Hola! les traigo nuevo capítulo :3


Operación L.U.N.A. D.O.S

Los

Únicos

Niños

Adolescentes

Dan sus pataditas a

Odiosos traidores y sus

Secuaces


Abby y Sonia tomaron un par de jeringas, algunos tubos para recoger muestras y una pequeña hielera para guardar lo que consiguieran de esa excursión.

Las chicas se acercaron a la puerta del corredor, la cual fue abierta sólo un poco para que ambas niñas y el hámster entraran. Las luces de emergencia se habían encendido mientras Abby aferraba su arma, sus instintos estaban alerta; Sonia la guio por el corredor, en su tiempo visitando a Mushi había memorizado dónde estaban los demás.

Empezó entrando a una habitación que lucía igual que la de Mushi, pero en su interior estaba un niño de largos risos marrones y ojos color aceituna, su rostro estaba más cubierto de acné que el de 34 y Abby pudo notar que el tamaño de sus manos no era proporcional al de su cuerpo.

−Se llama Carlos− dijo Sonia leyendo el expediente− es 1770.675 del sector U de Guatemala, fue de los agentes que se perdieron del último ataque al Ártico, él había sido mandado como apoyo para mostrarles la tecnología marina.

−Tecnología− murmuró Cinco− 1770.675 ¿tú eres el estratega de tu sector?

−No− contestó el niño confundido, jamás había recibido visitas que no fueran parte de su sector… o lo que quedaba de él− yo arreglaba cosas, las armaba, soy el mecánico… bueno era… con estas manos…

−¿Puedo tomar una muestra de tu sangre?

−Odio las agujas.

−Lo sé nene, pero es por tu bien, quizás podamos saber qué tienes de una vez por todas− el chico la miró con algo de temor, pero al final aceptó. Abby llenó un tubo con la sangre del niño y le regaló un dulce de su pistola, tomó una pequeña plaqueta y se la pasó a Sonia, quien ya había conectado el microscopio.

Ambas se acercaron a ver qué mostraba.

−Abby, mira esto, es igual que la de 34− la morena se acercó y asintió.

−Número Cinco tiene un mal presentimiento, con otros dos agentes bastará para probarme lo que sospecho y podamos comenzar a crear alguna cura.

−¿Número Cinco?− preguntó el niño tallándose los ojos.

−Ah sí− dijo le morena− soy cinco, siete, nueve y once, y ahora te dejaré descansar, no le digas a nadie que venimos− salió cerrando cuidadosamente la puerta− llévame con los demás.

−Sólo Mushi y él estaban en esta área, los demás están en cuidados intensivos, no los he visto y… sospecho que nos encontraremos personal médico.

−Mushi− presionó su reloj− ¿Alguno de los equipos ha tenido algún contratiempo?

−Nada que merezca ser informado− dijo con su cantarina voz.

−Espera− empezó Joey− Uno encontró… bueno creo que una clase de monstruo, parecido a lo que nos persiguió a mí y mi hermano en la nave adolescente− Abigail se quedó pensando unos segundos.

−Dile a Uno que necesitamos sangre de eso, quiero estudiarla.

−¿Qué? ¿cómo pretendes que obtenga sangre?− pregunto el niño− a menos que le corte un dedo…

−Joey cariño, sé que eres un genio, pero aun tienes cosas que aprender, sólo pásale el mensaje a número Uno, él es un chico listo, sé que encontrará la forma.

−De acuerdo, la líder Kuki decía que de ti salían las mejores ideas y jamás debían contradecirte, así que no voy a empezar ahora. Cambio y fuera.

−¿Segura de lo que vamos a hacer Cinco? La verdad es que tengo miedo, no es que nunca me haya enfrentado a traidores, pero estamos aquí solas y no sabemos cuántos son o si solo son nerds del ala médica.

−Tranquila nena, recuerda que estás conmigo, además si son nerds que se han pasado al lado oscuro… nada me encantará más que castigarlos en el nombre de la luna, jejeje.

−Pasas mucho tiempo con Dos− le comentó la rubia mientras tomaba aire antes de caminar al final del pasillo donde unas escaleras las llevarían a la unidad de cuidados intensivos y a problemas seguros.


Mientras tanto Dos había terminado de copiar la configuración básica de la máquina de borrado gracias al microprocesador que A.R.T.U.R.O. tenía integrado, ahora se había acercado a echarle un vistazo a la máquina en sí; mientras su hermanito se notaba algo contrariado, él estaba asombrado. Dentro de la máquina había tantos circuitos que parecía un cerebro, todos conectados a un sólo núcleo, que, según la lógica, debería ser el causante principal del borrado.

−¿Qué es eso hermano mayor?

−No podría jurártelo, pero según los diagramas de 86 y lo que pude ver en los códigos de programación, creo que ese sería lo que se encarga de extraer nuestras memorias ¿cómo? Eso no lo sé, tendría que llevármelo…

−Memo− le paró T− no podemos hacer eso, una cosa es abrir y ver esto, otra cosa es llevártelo y dejar pruebas de que…

Ambos escucharon entonces varias pisadas que se aproximaban a ellos y a su hámster acercarse corriendo y señalando la puerta de entrada.

−¿Chicos?− preguntó Tommy con el intercomunicador− por favor díganme que sólo es una número Cinco muy enamorada de mi hermano y que no puede estar más tiempo sin él.

−Negativo T −contestó 43− Mushi está intentando enlazarse a las cámaras porque no nos marca ninguna alerta de intrusos, pero no es nadie de los nuestros, todos continúan en sus respectivas misiones, así que si yo fuera ustedes activaría el plan M11.

−Recibido−contestó el menor

−¿Cuál es el plan M11?− preguntó Memo confuso.

−Donde gritamos llorando y pedimos por nuestra mami− le dijo algo sonrojado.

−Ay por favor− se dio un golpe en la cabeza y escucharon unas voces provenientes de la puerta que los separaba, si ellos habían conseguido entrar, quizás los otros también.

Dos se apresuró a jalar con su mano la pequeña canica y se la metió en el bolsillo, cerró la máquina y colocó los tornillos lo mejor que pudo en cosa de segundos, tomó a su hermano de la mano y tiró de él para llevarlo a lo más profundo del cuarto, allí había una discreta puerta por donde sacaban a los adolescentes para llevarlos a la tierra, una gran cortina evitaba que se viera la máquina de borrado; también había un armario de armas por si el adolescente en cuestión se ponía loco.

−Abran esta puerta− logró susurrar en su reloj cuando la puerta principal era cortada por una sierra eléctrica. El castaño puso en silencio su comunicador mientras T y el hámster se abrazaban.

En cuanto la puerta calló ambos agentes se taparon la boca para hacer el menor ruido posible, humo producido por el acero de la puerta y la sierra invadió el lugar y el olor a quemado les hizo difícil no toser; sin embargo, se las arreglaron para no hacerlo, cuando sus ojos llorosos se acostumbraron y mientras la puerta de escape se abría un poco, lo suficiente para que pudieran pasar, ambos vieron a los gemelos de la montaña, un par de hermanos mellizos adolescentes con los que ambos habían tenido que lidiar.

