- ¿Usted dijo esposa? - seguía con aquella expresión

- Me sorprende que te importe más eso que el saber que el señor es el padre de Inuyasha - respondió Totosai

¡Es verdad! Él dijo que Inuyasha era su hijo

- Yo... Es sólo...

- Puedes estar tranquila Kagome - la miró, cálidamente - Totosai no es un extraño para ti

- Bueno... es mi profesor

- No me refería a eso - sonrió

- ¿He? ¿De que está hablando?

- Totosai - redirigió la mirada al anciano

- ¿Esta seguro de esto, señor? - Inu no Taisho asintió - Está bien - comenzó a acercarse a la jóven - Sólo será un momento

- ¿Qué? ¿Que hace?

El anciano tomo la mano de la jóven, la cuál abrió sus ojos ante la imágen que apareció en su mente

Inuyasha se encontraba peleando con una especie de demonio gigante, miéntras que, en el cielo, Sango y Miroku estaban montados sobre aquel gato demonio, miéntras que ella, quién tenía a aquel niño de extraña apariencia sobre sus hombros, se encontraba montada sobre un animal, junto a Totosai, el cuál, presentaba una apariencia bastante desalineada

- Estabamos... - soltó la mano del hombre - Estabamos... ¿sobre una vaca?

- Niña ¿eso es lo único en lo que te concentraste? - dijo, con sus ojos entrecerrados

- Inuyasha... él estaba ahí y... estaba peleando con un demonio - miró al padre del pelinegro - Tenía... a colmillo de acero

Inu no Taisho sonrió, mirándo al anciano

En ese momento, Kagome volteó rápidamente, al percatarse de una tercera presencia

- ¿Quién eres? - le dijo al peliplata que estaba parado detrás de ella

- Aaaay Sesshomaru - se escondió detrás de la jóven

- ¿Sesshomaru? - recordó lo que Miroku le había dicho en casa de Sango

- Es mi hijo, el hermano de Inuyasha

- Él no es mi hermano - respondió Sesshomaru

Su voz...

- ¡Sesshomaru! ¡¿Qué le hiciste a mis amigos?! - gritó Inuaysha, visiblemente enojado

- Él no fue - murmuró, intentando ponerse de pie

- Kagome - la miró

- Sesshomaru fue... quien vino a salvarnos

- No vine a ayudarlos, sólo acabe con ese sujeto que no me dejaba hablar con ellos

Inuyasha poseía aquella extraña apariencia, miéntras que Sesshomaru poseía un kimono, masculino, de color blanco, además de una gran estola sobre su hombro

- Tú... tú también estabas en esa época

El peliplata no respondió, sólo se quedó mirándola

- Y usted también maestro Totosai - miró al anciano

- De a poco vas a ir recuperando tus recuerdos Kagome - Inu no Taisho desvió su mirada al árbol sagrado - Sin embargo... veo que aún es demasiado pronto

- ¿Demasiado pronto? ¿Para que?

- Sólo voy a pedirte... - poso sus ojos sobre ella - Que no dejes sólo a Inuyasha... después de todo, él vino aquí, sólo por ti

- Oigan esperen - levantó sus manos - ¿Qué están haciendo aquí? ¿Por qué me hablan como si me conocieran? y ¿Por qué Inuyasha vendría por mi?

- ¿Acaso no escuchaste lo que su padre dijo al principio? - dijo Totosai - Porque tú eres su esposa

- Pero... ni siquiera lo conozco - se sonrojó

- No te preocupes jóvencita - sonrió - Pronto lo entenderás - le dio un vistazo al árbol una última vez - Debemos irnos

¿No va a contestar a ninguna de mis preguntas?

- No te asustes si vuelves a vernos por aquí - continuo - No tenemos malas intenciones

- ¿Van a volver? - dijo, más intrigada que asustada

- Es nuestro deber - Inu no Taisho giró sobre sus talones y comenzó a caminar, seguido por Totosai - Que tenga buenas noches - pasó por el lado de ella, sonriendo

Ella los miró, hasta que se percató de que Sesshomaru no se había retirado, sino, se encontraba observando el árbol

- Sesshomaru - él la miró - ¿Qué... qué es lo que tiene ese árbol?

- Si no puedes verlo, aún no mereces saberlo - respondió seriamente, miéntras giraba y comenzaba a caminar detrás de su padre

- Vaya - murmuró - Su caracter es peor que el de Inuyasha

Giró hacía el árbol, intentando entender lo que acaba de ocurrir

¿Qué se supone que tengo que ver?


