Operación S.A.R.A.H

Sabiendo que vieja

Amiga

Regresa

Adolescentes

Habrán de estar alerta


Abigail Olivera caminó entre las calles intentando parecer despreocupada y menos cansada y adolorida de lo que se sentía; usaba un pantalón de mezclilla color negro con un bustie azul marino, llevaba recogido el cabello en una cola alta. No solía ir mucho a las afueras de la ciudad, pero sabía que la misión lo requería.

Sin duda en su rostro entró a una pequeña cafetería que era atendida por una mujer muy mayor, las paredes estaban adornadas con escenas del viejo oeste, las mesas eran trozos de madera, los asientos pilas de paja o bancos de madera irregulares y había bebederos por todos lados para los caballos de juguete y mascotas que los niños y adolescentes llevaban.

El bebedero de Lisa Lasso era un lugar neutral para TND, los niños que aparecían por allí estaban acostumbrados a ver adolescentes y algunos adultos entrar, ninguno de los grupos se metía en los asuntos de los demás y sabían que, de una u otra manera, todos los que allí entraban estaban en el mismo bando o, por lo menos, no estaban en el lado oscuro de la fuerza.

Aunque número Cinco jamás había aceptado ser Líder supremo siendo agente de KND, su amistad con Mauricio le permitió opinar sobre asuntos de TND y una de sus mejores ideas había sido un lugar neutral donde adolescentes, niños y adultos pudieran verse en un espacio controlado; así había surgido El bebedero de Lisa Lasso, con la primera adulta, aparte de sus propios padres, que le había mostrado que no todos tenían que ser malvados.

Mauricio había estado de acuerdo y Lisa Lasso también, sobre todo después de que le informaron que esa sería una forma de luchar contra los adultos desde una posición privilegiada mientras que ayudaba y alimentaba a los niños.

−Hola preciosura ¿en qué te podemos ayudar? ¿quieres un almuerzo cuáquero para levantarte el ánimo? – preguntó la ancianita enfundada en un vestido café y con chaleco de vaquera, acompañada de su larga trenza y un sombrero.

−Hola Lisa, vengo a asuntos de negocios, no es visita de placer− contestó Abigail de manera confidencial− sírveme un especial de la casa nena− caminó directamente hacia el final del lugar, donde podían verse varios adolescentes intercambiando cartas YIP y planos ultra secretos, ese era el lugar donde los altos mandos de TND se reunían discretamente porque para todos los ninjadolescentes ir a ese lugar era muerte social.

−Pensé que te habrías arrepentido− Dago la esperaba con una sonrisa mientras sorbía una malteada de fresa. El adolescente utilizaba una chamarra de imitación piel color negro y una sencilla playera color mostaza de un equipo de baseball.

−El entrenamiento se alargó, el sábado tenemos un partido de baloncesto y tuvimos que pulir la estrategia.

−¿Y Memo? Pensé que te acompañaría.

−Está en otra misión con Tres y Cuatro− Dago asintió.

−Ken me dijo que querías verme, no entiendo el por qué, pensé que intentaríamos pasar desapercibidos.

−Tú te encargas de investigar las armas bioquímicas de los ninjadolescentes− el asintió− más que tecnología sabes de química y biología.

−Lo llamamos biotecnología, pero entiendo a dónde quieres ir ¿qué necesitas?

−Ya estarás enterado de lo que pasó en la Base Lunar− asintió de nuevo sin poder ocultar la sonrisa, sabía que cualquier cosa relacionada al Sector V le traería diversión y adrenalina− bueno, necesito que observes los resultados de las muestras de sangre que encontramos− sacó de su mochila un folder y se lo dio; el moreno lo tomó y comenzó a leer con detenimiento, mientras tanto, Lisa Lasso le llevó a Abby un plato con carne asada, cebollines picadas y frijoles que ella agradeció, se moría de hambre.

Dago leyó detenidamente los documentos y enseguida sacó de la mochila su propia computadora, abrió uno de los documentos en una carpeta con clave y comenzó a cotejar los resultados.

−¿Algo interesante?

−Sí− confesó Dago− ¿recuerdas la memoria que Tres y Cuatro interceptaron? − Abby asintió− eran planos para un virus adolescente, parecía que sería algo como una variante de la varicela que cubriera de acné los rostros de los niños, pero ahora que he visto cómo están los niños rescatados pienso que podría estar relacionado…

−¿Hay algún pero?

−Es peor− afirmó Dago− necesito un estudio más profundo en mi cuartel, pero por lo que muestra la sangre, hay vario virus en ella.

−He reconocido rastros de varios virus, en la última hoja hay un breve informe de mis descubrimientos; sin embargo…

−Es una mutación, estoy familiarizado con experimentos adolescentes que han intentado utilizar sus hormonas y padecimientos contra los niños en localidades de África, creí que sería un hecho aislado, ya sabes algún genio malvado frustrado con la vida, pero esto se parece mucho a lo que Ken y yo vimos allá.

−¿Crees que estén relacionados?

−No sólo eso… llámame loco pero… quizás aquello hayan sido sólo pruebas, no puedo probarlo aún, pero si eso es cierto, puedo darles medicina, al menos a los que no están tan graves, hasta donde sé el panorama es devastador− Abby asintió− ¿qué es esto? – le mostró unos datos aislados.

−Encontraron… ahm… un prisionero monstruoso y le pedí a Uno que le sacaran sangre ¿lo ves? Los marcadores de las otras muestras se cuadriplican− le enseñó− tu sabes más de esto que yo ¿crees que eso sea humano?− Dago miró las gráficas nuevamente con ojo crítico.

−Recuerdo que en la nave Reina, Cuatro y 43 se encontraron con un monstruo ¿podría ser el mismo que estaba en la prisión?

−Solo salvamos niños en aquella ocasión− aseveró Abby− intentamos buscar información sobre esa cosa, pero no hay nada y yo… yo sé que suena descabellado, pero… tengo el presentimiento que esa cosa… es… una víctima más− Dago asintió.

−No puedo probarlo, hasta donde sé ningún virus adolescente puede hacer eso, pero no lo descarto, esos tipos están chiflados, no son como Padre, ellos no tienen ninguna clase de ética− suspiró− ¿aún tienes algo de las muestras?

−Sí, en la Base del árbol.

−Las necesito para hacer otros análisis y ver si las vacunas que ayudaron en África podrían servirles.

−Hecho, ven conmigo y te las daré.


Una semana después Kiut se levantó un sábado temprano en su casa donde había dormido dado que la noche anterior habían celebrado el cumpleaños de su madre. Caminó aun medio dormida hacia la cocina y vio una nota de su padre, quien había tenido que ir a la oficina por una emergencia en el área de informática. Miró la hora en el reloj sobre el refrigerador e hizo un cálculo mental, su madre estaría aún en clase de Pilates.

Tomó cereal de los simios arcoíris y se sirvió leche en él, en la Casa del árbol aun seguirían dormidos así que no tenía caso que se apresurara a reunirse con su equipo. De pronto el timbre la sacó de sus pensamientos, caminó hasta la puerta tarareando la canción de los simios arcoíris y se sorprendió al ver a Joey.