Fue apenas un par de segundos en los que Dos los vio acercarse a la máquina de borrado de memoria antes de que su hermanito lo jalara para pasar por la puerta, la cual se cerró de golpe mientras ellos echaban a correr.

−¿Qué hacen aquí?− logró decir Tommy jadeando y tosiendo con el humo picándole la garganta− se supone que no deberíamos encontrar…

−Piénsalo Tommy, para nosotros este día fue perfecto para entrar a la Base lunar debido al protocolo, los adultos y otras amenazas podrían haberlo pensado también. Siempre encontraban la manera de entrar, no debería extrañarnos que lo hubieran hecho precisamente hoy, sólo que no estábamos preparados para esto, nos estamos haciendo viejos− encendió de nuevo su reloj− 34, 43, los Gemelos detrás de la montaña también están en la Base lunar y…

−Creemos que no son los únicos− contestó 43− aprovecharon los flancos que dejamos vulnerables con los hámsteres, sólo hemos podido localizarlos en una de las cámaras, ya 34 está intentando encontrarlos, pero no hay suficiente electricidad y hay muchos ángulos ciegos.

−De acuerdo, avísales a los demás, Tommy y yo hemos terminado nuestro trabajo así que intentaremos volver al montacargas, cambio y fuera.


Sonia y Abby caminaban por uno de los pasillos de terapia intensiva, habían escuchado un par de pasos, pero todas las veces que habían girado sobre sus hombros, ya no había nadie. Ambas estaban algo nerviosas, pero habían encontrado otros tres de los niños rescatados, tomado sus muestras rápidamente y salido de allí, si el reloj de la morena tenía razón, ya llevaban más de veinte minutos allí dentro y debían comenzar a salir, si es que no querían volverse adolescentes dentro de la Base lunar; además tras la advertencia de hacía unos minutos sobre lo que Dos había visto, no quería tentar al destino.

La morena logró jalar a la rubia antes de llegar a una intersección que las sacaría al ala médica general, ambas se agacharon y vieron a un chico con traje ninja adolescente hablando con una niña que usaba bata de doctor y guantes de látex, Sonia le susurró a Abby que esa chica era uno de los doctores que frecuentemente revisaba a Mushi y su número era 0090.

−¿Qué estará haciendo con ese ninja adolescente?−susurró Abby. En ese momento vieron que se quitaba el casco y una melena rubia sobresalía mientras le sonreía a la niña, quien parecía encantada.

−¿Ese no es Chad?− preguntó Sonia por lo bajo.

−¿De qué maldito lado está ese tipo?−preguntó la morena con molestia− él sabía que estaríamos aquí, él tuvo que decirles…

−No podemos salir por allí− le recordó Sonia− ven, tenemos… tenemos que encontrar otra salida, 43 necesitamos otra ruta, ya.

−Regresen por donde vinieron y encontraran un elevador que utilizan para transportar la comida desde la gran cocina, vayan con cuidado, esto no me gusta nada− cortó la comunicación.

Aunque se supondría que Mushi y Joey se mantendrían lejos del peligro, lo cierto era que algo no les gustaba. La menor de las Kiut había encontrado por dónde se habían colado los adolescentes, al parecer una de las raíces llevaba a un desagüe en uno de los cráteres y si se cerraba el flujo de agua, bien podrían entrar de uno en uno. Mushi no lograba ubicar a todos debido al protocolo de clausura absoluta, pero si los cálculos de Joey eran adecuados, y casi siempre lo eran, pronto intentarían ir a la computadora central, justo donde estaban, por lo cual debían irse ellos también.

La asiática cerraba todos los programas lo más rápido que podía, si iban a intentar robar algo no se los pondría nada fácil; además, ella ya había logrado infiltrarse por medio de su computadora, si bien a menor escala que con la computadora principal, ya podría ayudar a sus amigos en algunas cosas sin necesidad de quedarse allí. Joey por su parte intentaba activar los escudos de la Base en un intento de alertar al Líder supremo de que algo ocurría, pero ese protocolo era demasiado seguro y no quería arriesgarse a llamarle a través de su reloj comunicador, ya que no sabía de quién estaría acompañado.

−Es hora de marcharnos de aquí− le dijo Mushi− cerrando la última ventana y activando de nuevo las protecciones, aunque le encantaría quedarse a enfrentarlos, el que ella no estuviera donde debería y que Joey apareciera con ella justo allí levantaría muchas sospechas y no podían darse ese lujo− atención a todos, hay varios enemigos ninjadolescentes en la Base lunar, mi consejo es que regresen a la nave y eviten enfrentamientos, nosotros nos replegaremos− anunció por el comunicador de su reloj, subió sobre los hombros de Joey que ya la esperaba en posición y regresó a los ductos de aire acondicionado, donde 43 la siguió.


Tres y Cuatro habían logrado encontrar varias cosas interesantes que copiaron gracias a la tecnología del traje; sin embargo, habían salido corriendo en cuanto sus hermanos anunciaron que tenían compañía, después de sus antecedentes, lo último que querían era enfrentamientos innecesarios. Caminaron lentamente siguiendo el plan de retirada, el cual ordenaba que debían volver a los ductos de helado tal y como habían entrado, pero algo en el ambiente se sentía extraño, alguna alerta había comenzado a sonar, aunque ambos sabían que los demás niños debían seguir afuera, pocos serían los elementos allí dentro.

Antes de doblar una esquina Kuki tomó al rubio por la sudadera y lo arrojó a la pared contraria, la asiática estaba pálida y abrazó su arma ¿por qué debían encontrarse precisamente con ella? Una de las pocas personas que podría reconocerlos.

−¿Qué te pasa?− susurró sobándose la costilla que se había golpeado.

−Hay una ninja adolescente enfrentándose a los guardias que vimos hace rato− susurró sintiendo que las piernas le temblaban ¿cuándo había sido su última pelea con ella?

−¿Qué? Pues deberíamos ayudarles, no quedarnos aquí como…

−No− ella volvió a frenarlo cuando intentó salir al pasillo− número 12… era parte de KND− intentó jalar aire, sentía cómo su cuerpo empezaba a temblar, estaba asustada, muy asustada y estaba teniendo un ataque de ansiedad, hacía mucho, desde que Uno había vuelto, que no le ocurría− ella traicionó a la organización en una pijamada de 86…y temo que… ella nos conoció, a los dos− le dijo visiblemente asustada− no debe vernos o comprometeríamos la misión, ella no es como los demás Cuatro, ella es muy inteligente… apostaría que incluso más que Rose.

−¿Y cuál es el plan? Una táctica distractiva…

−No, 12 es muy inteligente y no me quiero arriesgar, busquemos otro camino y …− uno de los guardias pasó volando junto a ellos inconsciente.

−De momento hay que correr−le dijo él tomándola de la mano, dando media vuelta y regresando por donde habían venido, las instrucciones de Uno habían sido claras, evitar confrontaciones a toda costa.

−¡Alguien corrió por allí!− escucharon que alguien gritaba.

Tres no conocía esa parte de la Base lunar y ambos podían escuchar la batalla acerándose ¿cuántos se habían colado? Se metieron por una de las puertas que se había destrabado gracias a las alarmas activadas, la pareja corría sin saber por dónde se metían, veían más y más pasillos mientras las alarmas sonaban bañando todo el lugar de una luz roja ¿estaría todo KND ya al tanto de lo que ocurría? ¿los demás habrían logrado volver a salvo?

