¿Pensaban que iba a pasar el día del niño sin subir capítulo? Pues no, les tengo un capítulo bien largo y emocionante.
Operación P.L.A.N
Ponerse de acuerdo
Logra causar
Ataques de ansiedad y
Nuevas ideas.
Ese sábado Cinco había pasado todo el día en casa con labores del hogar y pensando en que una de sus misiones más complicadas estaba por venir. El asunto más inmediato era la junta de esa tarde en casa de James donde de buenas a primeras debía regresar a su papel de doble espía, algo que no le hacía ni poquita gracia, menos sabiendo que jalaría a Dos con ella.
Luego estaba el asunto de los planes de infiltración en la Base Lunar, se sentía una completa insubordinada al estar planeando un golpe magistral que en caso de salir mal los mandaría a todos a prisión y si por un golpe de suerte las cosas salían bien, sólo demostrarían que la organización tenía serios problemas y que cualquier adolescente con un coeficiente más alto que el habitual, podría hacerla caer . Era sabido que todos los adolescentes, incluso los pertenecientes a TND, tenían prohibido si quiera acercarse a la Base y las ocasiones en que ellos lo habían hecho era escondidos en las naves, no había vuelto a ver el lugar por dentro desde su supuesta destitución.
-¿Por qué tan pensativa hermanita?-Cree la miraba desde el refrigerador, el cual estaba siendo limpiado por la mayor mientras Abigail se encargaba de lavar, secar y acomodar los trastes- ¿Tiene algo que ver con la fiesta de hoy?
-Quizás- contestó intentando no parecer preocupada- sólo saber que tendré que ver a esos babosos en fin de semana es suficiente para amargarme el día.
-Intenta no arruinarlo o Padre se molestará, al parecer ha intentado otros métodos y no parecen funcionar.
-¿Entonces ellos se niegan a unirse?- preguntó mientras tallaba una olla especialmente sucia e intentando sonar casual- no entiendo quién es el tal Padre que tanto mencionas y por qué ahora…
-Padre es el principio y el final − suspiró− no lo recuerdas, pero él era el líder de Los ninjadolescentes cuando yo tenía tu edad, luego tuvo que tomarse un descanso después de una misión un tanto caótica, nosotros como sus fieles adolescentes lo esperamos, mantuvimos a raya a esos críos de KND, pero entonces aparecieron los detractores- se cruzó de brazos- y ahora que ha vuelto se niegan a servirlo, algo que evidentemente lo enfurece.
-¿Y por qué no se encarga personalmente de sus asuntos? Después de todo tu y los ninjadolescentes ya no…
-Porque está tratando de evitar un conflicto que resultaría en perdida de varios elementos de llevarse a cabo- la miró muy seria- deja de hacer esas preguntas sobre las decisiones de nuestro líder, hermanita, limítate a llevar a cabo las ordenes.
-Tu no me ordenas, ya te lo he dicho- la miró retadora.
-Si no me obedeces hasta tus nuevos y patéticos amigos se verán envueltos en el conflicto, no tientes tu suerte Abby seguramente ya están en la mira de alguno de los dos bandos, su reputación es legendaria después de todo- refunfuñó- de todas formas no sé por qué te juntas con ellos si se supone que les borraron las memorias, eso debió matar a la patética de número Cinco− continuó sin percatarse del temblor de las manos de su hermana, quien trataba de controlarse para no darle una lección allí mismo.
-Es raro- dijo recordando lo que Rachel les había contado de la junta adolescente, intentando hacer que su hermana se callara antes de que se le acabara la paciencia- pero me siento bien con ellos, no sé explicarlo, no eran personas a las que hubiera tratado mucho, pero cuando estoy cerca… es como si… como si todo encajara- Cree la miró y chasqueó la lengua.
-Eso dicen, supongo que es normal, sólo intenta superar tu etapa de muerte social con el tonto de Guillermo, me da nauseas ver como desperdicias tu belleza y juventud estando con un idiota como él.
-A mí me gusta- le dijo mientras ponía a escurrir la olla y se quitaba los guantes, sabiendo que su autocontrol estaba por irse de paseo y más le valía largarse ella primero si no quería terminar encima de su hermana- y creo que es todo lo que importa, es un buen chico, no sé por qué te empeñas en odiarlo, ni siquiera lo conoces- en ese momento entró la madre de ambas con un florero que colocó a un lado de la ventana.
-Abigail- dijo la mujer reparando en que la chica seguía con un short deportivo y una sudadera vieja, atuendo que usaba para las labores del hogar- vete a cambiar, estoy segura que tu novio no tarda en llegar para ir a la fiesta esa que le dijiste a tu papá- la menor asintió.
-Abby ¿les dijiste que sales con Guillermo?−Cinco asintió- pero… pero eso significaría que ya es algo en serio y…
-Cree− le dijo su madre levantando la voz – deja de molestar a tu hermana con su novio, tú también has traído muchos chicos a casa.
-Pero son chicos populares, no el más nerd y tonto de la escuela, ya de paso ¿Por qué no sales con Hueverto? Parecen ser tu tipo, puaj.
−No te expreses así de Guillermo− su madre se giró a verla con la ceja levantada y los brazos cruzados, no era secreto que la mujer recordaba con cariño al amigo de su hija menor- es un chico apuesto e inteligente al que hemos conocido desde que era un niño, conocemos a su madre y me parece que es un buen partido, además de ser el chico que Abigail eligió, así que ni tu padre ni yo tenemos nada en contra y tú tienes prohibido insultarlo ¿está claro?
−Sí mamá− dijo la morena regresando a sus tareas en el refrigerador mientras Abigail intentaba ocultar su sonrisa de camino a su habitación, había olvidado la buena impresión que por lo general daba su novio a los padres de los demás.
Treinta minutos después apareció Memo en la puerta de los Olivera hecho un manojo de nervios. Usaba una playera azul cielo con un avión debajo de la chaqueta del equipo de atletismo, misma que le habían dado la semana pasada y no había tenido oportunidad de estrenar. Un pantalón de mezclilla y su gorra café terminaban el atuendo, no pudo evitar temblar un poco cuando tocó el timbre.
Memo había visitado muchas veces la casa Olivera cuando eran niños, tanto para asuntos escolares como para ratos de esparcimiento con su mejor amiga, ahora, como adolescente, también había sido invitado en un par de ocasiones y los padres de Cinco siempre lo habían tratado bien; sin embargo, era su primera vez allí como la pareja formal de Abby y eso lo ponía muy nervioso.
Esa mañana, cuando él la había mensajeado para confirmar la hora en que debía pasar a recogerla ella le había dicho que sería un poco más temprano de la hora que habían pensado un día antes, ya que sus padres querían tener unas palabras con él puesto que ella les había soltado en el desayuno que estaban saliendo. El castaño se había atragantado con los aros de colores que desayunaba en la Casa del árbol y número Uno había tenido que aplicar la maniobra de Heimlich para salvarle la vida mientras Cuatro se ofrecía a darle un buen golpe en el estómago al tiempo que Tres se ponía a llorar presa del miedo y la preocupación.
Aunque en realidad se sentía halagado por el deseo de su novia de hacer de su relación algo serio al presentarlo, aunque ya lo conocían claro está, ante su familia, lo cierto era que también le preocupaba lo que pudieran decirle. Una cosa era llegar a jugar Turista con Cinco o recogerla para ir a los videojuegos y otra entrar a esa casa consciente de que sus padres sabían que ahora la tomaba de la mano y hasta la besaba.
-Pero si es Guillermo González Junior- dijo una voz sacándolo de sus pensamientos, el Doctor Olivera le había abierto la puerta- pasa muchacho, te estábamos esperando, mi mujer preparó un pastel en la mañana, pasa por una rebanada mientras Abigail baja- lo guio hasta el comedor, que él conocía de sobra y donde la madre de su novia ya tenía el pastel y unos platos, a su lado estaba Cree mirándolo con desdén y junto a ella una señora mayor tomando café, la abuela de Abigail.
-Pasa Memo ¿Cómo está tu madre? No la veo desde que tomamos la clase de tejido en la plaza y creo que de eso ya tiene un año.
-E-está bien, gracias señora Olivera.
-Oh por favor llámame Mary, nos conocemos desde siempre.
