- ¿Acaso ustedes tomaron algo en la escuela? - dijo, incrédula

- Ojalá así fuera, Sango - sonrió

- Te dije que no servía de nada decirles Kagome

- Esperen - dijo Miroku - Dejenme ver si entendí bien... ¿Ustedes nos están diciendo que se conocen, de otra época y que nosotros también estabamos ahí?

- Bueno... - puso su mano en la nuca - En muy resumidas cuentas si, así es - rió, incómoda

- Estoy anonadado - miró a su compañera

- ¿Qué quiere decir? - lo miró Sango - ¿Cree en lo que dicen?

- Bueno, es demasiado rebuscado cómo para ser una mentira, además, mi antepasado era un monje muy respetado, quizás sea él a quién conocen

- Pues, no parecía ser muy respetable que digamos - dijo Inuyasha, con sus ojos a medio abrir

- No ofendas a mi antepasado

- Eras tú Miroku - dijo Kagome - Estoy segura

- Se, yo también, tenían la misma personalidad, sería imposible que fueran dos personas diferentes

- Espera un segundo, ¿estás diciendo que soy mi propio antépasado? - abrió grande sus ojos

- En teoría si jeje, es decir, en aquella época, tú eras ese monje del que te habló tu familia

- No voy a mentir, me gustaría recordar esa parte de mi vida

- Pues yo no estoy segura - se mostraba incrédula

- Sango... ¿no sentíste nada cuando viste a ese boomerang?

- Bueno... - puso su mano en la barbilla - Fue lo primero que llamó mi atención

- Ahora que lo mencionas - intervino Miroku - Lo primero que llamó mi atención fue ese cetro... acaso... ¿habrá sido mi arma en esa época?

- Pues yo te vi con ese cetro - dijo el pelinegro

- Yo igual...

- Vaya... esto es realmente sorprendente

- Y... Sango... tú, tenías ese boomerang como arma

- ¿Qué?

- Si - siguió la morena - Y tenías un extraño traje... cómo si realizaras un trabajo importante

- ¿Seguro que no lo soñaste? - miró sus piernas ante aquella ligera cosquilla

- Buyo - sonrió Kagome al ver al gato acariciar las piernas de su amiga

- Es muy lindo - sonrió - Yo también tengo una gatita, se llama...

- Kirara - murmuró

- ¿Qué dijiste? - abrió grande sus ojos - ¿Cómo sabes su nombre, Kagome?

- Sólo... vino a mi mente - respondió, con la misma expresión - Ella también estaba en aquella época

- Sango - dijo Miroku - No creo que estén mintiendo

La castaña pasó su mirada por sus tres amigos, antes de lanzar un cansado suspiro

- De acuerdo - cerró sus ojos - Entonces... ¿Quién más está en esa época?

- Bueno... - dijo Kagome - Yo he visto a Kikyou

- ¿La señorita Kikyou también vivió allí?

- Se - respondió Inuyasha - Yo también la vi... el sarnoso también está allí

- ¿Qué? - lo miró - ¿Él también?

- ¿Por qué? - cruzó sus brazos - ¿Te importa, Kagome?

- Fue por eso que pusiste esa cara hoy cuando peleaste con Koga, ¿no es cierto? tuviste una visión de él en aquella época

- Si - respondió, desviando la mirada - Y a esta altura creo que muchas más personas que conocemos pueden estar relacionadas con esa época

- Esto es muy extraño - se puso de pie, frustrada - ¿Por qué sólo ustedes pueden recordarlo?

- No lo sé - respondió la morena - En una de las últimas visiones que tube, Inuyasha mencionaba a un tal Naraku

Naraku

Pensó

- Kikyou ¿tú le entregaste los fracmentos a Naraku? ¿Tanto es tu rencor hacia mi?

Recordó aquel sueño, en el cuál, estaba hablando con la otra jóven

- ¿Tú... tú también oíste sóbre ese tal Naraku, Kagome?