− ¿No es algo temprano? − preguntó haciéndose a un lado para dejarlo entrar a la casa− ¿sucedió algo?

El rubio caminó hasta el sillón y se sentó buscando la forma de dar la noticia.

−Quería decírtelo yo mismo, nos acaban de avisar que esta noche darán de alta a Mushi, parece ser que las vacunas que les ha puesto tu amigo han ayudado a los niños menos graves y les dejarán ir a su base, mi comandante está preparando todo para darle la bienvenida.

−Es la mejor noticia que he recibido en meses, muchas gracias por decirme Joey, yo también le arreglaré bonita su habitación para cuando vuelva.

−Hay algo que quisiera hablar contigo− comenzó a morderse las uñas.

−¿Quieres desayunar conmigo?− le ofreció.

−¿Cereal de simios arcoíris con canela y miel?

−Ya me conoces− le sonrió mientras el asentía y ella entraba a la cocina por dos tazones. Se sentaron frente a la mesa de centro y comenzaron a comer en silencio, Joey la miraba de vez en cuando sin atreverse a decir lo que había estado ensayando.

−Kuki tu sabes que eres como una hermana mayor, muy aparte de la farsa que tienes con el güero− la pelinegra asintió – por eso yo… bueno yo… él es un idiota y está más perdido que yo en estos temas, por eso vine a preguntarte a ti… pues… ¿cómo le pides a una niña que sea tu novia? − número Tres soltó la cuchara y entrelazó sus manos con una mueca de ensoñación mientras las pupilas se le dilataban.

−¿Te gusta una niña Joey? ¿Quién es? ¿La conozco? Debe ser una niña afortunada, eres un niñito adorable− Joey la miró con los ojos como platos ¿en serio no lo sabía? Luego se recordó con quién estaba hablando y suspiró, bueno, era parte de su encanto.

−Sí… me gusta alguien que conoces… esto es incómodo, pero…supongo que debería saber si estás de acuerdo primero…

−¿Estar de acuerdo? Joey ya tuvimos esta plática, eres muy pequeño para mí y…

−No, no, no− le dijo moviendo frenéticamente las manos− no eres tu… es… bueno… a mí me gusta…− se obligó a tomar aire− ¡A mí me gusta Mushi! − un silencio incómodo los envolvió, el rubio estaba demasiado apenado como para subir la vista y Kuki no emitía ningún sonido, solo lo miraba.

El reloj de la sala anunció que habían dado las nueve de la mañana y la alarma del celular de Kuki, el cual había dejado en la cocina, anunció que alguien la estaba llamando; sin embargo, ella no dejaba de ver a su amigo.

−¿No dirás nada? Si no estás de acuerdo yo…

−Perdón es solo que… es algo demasiado lindo que justamente tú pienses en mi hermana de esa forma− le sonrió soñadoramente− claro que estoy de acuerdo, no sé qué es lo que piense Mushi, pero eres su mejor amigo así que tienes oportunidad y yo te ayudaré con todo lo que pueda, mi hermanita es muy reservada en esas cosas ¿se lo dirás? ¿o serás como tu hermano y esperarás hasta que a alguno le borren la memoria?

−¡No! Quiero decirle, ese es el problema yo… no sé cómo, Mushi es mi mejor amiga y no quiero que las cosas se pongan raras, ella es más grande que yo y aunque la estatura no es un problema porque medimos casi lo mismo, 34 ya tuvo novio una vez y… yo nunca… siempre que lo pienso… creo que sólo voy a incomodarla y arruinar nuestra amistad porque… no creo que ella piense en mi de esa manera.

−Eres muy chiquito para preocuparte por esas cosas− le acarició tiernamente la cabeza− Mushi es muy berrinchuda y voluntariosa, pero es una buena niña y te aprecia, eres su mejor amigo, si ella no siente lo mismo sabrá decirte las cosas sin lastimarte. Además, a mi hermanita no le importa mucho lo que dicen de ella, dudo que le dé importancia a que seas un poquito más joven.

−Entonces ¿crees que esté bien si se lo digo? − Kuki asintió.

−Sí, no cometas los mismos errores que tu hermano y yo, díselo y quítate las dudas que rondan en tu cabeza.

−¿Y cómo? ¿Cómo lo hizo el Rey Dunas?

−No creo que sea una buena idea que lo hagas como Danny, la verdad ni recuerdo cómo se le declaró, aunque creo que fue en uno de sus castillos con vista al mar.

−Supongo que es lo que quieren las niñas ¿no? Un príncipe…

−Pero recuerda que estaba bien loquito, la manera en que se lo digas le gustará, siempre y cuando seas tú, sin tratar de imitar a nadie.

−¿Cómo te hubiera gustado que mi hermano te lo dijera?−Kuki se quedó callada unos minutos mientras lo pensaba.

−Cuando era niña soñaba que me llevaría flores o me lo diría en la Tierra de los simios arcoíris, incluso si me lo hubiera dicho frente a nuestros amigos habría estado bien, ahora creo que me habría dado igual el cómo, sólo que hubiera sido antes− removió lo que le quedaba de cereal− ya sabes, cuando aún tuviéramos tiempo.

−Nunca lo pregunté, pero se te declaró en su cumpleaños, ¿verdad? Cuando su último deseo fue hablar contigo a solas− ella asintió.

−No esperes más tiempo Joey, creo que eso es lo más importante, aunque sería lindo si le llevas flores o un simio arcoíris.

Ambos escucharon a alguien entrar en la casa y se giraron al corredor, aún era temprano para que los padres de Kuki regresaran de sus actividades. Cuatro apareció enfundado en una sudadera naranja, jeans rotos y tenis negros, el cabello estaba desordenado y todo parecía indicar que algo, probablemente la razón de su presencia en esa casa a esa hora, lo había sacado apresuradamente de la cama.

−¿Qué haces aquí Joey?− dijo mirándolos extrañado.

−¿Qué haces tú aquí? Jamás te despiertas tan temprano en sábado− reclamó el niño dispuesto a discutir con su hermano mayor.

−Estuve llamando a Kuki a su celular, pero jamás contestó, por eso usé la llave de repuesto− la japonesa lo miró intrigada− ¿qué? Hasta yo sé que tu papá guarda un repuesto debajo del tapete, me lo dijo él mismo.

−¿Para qué me llamabas?− preguntó la japonesa.

−Hoy en la tarde es el partido de Cinco ¿lo olvidas?

−No, pero falta mucho para eso.

−Uno me pidió que compráramos unas cosas para la fiesta sorpresa de después del juego, él tiene junta de consejo con los de La otra cuadra y Dos fue llamado por 86, así que nos confiaron los preparativos y tenemos poco tiempo, está como loco porque pensó que Dos se encargaría y como que no confía mucho en nosotros, le dije que podía hacerlo solo, pero insistió que lo hiciéramos juntos, porque ya sabes, eres una chica y sabes lo que le gusta a Cinco.

−Puedo ayudarlos, no tengo nada qué hacer− intervino Joey− y siempre ayudo a Sonia a organizar las fiestas en mi base.