Unos rayos pasaron por encima de ellos tan cerca, que, de no haber tenido tan buenos reflejos, seguramente habrían terminado en el ala médica en reconstrucción de cráneo.

−¡Deténganse! Malditos mocosos− gritó una voz masculina mientras otra figura adolescente aparecía cerrándoles el paso.

−Parece ser que atrapamos a dos niñitos asustados− dijo la chica que les había cerrado el paso, una adolescente de cara redonda, ojos vivarachos y cola de caballo− deberían avisarle a Jennifer, ella es la líder de esta parte del escuadrón, creo que debería saber…−una lluvia de chicles apareció entonces haciendo que la chica se replegara. Cuatro tomó nuevamente de la mano a Tres y corrió con ella hacia donde Uno y Lee habían aparecido para robarse la gloria del rescate.

−Le digo me dice ¡corran!− logró decir el líder antes de echar a correr al ver que más ninja adolescentes llegaban alertados por el ruido. Lee disparó algunos chicles al suelo, haciendo que sus perseguidores cayeran, dándoles ventaja.

−Yo creo que sería mejor que les hagamos frente− logró decir Cuatro intentando que no se le reventaran los pulmones debido a la velocidad que llevaba.

−Está número 12− dijo Kuki mientras los cuatro veían que la salida estaba sellada y sin Mushi o Joey que les dijera por dónde ir, no tenían muchas opciones.

−Miren− 84 miró el techo y notó un conducto de ventilación− si pudiéramos subir quizás podríamos…

Uno activó sus botas jet y forcejeó con la tapadera, una vez que exploró el interior para asegurarse de que sus cuerpos pasarían por allí le pidió a Lee que le lanzara uno de sus yoyos, amarró un extremo en las rendijas y los apresuró a que treparan, al menos ganarían un poco de tiempo ya que los adolescentes no podrían entrar por allí, ahora debían volver a la nave rápido, aunque su plan de escape estaba completamente obsoleto, ya que no tenía idea de dónde estaban.


Mientras tanto Abby y Sonia habían logrado salir del ala médica, pero seguían vagando por los pasillos, 34 y 43 habían dejado de contestarles y no estaban seguras de por dónde debían seguir, seguramente los efectos del rayo estarían por terminarse y ellos aún no sabían cómo volver a la nave ¿cómo es que todo se había complicado tanto?

−¿Escuchas? – le dijo 83− son pisadas− ambas se giraron apuntando su arma hacia dónde provenía el ruido sólo para toparse a los hermanos González que de igual manera les apuntaban, presas del pánico. Tommy tenía un corte bastante profundo en una mejilla y Dos cojeaba.

−¿Son ustedes?− preguntaron Tommy y Sonia al mismo tiempo para después reír.

−No tengo idea de cómo regresar y los gemelos detrás de la montaña− comenzó Dos a quien comenzaba a cambiarle la voz, signo inequívoco de que los efectos del rayo estaban por terminarse− están aquí, entraron a la cámara de borrado de memoria y nos hemos encontrado con varios escuadrones adolescentes, logramos hacerles frente por ahora, pero necesitamos refuerzos o la Base lunar caerá

−Nosotras vimos a Chad, no tengo idea de qué trama, pero no podemos presentarnos enfrente de ellos− le dijo la rubia− estaba hablando con la doctora de Mushi.

−Creo que lo mejor es activar al menos las máscaras del traje− Cinco asintió y activó la máscara igual que los demás, así al menos podrían pasar desapercibidos si sus rostros comenzaban a cambiar.

El grupo siguió caminando sin rumbo con temor de que en cualquier momento se encontraran a alguien más. Por fin, tras unos minutos localizaron un pasillo que se le hizo conocido a Sonia, si todo salía bien pronto estarían cerca de la computadora central de donde sería fácil tomar los ductos de helado hasta el helipuerto. Sin embargo, una explosión a un costado, donde debería estar una pared ahora había un boquete y una risa maniaca los advirtió.

−¡Ay no puede ser! ella no− exclamó Abby− váyanse de aquí− los empujó al lado contrario del pasillo justo antes de que Cree apareciera por el agujero, los otros tres lograron ocultarse tras una columna.

−Vaya parece que aún hay un par de niños jugando al carnaval aquí dentro, me voy a divertir− dijo la mayor.

−Dos ¿no es peligroso que Cinco la enfrente? − preguntó Sonia asustada y aferrada al brazo de Tommy, sin saber si debían marcharse o pelear junto a ella− según los rumores Cree Olivera le enseñó a pelear ¿y si se da cuenta que es Abby?

−No creo que tengan que preocuparse de eso, número Cinco no dejaría que algo así la delatara, miren− Tommy les invitó a asomarse como él y ver que Abby frenaba el avance de su hermana con certeras patadas que lucían muy similares a…

−Pelea como Tres− logró decir Sonia− sus patadas las combina con piruetas en lugar de ponerse a la ofensiva como siempre.

−Ellas entrenan juntas en la Casa del árbol, pero nunca pensé que Kuki le enseñara a Abby, pensé que sería al revés.

−¿Y mientras qué hacemos?− preguntó Sonia− dijo que nos fuéramos, pero yo no creo correcto…

−Creo que vamos a tener que intervenir, no podemos dejarla− exclamó Dos pensando cómo ayudarla.

−Mira las manos de Dos, el efecto se está terminando− dijo T y Sonia suspiró.

−Odio pelear contra Cree, pero supongo que debemos lograr que ellos se vayan, todo KND corren peligro− dijo la rubia tomando fuertemente el arma lanza jeringas que había robado del ala médica− Dos, ustedes pelearon más que nosotros contra ella ¿cuál es el plan? Necesitamos que ustedes se larguen de aquí, nosotros resistiremos− Dos la miró intentando que su cerebro, algo obsoleto en cuanto a tácticas distractivas, pensara en algo.


Mushi y Joey habían logrado llegar al ala médica, pero todo era un desastre, las puertas estaban rotas y algunos científicos, presumiblemente de pisos más abajo estaban inconscientes.

−Esto no me gusta− dijo Joey con Mushi caminando detrás de él y cubriéndole la espalda con una pistola de mostaza y una de dulces que le había quitado a uno de los científicos que habían encontrado desmayado.

−Parece ser que aún hay tontos del barrio aquí dentro, vamos a llevarnos a más enfermos de los que pensábamos.

−Pero si es el traidor de Chad− empezó Mushi− parece ser que viene a que le den sus pataditas, como siempre. − el rubio apareció en su campo de visión sonriendo mientras Joey se ponía frente a ella con una porra eléctrica que había recogido, la japonesa había lanzado lejos su computadora a tiempo, necesitaría sus manos para defenderse.

−Deberías guardar silencio con los mayores o tendré que enseñarte una lección, niña fea.

−¡¿A quién le dices fea?!− gritó Mushi con los ojos como fuego− vas a pagar por esto adolescente− Joey se hizo a un lado mientras la niña se lanzaba contra el ninja adolescente dispuesta a dar mordidas, patadas y arañar todo lo que tuviera enfrente.

