Capítulo 5
Algo especial
Rin
¿Qué tal todo, chicos?
Kaito
Muy bien, dando un paseo por Akihabara, qué gusto da poder hacerlo cómodamente…
Meiko
¿Verdad?
Luka
Anda, yo también estoy por aquí, ¿dónde estáis?
Yo
¡Hola chicos!
Len
¡Hola Miku!
Gumi
¡Hombre, la desaparecida! Hacía tiempo que no hablabas por aquí…
Yo
Lo sé, lo sé, perdonadme, he estado muy liada últimamente…
Gumi
Huy… define liada XD
Gakupo
Algo me dice que hay más detrás de esas palabras…
Yo
Pues… algo así ^^`
Gumi
¡No se te escapa ni una, hermanito! Cuenta, cuenta…
Luka
Creo saber qué es lo que nos va a decir
Kaito
¿Una corazonada, Luka?
Luka
Algo así… y porque la conozco como la palma de mi mano
Yo
*blushes*
Meiko
Nos estamos desviando, no te hagas la sueca, Miku, suéltalo…
Fui a responder, pero en ese momento una llamada entrante me cortó de improviso, viendo entonces que era un número desconocido. De buenas a primeras no supe muy bien si responder o no, pero entonces recordé que a lo mejor sería algo importante y, sin dudar más, contesté.
-¿Dígame?
-Buenos días ¿Hatsune Miku?
-Sí, soy yo ¿con quién hablo?
-Buenos días, me llamo Gertrude Simons, soy la directora de Oportunity Records, un sello discográfico independiente de la ciudad, me pongo en contacto contigo tras haber escuchado una maqueta tuya que Shawn Master me proporcionó.
Tuve que contenerme mucho para no soltar un gritito de emoción, controlándome rápidamente y murmurando.
-Ah, sí, usted me dirá…
-Me ha gustado lo que he oído, tienes buena voz y mucho potencial, aunque me gustaría comprobar por mí misma y de primera mano tus aptitudes. ¿Te vendría bien que te pasaras esta tarde por el estudio para una rápida audición?
-¡Ah, claro, por supuesto, cuando usted quiera!
-Muy bien, pues hoy a las seis y media ¿está bien?
-¡Sí, de acuerdo!
-Estupendo, pues aquí la esperamos, estamos en el 2223 de El Segundo Boulevard en Hawthorne.
-¡Muy bien, allí estaré!-exclamé, apuntándolo rápidamente.
Me despedí y, tras colgar, dejé escapar un gritito de emoción, levantándome acto seguido y dirigiéndome a la cocina a toda velocidad.
-¡Papá, mamá!
-Bueno, algo ha pasado…-murmuró mi padre al verme llegar.
-Caramba, cielo, qué contenta te veo ¿ha pasado algo?
-¡Y tanto, me han llamado!-anuncié todo contenta.
-¡Eso es fantástico, cariño! ¿Qué te han dicho?
Les estuve explicando la llamada de forma rápida y resumida, siendo mi padre el primero en comentar.
-No me suena el nombre, pero Hawthorne no es mala zona, pinta bien, eso desde luego. Te llevaré yo mismo.
-¡Gracias, papá!
-¡Es una gran oportunidad, eso desde luego! Ve preparando si eso una selección de canciones para llevarlas, seguramente querrán ver cómo te desempeñas fuera de la maqueta.
-¡Es verdad! ¡Me pongo a ello!
En pocos minutos tuve una buena selección de canciones de mis tiempos en VOCALOID, además de la base de las nuevas por si se prestaba la ocasión, yendo bien preparada en ese sentido. Las siguientes horas fueron lentas y pesadas, supongo que por la emoción y las ganas que tenía que llegaran las seis y media, pero para entonces ya estaba allí gracias a mi padre.
Hawthorne era un barrio residencial y comercial de clase media, cerca del sur de la ciudad, y muy distinto a Hollywood y sus alrededores, aunque tenía cierto encanto clásico americano que no pasaba desapercibido. El lugar se encontraba emplazado en un pequeño edificio de no más de tres pisos, con una pequeña cafetería debajo y una modesta tienda de ropa. Me despedí de mi padre y subí las estrechas escaleras tras pasar por el umbral de la puerta de acceso. Todo rezumaba un aspecto de lo más americano y vintage, pero sin perder la elegancia y las maneras.