−Es cosa de grandes, enano.

−Déjalo en paz Güero, serías de mucha ayuda Joey, voy a bañarme y a vestirme, mientras pueden ver la tele o tomar algo del refrigerador, con confianza− Tres corrió hacia su cuarto en el piso de arriba.

−¿Qué haces aquí?

−Hablaba con Kuki, también es mi amiga ¿sabes? − Cuatro le puso mala cara y fue a la cocina, estaba enojado pues había imaginado que pasaría medio día solo con su novia "de a mentiras" y con algo de suerte, quitarle las comillas.

El partido fue una victoria absoluta para número Cinco y su equipo, la preparatoria Estatal era buena, pero las jugadas de la capitana eran imparables y aunque intentaran cubrirla, siempre que le pasaba el balón a Kendra, ella lograba encestar sin importar su posición, así que todo el partido el equipo intento tenerlas flaqueadas, descuidando al resto de la agrupación las cuales eran igual de buenas.

Después de la victoria el Sector V corrió a festejar a su casa del Árbol, lo cual se volvió una fiesta doble cuando el pequeño Sector V apareció con Mushi Kiut, quien aún presentaba algunas cicatrices del acné pero tenía mejor color. La niña fue recibida entre abrazos de todos y no dudó en contarles cómo la medicina de Dago había funcionado muy bien en ella y Carlos, quien también había vuelto con su sector.


El domingo de la siguiente semana todos en la Casa del árbol se encontraban estudiando para los exámenes que iniciarían ese lunes. Eran las diez de la noche y no se escuchaba ningún sonido que interrumpiera la paz hasta que una alarma comenzó a sonar avisándoles a todos que eran requeridos en la sala de juntas; uno a uno los cinco agentes llegaron por los elevadores y distintos pasillos, todos con cara de molestia por ser interrumpidos.

−¡Con un demonio!− exclamó Cuatro azotando la puerta que comunicaba el pasillo de su cuarto con la sala de juntas, lanzó al sillón un pesado libro de geografía en el que había estado intentando concentrarse− ¿No pueden hacerse cargo ellos mismos ni una sola vez?

−Aparentemente no, nene−le contestó Cinco que ya estaba en el sillón junto a Tres, con quien repasaba preguntas de historia gracias a unas tarjetas que habían hecho esa tarde− pero ya sabes, son gajes del oficio− la morena lucía cansada y con ojeras, incluso Kuki se veía algo despeinada y desesperada por ponerse al corriente con todas las materias.

En ese momento llegó número Dos por los elevadores, parecía tranquilo y únicamente tenía en la mano una tabla periódica a la que miraba de vez en cuando, todos lo miraron con un poco de rencor, el único que podía pasar las semanas de exámenes sin sufrir era él.

−¿Qué? Pareciera que maté a alguien, bueno ya ¿por qué sonó la alarma?

−Parece que alguien quiere hablar con todos nosotros− Uno estaba sentado con las piernas cruzadas en el podio, repasaba las partes de una célula con ayuda de un libro.

−¿Qué no tienen tarea? Son las diez de la noche y mañana todos tenemos exámenes ¿qué es tan urgente?

−No me veas a mi Cinco, yo tampoco lo sé, además o sea hello ¿si ves que yo también estoy ocupado verdad?

La televisión se encendió en ese momento y un chico moreno apareció en ella, todos dejaron a un lado sus apuntes.

−Yo también tengo tarea Cinco− contestó Mauricio desde la televisión− pero esto es más grande que nosotros.

−Pues ve al grano nene, porque si no te das cuenta estamos muy ocupados y me gustaría dormir un par de horas antes de que inicie el infierno de los exámenes.

−De acuerdo Cinco, seré breve, el viernes ustedes tienen esa fiesta en casa de los de la Otra cuadra ¿no es así? − todos asintieron.

−Mis informantes escucharon rumores de que algo muy grande va a pasar, probablemente los de la Otra cuadra intentarán convencer a Rose de unírseles, eso es una decisión que ella no podrá tomar sola así que seguramente llamará a su líder o, algo mejor, estará presente pero disfrazado. Necesito que su sector sea nuestros ojos y oídos allí.

−Este… ¿no prefieres que lo hagan agentes más experimentados como Kendra y Dogo? − preguntó Dos.

−Ellos también estarán, pero necesitaré de todos los ojos y oídos que pueda ya que podría haber fuego cruzado.

−No lo sé Nueve− intervino Tres− siempre nos toca a nosotros este tipo de cosas y si algo sale mal sólo logramos que 86 nos grite, sabes, comienza a ser algo aburrido.

−Tienes un punto Tres, sólo que ésta es una orden directa, además no se los estoy pidiendo como un favor, si la misión es exitosa autorizaré el regreso de las memorias de número Cuatro− todos se miraron entusiasmados− con ello el Sector V será restaurado por completo dentro de TND.

−Eso lo hubieras dicho desde el principio− intervino Cuatro− lo haremos ¿verdad chicos? − el sector asintió.


Al otro día Kuki salió de su examen de biología con jaqueca, se apresuró a guardar sus cosas y a salir con número Uno, quien lucía igual de exhausto, moría por algo de comer antes de ir a su examen de inglés. Ambos entraron a la cafetería y se apresuraron a la mesa de siempre, donde número Cinco ya los esperaba en compañía de Drago y Kendra.

−¿Dónde están Dos y Cuatro?− preguntó Uno.

−Fueron por la comida de todos, les encargamos los Nuggets de pollo− casi enseguida llegó Memo con una bandeja llena de platos con Nuggets.

−¿Y Wally?− preguntó Kuki buscándolo con la mirada.

−Ah se quedó hablando con una chica, una antigua amiga creí escuchar.

− ¿Una chica? − preguntó Abby repartiendo los platos.

−Sí, es una alumna nueva, estamos juntos en la clase de literatura y parece que se conocen, Sarah dijo que hace unos años se mudó, pero acaba de regresar para vivir con sus abuelos.

−¿D-Dijiste Sarah?− preguntó Abby preocupada al tiempo que Tres se giraba a buscar a su amigo con la mirada, quien ya se encontraba a unos pasos de ellos acompañado de una chica castaña y con el cabello rizado.

−Si ¿por qué? − preguntó de forma distraída sin notar lo tenso de la situación.

−Hola chicos− Cuatro llegó a la mesa acompañado de su amiga− quiero presentarles a una vieja amiga, se llama Sarah, estudiamos juntos en secundaria. Sarah te presento a mis amigos, ella es Kendra, Dago, Miguel, Memo, Abby y ella es…

−Soy Kuki, su novia− le dijo la japonesa sonriendo ante la mirada incrédula de Wally− ¿verdad Wally?

−¿Eh? Ahh… s-si ella y yo, estamos… ya sabes… estamos…

−Saliendo−agregó Kuki sin dejar de sonreír mientras todos en la mesa los miraban al Güero y a ella alternadamente.

−Sí, eso, estamos saliendo.

−¿De verdad?− preguntó la chica mirándola de arriba abajo− no lo habría imaginado ¿les molesta si me siento con ustedes?

