- Tus amigos son muy agradables Kagome - dijo su madre, miéntras desayunaban - Aunque el jóven de pelo negro parecía un poco confundido - sonrió

- ¿Ha? - la miró - Si jaja Inuyasha puede ser un poco distraido - sonrió

- Pues a mi me pareció bastante agradable - dijo su hermano

- Lo es

Inuyasha es mucho más que una persona agradable

- Pues a mi me parecieron más agradables los otros jóvenes - dijo el abuelo

- Eso lo dices porque se interesaron en tu tienda

- Y prometieron volver - sonrió - Sabía que podía encargarme de este negocio

Tomó su celular y se puso de pie

- Voy a terminar de prepararme para la escuela

Salió de la cocina en dirección a su dormitorio. Abrió la puerta y se quedo contemplando el lugar

Inuyasha estuvo aquí con aquella apariencia

Abrió sus ojos, en señal de sorpresa

Eso significa que... ¿viajaba en el tiempo? Pero... ¿cómo es eso posible?

...

- Madre - ingresó a la cocina - ¿Y mi padre?

- Salió al trabajo - respondió con la amabilidad que la caracterizaba

- Supongo que no tengo que preguntar por Sesshomaru - dijo, miéntras se sentaba

Izayoi sonrió, al mismo tiempo en que se ponía de pie para buscar el desayuno de su hijo

- No tienes que preocuparte por eso - sonrió, colocando los alimentos sobre la mesa

Sesshomaru siempre ha sentido un profundo rencor hacía mi madre... aunque no diga una palabra, puedo notarlo en su forma de mirarla, sin embargo, nunca supe porque...

- Lamento... lamento que él te haga sentir de esa manera

- Inuyasha... no te preocupes... conozco a Sesshomaru desde hace tiempo...

- Lo sé

- Hijo - puso su mano sobre la de él - Quizás no debería decirte esto, pero... entiendo cómo te sientes

- ¿De qué hablas? - la miró confundido

- De lo que estas experimentando... sin embargo, pronto entenderás todo y podrás estar mas tranquilo

- Madre... ¿Tú también sabes lo que sucede? - ella asintió

- Pero... no me corresponde a mi decírtelo - se puso de pie - La comida se va a enfriar

Con esas palabras, salió de la cocina, dejándolo solo

Ese árbol... no puedo sacarlo de mi mente

Pensaba, al mismo tiempo en que recordaba la charla con sus amigos. Sin embargo, de repente, otra imágen se cruzó en sus pensamientos

Ingresó al templo, en dónde aquella perla resplandecía. La tomó, al mismo tiempo en que varias personas ingresaron armados

- ¡Es Inuyasha! - gritó uno de los hombres

En ese momento, el híbrido lanzó aquellas lámparas, provocando un incendio, seguido de una explosión

- Ja, se lo merecían - dijo, volteando

Comenzó a alejarse, en dirección al bosque, sin embargo...

- ¡Muere Inuyasha!

Una flecha atravesó su corazón, dejándolo incrustado en aquel árbol, al mismo tiempo en que dejaba caer aquella joya

- Ki...Kikyou... miserable, ¿cómo pudiste? - murmuró, cerrando sus ojos

- ¡¿Qué... que fue eso?! - se puso de pie, asustado - ¿Por... por qué me robé esa perla? - estaba absorto - Ki...Kikyou... ella... ¿me mató?

Entonces... de verdad... de verdad era yo el que estaba en ese árbol

- Parece que al fin viste el momento en el que tu corazón fue sellado

- Sesshomaru - murmuró, girando su cuerpo y encontrándose con la mirada de su hermano

- Ya era hora

Ingresó, sentándose en una de las sillas, sin mirarlo

- ¿Dijiste sellado? - preguntó nervioso - Sesshomaru - su respiración estaba agitada - ¡¿Qué demonios está pasando?! ¡¿Por qué Kikyou me lanzó esa flecha?! ¡¿Quién demonios era en esa época?! ¡Dime lo que sabes! - gritó

- ¿Qué está ocurriendo? - ingresó a la cocina, preocupada

- ¡Necesito respuestas, madre!

- Si quieres respuestas - intervino su hermano - Tienes que buscarlas por tu propia cuenta

Estaba molesto, sin embargo, no quería hacer una escena delante de su madre, por lo que, tomó sus cosas y salió del lugar, en direccion a la escuela. Ella lo siguió

- Inuyasha - murmuró su Izayoi, desde la puerta de la entrada, al verlo caminar a toda velocidad

...

