En la escuela, la anciana Kaede se encontraba cerrando la oficina del director, el cuál, se había retirado del establecimiento más temprano. Giró, para comenzar a caminar y se frenó en seco

Kikyou

Pensó, observando a la jóven parada delante de ella

- Disculpe la demora señora Kaede, yo...

- No estabas segura de venir, ¿verdad?

- Así es... no sé, si quiero recordar todo sobre mi otra vida

- Kikyou... ¿acaso tu...?

- Ya lo sé Kaede... sé que tu eras mi hermana en aquella época

- ¿De verdad lo recuerdas? - los ojos de la mujer comenzaron a llenarse de lágrimas

- No - respondió con sinceridad - Sólo tuve una visión... pero no tengo dudas de ello... sólo... quisiera recordar... al menos esa parte

- ¿Estas segura?

- No en realidad - suspiró - Pero... ya estoy aquí

- No recordarás nada si en verdad no lo deseas Kikyou

- Estoy lista

- De acuerdo... ven, acompañame

Salieron del lugar en dirección a la biblioteca

- ¿Por qué te diriges alli? - preguntó

- He notado que tu alma se encuentra muy tranquila cuando visita ese lugar

- ¿Has estado espiándome?

- Sólo lo sé

Ingresó al lugar, sentandose en una de las mesas, miéntras que la jóven se sentaba al frente de ella, mirándola fijamente

- ¿Estas lista? - pronunció la mujer al mismo tiempo en que la jóven asentía

Estiró sus brazos sobre la mesa, miéntras que Kikyou tomaba sus manos y ambas cerraban los ojos

Parecía ser un día pacífico en aquel lugar. Kikyou y Kaede, quién era una niña, se encontraban en el bosque, practicando con el arco

Concentrate

Pensaba la niña, apuntando al árbol. Cerró sus ojos, disparando

- ¿Le di? - dijo emocionada abriendolos - Oh... casi

- Nada mal Kaede - se acercó su hermana, sonriendo - Sólo tienes que seguir practicando... ahora seguiremos con la flecha selladora

- Muchas gracias, hermana

- Hermana - murmuró Kikyou, frunciendo el ceño

- Kaede... - dijo de rodillas, miéntras su espalda se desangraba - Quiero que quemes ésta perla, junto con mi cadaver, sólo así no causará más daño

- Pero hermana... debemos curarte - la niña tenía sus ojos llenos de lágrimas

- Ya es muy tarde para mi - suspiró, haciendo muecas de dolor

- ¡HERMANA! - gritó al ver como el cuerpo de la jóven se desplomaba en el suelo

- ¡Kaede! - abrió sus ojos de repente

- ¿Estas bien Kikyou?

- Kaede... de verdad... de verdad eres tú

- Tú... ¿me recuerdas?

- Claro que si... hermana - apretó sus manos

- Ki...Kikyou - sus ojos se llenaron de lágrimas - Has recuperado tus recuerdos

- Me temo que no... - cerró sus ojos - Sólo te recuerdo a ti... pero, aún no sé que es esa perla que tenía en la mano ni... ni quien me asesinó

- Comprendo - su tono de voz se volvió triste - Viste aquella vez en que moriste por primera vez

- ¿Primera vez? - se sorprendió

- Me temo que yo no podré ayudarte más que esto hermana - suspiró - El resto dependerá de Inuyasha

- ¿Inuyasha? ¿Y por qué él?

- Lamentablemente... él esta ligado a tu muerte Kikyou - hizo una pausa - Sólo a su lado podrás recordar aquella parte de tu vida

¿Sólo... al lado de Inuyasha?

Pensaba, sin cambiar su seria expresión


- ¡Abuelo! - gritó, al ver al anciano parado delante del árbol sagrado

- Sota - sonrió, girando en su dirección - ¿Cómo te fue con tus estudios?

- Muy bien... ¿qué estás haciendo aquí?

- ¿Ha? Oh, no es nada - hizo un ademán con su mano - Sólo lo observaba... ¿quieres tomar el té?