Llamé a la puerta nada más llegar y me abrió una chica joven de peinado recto, gafas rectangulares y gesto serio grabado en su rostro.
-Buenas tardes, soy Hatsune Miku, me llamaron esta mañana…
-Ah, sí, eres tú… pasa-indicó la chica, con cierta dejadez.
Un tanto extrañada debido a su tono, entré con algo de cautela en el lugar, viendo un recibidor modesto pero elegante; en un mostrador cercano se encontraba el nombre de la firma con letras estilizadas, la chica se dirigió tras él mientras me comentaba.
-Getrude te recibirá en breve, espera aquí un momento.
-Está bien.
Me senté en unas sillas de color verde pistacho que había justo al lado del mostrador, al tiempo que la chica desaparecía por un pasillo cercano que torcía a la izquierda. Aun a pesar del gesto tranquilo que esgrimía, por dentro era un auténtico manojo de nervios, mostrándolo como tal sin poder dejar que retorcerme las manos. Era la primera vez que hacía algo así, puesto que en VOCALOID las cosas fueron muy distintas, la discográfica se puso en contacto conmigo y me hicieron una rápida audición con la que te decían si era apta o no, pero en este caso el proceder era muy distinto, y debido a eso estaba algo nerviosa al respecto.
Tras esperar unos pocos minutos, la chica reapareció y se dirigió a mí secamente.
-Ya está todo preparado, ven conmigo.
-Ah, voy.
Me levanté y la seguí por el pasillo, viendo por el camino varios pequeños estudios de grabación con gente dentro, aunque apenas presté mucha atención, más enfocada en seguir a la chica. Llegamos al otro lado del largo pasillo, entrando entonces en una pequeña sala de proyección donde vi a una mujer sesentona, de ojos oscuros, pelo corto rizado de color plateado y con dos vistosos pendientes dorados en sus orejas. Vestía elegantemente, aunque con ropa modesta y de marcas no muy caras, contrastando ampliamente con su fino aspecto.
-Ya estamos aquí, Gertrude-anunció la chica con voz queda.
-Bien, gracias Lucy. Buenas tardes, querida, yo soy Gertrude, hablamos esta mañana-murmuró ella, dirigiéndose a mí cortésmente.
-Sí, encantada, soy Hatsune Miku, muchas gracias por su llamada.
-Oh, no es nada, toma asiento, hablemos un poco primero.
Obedecí diligentemente y nos sentamos cerca la una de la otra, la tal Lucy lo hizo un poco más apartada tomando notas en un cuadernillo; Gertrude fue la primera en hablar.
-Así que conoces a Shawn Master…
-Ah, sí, fue mi representante cuando estaba en VOCALOID, hizo un estupendo trabajo cuidando de mí y mis compañeros.
-Sí, ya me ha contado algunas cosas de su periplo por Japón… cuéntame ¿qué te llevó a hacerte idol?
-Bueno, siempre me llamó la atención la capacidad de las idols de mover y animar a la gente, y como la música es una constante en mi familia, quise probar para ver si yo también podría ser capaz de mover los corazones de los demás con mi música.
-Y lo conseguiste, por lo que sé…
-Huy, sí, llenábamos allá donde íbamos, lo cierto es que no me esperaba llegar a tener tanto éxito, y eso que éramos más, pero yo era la más famosa y con diferencia, la gente componía más para mí en comparación.
-Bueno, he escuchado tu maqueta y puedo entender por qué. Me ha gustado, pero considero que es mejor comprobar de primera mano la voz y el talento de alguien que desde la frialdad de una maqueta montada. Si eres tan amable…
-Ah, por supuesto.
Dado que habíamos empezado hablando sobre mi carrera como idol, me centré en mostrar dos temas de VOCALOID que había seleccionado a tal efecto, siendo el primero Secret Police.
