Capítulo 3

La noche me confunde

-¡Makoto, ahí estás!

-¡Quién te ha visto y quién te ve, parece que haya pasado una eternidad!

-¿Qué pasa, tíos, como va eso?

Aunque los dos éramos japoneses de nacimiento, se notaba rápidamente quien había vivido más tiempo en el país del sol naciente y fuera de él. Aunque en los círculos de amistades más íntimas suele imperar una mayor informalidad, normalmente las quedadas en Japón no suelen ser tan multitudinarias y rimbombantes en comparación. O a lo mejor esa era la sensación que me daba, sin embargo había salido tan poco siendo idol que apenas tenía algo con qué compararlo, sintiéndome un poco ignorante en ese aspecto. Aun así no dejé que eso me desanimara y seguí a mi hermano a lo largo de toda la parte baja del muelle, hacia donde estaban todos esos chicos y chicas.

La primera quedada con los amigos de mi hermano llegó más pronto de lo esperado, y para esa tarde ya habíamos quedado con ellos bajo el muelle de la playa de Santa Mónica, donde estaríamos un rato relajándonos, para luego ir de fiesta a un local no muy lejos de allí. Dado que hacía algo de calor incluso por la noche, escogí un conjunto cortito con blusa color aguamarina, vaqueros cortos con los bajos desgarrados y conservando mis eternas y largas coletas. Alguna que otra vez me solía dejar el pelo suelto, sobre todo cuando estaba en casa relajada, pero tras todo ese tiempo llevándolas así no había otra forma para mí, eran una parte de mí bastante representativa y no iba a dejar de llevarlas por mucho que quisiera.

En cuanto les alcanzamos Makoto estuvo saludando a los más cercanos, aunque en un momento dado se separó y se acercó a mí para presentarme.

-¡Muy bien, chavales, os presento a mi hermana pequeña Miku, ha venido a pasar el rato con nosotros esta noche!

-Hola…-saludé tímidamente.

Los demás me saludaron cordialmente mientras se iban presentando, había más chicos que chicas, aunque hubo dos en concreto que parecieron quedarse fascinadas conmigo nada más verme.

-Encantada, yo soy Ashley.

-Y yo Alice… ¿podemos hacerte una pregunta?

-Eh… sí, claro.

-¿Cómo has hecho para tener un pelo tan largo? ¿No te molesta? ¿Es natural?

-No te lo tomes a mal, pero es que jamás habíamos visto unas coletas tan largas como las tuyas, nos encantan.

-Sí, eso sí, son divinas…

Me quedé un tanto cortada, aunque de cierta forma me esperaba algún que otro comentario al respecto; en Japón no era tan raro per se, ya que después de todo cosas más raras se habían visto hacer en cuanto a pelo se refería, pero después de todo era normal que llamaran tanto la atención. Por mi parte las di una respuesta que pudiera satisfacer todas sus dudas.

-Bueno, el pelo es natural, siempre lo he tenido así de largo, y las coletas, aunque parezcan incómodas, me ayudan a llevarlo un poco mejor. Forman parte de mi imagen desde hace mucho y siempre me las recojo cuando salgo.

-¿Tu imagen?-repitió Alice, extrañada.

-Sí, bueno, es que yo antes era idol, no sé si estaréis familiarizadas con el término…

Ellas negaron con la cabeza y por mi parte me apresuré a explicarlas un poco en qué consistía; por un momento acaparé toda la atención mientras escuchaban mi historia, en cuanto terminé uno de los amigos de Makoto comentó.

-Ah, o sea que tú también eres cantante.

-Sí, básicamente, aunque ahora ya no estoy en activo…

-¡Vaya, está claro que en tu casa la música es deformación profesional! ¿Eh, Makoto?-inquirió en ese momento un chico, dirigiéndose a él.

-Ya lo ves, es cosa de familia ¿verdad?-inquirió el mismo, guiñándome un ojo.

Sonreí confidentemente, aunque en ese momento Ashley comentó.