−No hay ningún problema ¿verdad chicos? − empezó Cuatro y entonces notó que todos lo miraban intentando decirle algo ¿pero qué?

−Ahh no lo sé Wally− empezó Uno− le digo, me dice, es que ya somos muchos en la mesa…

−¿De qué estás hablando Miguel? Hay mucho espacio y pensé que podríamos ser amables…

−Si Güero, pero… ahmm… bueno, le digo me dice…−miró a Kuki de reojo y luego a Cinco buscando ayuda, pero al igual que él, la morena parecía no encontrar las palabras adecuadas para no desatar la Tercera Guerra Mundial.

−No te preocupes Miguel, yo quiero repasar un poco más antes del examen de matemáticas, los veo en un rato, un placer Sarah− Kuki le sonrió gentilmente mientras se ponía de pie, intentando guardar la compostura.

−¿Estás bien Kuki? Pareciera que estás a punto de llorar− preguntó Cuatro sin entender por qué Uno y Cinco lo miraban intentando decir algo.

−E-estoy bien, sólo necesito estar sola un ratito− se acercó a él y le dio un beso en la mejilla antes de salir de la cafetería, él se limitó a seguirla con la mirada sabiendo que algo ocurría.

−¿La puse incómoda? − Preguntó Sarah con preocupación fingida− lo lamento no era mi intención, sabes Wallabee, creo que mejor me voy a sentar a otro lado, nos vemos luego, un gusto conocerlos chicos− se retiró mientras el Güero la miraba confundido.

−Ok ¿alguien me puede explicar ahora qué paso?

−Amigo, eres un idiota− empezó Dago− estoy seguro que sólo entiendo la mitad de la historia y aun así comprendí la situación.

−De verdad que hay demasiado drama en este lugar− comenzó Kendra− vamos Dago, hoy no me apetece comer aquí− tomaron sus platos y se levantaron.

−No tienes, pero ni idea de lo que pasó ¿verdad genio? − le dijo Abby con mala cara− si notaste que Tres se enojó ¿o tampoco?

−¿Enojada? Pero si hasta me dio un beso en la mejilla− Uno se golpeó la frente con la mano, a veces se preguntaba cómo había logrado sobrevivir su sector sin él como su líder.

−Cuatro− empezó Memo− hasta yo me di cuenta que eso fue un movimiento de Kuki para marcar su territorio ante una posible amenaza, vamos, en todas las novelas que ve mi mamá siempre pasa lo mismo, es de manual.

− ¿Qué? ¿Kuki celosa de Sarah? − no pudo ocultar su sonrisa− pero si Sarah sólo es una amiga, sí, salimos juntos un par de meses, pero eso fue hace mucho, fue mi primera novia y…− de pronto su cerebro comenzó a funcionar, Abby podría jurar que incluso podían percibir el olor a quemado de los engranajes funcionando − ay no, ay no, lo había olvidado completamente ¿fue por ella que me abofeteo?

−No lo sé genio ¿le diste razones?

−No lo recuerdo, era un idiota en esa época.

−¿Solo en esa época?− Memo lo miró enojado ¿hasta cuándo iba a dejar de meter la pata en los asuntos del corazón?

Kuki estaba sentada en uno de los pasillos de la biblioteca mientras lloraba en silencio, no podía dejar de temblar y en lo único que se concentraba era en intentar respirar, hacía mucho que no tenía un ataque de ansiedad con esa intensidad, pero era de esperarse, de pronto sus pesadillas amenazaban con volverse real una vez más.

Había intentado guardar la calma, no hacer una escenita ni salir corriendo, pero verla de nuevo, a la persona que había hecho de sus últimos años de infancia un infierno llevarse tan bien con Wally le había clavado una espina en el corazón. No quería pelear con Cuatro, menos cuando las cosas habían estado bastante bien entre ellos y cuando tan cerca estaban de recobrar sus memorias, pero tampoco podía permanecer allí viéndolos y fingir que no la ahogaban los recuerdos.

−Wally odia a las niñas tontas y yo no dejo de demostrar que lo soy− se dijo en voz baja limpiándose las lágrimas con la manga de su blusa− si sigo así volverá a ocurrir…

−Oye no pongas palabras en mi boca, yo no odio a las niñas tontas, no a todas en todo caso y jamás te odiaría a ti− Cuatro apareció de detrás de uno de los libreros y se sentó junto a ella abrazándose las piernas como ella− cuando te escondes es difícil encontrarte ¿sabes? Suerte que conozco tus hábitos.

−Quiero estar sola− dijo Kuki.

−Lo sé, lo dejaste claro, pero como ya te diste cuenta no soy muy perceptivo para las indirectas.

Ambos permanecieron en silencio un largo rato, sólo interrumpido por los sollozos de Tres, quien se sentía avergonzada, sabía que Wally no entendía lo que sucedía ¿Por qué Sarah había regresado de pronto? Todo iba muy bien sin ella.

−Sarah fue la primera chica con la que salí− susurró Wally− al menos la primera de la que tengo memoria− Kuki desvió la mirada mientras más lagrimas caían− y ese es el nombre que ha salido de tu boca cuando mencionas que soy un traidor. Sabes, no entiendo aun por qué lo soy y soy un idiota por no haberme acordado y llevarla a la mesa, pero en mi defensa, hacía muchos años que no pensaba en ella, de no ser porque ella se acercó a saludarme, esa parte de mi vida habría quedado completamente olvidada y sin que el borrado de memoria hubiera intervenido.

−Los hombres no olvidan así de fácil a su primera novia− contestó molesta.

−No, supongo que no, pero aunque en las memorias de Wally ella fue su primera novia, lo cierto es que en realidad ella no lo fue ¿no es así? − Kuki comenzó a llorar más fuerte− no quiero sonar como un patán, pero supongo que en realidad ella no fue nada para mí, sí recuerdo que había muchos besos y fue algo muy pasional, pero ni siquiera recuerdo por qué salí con ella, me parecía linda en aquel entonces, porque además siempre parecía prestarme atención, pero en realidad no fue algo importante− Kuki lo miró con furia.

−Si intentas que me sienta mejor solo lo estás empeorando.

−Escucha, tu mejor que nadie sabes que soy un idiota y no he sido el mejor hombre del mundo, pero también sabes que estoy intentando mejorar, no soy el Cuatro que conociste, pero tampoco el Wally que solía ser. Kuki, lo que intento decir es que no siento nada por Sarah, supongo que es linda, pero no es mi tipo, ya no, quizás nunca lo fue, eso pasó hace mucho y realmente no fue algo importante en mi vida. Además, tú lo dijiste, yo… estoy saliendo con alguien, aunque sólo sea para cuidar apariencias de nuestras misiones, y no hay nadie por quien quisiera cambiarla.

Kuki lo miró con lágrimas en los ojos, pero un tanto sonrojada, permanecieron en silencio un rato más hasta que ella apoyó lentamente la cabeza en el hombro de Wally.

−¿De verdad Sarah no te gusta?

−No, sólo hay una chica que me gusta.

− ¿Y la conozco?

