Capítulo 4

La palabra clave es intentar

Los siguientes días fueron más productivos y aproveché para seguir componiendo, comenzando a ver resultados cada vez más y más tangibles y reales. Lo que empezó siendo algo difuso y no muy concreto, comenzaba a tomar forma, la forma que yo quería y vislumbré en su momento, traduciéndose en una serie de temas totalmente nuevos compuestos y montados enteramente por mí. Eran pocos, y definitivamente no serían del agrado de todo el mundo, pero aun así tenía plena confianza en que podrían ser un buen punto de partida. Mi primer álbum en solitario.

En cuanto estuvo todo listo no esperé más y se lo enseñé a mi familia ya que, sobre todo mi madre, ardían en deseos de comprobar por sí mismos en lo que andaba trabajando. Por lo que, sin mayor dilación, una tarde les reuní a todos en el salón para comunicarles la noticia.

-Bueno, creo que ya va siendo hora de que os muestre en lo que he estado trabajando.

-¡Aleluya!-exclamó Makoto, divertido.

-Ay, qué bien, ya quiero escuchar lo que has compuesto-murmuró mi madre, visiblemente emocionada.

-Al fin se revela el misterio…-añadió mi padre, esbozando una sonrisita.

-Sí, sí, tranquilos. No son muchos temas, y no sé si funcionarían aquí, pero me gustaría intentarlo. Es la primera vez que compongo por mi cuenta, espero que os gusten.

-¿Y cómo se llama tu primer álbum de estudio?-inquirió Makoto en ese momento.

-Bueno, aún no es definitivo, pero… se llama Future.

El nombre fue recibido con mucha expectación, mi madre estaba que no cabía en sí de emoción y mi padre entrecerró los ojos, comentando de seguido.

-Un nombre interesante…

-Sí, bueno… el primer tema se titula The end of the journey-anuncié entonces, dándole al play en la cadena.

Inmediatamente los primeros compases comenzaron a sonar, entre los que destacaban piano, sintetizador y una amalgama de efectos de sonido antes de que yo empezara a cantar.

Si bien aún tenía muy reciente mi etapa como idol, siendo una melodía muy pop en ese sentido, me esforcé especialmente en tratar de imitar los sonidos trance que más me gustaron, mezclándolo un poco también con el progressive y hasta un poco de dance, siendo un tema más enfocado en la música de fondo que en la letra, la cual estaba escrita por mí recordando sobre todo los últimos momentos de VOCALOID y de cara a un futuro a punto de ser descubierto. La suave y continua melodía entre el piano y un poco de guitarra justo al final remataba el conjunto, siendo una de mis preferidas en ese sentido.

En cuanto terminó la canción pausé un momento, inquiriendo de seguido.

-¿Qué os ha parecido?

Hubo un muy breve silencio entre los tres, aunque fue Makoto el primero en comentar.

-Se nota que vienes de un grupo idol… pero eso no es malo per se, que conste.

-Tiene un poco de todo, sí, pero me gusta mucho el ritmo base, muy tranquilo y liviano, le da encanto a la melodía-añadió mi madre.

Mi padre fue el único en no decir nada, lo que me preocupó un poco en parte.

-¿Papá?

-Sí, cariño, tranquila, pero si no te importa me gustaría escuchar el resto de canciones para valorarlo todo en su conjunto-murmuró él rápidamente con mirada distante, cosa que hacía mucho cuando se sumía en sus pensamientos.

-Está bien… la siguiente es The future is here.

Si en la anterior había mucho pop, con ésta había cogido mejor el tino con el trance, con ritmos prolongados y profundos, aunque con retazos de ese pop con el que tanto crecí durante todo ese tiempo. Para este tema en concreto había aumentado el efecto eco en mi voz, favoreciendo así un mayor efecto trance y añadiendo más profundidad al conjunto. La inclusión de onomatopeyas reiterativas y un agudo no muy pronunciado hicieron botar de alegría a mi madre, pero conservando en todo momento esa profundidad que tanto caracterizaba al tema, puesto que así quise hacerlo expresamente. En cuanto a la letra me enfoqué sobre todo en ese futuro que estaba por venir y lo cercano que lo sentía, transmitiéndolo en todo momento en los compases que lo acompañaban.