-¿Ah sí? - se apresuró a responder al notar la mirada de Cree, por suerte la mujer desvió la atención al servirle una rebanada e invitarlo a sentarse mientras el padre recorría su silla para que pudiera acercarse a la mesa.
Ambos comenzaron a hablar con él de la escuela, los deportes y hasta a recordar ciertas cosas que Memo tuvo que fingir desconocer, ya que ciertos ojos no dejaban de mirar todo con detalle. Habían pasado diez minutos y dos rebanadas por el plato de Dos cuando Cinco apareció. Usaba un short negro de mezlilla, botines del mismo color y un crop top azul marino, encima traía la chamarra del equipo de baloncesto, esa que sólo usaba en los partidos porque no le gustaba lo que implicaba en el mundo adolescente ser portadora de la prenda.
-Hola Memo, veo que ya te dieron la charla- sonrió mientras se estiraba a cortar un pedazo de pastel que se metió rápidamente en la boca.
-Te estábamos esperando- dijo la madre- por favor siéntate.
-Creo que ya se nos hace tarde- afirmó Abby intentando huir.
-Pueden permitirse cinco minutos, siéntate-contestó la mujer mientras la morena se sentaba sin más objeciones- tu padre y yo estamos contentos de que ustedes estén saliendo, así que no tienes por qué preocuparte- Memo intentaba fijar su vista en el plato mientras Abby miraba el techo.
-Memo siempre ha sido bienvenido en esta casa- agregó el padre- y confío en que no defraudará nuestra confianza y se comportará como todo un caballero ¿no es cierto? - toda la familia miró entonces al castaño que estaba rojo como un tomate.
-Sí señor… yo…yo… de verdad quiero a Abby y pretendo honrarla y r-respetarla siempre, yo… sé que no soy el mejor chico del mundo, pero intento mejorar t-todos los días.
-Confiamos en ti- la madre de Cinco le tomó una mano al chico por encima de la mesa- no nos decepciones.
-N-nunca- dijo negando fervientemente con la cabeza.
-Tú también pórtate bien jovencita- le dijo la madre a Abby que estaba sonrojada y se maldecía por haberse hecho una coleta en lugar de haberse puesto su gorra donde bien podría haber ocultado su rostro- no le causes problemas a Guillermo.
-Sí mamá- contestó la chica- ¿algo más o ya podemos irnos?
-¿Tienes algo que decirle a tu hermana Cree?- la joven había estado perdida en su celular.
-Ya sabe lo que pienso y no parece importarle- miró con desdén a Memo- solo agregaría que espero que Guillermo se comporte a la altura de alguien como Abby- él asintió.
-Yo creo que ya fue mucha vergüenza por hoy- dijo la abuela- Memo siempre ha sido un buen chico y confío en que en estos años separados no ha cambiado- lo miró- me gusta su mirada, me recuerda a tu abuelo- le sonrió a los adolescentes que no podían estar más sonrojadas- las mujeres de esta familia somos impetuosas, espero que eso no suponga un problema para ti jovencito.
-No… yo… me encanta la forma de ser de Abby, no tengo problema con ello.
-Bien contestado muchacho- agregó la abuela- así que yo diría que ya pueden irse- los padres asintieron- corran antes de que cambien de opinión- Abby tomó la mano de su novio y lo jaló para sacarlo de casa, sentía la cara arder y el corazón a punto de explotar ¿por qué se le había ocurrido decirles que salían? Bien podría haberse callado unos años más.
-Lamento que tuvieras que pasar por eso pero… mi padre siempre nos dice que cuando salgamos con alguien lo llevemos a casa y… bueno… no quiero que pienses que no quiero que mi familia lo sepa o alguna cosa rara se forme en tu cabecita, necesitamos toda tu atención en tu invento− le dijo una vez que salieron de la casa.
-Está bien, fue algo un poco vergonzoso, pero no tengo problema, me puso feliz que me consideraras lo bastante importante como para presentarme como tu novio, ahora que diste el primer paso puedo llevarte con mi madre sin sentir que soy muy intenso- la morena soltó una carcajada y asintió- quiero darte algo, perdona si me tardé tanto, pero ya sabes que hemos estado trabajando horas extras- la morena se giró y entonces notó que el castaño la jalaba hacia unos matorrales que separaban su casa de la del vecino.
-¿Qué es?- preguntó extrañada. El castaño se metió entre los matorrales y sacó rodando una moto, el vehículo que Cinco le había llevado hacía unos meses y que ahora aparentemente lucía igual pero que ella sabía ya no lo era, si había pasado por las manos de su novio algo tendría de especial- ¿la mejoraste? - él asintió.
-No puedo mostrarlo aquí, pero ahora no es una simple moto que sólo viaja en carretera, sino que puede abandonar el suelo y si tienes suerte, alcanzarme por el cielo- la chica se acercó a besarlo.
-Muero por probarla, pero tienes razón es riesgoso hacerlo ahora, quizás podamos salir temprano de la fiesta de James y salir de la ciudad un rato.
-Está bien- le dio un casco- con este puedes enlazarte a la computadora principal y a nuestros relojes- tomó un casco para él mismo- y aunque odio estar al ras del suelo, aceptaré que nos lleves a casa de James en ella- asintió emocionada y se subió invitándolo a hacer lo mismo.
Veinte minutos después la pareja estacionó en el patio de James, donde ya se veían varios autos y adolescentes. Abby tomó de la mano al castaño y lo hizo seguirla dentro de la casa, era la segunda vez que él estaba allí y aunque la primera había quedado en ridículo jurándose nunca volver, sabía que ahora debía a apoyar a su novia, quien seguía sin verse contenta de tener que infiltrarse de nueva cuenta.
Las miradas se posaron en la pareja apenas entraron, no era secreto que mucho se murmuraba de la disparidad de ambos, aunque Memo era parte del equipo de atletismo y sus proezas en el partido de americano se habían corrido como pólvora ganándole algo de respeto, lo cierto es que aún estaba lejos de ser, a ojos adolescentes, el novio soñado para Abigail. Aunque claro esto a la morena le tenía sin cuidado, como le había dicho a varias chicas del equipo que la habían cuestionado del asunto.
-Hola Abby- una chica alta de cabello negro y ojos marrones se acercó a ofrecerles una bebida en un vaso rojo- me alegra que hayas venido a esta pequeña reunión. Hola Memo- le dijo con una sonrisa radiante− te queda bien la chamarra.
-Gracias Sally- le dijo él, la conocía porque ella también era parte del equipo de atletismo, aunque en la rama femenil.
-James debe estar en el sótano, no tarda en subir, mientras diviértanse- les guiñó un ojo y se acercó a un grupo de chicas que Abby reconocía como parte del equipo de gimnasia.
-¿Cuál es el plan? Aparte de mantenerme sobrio - el chico vertió el contenido de su vaso en una maceta, no era tan tonto como para cometer el mismo error dos veces, menos ahora que por fin había conseguido salir con la chica a la que se le había declarado en aquella ocasión.
-Esperar a James o a Rose, quien llegue primero ¿Vendrán Kuki y Wally?- preguntó al saludar con la cabeza a Evan que iba entrando seguido por Ace, Memo negó.
-Hasta donde sé no están invitados o al menos no tenían planes de venir, se estaban preparando para una noche de videojuegos junto a Miguel− Abby asintió.
Caminemos un poco, me da mala espina estar en territorio enemigo sólo esperando− lo tomó de la mano y comenzaron a andar entre la población adolescente, Abby saludó a un par de personas, quienes también hablaron con Memo, si la capitana del equipo lo había elegido de alguna manera significaba que él estaba dentro y nadie debería cuestionar eso.
-No sé quiénes son la mitad de estas personas- dijo el castaño sentado junto a su novia en una banca del jardín trasero, donde varios adolescentes reían y bailaban alrededor de la piscina.
-Ni yo- se sinceró ella- pero tú sonríe y finge que sí lo sabes.
-Aquí está mi pareja menos favorita- James apareció entonces dedicándoles una sonrisa- pensé que ya estarían nadando- señaló a varias parejas que nadaban y jugaban en la alberca.
-No traigo traje de baño- se excusó Dos, mientras James soltaba una carcajada.
-¿Para qué? No seas idiota- le dijo ante la mirada de enojo de la morena.
-Memo, si quisiéramos nadar bastaría con quitarnos la ropa- le dijo sin dejar de fulminar a James con la mirada.
