Estaba parada en el patio de su casa, contemplando las estrellas, tratando de saber a que época pertenecía en realidad
- ¿Por qué siento ésta tristeza? - puso la mano en su pecho - Acaso ¿así me sentía en mi vida pasada?
Inuyasha
- Tú... ¿eras el motivo de mi sufrimiento en ese momento?
Lo bueno se vuelve malo, lo malo se vuelve bueno, todo lo que vive muere y lo que muere, renace
- Desde que esa jóven llegó... he cambiado... ¿Por qué mi corazón es preso de estos sentimientos?
Cerró sus ojos, al mismo tiempo en que una imágen veni a su mente
Estaba en una cascada, al frente de ella, dos niñas estaban paradas a la orilla de dónde se acumulaba aquella agua cristalina
Esas niñas... no son humanas... puedo sentirlo
Se asomo al agua y pudo ver a dos jóvenes en su interior
Somos... nosotras - murmuró - Estoy herida... ¿Qué me ocurrió?
En ese momento, se vio dentro del agua, al lado de aquellas muchachas
- Resiste Kikyou - dijo Kagome, miéntras tenía la mano sobre pecho de la sacerdotisa
Ella... ella me está curando - abrió grande sus ojos
- Despierta Kikyou... Inuyasha quiere verte... él... quiere verte una vez más
¿Inuyasha?
La sacerdotisa abrió sus ojos, mientras pronunciaba el nombre del peliplata
- Qué alivio - murmuró Kagome - Estas bien, Kikyou - cerró sus ojos, apoyando su cabeza sobre el pecho de la jóven
Abrió sus ojos de repente, su mano segúia en su pecho
El corazónde Kagome no mostró duda alguna... aún siento la cálidez de su alma
- Eso pensé en ese momento - susurró - Puedo sentir que... Kagome... estaba enamorada de Inuyasha y él... ¿estaba enamorado de ella?... Pero... ella me salvó la vida en ese momento
Si algo quedó pendiente en su vida anterior
Las palabras del jóven Suikotzu se hicieron presentes
- Inuyasha - volvió a mirar el cielo - ¿Tendremos una segunda oportunidad o... tu alma vino a esta época en busca de Kagome?
...
- Oye abuelo - se asomó a la tienda junto con el pelinegro
- Mira Kagome - sonrió la castaña - Es un gran boomerang
- ¿He?
Se quedó observándola, miéntras la imágen de aquella Sango con ese extraño traje y ese boomerang, aparecían en su mente
- ¡HiraiKotzu! - lanzó, aniquilando a los monstruos
- Mira Inuyasha - sonrió - Este cetro debe ser silimar al que usaba mi antépasado
Lo miró, con aquel elemento en su mano, y no pudo evitar recordar aquella imágen de su amigo vestido con aquel kimono extraño
- Se... seguro - respondió, con sus ojos bien abiertos
Comenzaron a caminar en dirección a la casa
- Ya llegué - dijo ingresando miéntras los demás la seguían
- ¡Hola hermana! - se asomó el pequeño niño
- Ese niño...
- ¡Orejas de perro! ¿Viniste a jugar conmigo?
- No, no tengo tiempo para eso - desvió la mirada
Se quedó observándo al pequeño, quién permanecía riendo
- Hola Kagome - salió su madre - Ellos deben ser tus amigos - sonrió - Bienvenidos
- Esa mujer...
- ¡Kagome! - ingresó corriendo, con un objeto en sus manos
- Kagome ya se fue señora - giró, mirándola
- Olvido su almuerzo - dijo con una expresión triste
- ¿Su almuerzo? - observó lo que llevaba la mujer en sus mano
- ¿Podrías llevarselo? - sonrió, cerrando sus ojos
- Es todo un gusto, señora Higurashi - hizo una pequeña reverencia
- Oh, no es necesario - sonrió
- Inuyasha - susurró
- ¿He? - la miró
- ¿Estas bien?
- Si
Ya he estado aquí pero... tenía aquella extraña apariencia... Eso significa que ¿Kagome y yo perteneciamos a diferentes épocas? después de todo ella está usando la misma ropa que en mis sueños
Pensó, observándola detenidamente miéntras hablaba con su madre y amigos
- ¿Verdad Inuyasha? - lo miró, sonriendo
- ¿Qué?