−Creo que deberías disculparte si quieres vivir− logró susurrar mientras una niña con bata de doctor echaba a correr− ¡Oye tú! ¿A dónde crees que vas?− corrió tras ella, giró a ver a Mushi para saber si necesitaba ayuda, pero al verla mordiéndole un brazo supo que si debía preocuparse por alguien, era por ese chico.

Joey persiguió a la niña por todo el corredor hasta que ella se giró dispuesta a hacerle frente.

−¿Qué haces aquí?

−Eso no te incumbe ¿qué hacías con un traidor?

−Cosas que no entenderías, niñito− le lanzó un frasco de pastillas para distraerlo y luego se lanzó contra él; sin embargo, los reflejos de 43 eran muy buenos y logró frenar el puñetazo, girando sobre ella y sometiéndola contra el piso. La chica dio un par de pataletas y se contorsionó tratando de zafarse, pero él era muy bueno haciendo llaves de lucha libre, aunque su cuerpo pesara tan poco. No por nada llevaba toda una vida siendo el hermanito del Güero Torres, quien no siempre media su fuerza cuando se trataba de pelearse.

−Te pregunté algo y quiero una respuesta ahora− comenzó a carraspear hasta estar muy seguro de tener suficiente saliva con moco− si no me dices voy a escupirte−él conocía el mayor miedo de la mayoría de las niñas científicas, los mocos.

−No te atreverías− dijo ella intentando girarse.

−Pruébame− le dijo carraspeando con más fuerza y tomando aire, dispuesto a disparar su mejor flema.

−¡No lo hagas! Te lo voy a decir… Padre mandó por los niños rescatados y copia de las muestras de sangre, te juro que es todo lo que sé.

−¿Padre? ¿Acaso no crees que estoy enterado que él no gobierna más a los adolescentes?

−Te lo juro, me aseguró un puesto a su lado, los rumores dicen que volvió por lo que siempre fue suyo y yo quiero estar del lado ganador− la chica se impulsó con sus manos, aprovechando el momento de descuido de 43 y le dio un fuerte cabezazo; sin embargo, el chico fue más rápido y la embistió antes de que ella pudiera levantarse del todo, aprovechó entonces para dejar salir el gargajo que guardaba sobre la cara de la chica que comenzó a gritar hasta desmayarse.

−Entonces son los adolescentes de Padre− recordó entonces a Mushi y corrió a buscarla, no soportaría que la alejaran nuevamente de él, pero a medio camino la encontró caminando hacia él, sus colitas se habían deshecho, pero abrazaba su computadora y sonreía con triunfo.

−¿Y Chad?

−Huyó como el cobarde que es, tal como lo dijo Wally, no es capaz de soportar que alguien sea mejor que él ¿qué encontraste?

−Vienen por los niños, por los que rescatamos y eso te incluye− los ojos de Mushi se abrieron con sorpresa mientras Joey le contaba lo que le había dicho la niña.

−Tiene lógica− dijo mientras ambos caminaban hacia los cuartos, atentos a cualquier sonido.

−Padre no estaba detrás de lo que sea que les inyectaron o del rapto… pero quiere saber− susurró Joey− esto está mal, KND será daño colateral si esos dos bandos se enfrentan, no podemos… no podemos contra ambos…− su labio inferior comenzó a temblar, estaba asustado, más que nunca.

−Tranquilo genio, tu y yo somos las dos personas más inteligentes que conozco y sé que algo podremos hacer, primero lo primero, en este piso sólo hay un niño que estuvo conmigo en la nave, lo sé porque a veces nos llevan a hacer resonancias juntos, se llama Carlos, veamos si está bien, hay que protegerlo− Joey asintió− seguramente hay más en cuidados intensivos, pero no me atrevo a explorar esa zona con solo nosotros como elementos.

−Tenemos que dejar entrar al resto de KND, escucha sé que es firmar una sentencia para nuestros hermanos, pero si no…

−Lo sé, avísales por tu reloj lo que sucede, yo le avisaré a 587 y… que Kamisama nos proteja− dijo intentando mantenerse tranquila, ya no era una misión del Sector V, de pronto la misión abarcaba a toda la organización ¿por qué siempre ellos quedaban en medio de esos problemas?

Unos minutos después los niños habían llegado a la habitación de Carlos, quien los miraba extrañado, demasiadas visitas en una noche. Además, Joey se encontraba apilando los muebles contra la puerta mientras Mushi tecleaba como loca en la computadora, ahora debía deshacerse de "Pajarito" a como diera lugar, aunque su líder encontrara la manera de entrar, tardarían mucho en hacerlo si usaban el mismo camino ninjadolescente.

−Oigan, no me molestan las visitas− comentó el niño− pero… ¿qué ocurre? Primero unas niñas vinieron a sacarme sangre y ahora ustedes ¿qué no tienen a nadie más a quien molestar?

−Técnicamente la Base lunar está bajo asedio adolescente y somos 10, ahora 11 contra Cree y sus secuaces, eso pasa− contestó Mushi sin despegar sus ojos del computador− ah claro, y los ninjadolescentes de Padre han venido los que fuimos raptados por los otros ninjadolescentes.

−Así que es momento de que nos digas que eres el mejor peleador de tu Sector y puedes contra cinco al mismo tiempo−agregó Joey.

−No yo… soy más el que arma cosas.

−Pues es momento de que cambies tus intereses y agregues habilidades de combate a tu curriculum− Joey le lanzó el arma lanza dulces que Mushi había rescatado− y si de paso se te ocurre cómo usar algo de aquí como arma hasta que nos rescaten, también estaría súper.

−No vamos a pelear− le dijo Mushi− tenemos que resistir.

−Bueno, eso nos deja más opciones− dijo el niño− pero tendrán que ayudarme, con estas manos…

−Puaj ¿qué te pasó?− recién Joey notaba las manotas de Carlos.


Uno, 84, Tres y Cuatro se habían deslizado por los ductos de aire hasta donde habían podido, pero por más salidas que buscaban, sólo veían adolescentes por todos lados, ya habían recibido de la noticia de que estaban asediados, Sonia había sugerido que todos usaran las máscaras y ahora ellos también las portaban, a pesar de que aún no bajaban a los pasillos.

−Es inútil− susurró el inglés− tendremos que pelear para llegar a la nave… e incluso si lo logramos…

−Cuarenta y tres dijo que KND entrará… sé que no nos conviene, pero en este punto… no tenemos muchas opciones− dijo 84− vamos a tener que pelear a su lado en algún momento, creo que llegar al helipuerto ya no es un plan que nos funcione.

−Lo sé− dijo el inglés.

−Miren− susurró Kuki− son los guardias que nos encontramos, los llevan prisioneros. − la pareja caminaba con dos adolescentes a sus espaldas apuntándoles con sus armas− ¿a dónde los llevarán?

−Bueno al menos ahora sabemos que ese par estaba de nuestro lado− le dijo Cuatro.

−Uno, no podemos dejar que se los lleven− lo miró preocupada− nuestro sector nunca se ha quedado de brazos cruzados si hay niños en peligro− Uno la miró y sonrió, en definitiva, Kuki era el corazón de su equipo.