-¿Y dices que no podías salir a la calle sin que la gente se volviera loca? Madre mía, eso no es vida para nada…

-Sí, bueno, no es un modo de vida que dure para siempre, eso desde luego, y en mi caso terminó de forma algo abrupta, pero la verdad es que lo agradezco, apenas tenía libertad en ese sentido. Aunque algunas cosas estaban bien, como el poder mover a la gente a través de la música, el saber que eres capaz de motivar y alegrar a tantas personas compensaba todo lo malo en ese aspecto.

-¿No te arrepientes entonces?

-En ese sentido, no, pero sí que agradezco mucho por fin toda esta libertad que antes no tenía. El poder estar aquí y ahora siendo antes una idol, por ejemplo, era impensable.

-No me entra en la cabeza si te soy sincera ¿por qué?-inquirió Alice, anonadada.

-Sé que es difícil de comprender, pero piénsalo así, cuando se es idol, una persona encarna un ideal, una perfección, una forma de ver la vida, de ahí a que las normas sean tan estrictas y restrictivas. No todo el mundo es capaz de renunciar a tantas cosas, pero yo lo hice porque quería ser ese ideal, animar a la gente con mi música y crecer en ese sentido. Y con haberlo conseguido, me conformo.

Ante esa explicación las dos chicas se quedaron más o menos con el concepto, aunque seguían sin comprender ciertos detalles como las normas, cosa normal por un lado, ya que casi nadie sería capaz de renunciar a los placeres de la vida así sin más.

Sin embargo en ese momento uno de los amigos de Makoto comentó.

-¡Oye, pues nos gustaría escucharte, hemos ido a muchos conciertos pequeños de Makoto y le hemos escuchado cantar, pero tenemos curiosidad por oírte!

Eso me cogió un poco con la guardia baja, comentando de seguido.

-Ah, pues no lo sé, es que así a lo frío…

-¡No te preocupes por eso, tenemos las herramientas necesarias!

Nada más decirlo, se personó en el lugar una furgoneta customizada con vivos colores, abriendo las puertas traseras de manera automática y mostrando entonces un subwoofer de lo más potente junto con luces estroboscópicas, ordenador de abordo integrado y un panel de mandos de lo más manejable añadido a la parte trasera de una puerta. El conductor se asomó por la ventanilla anunciando.

-¡Y el talento!

Ante todo ese despliegue de medios me quedé de lo más impresionada, a lo que Makoto comentó rápidamente.

-Se lo montan bien ¿eh?

-Pues sí…

-¿Entonces qué dices? ¿Te animas?

No necesité mucho más para animarme, ya que después de todo buscaba pasármelo bien y agradarles, así que finalmente acepté.

-Está bien ¿tenéis internet ahí?

-No, pero puedo hacer un apaño con el wifi de los de allí arriba, dame un momento-pidió el conductor de la furgoneta, acercándose al subwoofer.

En la parte superior del muelle había unos cuantos negocios y cafeterías, además de un pequeño parque de atracciones, por lo que rápidamente supuse lo evidente.

-¿Eres hacker?

-Sí, soy más aficionado que otra cosa, pero me sé defender… ¿por qué lo preguntas?

-Oh, no, por saber, allí en Tokio conocí a un grupito de hackers que nos ayudaron mucho de cara a la disolución del grupo, por eso.

-Oh, entonces deben tener más recursos que yo, esos sí que se lo montan bien.

Aun a pesar de sus básicos conocimientos no le supuso mucho problema decodificar las claves de acceso, obteniendo una conexión estable rápidamente y ayudándome a conseguir una base con la que poder trabajar. No me comí mucho la cabeza, lo primero que encontramos me fue suficiente, en cuanto vi el título no dudé en ningún instante.

-Kocchi muite baby… esa misma.

-¿Esta?

-Sí, con esa me vale.

-Bien, pues me la pillo y te la pongo.

Antes de empezar comencé a preparar la voz, al tiempo que avisaba a los demás del detalle de que sólo cantaba en japonés, sin embargo no le dieron mayor importancia puesto que ya habían llegado a oír más de una vez cantar a Makoto de la misma forma.

-¿Cantabas en japonés?-le pregunté en ese momento, sorprendida.

-Sólo cuando empecé en esto, aunque de vez en cuando suelo meter alguna expresión ya hecha en algunas de mis canciones.

Ese detalle me llamó ciertamente la atención, aunque en ese momento el DJ me indicó que ya estaba todo listo y, a mi señal, le dio al play.