−Yo creo que sí. − dijo sonriendo para sí.

− ¿Quién es Güero?

−Eso te lo diré hasta que sea número Cuatro completo, ánimo, si todo sale bien la próxima semana tendré mis memorias− le sonrió al tiempo que la alarma marcaba el final del descanso−ahora tenemos un examen de matemáticas que presentar, andando− se puso de pie y le tendió la mano para ayudarla a hacer lo mismo. Salieron juntos de la biblioteca y se enfilaron al segundo piso, Wally sintió entonces la mano de Tres entre las suyas y la miró sorprendido, ella no se atrevió a subir la mirada.

− ¿Podemos caminar así? Después de todo, se supone que estamos saliendo.

−E-este sí, creo que está bien.


Kuki Kiut dio varias vueltas frente al espejo de cuerpo completo que tenía en su habitación, la tarde anterior había ido de compras con su madre y juntas habían encontrado un vestido color verde con escote de corazón y tirantes, se le ajustaba en la cintura y caía en capas que le daban un poco de vuelo a la falda. Se abrochó unos zapatos con un poco de tacón que se ajustaban al tobillo y se puso unos guantes negros que completaban el atuendo, los de la Otra cuadra habían sido muy estrictos sobre la vestimenta formal en su fiesta.

Miró de nuevo el resultado, su maquillaje consistía en simple delineador negro y algo de brillo en los labios y un sencillo chongo, tomó un bolso pequeño de cabeza de Simio Arcoíris negro y guardó allí su celular, su monedero y miró con duda el reloj que Dos les había dado, llevaba el brazalete por debajo de los guantes, así que decidió abrocharse el reloj por encima, después de todo no sabía en qué momento tendría que pedir ayuda y dado que todas sus misiones terminaban en ellos huyendo por los pelos, era mejor no arriesgarse.

Debatía sobre si sería conveniente llevar su abrigo o un simple chal que le había regalado su abuela cuando un ruido que venía de afuera de su habitación llamó su atención así que se asomó y se encontró a Joey y Mushi metiendo armamento y aparatos en una maleta.

−Mi hermano mayor va a babear cuando te vea− dijo el menor de los Torres sentado sobre la tapa de la maleta mientras Mushi intentaba cerrarla.

−Creo que estará demasiado preocupado en que la misión salga bien, de eso depende que le regresen sus memorias, dudo que siquiera note que estoy usando un vestido nuevo.

−Bueno el Güero Torres es un idiota− comenzó Mushi− pero él babeaba por ti hasta cuando usabas leggins y sudaderas, así que honestamente yo también creo que lo harás pedazos con el vestido que te compramos con mamá, dile que yo ayudé a escogerlo− le sonrió mientras lograba dar el último tirón para cerrar por completo la maleta.

−Es cierto, fuiste de compra con ellas− Joey se limpió el sudor− Sonia estaba celosa porque Samantha jamás la ha invitado a ir de compras.

−Bueno, Kuki es una adolescente, pero creo que incluso sin memorias no era del todo odiosa, siempre y cuando no se trate de compartir sus simios arcoíris, no me quejo. Además, mamá me compró un nuevo kigurumi de Simio Arcoíris, si todo sale bien hoy lo verás cuando regresemos a la Base Subterránea, Sonia también tiene uno, así que podremos hacer una pijamada feliz.

−Es difícil que no podamos estar todos en la Casa del Árbol, le pediré a Cinco y a Uno que tengamos una pijamada feliz cuando Cuatro se nos una−sonrió Kuki.

−Cuando Cuatro vuelva se la pasaran besándose− Mushi rodó los ojos− estoy segura que hoy el Güero Torres no podrá quitarte la mirada de encima, ¿De verdad eres adolescente? Pareciera que no sabes cómo piensan, sobre todo los hombres.

−O-oye− se defendió Joey− no todos somos así− refunfuñó− creo que estar cerca de 86 es contagioso.

El timbre interrumpió la conversación y escucharon como Kani Kiut salía del cuarto que había acondicionado como oficina para abrir la puerta.

−Seguro es mi hermano.

−¡Kuki, Wallabee ya llegó por ti!

−¡Ahora bajo!− gritó la asiática− ¿qué harán ustedes?− le preguntó a los niños.

−Mantendremos el perímetro supervisado− contestó Mushi− ustedes serán los oídos y ojos dentro de la fiesta, pero nosotros estaremos por fuera, listos para intervenir en caso de que lo arruinen, como suele suceder.

−Lindo comentario hermanita− le dijo molesta.

−En fin, sincronicemos relojes− le dijo la menor− así estaremos en la misma frecuencia y podremos intervenir si algo malo sucede− Kuki rodó los ojos, pero hizo lo que su hermana le pedía; seguía demasiado feliz de tenerla de vuelta y no tenía ganas de pelear con ella.

−¿Qué hacen?− Wally subía las escaleras enfundado en un traje negro que su madre había rentado para la ocasión, acompañado de una camisa naranja y una corbata de moño, se notaba cohibido e incómodo− siento no haberte esperado abajo pero tu papá parecía no estar teniendo un buen día y no dejaba de farfullar sobre el ruido que ustedes dos están haciendo−dijo señalando a su hermanito y a la menor de los Kiut.

−Algún idiota borró la contabilidad de los últimos seis meses de su empresa− agregó Mushi− ahora todo el personal tiene que trabajar el quíntuple para remediarlo− rodó los ojos.

−¿No han intentado llamar a un técnico?− preguntó Joey− al ser una compañía grande deberían tener el presupuesto para una emergencia de este tipo.

−Son adultos, seguramente no pudieron, no me gusta ayudar adultos, pero el temperamento de papá comienza a molestame, anoche nos sermoneó a Kuki y a mí por "tener el volumen alto" mientras veíamos 10 cosas que odio de ti; una vez que terminemos esto yo misma recuperaré esa información.

Wally no podía apartar los ojos de Kuki, aunque intentaba disimularlo apartando la mirada, el sonrojo y nerviosismo lo delataban. Después del incidente con Sarah su relación había ido en un camino muy parecido al de una pareja que comenzaba a salir, Kuki lo buscaba constantemente entre clases y él, siguiendo el consejo de Cinco, intentaba no arruinarlo siendo impulsivo, por lo cual, de alguna manera al fin sentía que su relación iba por buen camino. Y después de esa noche estaba casi por completo seguro de que podrían iniciar una relación en serio, lo cual le aterraba y entusiasmaba por igual.

−Cierra la boca hermano, se te meterá una mosca− le dijo Joey sin poder aguantarse más la risa.

−¡¿Qué?! N-no y-yo solo… solo… no estaba viendo a Kuki sino a Mushi, es que me alegra que ya esté con nosotros− dijo rascándose la nuca y desviando la mirada mientras las hermanas Kiut disimulaban su risa con la mano.

−Que amable eres Güero− le dijo Mushi− pero no por eso te la dejaré fácil con mi hermanita, mucho cuidado con hacerla llorar y dejarla rota como la última vez.

−¿Qué?