- Claro - comenzaron a caminar

Hay algo raro en ese árbol... no sé que será, pero el aire se siente muy pesado cerca de el

Pensaba el anciano miéntras ingresaban a la casa

En ese momento, un pequeño destello negro comenzó a brillar en el centro del árbol

- Inuyasha - lo miró - ¿Crees que, por fin, Sango y Miroku comenzarán a ver las mismas visiones que nosotros?

- No lo sé... pero es problable, después de todo, parece que seguimos conectados con esa época

- Ese hombre llamado Naraku - hizo una pausa - Quisiera saber que relación tuvo con nosotros

- Sea cual sea, no ha sido buena

Es muy probable que ese tipo haya tratado de matarnos en más de una ocación

- Oye Inuyasha... ¿quieres ir por un helado?

- ¿He? Pero... ¿no dijiste que tenías que ayudar a tu madre?

- Ella puede esperar, además - tomó la mano del jóven, provando que éste se sonrojara - Quisiera pasar un tiempo contigo

- ¿Estas... segura?

- ¿Tú no quieres?

- Claro que quiero - apretó su mano, sonriendo


- ¡Por fin lo encuentro amo bonito! - corrió con sus ojos llenos de lágrimas

- ¿Qué estás haciendo aquí, Jaken? - lo miró, seriamente

- Su padre fue a buscarme

- ¿Qué? - se sorprendió, abriendo tenuemente sus ojos

- Era un día normal en el palacio de su madre... - comenzó el pequeño demonio

- Pequeña sabandija - dijo Irasue - ¿Hasta cuando planeas quedarte?

- Que me llamo Jaken, doña Sesshomaru - respondió - Hasta que mi amo regresé de aquella época

- Hmn - sonrió, cerrando sus ojos

- ¿Qué le ocurre?

- Parece que vinieron a buscarte pequeño demonio

- ¿Kha? - miró al frente, dónde se ubicaban las escaleras de la entrada al templo de Irasue y distinguió una figura, subiendo por ellas - ¿Y ese quién es?

- Me sorprende que, después de tantos años, tengas el descaro de venir hasta aquí - abrió sus ojos, sin perder la sonrisa

La pequeña neblina que envolvía los escalones se disipó, dejando ver al demonio

- Irasue - dijo sonriendo - Sigues tan hermosa como recuerdo

- ¿Quién es? - insistió

- Es el padre de Sesshomaru

- ¡¿QUÉEEEE?! - abrió sus ojos y boca al mismo tiempo - ¿Es... el gran perro demonio?

- ¿Realmente creíste que podías venir hasta aquí y salir como si nada? - se puso de pie

- ¿Qué... que va a hacer doña Sesshomaru? - la miró, desconcertado

- Ya entiendo - cerró sus ojos - Vas a darme la bienvenida, ¿no es así? En ese caso...

Una energía comenzó a envolverlos al mismo tiempo en que sus verdaderas formas se materializabany ascendian sobre las nubes, entrelazandose en una especie de batalla

- Se supone que... ¿están luchando? - murmuró Jaken, observando aquella escena

Momentos después, ambos regresaron al lugar, recuperando sus apariencias

- No estoy para tus juegos Irasue - dijo, quitandose la sangre de la mejilla - Sabes que no puedo permanecer mucho tiempo aquí

- No soy un demonio rencoroso Inu no Taisho - paso su lengua por la sangre de su propio labio - Pero eso no se compara con lo que tú me hiciste

- Lo se y me disculpo por eso querida, pero necesito llevarme al sirviente de Sesshomaru cuanto antes

- ¿Qué ocurre? - dijo una jóven, apareciendo detrás del trono de la mujer. Vestía una armadura y empuñaba una espada, además de poseer aquellos ojos rosados y un cabello blanco que apenas pasaba su hombro - ¿Estas bien, abuela?

- Towa - murmuró el demonio, abiendo sus ojos en señal de sorpresa

- Ya te dije que no me gusta ese apodo - suspiró - Descuida... sólo es tu abuelo

- ¡¿Qué?! - la miró, sorprendida - ¿Él... es el gran perro demonio? ¡Vaya! Setsuna y Moroha no creerán que lo he visto - sonrió, visiblemente emocionada

- Has crecido jovencita - le dedicó una mirada de cariño - Lástima que no puedo pasar más tiempo con ustedes... vámonos Jaken

- Ya oíste pequeño demonio, ve con él - dijo la mujer

- Pe... pero ¿qué pasará con mi amo bonito?