Escrita y compuesta por Buriru-P, Secret Police destacaba por su ritmo rockero y punzante, muy bailable y de lo más movido, era una de mis canciones preferidas, con una coreografía que me sabía de memoria. En ella era una agente de la policía secreta que se dedicaba a espiar las vidas de la gente, advirtiéndolo muy meticulosamente y exponiéndose a las consecuencias. Nada mal teniendo en cuenta el tipo de personalidades que me solían adjudicar, y en el videoclip oficial salía vestida muy formal, cantando y bailando ante un gran grupo de reclusos antes de encarcelarlos. Durante toda la performance puse énfasis en los agudos y calqué en todo momento la coreografía que tan bien me sabía, dejándome llevar por el ritmo y la música.
En cuanto finalicé con la pose militar incluida al final de la coreografía, me relajé y, en ese momento, Gertrude murmuró.
-Me gusta, te mueves, tienes pasión, se nota que vienes de un grupo, pero sabes cómo componértelas tú sola, como si no te hubieran marcado las pautas.
-Sí, de hecho la coreografía es enteramente nuestra, cuando nos pasaban un tema nuevo nos daban el libreto con la letra y la música, nada más, por lo que se nos daba libertad para interpretarlo, con alguna que otra pauta de los autores, claro está.
-No está mal… ¿qué más tienes?
-Seguiré con otro gran éxito.
Ésta vez le tocó el turno a posiblemente uno de mis temas más famosos: Senbonzakura.
Escrita y compuesta por Kurousa-P, la canción destacaba por ser dinámica y muy animada, con un ritmo oriental muy a lo marcha militar, y no era para menos, puesto que los temas que trataba la canción eran bastante serios. En ella yo era una soldado del ejército imperial durante el proceso de apertura de Japón en plena restauración Meiji, que se preparaba mentalmente para ir a la guerra en pos de conservar los antiguos valores japoneses. Aun a pesar de esto, no fue ningún impedimento para que la canción triunfara, siendo resultado de un poco de todo, tanto de la coreografía posterior, en la que me ayudaron, así como el videoclip oficial, en el que no estaba sola, saliendo acompañada de Rin, Len, Kaito, Meiko y Luka, todos vestidos con unos exquisitos vestidos antiguos para reflejar la estética Meiji y militar. En ésta me esmeré especialmente, ya que también era unas de mis preferidas, poniendo especial énfasis en el estribillo en el cual destacaba las flores de cerezo cayendo antes de marchar al campo de batalla, un detalle muy recurrente en este tipo de temática.
Nada más terminar Gertrude aplaudió a rabiar, comentando acto seguido.
-¡Bravo, qué pasión, qué poderío, transmites mucho tanto en tus bailes como en tus compases, y cantas muy bien! Sí, sin duda he encontrado un firme candidato…
No pude evitar esbozar una alegre sonrisa al oír sus palabras, sin embargo en ese momento la tal Lucy habló por primera vez.
-No te precipites, Getrude, yo que tú antes lo consideraría bien, veo un par de inconvenientes con esta chica.
-Ya hemos hablado de esto, Lucy-murmuró la mujer, con gesto cansado.
-Precisamente, porque lo hemos hablado. Lo primero ¿sólo cantas en japonés?
Ahí estaba, lo que más me temía. De alguna manera me esperaba esa pregunta, aunque lo curioso era que no me la había formulado Gertrude, sino Lucy.
-Eh… pues sí, hace poco que llegué de Tokio y estoy acostumbrada a componer y cantar en japonés…-murmuré, eligiendo con cuidado mis palabras.
-Pues eso es un problema, ya no estás en Japón, la gente no te va a entender si sólo cantas en japonés, si queremos llegar a un público amplio así va a ser imposible-murmuró Lucy, cortante.
-Antes sólo cantaba en japonés y llenaba allá donde iba-comentó Gertrude en ese momento, conservando la calma.
-Sí, pero asumo que eran eventos muy concretos ¿verdad? ¿Cuál era el espectro demográfico en esos conciertos? Hay demasiadas variables aquí como para dejarlas pasar, y todo en esta chica es un inconveniente si lo que quieres es destacar y darte a conocer.