Ésta vez fue mi madre la primera en dar su opinión al respecto.

-¡Me encanta, has puesto a trabajar todo lo que te enseñé en su día! Tiene un toque operístico que me gusta especialmente…

-Sí, bueno, esa era la idea…-admití, algo colorada.

-Aquí se nota menos el origen pop de tus canciones, pero me gusta sobre todo el fondo, tiene carisma, y eso es importante-añadió Makoto.

De nuevo mi padre se quedó callado pensando en sus cosas, y conociéndole debía de estar barajando todas las posibilidades; en parte me preocupaba, ya que buscaba especialmente su opinión, pero aun así no me desanimé e introduje el siguiente tema.

-Ahora viene Horizon

Si bien hasta ahora me había enfocado en el fondo, en este tema en concreto era al revés; la letra predominaba sobre la música, que se quedaba más al fondo complementando, destacando entre medias con un ritmo más rápido y sostenido, llegando a encontrarse con la letra en determinados momentos. Era el tema más pop de todos, pero con una profundidad más destacada en el ritmo, enmudeciendo en los últimos acordes y dejando que la música tomara las riendas hasta el final.

De nuevo mi madre fue la primera en comentar con mucha emoción.

-Se nota que lo has hecho con muchas ganas y alegría, mirando de cara al futuro, creo saber por qué pensaste en ese título…

-Ya ves, la doble lectura, te pega, eso desde luego-asintió Makoto, divertido.

Asentí con la cabeza esbozando una sonrisa, aunque mi padre seguía muy callado y pensativo, mirándole con gesto inquisitivo; mi madre le llamó la atención con la mirada, a lo que él murmuró.

-Queda un tema más ¿no?

-Ah, sí…

-Vamos a escucharlo.

-Está bien… Doors-murmuré, dándole al play.

De todos los temas del álbum ése era el más distinto, ya que el tono tranquilo y profundo desaparecía para dar paso a uno más movido y frenético, más dance, y con un ritmo apresurado. Casi no quedaba nada del pop, y así lo quise hacer expresamente, por probar cosas nuevas y no quedarme tanto en mi zona de confort. Había algunos toques profundos entre medias, con algún que otro puente musical más llano, pero en todo momento predominaba ese ritmo acelerado que llamó la atención de Makoto desde el minuto uno, siendo el primero en comentar ésta vez.

-¡Ostras, hermanita, me ha recordado a mí en ciertos aspectos! Tiene retazos de rock ¿has escuchado algunos de mis temas?

-Sí, algunos, por eso quise hacer algo de ese palo, por probar…

-¡Pues te ha quedado de lujo!

-¡Desde luego! No pareces tú a veces, y es el tema más distinto de todo el álbum, sin duda es un final interesante-asintió mi madre, interesada.

Por su parte mi padre siguió callado, ésta vez con los ojos cerrados y valorándolo todo en su cabeza antes de emitir su veredicto. Esperé pacientemente a que hablara, haciéndolo acto seguido mientras me miraba fijamente.

-Está claro que quieres mirar de cara al futuro y muchas cosas te inspiran, lo cual es bueno y muy importante a la hora de empezar a ir por tu cuenta. Demuestras una gran capacidad de aprendizaje y tienes muy claro a dónde quieres ir, aunque noto cierta tendencia a tratar de contentar a todo el mundo. Si tuviera que definir el álbum con una sola palabra diría: transición. Vienes de un mundo muy cerrado y bastante estricto, y se nota que quieres romper con eso, desligarte de él en todos y cada uno de los aspectos. Es un buen punto de partida, eso desde luego, pero vas a tener que seguir trabajando para encontrar tu propio estilo que más te caracterice de aquí a más adelante.