Al igual que World is mine, Kocchi muite baby es otro tema clásico de VOCALOID, concretamente de la primera hornada de mis temas más conocidos. Escrito y compuesto de igual forma por Ryo de Supercell, en este tema en concreto se resaltaba otra de esas personalidades extremas que tanto le gustaba a la gente adjudicarme porque sí. Y es que en este era una chica arrogante y engreída que gustaba de manipular a los chicos por saber bien en qué pensaban exactamente, marcándoles las pautas en todo momento y poniéndolos básicamente a la altura del betún. Y aun a pesar del tema del que hablaba, la canción de por sí era de lo más animada y pegadiza, era quizás una de mis preferidas al ser tan fácil de cantar ya que no requería de mucha preparación, aunque había un agudo entre medias que a Paolo le hubiera encantado escuchar.

A lo largo de toda la canción los demás le entraron al ambiente, dando muestras de que les gustaba, lo que me animó mucho. Una vez que terminé todos me aplaudieron y me felicitaron.

-¡Genial, cantas fenomenal!

-¡Entre tu hermano y tú lo petáis en los clubes de la ciudad!

Agradecí inmensamente sus palabras, aunque el aludido fue el siguiente en hablar conmigo, haciéndolo además directamente en japonés.

-Nada mal, hermanita.

-Gracias, aunque… ¿a qué viene este cambio, me quieres decir algo?-inquirí yo, ceñuda.

-¿Qué te hace pensar eso?

Ante eso le miré con gesto desdeñoso, a lo que él se rió al tiempo que comentaba.

-Vale, vale, está bien, por lo que veo es normal que te fijes más en las chicas, eres terrible con los hombres…

-¡Oye!-exclamé yo, molesta.

-¡Es broma, es broma, lo siento, tenía que decirlo!

-¡Calla, idiota!

Makoto se rió de nuevo, divertido, aunque tenía que admitir que sí tenía su gracia ya que, después de todo, no se trataba precisamente de mí en ese sentido.

Justo después estuvimos más de tranquis, poniendo la radio y tomando algo haciendo tiempo mientras esperábamos a que abriera el club donde íbamos a ir. Por lo que me comentaron el sitio se llamaba West End, no estaba muy lejos de allí y estábamos en lista, así que no iba a haber problema a la hora de entrar.

Finalmente, y en cuanto dieron las nueve, nos dirigimos para allá sin más tardar y nada más llegar pudimos pasar directamente al decir al portero que estábamos en una de las listas de los de relaciones públicas, comprobándolo rápidamente y dejándonos pasar. El interior del club no era muy grande pero estaba muy bien decorado con luces frías y varias pantallas por las que pasaban imágenes varias de videoclips con el sonido silenciado. Por el momento no había mucha gente, pero algo me decía que se llenaría conforme fuera pasando la noche.

-¿Qué tipo de música ponen aquí, chicas?-pregunté en ese momento a Alice y Ashley.

-De todo, suelen variar el repertorio en determinados días de la semana, pero me parece que para hoy hay sesión intensiva de trance ¿no, Ash?

-Sí, varias sesiones seguidas de A State of Trance de Armin van Buuren en directo como evento especial, ya que normalmente emite los jueves, pero para hoy va a hacer una excepción.

Conocía el género trance, por supuesto, pero apenas había escuchado gran cosa ya que durante toda mi carrera como idol nos habíamos enfocado principalmente en J-Pop y derivados, sin tocar mucho otros géneros que no estuvieran muy relacionados. En cuanto a Armin van Buuren era uno de los DJs más reconocidos del mundo, por lo que si te dedicabas a la música de alguna u otra forma, el nombre te acababa sonando más o menos independientemente de cual fuera tu área de preferencia.

En cuanto el sitio se llenó un poco más, dieron paso entonces a la transmisión en vivo, siendo el mismísimo Armin el que comenzó a hablar a todos los presentes.

-Buenas noches, Santa Mónica, estoy encantado de estar aquí con vosotros en West End. Para esta noche vamos a repasar algunos de mis clásicos más destacados, nunca está de más echar la vista atrás y ver todo el camino recorrido. Espero que os guste y disfrutad del espectáculo.