-Sí, pero ya te he dicho que destacar no es lo que busco, si fundé esta compañía fue para ayudar a jóvenes promesas que tengan mucho talento y pocos recursos. Y no sé tú, pero yo veo mucho potencial en ella.
-Es posible, sí, pero el talento no nos va a sacar del agujero donde nos hemos metido, y lo sabes. Apuntamos a un espectro demográfico enano, sacamos un poco de dinero, lo suficiente como para pagar las facturas ¿y después qué? Nos quedamos en la estacada, como siempre. O nos buscamos algo verdaderamente rentable, o no sobreviviremos mucho más.
Hubo entonces un denso silencio en el cual no pude evitar sentirme un poco incómoda, ya que era más una discusión entre ellas dos que otra cosa. Getrude no dijo nada, a lo que Lucy tan solo dejó escapar un respingo antes de murmurar.
-Haz lo que quieras, pero luego no me vengas pidiéndome cuentas, ya sabemos lo que viene después. Tú decides.
Y, tras esas duras palabras, la chica se marchó pisando fuerte y cerrando al salir, dejándonos allí solas. La mujer dejó escapar un leve suspiro, quise decir algo, pero ella se adelantó indicando.
-Siéntate, querida, hablemos.
Me senté a su lado, mirándola con gesto circunstancial y murmurando de seguido.
-Lo entenderé si no quiere arriesgarse, después de todo vengo de una liga muy distinta…
-No, tranquila, tú no tienes la culpa de nada. Disculpa a Lucy, tan solo quiere que este proyecto siga adelante, como yo, sólo que ella tiene una forma distinta de ver las cosas.
-Pero es realista… si sólo se enfocan en un espectro demográfico no será suficiente, los antiguos fans de VOCALOID me seguirían, pero más allá de eso… no mucho más-admití, más a mí misma que a ella.
-No pienses en mí, piensa en ti y en cómo quieres verte en un futuro. Hace mucho tiempo estuve en el mismo lugar que tú, tuve esperanzas y sueños, y peleé lo indecible por hacerlos realidad, pero al final nada salió como yo pensé o quería. Y ahora aquí estoy, tratando de que otros puedan hacer lo que yo no pude. Ésa es la máxima de mi vida ahora…
Me quedé ciertamente sorprendida por su somera pero interesante historia, queriendo saber más, sin embargo preferí no pecar de atrevida y opté por no decir nada al respecto.
-Entonces…
-¿Entonces, querida? Mira, si me lo preguntas a mí yo veo una chica llena de talento, desprendes un aura brillante muy especial, sé apreciar lo bueno cuando lo veo, y si tuviera que apostar por alguien, apostaría por ti sin dudar.
-¿De veras?
-¡Pues claro! Antes que el dinero busco siempre el talento, las ganas de triunfar, de construir algo grande… y créeme cuando te digo que veo mucho de eso en ti.
No pude evitar sonrojarme levemente ante sus palabras, aunque todavía albergaba dudas sobre si realmente era lo que buscaban.
-El japonés puede que eche atrás a mucha gente… esto es algo que hasta yo misma sé, pero ahora mismo no me veo cantando en otro idioma sin haber practicado mucho antes.
-El idioma es lo de menos, querida. La música nos habla a todos independientemente de en qué lengua esté cantada. Varias notas pueden llegar a decir mucho más que unas simples y vanas palabras que, al final, se las lleva el viento. Una melodía puede despertar mucho más en los corazones de las personas. Es como las idols ¿no crees?
Esas palabras me dieron más de lo que pensar, mostrándome sorprendida en ese aspecto. Gertrude no era como en un principio pensé que sería, y la sonrisa maternal que me estaba echando me lo decía todo. Realmente creía en mí. Y eso me reconfortaba mucho más de lo que yo misma estaba dispuesta a admitir.
-¿En serio se arriesgaría así sin más por alguien como yo? Quiero decir…
-Oh, querida, no pienses así de ti misma, tú vales mucho más de lo que quieres hacerte ver. Y tu música habla por ti misma ¿no crees?