-Ah…- se sonrojó al pensarlo, no era que nunca hubiera visto a Abigail en traje de baño, pero eso era antes, cuando aún no se convertía en adolescente, con todo bien colocado en su lugar, mientras él era un fideo pálido
−Pero entenderás que no quiera hacerlo enfrente de estos perdedores, ahora James ¿ella vendrá?
-Sí, sí, de hecho, por eso vine a buscarlos, ella está adentro hablando con Evan y Ace, pero te atenderá, vengan conmigo- miró de nuevo a Memo- sigo sin entender qué le ves.
-Que tiene materia gris- contestó ella tomando a su novio de la mano para darle seguridad, no quería que empezara a tener pensamientos negativos sobre él mismo.
Ambos acompañaron a James a lo que suponía era el despacho de su padre, un prominente abogado y donde suponía estaba Rose.
−Te está esperando− le dijo a la morena pero se apresuró a detener a Memo− tú no tonto, puede que te aceptemos porque eres novio de Abby y te has ganado esa chaqueta, pero estás lejos de ser un ninjadolescente, aunque quizás si nos mostraras más de esos extraños dibujos que haces...
−No lo metas en esto James− le dijo ella mirándolo huraña−no quiero a mi novio con una bola de perdedores que al parecer no son capaces ni de detener a los tontos del barrio.
−Tu no lo sabes muñeca, pero este idiota podría cambiar la balanza si tan solo…− Abby lo pellizcó.
−No vuelvas a decirme muñeca ¿oíste? Y te lo advierto, deja en paz a Memo, no los quiero como buitres a su alrededor. Abby entrará a hablar con Rose y espero que en ese tiempo no hayas intentado nada raro con mi novio ¿escuchaste?
−¿Eres su novia o su mamá?− se rio James mientras Dos se avergonzaba de haberse convertido en un perdedor así.
−Muy gracioso James, hablo en serio, déjalo en paz.
−Me puedo cuidar solo Abby− dijo Memo incómodo− tu encárgate de tu asunto, en serio no me pasará nada− ella lo miró con los brazos cruzados y luego suspiró.
−Lo sé Memo− se acercó a darle un corto beso en los labios− Solo no dejes que este tarado te moleste ¿de acuerdo? Y no bebas o tu mamá nos matará a ambos− le sonrió antes de entrar.
En el despacho estaba Rose esperándola, usaba un short blanco y un top rosa chicle sin mangas con el cabello recogido en una coleta, en cuanto la vio entrar le sonrió, aunque su mirada seguía gélida.
−Hola Abby.
−Hola Rose.
−Podemos saltarnos la charla afable e ir al grano si no te importa− dijo la rubia− seguro quieres ir a la piscina con tu novio y llevar a cabo el ritual.
−No precisamente, no nos gusta esa clase de atención y menos el asunto de la piscina, pero sí, me gustaría que fuéramos claras y directas, a Abby no le gusta perder su tiempo.
−En eso nos parecemos− le sonrió de forma menos falsa− veamos ¿por qué tu interés en regresar? Pensé que te creías mucho como para unirte a nosotros.
−No me creo, lo soy− contestó de manera fría− además Evan es un idiota y Abby no se involucra en causas perdidas; sin embargo, ahora que una chica tomó las riendas, quizás este asunto de los ninjadolescentes tenga alguna esperanza.
−Vaya, vaya, así que reconoces que las mujeres tenemos más sentido común para estas cosas.
−Obviamente − se encogió de hombros− sabes bien con quien salgo ¿no? − la rubia asintió− es un proyecto a largo plazo. Sé que no es una mole con músculos, pero es brillante y eso me da más oportunidades a futuro, le cae bien a mis padres, es detallista y sé que no debo preocuparme de que me engañe con alguna porrista, sin ofender. Yo juego para ganar, nunca para perder. No me voy a involucrar en algo que no tenga altas probabilidades de éxito.
−¿Y crees que conmigo lo tiene?
−Absolutamente. Sabes bien que no recuerdo nada de mi tiempo con esos mocosos, pero las leyendas que se cuentan de ti son famosas, incluso mi hermana reconoció tu talento, de no haber sido por la tal número Tres− Rose rodó los ojos ¿por qué tenían que recordar así esa humillación?
−Sí, sí, ya sabemos que tu amiguita me venció, pasa de página.
−¿Mi amiguita?− preguntó con inocencia− no entiendo.
−Olvídalo ¿A dónde quieres ir mencionando eso?
−Bueno, a lo que me refiero es que entonces casi lo logras, eras una niña inexperta, supongo que cometiste errores, ahora eres más sabia, más poderosa, confío en que no volverás a dejarte atrapar y nos llevarás al éxito− estiró su mano− por eso quiero ayudarte, contigo a cargo estos adolescentes son menos patéticos−Rose le sonrió, esta vez de forma real, amaba que la adularan.
−De acuerdo Abby, estarás a prueba, sé muy bien la fama que te precede, pero has estad retirada un tiempo y entenderás que no voy a dejar que algún descuido eche a perder por lo que he estado trabajando.
−Lo entiendo y estoy dispuesta a demostrarte mi talento.
−Incluso Memo podría…
−No, él no es parte del trato y no lo será.
−¿Por qué?
−¿Para qué lo quieren? James y los otros atletas se la pasan molestándolo − se cruzó de brazos con molestia− no quiero que esté más del tiempo debido con ellos, ahora ya no lo hacen, pero siempre lo acosaban y …
−Nadie lo tocará si doy la orden, si su fama es la mitad de cierta él podría ser lo que incline la balanza a nuestro favor.
−¿Fama?
−Tu no sabes con quién sales, pero ese chico es una leyenda de KND… lástima que le hayan borrado las memorias; sin embargo, según dijo James aun dibuja prototipos, si le enseñamos…
−No− sentenció ella− no lo quiero cerca de ninguna porrista tampoco, es todo mío.
−¿Acaso te sientes insegura?
−Claro que sí, mi novio es brillante y guapísimo, más de una intentará que le haga sus tareas y una vez que se den cuenta del potencial− negó con la cabeza− no está a discusión, él no es un ninjadolescente ni lo será.
−Bien, por ahora será el trato, pero si él desea unirse no puedes intervenir.
−Dudo que quiera estar en el mismo lugar que James o esos idiotas que lo golpeaban en el baño.
−Hasta donde supe en una de las fiestas de reclutamiento él mostró interés, además ¿no te parece un poco patético que su novia deba defenderlo?
−Sí porque creyó que así me gustaría− rodó los ojos− consiguió la atención de la chica, ahora nada más le interesa y planeo que así se quede, mi hombre, mis reglas− le dijo mirándola fijamente. Sabía muy bien que Rose disfrutaba robarle el novio a sus amigas y compañeras, quería dejarle muy en claro que Memo era su pareja y si se atrevía a intentarlo, no sólo el acuerdo se acabaría, sino que sería la guerra, ella no era tan pacífica como Kuki− Y sí, quizás exagero a veces, pero él le ha dado una lección a James en dos ocasiones y honestamente no quiero que se haga costumbre, no me van los busca pleitos como el Güero Torres, pero Memo no es la causa de nuestra reunión esta noche ¿Es un trato o no?
−De acuerdo Abby, es un trato− le estrechó la mano.
Cinco minutos después la morena vagaba por la casa en busca de su novio, quería largarse de allí rápido, sabía que ahora también él estaba en la mira no sólo de la organización sino de Rose y no sabía quién estaba más molesta si número Cinco o Abby, más le valía a esa Barbie no acercarse a su novio o iba a conocerla enojada, además, se cobraría lo que le había hecho a Kuki años atrás, que ni creyera que podía meterse con sus amigas y salir ilesa. Por fin encontró a Dos en la orilla de la piscina con el torso desnudo y los pantalones empapados, intentaba exprimir su playera mientras a un lado tenía la chamarra chorreando de agua, no había que ser un genio para saber que lo habían tirado a propósito.
−¿Quién fue?− preguntó Abby con cara de pocos amigos acercándose− ¿Fue ese idiota de James? Porque si así te juro que se me va a olvidar que es hombre y va a rogar que sea Wally quien le rompa la cara…
−No, fue… fue una chica− Abby lo miró.
−¿Qué?