- Estuve buscando información y encontré muchas cosas interesantes - dijo Miroku, con su celular en la mano - Entre ellas, la leyenda de la Shikon-No tama o perla de Shikon

En ese momento, Inuyasha ingresó al salón, dejando su mochila en su pupitre

- ¿Han visto a Kikyou? - los miró a los tres

- Primero que nada, buenos días Inuyasha - respondió su amigo

- ¡No estoy para reproches! - se quejó - Si no quieren decirme, me da igual - caminó en dirección a la puerta, a la espera de la jóven

- Qué caracter - dijo Sango

- Algo le ocurrió - dijo Kagome, observándolo - Él no suele comportarse así

- ¿Cómo puedes saberlo? - insistió su amiga - No lo conoces bien

- Sólo... sólo lo sé Sango

- No es por contradecirla señorita Kagome, pero el mal humor de Inuyasha es algo más común de lo que usted cree

Aunque, debo admitir que desde que usted está aquí, lo he visto más tranquilo de lo normal

Pensó, obervándola

- Kikyou - murmuró - ¿Por qué me mataste, Kikyou?

En ese momento, entre el tumulto de estudiantes que se dirigian a sus salones, distinguió la bella figura de la jóven e inmediatamente se atravesó en su camino

- Kikyou - pronunció seriamente

- Inuyasha - respondió en el mismo tono

- Necesito hablar contigo

- ¿Qué es lo que quieres?

El timbre de ingreso sonó, obligándolos a cortar su charla

- Te veré en el almuerzo... es urgente - sin decir más, ingresó al salón

¿Qué es lo que le está pasando a Inuyasha?

Pensó ella, alejándose en dirección a su salón

El profesor ingresó, al mismo tiempo en que el jóven se sentaba en su pupitre

- Inuyasha - murmuró - ¿Estas bien?

- No preguntes Kagome - respondió sin mirarla

...

Inuyasha no dijo ni una palabra en toda la clase del señor Jinenji... Y parece estar muy ansioso por ver a Kikyou

Pensaba mientras observaba al pelinegro en la puerta del comedor, esperando a la jóven

- ¿Está bien señorita Kagome?

- ¿He? Si... si, estoy bien - giró, volviendo a la fila del boufette

- ¿Qué crees que le ocurre, Sango? - le susurro a su compañera

- ¿Acaso no es obvio? Kagome está triste porque Inuyasha quiere ver a Kikyou

- Entonces... a la señorita Kagome ¿de verdad le gusta Inuyasha?

- No me diga que no se había dado cuenta - lo miró incrédula - ¡Ay no! ¿a usted le gusta Kagome?

- ¿Qué? ¡No! - sonrió incómodo - A mi sólo me gustas tú jeje

- ¿Qué? - se sonrojó - ¿Qué cosas dice? - desvió la mirada

- Además... si me fijara en la señorita Kagome, Inuyasha me mataría

- Entonces a él le gusta ella - sonrió - Era demasiado obvio

El jóven se mostraba impaciente, sin embargo, redirigió su mirada hacía la fila en la que se encontraba su compañera, quién charlaba con sus compañeros

Kagome

- Inuyasha - giró ante aquella voz femenina

- Kikyou... - hizo una pausa - Ven, sígueme

Salieron en dirección al salón de clases

- Parece que quieren charlar en privado - dijo Miroku, con su bandeja en mano

Inuyasha... ¿realmente quieres hablar sólo de eso con Kikyou? Porque... no era necesario que se alejaran si sólo es por esto

Pensó, al mismo tiempo en que una triste expresión se formaba en su rostro

- ¿De que quieres hablar, Inuyasha? - dijo, parándose al lado de uno de los pupitres

- Esto es dificil de explicar - se paró delante de ella - Hace... hace unos días que he tenido... visiones sobre otra época...

¿Inuyasha también está viendo esas cosas?

- ¿Visiones?

- Si... secuencias que aparecen en mi mente de repente - hizo una pausa, desviando la mirada - Al parecer... pertenecen a la época feudal y... en ellas tengo una apariencia extraña... cómo si no fuera humano...

Lo sé... pude verte perfectamente en el momento en que me asesinaste, Inuyasha

Sólo se limitaba a observarlo, sin decir una palabra

- Tú... también estas ahí y tienes una vestimenta extraña... Miroku dice que esa clase de ropa era la que usaban las sacerdotisas en ese momento...

- ¿Sacerdotisa? Eso significa que yo... ¿tenía poderes espirituales?

- Pero... ésta mañana, en una de esas visiones... - frunció el ceño - Yo... yo me había robado una especie de perla

¿Perla? Acaso... ¿será la misma que tenía en la mano cuando él me atacó?

