- Mi señor - dijo Izayoi miéntras descansaba sobre el pecho desnudo de su esposo - ¿Está seguro de lo que hizo?
- Por supuesto - respondió, acariciando el brazo de ella - Esa jóvencita es mucho más madura que Inuyasha... ella sabrá manejar la situación de una manera racional, sin embargo - hizo una pausa - Aún no puede detectar la presencia de las espadas en su árbol
- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Lo que quieras, cariño
- ¿Algo malo está por pasar?
El cuerpo del demonio se tensó ante sus palabras, sin embargo, no quería alarmar a su esposa
- Todavía no lo sé - respondió seriamente
- ¿A que se refiere? - lo miró, con un dejo de preocupación en su mirada
- El acercamiento de Inuyasha y esa chica, no sólo afectará nuestra vida en ésta época... - volvió a hacer una pausa - Desde que se abrió aquel portal por el que Towa llegó hasta aquí, muchos demonios han querido traspasar las barreras del tiempo, sin embargo...
- Sesshomaru lo consiguió - interrumpió
- Su caso es diferente... Irasue posee el collar Meido, el cuál le da un acceso al infierno... con los movimientos correctos, pudo llegar hasta aquí con vida... sin embargo, dejó a colmillo sagrado con su madre y perdió a colmillo explosivo en el infierno...
- Tú pudiste ir por Totosai...
- El Jidaiju que hábita el árbol sagrado prometió ayudarme cada vez que lo necesite - sonrió levemente - Al parecer, su espíritu fue tocado por la esencia de aquella sacerdotisa, por lo que, tiene un cierto cariño hacía Inuyasha
- ¿Y si otro demonio quiere atravesar ese portal?
- Debe poseer poderes demásiado grandes para llegar hasta aquí... o algún elemento que lo ayude - miró a su esposa - Si te preocupa la seguridad de Inuyasha, puedes estar tranquila, miéntras colmillo de acero y yo estemos aquí, nada podrá ocurrirle
- Mi señor - volvió a acurrucarse en su pecho, al mismo tiempo en que su esposo acariciaba su cabello
A unos metros del cuarto de sus padres, Inuyasha despertaba lentamente y el primer pensamiento del día se hizo presente en su mente
Kagome
Hacía solo una semana que la morena había llegado a la ciudad. Unos pocos días habían sido suficientes para que la hermosa mujer se metiera de lleno en la mente del jóven
Se puso de pie y comenzó a ponerse el uniforme. Era el último día de la semana, por lo que, estaba decidido a pedirle una cita a su compañera para el día siguiente
¿Qué me está ocurriendo? Yo... yo no soy así
Era inevitable la sorpresa, después de todo, la única chica que le había interesado hasta el momento era Kikyou y jamás se atrevió a confesarle lo que sentía, sin embargo, era diferente con Kagome, con ella, era cómo si su corazón se sintiera completo y su alma llena de paz
- Sólo espero... espero que no siga molesta conmigo - hizo una pausa, abotonando su uniforme - Anoche no se escuchaba molesta... pero no debo confiarme
En ese momento, un leve golpeteo retumbo en la puerta de su habitación
- ¿Quién es? - preguntó, sin obtener respuesta - ¿Eres tú padre? - nuevamente, nadie respondió - Maldición
Murmuró, acercándose y abriendo la puerta
- ¿Qué quieres aquí Sesshomaru? - estaba bastante sorprendido
- Tenemos que hablar, Inuyasha - respondió seriamente
- El negocio está yendo mejor de lo que esperaba - comentaba el abuelo, miéntras leía el diario
- Eso es una gran noticia - sonrió la mujer
- Me alegra mucho oir eso, abuelo - sonrió cálidamente
- Oye Kagome - bajó el diario un poco - ¿Por qué estas tan feliz? Desde que llegamos aquí sólo te has estado quejando
- Bueno... no lo se - bebió un sorbo de té - Quizás ya me estoy adaptando
- O es porque es la esposa de no se quién - intervinó su hermanito
- ¿Esposa? - lo miró su madre, sorprendida - ¿De quién?
- Sooootaaaa - cerró sus ojos, frunciendo el ceño y con su puño apretado
- No lo sé, no quiso decirmelo
- Kagome ¿piensas casarte sin decirnos? - redirigió su vista a su hija, miéntras sonreía
- ¿Heee? - abrió grande sus ojos - ¡No! Sólo son tonterías de Sota
- Eso no es lo que decías...
- ¡Cierra... la boca! - lo miró
- Será mejor que hagas caso si no quieres ser víctima de la furia de tu hermana - intervino su abuelo, pasando de página - Y Kagome...
- ¿Si? - lo miró
- No nos dejes afuera de tu boda por favor
- Abuelo...
En ese momento, su celular comenzó a sonar
- Es un mensaje de Miroku - murmuró, tomándolo
- ¿Ese es tu futuro esposo, hermana?
