- Dime Kagome - dijo incómodo al ver la expresión del rostro de la jóven - ¿Qué te ocurre?
- No es nada - lo miró, con una sonrisa finjida - Sólo estoy cansada
- ¿Acaso ese inútil te hizo sentir mal?
- ¿He? - se sorprendió - ¿Hablas de Inuyasha?
- Pues, es el único con el que te juntas, no creo que ese monje te importe tanto
- ¿Monje? - abrió aún más sus ojos
- Hgm - tragó saliva, dándose cuenta de que había cometido un error
- Jovencito - dijo la anciana, interceptando a Koga en el pasillo de la escuela
- ¿Si? - frenó su caminar - ¿Qué ocurre?
- ¿Puedo hablar con usted un momento?
- ¿He? Se...seguro
Ambos comenzaron a caminar en sentido a la dirección. Ingresaron y la profesora cerró la puerta, volteando a ver al pelinegro
- Oiga, ¿Qué está ocurriendo? Yo no hice nada - se atajó
- Oh no - respondió la anciana - No se preocupe jóven Koga, no voy a regañarlo... quiero discutir otro asunto con usted
- ¿Qué? - la observaba confundido
- Ignoro la razón por la cuál usted se encuentra aquí - comenzó a caminar, rodeando el escritorio - Sin embargo, teniendo en cuenta que usted es un demonio de sangre pura, asumo que recuerda todo sobre su vida pasada
- ¿Qué? ¿Có...cómo dice? - el jóven no salía de su asombro - Espere un momento... yo la conozco - hizo una pausa - Usted es la anciana que estaba en la aldea de Inuyasha y Kagome
- Veo que no me equivoque al suponer que recordaba todo
- Pero... ¿cómo es que usted...? Si... sólo es una humana
- No creo que usted deba saber el motivo por el cuál yo recuerdo aquella época, sin embargo, tengo que asegurarme de que no hable de más, jóven Koga
- ¿Que no hable de más?
- He visto que su hostilidad para con Inuyasha ha trascendido en el tiempo
- Ja - cruzó sus brazos - Sigue siendo un inútil aún como humano
- Me pregunto, ¿por qué no le ha dicho nada acerca de su vida pasada? Dado que usted la recuerda bastante bien
- El primer día me di cuenta de que no recuerda nada... además, no es asunto mio
- Tomó una sabia desición - volvió a rodear el escritorio - Sólo déjeme decirle una cosa - hizo una pausa, ante la atenta mirada del moreno - En unos días la señorita Kagome llegará a la escuela...
- ¿Qué? ¿Kagome?
- Y, al igual que Inuyasha, no recuerda nada - lo miró - Por favor, le pido que no intervenga en sus recuerdos, pero, por sobre todo... no intervenga en su relación con Inuyasha
- ¿Volverá a relacionarse con esa bestia?
- Así lo quisieron sus almas al momento de dejar el otro mundo, jóven Koga
- Ya que - se encogió de hombros - De cualquier forma yo estoy esperando a Ayame
- Y ella vendrá... estoy segura - sonrió
- Pero... ¿puedo acercarme a Kagome?
- Miéntras no revele información ni se entrometa en lo que no le corresponde, no creo que haya problema
- De acuerdo - giró - Así será, nos vemos anciana
- Más respeto - frunció el ceño - Recuerde que, en esta vida, soy su profesora
- ¿Jóven Koga? - repitió su nombre
- ¿He? - volvió a la realidad
- Usted nombro a un monje... ¿estaba hablando de Miroku?
- ¿Qué? Yo... yo no dije monje - miró al frente
- Acaso... ¿tú también estás teniendo visiones?
- ¿Visiones? - la miró confundido - No, ¿por qué tendría eso?
- Entonces... ¿cómo sabes que Miroku era un monje?
- ¿Cómo sabes eso? - respondió, más sorprendido que ella
- ¡Ay ésto es tan confuso! - gritó, abriendo sus ojos, poniendo sus manos en sus mejillas
- Oye tranquila - puso sus manos sobre sus hombros
- ¿Qué... que haces? - se sonrojó
- ¡Cómo se atreve a tocarla con esas manos repugnantes! - gritó, escondido detrás de un callejón
- Silencio Inuyasha - dijo Miroku - ¿O quieres que te escuchen?