- Con él es que voy a llevarte - giró y comenzó a descender

- ¿De verdad? ¡Espereme señor perro! - comenzó a correr detrás del demonio

- ¡Espero volver a verte pronto, abuelo! - gritó Towa, al ver como se alejaban

- Ya entiendo - dijo el demonio - Él piensa que voy a confiarte a ti lo que esta pasando... ja

- Amo bonito... no lo diga tan brusco

- ¡Aja! ¡Entonces realmente algo no está bien!

- ¿Qué haces aquí, pulga? - dijo Jaken, mirándo sobre su hombro

- El señor teme que algo malo pueda ocurrir y, al parecer, Sesshomaru sabe más de lo que dice

- ¿Amo bonito?

El demonio se quedó mirando el atardecer, al mismo tiempo en que fruncía el ceño

Está cerca


- ¿De verdad crees que hay algo entre Sango y Miroku?

- No me digas que no te diste cuenta Inuyasha

- Pues... Sango lo oculta bastante bien - dijo, al mismo tiempo en que subian los últimos escalones del templo

- Eso es porque Miroku es un poco...

Miéntras tanto, aquel vórtice que se encontraba en el céntro del árbol, comenzó a extenderse, al mismo tiempo en que una mano cadaverica se asomaba por el

- Al... al fin - una especie de cabeza humana, con su carne podrida todavía colgada de su craneo se asomó - Es... aquí

Se aferró a los costados del árbol, impulsándose hacia el frente, ayudando a su cuerpo a salir

- Maldito hanyo - gurño, agitando su cola de escorpión - Te... devolveré el favor - agitó ambas manos, de las cuales, filosas garras emergieron

Llegaron a la cima del lugar, tomados de las manos

- ¿Qué... que es eso? - preguntó la jóven, observando a aquella criatura, quién se encontraba de espaldas

En ese momento, otra imágen apareció en la mente del pelinegro

- ¡Papá! - gritó Moroha al ver como aquel escorpión clavaba su aguijón en el estómago de Inuyasha - Maldición... tengo que devolverle a colmillo de acero - miró a un costado

- Maldito en...gendro - dijo, tratando de liberarse

- ¿he? - aquel mitad escorpión giró su cabeza y pudo ver a la jóven tratando de liberar a la espada del árbol - No lo harás

Soltó al híbrido y apuntó su cola en dirección a ella, lanzando un poderoso ataque

- ¡Moroha!

- ¿Quién crees que soy? - empuñó su arco - ¡Flecha sagrada!

- ¿Qué? Deshizo mi ataque - gruño

Desenvainó la espada que Totosai había fabricado para ella y cortó el árbol por la mitad

- ¡Toma, papá! - lanzó la espada, al mismo tiempo en que una de las manos del yokai la golpeaba, lanzándola contra unas grandes rocas

- Niña entrometida - comenzó a acercarse

- ¡¿Cómo te atreves a ponerle un dedo encima a mi hija?! - se elevó por encima del demonio - ¡Es tu fin! ¡Lanzas de diamante?

- ¡No! ¡Maldito hanyo! - gritó, al mismo tiempo en que era traspasado por el ataque de colmillo de acero

- Un demonio - pronunció de repente

- ¡¿Qué?!

- Es un demonio - susurró

- ¡¿Cómo lo sabes?!

- Sólo... lo sé - apretó el agarre de su mano - Ven... y no hagas ruido

Se escondieron detrás de una de las casillas del lugar

¿Acaso... yo pelee con este demonio en la otra época? Junto a esa chica que... ¿era mi hija?

- ¡Sé que estás aquí maldito hanyo! - gritaba - ¡Puedo percibir tu presencia! Vengaré la muerte de mi padre

- Dijo... ¿hanyo? - murmuró ella

- Mitad demonio - respondió él