−Sí, ahm… creí que me estaba coqueteando y yo… yo traté de apartarme lo más amablemente posible y decirle que este bombón ya tiene dueño, pero… pero…
−Lo hizo para burlarse ¿no?− lo había visto varias veces en otras fiestas, él asintió−¿Quién fue?
−La que está hablando con James− contestó sin hacer contacto visual, no quería decirlo, pero Cinco le imponía. Abigail se puso a buscarlo con la mirada y lo vio hablando con una chica delgada, morena y esbelta con el cabello corto, era la hermanastra del chico, seguramente él se lo había pedido, no tuvo ninguna duda cuando él notó la mirada de la chica y le mostró una sonrisa burlona−pero no es necesario que les digas nada, de verdad, yo sé que lo haces con buena intención pero el hecho de que me tengas que defender les da más motivos para molestarme− Abby lo miró intentando controlarse, lo sabía, sabía muy bien que Memo se podía defender solo, aunque debía guardar ciertas apariencias, pero no podía negar que le enfurecía que se metieran con él, si tan solo hubiera algo que pudiera hacer para demostrarles a todos que iban muy en serio; entonces volvió a reparar en la piscina y recordó las palabras de Rose sobre la tradición.
−Esto se acaba aquí− dijo ella sintiendo que la ira lo embargaba− deja eso− le arrebató la empapada playera y la tiró al piso junto a la chamarra− quítate los pantalones y los zapatos, vamos− dijo con mirada retadora.
−¿Q-qué? Creo que no escuché…
−Has lo que te digo, ahora− le espetó ella. Ante la voz de mando de su novia no pudo hacer más que obedecerla. Ella se quitó la chamarra y el crop también, al igual que los botines y el short, quedando en un sencillo traje de baño azul marino de dos piezas, se alegró de haber ido prevenida− cierra la boca o tragarás agua− dijo al impresionado chico antes de empujarlo a la piscina a donde ella se lanzó tras él.
−C-creí que no querías… no sabía que debía… traer traje de baño y…
−Es una tonta tradición de los atletas idiotas de nuestra escuela− le dijo ella sonrojándose− las nuevas parejas… bueno van a las fiestas adolescentes y nadan en ropa interior, es como si marcaran su propiedad y les dijeran al resto que están saliendo, en cambio si te metes solo… es como decir que eres un perdedor− Memo notó entonces que todos los que estaban dentro de la alberca los veían con sorpresa, eran pareja, una real y sin lugar a dudas−una tontería si me preguntas, pero qué podías esperar de esos tarados.
−¿Es como darle tu chaqueta a tu novia?− preguntó intentando mirarla a los ojos y no pensar en lo que había visto hacía unos minutos, antes de que entraran a la piscina− creo que eso lo hacen los de futbol americano, pero…
−Sí, pero esta es la versión ninjadolescente, estás dando a entender que vas muy en serio con tu pareja… no sólo agarrarse las manos− dijo sonrojándose y apartando la mirada− por eso no te dije nada, no me gusta exhibirme así ni quería que me vieran en traje de baño, estoy consciente que mi cuerpo ya no es el de una niña y ahora ir a nadar contigo no es… no se siente como antes…
−Entonces ¿por qué lo hiciste? No tenías que… ponerte en una situación incómoda por mí.
−Porque estoy harta de que todos crean que no vamos en serio y te molesten apenas te doy la espalda, también estoy cansada de parecer más tu mamá que tu novia…
−Eso no debe preocuparte, es sólo que… Memo tiene una reputación…
−No me importa, no quiero que se metan contigo, me enfurece− se acercó y lo abrazó, haciendo que él se sonrojara a más no poder al sentir el cuerpo de su novia tan cerca ¿por qué de pronto los pensamientos de un idiota adolescente se mezclaban con el amor que sentía por ella? Cuando eran niños nunca hubo ningún problema – además supongo que ahora que hicimos esta tontería, ya dejarán de cuestionar si salgo contigo por una apuesta.
−S-si no querías hacer esto ¿por qué traías traje de baño?− preguntó intentando mantener su mente enfocada en cosas menos adolescentes.
−Por si acaso− mintió− o quizás la vieja Abby esperaba un pretexto para tirarte a la piscina− se apresuró a derribarlo y sumergirlo en el agua, como cuando eran niños− y ahora que estamos aquí no pienso quedarme quietecita.
−O-oye eso no es justo− dijo escupiendo agua y tratando de no reírse − yo estaba distraído.
−Dos chicas te han tirado al agua en menos de 30 minutos− comenzó a reír− deja que se lo diga al Güero.
−Es porque estaba distraído− le dijo tosiendo− si quisiera podría derribarte.
−Eso quiero verlo− Memo se lanzó hacia ella y la alzó sobre sus hombros, ella no se lo esperaba y no logró reaccionar hasta que ya la había arrojado al agua− ves, puedo cuidarme solo, no soy tan débil como parezco− ella comenzó a toser el agua que había tragado, a veces olvidaba que efectivamente Memo también había cambiado, ahora era más alto que ella y había comenzado a hacer pesas junto con Wally, en el gimnasio de la Casa del árbol donde hasta Uno se les unía de vez en cuando.
La morena comenzó a reír y le arrojó agua, olvidándose por completo que había varios adolescentes mirándolos, poco a poco, todos regresaron a sus actividades; la pareja estuvo un cuarto de hora más jugando antes de decidirse a marcharse, ya sin importarles lo que los otros invitados pudieran decir de ellos.
Esa noche ambos llegaron, aún empapados, a la casa del árbol, habían probado la moto de Cinco, secándose un poco con el aire y la velocidad, pero no habían conseguido hacerlo del todo y después de un rato, habían comenzado a tiritar de frío antes de decidir volver. Entraron despacio creyendo que todos estarían dormidos, pero los gritos de Tres terminaron por sobresaltarlos a ellos, los tres miembros restantes estaban en la sala de entretenimiento viendo una película de terror.
−¿Qué ocurre y qué hacen despiertos tan tarde? Son casi las dos de la mañana− les regañó Abby.
−Te estábamos esperando Cinco− Uno le puso pausa a la cinta− queremos saber si todo salió bien… ¿Por qué están mojados?
−Bueno− empezó Dos− intentamos secarnos con la velocidad de la moto, pero…
−¿Cuál moto?− preguntó Cuatro.
−La que le modifiqué a Cinco, no te he olvidado, pero dejaste tu bicicleta hecha una lástima, tuve que enderezarla y estoy buscando algunas refacciones para mejorarla, a ver si comienzas a cuidar lo que te regalo.
−Gracias−contestó el rubio sin entender muy bien qué ocurría.
−¿Nadaron en ropa interior en una piscina?− preguntó Kuki con los ojos brillosos, había escuchado a las porristas hablar de eso− eso significa que dejaron muy en claro que están saliendo ¿no?− les dijo con los ojos como platos− cuéntenmelo todo ¿se besaron? ¿escuchaban una canción romántica? ¿James se fue a llorar a un rincón? ¡Dime, dime, dime, dime!
−En realidad fue menos romántico que como de seguro te lo imaginas y traía traje de baño abajo− sentenció Abby, quien no estaba dispuesta a que nadie, ni siquiera Memo, la viera en ropa interior− pero lo que querían oír no es eso sino el asunto con Rose, así que dejen me pongo algo seco y ahora vengo ¿qué cenaron?
−Ordenamos pizza− admitió Uno− les guardamos una caja, la pondré a calentar mientras van a cambiarse, no quiero al resfriado común merodeando por esta casa.
−Mejor dense un baño con agua caliente también− apremió Tres− saben bien que si uno de nosotros se enferma todos terminaremos con fiebre y mocos.
Quince minutos más tarde la pareja se hizo lugar entre sus amigos y mientras comían pizza, Abby les contó lo sucedido con Rose.
−Así que ahora estoy dentro− dijo al finalizar el relato y dando un gran trago de soda.
−Bien, supongo que tu obtendrás información de ella y yo me encargaré de Los de la otra cuadra ahora que se acerca la fiesta en su casa− suspiró Uno.
−¿Y nosotros qué hacemos?− preguntó Cuatro.
−Por el momento traten de pasar desapercibidos, ya veremos cómo resulta este plan de hacernos niños e infiltrarnos.
Las cosas para el Sector V estuvieron tranquilas la semana siguiente, un par de altercados entre el Güero y un par de adolescentes, pero nada que resultara extraño, eso hasta el jueves por la tarde cuando Uno llamó a Tres a su habitación.