La luna se posaba en lo más alto de la noche. La jóvencita se encontraba camino a su casa, tratando de sacarse a aquel extraño hombre de la cabeza

- Qué extraño - murmuró, miéntras caminaba - Es como si lo conociera

Todavía no se había percatado, pero Sesshomaru se encontraba sólo a unos metros de distancia, observando que nada fuera a ocurrirle, cómo todas las noches

Rin ingresó a su casa sin mayor inconveniente y, cuándo él estaba dispuesto a irse, sintió la necesidad de ir más allá y ver el entorno en el cuál ella estaba viviendo

Se acercó, lo más sigilosamente que pudo y observó a través de una de las ventanas, la cuál, se encontraba convenientemente abierta

- Bunas noches Rin - dijo la mujer, recibiendola en sus brazos

Esa... ¿es su madre?

Pensó, mirándo aquella tierna escena

Los padres de Rin, fueron asesinados en la época feudal, pero... aquí están con vida

- Mamá - sonrió, apretando su agarre

- ¡Hermana! - un niño emergió de la cocina

- Kyoda - sonrió - Te extrañé mucho - soltó a su madre y tomó en sus brazos a aquel niño que, al parecer, tenía unos 8 años aproximadamente

- En el horno te dejé preparada la cena - sonrió la mujer, la cuál, era idéntica a su hija

- Gracias madre - sonrió - Eres la mejor

El demonio se alejó un poco y comenzó a caminar nuevamente en dirección a su casa. Recordaba el instante en el que le devolvió la vida en la otra época, en aquellos momentos en los que sólo era su protector y se dedicaba a asegurarse de que estuviera a salvo. También recordaba aquellos tiempos en los que decidió hacerla su esposa y madre de sus hijas, sin embargo, ella lo había olvidado, como debía ser y, para esa altura, el peliplata se cuestionaba si era necesario que regresara a su lado

- ¿Crees que ella merece vivir ésta vida con su familia?

El jóven giró en el sentido del cuál provenía quella voz

- ¿Acaso me estas siguiendo Totosai?

- ¿Realmente crees que perdería mi tiempo contigo de ésta manera?

Frunció el ceño, confundido

- Colmillo sagrado me envió a hablar contigo - el demonio no respondió - Al parecer, aún en ésta época, tu corazón sigue evolucionando Sesshomaru

- ¿Y eso que tiene que ver con colmillo sagrado?

- No sé si tu padre te lo habrá mencionado, pero, sus espadas no poseen la misma fuerza que en la época feudal, por lo tanto, no podrías darle el uso correcto a colmillo sagrado - hizo una pausa - Pasaste demasiado tiempo separado de tu espada, es por eso, que colmillo sagrado estuvo observandote desde que llegó hasta aquí

- No se a que te refieres - cerró sus ojos

- No finjas demencia Sesshomaru... desde que llegaste a ésta época estuviste vigilando a esa jóvencita - entrecerró sus ojos - Colmillo sagrado también observaba lo que hacías y ha acepado el cambio que se produjo esta noche en tu corazón

Él sólo se limitó a continuar observándolo

- Tú no perteneces a ésta época Sesshomaru y estás consciente de eso - volvió a hacer una pausa, esperando que el demonio dijera algo, sin embargo, éste permaneció en silencio - Sabemos que viniste a llevarte a Rin de nuevo a la otra época, sin embargo... en este momento tu corazón se encuentra indeciso

- Eso no es asunto tuyo

- Colmillo sagrado es una espada que puede revivir a los muertos...

- ¿En serio vas a explicarme eso?

- Torpe, déjame terminar - volvió a entrecerrar sus ojos - En ésta época, los poderes de colmillo sagrado iban a estar sellados hasta ver si seguias siendo el índicado para ser su dueño...

El demonio abrió ligeramente sus ojos, tratando de ocultar su sorpresa

- Tuviste suerte Sesshomaru... tu espada te ha eleigido nuevamente... ya puedes usar sus póderes

- Hmn - cerró sus ojos - No voy a utilizar sus poderes para revivir a unos insignificantes humanos

A veces me pregunto cómo es posible que un arma tan noble como esa, haya elegido a este inutil como su legítimo dueño

- A tu padre no le va a agradar escuchar eso

El demonio giró sobre sus pasos y comenzó a caminar

- Tú tampoco perteneces a ésta época Totosai - dijo sin frenar su andar - Qué no se te olvide

- Yo sólo estoy aquí para que Inuyasha pueda volver a manejar los poderes de colmillo de acero - murmuró - Sesshomaru... tu estadía en este tiempo depende de la desición que tomes

Sabía que el peliplata ya no podía escucharlo, sin embargo, en el fondo, tenía la esperanza de que sus palabras hubieran tenido algún tipo de efecto en él


Abrió sus ojos de repente e instintivamente tomó su celular para chequear la hora. Eran las 03:00am, aún faltaba bastante para que la alarma sonara

Se sentó en la cama, al mismo tiempo en que su hermoso cabello lacio caia a los costados de sus hombros

- Lo siento Kaede - dijo, al mismo tiempo en que la anciana, a la cuál ella veía como una niña, volteba

- ¡Hermana! - pronunció

- Sufriste mucho por mi

- Eso no...