Ante eso no había mucho más que decir, sabiendo que no tenía caso seguir haciéndome preguntas. Esbozando una grata sonrisa que ella misma me devolvió, me apresuré a murmurar.
-Muchas gracias, de verdad… pensaba que nadie se iba a interesar en mí.
-Pues ya ves tú, te has topado con alguien que busca todo lo contrario. Pásate mañana para firmar el contrato ¿vale?
-Vale.
Nos dimos entonces un abrazo para sellar de cierta forma el trato, sin poder evitar emocionarme un poco al respecto. Tenía un contrato. Lo que antes parecía imposible ahora era real. Fue en ese momento cuando las palabras cargadas de veneno de Kirihara volvieron a mi memoria, esbozando una sagaz sonrisita.
-Así que nadie me contrataría ¿eh, viejo? Muy agudo-pensé, con gesto satisfecho.
Finalmente me marché tras despedirme de Gertrude, aunque Lucy me miró con mala cara antes de salir por la puerta. Supongo que no podía contentar a todos.
Nada más salir fui a llamar a mi padre para que me recogiera, ya que se había quedado por allí cerca, sin embargo en ese momento me saltaron un montón de notificaciones de Whatssap del grupo preguntándome qué había sido de mí, ya que con la llamada me olvidé por completo de ellos. Procedí entonces a responderles con un audio que auguraba que sería bien largo. Estaba muy contenta, por lo que compartirlo con mis amigos era lo mejor que podía hacer en esos momentos. El futuro se perfilaba mejor que nunca.
Los siguientes días fueron un no parar tras la firma del contrato. La maqueta pasó por varias revisiones más en una de las salas de grabación, donde me presentaron a los técnicos de sonido que estuvieron trabajando conmigo. Éstos se mostraron impresionados por cómo estaban montadas las pistas de cada tema, expresándolo como tal en el estudio.
-Espera… ¿están montadas por capas en plan photoshop?-inquirió uno de ellos, mirando la pantalla con gesto fruncido.
-Ah, sí, eso es porque no sé mucho a la hora de montar el sonido, y se me ocurrió hacerlo así, ya que grabé algunas líneas y estrofas aparte para luego mezclarlo todo junto y que quedara como yo quería-expliqué yo, algo apurada.
-Ya veo… aun así no te preocupes, podemos darle algo más de cuerpo estando aquí ¿te importaría regrabar algunas de las pistas?
-No, para nada.
-Vale, vamos con ello entonces.
Con ayuda de los técnicos afinamos todos los temas para que sonaran lo mejor posible, ya que había algunos que, debido a la compresión o mi pobre edición, no habían quedado tan bien como deberían. Tuve que regrabar algunas de las líneas, pudiendo comprobar ellos mismos mi voz y comentándolo al respecto.
-Madre mía, qué suave va el espectrograma… ¿has visto que tasas?
-Ya ves, ni que fuera un ordenador…
-Oh, vamos chicos, tampoco es para tanto…-mascullé al otro lado de la cabina.
-Estos artistas, cómo son de modestos…
-Pues sí, supongo que será deformación profesional o algo así.
Aun a pesar de sus constantes halagos di todo lo que tenía y más para que el álbum sonara lo mejor posible, teniéndolo listo rápidamente ya que no eran muchas canciones, cosa que por otra parte me daba cosa al no saber si iban a ser suficientes.
-No sé si incluir un par de temas más, a lo mejor es un álbum muy cortito…
-Si me lo preguntas a mí es perfecto. Se empieza poco a poco, no quieras abarcarlo todo a la vez.
-Está bien…
-Cuando puedas ven a verme a mi despacho, me gustaría hablar contigo sobre las pautas de distribución.
-Vale, dame un momentito.
Una vez que estuvo todo bien recogido y preparado en el estudio de grabación, fui a hablar con ella. Hasta ahora Gertrude me había sorprendido por su acercamiento para conmigo y su visión de la industria como tal, pero también me pareció una persona muy sensata y realista cuando tocaba, y ese era uno de esos momentos.
