Si, están viendo bien...
¡ESTOY DE VUELTA PERRAS!
¿Cuánto pasó desde la última vez que actualicé? ¿Un año? ¿más?
Realmente no importa el tiempo, lo que importa es que finalmente estoy de regreso.
En fin, no se me ocurre qué mas decir sobre mi extenso hiatus, pero finalmente aquí está mi regreso.
En fin, los dejo con el capítulo de una vez, espero les guste.
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Lunes 18 de Marzo, 00:16 AM. La Atalaya, Centro de mando de la Liga de la Justicia. Órbita Baja de la Tierra
Tres horas fue lo que tardó Issei en despertar, pero para su cuerpo se sintió como si fuesen tan solo 20 minutos durante los cuales una aplanadora le hubiese pasado por encima.
- Ugh... - como pudo, Issei se incorporó en la camilla llevando aún su traje puesto y se sentó al borde de esta al tiempo que desconectaba los electrodos que tenía adheridos al cuerpo - Ddraig, recuerda darme un golpe con mi propia mano cada vez que se me ocurra hacer algo como eso de nuevo... - obviamente Issei se refería a forzar los Boost, su cuerpo dolía horrores y probablemente le dolería por un par de días más.
- [¿Puedo tomar eso como un permiso explícito para golpearte con tu propia mano cada vez que lo considere necesario?] -
- ¿Debería preocuparme que suenes tan entusiasmado con la idea? - ante el silencio de su dragón, Issei solo soltó un suspiro cansado y, con bastante dolor, logró levantar su cuerpo de la camilla y salir de la enfermería.
Por desgracia para él, supo que no iba a poder descansar todavía cuando vio que en la puerta lo estaba esperando Batman.
- Sabes que tienes varias preguntas por responder, no es así? - ante la pregunta del Murciélago, el castaño solo atinó a suspirar y asentir resignado
- Si... andando... - Issei solo pudo esperar a que en el interrogatorio le dieran algo para comer, porque además de adolorido estaba hambriento.
Happy Harbour, New England. Viernes 23 de Marzo, 03:30 PM.
Cinco días después del incidente con los robots y la chica meteorito, el cuerpo de Issei finalmente había dejado de dolerle tan intensamente por el estrés ocasionado por el abuso de la Boosted Gear, aunque su cuerpo aún estaba resentido y hacer movimientos muy bruscos era doloroso, por lo que no había estado en misiones arriesgadas en esos días.
Las únicas misiones que le habían permitido habían sido de vigilancia y patrullaje, por lo que no había visto mucha acción además de los usuales carteristas o asaltantes y de ayudar a alguna abuelita a cruzar la calle.
Las lecciones de combate con Superboy también se habían detenido, por lo que eran días demasiado tranquilos para sus nuevos instintos y los ataques de ira. Tampoco era de mucha ayuda que siguiera recibiendo llamadas que no quería contestar de parte de Rias o que no le hubieran dicho nada sobre lo que había pasado con la chica meteoro.
Se sentía como una olla a presión a punto de estallar, y definitivamente no ayudaba ser el chico nuevo en la escuela. Sobre todo en los Estados Unidos.
Realmente había pensado que los programas de TV que veía exageraban lo horrible que eran las preparatorias en ese país, pero resultó ser que no exageraban tanto como él creía. Las clases no eran difíciles, pero el verdadero problema eran los alumnos de la escuela.
Ya llevaba un par de semanas asistiendo a la preparatoria de Happy Harbour (a la que debía asistir para poder estar bajo vigilancia de algunos miembros de la Liga que trabajaban ahí en su faceta civil, todo para que no intentara comportarse como el pervertido que era) y solo podía decir que muy pocos de sus compañeros habían resultado ser gente agradable. La mayoría ni siquiera se molestaba en hablarle, mientras que otra parte de sus compañeros se dedicaba a intentar hacerle la vida imposible por el mero hecho de ser japonés.
Issei antes creía que las chicas del club de Kendo eran malas con él y sus amigos, pero cuando vio como algunos alumnos (como por ejemplo el equipo de Fútbol Americano) torturaba a los otros chicos se dio cuenta de que la televisión no estaba tan alejada de la realidad en ese aspecto.
Cuando finalmente la campana sonó y sus clases de aquella hora acabaron, Issei se levantó de su asiento, se sacudió las bolas de papel que los idiotas sentados detrás suyo le lanzaban y salió del salón para la hora del almuerzo.
Hoy llevaba puesta una camiseta negra con un dragón oriental estampado, una chaqueta de cuero roja por encima (Tener un salario de demonio era muy útil para poder vestirse con estilo), unos jeans negros, unas zapatillas rojas y un guante negro de cuero cubriendo su mano izquierda.
Se sentía como un chuuni por el guantecito, pero no podía dejar que vieran su garra con escamas que ahora mismo era incapaz de ocultar, la falta de acción de aquellos días no había ayudado a que su energía se dispersara, lo que hacía mucho más difícil camuflar sus cambios físicos con el poco control sobre la magia demoníaca que poseía y, francamente, prefería pasar por chuuni que explicar por que su mano parecía la de un reptil.