−¡Mushi!− la paró Kuki− voy por mi abrigo Cuatro, si no nos vamos ya Uno vendrá por nosotros, sabes que no tolera la impuntualidad.


Cinco se bajó del auto de la mamá de Dos cuidando que la abertura de su vestido de gala azul marino no mostrara de más, había optado por un modelo tradicional que le llegaba a los hombros, su rizada cabellera volaba tras ella.

−¿A qué hora quieres que pase por ustedes, cielo?− preguntó la mujer que conducía mientras Memo se veía algo abochornado, usaba un traje gris con una camisa azul cielo.

−Yo te llamo mamá, por favor ya vete, a nadie lo traen sus papás.

−¡No seas grosero Guillermo! Además, recuerda que Abby tiene hora de llegada y como el caballero que eres debes respetarla, yo le prometí a su papá que la llevaríamos a casa temprano y a salvo.

−Lo se mamá− dijo incómodo− pero no te puedo decir una hora exacta, yo te llamo− dijo muy apenado al ver que varias parejas los miraban y se reían− por favor ya déjanos ir− la mujer le puso mala cara y estaba a punto de comenzar a gritarle cuando la morena interrumpió.

−¿Le parece bien si a las once le llamamos y acordamos una hora para que pase por nosotros? Seguramente esto termina antes, pero creo que es una buena hora y está por debajo de mi hora de llegada− la mujer sonrió.

−De acuerdo linda, cuídense y pórtense bien, sobre todo tú Memo, no lo arruines que jamás encontrarás a alguien mejor que Abby ¿quedó claro?

−Sí mamá− miró como ponía en marcha el auto− es bueno saber que hasta tú piensas que soy un perdedor− murmuró viendo cómo el auto se marchaba− lo siento Abby, mamá no me deja sacar el permiso de conducir aún porque cree que huiré de casa y me volveré un rebelde sin causa.

−Descuida nene, tu mamá siempre me ha parecido muy divertida, no me molesta.

−Sólo te gusta burlarte de que hasta mi mamá me hace bullying− Abby sonrió.

−Sí, un poco sí, pero dejemos de hablar de tu mamá y aloquémonos un poco− lo tomó del brazo− no olvides que tenemos trabajo qué hacer− Dos asintió y juntos recorrieron el camino que los separaba de la entrada.


Rachel y Uno llegaron a la mansión de los de la Otra cuadra y un mayordomo les pidió la invitación. El inglés sacó con cuidado el sobre que portaba la tarjeta, utilizaba un traje negro, camisa blanca y una corbata roja, mientras que Rachel utilizaba un vestido azul cielo de mangas tres cuartos y el cabello recogido en un chongo alto.

Una vez adentro llegaron al salón donde los invitados ya se movían al compás de la aburrida y sana música que los de la Otra cuadra habían puesto, aunque éstos se veían molestos porque nadie respetaba su regla de medio metro de separación entre las parejas.

La pareja se apresuró al área de comida, donde había una mesa con los aperitivos más extraños que habían visto y una gran olla de ponche, allí se encontraban Kendra y Dago hablando sobre cómo al ambiente le faltaba un poco de jazz.

−Hola chicos− saludó Uno− ¿vinieron juntos?

−Sí, en una incestuosa cita por si no lo notas− dijo Kendra asegurándose que no había nadie cerca para oírla.

−Ya te dije que nadie piensa que soy tu primo, aquella vez en El punto sólo se lo dijiste a Abby, bien puedo pasar como tu amigo de la infancia o tu nuevo interés amoroso− Kendra rodó los ojos.

−Crecimos juntos Dago, entiendo que el Sector V no tenía trabajo que hacer y por ello se la pasaban coqueteando entre ellos, pero yo te veo como alguien de mi familia.

−Bueno, entonces velo como una misión donde aparentemente no somos el crush de nadie y nos tocó venir juntos− le dijo algo dolido− además soy un galán, no hay nada malo conmigo ¿qué tiene Dos que yo no tenga?

−Cerebro y barba partida− le dijo con una sonrisa traviesa, sabía que eso molestaba mucho a su amigo.

−¡Hey! Yo no vi a Memo salvando a poblaciones de niños en África del acné del macaco− Rachel carraspeo y con ese leve gesto los dos agentes hicieron posición de firmes y se llevaron una mano a la frente a modo de saludo militar.

−Relájense soldados− ambos bajaron las manos− hoy tenemos que hacer un trabajo excepcional, no hay espacio para errores, se supone que algo grande pasará esta noche y debemos estar alerta, demuestren que son dignos representantes de su Sector.

−Sí ex Líder suprema− susurró Dago.

−Perdone nuestro puñado de hormonas, no volverá a pasar− Kendra tomó de la mano a Dago y se lo llevó a la pista de baile dispuesta a cumplir su misión de manera excepcional.

−Nunca había visto a Kendra conducirse con tanto respeto con absolutamente nadie − susurró Uno.

−Es un poder que viene con el uniforme− aseguró la rubia− ¿q-quieres bailar un poco Uno? No veo a ninguno de tus amigos, quizás aún no lleguen.

−Sí, supongo que está bien que bailemos, seguramente no tardan en llegar− miró sus tres relojes.

Mientras el tiempo pasaba, cada vez más parejas obviaban el hecho de la pésima música y comenzaban a disfrutar, algunas habían inventado su propia coreografía y las demás estaban demasiado ocupadas besándose como para poner atención en lo que escuchaban.

Tres y Cuatro se habían infiltrado entre el equipo de futbol americano y las porristas donde Evan, quien había terminado invitando a Jena, no dejaba de mandarle miradas asesinas mientras la pelirroja hacía lo mismo. Habían ido juntos sólo porque a ambos les unía el deseo de ver a esa pareja disuelta, no porque se toleraran.

Cinco y Dos habían estado bailando toda la noche a su propio ritmo, a veces como si fuera un vals, otras como un tango y no podían ocultar que pese a ser una misión en serio se estaban divirtiendo. Él la tomaba en brazos y la hacía girar mientras ella se carcajeaba, a esto llamaba ser una adolescente.

Gran parte de la velada había ocurrido sin mayores incidentes que los robots de los de la Otra cuadra intentando separar a las parejas que parecían olvidar que había gente alrededor y comenzaba a besarse sin ninguna clase de pudor; ante este panorama, Uno les había dado la señal para el plan B, aquél donde pasaban a la acción buscando pistas por sí mismos.

Cinco y Kendra se quedaron charlando en un rincón mientras sus respectivas parejas salían a tomar un poco de aire fresco, fachada de lo que en realidad sería una misión de reconocimiento. Pronto Tres y Cuatro se les unieron en la charla sobre el último partido de baloncesto y lo fenomenal que ambas habían lucido.

En algún momento una de las chicas que entrenaba tae kwondo con Kuki fue a buscarla para que conviviera con el equipo, algo que Cinco le animó a hacer en caso de que pudiera escuchar algo importante, en general nadie había conseguido algo interesante o de la magnitud que Mauricio esperaría. Cuatro se quedó platicando con las chicas sobre chismes de profesores cuando Rose apareció, había asistido con un chico mayor, pero en ese momento estaba sola.