−¿Me llamaste Uno?
−Así es Tres, toma asiento por favor− la pelinegra se sentó en la cama del chico mientras este mandaba un fax, ella miró con descaro el cuarto de su líder pensando que era el que más había cambiado en su decoración, cubierto ahora de posters y adornos referentes a las galaxias y el espacio, incluso un par de figuras de extraterrestres estaban acomodadas en las repisas junto a varios comics− ¿tienes algo que hacer mañana por la tarde?
−Después de karate nada− dijo sorprendida y emocionada pensando que su líder los llevaría a todos a una comida sorpresa.
−Perfecto, me contactó Chad y dijo que tiene información de 30 C, yo tengo junta de consejo y no puedo ir personalmente a ver cuál es la información, Abby tiene una misión para los adolescentes, Dos está trabajando en su rayo y no estoy loco como para pedírselo a Cuatro ¿podrías ir a ver de qué se trata? Sería en su universidad…
−¿Me dejarán entrar?− preguntó emocionada.
−Sí, él hablará con los vigilantes diciendo que una amiga de la infancia lo visitará para que la oriente sobre las carreras, de esa forma no llamarás la atención.
−Claro, yo puedo hacerlo− dijo emocionada de que número Uno confiara en ella para ir por esa información.
−Perfecto, te enviaré la dirección por celular y su teléfono, mañana cuando acabe tu práctica ve directamente a verlo.
Al otro día Kuki Kiut se apresuró a tomar un baño después de la práctica de karate, Uno confiaba en ella y no planeaba defraudarlo. Se apresuró hacia su casillero donde Cuatro la esperaba para llevarse su mochila, el rubio había estado de mal humor desde la mañana cuando se enteró que iría a ver a Chad.
−Por favor lleva mi mochila de deportes también, puedes dejarlas en mi cuarto− le dijo ella, el chico notó que usaba lápiz labial, algo que casi nunca le había visto, al menos no uno que fuera algo más que brillo.
−Nunca te maquillas ¿por qué ahora? − le dijo enojado ¿era por ese tipo de nuevo?
−Ah bueno es que… se supone que pediré informes sobre la universidad y yo… quería verme un poquito más grande ¿me veo mal?
−Claro que te ves mal, pareces payaso.
−¡No seas grosero Wally!− el rubio resopló, estaba haciéndolo de nuevo, suspiró.
−Lo lamento, pero no sé por qué te tomas tantas molestias para ir a ver a ese sujeto− se cruzó de brazos− yo podría acompañarte…
−Es mi misión, quiero que Uno vea que puede confiar en mí.
−Ya lo sé… pero él… no me simpatiza ¿ok? Ese tipo te besó cuando eras una niña… si ahora lo intenta yo… yo…− Kuki lo miró, sabía que, a su manera, Cuatro estaba celoso.
−Nadie va a besar a nadie, no seas tontito. Ahora debo irme o perderé el autobús.
−Te acompaño a la parada− le dijo caminando tras ella cargando dos mochilas y la maleta de deportes.
Ambos caminaron unas calles y se sentaron a esperar, Cuatro se quitó la chamarra del equipo y sin decir nada se la puso a la chica en los hombros.
−¿Qué haces?− él se encogió de hombros.
−Las porristas no tienen chamarra− dijo sin mirarla.
−Lo sé, pero ¿por qué me das la tuya?
−Porque… no traes suéter y hace aire− le dijo− puedes regresármela luego.
−Wally… ¿sabes lo que significa que una chica porte la chamarra deportiva de alguien más? − le mostró que en la chamarra estaba bordada la palabra Torres.
−Sí, lo sé… es lo normal ¿no? Todos creen que somos… ya sabes.
−Pero en la universidad no…
−Sólo póntela ¿si? Sé que no puedo ir pero… así sabrán que tienes a alguien que les dará sus pataditas si tratan de besarte− ella sonrió mientras él desviaba la mirada incómodo ¿por qué no podía leer entre líneas? Acaso todo lo debía decir él.
−Entonces ¿quieres que use tu chamarra? La que apenas te dieron…
−¿No es obvio?− le dijo sonrojado y mirando hacia otro lado.
−En realidad no, si me dijeras las cosas de frente nos ahorraríamos muchos malos entendidos ¿sabías?
−Mira quien habla, si cada vez que lo intento me echas en cara que no me acuerdo de cosas− le dijo serio molesto.
−Pronto− dijo al ver que se acercaba el transporte, se apresuró a ponerse la chaqueta y le sonrió a su amigo− nos vemos Güero− subió al autobús y le dijo adiós con la mano desde la ventana mientras sonreía, el australiano la miró y suspiró; ojalá los tontos universitarios supieran que si una chica portaba la chamarra de un chico significaba que estaban saliendo y no estaba disponible, más les valía no hacer nada raro o se las verían con él.
Kuki Kiut caminó nerviosa por el campus, el lugar era enorme, de niña recordaba haber venido por algunas misiones y ahora se arrepentía de no haber traído a Wally con ella, los universitarios daban algo de miedo. Algunos pasaban caminando y hablando solos sobre fórmulas matemáticas, otros recitaban pasajes de libros con tal teatralidad que en varias ocasiones la asiática sintió que le hablaban a ella, los menos la fulminaban con la mirada, era muy notorio que no pertenecía aun a ese ambiente.
−¡Kuki!− escuchó que le gritaba alguien y entonces notó a Chad corriendo hacia ella con una mochila negra al hombro− te vi desde mi edificio− le mostró un ventanal que quedaba a un costado de ella y por el cual se veía a jóvenes pasando− acabo de salir de mi clase de sociales.
−¿Qué estudias?− preguntó con curiosidad.
−Finanzas− se encogió de hombros− es aburrido, pero se me da bien y mantiene felices a mis padres, como tengo buenas calificaciones y un trabajo no me dicen nada sobre seguir practicando futbol americano o ensayar con mi banda los fines de semana.
−¿Tienes una banda? Suena muy cool.
−Cuando quieras nos puedes ver tocar, nos presentamos seguido en un café que queda a unas calles del centro, a veces también en el bar donde trabajo, yo toco el bajo.
−Eso me encantaría− le dijo feliz mientras el chico se contagiaba de su sonrisa, le había coqueteado a Kuki para molestar a Wally, pero lo cierto es que esa niña lograba transmitirle cierta paz, siempre había sido así, aun antes de que fuera adolescente. Cuando tuvieron una cita él era aún un tarado puberto, pero ahora que había pasado por varias relaciones y descubierto que a veces uno solo necesita algo de paz y que te hagan reír, pensaba si no estaba comenzando a sentir cosas en serio por Kuki Kiut.
−Bien, pues tenemos una cita pendiente.
La había encaminado hacia una pequeña cafetería donde unos pocos alumnos tomaban un café intentando no dormirse sobre sus libros, él pidió un frappe mientras ella solicitaba una malteada, se sentaron lo más lejos posible y una vez que se las sirvieron Chad miró una última vez a todos lados antes de entrar en materia.
−Bien, te contaré lo que encontré. Para empezar 30 C cambia seguido su número, encontramos en la memoria varios números y mensajes que creemos le pertenecen, pero todos desde distintos móviles, ese comportamiento me indica que se esconde, supongo que de KND−Kuki asintió− pudimos colocarlo en el crucero de tus padres gracias a la fotografía y según nuestra sección de inteligencia ahora mismo volvió a Florida, ya tengo a mi gente siguiéndole la pista, pero es muy escurridizo, un mago del disfraz.
−Pero entonces ¿está ligado a los ninjadolescentes? ¿Es su líder? Siempre pensé que no era malo, sólo quería comer helado y por eso hizo lo que hizo.
−Eso no lo sabemos, pero sí está involucrado de alguna manera, Rachel me contó de los robots del Ártico y el video, estoy seguro que es él, pero para dar un golpe así no creo que trabaje solo. Escucha, los ninjadolescentes actualmente se rigen por sectores, como KND, en mis tiempos Padre nos ordenaba a todos, pero como ahora casi todos son traidores de los Chicos del barrio incluso su manera de jerarquizar es similar, por eso nadie sabe mucho de las altas esferas, muy pocos deben conocer esos secretos pero yo puedo apostar mi bajo eléctrico a que si no es el líder, sí está en un puesto bastante alto−Kuki asintió.− deben tener cuidado porque podría aparecer en cualquier momento, se están concentrando muchas personas en esta ciudad ahora que Padre y Uno volvieron, algo va a suceder
−Yo también lo creo, ya no sólo es una rivalidad entre niños y adolescentes, los traidores quieren vengarse de KND, hacerla caer sin importar el daño colateral− Chad asintió.