Durante la hora del almuerzo Issei solía sentarse junto a Forager, Violet y su amiga Harper, pero ese día su clase había tenido una excursión, por lo que hoy se había sentado junto a un grupo de chicos con aspecto de nerds a comer la exageradamente insípida comida de la cafetería mientras revisaba sus redes sociales. Por desgracia, no pasó mucho antes de que su intento de bully fuese a arruinarle la comida.
- Oh miren, hoy el otaku está sin su grupo de fenómenos para defenderlo - dijo el patán y racista mariscal de campo, Scott Summers, mientras se acomodaba sus estúpidos lentes de sol rojos y peinaba su cabello castaño claro. En opinión de Issei, solo era un idiota con dinero muy parecido a cierto rubio que él conocía, pero nadie le hacía frente porque sus padres eran unos ricos de poca monta en un pueblo pequeño - Parece que hoy decidiste que ellos eran demasiado buenos para ti y te sentaste con los nerds, no es así?
Tras decir esto, su grupo de amigos idiotas y su novia se empezó a reír detrás de él. Eran cinco contando a Scott y parecían compartir una sola neurona entre todos.
Para empezar, estaba su novia, una rubia cabeza de chorlito llamada Emma Frost, capitana del equipo de porristas, sexy como pocas pero una perra de hielo total. Issei podía oler como la peste de casi todos los miembros del equipo de Fútbol Americano se desprendía de su piel, lo que lo hacía pensar que Scott era incluso más idiota de lo que pensaba.
Después estaba su minion, un idiota de primer año llamado Quentin Quire, que seguía a todos lados a Scott y su grupo, se la pasaba lamiendo el suelo que pisaba el patán y era universalmente detestado por los estudiantes de la escuela por ser un delator de la peor clase.
Finalmente había un par de gemelos, nunca se había molestado en aprenderse sus nombres pero sabía que su apellido era Mauler, que eran dos enormes montañas de puro músculo, ambos llevaban la cabeza rapada y poseían una capacidad cerebral que hacía ver a Killer Croc y Mammoth como si fueran Einstein y Stephen Hawkins.
- ¿Qué pasa?¿no vas a decir nada Jackie Chan? ¿O es que acaso no entiendes lo que te digo? - los "insultos" de Scott eran patéticos, pero entre eso y las risas estúpidas de su pandilla, el Hyodo comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba.
- Oye perdedor, que no ves que mi precioso Scotty te está hablando? - la rubia parecía indignada de que Issei ignorara olímpicamente a su novio, pero el castaño le aplicó la misma ley del hielo y siguió comiendo su comida insípida .
- Oye imbécil, quién te crees que eres para ignorar al capitán? - uno de los gemelos Mauler le quiso poner una mano en el hombro, pero una voz temblorosa lo detuvo antes de que Issei se estuviera por quebrar.
- ¡D-déjenlo en paz! - se trataba de uno de los "nerds" que estaban sentados en la misma mesa que él, un muchacho delgado de cara redonda. Llevaba una remera amarilla, blanca y verde que le iba grande y una camiseta naranja de mangas largas por debajo, el cabello naranja alborotado y unos shorts holgados, quien se había puesto de pie y temblaba encarando a los abusones.
- ¿Oh? - la atención del grupo de bullys, y principalmente de Scott, se desvió de Issei al pelirrojo - ¿Desde cuando eres tan valiente Loughran? Pensaba que no tenías las pelotas para plantarle cara ni a tu abuela.
- ¡D-dije que lo dejen en paz! - repitió el chico, a quien finalmente Issei reconoció como Jonathan Loughran, que se sentaba en frente de él en clases. Parecía ser un buen chico, incluso estaba dando la cara por él a pesar de que nunca habían hablado - ¡N-no les hizo nada, no tienen derecho a molestar a nadie aquí, así que l-lárguense!
Toda la cafetería contuvo la respiración cuando escucharon lo que dijo el pelirrojo. La expresión de Scott permaneció inmutable mientras se acercaba a paso lento al muchacho. Una vez que estuvo frente a frente con él, Scott se acomodó los lentes y bajó la mirada hacia el chico.
- ¿Acaso crees que tú puedes decirme qué puedo o no puedo hacer perdedor? - la voz del mariscal de campo era fría y seca mientras empujaba el pecho de Jonathan con su dedo índice - este lugar es mío, puedo hacer lo que se me antoje cuando se me antoje y tú no puedes hacer nada para detener lo que yo quiera hacer o decirle a un japonés de mier...
Scott no pudo terminar su frase, pues Jonathan se lo sacó de encima con un empujón, lo que hizo que todos en la cafetería soltaran un jadeo colectivo.
- Date por muerto Loughran - siseó Scott antes de darle un golpe en el estómago al pelirrojo...