-Te voy a ser sincera: somos lo que somos, una pequeña discográfica que da visibilidad a artistas con potencial pero con pocos recursos. Tenemos lo que tenemos y tú también, estoy segura de que eso lo comprenderás.
-Sí, por supuesto.
-Vale, en ese caso pasemos a hablar de lo que yo había pensado para la distribución. El presupuesto no nos da para grandes campañas publicitarias, y mucho menos para tiradas físicas de gran calibre, por lo que tiramos principalmente de la distribución digital. Sí que solemos editar unas pocas copias para amigos y familiares, pero contigo me gustaría ir un poquito más allá y hacer una pequeña venta física como forma de promoción. Había pensado en una tirada de cien ejemplares, por ejemplo, y venderlos en tiendas especializadas a modo de exclusividad y así poder amortizar la inversión. Sé que aquí en Los Ángeles hay una pequeña tienda de música en Little Tokio donde muy seguramente sepan quién eres, podemos ir allí, hablar con el gerente, y montar un pequeño evento de presentación para darte a conocer antes de la salida del álbum. ¿Qué te parece la idea?
-¡Me parece estupenda! He estado en Little Tokio antes y me llegaron a reconocer algunas personas por allí, por lo que sí, es una idea muy buena-asentí, impresionada por su visión de negocio.
-Espléndido, pues iremos mañana entonces, no quiero postergarlo demasiado si el álbum ya está listo, pero antes necesitamos expandir un poco la voz. Pero de eso ya se encarga Lucy, que además de ser la recepcionista y asistente mía es también directora de marketing y redes sociales, ve a hablar con ella, te pondrá un poco al día.
-Ah, vale, aunque…
Antes de que pudiera decir más, ella se adelantó comentado.
-Ya sé lo que me vas a decir, dala un tiempo, no es una persona que confíe abiertamente en los demás de buenas a primeras, pero si vas poco a poco conseguirás llevarte bien con ella.
-Está bien…
Hablar con Lucy en sí fue sencillo, lo complicado fue hacer que la cayera bien; estaba claro que no estaba de acuerdo con Gertrude y su decisión de contratarme, por lo que me armé de paciencia antes de ir a hablar con ella.
-Hola Lucy, me ha dicho Gertrude que hable contigo sobre el asunto de la promoción en redes sociales…
-Sí, ya me lo comentó ayer de pasada, no hay mucho que descubrir ¿tienes Twitter?
-Ah, sí…
-Vale, pues a partir de ahora avísame antes de twitear nada relacionado con el álbum, no vaya a ser que la caguemos antes de tiempo. Nosotros también tenemos Twitter, así que sígueme, yo te sigo a ti y asunto resuelto, likes, retweets, toda la pesca, ya sabes cómo va el rollo.
-Sí…
-También tenemos Facebook, Instagram y un pequeño canal de YouTube al que solemos subir muestras de audio y previews de álbumes, así como alguna que otra entrevista, aunque si me lo preguntas a mí nos podemos ahorrar tiempo y esfuerzo en eso, prefiero centrarme en llegar lo más rápidamente y lejos posible al resto de las redes.
-Bueno, podemos hacer un vídeo de presentación en el que yo misma me dé a conocer, por ejemplo…
-Si tú quieres, adelante, pero eso sí, que corra a coste tuyo, no necesitamos añadir más ceros a nuestras facturas, no estamos para gastos tontos ahora mismo.
Preferí callarme y no decir nada para evitar conflictos innecesarios, aunque su tono condescendiente y seco no me estaba gustando nada, dando a entender que no iba a poner de su parte tan fácilmente.
-Está bien, había pensado en avisar yo también por mis redes, tengo amigos que me pueden ayudar en ese sentido-murmuré, con actitud proactiva.
-Siempre y cuando digas y hagas algo apropiado, de acuerdo, pero aun así ten cuidado, Twitter puede llegar a ser un nido de víboras, y no sería bueno atraerlas a todas.
-Tranquila, yo no soy de esos.
-Qué buen consuelo. En fin, voy a empezar a redactar un planning, si me disculpas…
Agradecí no tener que seguir hablando con ella, ya que se me estaba haciendo harto complicado soportarla, aunque preferí seguir el consejo de Gertrude y darla tiempo.
