero, meterlos en una nave para que no fueran vistos si a alguien más se le ocurría ir a patrullar.
−Ese chico es bueno− le susurró Cuatro a 43 mientras veían a sus compañeros volver su atención a la tableta, pronto, 911 levantó el pulgar, esa era la primera señal, destinada a 84 y Uno.
La pareja salió de la nave con rumbo a una de las puertas por donde se perdieron de vista. Tres programó su reloj para que sonara en cinco minutos que se les hicieron eternos, una vez que sonó su alarma, las parejas restantes salieron y se apresuraron a la entrada por la que minutos antes habían pasado sus compañeros; 911 les hizo una señal de suerte, el Sector Y intentaría acceder a la computadora principal.
−Estatus− pidió Sonia nada más pasar la puerta y ver un enorme e iluminado corredor, con una voz robótica gracias al distorsionador de voz que Dos había puesto en los trajes.
−Todos los guardias de esa ala se dirigieron al este persiguiendo al equipo líder, el oeste está despejado para ustedes, al menos hasta donde tengo visión en el mapa− contestó Dos enfocando las imágenes que les llegaban gracias a las cámaras que habían colocado en el cuello de A.R.T.U.R.O.
−Enterados− 83 les hizo la seña para que prosiguieran con el plan, doblaron a la izquierda y siguieron por otro pasillo hasta que algunos pasos les alertaron, pronto colisionarían con el enemigo.
−Mapa− susurró Tres extendiendo la palma de la mano para ver en tridimensional el mapa que había escaneado el dron− el plan es evitarlos lo más posible, 83 y yo crearemos una distracción, ustedes sigan adelante por los ductos de ventilación.
−El plan era separamos hasta el segundo piso− dijo 43.
−Pues acaba de haber el primer cambio no previsto− 83 se guardó la P.O.R.R.A en el cinturón del traje de cumpleaños y tomó su pistola de chicles− nuestra tarea es crear una distracción, qué más da si es ahora o en unos minutos.
−¿Seguras?− preguntó Cuatro mirando a Tres con intensidad.
−Ve por mi hermana güero− dijo desenfundando su propia pistola de chicles− ¡Ahora! − le dijo señalando el ducto al tiempo que empezaron a escuchar voces acercándose. Los australianos asintieron y corrieron al ducto y se metieron justo cuanto algunos disparos comenzaron a sonar. Joey iba por delante de su hermano siguiendo el mapa que venía en su traje, si las cosas marchaban como hasta ahora, serían los primeros en llegar al segundo piso, donde podrían estar los prisioneros y entre ellos Mushi.
−¿Estarán bien?−preguntó Cuatro después de un rato.
−Sí− contestó Joey distraído− descuida Sonia es un agente muy capaz, si no lo fuera Lee no le tendría tanta confianza.
−No es ella quien me preocupa− le dijo Cuatro− ya sabes que Kuki es…
−¡Ey! No olvides que Tres fue nuestra líder después de ti y fue muy buena, sé que a veces es algo distraída, pero eso jamás frenó su desempeño en una misión, al menos no en mis tiempos y creo que ustedes deberían tener más confianza en ella también− habían llegado al final del ducto − bien prepárate para salir.
−Están en un punto ciego− les dijo T por sus comunicadores− las cámaras fueron desactivadas por el Sector Y, pero el dron no logró escanear ese nivel.
−Bien, improvisaremos, mantente con nosotros T− susurró 43 mientras salían del ducto para subir al ascensor− mantén los ojos abiertos hermano, dispárale a lo que se mueva y si te atrapan no digas nada.
Mientras tanto Uno y 84 habían perdido a los guardias gracias al uso de una combinación de todas las armas que traían y a la oportuna aparición de una habitación donde se guardaban los productos del aseo, donde se habían ocultado hasta dejar de escuchar pasos; con mucho cuidado, habían salido y caminado sin rumbo entre los pasillos intentando volver por donde habían venido o al menos encontrar una forma de llegar al segundo piso, la meta de todos los equipos.
−Qué extraño, esos pasillos no deberían existir, en los planos que acaba de mandar Kendra tampoco aparecen − les dijo Cinco por el micrófono.
−Parece un laberinto− susurró 84.