A continuación la música se desató, junto con todo lo demás, y me quedé simplemente extasiada. Conocía algunas características del trance, entre ellas su profundidad, su tempo rápido pero melódico y una forma musical que sube y baja constantemente. Sin embargo una cosa es leer sobre ello y otra muy distinta experimentarlo. El resultado de todo ello era una música profunda y melódica que parecía hacerte entrar en estado de trance - valga la redundancia - y llevarte a sitios nuevos inimaginables. La gran mayoría de los temas que sonaron eran puramente melódicos, entre ellos destacaron Mirage, Communication y todas sus continuaciones, Imagine, Face to face, Desiderium 207, Orbion… Todos ellos me sorprendieron gratamente y me hicieron bailar y moverme de una forma que nunca llegué a pensar que lo haría, puesto que su tempo, aun a pesar de ser rápido y bailable, también destacaba por la amplia profundidad tonal acompañada de potentes downbeats, kikck-drums, hi-hats y upbeats, lo cual lo complementaba perfectamente y me hacía nadar en un mar de posibilidades que no hizo más que disparar mi imaginación. En mi cabeza comenzaban a sonar ritmos propios que se iban fundiendo poco a poco, al tiempo que algo nuevo comenzaba a nacer en mí, notándolo perfectamente.

Sin embargo los temas instrumentales no fueron los únicos, comenzando a sonar también unos cuantos vocales que no hicieron más que alimentar ese nuevo anhelo que empezó a acompañarme en todo momento. Entre ellos destacaron especialmente Unforgivable, In and out of love, Youtopia, This light between us, Not giving up on love, Never say never… Estos fueron quizás los que más me movieron, puesto que eran los que más se acercaban a lo que yo usualmente hice durante mi tiempo como idol. Aunque todos los temas producidos por terceros eran cantados por nosotros, alguna que otra vez colaba ligeras modificaciones personales para que sonaran aún mejor, siendo este detalle en concreto uno de los pocos secretos que me guardaba al respecto, imprimiéndoles un poco de mí en ese sentido. Siempre había tenido una parte creadora en mi interior queriendo salir a flote y expresarse, y en esos momentos era cuando más la notaba llamándome con una intensidad abrumadora. Eran tal las emociones que sentía que mi hermano enseguida se percató de ello, dirigiéndose a mí mientras bailábamos.

-Hey, Miku ¿estás bien? Te noto como ausente… ¿no te lo estás pasando bien?

Eso hizo que, por un momento, regresara al mundo de los vivos y me dirigí a él para tranquilizarle un poco, pero como aún estaba algo inmersa en la música le respondí directamente en japonés.

-Ah… sí, sí, tranquilo, tan sólo… escuchaba.

-Vale, vale… ¿te gusta la música?-inquirió él, curioso.

-Sí… mucho…

Ante eso Makoto esbozó una media sonrisa, como si de alguna forma comprendiera el significado de mis palabras, sin decir nada más y bailando conmigo en el proceso, al tiempo que nos dejábamos llevar. Y mientras nos divertíamos y lo pasábamos bien, algo en mi totalmente nuevo comenzaba a asentarse en lo más profundo de mi cabeza, quedándose ahí conmigo.


-Miku, cariño, han abierto una nueva heladería cerca de aquí ¿vamos con tu hermano a probar esos helados?

-Ahora no puedo, estoy en mitad de algo.

Eso cogió con la guardia baja a Kokoa, ya que por lo general Miku no decía que no a un buen helado; algo así haría preocupar hasta al más pintado, y a Kaito seguramente le daría las suficientes razones como para preocuparse por ella. Por otro lado conocía a su hija y podía ver que estaba especialmente centrada escribiendo por un lado a toda velocidad kanjis en una libreta, al tiempo que lo trasladaba inmediatamente después a un cuaderno de música. Su mente parecía estar trabajando al cien por cien, y el gesto en su cara era tal mientras lo hacía que pudo ver que se trataba de algo importante.

Llena de curiosidad se acercó hasta su hija y echó un rápido vistazo a sus notas, pero en cuanto ésta notó su presencia justo detrás de ella, reaccionó de seguido echándose hacia delante al tiempo que exclamaba.

-¡No!