Las palabras de mi padre fueron claras y un tanto duras, notándolo especialmente cuando me dijo lo de la tendencia, cosa que a mi madre no le gustó mucho.

-¡Hayate, no seas tan duro con ella!

-No, no, está bien, mamá, es justo lo que andaba buscando-murmuré con gesto conciliador.

-Aun así no creo que sea necesario un juicio tan estricto…

-Na, tranquila hermanita, te entiendo, sabes cómo es aquí el viejo y querías un punto de vista más imparcial y directo ¿verdad?-inquirió Makoto.

-Sí…después de todo es de papá de quien estamos hablando-añadí yo, divertida.

-Exacto. Los comienzos son siempre difíciles, y muchas veces no sabemos muy bien cómo partir, pero yo siempre te voy a apoyar y dar mi honesta opinión-murmuró él con voz queda

-Gracias, papá, eso es precisamente lo que buscaba de ti…

-Y para que tu madre no me vea como un padre duro e inflexible, como sé bien que debe estar pensando ahora mismo, te ayudaré un poco. Llevaré tu maqueta al director de Water Tower Music de la Warner, a ver qué le parece, e intentaremos ayudarte a despegar.

-¿De verdad? ¡Gracias, papá!-exclamé de lo más animada, dándole un abrazo.

-Lo que sea por mi pequeña artista en ciernes… ¿verdad, Kokoa?

-Sí, sí, lo que tú digas, padre del año…-murmuró la aludida, con gesto airado.

Ante eso Makoto y yo nos reímos tontamente, sabiendo que no había nada de lo que preocuparse; a veces a mi padre le gustaba hacer chinchar y rabiar a mi madre, siendo como tal una constante en su relación, puesto que lo habíamos visto hacer más de una vez.

En cuanto a mi carrera en solitario, la cosa no había hecho más que empezar.


Podía considerarme afortunada puesto que no todos los cantantes que empiezan tienen un padre que pueden hacer llegar a una discográfica la maqueta de su primer álbum. Dado que era quien era, los ejecutivos de Warner le dieron prioridad y escucharon mi maqueta rápidamente, pero de forma igualmente rápida le dijeron que, aunque les había gustado mi voz y cómo cantaba, no era lo que estaban buscando y lo acabaron rechazando de la manera más formal y educada posible.

No pude evitar desanimarme un poco debido a ello, pero mi padre no se rindió y siguió pasando la maqueta a otras discográficas de la ciudad, entre ellas la famosa Capitol Records, propiedad de Sony, y otras como RCA Records, Arista Records o Concord Music. Sin embargo ninguna mostró interés por mi álbum, aunque todas coincidían en que tenía una gran voz, pero por lo que fuera a ninguna le interesaba mi música. Yo tenía algunas ideas al respecto, comentándoselas a mi hermano una tarde.

-Creo saber por qué nadie quiere llevar mi música.

-¿En qué has pensado?

-Pues… creo que es porque canto en japonés.

Sabía bien que, aunque se había avanzado mucho en materia de asuntos sociales y étnicos, los japoneses nunca habíamos sido vistos con buenos ojos en Estados Unidos, sobre todo durante y tras la Segunda Guerra Mundial. De hecho, a lo largo de ese periodo de tiempo, todos los inmigrantes japoneses que residían en suelo estadounidense fueron internados en varios campos de concentración donde los tenían viviendo en condiciones penosas y sin dejarles salir por miedo a que algo sucediera dentro del país.

Sin embargo Makoto se apresuró a comentar.

-Ya te digo yo que eso da igual. Yo también empecé cantando en japonés y, aun así, conseguí llamar la atención por méritos propios.

-¿Y no te decían nada? ¿Te aceptaron así sin más?-inquirí yo, ceñuda.