−Bueno, de todas formas tendremos que salir tarde o temprano y si logramos rescatarlos y convencerlos de que no nos entreguen…

−Seriamos seis y nuestras probabilidades aumentarían−agregó 84− por mi está bien− los cuatro se miraron y asintieron.

−Además no me perdería por nada la experiencia de volver a patear adolescentes siendo un niño ¡Chicos del barrio a sus posiciones! − gritó antes de darle una patada a la tapadera por donde observaban todo y brincar mientras disparaban a las chicas que llevaban a los niños como prisioneros.

Ambas se giraron dispuestas a disparar, pero los yoyos de 84 fueron más veloces y las amarró de los tobillos mientras Kuki se apresuraba a dejarlas inconscientes y Cuatro y Uno salvaban a la pareja.

−¿Cuarenta y tres, Treinta y cuatro, están bien?− preguntó la chica alegrándose de veras− creímos que…

−¿Por qué los llamaste…?−preguntó 84 pero la mirada de Cuatro lo hizo detenerse− olvídalo ¿están bien?

−¿Tampoco lograron salir?−Uno y 84 negaron −Son bastantes, en los pisos inferiores hay una batalla entre niños que creímos de nuestro bando contra ellos… parece ser que tenemos traidores en nuestras filas pero ellos… no sé, todo es tan confuso.

−Por ahora sólo hay que resistir hasta que el Líder supremo aparezca− le tranquilizó Uno y es mejor estar juntos…

−¿Tu quién eres?− preguntó el chico.

−¿Y-yo? Ah pues yo soy número Uno… a la raíz cuadrada de cero− contestó inseguro− pero eso ahora no importa, necesitamos ir al ala médica, parece que su objetivo son los niños que rescataron de los otros ninjadolescentes.

−¿Otros ninjadolescentes?¿Cuántos hay?

−Otro día les explicamos, ahora hay que movernos− exclamó Cuatro exasperado− ahora sólo llévenos al ala médica antes de que vengas más− la pareja de guardias se miró, pero luego exhalaron.

−Supongo que sí, no tenemos otro plan que ayudarlos y mantenernos juntos.


Abby había logrado entretener a su hermana, pero debía admitir que las patadas y movimientos que Kuki le había enseñado no eran rival para el estilo de pelea callejera de la mayor de las Olivera; sin embargo, si la enfrentaba con sus propios trucos corría el riesgo de ser descubierta.

−¿Vas a seguir bailando conmigo niña? Debo admitir que eres hábil, pero temo decirte que…− Abby jamás logró enterarse de qué le quería decir su hermana porque enseguida dos pequeñas figuras aparecieron por el pasillo con la manguera contra incendios abierta a todo lo que daba, arrojando a Cree contra la pared, enseguida sintió la mano de Dos en la suya y un tirón que la obligaba a correr tras él, casi de inmediato escuchó los pasos de Sonia y T que los seguían de cerca, arrojando canicas con un arma casi vacía por si acaso los seguían.

−¿A dónde vamos?− logró preguntar en un momento en que se detuvieron a pensar qué camino seguir.

−Regresamos a terapia intensiva o al ala médica, lo que pase primero− logró decir Sonia jadeando.

En ese momento sintieron el piso moverse y el suelo resquebrajarse a sus pies, mientras caían lograron ver una especie de excavadora controlada por los gemelos al otro lado de la montaña que reían como maniacos. Los cuatro elementos cayeron de bruces varios niveles más abajo, Sonia y T lograron aferrarse a una de las raíces; sin embargo, Abby y Memo siguieron cayendo hasta dar de bruces contra una montaña de chatarra.

Dos fue el primero en moverse y recuperar el aliento, Abby se quejaba junto a él.

−¿Te encuentras bien?− dijo el castaño ofreciéndole la mano para ponerse de pie en un piso inestable.

−No mucho− dijo apretando los dientes y quitándose la sudadera que se había roto por la caída, ahora se veía un feo corte a un costado donde incluso la blusa blanca de debajo había sido atravesada, la sangre comenzaba a brotar, aunque no era profundo, sin duda necesitaría un par de vacunas contra el tétanos cuando volviera a casa, quizás hasta un par de puntos.

−Ven, sé dónde estamos, es el área de armado y desarmado de tecnología, si las cosas no han cambiado demasiado podremos aprovisionarnos de armas y encontrar un botiquín de primeros auxilios.

−Pero 83 y T…

−Abby el plan se fue volando… ¿entiendes por qué esa cosa…? Mira, el punto es que necesitamos salir de aquí y para eso necesitamos subir muchos niveles y encontrar a los demás, seguramente KND ya está intentando entrar a la Base y para cuando pase eso probablemente ya no aparentemos ser niños, nos juzgarán como traidores, así que nuestra mejor arma es pasar desapercibidos.

−No voy a dejar al mini sector V…

−No lo haremos, pero necesitamos armas y un plan y detenerte la sangre si sigo viendo esa herida me voy a desmayar− le dijo con la voz más ronca que de costumbre− maldición voy a cambiar de voz por segunda vez en mi vida, como si no fuera bastante horrible una sola vez.

−¿Crees que eso es malo?− dijo Abby consciente de su cuerpo− creo que me está creciendo el pecho y por si no lo sabías, duele.


Joey, Mushi y Carlos se mantenían ocultos en el cuarto del último, escuchando cómo afuera se escuchaban gritos y disparos, sería cuestión de tiempo para que fueran por ellos. Sin embargo, la cara de la japonesa denotaba alegría.

−¿Algo bueno?− preguntó 43.

−Este protocolo es bellísimo, tiene tantos códigos, tantos "por si acaso", es una pena que lo haya logrado descifrar− dijo antes de presionar "Enter". En ese instante las alarmas comenzaron a sonar por toda la base.

−¿En serio lo lograste?− preguntó Carlos− cielos eres toda una preciosidad y además muy inteligente− le dijo haciendo que la japonesa se sonrojara.

−¡Hey! Mantén tus manotas lejos de mi… mi amiga− le dijo con recelo mientras apretaba su porra eléctrica, los pasos se habían detenido afuera de su puerta.

En ese instante una fuerte explosión los hizo cubrirse detrás de la cama, Mushi escondió la computadora debajo de las sabanas y tomó su arma justo en el momento en que número 12 entraba con otros dos ninja adolescentes que se le hicieron vagamente familiar, traidores de KND en algún momento antes de que ella fuera parte de la organización y que seguramente conoció cuando acompañaba a su hermana a alguna misión.

−Vaya, vaya, tenemos tres niños torpes aquí y dos son los que buscamos, creo que hoy estoy de suerte ¡Aprésenlos! – gritó mientras sus acompañantes cruzaban el umbral; sin embargo, unos cables se enrollaron en sus pies haciéndoles caer al tiempo que la máquina que tomaba los signos vitales de Carlos comenzaba a sonar vuelta loca. Era lo único que habían logrado hacer con tan poco tiempo, pero les había regalado segundos valiosos, Joey había saltado sobre la cama con la porra en alto contra 12, mientras ésta veía caer a sus compañeros, y le había propinado un fuerte golpe en la mandíbula con ella, haciéndola retorcerse de dolor entre la electricidad que recorría su cuerpo y el dolor de haber perdido un diente por el golpe. Carlos y Mushi habían salido corriendo hacia el ala de cuidados intensivos en búsqueda de más de los niños rescatados, no se dejarían atrapar tan fácil.