Eso sorprendió aún más a Kokoa, ya que Miku no era para nada secretista, sin embargo se apresuró a comentar.

-Ay, perdona, cariño, no era mi intención molestarte, ya me voy…

-¡No, no es eso, mamá, es sólo que no está listo aún!

Madre e hija se miraron por un momento, diciéndoselo todo en nada. Aunque algo extrañada por su comportamiento, ella finalmente la dejó estar comentando.

-Bueno, está bien, ya me lo enseñarás entonces…

-Sí, tranquila, sólo quiero que esté lo mejor posible, eso es todo…

Kokoa asintió con la cabeza y salió de su habitación, dejándola sola de nuevo; con el ceño fruncido, se dirigió esta vez a la habitación de su hijo, llamando a la puerta suavemente.

-¡Adelante!-indicó Makoto.

Kokoa entró y al verla el chico la saludó.

-Hola mamá.

-Hola hijo… ¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro, dime.

-Se trata de Miku, está un poco rara, anda haciendo algo pero no sé lo que es, no me ha dejado ver lo que estaba haciendo.

Ante eso Makoto miró a su madre alzando las cejas con gesto inquisitivo, a lo que ella continuó.

-Lo que quiero decir es… ¿sabes lo que la puede pasar? Desde que llegó no la había visto tan centrada, es como si de repente algo la hubiera despertado…

El chico se quedó callado mientras pensaba, esbozando una sonrisita al poco rato mientras seguía regulando las cuerdas de su guitarra.

-Ya veo…

-¿Sabes lo que puede ser?

-Posiblemente… me la tengo que llevar de fiesta más veces por lo visto.

Ese comentario dio que pensar a la mujer, viendo enseguida por dónde iban los tiros y comprendiéndolo todo un poco mejor.

-Oh, es verdad… ¿qué tal os fue?

-Muy bien, la verdad, especialmente para ella, se soltó bastante…

-Me alegro… podemos esperar grandes cosas entonces.

-Seguramente. No te preocupes, déjala hacer, algo me dice que lo agradecerá.

Y así fue, puesto que durante los siguientes días se los pasó absorta y muy centrada, metida en su habitación durante la mayor parte del día y saliendo para comer, ir al baño y hacer uso en ocasiones del estudio de grabación de su padre cuando él no estaba. Un día le pilló justamente de receso tomándose un café en la cocina junto con su madre, la chica llegó cargando con varios cuadernos e inquirió con voz queda.

-Papá, necesito usar un momento tu mesa de mezclas ¿te importa?

-Eh… bueno, ahora mismo no la estoy usando, por lo que no, adelante…

-Bien, gracias.

Sin decir mucho más, Miku se encerró en ella y no salió durante unos largos minutos en los que ni siquiera se oía nada al otro lado, puesto que la sala se encontraba insonorizada de arriba abajo. Lleno de curiosidad, el hombre se acercó a la puerta para tratar de escuchar algo, sin embargo en ese momento su mujer le reprendió.

-¡Hayate, déjala, no seas metiche!

-Bueno, bueno, sólo tengo curiosidad, eso es todo…

-Está centrada, déjala.

-Sí, no creas que no lo he notado… ¿qué está pasando aquí?

-¿Tú que crees?-inquirió ella, con gesto obvio.

Marido y mujer se miraron mutuamente, diciéndoselo todo en nada, a lo que él esbozó una somera sonrisita.

-Como si no la conociera… ¿por qué nuestros hijos son tan artistas, Kokoa? ¿Qué hemos hecho para que nos salieran así?

-Ah, no sé, dímelo tú…

Ante eso los dos se rieron con confidencia, sabiendo perfectamente la respuesta a esa pregunta.

-Bueno, recoges lo que siembras dicen…-murmuró Hayate, sentándose de nuevo y dando un sorbo a su café.

-Exacto, podemos estar orgullosos.

-Eso siempre.

Al cabo de unos cuantos minutos más, Miku salió de nuevo cargada con sus apuntes y con cara de concentración total, como si todavía estuviera rumiando algo en su cabeza.

-Ya está, gracias papá.

-Vale… ¿todo bien, cariño?