- Inuyasha, siempre tan distraído - lo abrazó su amigo
- ¿De qué están hablando? - preguntó confundido
- Nada, ya no importa - dijo la morena - Mamá, estaremos en mi habitación ¿si?
- Está bien hija, pronto comenzaré a hacer la cena, por si quieren quedarse
- Bueno, si no es mucha molestía - dijo el castaño
- Miroku - lo miró Inuyasha - ¿No crees que suenas como un aprovechado?
- Sólo estoy aceptando una agradable oferta, no hay porque ser descortés - dijo pícaramente
- No es ninguna molestia - sonrió cálidamente la señora, ingresando nuevamente a la cocina en compañía de Sota
- Tu madre es muy amable Kagome - dijo Sango, al mismo tiempo que subian las escaleras
- Muchas gracias Sango
Abrió la puerta de su cuarto y los invitó a entrar. En ese momento, otros recuerdos atravesaron la mente de Inuyasha
Abrió la ventana e ingresó, observándo, por primera vez, aquella ordenada y acogedora habitación
- Que curioso - murmuró - Éste lugar huele mucho a Kagome - cerró sus ojos, llenándose de paz
Sin modificar su expresión, redirigió su vista a la ventana
Era de noche, al parecer, bastante tarde en esa época. El híbrido volvió a abrir la ventana e ingresó
- Vaya, se quedó dormida - susurró al arrodillarse al lado de la jóven
- Inuyasha - pronunció miéntras volteaba
- Está hablando dormida... ¿acaso, estará soñando conmigo? - se acercó un poco
- Abajo
Su collar comenzó a brillar y, un segundo después, cayó estrepitosamente al suelo
- Grrr, ¿Cómo hiciste eso? - murmuró, apretando su puño y con sus ojos cerrados
- ¿Hacer que? - lo miró, sorprendida
- ¿He? - miró a ambos lados - Estoy aquí
- ¿Inuyasha, qué te pasa? - preguntó Miroku
- Desde la tarde estás actuando muy extraño - acotó Sango
- Bue...bueno
Kagome miró su cama y la imágen del jóven, con aquella apariencia, sentado con sus piernas cruzadas, apareció de repente
- ¡¿QUÉ?! - dio un salto, con sus ojos abiertos
- ¿Qué? ¿Qué sucede? - corrió a su lado, observando toda la habitación
Miroku y Sango se miraron desconcertados
- Oigan, nos están asustando - dijo la jóven
- Señorita Kagome, ¿usted también tiene algo que decirnos?
La morena miró a su compañero
- Tenemos que decirles Inuyasha
- ¿Cómo vamos a decirles si ni siquiera nosotros entendemos lo que sucede?
- ¿De qué están hablando? - dijo Sango, en un tono serio
- Esta bien - suspiró - Es una larga historia...
...
- Izayoi - dijo ingresando a la habitación
- ¿Qué sucede, mi señor? - respondió, levantando su cabeza
- ¿Inuyasha aún no regresa?
- No lo he escuchado... debe estar con sus amigos
- Ese muchacho - suspiró - No pensé que éste día llegaría tan pronto
- Usted y yo sabíamos lo que significa esa jóven para Inuyasha - desvió la mirada - No es novedad que su alma haya venido a buscarla
- Hmn - sonrió, cerrando sus ojos
- ¿Qué le ocurre? - lo miró
- Supongo que no puedo decir nada por eso - abrió sus ojos, observándola - Después de todo... yo hice lo mismo
- Mi señor - sonrió
- Izayoi - se acercó a la cama, sentándose a su lado - Mi amada Izayoi - acarició su rostro - Mi alma estuvo esperando cientos de años para venir a tu encuentro
- Lo sé... - apoyó su frente sobre la de su esposo
Del otro lado de la casa, Sesshomaru se encontraba en su habitación
Detesto el asqueroso mundo de los humanos
Pensaba miéntras estaba sentado en su cama
Rin... ¿Por qué decidiste venir a este mundo en lugar de reencarnar en la otra época?