−Padre no va a quedarse de brazos cruzados, pero ya Uno se encarga de eso ¿no?
−Sí, descuida, también el pequeño secto mantienen la casa bajo vigilancia.
−Bien ¿y cómo va el invento de Dos?
−Aún está en pruebas, pero descuida, si él dijo que puede hacerlo seguramente lo hará.
−Le tienes mucha confianza.
−Claro, le confiaría mi vida.
−¿Y qué hay de Güero? Traes su chaqueta, un deportista no se desprende de algo tan importante por cualquier persona− sintió algo de celos en su voz ¿de verdad estaba sintiendo algo por esa niña? No solo era menor que él, sino que era su protegida, él había sido su líder, debía ser profesional.
−Ah… ¿lo notaste? − comentó avergonzada− me la dio hace rato para seguir con las apariencias, en la escuela todos creen que él y yo estamos saliendo… ya sabes, una táctica distractiva que no salió muy bien.
−¿Te dijo que era solo por esa mentira?−ella negó.
−N-no… creo que está celoso por ti− bebió de su malteada para intentar cambiar el tema.
−¿Está celoso de mí? ¿Qué ocurrió? Vamos puedes contarme, imagina que soy un hermano mayor.
−Dudo que le contaría a mi hermano sobre mi vida amorosa, pero sí a un amigo− Kuki sonrió− pues fingimos ser novios en la escuela, por causa de una misión que se complicó− se apresuró a resumirle la historia.
−¿En serio aún no se arma de valor para que hablen? Es un tarado…
−Lo ha intentado o bueno, yo quiero creer que me quiere hablar de sus sentimientos, pero… pero quiero esperar a que recupere sus memorias.
−¿Piensas preguntarle sobre la chica con la que estaba?− ella asintió− ya deberías dejar eso, era un tonto, sigue siéndolo.
−Sé que no voy a cambiar lo que pasó, pero quisiera una explicación, si no la obtengo siento que no podré perdonarlo por completo− dio el ultimo sorbo de su malteada− quiero a Wally, aunque no pudiera recordarlo… me gustaba, pero quiero dejar cosas claras y para eso necesito que él recuerde sus días en KND.
−Está bien, si es lo que necesitas, espero que cuando tenga sus memorias deje de ser un idiota.
−No es un idiota todo el tiempo, también hace cosas lindas, como cargar mis cosas, ir por mí a los cambios de clase, llevarme a casa− suspiró− sé que intenta no ser tan impulsivo como antaño y que le cuesta hablar de lo que siente, no me gusta tener que frenarlo, pero tampoco estaría feliz si solo hablo con Wally, es decir…
−Tú te enamoraste de número Cuatro y es con él con quieres tener esa charla− la chica asintió− bueno, veré que puedo hacer para que se apresuren a darle las memorias, ahora, dejando a un lado las cosas del corazón− se giró a ver si aún no había tanta gente que pudiera oírlos y se percató que ya no había nadie, la chica de la barra estaba adelantando sus tareas así que presumiblemente, eran los únicos clientes− quisiera saber si ya tienen un plan para entrar a la Base lunar− ella se encogió de hombros.
−Son Cinco y Uno los que se encargan de eso, a mí solo me encargaron que hiciera un diagrama de los ductos de helado tal como los recuerdo, ya le solicitaron a 587 un mapa de la base y…
−Ustedes conocen la base, pero no las oficinas centrales ni los pisos donde se encuentra la prisión y la computadora que alberga los archivos de la misma, creo sinceramente que deberían pasarse por allí si quieren encontrar algo más de 30C.
−¿Allí habrá algo?
−Están los registros de aquellos agentes que han hecho algo para ganarse la desconfianza del Líder y la organización, no sólo sabrán más cosas del caso de número 30C, verás, hasta donde sé fue alguno de mis subordinados quien lo mandó con ustedes para aquella misión donde vendió su integridad por un cono perfecto− Kuki asintió recordándolo− eso no se le tomó como una completa traición que lo separara de su sector porque en realidad… cualquiera lo habría hecho. Sin embargo, personalmente creo que algo así comenzó a atraerlo al lado oscuro, no cuento con esa información porque yo ya no era su Líder, pero en los registros de la prisión lunar deben estar ese tipo de expedientes.
−Creo que jamás pisé los niveles de la Prisión Lunar, no a propósito ¿los ductos de helado te bajan allí?
−Sí, pero solo se puede llegar allí si conoces el camino, es como un laberinto, yo podría guiarlos…
−No puedes venir, el rayo no funcionará con tantos, Dos ha intentado mejorarlo, pero siempre se sobrecalienta y es importante que los cinco vayamos, si también tu…
−Lo entiendo− suspiró− me habría gustado volver a la Base lunar sin fingir que quiero lanzarla al espacio, pero supongo que no tengo porque desconfiar de sus métodos, sólo… tengan cuidado, esto no me gusta nada, tengo un mal presentimiento.
−Lo haremos.
−Bien, supongo que si no puedo ir yo tendré que decirte cómo mirar en los confines ultra secretos de la Base lunar− le sonrió con autosuficiencia− seguramente algunos códigos estarán cambiados, pero…
−Chad… yo no soy buena con las computadoras, no al nivel hackearla y esperar que nadie nos descubra, agradezco el voto de confianza, pero… no quiero…ni puedo ser la causa para que el plan fracase, hay mucho en juego.
−Pero tienes una hermana loca por estas cosas ¿no es cierto? Un genio malvado en nuestras filas que si no hubiera probado su lealtad y gozara de la confianza del líder supremo despertaría dudas o habría sido reclutada− Kuki sonrió.
−Si… a Mushi le gustan mucho esas cosas, empezó como una forma de sabotear todo lo creado por Dos, pero en el Ártico le agarró el gusto, además Joey también es muy listo y se entienden…
−Bien. Te expondré mi plan y veamos si logramos que se ajuste al de ustedes…
Mientras tanto Dos estaba en su segundo laboratorio ajustando algunas tuercas de su rayo mejorado, llevaba toda la semana haciendo pruebas con frutas y estaba a nada de intentarlo con los hámsteres y cuyos que mantenían funcionando la casa. Era un invento viejo que había hecho con la finalidad de darle súper poderes a los hámsteres y por causa de los mismos había resultado otra cosa, pero que ahora debía reformular para una misión importante, por suerte poseía en sus memorias los intrincados planos de entonces.
Unos golpes en la puerta lo hicieron apartar la vista de una banana y un par de lechugas que había tomado de la cocina y que ahora lucían verdes y pequeñas, miró su reloj, a esa hora Cinco estaría jugando bingo con su abuela ¿quién sería? Era raro que lo molestaran en sus dominios.
−Pasa− dijo mientras se quitaba las gafas de piloto y se ponía sus lentes, Wally entró arrastrando los pies.
−¿Estás ocupado? Uno está hablando solo con un montón de dibujos en su cuarto y me dio miedo…
−Tengo algo de tiempo mientras las frutas regresan a su estado original ¿pasa algo?
−¿Quieres jugar Yip?− le mostró que tenía cartas en la mano, el castaño pensó en rechazarlo, pero se dio cuenta que el chico estaba preocupado por algo.
Unos minutos después estaban en un rincón jugando como cuando eran niños.
−¿Y Kuki?
−Con el tonto de Chad porque Uno la mandó a una estúpida misión− dijo con desdén− como si estuviera bien exponerla así.
−No lo sé Cuatro, me parece que Tres es bastante confiable y si Uno le confió esto es por algo.
−Pero ella es distraída, confía muy rápido en las personas y…
−Y te preocupa− terminó Dos bajando a uno de sus monstruos para atacar a los de su amigo− ¿por qué no se lo dices?
−Porque yo no haría una cosa así, menos por…−la mirada de Dos lo frenó.
−Ya sé, es lo que no debo hacer, he intentado … he intentado hablarle… portarme… bueno como debería portarme… pero para eso necesito mis memorias y… estoy harto de esperar ¿en serio aún no les pruebo mi lealtad?