- No soporto que ese sarnoso esté cerca - gruño
- Ahhh - suspiró - No entiendo porque te acompañó en estas cosas - meneó su cabeza - Hubiera preferido estar con la hermosa de Sango
- Cállate
- No puedo mentirte Kagome, pero... sé por lo que estas pasando
- ¿De verdad? - abrió sus ojos - Pero... me dijiste que no tienes visiones...
- Bueno - retiró sus manos - Lo mio... es diferente
- Koga, no te estoy comprendiendo
- Quisiera poder decirte más Kagome, lo juro... pero, no puedo
- Koga - murmuró
- Escucha - la abrazó, provocando que ella se sonrojara más
- Hmng - abrió sus ojos - ¡Lo voy a matar! - salió del callejón
- Inuyasha - lo tomo del brazo, devolviendolo a su lugar - No creo que estés en posicion de decirle nada a la señorita Kagome asique, por favor, quédate tranquilo
- Sé que ésto no es fácil para ti y debes estar muy confundida, sin embargo, tú... eres una chica muy lista Kagome y yo... yo confió en que pronto encontrarás las respuestas que buscas
- Jó...Jóven Koga - cerró sus ojos, dejándo que los brazos del muchacho la cobijarán por un momento
- Kagome - murmuró Inuyasha
¿Qué me está pasando? ¿Por qué me molesta que ese sarnoso esté cerca de Kagome? Sin embargo... estos sentimientos... no son nuevos... ya... ya los he sentido antes
- Espera Koga - abrió sus ojos, apartándose del moreno - Me caes bien, pero... no quiero... no quiero que te confundas
- ¿Confundirme? ¿De que hablas?
- ¿He? ¿Acaso tú no estás...?
- Ya comprendo - sonrió - Eres una mujer hermosa Kagome - tomó sus manos - Sin embargo... mi corazón le pertenece a alguien más
- ¿Así? - respondió, sorprendida
- ¿Estas decepcionada?
- No... más bien... ¡Estoy avergonzada! - sonrió, visiblemente incómoda
- ¡Sarnoso! - gritó
- ¿Inuyasha? - lo miró
- ¿Qué haces aquí, bestia?
- Escucha inútil, si no quieres que te de una golpiza, suelta a la señorita
- ¡Inuyasha! - gritó, acercándose
- ¿Miroku? - dijo ella
- Vaya, parece que estaban espiando - sonrió, soltando las manos de la jóven
- Lo lamento señorita Kagome - tomó aire - Intenté detenerlo
- ¡Cierra la boca!
- ¿Qué ocurre Inuyasha? - sonrió, abrazando a Kagome nuevamente - ¿Te molesta que esté a su lado?
- Maldito pulgoso - gruño
- Oigan, ya basta - se apartó del moreno - Quiero irme a casa - miró a Koga - Muchas gracias por tu compañía, pero creo que seguiré sola
- ¿Estas segura?
- Si... quiero estar sola un rato
Miró a sus compañeros, en especial al pelinegro, el cuál seguía manteniendo la misma expresión de tristeza
- Nos vemos mañana chicos - giró y comenzó a caminar
Los tres se quedaron observando cómo se iba alejando lentamente
- Oye bestia - lo miró - ¿Qué demonios le hiciste?
- ¿Hmg? ¿Y por qué supones que yo le hice algo?
Recuerdo haber visto esa misma expresión en Kagome, cuando Inuyasha se mostraba preocupado por esa sacerdotisa
- Sólo lo sé - comenzó a caminar también - Escuchame bien - frenó su andar - Kagome es una chica muy dulce y no merece que la lastimes, ¿está claro?
- ¡Deja de hablar tonterías!
- Lo digo enserio - lo miró, provocando la sorpresa de ambos jóvenes - Ni se te ocurra hacerla sufrir... o te daré una paliza - reanudó su caminata
- ¡Si quieres pelear, regresa cobarde!
- Inuyasha - intervino su amigo - No creo que la intención de Koga sea desafiarte - hizo una pausa - De hecho... creo que estaba hablando seriamente
- ¿A que te refieres?
- Llámame loco... pero presiento que Koga sabe algo que nosotros no
- ¿Qué? - miró al frente, al mismo tiempo en que la silueta del moreno se perdía en el horizonte
- Ya llegué - dijo, al mismo tiempo en que cerraba la puerta
- ¡Hermana! - como siempre, corrió a su encuentro - Oye, ¿estas bien?