-Al principio no resultó fácil, nada es fácil en esta vida, eso lo sabrás tú bien, pero con insistencia y sin dejar de ser yo mismo logré llamar la atención de la discográfica en la que estoy ahora.

-Sí, pero ahora sólo cantas en inglés… debió de ser alguna imposición, asumo.

-Al principio me daban algo de libertad, pero con el tiempo tuve que adaptarme y sí, al final acabé cantando en inglés. Es cuestión de acostumbrarte, en cuanto te haces con ello no supone ningún problema.

-Ya, pero… una cosa es hablar en inglés, de lo cual no tengo ningún problema, y otra es componer con el inglés en mente. Son dos cosas distintas-apunté.

Y eso era cierto, aunque tenía buen nivel de inglés hablado y escrito, no era lo mismo a la hora de componer o cantar canciones, puesto que el inglés tiene muchas más sílabas en comparación con el japonés, lo que cambia mucho el ritmo a la hora de hacer música. Makoto vio mi preocupación y comentó al respecto.

-Tú no te rayes, Miku, por ahora compón como más cómoda estés, ya irás puliendo tu inglés.

-Ya, bueno, dile eso a las discográficas…

Aun así mi padre no se dio por vencido y siguió intentándolo por su cuenta; por mi parte se refería me dediqué principalmente a pulir un poco más los temas mientras intentaba sacar algo nuevo, pero por alguna razón mi genio creativo se estancó de nuevo como la última vez. Y no fue por falta de ideas, ya que tenía muchas, sino más bien por falta de motivación, principalmente. El saber que ninguna discográfica parecía estar dispuesta a darme una oportunidad por las razones que fueran, mermaron un poco mi ánimo y, por consiguiente, mi inspiración.

-Sabes que yo te ayudaría encantada, cielo, pero más allá del mundo del teatro no tengo muchos contactos…-me comentó mi madre en un momento dado.

-Lo sé, no te preocupes, mamá, ya me las apañaré como pueda…

-No dejes que esto te desanime, cielo, piensa que después de todo el mercado americano es muy diferente del japonés, además, vienes de un mundo muy cerrado y hermético, y quieras que no eso repercute también…

-Sí, lo sé, aun así me da rabia… sabes lo mucho que me he esforzado para componer estos temas, y aun así nadie parece apreciarlos.

-Miku, nadie sabe mejor que yo cómo eres y que te esfuerzas al máximo cada día. Y sólo por eso, ya estoy muy orgullosa de ti.

No pude evitar emocionarme un poco ante las palabras de mi madre, abrazándola con fuerza y mucho mimo.

-Gracias mamá… significa mucho para mí.

Aunque contar con el apoyo de tu familia siempre era genial y animaba a seguir adelante aun a pesar de las circunstancias, había veces que todo parecía ir en tu contra. Y aun a pesar de que mi padre lo intentó hasta agotar todas las vías, no encontró a nadie dispuesto a dar una oportunidad a mi música.

-¿Cómo lo llevas, papá?

-Me temo que no he podido encontrar a nadie, cariño. Justo ayer conseguí hablar con la última discográfica que un amigo de un amigo mío me remitió, y tras mandarle la maqueta me contestó al poco rato diciendo que no le interesaba. Lo siento mucho, cielo.

No pude evitar esbozar una triste mirada al respecto, a lo cual mi padre se apresuró a comentar.

-No dejes que esto te desanime, Miku, puede que las discográficas grandes no estén dispuestas a darte una oportunidad, pero eso no significa que la batalla esté perdida ni mucho menos. Si las grandes no han funcionado, tendremos que empezar a tirar de las más pequeñas e independientes.

-¿Y suelen funcionar?-inquirí yo, no muy esperanzada.

-A veces sí a veces no, es casi una lotería, pero no lo sabrás hasta que lo intentes. Muchas de ellas suelen anunciarse por internet, así que mira por ahí, tú tienes mejor dominio online que yo, seguramente podrás encontrar algo si buscas en el sitio adecuado.