La chica miró por un momento a su padre, sin decir nada, a lo que él tan solo esbozó una cariñosa sonrisa. No necesitó que le dijera nada, ya sabía la respuesta, y ella tan solo se marchó de vuelta a su habitación.

Los sucesivos días siguieron la misma tónica, conservando en todo momento ese secretismo que tan poco la pegaba, pero ni su hermano ni sus padres se lo reprocharon, puesto que sabían que fuera lo que fuera lo que estaba haciendo, era importante para ella, por lo que la dejaron hacer. La situación podía parecer extraña, aunque a veces la preocupación de una madre solía ser más fuerte. Una noche Kokoa llamó a la puerta para avisarla que la cena ya estaba lista, y al no tener respuesta entró, ya que normalmente siempre respondía. Una vez allí se encontró a la chica tumbada en la cama y profundamente dormida, con los cascos puestos y la pantalla de su ordenador siendo la única fuente de luz. Se acercó a ella y esbozó una cariñosa sonrisa, quitándola los cascos para que durmiera mejor, al hacerlo llegó a oír lo que en ese momento estaba sonando. Se acercó los cascos a un oído, comprobando que se trataba de una música muy profunda y de ritmos marcados que subían y bajaban constantemente. No estaba muy puesta en los géneros más actuales de música, pero supo discernir enseguida que era algún tipo de música electrónica, lo que la ayudó a comprender un poco mejor su más reciente comportamiento. Dejó los cascos en la mesa, apagó el monitor y acomodó un poco mejor a su hija en la cama, al tiempo que la susurraba.

-Descansa, mi pequeña artista…

Tras eso la dio un beso en la frente y se marchó, dejándola dormir. La artista se revolvió ligeramente, pero siguió durmiendo sumida en un profundo sueño.


-Hey, hermanita ¿te interesa volver a salir de fiesta?

Ese comentario me sacó de mis pensamientos, los cuales últimamente fluían mucho a casi todas horas, aunque recientemente andaba un pelín estancada. Tras el primer chute de inspiración, por así decirlo, en el que me tiré la friolera de una semana muy activa y componiendo casi sin parar, los últimos días andaba un poco desangelada en cuanto al proceso de creación se refería, tratando de reencauzar de nuevo el ritmo sin mucho éxito. Fui a la cocina para comer algo, a ver si así me inspiraba, y para entonces mi hermano me miraba esperando una respuesta por mi parte.

-Ah, perdona, esto… ¿qué?

-Decía que si te interesa volver a salir de fiesta como la última vez, tienes cara de necesitar volver a vivir experiencias nuevas…

Por un momento me dio la sensación de que ese comentario iba son segundas, sin embargo el detalle en sí me llamó ciertamente la atención; además de ayudarme a dar el empujón que necesitaba, esa noche me lo pasé francamente bien, por lo que no veía por qué no repetirlo.

-Oh, bueno, podría ser divertido… ¿dónde y para cuándo es?-inquirí, rematando el sándwich que me estaba preparando.

-Es para dentro de pocos días, en la presa Sepúlveda, va a venir un DJ canadiense que a lo mejor te suena: deadmau5…

El nombre me sonaba ligeramente, aunque me venían retazos más visuales que otra cosa, murmurando de seguido.

-Creo que sí… ¿no es ese tío que tiene un logo muy parecido al de Disney o algo parecido?

-Justo, de hecho tuvo en su momento problemas legales con Disney debido a eso, pero al final pudo arreglarlo amistosamente ¿qué me dices, te apuntas? Vendrán Alice y Ashley también, y las caíste bien.

Ese detalle me animó en parte, aunque aún no las tenía todas conmigo puesto que apenas conocía a ese tal deadmau5.

-¿Y qué tipo de música pone ese deadmau5?

-Principalmente dance, house, progressive, algo de trance también…

Al oír este último género reaccioné de seguido comentando.

-Está bien, podría ser interesante…

Ante eso Makoto esbozó una divertida sonrisita, murmurando de seguido.

-Le estás cogiendo gusto al trance ¿eh? ¿No será precisamente eso lo que te ha estado manteniendo tan ocupada últimamente?

Hice todo lo posible para que mis mejillas no enrojecieran, apenas consiguiéndolo, sin embargo el sándwich me ayudó a pasar desapercibida, contestando rápidamente con un ligero gesto molesto.