−Yo no tengo dudas, dudo que Uno las tenga, pero creo que hemos usado todas nuestras cartas de desacato con los líderes, así que necesitamos su permiso, no es nada personal.
−Lo sé, lo sé, pero estoy harto. Mira, tu recobraste las memorias y ahora estás con la chica que te gusta y yo… en serio me gusta Kuki− dijo apenado− quiero… quiero al menos tener una oportunidad de que esto no sea una mentira.
−Pero lo llevan bien ¿no? Regresan juntos a casa, ven películas los dos solos, siempre están jugando videojuegos o entrenando juntos, es más siempre me los encuentro charlando o corriendo por los pasillos de la casa… no es como que solo estén fingiendo frente a Evan.
−Sí, pero no es suficiente− el chico se veía apenado− es decir sí, hacemos todas esas cosas y se siente bien, de…de una forma que no entiendo es como si… como si eso fuera correcto, pero… quiero… bueno yo quiero… ya sabes… dejar de estar celoso de todos…no sólo estar a su lado molesto de que alguien que no seamos nosotros se le acerquen, no sentirme tan inseguro todo el tiempo de que alguien llegue y…ella prefiera ver películas con esa persona− guardó silencio unos minutos en los que Dos lo miraba sin saber qué decirle, por un lado le asombraba ver a su amigo hablar de una manera tan abierta de lo que sentía, por otro le apenaba no saber cómo apoyarlo− hoy le di mi chamarra− exclamó de pronto− porque iba a ver a ese sujeto…
−¿En serio le diste tu chamarra? Incluso en las relaciones formales…
−Kuki me tiene muy mal, yo no soy así de tonto, pero con ella…
−Lo sé Wally− el castaño le sonrió− creo que tienes una oportunidad veré qué se me ocurre para ayudarlos− miró de nuevo su mesa de trabajo y se levantó deprisa al notar que las frutas habían regresado a la normalidad.− pero eso tendrá que esperar porque creo que estamos a punto de pasarnos de verdes con este plan ¿entiendes? Porque…− Cuatro lo miró por detrás asombrado.
−¿Cuánto tiempo lo lograste?− miró con curiosidad las salchichas y aderezos que había en la mesa de trabajo.
−Treinta minutos, con un par de ajustes y combinaciones creo que podría llegar a 45, ahora solo debo ver si logro los mismos resultados con seres vivos, espero que a Uno no le moleste que tome prestados algunos hámsteres, tendremos que pagarles el doble, claro está−Dos había comenzado a anotar fórmulas en su pizarrón, cambiando proporciones y cantidades mientras Cuatro lo miraba con una sonrisa.
−Quien lo diría.
−¿El qué?− preguntó el castaño a la mitad de un despeje.
−Que mi mejor amigo era el chico más nerd de la escuela ¿por qué nunca me lo dijiste?
−Porque hasta hace poco yo tampoco lo recordaba, pero me hubiera venido bien tenerte cerca cuando me pegaban en los baños; me robaban el dinero o la mochila.
−Bueno, creo que ahora ya nadie se mete contigo, pero sabes… cuando no estés con Cinco podríamos salir por allí− Dos lo miró desconcertado.
−¿A dónde?
−En realidad no lo sé, no tengo muchos amigos− metió las manos en la chaqueta que usaba− pero quizás ir por una hamburguesa o a comprar comics estaría bien, si tenemos suerte hasta Uno querrá ir− el castaño le sonrió.
−Sí, sería cool salir de aquí de vez en cuando ¿me quieres ayudar con esto? − señaló el pizarrón.
−Sabes que no soy inteligente como tú, soy más el rostro del equipo.
−En realidad pensaba que me ayudaras a cambiar esa fruta por las macetas de allá− señaló unos rosales− hay que empezar de menos a más.
−Ah sí, en eso si puedo ayudarte− el rubio se encaminó hacia la esquina de la habitación, se alegraba de sentirse útil− y ya que estoy aquí ¿para qué son los aderezos? Pensé que cuidabas lo que comías, más ahora que tienes una novia.
−Eso no es para comérmelo… bueno a ratos, cuando me gana la ansiedad, pero son parte del éxito de mi rayo.− el rubio no le creyó pero se apresuró con los rosales.
Unos días después Dos estaba trabajando en la parte externa del rayo, ya que necesitaba algo ligero y portátil que se ajustara con las ideas que 264 había compartido con Tres y que Cinco terminó de pulir con ayuda del Sector V; si querían que su plan tuviera éxito, necesitaba que su rayo pudiera esconderse fácilmente, de niño le gustaba crear cosas grandes y vistosas, de adolescente había aprendido que mientras algo llamara menos la atención, más útil resultaba.
Tan entretenido estaba soldando que no notó que había un intruso en su segundo taller, uno que incluso había evadido la seguridad de la Computadora Central y a Uno, quien se había quedado dormido en el sillón intentando terminar el libro de la Romeo y Julieta para su trabajo de literatura.
−Dos ¿qué haces? − el castaño saltó de la sorpresa al notar a Fanny frente a él y con las manos en las caderas− ¿No deberías estar haciendo algo de provecho para la organización? Infiltrarte con los adolescentes o algo útil, es sábado ¿qué haces aquí encerrado?
−Algunos preferimos hacer esto en nuestro rato libre en lugar de quemarnos bajo el sol, pero supongo que no lo entenderías ¿Qué haces aquí? ¿No sabes tocar?− se quitó la careta de soldar− porque te recuerdo que es nuestra Base y más importante, es mi taller.
−¿Acaso ocultas algo?− la pelirroja miró a su alrededor, si bien no era un genio como él, entendía bastante sobre armado y sabía que de seguro sería algún tonto invento, pero eso no la dejaba tranquila, siempre que sus creaciones se salían de control la organización lidiaba con ello.
−Lo que todos los chicos ocultamos en nuestras solitarias habitaciones− le dijo intentando alejarla del motivo del rayo, ambos sectores V habían acordado que nadie aparte de ellos, 587 y 274 debía saberlo, esto para evitar traer una serie de problemas innecesarios a inocentes.
−Que asco ¿Abby sabe con qué tipo de hombre sale?
−¿Qué se te ofrece 86? Dudo que hayas pasado a saludar− le dijo dispuesto a soportar algunos gritos. La pelirroja miró alrededor una vez más mientras buscaba las palabras adecuadas para decirlo.
−Voy a ser directa, sé que tú creaste lo que sea que trae a tus amigos de regreso del borrado de memoria− el castaño asintió− aunque no apruebo tu invento que va contra todas las normas de KND, ahora necesito de él.
−¿Para qué?− se cruzó de brazos.
−Quiero que traigas a Patton de regreso− le dijo incómoda de mostrarse tal vulnerable.
−¡¿Qué?! No sabemos ni siquiera si es leal, no puedes simplemente regresar a alguien…
−¡Yo respondo por él!− le dijo mirándolo retadora.
−Ochenta y seis, para que mi máquina funcione necesitan haber hecho un guardado de sus memorias pasadas, no es solo que elimine el borrado, más bien hace una restauración de…
−Pues no me importa, ahora tu misión es crear algo que sirva para que Patton regrese− se quedó pensando− también necesitaremos a los gemelos y…
−¿Me estás pidiendo que traiga de regreso a agentes que no fueron elegidos? Oye sé que parece que yo me salté muchas reglas, pero todo lo pensé muy bien, eran mi equipo, traer a agentes al azar…
−Sí, yo tomaré la responsabilidad si las cosas salen mal, pero necesito que lo intentes− Dos se quedó callado, con la tecnología de aquel entonces habría sido imposible, pero con los adelantos y con alguien que conocía de primera mano la máquina de memoria, podría no sonar tan descabellado.
−Podría tratar, pero necesito abrir la máquina de borrado y ver en su interior para calibrar mi invento− Fanny se cruzó de brazos con el ceño fruncido− no puedo usar mi máquina en alguien que no sea mi equipo 86, lo lamento, la base de S.A.R.N.A. es el respaldo que ellos hicieron de sus memorias antes de cumplir los 13 años, no serviría de nada en alguien de quien no tengo esos archivos, pero quizás si veo cómo funciona la máquina de borrado pueda encontrar una forma de revertirlo, si número Cero lo logró, tal vez yo también.