-Está bien… gracias por intentarlo, papá.

-Lo que sea por mi pequeña artista-murmuró él, con mucho cariño.

Esbocé una agradecida sonrisa, pero en el fondo aún estaba algo desanimada por toda esa situación; aun así no dejé de intentarlo y comencé a buscar por internet una discográfica que se adaptara un poco mejor a mi tipo de música. Buscando por Facebook y Twitter encontré algunas a las que mandé unos cuantos mensajes privados y esperé una respuesta, pero salvo una en concreto que al principio pareció interesarse, las demás directamente me ignoraron. La que me atendió al principio parecía estar dispuesta a darme una oportunidad, pero al pasarles la maqueta y escucharla no pusieron muchas esperanzas en ello y al final acabaron rechazándome de la mejor manera posible. Al menos me desearon suerte.

Los siguientes días pasaron lentamente mientras seguía intentándolo, pero misteriosamente parecía haber corrido la voz por toda la ciudad y nadie más me respondió a mis mensajes privados. Era como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo para ignorarme, y una pesada sensación de abandono y soledad me invadió sin ni siquiera percatarme de ello. Makoto, al ver esto, decidió coger el toro por los cuernos.

-Oye, Miku, he quedado con la panda luego para ir a la playa de Santa Mónica a bañarnos y pasar la tarde por allí ¿te apetece venir? Van a estar todos…

Al principio no reaccioné, sumida en mis propios pensamientos, pero en un momento dado llegué a murmurar, algo desanimada.

-No sé… no tengo muchas ganas de salir.

-Oh, vamos, será divertido, no será lo mismo sin ti; jugaremos a vóley playa, sacaremos las palas, traerán también la furgo con el subwoofer, y luego nos subiremos a la feria del muelle. Nos lo pasaremos bien, ya verás…

Sabía que lo hacía para animarme, una parte de mí quería ir pero otra no estaba muy por la labor por todo lo que había pasado últimamente. Aun así, y tras mucho esfuerzo por mi parte, finalmente accedí.

-Está bien…

-¡Genial, les diré que vienes! Ve a prepararte.

Me levanté pesadamente del sofá para ir a mi habitación y comencé a hacer la bolsa, poniéndome el primer bikini que encontré y cogiendo la crema, unas gafas de sol, el móvil, los cascos y ropa de repuesto; vi entonces una copia de mi maqueta encima de la mesa a la que ignoré de buenas a primeras, pero al final la cogí también y la metí en la bolsa junto con el resto de las cosas.

Una vez que estuvimos listos nos montamos en su coche y fuimos para allá. Makoto me sugirió poner la maqueta en el reproductor de CDs, pero no le hice mucho caso y preferí poner la radio pretendiendo que la escuchaba, pero mi mente vagaba por otros derroteros. Traté de distraerme mirando el móvil y abriendo Twitter para ver mis MDs, pero la bandeja seguía vacía. Suspiré y me moví a mi TL, viendo lo que los demás twiteaban. Kaito y Meiko al parecer habían tenido la misma idea y habían subido una foto de ellos en una playa, sonrientes y felices. Rin, Len y Kii habían subido otra de ellos en los onsen de sus abuelos, Gakupo había subido un corto vídeo de su entrenamiento mostrando sus movimientos con la katana, y Luka había subido una foto del libro que estaba leyendo mostrando unas uñas muy bonitas y bien pintadas. Cerré entonces la aplicación y puse a dormir el móvil, tratando de pensar en otra cosa.