Cuatro había derribado a su quinto adolescente al hilo y se había girado a ver si Kuki se encontraba bien, la pelinegra parecía divertirse haciéndolos chocar entre ellos como si de una rutina de baile se tratara, por su parte, 84 y Uno habían logrado llegar al otro lado del corredor y les hacían señas para que los siguieran, los guardias que se habían encontrado los estaban guiando por el camino más corto hacia el ala médica, pero debido a varios derrumbes que aún no se explicaban, les estaba tomando más trabajo llegar.

−Oye Cuatro… quiero decir Cuarenta y tres− carraspeó Uno por si sus guías los alcanzaban a oír desde donde estaban, junto a 84− ¿no eras más bajito?

−¿A qué te refieres?− contestó a la defensiva y entonces se percató… ahora medía lo mismo que Uno y Kuki, su cabello rubio que antes solo le cubría los ojos, ahora le llegaba hasta los hombros, como recordaba haberlo usado hace un par de años− Ay no… ay no… ¿qué hacemos?

−Primero cálmate− le dijo con una voz menos aguda y más varonil, prueba de que a todos comenzaba a terminárseles el tiempo− aún no se percatan, pero creo que vamos a tener que inventar una buena excusa ¿alguna sugerencia? Kuki…

−A mí no me veas, no podemos solo irnos, no sabemos dónde estamos, si nos separamos sólo…

En ese momento frente a ellos apareció una excavadora que pareció quedarse atorada o sin baterías, los guardias habían logrado salvarse de caer por un hoyo gracias a los yoyos de 84 mientras que Uno había logrado atrapar a Cuatro y a Tres, justo a tiempo, mientras activaba sus botas jet y los ponía a salvo.

−Oh genial ¿Ahora qué? − gritó Cuatro exasperado.

−¡Tu!− gritaron los mellizos detrás de la montaña saliendo disparados de su nave.

−¿Yo?− preguntó el rubio− ni los conozco…

De la máquina aparecieron T y Sonia, cubiertos de aceite, habían logrado asirse de la excavadora y sabotearla.

−Si se atreven a meterse a nuestra Base, deben estar preparados para que destornillemos sus planes− dijo T− jajaja mi hermano estaría orgulloso de mi.

−¿¡Cómo se atreven!?− gritó la chica− ¿saben cuánto tardamos en armar nuestra máquina excavadora para que unos idiotas como ustedes…?− la frase quedó en el aire puesto que varios disparos invadieron la habitación, todos se giraron a ver cómo un puñado de adolescente se replegaba hacia ellos luego de que varios niños entraran blandiendo sus armas y entonando gritos de guerra.

−Los refuerzos− susurró Sonia esperanzada mientras se apresuraba a unirse al combate, donde 84 y los otros dos guardias ya estaban.

−Uno, por aquí− T tomó a Uno de la sudadera y le hizo señas a Tres y Cuatro para que lo siguieran, entre apretones, disparos y esquivando gente a diestra y siniestra lograron meterse a la máquina− con esto podremos llegar al helipuerto, no quiero sonar grosero, pero lucen fatal, Uno tu cuerpo ya no tiene proporción, tienes unos brazotes y unas pompotas, Wally ya no parece un niño y el pantalón le luce como el del Chavo del Ocho, Kuki es quizás la más normal pero dudo que si se quita la máscara pase como una niña, tenemos que sacarlos a ustedes de aquí, ya hicieron suficiente.

−Faltan Dos y Cinco− dijo Cuatro.

−Ellos ya saben que lo primordial es salir, temo que los perdimos cuando caímos, espero que mi hermano encuentre la manera de llegar al helipuerto− el menor había comenzado a juntar cables hasta hacer que la máquina volviera a andar, pese a los disparos de ambos bandos que intentaban frenarlos, ambos siguieron emergiendo hasta la superficie.


Carlos, Joey y Mushi habían sido rodeados en su camino al ala de terapia intensiva por varios ninjadolescentes; sin embargo, los tres se mantenían peleando, a pesar de ser superados en número, los niños del Sector V lograron noquear a varios. Un disparo acertado de la japonesa había logrado trabar las puertas que bajaban al área de habitaciones, encerrándolos con el peligro, pero salvando a sus compañeros en peores condiciones.

Un rayo ninjadolescente le pasó muy cerca del brazo a Joey, de no ser por un manotazo de Carlos, que había entendido que sus manos eran ahora tan grandes como las de un adolescente y por lo tanto tenía la misma fuerza, al fin sus clases de Karate le estaban dando resultados.

Las cosas pintaban bien para los niños hasta que una granada ensordecedora entró lanzando un fuerte pitido, Joey cubrió a Mushi a tiempo antes de que más disparos adolescentes llegaran para alterar la balanza. Cree Olivera entró riendo como histérica mientras unos adolescentes sometían a Carlos.

−Padre− dijo ella por su intercomunicador− tenemos confirmados a dos de los niños rescatados− notó las batas de hospital que usaban Mushi y Carlos− tal como le dije sólo necesitábamos encontrar el momento adecuado.

−Tráelos despiertos− dijo Padre por el altavoz.

Varios adolescentes flaquearon al rubio que se había interpuesto entre ellos y su amiga, quien lucía mareada tras la granada.

−Sobre mi cadáver− dijo tronándose los dedos y lanzándose contra dos, a quienes mandó al suelo casi al instante, su hermano siempre le había dicho que los adolescentes eran tan tontos que siempre se lanzaban al ataque por mero impulso, sin un plan detrás, sabiendo eso, noquearlos era solo cosa de esperar el momento adecuado y darles en un punto débil.

Mushi se había replegado y utilizando una de las armas adolescentes que había quedado abandonada se dispuso a cubrirle la espalda desde lejos a su amigo, en combates cuerpo a cuerpo no era tan buena como el menor de los Torres, pero desde lejos y con un arma, esos pubertos estaban a punto de conocer lo que era el dolor.

−¡Maldita sea!− gritó Cree furiosa− ¿Trabajo con puros ineptos o qué diablos pasa?− corrió hacia Joey dispuesta a darle su merecido cuando un certero disparo la hizo saltar para ponerse a cubierto. Un oxidado robot había hecho un boquete en una de las paredes y gracias a sus dos armas había hecho que no solo Cree retrocediera sino también sus secuaces.

Joey se apresuró a recuperar a Carlos y junto a Mushi echó a correr con él hacia el agujero que el robot había abierto, no tenían idea de si era enemigo o amigo, pero a esas alturas, quien sea que le plantara cara a Cree era su aliado. Una vez que pasaron el boquete vieron a un grupo de seis niños en bata de hospital con armas arcaicas, rasguños y hematomas, pero sin rastro de más adolescentes.

−¿Qué pasó aquí?− dijo Carlos trastabillando.

−¡Carlos!− una niña con erupciones de acné al rojo vivo y más alta que los otros se acercó corriendo. Tenía el cabello rizado y negro, salvo por un mechón blanco de la frente− soy…

−Rosita ¿cómo te encuentras? Todos estos niños…

−Ese robot nos rescató− logró decir la niña− hay unos niños adentro, nos dieron armas para protegernos ¿Deberíamos ayudar? Parecen tener problemas con esa adolescente.