−No está en los planos− susurró Uno antes de echar a correr adentrándose entre los pasillos, a ratos se paraba a escuchar y luego seguía.
−Si seguimos corriendo sin rumbo no podremos llegar a la segunda planta− intento razonar 84.
−¿Quién quiere ir al otro piso?− le dijo Uno− ¿Por qué habría un área que no aparece en el mapa?− 84 lo pensó unos segundos y luego asintió; sacó su yoyo, sentía que la acción estaba a punto de llegar.
Dieron un par de vueltas por pasillos cada vez más estrechos y oscuros hasta que llegaron a donde la luz se volvía roja, antes de doblar se asomaron y vieron a dos ninjadolescentes custodiando una puerta.
−¿Ves eso Cinco?− susurró 84 moviendo su muñeca con el yoyo de forma distraída mientras Uno empuñaba una pistola lanza pegamento. Ambos corrieron rumbo a los adolescentes, quienes al no esperarse el ataque reaccionaron tarde y antes de poder pedir refuerzos, se vieron pegados, atados e incapaces de moverse. La pareja forzó la cerradura y se adentraron a lo desconocido.
Uno y 84 entraron a lo que parecía un laboratorio, había diagramas en la pared de cuerpos humanos y cerebros; papeles con operaciones matemáticas y fórmulas químicas; cosas viscosas en frascos; instrumentos que bien podrían ver en un hospital; una mesa de operaciones, microscopios y hasta algunos modelos anatómicos que le conferían un ambiente aún más siniestro a la instancia.
−¿Ves esto Cinco?− susurró 84 levantando algunos papeles.
−Lo veo nene y no me gusta nada.
Unos sollozos hicieron que tanto Uno como 84 sudaron frío, se miraron y tomaron con fuerza su pistola, se acercaron lentamente a lo que parecía una pared falsa, sin perder tiempo, el líder del pequeño Sector V sacó de su cinturón una pequeña rueda que pegó a la pared haciéndole señas a Uno para que se alejaran de allí y se cubrieran detrás de un archivero. La rueda empezó a brillar y luego todo se llenó de polvo, en el lugar en que estaba, ahora había un orificio lo bastante grande para que ambos pasaran con algo de trabajo.
La pareja encendió unas linternas que tenían incrustadas en la muñeca del traje y lo que vieron los paralizó, empotrada en la pared había una celda con cuatro niños en su interior, estaban atados de pies y manos; el rostro surcado por las lágrimas y desesperación. Uno se acercó lentamente mientras 84 lo cubría, el inglés no pudo sofocar el grito que nació en su garganta al notar que tenían el rostro lleno de acné y las manos arrugadas, como si hubieran tomado un baño muy largo.
−21, 32.7, 1001 y 291− susurró Uno cuando sintió que se recuperaba de la primera impresión. Había visto esas cuatro caras millones de veces desde que había vuelto del espacio, era el equipo que 587 había mandado a investigar, perdiendo todo contacto con ellos y obligándolo a pedir ayuda a los Chicos del Barrio Intergalácticos. Ellos los miraban con terror, habían estado tanto tiempo allí, bajo quien sabe qué tipo de torturas y probablemente no los reconocían. 84 se aceró a ver la cerradura de la jaula, si le disparaba los asustaría más y quizás los heriría.
−El yoyo es mi pasión pero abrir cerraduras adolescentes es mi pasatiempo− abrió una pequeña bolsa en su traje y sacó unas pinzas y alambres de varios tamaños− yo los liberaré, tú busca entre esos papeles algo que pueda resultarnos útil, sospecho que esto está relacionado a sus armas genéticas.
−Haz algo mejor que eso− le dijo Cinco en el audífono− busca en el cuello de tu traje Uno, hay un pequeño botón− Uno lo encontró y un cable USB salió de él− conéctalo al computador de tu izquierda y copia todos los archivos que puedas− Uno se acercó al viejo computador y obedeció a la morena, nada más encender el equipo, le solicitó una clave.
−Suerte que aún no existe clave que pueda contra mí, aunque me llevará tiempo− se sentó y se estiró mirando a todos lados buscando algo que le inspirara.