- Si - lo miró preocupada - Y por alguna razón... su nombre me provoca escálofrios

- En uno de mis sueños - miró el suelo - Estaba en esa época... tenía esa extraña apariencia y... estaba hablando con Kikyou...

- ¿Qué?

- Yo... estaba herido y... le preguntaba si le había entregado una perla a Naraku

La perla de Shikon

Pensó la morena

- Kikyou también esta involucrada en todo esto... - desvió la mirada - Tal vez... ella támbien está teniendo visiones

- Inuyasha, deberías hablar con la señorita Kikyou, quizás, ella sepa algo más

El pelinegro redirigió su mirada a su compañera, la cuál sólo se limitó a mirar el suelo, sin emitir una sóla palabra

- Si - dijo en un tono bajo - Mañana hablaré con ella

- Mientras tanto - sacó su celular - Quizás encontremos algo aquí... dígame señorita Kagome, ¿cómo era la vestimenta de Sango en esa época?

...

Estaba sentado en el patio de su casa, sóbre aquel gran árbol, contemplando la luna llena

- Aún siento la misma sensación al observarla

En ese momento, el rostro de la jóven de cabello rojizo se atravesó frente al astro

- Ayame - murmuró - ¿Por qué no has venido a buscarme aún?

- Koga - se arrodilló a su lado, miéntras sus ojos se llenaban de lágrimas - ¿Por qué lo hiciste?

- No podía permitir que ese monstruo te hiciera daño, mi amada Ayame - puso su mano en su mejilla

Ambos lobos habían envejecido, sin embargo, el tiempo aún no había decidido llevarse a ninguno

- No... no puedes irte Koga... ¿Qué haré sin ti? ¿Qué hara nuestra tribu? - sus lágrimas caían sobre el rostro de su esposo

- Hatsune... - murmuró - Él se hará cargo de todo - sonrió - Después de todo... es nuestro hijo

- Koga...

- Ayame - cerró sus ojos, tratando de no llorar - Prometo esperarte... quiero estar a tu lado en la próxima vida...

- Yo... prometo ir a buscarte, Koga

- Te... te amo, Ayame - cerró sus ojos, al mismo tiempo en que dejaba de respirar

- Koga - se tiró sobre su pecho - Yo también te amo - comenzó a llorar a mares

- Hatsune - suspiró - ¿Habrás podido manejar la tribu? - al mismo tiempo en que la imágen de su hijo venía a su mente

- ¡Aquí está! - gritó una voz masculina

- ¿He? - miró hacía abajo - Yo conozco esa voz - dijo, descendiendo

- ¡Koga! - gritó, sonriendo - ¡Al fin te encontramos!

- ¿Qué hacen aquí, par de lentos? - sonrió, mirándolos - Se tardaron demasiado

- Bueno, la realidad es que morimos mucho después que tú

- Dejenme adivinar, los mató un demonio

- Así es - rio Ginta - Y decidimos seguirte

- Pero... ¿Por qué aquí Koga?

- No lo sé - miró al cielo - Mi alma sólo siguió el camino que quería y ¿saben que? - sonrió - Kagome y esa bestia también estan aquí

- ¿Qué? - dijieron al unísono - ¿La señorita Kagome e Inuyasha? - dijo Ginta - ¿Qué hacen aquí?

- No tengo idea, pero creo que ésta era la época que solía mencionar Kagome

- Bueno, eso tendría sentido - dijo Hakkaku

- Oigan, ¿Qué paso con Ayame y Hatsune?

- La señora Ayame seguía con vida al momento de nuestra muerte - respondió Ginta

- Y no tenemos forma de saber que pasó con ella - acotó Hakkaku

- De igual forma, se necesitan muchos años para reencarnar, supongo que ya estará en camino... ¿Y Hatsune?