Fue entonces cuando los compases de un antiguo tema de VOCALOID comenzaron a resonar en mi cabeza. Urbandonment. Me acordaba de esa canción. El título en japonés era distinto, Torinoko City, pero la letra de la canción no variaba. En ella una chica se sentía sola y perdida en una ciudad vacía y en la que la gente sólo existía a través de caracteres, como si de un Twitter virtual se tratara. Al principio no le di mayor importancia a la letra cuando la canté por primera vez, más centrada en el ritmo que otra cosa, pero en esos momentos la canción parecía adquirir un nuevo cariz, sin poder evitar sentirme terriblemente identificada. Cosa irónica, ya que la canción era de mi repertorio, pero pasó tan desapercibida en su momento que casi nadie se acordaba de ella. Hasta ahora, cuando yo misma, quien la cantó, parecía ponerse en su lugar.

-¿Miku?

La voz de mi hermano me sacó de mis pensamientos, sin darme cuenta siquiera que había dejado escapar unas pocas lágrimas. Me limpié negando con la cabeza, para que no se preocupara, pero sabía que eso no bastaría para él. Un semáforo en rojo nos hizo parar y él me pasó un brazo por los hombros tratando de consolarme, yo tan solo me dejé hacer, sin poder evitar dejarme llevar por mis sentimientos.

-Eh, ya está, tranquila, olvídate de todo ¿vale? vamos a pasárnoslo bien todos juntos, así que no tienes por qué sentirte mal…

-Lo sé, lo sé, perdona, es sólo que… me da rabia…-mascullé entre dientes, tratando de dominarme un poco.

-Lo entiendo, no creas que no, aun así necesitas desconectar y pensar en otra cosa, vamos, alegra esa cara, no me gusta verte así…

Finalmente logré calmarme, al tiempo que el semáforo volvía a ponerse en verde, obligando a Makoto a ponerse en marcha. El resto del viaje fue más tranquilo y no hizo falta seguir hablando de ello, aparcando mis pensamientos y hablando con él de otra cosa.

Llegamos a la playa en poco menos de veinte minutos, aparcando en un parking justo debajo del propio muelle y encontrándonos con los demás un poco más adelante, cerca de la orilla. Los demás se alegraron bastante de volver a verme, Alice y Ashley me saludaron y estuve con ellas hablando y distrayéndome, que era lo que más necesitaba en esos momentos.

Dado que el calor apretaba no tardamos mucho en meternos en el agua, nadando sin alejarnos demasiado y pasándolo bien, sin preocupaciones ni malos rollos. Dado que era un ambiente de lo más estival, no pude evitar recordar cierto tema que llegué a cantar en conjunto con Rin, Summer Idol, el cual destacaba sobre todo por su movido y muy bailable ritmo rock setentero que iba como anillo al dedo a una tarde de playa como esa. Aunque la letra luego hablase de dos amigas que buscaban ligar como fuera, pero al final se arrepentían al darse cuenta que si lo conseguían una se quedaría sola, por lo que lo dejaban correr.

Tras el baño nos fuimos a secar y luego nos turnamos para un partido de vóley playa no muy lejos de donde estábamos, yendo por turnos contra gente que no conocíamos, haciéndolo aún más divertido. También jugamos entre nosotros, yendo yo con mi hermano en varios sets contra Alice y Ashley respectivamente, aunque en uno de los saques se me fue la mano y la pelota se fue al quinto pino.

-¡Ay, perdón, ya voy yo!-exclamé, echando a correr.

La vi botando cerca de la orilla, donde la arena estaba algo más mojada, me eché sobre ella para atraparla antes de que el agua se le llevara, pero un pie apareció de improviso y la detuvo a tiempo.

-¡Ah, muchas gracias!-exclamé, aliviada.

-No es nada… espera ¿¡Miku?!

Levanté la vista y fue entonces cuando vi de quien se trataba, quedándome de piedra y mascullando de seguido.

-No puede ser… ¿¡Master?!

Y es que el aludido se encontraba ahí de pie junto a Thelma, mirándome con la misma expresión sorprendida en sus rostros; me levanté como un resorte y les abracé con mucha fuerza, exclamando de seguido.

-¡Master, Thelma, qué alegría, me alegro mucho de volver a veros!