−Negativo− Joey se hizo oír− ustedes son el objetivo, necesitamos escondernos ¡Todos, a los ductos de ventilación! Debemos salir de la Base− les gritó señalando una rejilla− todos lo miraron con recelo, pero al ver que Carlos y Mushi lo obedecían, decidieron que era mejor que exponerse a lo desconocido con una loca como la famosa Cree.

Dos y Cinco habían logrado hacer andar ese robot con el cual había sido cosa fácil llegar al ala médica; sin embargo, sus cuerpos habían crecido y ahora estaban muy apretados allí dentro, además de que Cree no era reconocida como la adolescente más temida por nada, los tenía sobre las cuerdas. Esa chatarra no había sido usada en años, le faltaba aceite y un buen mantenimiento, ya era asombroso que aún se moviera.

−¿Algún otro plan, nene?− Abby se encargaba de las armas mientras su novio movía el robot.

−No jefa, mi plan era que se te olvidara tu herida y pudieras pensar en algo mejor.

−¿Algo mejor que un suicidio de pareja? Es difícil pensar cuando lo único que ha evitado que me desmaye por el dolor es la adrenalina.

Cree logró darle a una pierna haciendo al robot caer, se acercó apuntando a la compuerta dispuesta a hacer pagar a quien fuera que se hubiera atrevido a humillarla frente a sus secuaces cuando varios disparos la hicieron retroceder, varios miembros de KND habían aparecido liderados por 587, quien sangraba de la nariz, pero se veía más vivo que nunca. Dio la orden de hacer retroceder al enemigo mientras él se acercaba al robot abría la compuerta de un disparo. Dos y Cinco salieron con las manos arriba, sus cuerpos lucían más altos que los de cualquier niño, aún no recuperaban sus estaturas normales, pero era cuestión de minutos.

−Bien, creo que llegué a tiempo síganme− les dijo mientras corría al ala médica con los adolescentes detrás, algunos niños parecieron mirar aquello, pero la batalla estaba tan movida, que no tuvieron tiempo de preguntar nada. Quinientos ochenta y siete los guio a lo que parecía una pared, pero en cuanto una luz escaneó su pupila una pequeña cápsula apareció− es un elevador diseñado para el Líder, así puede moverse por toda la Base, esto los llevará al helipuerto, yo me encargo desde aquí.

−¿Seguro que estarán bien?− preguntó Abby, su blusa blanca estaba llena de sangre.

−Sí, somos KND y ningún adolescente va a venir a atacarnos en nuestra Base, ya hicieron mucho por nosotros, ahora váyanse, espero que hayan logrado lo que necesitaban− los adolescentes se miraron y se apretujaron para caber en la cápsula, 587 tecleó unos comandos y les dijo adiós con la mano.

La pareja comenzó a subir niveles mientras la esfera se movía como loca entre las paredes hasta escupirlos directo al helipuerto, donde varios ninjadolescentes yacían inconscientes y Uno, Tres y Cuatro resistían para mantenerlos lejos de su nave, donde T ya había hackeado el sistema de compuertas para que pudieran salir. Al ver a sus compañeros se apresuraron a hacerles señas para introducirse a la nave, la cual ya estaba lista para partir con T como piloto; Dos ni siquiera refunfuñó de ser relegado a un segundo plano, solo se limitó a sentarse a su lado respirando con dificultad y agarrándose el pantalón que ahora le quedaba apretado y corto en las piernas, pero flojo de la cintura.

Abby se desplomó sobre uno de los asientos mientras la nave despegaba. Kuki notó entonces la sangre y se olvidó de que su mallón le quedaba ahora demasiado chico por lo que se había roto haciéndola moverse con cuidado para que no le vieran la ropa interior. Se apresuró a revisar la herida de su amiga, sin dudarlo corrió por el equipo de primeros auxilios y comenzó a desinfectarla.

−¿Está muy mal?− Uno se había acercado preocupado.

−Tengo que coserla− dijo Kuki intentando limpiarse el sudor y su propia sangre que tenía en la frente− jamás lo había considerado antes, pero creo que debería meter algunas materias del área de la salud en la escuela si en cada misión alguno de nosotros va a terminar ensangrentado.

−Nena, haz lo que sea necesario, pero no me lo digas, número Cinco necesita vacaciones− dijo la morena de forma dramática y Tres asintió, comenzando a esterilizar los materiales mientras le pedía a Uno que fuera su enfermero mientras Cuatro debería ayudar a que la morena no se moviera, lamentablemente no había anestesia y lo que se disponía a hacer no era nada indoloro.


Chad regresaba de un examen muy pesado ese lunes, le dolía la cabeza y el cuerpo, debía admitir que la menor de las Kiut le había dado una buena paliza y aunque jamás lo admitiría en voz alta, se arrepentía de haberla llamado fea y no haberse disculpado como el hermano del tarado de Cuatro le había recomendado. Entró con cuidado al cuarto de estudiantes de su facultad que compartía con Micky, un chico del curso propedéutico de medicina y que era hijo de una de las amigas de su madre.

Apenas había cruzado el umbral y soltado la mochila para lanzarse al sillón sintió un pie estamparse en su cara y lanzarlo contra la pared contraria, el chico se cubrió con sus brazos esperando otro impacto de algo que no veía por la sangre que le había brotado de la nariz; logró asir un brazo que intentaba sostenerlo de la ropa, pero enseguida sintió un puñetazo en el estómago que terminó por doblarlo, facilitando que la persona que intentaba tomarlo de la chaqueta lo lanzara contra la pared.

−¡Tú!− escuchó la voz de una chica− debí suponer que eres el maldito traidor que todos dicen que eres− poco a poco el rubio abrió los ojos e intentó enfocar a las tres figuras, una de las cuales lo tenía sujeto contra la pared.

−¿Ustedes?− dijo parpadeando intentando contener las lágrimas, la nariz le dolía horrores.

−Sí Chad, nosotros− dijo Kuki furiosa− confiamos en ti, te hablé de nuestro plan y tú fuiste con tus amigos a decirles todo, casi se llevan a mi hermana de nuevo y si eso hubiera ocurrido…

−Diablos Tres, eso fue solo una parte del plan mayor, yo no les dije que ustedes…

−¡No te creo!− gritó la chica. Kuki llevaba aún el traje de porrista debajo de la chamarra del equipo que Cuatro le había dado, a su lado el rubio miraba a Chad con seriedad y cuidando que no hiciera ningún movimiento en falso, ya había tenido que darle un puñetazo, algo que había disfrutado, al ver que intentaba defenderse de Kuki. El güero Torres portaba una camiseta naranja, unos pantalones de mezclilla razgados y unas botas negras, era el único que parecía haber tenido tiempo de tomar un baño después de entrenar, ya que del otro lado de la japonesa estaba Memo, aún con la playera del equipo de atletismo, su propia chamarra y unos pantalones cortos que tenían algunas manchas de tierra y pasto− tú sabías que íbamos a entrar y de pronto aparecieron allí…

−Si me dejaras hablar, podría explicártelo nena.