−No puedo mostrártela, ya no tengo acceso a ella, pero puedo dibujarla y explicarte lo que sé ¿te serviría? − Dos la miró, la pelirroja sabía cómo usarla, pero un diagrama no le bastaría; sin embargo, si le hacía un par de modificaciones al plan prestablecido podría verlo con sus propios ojos, si a eso le sumaba el conocimiento de 86 sobre su funcionamiento, sintió un escalofrío al imaginarse creando algo capaz de regresar al KND que recordaba.
−De acuerdo, lo intentaré.
−¿Patton de verdad va a recordar todo?−preguntó insegura.
−En teoría− la chica lo miró emocionada y saltó a abrazarlo, deseaba tanto poder hablar con el antiguo número 60 sobre sus días de gloria en KND.
−¿Interrumpo?− los dos se separaron al escuchar la voz de Abby, quien estaba recargada en el marco de la puerta con los brazos cruzados.
−H-hola Abby−dijo Dos sintiéndose incómodo, aún había cosas de chicas que no entendía, pero de alguna forma sabía que el ambiente se podía cortar con un cuchillo− pensé que pasarías la tarde con tu madre…
−Sí, pero Cree estaba incluida y terminé por hartarme, así que vine aquí ¿puedo preguntar qué hace 86 en tu taller? Pensé que no cualquiera podía entrar, de niños eras muy receloso hasta con Tommy.
−Ahm ella entró sola, yo no… ahm…
−Tranquila, no estoy detrás de tu chico, ya tengo a Patton, sólo vine a hablar de cosas de KND, ultra secretas− miró su reloj− bueno ya debo irme, quedé de ayudar a mamá con la cena, los dejo solos− caminó hacia la salida y pasó a un lado de Cinco.
−¿Qué quería?− le preguntó la morena mirándolo con suspicacia.
−Bueno ella… ella quiere que traiga a número 60 de regreso− su novia rodó los ojos mientras tomaba asiento junto a la mesa de trabajo.
−Sabes que cualquier cosa en la que ella nos meta no va a salir bien ¿verdad?
−Quizás, pero es algo en lo que he estado pensando mucho tiempo y mi yo científico se muere por poner su mente a trabajar, vamos Cinco no me puedes negar que necesitamos a más miembros leales y número 60…
−¿Qué planeas?− sonrió al verlo tan emocionado, sabía lo mucho que le gustaban los retos.
−Apenas lo estoy pensando, necesito de tu mente para que me ayudes a crear un plan que me permita ir a la sala de borrado y explorar la máquina.
−Eso te va a costar tres malteadas− le sonrió− y vamos a estar una noche sin dormir.
Una semana después, el Sector V iba oculto en la nave del pequeño Sector V, quienes irían a una reunión con 587, lo cual usarían de pretexto para estar cerca de la Base Lunar y así poner en marcha su plan, si bien el hermano menor de 86 los ayudaría un poco, lo cierto es que una vez que él hiciera su parte, estarían solos en eso.
−¿Todos recordamos el plan?− preguntó Uno mirando a la tripulación de la nave− ¿sabe todos qué deben hacer, verdad? No dispondremos de tanto tiempo como quisiéramos, incluso con la ayuda del Líder supremo… esto es suicidio.
−Es necesario− intervino Joey− Mushi y los otros llevan mucho tiempo allí encerrados, no han descubierto nada de provecho.
−Encontrar una cura− aseveró Sonia.
−Muy bien, repasemos nuestro destino−Uno miró la luna cada vez más cerca− 83 y Cinco ¿a dónde se dirigirán?
−Nosotras iremos al sector médico a tomar muestras e inspeccionar con nuestros ojos los registros médicos− contestó Cinco mientras Sonia asentía.
−¿Joey?
−Buscaré a Mushi para llegar a la computadora central y vigilar a todos los demás.
−¿Tres y Cuatro?
−Iremos por los ductos de helado hasta los niveles inferiores y de allí a buscar información sobre 30C−contestó Kuki muy seria, dispuesta a serle útil al equipo.
−¿Dos y T?
−La máquina de borrado de memoria−aseveró T.
−¿84?
−La prisión, contigo.
−Perfecto ¿todos hemos sincronizado el reloj que nos dio Dos?−todos asintieron− bien ya saben, ustedes tranquilos y yo nervioso.
−Es mejor que vayan al montacargas−aseveró T− estamos por llegar a la Base lunar− los adolescentes salieron de la cabina en cuanto entraron a la atmósfera lunar, casi enseguida, la torre de control hizo contacto con su nave.
−Identifícate nave− se escuchó la voz de una niña.
−Aquí número T, miembro del Sector V, en la nave vienen también 43, 83 y nuestro Líder 84, todos venimos a reunirnos con el Líder 587, nos mandó llamar.
−Afirmativo− se escuchó la voz de un niño− información corroborada, acceso permitido, puedes entrar a nuestro espacio aéreo.
Una vez que el pequeño sector V se estacionó en el nave puerto, los cuatro niños salieron aparentando normalidad. Saludaron a los guardias que se encontraron y se dirigieron al despacho del Líder, donde habían sido citados para hablar de los adelantos médicos con Mushi, debían aparentar estar de visita y pasar desapercibidos si es que querían que la fase preliminar saliera bien.
Por su parte, el sector V se encontraba amontonado en el montacargas mirando el reloj con nerviosismo, debían pasar al menos 15 minutos allí encerrados antes de empezar a actuar, tiempo que se les haría eterno.
−Oye Dos− preguntó Kuki nerviosa al ver que Dos armaba su rayo, que había transportado por partes, él apartó la vista de su destornillador para prestarle atención a la japonesa− ¿eso duele? No es como que no me hayan lastimado antes… solo quiero saber…
−Es una descarga eléctrica− dijo pensativo− de niño para adulto dolió horrible estirarme y fue un alivio recobrar mis proporciones, ahora que somos grandes… temo que no sé cómo se sienta encogerse.
−Insisto en que debimos probarlo antes− empezó Uno− ¿y si no funciona?
−Lo hará− explicó Cinco− no te preocupes Uno, además no teníamos tiempo para probarlo con nosotros mismos, la energía que usa es demasiada, todos donamos nuestras baterías y tuvimos que comprar más, si las ocupáramos y necesitáramos recargarlas…
−Además lo probé en un espacio controlado, lo logré con un hámster y tenemos una fisionomía parecida ¿no?
−De acuerdo Dos, como siempre nuestros planes se nutren de la esperanza de un golpe de suerte ¿de cuánto tiempo dispondremos?− cuestionó su líder.
−Con buena suerte una hora, en un día malo… 30 minutos, puede que el efecto sea diferente para todos y…
−Será suficiente, el plan no nos dará tanto tiempo− aseveró Uno− ¿Todos trajeron su antigua ropa?− los adolescentes asintieron.
−Bien, para este momento creo que todo está por iniciar, preparemonos ¿qué hacemos Dos?
−Bueno, dado que nos encogeremos la ropa nos quedará floja, así que para empezar deberíamos darnos la espalda− contestó nervioso− ya sabes, para darles privacidad a las chicas y que puedan irse a cambiar− comenzó a sacar unos paquetes envueltos en aluminio de su mochila, cinco exactamente iguales.
−De acuerdo ¿dónde se cambiarán?− cuestionó el inglés mirando a Tres y Cinco.
−Nuestra ropa está en el baño−Cinco señaló una pequeña compuerta en un extremo del montacargas− ustedes pueden cambiarse aquí− Uno asintió− recuerden hacerlo rápido, a todos nos va a sorprender y gustar ser niño una vez más pero no podemos perder tiempo en algo tan irrelevante ahora−el equipo asintió.
−Ya está programado, júntense todos, ahora, coman esto− les dio un hot dog a cada uno y les hizo comerlo, tomó de la mano a Cinco, quien a su vez agarró la de Uno, aunque intentara convencerse de que todo saldría bien, lo cierto es que muchas cosas podían salir mal. Miguel estrechó la mano de su amiga sin ningún comentario, él también tenía miedo, pero no podía demostrarlo frente a su equipo; entonces sintió la mano de Kuki que le dedicó una mirada de preocupación.
−¿Dolerá?− preguntó intentando hacerse la valiente.
−Todo va a estar bien Tres, todos estamos juntos, sabes que nuestros planes son infalibles y los inventos de Dos no son peligrosos… bueno no mucho.
Transmisión interrumpida
Continuará