-¡Y nosotros también! ¿Qué andas haciendo por aquí? ¿Estás de vacaciones?-inquirió Master, acariciándome la cabeza con cariño como él siempre solía hacer.

-Ah, bueno, sí y no, ahora vivo en la ciudad con mis padres y mi hermano, aunque he venido aquí con unos amigos.

-¿De veras? Vaya, no nos dijiste nada cuando te fuiste…-murmuró Thelma, extrañada.

-Ya, es que entre unas cosas y otras al final se me pasó avisaros… pero bueno, aquí estoy ¿y vosotros qué tal? ¿Volvisteis a Australia?-inquirí yo, curiosa.

-Sí, volvimos a trabajar allí en otra discográfica y ahora estamos aquí medio de vacaciones y de negocios, ya sabes cómo es esto, es un no parar-explicó Master.

El detalle me llamó la atención, queriendo comentar algo al respecto, aunque en ese momento llegó mi hermano buscándome.

-Ah, aquí estás, Miku… ¿todo bien?

-¡Sí, claro! ¡Mira, Makoto, te presento a Shawn Master y Thelma, él fue mi representante cuando estaba en VOCALOID!-exclamé todo emocionada.

-Oh, encantado, yo soy Makoto, su hermano.

-Igualmente, Miku nos hablaba mucho de ti cuando estábamos en Japón.

En ese momento le pasé el balón a mi hermano, comentándole de seguido.

-¿Te importa si seguís vosotros? Me gustaría hablar un rato con ellos…

-No, por supuesto, ven luego cuando termines.

Makoto volvió con los demás y nosotros nos apartamos un poco donde estaban nuestras toallas y la furgo, hablando de un poco de todo.

-¿Y qué tal el descanso? Supongo que por aquí todo será mucho más tranquilo para ti…-comentó en ese momento Master.

-Sí, desde luego, al menos no me tengo que maquillar ni ponerme pelucas…

-Menos mal, se notaba que no os gustaba a nadie, pero especialmente a ti-observó Thelma.

-No realmente, pero era lo que tocaba… sólo por eso agradezco el cambio, a decir verdad.

-Estarás de lo más relajada entonces…-supuso él.

-Bueno… he estado ocupada, a decir verdad.

Ese comentario les llamó la atención, por lo que procedí a explicarles cómo fueron mis últimas semanas. Recibieron con mucha alegría el saber que había vuelto a las andadas, siendo Master el primero en comentar algo al respecto.

-Ya sabía yo que no podrías estar quieta por mucho que quisieras, siempre fuiste igual de entusiasta con tus canciones.

-Desde luego, de todos los del grupo tú eras de las que más ganas le echaba, no me extraña que luego te volvieras tan popular-añadió Thelma.

-Agh, ya vale… aunque ojalá tuviera tanto gancho como antes, no le he interesado a nadie, y a decir verdad ha sido un poco duro.

-Dudo mucho que sea por tu música… ¿podemos escucharla? Tengo curiosidad…-murmuró Master, pensativo.

-Ah, claro, tengo aquí una copia…

Fue en ese momento cuando agradecí inmensamente el haber cogido la copia de mi mesa, aunque en ningún momento hubiera llegado a pensar que me iría a reencontrar con ellos en esas circunstancias. Aproveché que estaba ahí la furgo con el subwoofer y puse el disco en el lector, bajando el volumen para que no lo oyera toda la playa y comenzando desde el principio.

Tanto Thelma como Master estuvieron escuchando atentamente sin decir nada, dejándose llevar por la música y sin perderse ni una sola nota. En cuanto terminó de sonar el último tema comenzaron a comentar al respecto.

-Vaya… no pareces tú, pero tiene un aire familiar, es curioso…-murmuró Thelma, con aire pensativo.

-Has querido romper con todo, por lo que he oído, pero sin dejar del todo atrás lo que te definió cuando estabas en VOCALOID. Encuentro acertado que te inclines hacia la electrónica, tienes una voz adecuada para ella. Es magnífico-añadió Master.