- Estaba huyendo y... tu apareciste... atravesaste mi corazón con una flecha... dejándome sellado en un árbol

- ¿Qué? - susurró

- Tal vez no creas en nada de lo que te digo, pero... necesitaba decírtelo porque... me sentí... me sentí muy molesto con eso - hizo una pausa - Sentí... un profundo rencor - le dio la espalda

- Inuyasha - puso su mano en su espalda

- Kikyou - mumuró, abriendo sus ojos, sin voltear

- Yo también - hizo una pausa - Yo tambien tuve esas visiones... sin embargo - el jóven giró - En ellas... yo tenía aquella perla de la que hablas y... estaba buscándote... - su expresión se torno triste - Pero... tú... tú me atacaste

- ¿Qué? - abrió aún más grande sus ojos

- No sé que pasó después, pero... siento que tu fuiste el culpable de mi muerte en aquella época

- ¡¿De que estás hablando?! - gritó - ¡Yo jamás sería capaz de hacerte daño!

- ¿Cómo lo sabes? - miró sus ojos

- Porque... - desvió la mirada - Porque... pude darme cuenta que... en el momento en el que me sellaste en ese árbol... sentí una gran tristeza y eso fue porque... yo... te quería Kikyou

- Inuyasha

- Pude sentirlo... pude...

- Inuyasha - lo interrumpió, acariciando su mejilla - Lo que sea que haya pasado en aquel momento... ya no importa, porque... quizás, tengamos otra oportunidad

- ¿Qué? - murmuró

En ese momento, la jóven se acercó y, lentamente, beso los labios del pelinegro, quién se sorprendio, dejando sus ojos abiertos

- Inuyasha - murmuro Kagome, observándo todo desde la puerta del salón, al mismo tiempo en que sus ojos se llenaban de lágrimas

Yo... ya he visto esto

Pensó miéntras la imágen de Kikyou, vestida de sacerdotisa, se acercaba, besando al Inuyasha que tenía aquella extraña apariencia

Acaso... ¿ésto es lo mismo que pasó en esa época? Pero... ¿por qué tuve otras visiones en las que Inuyasha estaba conmigo? No... no entiendo nada

Giró, apoyando su espalda en la puerta del salón, intentando comprender lo que ocurría

- Inuyasha - se separó, abrázandolo - Siempre sentí una conexión contigo y... ahora entiendo todo... no quiero... no quiero apartarme de tu lado

Inuyasha, déjame estar a tu lado

Aquellas palabras hicieron eco en la mente del pelinegro

- No te preocupes - la abrazó también, cerrando sus ojos - Porque yo siempre estaré a tu lado... Kagome

¡¿Kagome?!

Abrió sus ojos, alejándose de repente

- Inuyasha...acaso ¿tú estás enamorado de esa chica?

- ¿Qué? - no sabía que responder - Kikyou...

- Lo sabía... ni siquiera puedes negarlo

- Yo... yo...

- Entonces... no es a mí a quién has venido a buscar - sus ojos se llenaron de lágrimas

- ¿De qué estás hablando?

- Inuyasha... no te me acerques - volteó, caminando en dirección a la puerta

- ¡Espera Kikyou!

La jóven abrió la puerta, frenando su caminar

- ¿Estabas espiando? - dijo, al ver a la morena parada afuera

- Kikyou - se sorprendió - Bueno... yo sólo vine a...

- Puedes estar tranquila - miró a Inuyasha, quién la había alcanzado

- Kagome - murmuró al verla

- Inuyasha está enamorado de ti - siguió su camino en dirección al comedor

- ¡¿Qué?! - se sorprendió

- ¡Kikyou! - gritó, sin embargo, ella no se detuvo - Kagome - miró a su compañera - ¿Qué haces aquí?

- Sólo... - lo miró con tristeza - Sólo quería corroborar lo que ya sabía

- ¿A que te refieres?

- Olvídalo - giró, con la intención de irse, sin emabargo, el pelinegro tomó su mano

- Espera... - ella volteó y sus ojos se encontraron - Lo que viste ahí... bueno - hizo una pausa - Kikyou se molestó porque... porque le dije tu nombre

- ¿He?

- Cuando ella me beso... escuche tu voz y, por un momento, pensé que estaba contigo - soltó su mano - Me... me dijiste que querías estar a mi lado y yo... yo también quiero estar a tu lado

- Inu...yasha

- Escúchame... sé... se que tú y yo estabamos juntos en ésa época, sin embargo... algo pasó entre Kikyou y yo y... necesito saber que fue... no quiero, no quiero que ella sufra nuevamente

- ¿Nuevamente?

- Presiento... - miró en la dirección en que la jóven se había ido - Presiento que Kikyou sufrió mucho en aquella época

Inuyasha tiene razón... yo también pude sentir esa tristeza cuando ví a Kikyou en la época feudal... no tiendo el porque del vacío que siento al verlos juntos, sin embargo, no puedo enfadarme con él... despupés de todo... está tan confundido como yo

- Está bien - sonrió - Tenemos que seguir investigando

Él la miró, sonriendo levemente

- Gracias... Kagome - murmuró, sin dejar de mirar sus ojos