- Fue un lider incréible - sonrió

- Se encargo de todo con mucho valor

- Era de esperarse - sonrió, visiblemente orgulloso - No por nada es mi hijo... sólo espero volver a verlos pronto

- Debemos irnos Koga, mañana tenemos que ir a esa cosa llamada escuela

- ¿Ustedes también van? - los miró - Es un lugar de lo más fastidioso... pensé que podía encontrar a Ayame allí, pero sólo encontré a esa bestia y sus amigos... en fin, mañana nos reuniremos aquí, asique lleguen a tiempo

- De acuerdo Koga

- Nos vemos jefecito

Ambos jóvenes saltaron el paredon que dividia la calle de la casa del lobo y regresaron a sus nuevos hógares

...

- Acaso ¿es similar a este? - giró el aparato, mostrándole la imágen a la morena

- Si, es casi idéntico

- Según éste artículo, durante la época feudal, las personas que portaban estos trajes eran reconocidos como "exterminadores"

- ¿Exterminadores? - preguntó la castaña, sorprendida - ¿Pero de que?

- Eso deberías saberlo tú Sango - dijo Inuyasha

- Pues fíjate que no me acuerdo - respondió irónicamente

- "Durante el período Sengoku, la presencia de monstruos y demónios era común, por lo cuál, las aldeas solían contratar los servicios de exterminadores para que se encargaran de eliminar tales criaturas" - leyó Miroku

- Vaya - dijo Kagome - Eras una mujer ruda Sango - sonrió

- Algo me dice que lo sigue siendo - murmuró Miroku

- Callese - respondió, cerrando sus ojos - De cualquier forma, son sólo leyendas

- No, no lo son - dijo seriamente el pelinegro - Allí yo no soy humano y Koga tampoco

- ¿A que te refieres Inuyasha? - lo miró su amigo

- Mi apariencia parece la de un humano pero... diferente - miró el suelo - Mi pelo es de otro color, tengo garras y colmillos

- Y unas lindas orejitas - acotó Kagome, sonriendo

- No era necesario que lo dijeras

- ¿Eres un perro? - preguntó Sango

- ¡¿A quien llamas perro?! - gritó

- Tranquilo, sólo estoy preguntando - sonrió

- En fin, ese sarnoso de Koga tambien tiene garras y colmillos, sin embargo, su vestimenta es diferente

- ¿Cuál es su apariencia?

- Presiento que te importa demasiado Kagome

- Y si le importa, ¿cuál es tu problema? Después de todo, ella no es nada tuyo, ¿o si?

- Sango - la miró sonrojada

- Tonterías - desvió la mirada, también sonrojado - Pues si tanto quieren saberlo, lleva una especie de armadura y parece tener pieles de algún animal, ¿estan conformes?

- Puede que sera una especie de demonio

- Inuyasha, ¿cuál era la vestimenta que la señorita Kikyou tenía en tu sueño?

- Bueno - puso su mano en la barbilla - Tenia una especie de camisa y pantalon rojo... Kagome tenía la misma vestimenta la primera vez que la vi

El castaño tecleo aquella descripcion en su celular

- Bueno mi querido amigo, déjame decirte que ese "pantalon" tiene nombre y es Hakama y pertenece a una vestimenta tradicional de la época

- Lo dices porque lo estas leyendo alli

- De hecho, eso ya lo sabia - sonrió - Lo que si no sabia, es que, esa descripcion encaja con los trajes que llevaban las sacerdotisas en la época feudal

- ¿Sacerdotisas? - preguntó Kagome

- Así es - miró a la jóven - En términos vulgares podría decirle que una sacerdotisa es la versión femenina de un monje

- ¿Tienen poderes espirituales? - preguntó Sango

- En cierta forma si, ya que se dedicaban a purificar a aquellos demonios que se encontraban en épocas de guerra, claro que, para lograr eso, requerían de un arduo entrenamiento

Entonces... si Inuyasha dijo que, la primera vez que me vio tenía esa vestimenta, eso significa que... ¿Yo era una sacerdotisa?

Se quedó pensando la jóven miéntras sus amigos hablaban