- ¡¿QUÉEEEE?! - abrió sus ojos, avergonzada, al miesmo tiempo en que una imágen aparecía en su mente
El sol se estaba escondiendo, dándo paso a un magnifico atardecer. Inuyasha, Miroku y ella se encontraban a las afueras de una pequeña aldea
- Quisiera pedirle un pequeño favor - la tomó de las manos - ¿Podría tener un hermoso hijo conmigo?
- ¿Heeeee? - se sorprendió - ¿Por qué me pides eso?
- Porque... si no logro derrotar a Naraku y muero inevitablemente, es necesario y primordial tener un hijo como sucesor de mi familia - la abrazó
En ese momento, Inuyasha intervino, separándolos
- ¡Oid ya déjala en paz! Eres un libidinoso - se interpuso
- Soy un monje
- Si te atreves a hacerle algo a Kagome...
- ¿Qué fue eso? - dijo, mirándo la nada
- Parece que ese chico la dejó sin palabras
- ¿Qué? - miró a su abuelo - ¡No! él no es nada mio
- No me digas que te gusta el otro chico - intervino su hermano - ¿Cuál era su nombre?
- ¿Hablas de Inuyasha? - preguntó su madre
- Si, ese
- Parece un muchacho agradable - sonrió
- ¿Podrían dejar de discutir este asunto en frente mio? - cerró sus ojos, avergonzada - Voy a buscar mis cosas
Se puso de pie y caminó en dirección a su habitación, miéntras chequeaba su celular
- Buen día señorita Kagome, espero no molestarla, pero debo hablar con usted de inmediato, la espero en la entrada de la escuela
- Qué extraño... ¿habrá ocurrido algo? - frenó su caminar, al mismo tiempo en que abría sus ojos de par en par - En esa visión... Miroku dijo que debía derrotar a Naraku...
No es la primera vez que escucho ese nombre en las visiones... ¿Quién es Naraku?
- Por si no lo sabías, se me va a hacer tarde - se sentó en la cama - Asique habla de una vez
Sesshomaru se econtraba parado al frente de la puerta, observandolo
- Necesito hacerte una pregunta - dijo en el mismo tono de siempre
- Pues habla - lo miró, desconfiado - Y hazlo rápido
Su hermano frunció el ceño, sin embargo, no reaccionó a su provocación
- ¿Has visto a Naraku?
El pelinegro cambió rotundamente su expresión, recordando aquella visión en la que le recriminaba a Kikyou haberle entregado aquellos fracmentos
- No - miró el suelo - Sólo he escuchado su nombre
Su hermano giró sobre sus talones, tomando el pomo de la puerta
- Espera Sesshomaru - se puso de pie miéntras él lo miraba por sobre su hombro - ¿Quién es Naraku?
El peliplata volvió a dirigir la mirada a la puerta, apartandose al percibir aquel olor
- Vaya - dijo Inu no Taisho, ingresando - No sabía que había reunión de hermanos
Ambos jóvenes apartaron la mirada, sin responder
- Inuyasha - miró al moreno - Tu madre esta preparando el desayuno, te recomiendo que vayas, antes de que se te haga tarde
- De acuerdo padre - respondió, calzandose los zapatos y tomando su mochila, para luego abandonar su habitación
- ¿Necesitas algo Sesshomaru? - dirigió su mirada a su hijo mayor - Dudo que sólo hayas venido a saludar a Inuyasha
- Inuyasha debe recordar su pasado... sólo de esa forma me permitirás usar de nuevo mi espada
- ¿Para que quieres a colmillo explosivo?
El peliplata no respondió, se limitó a seguir mirando fijamente a su padre
- Sesshomaru - su tono se volvió serio - ¿Hay algo que no me estas diciendo? - nuevamente no obtuvo respuestas - ¿Hay un demonio aquí?
- Hmn - cerró sus ojos - Sabes que la ciudad está llena de demonios
- Pácificos...
Los dos hombres se quedaron en silencio por unos momentos
- Sólo te diré... que necesito mi espada - pasó por el lado del hombre, cerrando la puerta
Sesshomaru... ¿realmente crees que eres capaz de ocultarme algo?
Pensó, al mismo tiempo en que cerraba sus ojos, esbozando una sonrisa
Caminaba lentamente en dirección a la escuela. Su pelo lacio ahora estaba sujeta en una media cola, la cuál dejaba 2 mechones sueltos sobre sus hombros
Su mente vagaba entre el pasado y el presente, tratando de hilar aquella historia que formaba parte de su anterior vida
- ¡Kikyou!
Esa voz
Giró, confirmando que se trataba de la misma persona en la que había pensado
- Inuyasha - respondió sin cambiar su expresión seria
- Necesito hablar contigo - se paró a su lado - ¿Te molesta si te acompaño?
- ¿De que quieres hablar? - comenzó a caminar sin responder su pregunta
- Dime Kikyou - desvió la mirada al suelo - Tú... ¿has visto a Naraku?
- ¿Naraku? - lo miró, confundida - Jamás he oído ese nombre
- ¿De... de verdad? - se sorprendió
- ¿Quién es, Inuyasha?