−Hola Wally− dijo la rubia mientras sonreía a todo lo que daba.

−Hola Rose− contestó el chico incómodo.

−Yo… me preguntaba si podríamos hablar … en un lugar más privado− le guiñó el ojo.

−Ahm Rose, estamos en una fiesta, no creo que sea cortés…

−Sé de un lugar a donde podemos ir, sólo será un rato.

−Vengo con Kuki, no sería muy caballeroso si me desaparezco.

−En realidad creo que Kuki se va a tardar un rato− agregó Cinco dándole un sorbo a su ponche e intercambiando una mirada de complicidad con Rose− y no creo que ella se moleste de que hables con más personas, digo se fue y te dejó hablando con nosotras.

−¿Qué? Pero yo…

−Si solo charlan no creo que haya problema− agregó Kendra− cuando venga le decimos que igual te fuiste con unos amigos un rato y ya.

−¿Lo ves? Asunto arreglado− lo tomó de la mano y comenzó a tirar de él− se los regreso en un rato chicas− ambos desaparecieron por un pasillo.

−¿Crees que sea buena idea que se vallan solos?− le susurró Kendra.

−Sí, aparte de que estoy ganando puntos ante Rose, sospecho que si juega bien sus cartas, el Güero va a obtener información más importante de la que nosotros podríamos.

−¿Y si lo arruina?

−Espero que no, confío en mi equipo y él más que todos desea que esto salga bien.

Wallabee se vio arrastrado a uno de los cuartos de la mansión, el rubio intuyó que era una sala de estudio ya que había un librero con varias enciclopedias, diccionarios, y un escritorio con un computador, también había un sillón donde seguramente se sentaban los de la Otra Cuadra a recitar las lecciones vistas en clase.

−No creo que a Lenny y sus hermanos les parezca que estemos merodeando en su casa.

−No creo que se den cuenta− la chica miró curiosa los alrededores de la habitación− ¿conocías esta casa?

−No.

−Yo solía venir a veces, aunque en otras circunstancias− por un momento recordó a Harvey, cuando ambos aún estaban atados a KND.

−¿Y también te escabullías por las habitaciones?− Wally se sentó en el reposabrazos del sofá y miró a Rose, aunque habían decidido no encender la luz, debido al gran ventanal y la enorme luna la habitación estaba bien iluminada.

−Sí, algo así.

−¿Y de qué querías hablar?− preguntó Wally impaciente.

−Siempre estás tan distante, con tus amigos, como si no quisieran relacionarse con nadie más, Wally, antes de que me fuera un semestre solíamos charlar de vez en cuando, incluso fui a tu casa a estudiar ¿no lo recuerdas?

−Sí, lo hago− contestó Wally− pero nunca hemos sido amigos Rose, de hecho esta es la primera vez que hablamos o al menos me dices algo de ti, como que conocías esta mansión− Rose le sonrió.

−¿Quieres que hable de eso? Bueno, podría hacerlo, pero es muy aburrido hacerlo con personas que no comparten esos recuerdos− Wally la siguió con la mirada por la habitación ¿acaso le estaba hablando de su tiempo en KND?− supongo que puedo decirte que venía aquí con un chico, no uno de los anormales que viven aquí.

−¿Tu novio?

−Sí, supongo que la gente nos llamaría así, él me mostró esta casa y me enseñó mucho, creo que para ser justos me ayudó a ser quien soy ahora, pero no hablemos de Harvey, mejor hablemos de nosotros.

−¿Nosotros?

−Evan no te invitó a unirte a nuestro grupo porque no le caes bien, pero ahora yo estoy a cargo y nos interesa que seas uno de los nuestros, de esa manera podrías vengarte de KND, lo que te hicieron.

−¿KND? Esa pandilla que está de moda entre los niños de primaria ¿no? Mi hermanito habla de eso todo el tiempo.

−Si tu accedieras a unírtenos seríamos imparables, incluso creo que serías más útil que Kuki− se había ido acercando a Cuatro, quien se sentía muy incómodo.

−Creo que es mejor que volvamos, Kuki debe estarse preguntando donde estoy y no es muy amable de mi parte dejarla sola tanto tiempo− se había levantado para encaminarse a la salida cuando Rose lo empujó hacia la pared, acorralándolo.

−También sería descortés si me dejas hablando sola, verás las cosas en la escuela están por ponerse interesantes, seguramente Padre no aceptará tan fácil y tendremos que convencerlo a través de sus encantadores chicos y nada me haría más feliz que nos ayudaras con ellos y después acabaríamos con KND.

−No comprendo Rose− el rubio estaba haciendo verdaderos esfuerzos para no empujarla, sabía que de alguna manera estaba cerca de descubrir algo− ¿Quién es Padre y a por qué las cosas se pondrían interesantes?

−¿Te pica la curiosidad? Puedo contarte muchas cosas, aunque claro, no vas a entenderlas en un principio, es algo normal, pero estoy segura que una vez que sepas lo que te hicieron querrás unirte a nosotros en contra de KND, ese es el problema de Evan, no sabe que la rabia de los agentes a quienes les borraron las memorias ayudan más que la presión social a unirlos a nuestra causa, pero a mi no me gusta dar información gratis, propongo un intercambio equivalente.

−¿Intercambio equivalente?

−Yo te contesto una pregunta, pero a cambio quiero que me des un inofensivo beso− le quiñó un ojo.

−No− respondió apartándola de él− salgo con Kuki y la verdad ni siquiera debería estar ahora mismo aquí contigo, si se entera…

−Kuki, Kuki, Kuki ¿es todo en lo que piensas? Ni siquiera es la gran cosa, no parece el tipo de chica con la que saldrías y aun así pareciera que no puedes hablar con nadie que no sea ella.

−Es que… no he sido muy bueno con ella, escucha hay demasiadas cosas entre nosotros que no entenderías, no es que le moleste que tenga amigas, sólo… la ha pasado mal por mis tonterías y no quiero verla triste otra vez por mi culpa, es la chica más maravillosa que he conocido y…voy con ella, lo siento Rose, no debí haberte acompañado hasta aquí− caminó nuevamente hacia la puerta, pero Rose barrió uno de sus pies mientras lo empujaba sobre el sillón, se lanzó sobre él y utilizando el peso de su cuerpo doblegó al muchacho, quien estaba demasiado sorprendido que no logró evitar que Rose lo besara con furia; estaba harta de que Kuki Kiut siempre se interpusiera en lo que ella deseaba, la odiaba con toda su alma.

En esos segundos Wally intentaba entender qué pasaba ¿en serio lo había derribado una chica así de fácil? No es que no fuera posible, Kuki y Abby lo hacían muy seguido en los entrenamientos, pero no pensaba que Rose tuviera esa agilidad y fuerza, aunque era lógico, había tenido el mismo entrenamiento que ellos y él había sido muy descuidado.

El ruido de la puerta lo sacó de la estupefacción del momento, Rose había dejado de besarlo y él aprovechó para quitársela de encima en el momento en que ella levantaba la cabeza del sofá para ver quién había entrado.

−Está ocupado, por favor danos privacidad.