- No preguntes - respondió, dirigiendose a la cocina
- Hola Kagome - sonrió su abuelo - ¿Cómo te fue hoy?
- Bien - se sentó, apoyando su cara en su mano, con su mirada perdida sobre la mesa
- ¿Seguro que te fue bien? - insistía el anciano
- Por favor - su cara se veía sombría - No... pregunten
Ambos abrieron sus ojos, un poco sorprendidos y un poco asustados
- Me voy a mi cuarto - se puso de pie y salió del lugar
- Mamá - Sota se paró al lado de ella, quién estaba preparando los ingredientes para comenzar con la cena - ¿No le preguntarás a mi hermana que le sucede?
- ¿Tú que dices Sota? - lo miró, sonriendo - ¿Le pongo mole al arroz?
- ¿Qué?
La jóven abrió la puerta de su habitación y se lanzó sobre la cama, intentando no llorar, sin embargo, la imágen de los jóvenes besandose no salía de su mente
- ¿Por qué soy asi? - giró, quedándo sobre su espalda - Inuyasha no tiene la culpa, sin embargo... - tomó el almohadon y se lo colocó sobre el rostro, mientras se quejaba
Necesito distraer mi mente
- ¡Es verdad! - se sentó y tomó su celular - Podría averiguar más sobre aquella perla
Entro al navegador, escribiendo lo que necesitaba
- La leyenda de la perla de Shikon - murmuró
La perla de Shikon fue creada durante la batalla entre la sacerdotisa Midoriko y cientos de demonios. Midoriko poseía grandes póderes espirituales y, era capaz de purificar el alma de diez demonios al mismo tiempo. Sin embargo, luego de una batalla de siete días y siete noches, la sacerdotisa se dio cuenta de que no podría destruirlos a todos y, antes de ser devorada por uno de ellos, utilizó sus últimas energías para expulsar su alma, la cuál se fuisionó con las almas de aquellas criaturas, dándo como resultado aquella extraña joya. Se dice que, cientos de años después, la perla fue destruida por otra sacerdotisa
En ese momento, la morena abrió grande sus ojos, al mismo tiempo en que un recuerdo aparecía en su mente
Estaba rodeada por la oscuridad, sin embargo, no estaba sola
- Perla de Shikon - dijo, miéntras seguía en brazos de inuyasha - Deseo que desaparezcas... ¡para siempre! - gritó
En ese momento, aquella perla, la cuál se encontraba frente a ellos, comenzó a resquebrajarse, para terminar partida en mil pedazos, al mismo tiempo en que emitía una brillante luz
- ¿Qué? - volvió a la realidad - Acaso... ¿yo destruí esa perla? - hizo una pausa, tratando de comprender - Inuyasha... él... estaba conmigo - se puso de pie - Ese lugar... ¿por qué sentí tanto miedo al verlo?
- ¿Kagome? - dijo su madre, ingresando a su cuarto
- Mamá - giró, sorprendida
- Sólo vine a preguntarte si vas a cenar - sonrió
- Bueno... - se sentó nuevamente - No tengo mucha hambre
- Hija - se sentó a su lado - Estoy segura de que debe ser muy díficl para tí el estar en una nueva escuela y tener que adaptarte a esta vida - la abrazó - Eres una chica fuerte y confío en que pronto te sentirás mejor
- Gracias mamá - sonrió, apoyando su cabeza en su hombro
Ingresó a su casa, al mismo tiempo en que su madre bajaba las escaleras
- Inuyasha - lo miró preocupada - ¿Estas bien?
- ¿Qué? - la miró sorprendido
- Esta mañana... saliste muy deprisa
El día había sido demasiado largo y habían ocurrido demasiadas cosas, por lo que, había olvidado por completo su reacción ante las palabras de su medio hermano en la cocina
- Lo lamento madre - desvió su mirada - No quise...