Mientras tanto, 83 y Tres corrían por pasillos y entraban por puertas que las alejaban más y más de la entrada donde el Sector Y debía seguir hackeando el sistema principal. Ambas estaban algo cansadas, pero sentían la adrenalina al cien, unos minutos antes habían luchado con al menos 15 ninjadolescentes a quienes habían dejado pegados a las paredes gracias a la .I.G.O.M.A. (Para Enemigos Grandes e Invencibles, Gana usando Oblonga Masa Adherible) de Dos, su más reciente invento que había resultado de combinar el engrudo de avena que su abuela le obligaba a desayunar con algunas sustancias que no había querido revelar.
Sin embargo, los refuerzos no habían tardado en aparecer y dado que la orden era evitar confrontaciones, esto para proteger la identidad del Sector V original, tanto Tres como 83 habían lanzado algunas canicas con gas y echado a correr intentando perderlos, resultando perdidas ellas mismas en el intento, ya que su ubicación ya no aparecía en el mapa.
−Necesito que se conecten a algo para poder escanear su ubicación− les comentó Dos por el comunicador.
−No hay nada− le dijo 83− solo puertas y puertas que van a otros pasillos− ¿Cómo van los otros?
−Más o menos en la misma situación− contestó el castaño.
−¿Sigues sin poder rastrear a mi hermana?− susurró Tres.
−Los escudos de la nave bloquean mi señal, pero sigo intentando, en cuanto 911 logre acceder por completo al sistema será más fácil.
Unos pasos alertaron a las chicas, quienes no lo pensaron dos veces antes de entrar por una puerta, saliendo a un pasillo que se iba iluminando conforme ellas pasaban; sin embargo, no llegaron lejos cuando se toparon de frente con dos figuras altas que portaban el traje ninjadolescente.
−¿Quiénes son ustedes?− dijo la figura más alta con voz grave, en el acto, 83 les disparó a los pies para distraerlos el tiempo suficiente para que Kuki se apresurara a noquearlos, recibiendo un par de golpes en el intento.
−¿Todo bien?−la chica asintió sobándose el brazo, uno de ellos le había propinado una buena patada que de no ser por la armadura, seguro habría resultado en algún hueso roto.
−Siguiendo la lógica de Uno, si hay guardias deben estar custodiando algo− les dijo Dos− busquen alguna puerta diferente.
−Creo que ya la vi− dijo 83 echando a correr con Tres pisándole los tacones− se pararon frente a una puerta corrediza que reflejaba la luz del pasillo, ambas se miraron y entraron con las armas listas. Era un pasillo más angosto que los anteriores, tenían que ir codo a codo mientras unas macabras luces rojas iluminaban un techo bajo y una estancia claustrofóbica. Caminaron con los nervios al límite, saltando ante cada sombra y sonido; sin embargo, llegaron al final del corredor sin más contratiempos.
Se toparon con una puerta de acero que tenía a un lado un pequeño teclado, pidiendo alguna clase de código para abrirse.
−Intenten con REBEL ROJO, es la clave que le funcionó a Uno− mencionó Dos mientras Tres insertaba el código, la puerta se abrió dándoles la bienvenida a una estancia iluminada por una luz amarillenta que les dejó observar al menos 20 jaulas con letreros encima, designando por números a sus prisioneros que se asomaban con gestos de horror.
−¿Mushi?− gritó Tres precipitándose por el pasillo en busca de su hermana, casi al final del pasillo encontró una con el número 34; sin embargo, estaba vacía.
−Se la llevaron hace unas horas− le dijo el niño con cierto acento de la jaula de lado, con cabello largo y negro, piel morena y unos ojos profundos y almendrados, el letrero que había sobre su jaula decía: "14-16 Sector A, Brasil".
−Muchos son agentes desaparecidos− le dijo 83 alcanzándola− también están los cadetes que fueron raptados de la Base del Ártico− de una bolsa que colgaba de su cintura extrajo algunas herramientas para forzar las cerraduras, no se atrevía a intentar forzar la apertura eléctrica sabiendo que 911 estaría intentando hackear el sistema.
−¿Sabes a dónde se llevaron a 34?− le preguntó Tres a 14-16.
−N-no, a todos nos llevan regularmente a sacar muestras de sangre, inyectarnos y constantes revisiones médicas, no podría decirte a ciencia cierta dónde puede estar, nos vendan los ojos para que no veamos a dónde nos llevan. He intentado escapar unas tres veces, pero este lugar es un laberinto, no tengo idea de dónde estoy.