- Realmente, lo siento mucho - en ese momento una luz blanca la envolvió por completo

- ¡HERMANAAAAA! - gritó la anciana, con su brazo estirado y sus ojos llenos de lágrimas

Meneo la cabeza ante aquellas imágenes y decidió que necesitaba tomar aire, por lo que salió al balcon

- La señora Kaede - murmuró - Nuestra profesora... era mi hermana

Sus ojos se llenaron de lágrimas

- Yo... me estaba despidiendo de ella... ¿ese fue el momento de mi muerte? - hizo una pausa, miéntras el fresco viento hacía ondear su pelo - Pero... si estaba muriendo, entonces... ¿Inuyasha no me mató?

En ese momento, otra secuencia apareció en su mente

- Kikyou... eres la primera mujer de la que me enamoré y aún así... ¡No pude hacer nada para protegerte! - sus lágrimas caían sobre el rostro de la jóven

- Pero... viniste por mí y eso era lo que quería - sonrió tiernamente

- Kikyou - murmuró, besando sus labios por última vez

- La primera mujer de la que se enamoró... - murmuró - Ya comprendo - hizo una leve sonrisa - Él no fue el culplable de mi muerte, yo... yo morí en sus brazos... por eso es que no siento nungún tipo de rencor hacía Inuyasha

Eso significa... ¿que otra persona me asesinó? Pero... yo vi a Inuyasha atácarme esa mañana

- Ésto se está volviendo cada vez más confuso

- Puede contar conmigo... si así lo desea

- Jóven Suikotzu - murmuró

Los jóvenes habían pasado las últimas horas en la biblioteca, charlando acerca del trabajo que debían entregar y cuestiones personales. Ésta vez, fue la cara del jóven la que se hizo presente en su mente

- Con él... me sentí... en paz - miró las estrellas durante unos momentos - Sin embargo, el jóven Suikotzu... no es Inuyasha

Para su pesar, el corazón de la jóven, aunque se había despedido y abandonado el mundo en paz en la otra época, seguía cautivado por el amor que había sentido hacía Inuyasha, aunque, a ésta altura, estaba casi convencida de que ya no era correspondido


La alarma sonó, haciendo que abriera sus ojos castaños, los cuáles se sentían más pesados de lo normal

- Ayyy - se sentó, quejándose - No dormí casi nada - restregó sus ojos

Es cierto... anoche conocí al padre de Inuyasha... pero... ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Y de dónde conoce al maestro Totosai?

Salió de su cama y se frenó delante de su ventana, observando al árbol sagrado

- ¿De verdad estuvieron aquí anoche o sólo fue un sueño?

- Sólo voy a pedirte.. Que no dejes sólo a Inuyasha... después de todo, él vino aquí, sólo por ti

- Eso se oyó bastante real - apoyo su mano sobre el vidrio - Eso significa... - sonrió, al mismo tiempo en que sus mejillas tomaban un leve color rosado - ¿Que Inuyasha estaba enamorado de mi? ¿Será por eso... que mi corazón late tan fuerte cuándo está cerca de él?

¿Qué estoy diciendo? ¿Cómo puedo enamorarme de alguien a quién no conozco?

- En realidad... si conozco a Inuyasha - hizo una pausa - Lo conozco de la otra época... yo... yo soy su esposa

- ¿Esposa? - dijo Sota desde la puerta - Hermana, ¿de quién eres esposa?

- ¡¿Qué... qué estas haciendo aquí?! - dio un salto, avergonzada

- Mi mamá quiere saber si vas a bajar a desayunar

- Si - suspiró - Pero primero tengo que cambiarme

Caminó en dirección a la salida y vio que su hermano no tenía intenciones de irse

- ¿Qué quieres Sota?

- No me dijiste de quién eres esposa - la miraba fijo

- Ahhh jajaj de seguro que escuchaste mal - rio, sonrojada

- ¿Y por qué estas avergonzada?

- Sota - le lanzó una mirada fulminante

- Es... esta bien esta bien, ya entendí - comenzó a correr en dirección a las escaleras

La morena lanzó un largo suspiro

¿Debería decirle a Inuyasha que su padre estuvo aquí?

Pensaba miéntras caminaba al baño, para asearse e ir a la escuela