Al día siguiente fuimos a hablar con el gerente de la tienda de música en Little Tokio, el cual estuvo encantado de tenerme en su tienda y le pareció una idea muy buena, poniéndose a nuestra entera disposición y ayudándonos en todo momento para promocionar y organizar el evento. Las cien copias físicas del álbum serían vendidas única y exclusivamente en su tienda, y compartiríamos los beneficios equitativamente.
Una vez que estuvo todo hablado, comenzó la campaña propiamente dicha. Las redes sociales bulleron en cuanto los primeros retweets y likes comenzaron a dejarse ver en las tendencias, y en cuanto salí yo a confirmar lo que ya era un secreto a voces, los fans de VOCALOID de todo el mundo lo celebraron por todo lo alto. Sólo en Japón fui tendencia numero uno durante varias horas seguidas, aunque en EEUU no llegué a estar más allá del puesto treinta, pero no me importó, puesto que fue un claro indicio de que la cosa podría llegar a funcionar.
Para el arte del álbum le pedimos unas comisiones a una artista local de ascendencia japonesa que nos hizo precio para hacer la carátula, junto con algunas ilustraciones extras para los cuatro sencillos que componían el álbum. Tanto la carátula como las ilustraciones destacaban en sus colores y formas, con hermosos paisajes y colores brillantes y muy definidos, tal y como yo veía mi futuro. Éstas serían incluidas a escala reducida en una cuartilla en las copias físicas del álbum para vender en la tienda de Little Tokio, estando todo muy bien pensado. Gertrude se aseguró de que todo estuviera en su sitio para que saliera tal y como se había planeado, siendo una mujer de lo más eficiente en ese sentido.
El día de la presentación del álbum de la tienda llegó sin ningún incidente y fue todo un éxito, llenando el aforo rápidamente con gente proveniente de todas partes de la ciudad y hasta de localidades aledañas, incluso llegaron algunas personas de San Francisco, Las Vegas y Nueva York. Por mi parte se refería, y aun a pesar de los nervios y la presión, fui abierta y muy participativa, hablando del álbum, de lo que me llevó a hacer carrera por mi cuenta y respondiendo a preguntas del público.
-¿Qué te hizo venir aquí, por qué Los Ángeles?
-Principalmente vine a descansar y estar con mi familia, que vive aquí, pero con el tiempo sentí cómo la música me volvía a llamar y supe que no me tenía por qué quedar con todo lo que hice en Japón como idol. Así que me lancé a la aventura y aquí estoy, con mi primer álbum en solitario.
Alguien soltó un grito de júbilo y todo el mundo gritó y aplaudió en consonancia, de forma muy parecida a la de un concierto; me contuve mucho las ganas de ponerme a cantar una de las canciones nuevas, de hecho fue idea mía, pero Gertrude me aconsejó que mejor reservarlas para cuando salieran tanto en físico como en digital.
-¿Siempre pensaste en ir por tu cuenta en cuanto VOCALOID se disolvió o fue más algo espontáneo?
-En un principio no tenía intención de hacer nada más salvo descansar, pero sabía que muy en el fondo no iba a poder estar callada eternamente, y cuando supe que quería volver a cantar, lo tuve muy claro. Mi tiempo como idol es uno que atesoro mucho y con gran cariño, pero ahora me toca a mí, sin ataduras ni obligaciones contractuales de ningún tipo.
Otro jaleo se extendió por toda la tienda, sintiéndome muy arropada en ese aspecto y relajando los nervios sistemáticamente.
-¿Y qué hay de VOCALOID, sigues en contacto con tus antiguos compañeros?
-Sí, por supuesto, hablamos casi todos los días, les comenté lo de mi álbum y la verdad es que me han apoyado desde el principio, les estoy muy agradecida, son mis mejores amigos aun a pesar de la distancia y eso lo valoro muchísimo.
-Me llama mucho la atención el título del álbum, Future, ¿hay alguna razón por la que elegiste ese nombre?