−Estás en el espacio, aunque pudieras encontrar la salida no hay a dónde huir−le dijo 83 mientras comenzaba a forzar el candado.
−¿Quiénes son? ¿Son adolescentes o…?
−Somos parte de KND, estás a salvo− le dijo Tres mirando con tristeza la jaula vacía.
−Ayúdame a abrir candados− le dijo Sonia omitiendo a propósito su número− ahora mismo no ganamos nada lanzarnos en su búsqueda− vio que la japonesa dudaba− tú me enseñaste que a veces, ser parte de Los Chicos del Barrio conlleva sacrificios y esto, es más grande que cualquiera de nuestros seres queridos− Tres la miró a través de su máscara y asintió.
−Dos− Tres activó su comunicador− creo que encontramos a los niños, no sé si todos, pero son bastantes, vamos a necesitar refuerzos para sacarlos de aquí, muéstranos una ruta con la que podamos volver a la nave.
−Afirmativo, avisaré al resto de los equipos para saber quiénes están más cerca y crearé un plan de escape con Cinco ¿Mushi está con ellos?
−No, pero por ahora son nuestra prioridad, se ven enfermos y al parecer… han experimentado con ellos.
−¿Dos?− susurró 14-16− cuando un clic indicó que el candado estaba abierto y el chico se vio libre.
−Las respuestas vendrán después− le contestó 83− mientras se pasaba a la jaula de a lado, donde una pequeña niña pelirroja y con coletas lloraba desconsolada− ayúdanos a abrir candados− el niño asintió, tomó el par de herramientas que Sonia le ofrecía.
−Al menos ¿Puedo saber tu número?
−Soy 83, Segunda al mando del Sector V.
−¿Y tú?− le dijo a Kuki, quien estaba en la hilera de enfrente intentando abrir el candado que apresaba a un chico pálido y con ojos verdes que no dejaba de temblar.
−También del Sector V, soy Tres−le dijo ella quedamente− el chico solo asintió confuso.
Diez minutos después, dos siluetas se escabullían por los pasillos con una fila de niños y niñas, tomados todos de la mano, siguiéndolas. Iban a oscuras ya que habían decidido cortar la electricidad para aumentar sus posibilidades de salir de allí, guiándose únicamente por el mapa holográfico y la luz que de las lámparas que poseían en el traje, que solo se animaban a encender de vez en cuando.
−¿Estamos cerca?− preguntó Tres.
−Sí − contestó Dos− Uno y 84 también encontraron algunos niños, Kenny fue en su encuentro para ponerlos a salvo con ella y 4313, ahora Uno y Lee van por ustedes, estamos viendo cómo sacarlos a todos de la nave.
−¿Y Cuatro?
−Tommy perdió la comunicación con ellos desde hace un rato, pero seguro está bien, seguimos intentando contactarlos.
−Según el mapa estamos cerca de la posición de Uno− dijo 83 viendo el mapa holográfico en su mano− vamos a lograrlo− se calló de pronto al escuchar una serie de pasos que se acercaban por el pasillo, la rubia dejó pasar a los niños y se puso en la retaguardia mientras Tres empuñaba el arma, apagaba la luz y comenzaba a meterse por diferentes pasillos, alejándose de Uno e intentando hacerlo de los pasos, aunque por más que intentaban escabullirse, seguían escuchándolos cerca.
En algún momento donde sintieron que venían pisándoles los talones echaron a correr despavoridos ya sin preocuparse de ver el mapa. De buenas a primeras, dos figuras salieron de una puerta, gritando, corriendo y chocando con Kuki y los niños, todos gritaron y se apuntaron con sus armas, mientras los niños rescatados se ponían en guardia dispuestos a luchar por su vida.
−¿Suelten las armas o no respondo− le gritó 83 a la figura que le apuntaba a Kuki.
−¿Ochenta y tres?− escuchó una voz distorsionada.
−¿Cuarenta y tres?− preguntó la rubia vislumbrando, pese a la escasa luz, la máscara de su compañero−¿Por qué corrían?