-¿De verdad os gusta?-inquirí yo, emocionada.

-¡Por supuesto! Siempre has tenido mucho potencial, éste es el paso lógico y natural que tu talento te pedía, desprende multitud de sentimiento y amor por la música, es como si estuviera destinado a ser así…-asintió ella, muy convencida.

-Muchas gracias, de verdad… aunque por ahora a nadie le ha interesado y no he conseguido encontrar a ninguna firma que me ayude-comenté yo, algo desanimada al respecto.

Ante eso los dos me miraron con actitud comprensiva, siendo Master el primero en hablar.

-Normal, es que aquí la industria de la música funciona de manera muy distinta a la japonesa, normalmente lo mainstream manda y lo más escuchado suele estar regido principalmente por las modas. Para una outsider como tú suele ser muy complicado despegar.

-Sí, pero tú no te desanimes, sigue insistiendo y no te rindas nunca. Aunque tal vez podamos hacer algo para ayudarte ¿tú que crees, Shawn?-inquirió Thelma en ese momento.

El aludido se quedó callado por un momento, pensando en algo aparentemente lejano hasta que finalmente murmuró.

-Podemos intentarlo, después de todo conozco a algunas personas en esta ciudad… ¿te importa si nos llevamos esa copia?

-Ah, no, por supuesto, toda vuestra, tengo más en casa, tanto físicas como digitales, si necesitáis más puedo haceros llegar todas las que necesitéis.

-Bien, con esta nos es suficiente, se la haremos llegar a varias discográficas independientes que conocemos y ya te diremos, estaremos en contacto ¿vale?

-Vale, muchas gracias, de verdad, esto es muy importante para mí…

Estuvimos hablando un poco más hasta que finalmente los dos se marcharon y me despedí de ellos muy contenta por haberles vuelto a ver. En un momento como ese notaba como una nueva esperanza nacía dentro de mí, reconfortándome gratamente y dándome fuerzas para seguir adelante. Tal vez, y solo tal vez, podría tener una oportunidad de despegar. Tan solo restaba esperar.


¡Por fin retomo Mi vida tras Vocaloid! Al final todo se ha extendido demasiado, pero después de cerrar dos proyectos previos a este finalmente lo revivo. Tenía ganas, a decir verdad, ya que tengo muchas ideas para con esta historia, al contrario de la última que intenté en su día, y esa vieja señora no me ha puesto ningún impedimento para sacar este capítulo, lo cual se lo agradezco. Ahora hablemos un poco del capítulo en sí.

La música y los temas que utilizo son todos de la comunidad, por supuesto, y en cuanto a los que componen el álbum se refiere los he seleccionado meticulosamente tras varias reproducciones. The end of the Journey, y Horizon son ambas de Clean Tears (aviso desde ya, va a haber mucho de este artista en el fic, y no por nada, ya lo veréis/oiréis) mientras que The future is here es de ImaginaryDance y Doors de Kita-Kei. He ido buscando algo que fuera progresivo, que se fuera desligando poco a poco del J-Pop que la caracterizó como idol para ir dirigiéndose a una nueva Miku, más del lado de la electrónica, que para mí es donde mejor suena. Futuros temas irán demostrando este concepto de evolución y cambio que quiero reflejar a lo largo y ancho de toda la historia, junto con los personajes que se irán añadiendo poco a poco también. Para ello he aprovechado a usar tanto a Master como Thelma para la consecución de la trama, siempre pensé que quedaría raro que no volvieran a aparecer si esto es una secuela alternativa al original, donde éstos dos personajes eran clave para la historia que Al Dolmayan construyó, así que aquí están, no descartéis futuras apariciones, eso por descontado.

Y eso es todo de momento, el siguiente capítulo no tardará nada en llegar, así que esperadlo muy pronto. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!