-No seas tan metiche, anda…

-Sí, sí… en algún momento nos tendrás que enseñar lo que preparas, ya sabes cómo es mamá, yo puedo esperar, pero si la das largas…

Ante eso no dije nada, llevándome el sándwich conmigo junto con una botella de agua y encerrándome de nuevo en mi habitación.

Los días posteriores fueron aún menos productivos, evidenciando el estancamiento creativo en el que me había metido de golpe y sin esperármelo. Había leído en algunos artículos periodísticos que la inspiración es una musa caprichosa y chaquetera que bien puede quedarse contigo largos periodos de tiempo, o bien dejarte tirado como una colilla mal apagada y a merced de las más absolutas de las desgracias. Aunque en un principio lo tomé como una comparación un tanto exagerada, en esos momentos podía dar fe de que era así y no se trataba de ninguna exageración producto del periodismo más amarillista y recalcitrante. Y eso me molestaba más de lo que yo misma estaba dispuesta a admitir. La rabia y la frustración se apoderaron de mí, al tiempo que el lápiz no se movía de ninguna de mis libretas por mucho que lo intentaba. Era como si toda esa explosión de creatividad y visión se hubiesen esfumado por completo, sustituyéndola por un vacío existencial de lo más impertinente y detestable.

Finalmente el día del concierto llegó y tras prepararme con otro conjunto veraniego de lo más fresco, ya que el calor apretaba bastante, nos dirigimos hacia allí a no más tardar. La presa Sepúlveda formaba parte de una gran área recreativa al sur del valle de San Fernando, y fue construida para regular las corrientes del río de Los Ángeles y prevenir así inundaciones en tiempos de crecidas. El área es bastante grande, y en torno a la propia presa había espacio más que suficiente como para albergar un concierto de esas características. Makoto aparcó cerca de la entrada sur, justo al lado de la propia presa, y el resto del camino lo hicimos andando, llegando en poco menos de cinco minutos; mucha gente ya estaba allí congregada en torno a un gran escenario con una cabina de DJ en forma de cubo de lo más curiosa. Los amigos de Makoto ya estaban allí y al ver a Alice y Ashley fui a saludarlas.

-Hola chicas.

-¡Hola Miku! Hacía tiempo que no sabíamos nada de ti, desapareciste de repente…

-Oh, eso es porque estaba ocupada creando…-comentó en ese momento mi hermano el bocazas.

-¡Makoto!-le reprendí con gesto molesto.

-¿Creando? Espera ¿eso significa que…?-inquirió Alice, interesada.

-¡No significa nada, al menos de momento! Además, no he estado muy inspirada últimamente…

-Ah, entonces lo admites…-añadió Makoto, esbozando una sonrisita.

Quise decirle algo al respecto particularmente molesta, ya que después de todo había estado trabajando muy duro recientemente y él le restaba importancia con sus comentarios jocosos, sin embargo en ese momento el escenario se encendió y una cabeza de ratón apareció justo detrás de la curiosa cabina. La multitud se encendió de improviso, al tiempo que empezaba a corear el nombre de Joel, al parecer su nombre real, y éste habló.

-¡San Fernando! ¿Nos lo estamos pasando bien?

Otra oleada de aplausos y vítores recibió calurosamente las palabras del ratón muerto, al tiempo que éste volvía a hablar.

-Ya sé que todavía no hemos empezado, pero… ¿¡nos lo estamos pasando bien?!

La gente volvió a encenderse y yo fruncí el ceño, sin saber muy bien a dónde iba con todo eso.

-Eso quería yo oír, cuando empecemos lo vamos a pasar incluso aún mejor.

Esta vez algunos se rieron, aunque yo seguía sin entender muy bien a qué venía todo eso, comentándolo de seguido.

-¿A qué viene esto exactamente? ¿Va a empezar o no?

-Sí, sólo está jugando un poco con nosotros, si por algo se caracteriza Joel es por su verborrea y su carácter jocoso, él es así-comentó en ese momento uno de los amigos de Makoto.