−M-Monstruos− logró balbucear Cuatro intentando recuperar el aire mientras todos intentaban tranquilizarse.
−Oigan, sé que ustedes son quienes tienen un plan de rescate− les dijo un niño de rasgos orientales− pero creo que con tanto grito revelamos nuestra posición.
−El enano tiene razón− logró balbucear Cuatro que sentía el corazón saliéndose mientras aferraba una carpeta roja que, quizás, contenía algo importante que hubieran encontrado− ¿A dónde vamos?
−Intentamos encontrarnos con Uno y 84− los murmullos de los niños no se hicieron esperar al escuchar el número.
−¿Uno volvió?− dijo una niña muy bajita que se agarraba de la mano de otra chica con rasgos similares.
−Respuestas cuando estemos a salvo− les recordó 83 sacando el mapa holográfico y señalaba el punto de encuentro− nos alejamos bastantes, escuchamos a varios ninjadolescentes, a estas alturas ya saben que hay intrusos en la nave.
−Pongámonos en marcha− aseveró 43− sacando lo que parecían varios caparazones de tortuga de entre su bolsa− tengo algunos prototipos de robots-bomba que ha estado desarrollando T, podrían ayudarnos como señuelos para apartarlos de nuestra ruta de escape− todos asintieron y regresaron a su posición con 43 y 83 encabezando esta vez la fila y Tres y Cuatro en la retaguardia.
−¿Estás bien?− le susurró Cuatro después de un rato− te sobas mucho el brazo y…
−No es nada− le dijo Kuki− es decir sí, me lastimaron en un enfrentamiento, pero estoy bien, sólo es incómodo.
−Esos malditos, si yo hubiera estado allí…
−No siempre vas a estar para defenderme Cuatro, eso ya lo sé− le dijo con algo de reproche− y está bien, tengo que aprender a cuidarme por mí misma, ya arrastré a todos a esto sólo porque no soy capaz de proteger a mi hermana.
−Ey− le dijo Cuatro− todos estamos aquí porque queremos, es peligroso, pero eso hacen Los Chicos del Barrio, pelean contra la tiranía adulta− por debajo de la máscara, Kuki le sonrió.
−¡Por aquí! Escucharon que les llamaba la voz de 84 y 43 encendía su lámpara para localizarlo, estaba en la entrada de uno de los ductos− corrieron hacia él y sin más intercambio de palabras Tres y Cuatro, los más altos, ayudaron a los niños a subir, más adelante encontrarían a Uno que los guiaría hacia la entrada. Joey y Sonia montaban guardia ante cualquier sonido.
−¿No encontraron a Mushi?− le preguntó a su compañera.
−No, parece ser que se la llevaron hace unas horas, no sé qué les están haciendo, pero…− vieron a Tres separarse y quitarse la máscara para olfatear mejor.
−¿Qué haces? No puedes mostrar tu rostro− le recriminó Cuatro.
−Mushi está cerca− le dijo− puedo oler su shampoo de Simio Arcoíris tutifruti hasta aquí.
−Debemos reunirnos con Uno, no podemos irnos con todos los niños− 84 seguía ayudando a los niños a subir con apoyo de Cuatro.
−No me iré sin Mushi− le dijo Tres firmemente, váyanse ustedes, sáquenlos de aquí, pero yo iré por mi hermana− hizo ademán de irse pero 43 la detuvo.
−Yo voy contigo.
−Pero…
−Mushi era mi responsabilidad, le prometí que iba a cuidarla y no lo hice; tampoco me iré de aquí sin mi mejor amiga.
−No voy a dejarlos ir solos− Cuatro se acercó, habían terminado de subir a los niños− tú y 84 pueden encargarse de los niños y acercarse a Uno ¿no?
−Sí− accedió la rubia− pero no deberíamos…
−No quiero interrumpir− dijo la voz de Dos por el comunicador− pero acercaremos nuestra nave para que aborden, tenemos que ser cautelosos así que máximo tienen 20 minutos para llegar a Mushi y regresar a la salida.
−Entonces no hay tiempo que perder, 83, ustedes reúnanse con Uno, yo voy por mi hermana− dio media vuelta, se colocó de nuevo la máscara y echó a correr por donde venía el aroma, con los hermanos Torres detrás.
Transmisión Interrumpida