La imágen de la cara de la jóven se le hizo presente, recordando aquel instante en dónde volvio a verla
- ¿Desea algo más? - sonrió, atendiendo la mesa de una pareja
- No señorita, muchas gracias por la atención
Rin asintió y, con la carta del restaurante en la mano, ingresó a la cocina, para comunicar la orden. A unos metros del lugar, el peliplata, vestido elegantemente, estaba sentado en el bar, sin dejar de observarla
- Oye - se acercó el empleado - ¿Vas a querer un trago o te vas a quedar sentado toda la noche?
Sesshomaru lo miró por sobre su hombro, sin emitir ninguna palabra
- Lo siento - dijo, asustando - No quise molestarlo jeje
Retrocedió, mientras el jóven volvió a mirar al frente. De repente, la muchacha salió de la cocina y comenzó a caminar hacia el bar
- ¿Se le ofrece algo de comer, señor? - dijo, sonriendo
Sesshomaru se quedó observándo aquellos ojos marrones, los cuáles emitian la misma luz que recordaba. Por uno segundos, la vio vestida con aquel caracteristico kimono que le había regalado, cientos de años atrás
- ¿Señor? - movió su mano delante de su cara - Tiene unos ojos extraños - miró atentamente su mirada dorada - ¡Y muy lindos! - rió - ¿Se le ofrece algo? - insistió
- Estoy bien - respondió, desviando la mirada
- De acuerdo - le regaló una última sonrisa y giró para regresar a la cocina
- Oye Rin - murmuró su compañero - ¿No te da miedo?
- ¿El señor? - lo miró - No, ¿Por qué?
- No lo sé... pero me asusta
- Estas loquito - rió
- Su aroma... sigue siendo dulce - susurró con su imperturbable expresión en el rostro - Rin...
En ese momento, su padre ingresó a la habitación
- Sesshomaru
- ¿Qué ocurre?
- Ten - lanzó su espada - Tienes que guardarla, no sabremos si algún día la necesitaremos
- Dudo mucho que algo vaya a ocurrir en este repugnante mundo - miró a un costado
- Si tanto te desagrada, ¿por qué viniste aquí?
- Eso no es asunto tuyo, padre
- Ya veo - sonrió, cerrando sus ojos - Creo que Inuyasha no era él único que tenía un motivo especial para llegar hasta aquí - giró, saliendo de la habitación
- Colmillo sagrado - tomó su espada, la cuál comenzó a brillar ante el contacto - Has regresado
Inu no Taisho regresó a su habitación
- ¿Se alegro al recibir la espada? - preguntó su mujer
- Ya sabes como es él - sonrió - Sesshomaru no sonreíria ni aunque volviera a casarse con esa jóvencita que revivió en la época feudal
- Es increible que él haya heredado tu don... nadie lo imaginaría
- El corazón de un demonio es un mar de misterios - volvió a sentarse a su lado
- ¿Cuándo le serán devueltos sus póderes a Inuyasha? - preguntó
- Recuperará sus poderes sólo si es necesario que los útilice - hizo una pausa - Totosai devolvió a colmillo de acero al árbol sagrado... fue bueno saber que él pudo sentir una conexión con ella... eso significa que su aura demóniaca sigue en su interior
- Inuyasha debe sentirse muy confundido - miró el suelo
- Es normal - suspiró - Su aura demóniaca no es tan fuerte como para mantener sus recuerdos
- Todavía recuerdo el miedo que sentí cuando usted llegó y esas imágenes comenzaron a aparecer en mi mente
- Izayoi - tomó su mano - Los humanos tienen un gran don que nosotros los demonios no poseemos... la mente de un demonio está condenada a tener los recuerdos a su lado de por vida, el ólvido puede ser una gran bendición a veces
- Pues no parece algo tan malo
- Hay cosas que es mejor olvidar - susurró, miéntras recordaba aquel momento en el que su segundo hijo había llegado al mundo
Perdí la vida en esa batalla... pero, al menos, salvé la tuya y la de Inuyasha, mi amada Izayoi
- ¿Está bien?
- Si, sólo contemplaba tu belleza - acarició su mejilla
Ella sonrió, tomando su mano
- Mi señor... - sonrió, poniéndo su frente contra la frente de su esposo