O eso fue lo que intentó pues, en una fracción de segundo, Issei se puso de pie, alcanzó a Scott de una zancada y le enterró el puño enguantado en el rostro, lo que mandó a volar sus ridículos lentes rojos y lo dejó en el suelo.
- Carajo... estuve esperando mucho para poder hacer eso - a las palabras de Issei, Jonathan retrocedió tambaleando detrás de él y observó estupefacto como el castaño había aparecido de la nada y había derribado al bully de un puñetazo.
- Ugh... ¿Qué pasó...? - balbuceó atontado Scott mientras levantaba la cara del charco de sangre, baba y un par de dientes que había dejado en eo suelo y se ponía torpemente en pié - ¿¡Q-qué esperan!? ¡A ÉL! - rugió furioso cuando finalmente se volteó a ver a Issei, se sacudía el aturdimiento y comprendía lo que había pasado, todo mientras era atendido por su novia que trataba de limpiarle la sangre que aún le salía de la ahora completamente torcida nariz.
A la orden de su jefe, ambos gemelos salieron de su estupor y fueron contra Issei con sus puños en alto, pero el castaño simplemente esperó inmóvil a que ambos mastodontes llegaran hasta él.
Cuando los golpes llegaron, a una velocidad que desde el punto de vista de Issei parecía ridícula, el castaño simplemente tomó ambos puños con sus propias manos y detuvo los golpes como si nada, para sorpresa de los gemelos y Jonathan, que estaba lo bastante cerca para ver que pasaba.
- Saben muchachos, quizás deberían pensar un poco más sobre con quién se meten a partir de hoy - les dijo el castaño antes de apretar sus manos con los puños de ambos gemelos aún agarrados, rompiéndoles algunos dedos en el proceso por la fuerza de sus propias manos. Incluso conteniendose tanto sentía que estaba liberando un poco de la presión acumulada de los últimos días - Nunca se sabe cuando alguien a quien molestan pueda estar teniendo un muy mal día.
Ambos gemelos retrajeron sus puños mientras chillaban por el dolor pero, aún así, fueron lo bastante estúpidos como para volver a intentar golpear al castañi con sus manos sanas con una sorprendente sincronización, lo que terminó con el castaño esquivándolos a ambos, dislocándole el hombro a uno con una toma de Judo aprendida de Superboy antes de noquearlo de un codazo mientras que al otro le encajaba una patada en el estómago que lo dejó vomitando en el suelo.
- ¿Q-quién te crees que eres para hacerme esto? - al oír el balbuceo de Scott, Issei volteó y tuvo que contener su risa al ver como el imbécil temblaba siendo sostenido por su novia mientras una mancha bajaba por sus pantalones y empapaba el suelo - ¿Tienes idea de quién soy?
- Mi puta - acompañando sus palabras, Issei permitió que Scott viera por unos instantes como sus ojos cambiaban a los de un dragón, lo que lo hizo salir chillando de la cafetería seguido por su novia...
Todo se mantuvo silencioso por un instante, pero pronto la cafetería estalló en vítores. Al parecer casi todos habían esperado que alguien se atreviera a plantarle cara a Scott Summers y sus compinches, porque entre varias personas los alzaron a él y a Jonathan y comenzaron a pasearlos por la cafetería como si fuesen héroes mientras vitoreaban sus nombres al tiempo que otros se dedicaban a patear en el suelo a los adoloridos gemelos Mauler.
Tanto Issei como Johnny se sintieron en la cima del mundo con esto, aunque la euforia colectiva no duró mucho...
- ¡Ahem! - y con ese sonido, los "fanáticos" los bajaron y comenzaron a dispersarse dejando ver a una mujer pelirroja cruzada de brazos y con expresión de pocos amigos a quien Issei conocía bien, la concejera escolar y, además, su líder inmediata en el Equipo: Megan Morse, también conocida como Miss Martian.
Detrás de ella se encontraba el rastrero Quentin Quire, que probablemente había corrido a delatar la situación en el momento en que Issei se había levantado y ahora reía por lo que había hecho hasta que una mirada de Issei lo hizo esconderse detrás de la mujer
- Señor Hyodo, Señor Loughran, veo que se estuvieron divirtiendo... - al oír el tono en la voz de la marciana, ambos adolescentes se estremecieron - (Tú y yo vamos a tener una laaaarga charla cuando volvamos a la torre) - el agregado del mensaje psíquico que recibió el castaño solo logró estremecerlo aún más.
En ese momento tanto Issei como Johnny supieron que estaban jodidos.
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Y...
¡CORTE!
Eso es todo por esta ocasión.
Finalmente pude salir del brutal bloqueo de escritura en el que estaba y pude traerles un nuevo capítulo (que espero haya sido de su agrado)
No es el capítulo más largo que podría haber hecho para mi regreso triunfal, pero sentí que así como quedó está justo como lo quería, por lo que aquí se quedará el capítulo.
Intentaré no tardar tanto en sacar el próximo, pero no prometo nada, ya me conocen XD.
Sin mas que decir por el momento, se despide TheFlashHero
¡BYE BYE!