−¡Hey, no la llames nena!− dijo el güero exasperado− 43 y 34 te reconocieron, estabas comprando información con una de las niñas del ala médica que ahora está de vuelta en Arkansas con sus padres y el cerebro lavado, por si estabas preocupado por ella.

−Es porque ella estaba vendiéndonos información desde antes, ya les dije que uno de mis trabajos como adolescente, aparte de conquistar chicas, es ayudar a atrapar traidores, es obvio que necesito pruebas de su traición, Beverly estaba en la mira de TND desde hace meses, vamos Dos, tú tienes más sentido común que estos dos…

−A mí no me veas, yo sólo vine en representación de Cinco para evitar que Tres te mate antes de que nos digas todo lo que sabes, fuera de allí Abby te habría dado una paliza peor que la que te dio esta porrista.

−Yo les dije que no debíamos confiar en él− agregó Cuatro.

En ese momento la puerta del cuarto se abrió y entro Micky, un chico largirucho, con cabello castaño, pendientes en las orejas, lentes negros de montura, camisa verde botella y unos jeans, parecía que caminaba dormido, pero se despertó de golpe cuando vio la escena.

−¿Otra vez estás teniendo orgias adolescentes?− preguntó el chico− escucha Chad, me da igual que hagas con tus novias, pero compartimos el cuarto y… espera esta porrista ¿seguro que es mayor de edad?

−¡Largo!− gritó Kuki girándose hacia él envuelta en fuego, no iba a permitir que nadie interrumpiera su conversación con ese sujeto que se había atrevido a vender a su hermana con los demás adolescentes. Chad aprovechó para poner distancia, aunque Cuatro y Dos lo flaquearon para evitar que huyeran.

−Miren tontos pubertos, todo lo que hago es para bien de KND y TND, para su información Mauricio estaba al tanto de mi participación en la intrusión, yo no les dije a los ninjadolescentes que ustedes estarían allí, sí, les facilité los datos de que el sistema de vigilancia estaría débil pero es porque Padre estaba buscando una manera de entrar y si lo hacíamos en otra fecha las bajas para KND serían considerables, más con tantos traidores en sus filas como se descubrió apenas…

−¿Y por qué no nos lo dijiste?

−¿Y qué habrían hecho con esa información? ¿Prepararse? ¿Alertar a los demás? Vamos Dos, eres más listo que eso, la clave para que nuestro anonimato se mantenga así es que todo se vea real, la Base Lunar debía parecer atacada de verdad, los niños debían sentirse confiados en el poder ninjadolescente para que traicionaran KND, era indispensable, si no me creen pregunten a Mauricio, además yo como iba a saber que ustedes se habían quedado allí atorados, según mi plan ustedes ya estarían fuera para cuando nosotros lográramos entrar.

−¿Y por qué peleaste con mi hermana?− contratacó Kuki que seguía molesta y aunque ya no hacía ademán de querer pegarle lo veía con los ojos entrecerrados y las manos cruzadas en su pecho.

−Porque debía verse real, ya te lo dije. Padre nos mandó por los niños rescatados, supongo que al igual que ustedes quiere saber qué les hicieron, con esto hemos descartado por completo que él está detrás de esas naves reinas en el espacio, de hecho se está preparando para enfrentarse a la otra facción adolescente y eso no es bueno, por eso Mauricio ordenó que hiciéramos algo para quitar traidores de la Base lunar, al parecer él también cree que están ocultando algo de la enfermedad y necesitaba una manera de desenmascarar a quienes están aliados con los adolescentes.

−No te creo− le dijo Cuatro− pudiste al menos habernos advertido, estuvimos más que a punto de ser descubiertos, Abby terminó con una herida bastante profunda y hubo muchos niños heridos, no todos eran traidores…

−Escucha, sé que no lo entiendes, pero así trabaja TND, tenemos que fingir que somos los malos para sacar a los que sí lo son de sus filas, ya te lo dije, Mauricio sabía de esto y todo lo que descubrí con esa excursión está plasmado en el informe que le envié, gracias a eso pronto la hermana de Tres volverá a su sector, ya vieron que no les conviene tener a todos los niños en un solo lugar…

−A ver Chad, si lo que dices es cierto− intervino Dos− ¿por qué los gemelos detrás de la montaña fueron al área de borrado de memorias? Si su objetivo eran los niños rescatados ellos no tenían nada que hacer allí.

−Al igual que en KND, la máquina de borrado es una máquina que causa mucha curiosidad, sobre todo para Padre, él cree que si logra apoderarse de ella podría obligar a más niños a unirse a sus filas, usarla para amenazarlos, pero es sabido que sólo el Escuadrón de destitución sabe cómo ponerla en marcha, ni siquiera Cree ha tenido éxito en intentar duplicarla− Dos asintió.

−Le pegaste a Mushi− dijo Kuki con las mejillas infladas− si te hubieras atrevido a llevártela…

−La estaba molestando, demándame− dijo el rubio a la defensiva− debía jugar mi papel lo mejor que pudiera Kuki, vamos, ya lo has visto, cuando estás en TND muchas veces tienes que ir en contra de tus amigos para un bien mayor, les dije como infiltrarse, no es mi culpa que no hayan logrado salir antes de que todo colapsara, tampoco tengo el control de todos los ninjadolescentes, yo tenía como misión el sector médico, nada de lo que pasó con los demás escuadrones es mi culpa. Y honestamente, tenía fe en que tu hermana se mantuviera lejos de la acción.

−Veo que no la conoces−susurró Dos.

−Oigan− empezó Cuatro− todos saben que este tipo no me cae bien, pero creo que tiene un punto, después de todo hubo muchos niños apresados por traición y al final nuestros hermanos terminaron como héroes, hasta les dieron una medalla y toda la cosa.

−Vaya, hasta que dices algo con sentido, enano.

−¿¡A quién le llamas…!?

−Más te vale que te andes con cuidado− le advirtió Kuki mirándolo fijamente− me da igual si yo salgo herida, pero nadie va a tocar a mi hermana ¿oíste? Y si tus amiguitos se atreven a intentar llevársela de nuevo, sean niños o adolescentes, se las van a ver con el sector V− tomó a Dos y a Cuatro de la mano y los arrastró a la salida, el mensaje había sido entregado, no pensaba contenerse si algo así volvía a ocurrir.

Chad suspiró y se limpió la sangre que le seguía brotando, esa chica era de temer, aunque cada vez se le hacía más sexy, ya no como una farsa, sino como algo real.

−Si no fuera porque todos sabemos que te mueres por el güero Torres…− sacó su celular y marcó un número privado que no podía ser rastreado− qué hay Mauricio ¿estás ocupado?...¿no? perfecto, sólo quiero decirte que parte del Sector V vino a pedirme cuentas de mi participación en lo de la Base lunar la otra noche, tuve que contarles parte del plan, al menos la parte que no es súper secreta, ajam, sí les hablé de lo que trama Padre y que pronto dejarán ir a sus bases a los niños que no están tan graves. No, no les dije nada sobre los Chicos del barrio Intergalácticos, aunque probablemente Uno se entere pronto. Número nueve ¿falta mucho para que el bajito sea reinsertado en TND? Lo odio, pero creo que ya es tiempo… oh… ok, me encantará estar allí.

Transmisión interrumpida.