-Lo cierto es que al principio no estaba segura de cómo iba a llamarlo, por regla general el título se piensa al final en casi toda obra artística que se precie, pero pensando y pensando durante la composición de las canciones me preguntaba en todo momento qué sería de mí en el futuro, y donde me gustaría verme de aquí a unos años, y fue entonces cuando se me ocurrió llamarlo así. Considero que tengo mucho por delante de mí, y podría decirse que este primer álbum es una extensión de esos deseos y anhelos que, con el tiempo, espero que se hagan realidad.
Esas palabras, que salieron de mí sin ningún tipo de preparación previa o algo por el estilo, fueron recibidas muy cálidamente y bajo un gran manto de aplausos que me hicieron subir un poco los colores.
El evento finalizó al poco rato, cerrándolo con una rápida sesión de firmas con una serie de fotografías mías que fui autografiando una a una, con alguna que otra dedicatoria al gusto según me iban pidiendo. Una vez que los últimos asistentes se marcharon, el dueño de la tienda cerró de seguido comentando.
-Es la primera vez que lleno mi tienda, ha sido fantástico, chicas, muchas gracias por haber pensado en mí, necesitaba un empujoncito a decir verdad.
-Sí, como todos, muchas gracias a usted también por acceder a esta presentación-murmuró Getrude, satisfecha.
-No ha sido nada, si queréis hacer lo mismo con el siguiente álbum soy todo vuestro-murmuró él, sin tapujos.
-Bueno, poco a poco, todo se andará, pero lo tendremos en cuenta.
-Menos mal…-murmuró en ese momento Lucy a media voz, mientras fingía revisar las fotos que fue tomando.
-¿Todo bien, Lucy?-inquirió Gertrude, sin alterarse ni nada parecido.
-Sí, está todo en la cámara, cuando llegue lo prepararé todo y lo subiré a Facebook e Instagram.
-Así me gusta. Y en cuanto a ti, querida, pasado mañana es el gran día, crucemos los dedos-añadió justo después, dirigiéndose a mí.
-Sí, después de este evento tengo mucha fe en que saldrá todo bien, estoy segura-asentí, con actitud confidente.
Lucy dejó escapar un ligero aspaviento, llegando a ponerme un poquito de los nervios, pero aun así Gertrude ni se inmutó, comentando de seguido.
-Seguro que sí, querida, nunca dejes que tu ánimo decaiga.
Finalmente nos recogimos y cada uno fue por su lado, aunque Lucy me lanzó una desdeñosa miradita antes de marcharse; suspiré, un tanto frustrada por no haber podido ganarme aún su confianza, pero como diría Gertrude, todo se andará. Dentro de un día salía a la venta mi primer álbum de estudio. Y no podía estar más emocionada.
¡Y seguimos con Vocaloid! lo cierto es que ya lo tenía escrito de antes, pero he preferido esperar un poco, una hora a la sumo, y finalmente publicarlo junto con el anterior para que no se juntasen tanto, ya que puede dar lugar a confusión y a veces la gente sólo va al último capítulo publicado. Pero bueno, aquí está la continuación.
Finalmente Miku encuentra una firma que le distribuya la música, aunque sólo sea a pequeña escala, que es como muchos artistas empiezan sus carreras. Sus primeros álbumes los hará con ellos, luego poco a poco irá escalando y llegando a otros peldaños, pero como diría Getrude, todo se andará. El personaje de Lucy me da juego para ir metiendo algo de confrontación y conflicto en la trama y que no se vea tan plana, ya que el slice of life tiende a simplificarse y aburrir si no hay muchos cambios en su estructura narrativa. De esta forma le doy más diversidad a la historia para que no sea lo mismo todo el rato, además, se vería poco realista si Miku no tuviera algún que otro bache por el camino.
Pero bueno, a partir de aquí cambio de tercio, para que lo sepáis, tengo otras historias que requieren de mi atención, pero espero no tardar tanto en comparación ahora que he podido cerrar dos historias que tenía pendientes de antes, a ver si consigo coger ritmo de aquí en adelante con todo lo que tengo en general. Y eso es todo por el momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