- Tranquilo - se acercó, abrázandolo - No tienes que disculparte
En ese momento, unas lágrimas comenzaron a emerger del rostro de Izayoi, al mismo tiempo en que una imágen aparecía en la mente del pelinegro
Se encontraba en un lugar grande y lujoso... una especie de palacio. Había muchos hombres y mujeres jugando con una especie de balón. En ese momento, un niño, con la misma apariencia que él poseía en la época feudal apareció, intentando tomar la pelota, sin embargo, el hombre que la poseía, la lanzó lejor
El pequeño niño corrió detrás de ella. La tomó y volteó, sólo para ver como todos se alejaban. Miró hacía la otra dirección y divisó a su madre. Tenía exactamente la misma apariencia física, pero, estaba vestida con doce kimonos, los cuales significaban un alto cargo en la realeza
El pequeño niño soltó el balón y corrió en dirección de su madre
- Mamá, ¿Qué significa bestia? - preguntó, miéntras su madre lo recibía en sus brazos, al mismo tiempo en que unas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas
- Madre - murmuró, con sus ojos castaños abiertos
Izayoi se percató de inmediato de lo que estaba ocurriendo, por lo cuál, decidió desviar el tema
- ¿Sabes dónde está Sesshomaru? - preguntó de repente
- ¿Y por qué debería yo saber eso?
- Bueno... él es un poco extraño - sonrió - Pensé que tal vez te había dado una pista sobre dónde había ido
Está tratando de distraerme
Sonrió, miéntras la observaba hablar de su medio hermano
Ella... ella también fue mi madre en aquella época
- ¿Qué quieres de cenar?
- ¿He? - se concentró en las palabras de su madre - Lo... lo que quieras está bien
- HIjo - sonrió, acariciando su mejilla - Comenzaré con la cena
Salió en dirección a la cocina, al mismo tiempo en que él comenzaba a subir las escaleras. Ingresó a su habitación, dejándo la mochila a un lado de la puerta, miéntras se sentaba en la cama
- Ese niño... - murmuró - Yo era ese niño
Mami, ¿qué significa bestia?
- Bestia... acaso, ¿yo era una bestia?
Se recostó, poniendo su brazo sobre sus ojos, miéntras aquel recuerdo daba vueltas en su mente, sin embargo, rápidamente otro tomó su lugar
- Kikyou - murmuró, recordando la secuencia que había tenido lugar en la tarde
Siento que tu fuiste el culpable de mi muerte en esa época
- Ella estaba herida cuando me selló en el árbol - dijo, recordando aquella visión - ¿Yo fui el responsable de su herida?
Kikyou, ¿de verdad yo te maté?
- No - meneo su cabeza - Ella se fue en mis brazos... recuerdo bien aquel sueño
Volvió a sentarse, tomando su celular, abriendo sus mensajes
- Kagome - dijo, observándo su número
Ella no sabía que él tenía agendado su celular, de hecho, sólo Miroku estaba enterado de esto, ya que, él mismo se lo pidió luego de que Sango le pasará el celular de ambas
- ¿Estará molesta conmigo?
La imágen de Koga abrazándola vino a su mente
- Se veía muy cómoda en los brazos de ese sarnoso - frunció el ceño, dejándo su movil sobre la cama, miéntras se disponía a quitarse el uniforme
Se paró frente al espejo, al mismo tiempo en que cerraba sus ojos y otra de aquellas imágenes invadía su mente
- Hmg - se quejó el lobo
- Disculpa - levantó sus manos - ¿te apreté muy fuerte? - dijo Kagome, quién se encontraba curando sus heridas
- No, muchas gracias - sonrió, mirándola - Con tus atenciones he dejado de sentir aquel terrible dolor
- No le prestes atención a ese pobre diablo Kagome - se acercó, molesto
- ¡¿Qué?! - redirigió su vista a Inuyasha
- Si no te duele lárgate a tu cueva, lobo rabioso
- ¡¿Qué diablos te pasa?! - se puso de pie - ¿Ya se te olvido que sigues con esa pariencia ordinaria? ¿Con que derecho vienes a exigirme si tienes la menor ventaja?
- ¡Ja! ¡No estoy así porque me gusta! - se quejó
Abrió sus ojos, frunciendo el ceño
- Ese idiota - se quejó - Hasta en esa época no dejaba tranquila a Kagome
Miró su reflejo unos instantes, hasta que se percató de lo que había visto
- Hmg - tragó saliva - Yo... tenía ésta apariencia - puso su mano en su cara, corroborando de que no se estaba equivocando - Pero... pero... se supone que en esa época me veía diferente
Tomó su cabello, observándolo detenidamente
- Era de noche - volvió a mirar su reflejo - ¿Eso tendrá algo que ver?
Se quedó en silencio un momento y redirigió su mirada al celular
Tengo que hablar con ella