- No lo sé - respondió - Pero... creo que está relacionado con nosotros y la forma en la que perdiste la vida en esa época
- Acerca de eso - desvió la mirada - Estoy segura de que tú no fuiste quién me asesinó
El pelinegro la miró, aún más sorprendido
- Anoche... vi uno de esos recuerdos - sonrió - En él... tú me decías que era la primera mujer que amaste...
- ¿Qué? - se ruborizó
- Sin embargo... eso significa que había alguien más...
- Kikyou - murmuró
- Dime Inuyasha... esa otra persona... ¿era Kagome?
- Bueno... - volvió a mirar el suelo, todavía ruborizado - Eso creo
- Lo sabía... entonces... tu alma vino a buscarla a ella
- ¿De que hablas Kikyou?
- Nada - respondió en un tono decepcionado - Sólo son cosas que supongo
- Oye Kikyou... sobre lo que pasó ayer...
- No digas nada Inuyasha... disculpame por eso
- Sólo quería decirte... que no estoy molesto
- Gracias - sonrió, levemente
- Sin embargo... me gustaría que nos ayudarás con todo este asunto
- ¿Qué?
- Tú también estabas en aquella época... este asunto de alguna manera también te concierne a ti... claro, sólo si quieres
- Esta bien... los ayudaré en lo que pueda
Al menos, de esta manera, podré seguir a tu lado, Inuyasha
Ingresó a la cocina, sentándose en la silla, listo para degustar el desayuno
- ¿Inuyasha ya se fue? - preguntó, observando a su esposa, quién se sentaba a su lado
- Si, señor - respondió dulcemente - Dijo que tenía prisa
- Supongo que ni siquiera tengo que preguntar por Sesshomaru
- Él sólo salió, sin decir una palabra
Sólo espero que no se meta en problemas
- Cariño - dijo, miéntras bebía un sorbo de café - ¿Tienes el número de Myoga? Voy a necesitarlo
- Por supuesto mi señor - lo miró, sonriendo
Miéntras tando, Sesshomaru se encontraba a unos metros de la casa de Rin
¿No pensará ir a ese extraño lugar?
De repente, la puerta se abrió y la jóven salió. Llevaba una bolsa de tela y estaba vestida sin su uniforme, por el contrario, vestía uno hermoso vestido floreado, muy similar al kimono que él le había regalado en la otra vida
Caminó en dirección contraria a la que tomaba siempre para dirigirse a su trabajo. Su paso era seguro y sus ojos recorrían cada centímetro del perímetro. Por un momento, el demonio tuvo la sensación de que la jóven estaba buscando algo o a alguien. Seguir su paso no era un problema para Sesshomaru, ya que, su rápidez seguía siendo la misma que en la otra época, sólo debía ser más cauteloso de no ser observado
La jóven llegó a una especie de parque, el cuál, estaba intensamente transitado, debido al gran flujo de estudiantes y trabajadores que se dirigian a sus respectivos lugares. Se sentó debajo de un gran árbol y siguió mirando a su alrededor
¿Acaso estará esperando a alguien?
Frunció el ceño, intentando reprimir aquel nuevo sentimiento que acababa de emerger en su pecho e instintivamente, se acercó a ella
- Pensé que nunca se atrevería a ponerse tan cerca - miró por sobre su hombro, sonriendo
¿Hmn? Está hablandome
- No se haga señor Sesshomaru, sé que está detrás de mi - emitió una leve risita
Abrió sus ojos en señal de sorpresa y salió de su "escondite" parándose delante de ella
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- ¿Quiere desayunar conmigo? -dijo, ignorando por completo su pregunta y, de la bolsa de tela, sacó un pequeño tazon de panecillos y dos tazas de té
- ¿Cómo sabías que estaba cerca de ti?
- Lo ví anoche detrás de la ventana - dijo sin perder la sonrisa - Quería saber porque me está espiando
- ¿Y eso no te da miedo?
La expresión de la jóven se tornó seria, sin embargo, meneo la cabeza ante su pregunta
- Por alguna razón no siento miedo de usted - hizo una pausa - Es como... si ya lo conociera
El demonio se quedó obervándola, sin mostrar emoción alguna. Ella le alcanzó una de las tazas de té
- No quiero
- De acuerdo - respondió sin perder la cálidez de su voz - Puede sentarse a mi lado si quiere
Dudó unos instantes, sin embargo, se sentó
- Anoche, cuando toque su mano, una imágen apareció en mi mente - lo miró, sonriendo - Yo era una niña y estaba cayendo de una montaña - el demonio escuchaba atento cada palabra - Y usted apareció, salvandome... recuerdo que grité su nombre miéntras caía
Ya lo entiendo, tuvo una visión, al igual que Inuyasha
- Es por eso que sé su nombre señor Sesshomaru - cerró sus ojitos, sin perder su sonrisa
Rin
Pensaba miéntras la observaba hablar