−Quítate Rose− dijo empujándola y echándose hacia atrás, para lograrse incorporar y encarar a quien había entrado y no alcanzaba a ver desde su posición, no quería chismes raros en los oídos de nadie; sin embargo, sólo pudo ver la puerta cerrarse.

Perfecto, ahora alguien irá a contar que me vio contigo− se levantó y la miró con furia y las manos en puño, ya no se distraería pensando que solo era una chica, no después de todo lo que sabía de ella− salgo con Kuki y ella… me gusta mucho, no estoy interesado en ti y quiero que lo entiendas de una vez por todas.

−Apuesto a que nunca te ha besado como yo, a esa niña le falta carácter.

−Te sorprenderías, pero no es algo de lo que hablaré contigo, déjame en paz Rose o la próxima vez no seré tan amable.

− ¿Me estás amenazando? ¿De verdad crees que podrías contra mí en una pelea? Además, deberías cuidar tus palabras, tengo más poder del que te imaginas.

−No me interesa tu raro grupo ¿ok? Sólo aléjate de mí, podrías salir con quien tu quisieras, pero yo no estoy disponible.

−Mira Wally, quiero que entiendas algo, es Harvey quien tiene interés en ti y tu antiguo sector y siempre me llama a mí para las misiones difíciles porque sabe que no lo voy a defraudar, así que no voy a aceptar un no por respuesta.

−Haz lo que quieras, me voy a buscar a mi novia.

−¿Y le dirás lo que pasó?− dijo con una sonrisa malvada− las chicas apreciamos la honestidad, pero en este caso y con lo insegura que es Kuki, creo que todo va a terminar mal.

−Metete en tus propios asuntos− le dijo saliendo de la habitación y dando un portazo ¿cómo es que una noche que iba tan bien había terminado así? No, no, no , debía pensar positivo, Kuki era una chica razonable, sólo debía evitar que la noticia llegara a sus oídos antes de que él pudiera contarle cómo pasaron las cosas.

Comenzó a buscar a Kuki por el salón de baile, pero sólo podía ver a los de la Otra cuadra peleándose con una de las compañeras de equipo de Cinco porque intentaban poner otro tipo de música, Uno intentaba mediar el asunto mientras Rachel veía todo algo divertida. En una esquina vio a Dos y Cinco bailando y se acercó a ellos ¿dónde se había metido Kuki?

−Oigan ¿han visto a Kuki?− ambos se miraron nerviosos.

−Bueno… no creo que este sea un momento en el que ella quiera verte Güero…

−Sobre todo… después de ya sabes− le dijo Abby molesta.

−¿De qué?− sintió un vacío en el estómago ¿tan rápido se había enterado?

−Veras Güero− prosiguió Memo− ella te estaba buscando porque ya te habías tardado y no contestabas el celular− el chico se buscó el aparato en las bolsas, no estaba, seguramente Rose se lo había quitado en algún momento− y Sarah le dijo que te había visto internarte en el segundo piso con Rose, ella fue a buscarte…

−Yo la acompañé porque pensé que podrías tener problemas… pero, ella y yo te vimos besándote con Rose− continuó Cinco− mira sé que debe haber una buena explicación, pero está furiosa, traté de tranquilizarla pero me pidió estar sola, traté de que nos fuéramos a casa, pero como dije… no es momento para hablar con ella, tiene que calmarse.

−¿Dónde está? ¿La dejaste sola? No es lo que parecía, en serio…

−Lo se Güero, pero ahora mismo ella no te va a escuchar, es cucha Kenny me dijo que ella la vigilaría un rato, esperaría a que se calmara y la convencería de irnos a casa, no sin antes decir que somos un sector cero profesional, ya sabes.

−Esto también es tu culpa y de ella, ustedes me dijeron que fuera con Rose, por Dios ¡soy yo! No podían confiar en que no lo arruinara− se marchó hacia la cocina para buscar a su novia y a Kenia.

−Tiene un buen argumento Abby, no debiste dejarlo ir con esa chica, es malvada− agregó Dos.

−Yo no le dije ve y bésala.

Wally visualizó a Kendra junto a un par de chicas del club de baloncesto que agregaban alcohol al ponche, ella parecía muy divertida mientras Dago, aparentemente bastante ebrio, tomaba hasta el fondo de su vaso con un par de chicos del club de lucha.

−Kendra ¿dónde está Kuki?

−Completamente deshecha− le contestó la morena apartándose de sus amigas− escucha de verdad no sé cómo no ha matado a la rubia porque hasta llamas le salieron alrededor del cuerpo.

−No es lo que parece, lo juro ¿dónde está necesito hablar con ella?

−Estuvo bebiendo un rato con nosotros− agregó una chica de cabello corto y flequillo− pero hace unos minutos vino por ella su amiga de cabello chino ¿Cómo se llama? ¿Bianca? Rayos estoy con ella en sociales, pero ya estoy algo mareada− comenzó a reír sin sentido mientras su amiga pelirroja y de aparatos dentales reía con ella también.

−Becca− aseguró Ken mientras Dago se acercaba dando tumbos− tranquilo seguramente la están consolando entre todas las porristas.

−¿Quién?− preguntó Dago.

−Pues Kuki.

−¿Y quién es Kuki?

−Estas completamente ebrio le dijo soltando una carcajada al verlo derramar medio tazón al intentar servirse más ponche.

−¡Becca ya no es su amiga!− gritó el rubio exasperado mientras sentía que el corazón se le salía del pecho ¿por qué solo a él parecía preocuparle que Kuki estuviera sola entre un mar de adolescentes?

El australiano volvió al salón de baile para localizar a las porristas, las vio a lo lejos bailar en grupo una coreografía sexy mientras los de la Otra cuadra seguían discutiendo con un grupo de alumnos que intentaban hacerlos entrar en razón, ya no había rastro de Uno.

Caminó decidido hacia el grupo de porristas y tomó del brazo a Becca para llamar su atención, jalándola a un extremo de la pista donde pudiera hablar con ella.

−¿Dónde está Kuki?

−¿Acaso parezco su mamá?

−Kendra me dijo que tú te la llevaste.

−Es lo menos que podía hacer por mi ex mejor amiga después de que un patán como tú la lastimara, siempre se lo dije, pero no me escuchó, allí están las consecuencias.

−¡No fue así! Mira, sólo dime donde está.

−Con Evan obviamente, él también la vio mal y le dijo que si quería podía llevarla a casa en su auto, ella accedió.

−¿¡Qué!? ¡Evan estaba súper ebrio casi desde que llegamos! ¿cómo la dejaste irse con él?

−¿Tienes miedo de que se hagan novios? Bien merecido te lo tendrías.

−¿¡Qué rayos pasa por tu cabeza!? Dejaste ir a una chica tomada con un imbécil ebrio ¡¿Eres idiota?!

−Oye amigo no le digas así a mi novia− intervino Roberto, pero solo recibió un puñetazo en la cara que lo mandó al suelo mientras Wally salía al jardín a buscarlos ¿acaso nadie tenía sentido común en ese lugar? Tenía un muy mal presentimiento.


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