-Estás de lo más gruñona últimamente ¿eh, hermanita? Está claro que el bloqueo te está afectando…

Quise responder a ese comentario, sintiéndome un tanto hastiada, sin embargo enseguida vi que realmente era así y me quedé callada, pensando al respecto. Normalmente no era así de antipática ni por asomo, pero sí era cierto que me estaba afectando de alguna u otra forma. Deadmau5 volvió entonces a hablar, sacándome de mis pensamientos.

-¡Venga, vamos a empezar, que no se diga! Usualmente no suelo hacer esto mucho, pero vamos a rememorar algunos clásicos que sé que os gustan.

A partir de ahí la música sonó y, de cierta forma, me relajé y dejé llevar, precisamente lo que más necesitaba en esos momentos. Apenas conocía la discografía de deadmau5, sin embargo me gustó lo que oí aun a pesar de que era diferente al puro trance de Armin van Buuren, teniendo incluso algunos retazos aquí y allá con temas como Not exactly, Aural psynapse, Faxing berling, Arguru, Brazil o Alone with you. Su estilo destacaba sobre todo por ser más progressive house que trance, tendiendo incluso al ambient en ocasiones puntuales que quedaba de lo más estético, con sonidos profundos parecidos al trance pero más tranquilos y relajados y no tan rápidos en comparación. Fueron precisamente esos momentos donde más parecía definirse, calmando mis agitados pensamientos y relajándome en consonancia, algo que agradecí bastante.

También hubo espacio para los temas vocales, donde demostró buena técnica, además de saber elegir buenas voces, destacando con temas como I remember o Move for me, en colaboración con Kaskade, siguiendo con la estela progressive y con ritmos de lo más profundos y marcados, todo ello coronado con la cautivadora voz de Haley Gibby. Aunque también demostró tener dominio sobre temas más movidos que tiraban más hacia electro house y dance, como con Ghost's and stuff, con Rob Swire en las partes vocales, o Hi friend!, en compañía de MC Flipside. Esa parte fue un poco más movida y la gente aprovechó para desatarse, y yo también, dejando escapar toda la frustración y negatividad que había estado teniendo de un tiempo a esta parte.

Finalmente, y para rematar la noche, volvió a lo progressive con toques de ambient mediante temas como Some kind of blue, Strobe, Lack of a better name o So there I was, que relajó mucho el ambiente y ayudó a despejarme las ideas. Así a lo tonto al final me había desembarazado de ese molesto bloqueo que me había estado atenazando los últimos días, y ahora nuevas ideas comenzaban a fluir en mi mente. Si bien no me había gustado tanto en comparación con Armin van Buuren, deadmau5 sabía cómo hacer que la gente se relajara en un ambiente más progressive y con toques de trance y ambient que, de cierta forma, complementaba el ritmo más rápido del trance, incluso con una profundidad parecida, dejando espacio para todo lo demás.

-Makoto, perdona por haber estado tan hostil últimamente contigo…-murmuré en ese momento, dirigiéndome a mi hermano.

-Ah, no pasa nada, sabía que lo que necesitabas era salir a que te diera un poco el aire, has pasado mucho tiempo metida en casa después de todo…

-Sí… gracias.

Abracé a mi hermano con cariño y él me devolvió el gesto con el mismo cariño o incluso más.

Mientras tanto, en mi cabeza, miles de sonidos y ritmos luchaban por salir al exterior. Definitivamente iba a estar ocupada en el futuro más inmediato.


¡Y aquí está el nuevo capítulo! Tuve un par de momentos en los que tardé un poco más debido sobre todo a detalles logísticos, pero aquí está, el último capítulo de esta tanda hasta la próxima vez que lo retome. Como habréis podido notar, he puesto más peso en la música en sí, la cual será un personaje más de la historia y estará muy presente a lo largo de toda la trama, puesto que además de escribir sobre Miku también quería escribir sobre la música que también define a la propia Miku. Estos dos géneros en concreto condicionaran ampliamente a la chica y la irán definiendo musicalmente, así como complementarán a la propia historia. Decir tiene que recomiendo encarecidamente escuchar los temas resaltados, tanto de Armin como de deadmau5, que son de mis DJs preferidos, especialmente el segundo. Escucharlos os dará la oportunidad para comprobar mejor y de primera mano los sentimientos de Miku, y cómo la irán condicionando poco a poco a la hora de escribir y componer sus propios temas.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!