- ¡¿Alguien podría decirme lo que está ocurriendo?! - gritó, visiblemente frustrada

- Kagome... - se acercó, sin embargo, ella se alejo

- ¡No! - pasó la mirada por todos los presentes - Inuyasha casi es asesinado por ese demonio - sus ojos se llenaron de lágrimas - Él... él tenía una expresión aterradora y...

- Inuyasha es un mitad demonio - la interrumpió Sesshomaru - ¿Eso era lo que querías saber?

La joven se quedó observándolo

- Entonces... ¿es verdad? - miró a su padre - Él... ¿también era un hanyo en la época feudal?

- Así es Kagome - respondió, con un dejo de melancolía en su voz - Lo que tú viste esta noche... es la forma demoníaca de Inuyasha, la cuál sólo puede ser contenida por colmillo de acero

- ¿Qué? - murmuró - ¿Ustedes... ustedes... también son hanyos?

- Nosotros - los señaló a todos - Somos demonios

¡¿De...demonios?!

- No tenga miedo señorita Kagome- saltó a su hombro

- Yo... lo lamento Kagome - dijo el lobo, desviando la mirada

- Joven Koga - murmuró

- No te enfades con él - interrumpió Inu No Taisho - Ningún demonio o ser sobrenatural puede revelar su identidad

- ¿Entonces... hay más?

- Más de los que usted imagina - respondió la pulga

- ¿Usted también es un demonio? - lo miró, incrédula

- No se deje engañar por mi tamaño - saltaba - ¡Soy muy poderoso!

- Esto es demasiado para mi - suspiró, al mismo tiempo en que desviaba la mirada hacía la casa

Inuyasha

- Kagome - redirigió su mirada al demonio - ¿Podrías cuidar de Inuyasha?

- Si - respondió con seguridad

- Gracias - sonrió - Myoga... quédate con ellos y aclara todas las dudas de la señorita

- ¡Por supuesto amo!

- Sesshomaru - miró a su hijo - Asegúrate de que ningún demonio llegué lejos, en caso de que logren volver a atravesar el portal

- Me estas pidiendo que me quedé a proteger a Inuyasha, ¿no es así?

Su padre sonrió

- De todos modos ibas a hacerlo - miró al lobo - ¿Podrías encargarte del cuerpo de este youkai?

- Ja... no me gusta para nada que me degraden a esto - cruzó sus brazos, mirando a la joven - Lo haré... pero sólo por Kagome

- Y una cosa más lobo - miró hacía la entrada del templo - Aleja a los amigos de Inuyasha de aquí

- ¿Qué? ¿Miroku y Sango están aquí? - se sorprendió ella

- Ya me parecía familiar ese olor - dijo Koga

- Llegaron hasta aquí siguiéndote... por el momento, es mejor que no sepan más de lo que vieron

- Pero si con lo que vieron ya fue suficiente - murmuró Ginta

- Creo... creo que iré con Inuyasha

La joven giró sobre sus talones y comenzó a caminar en dirección a su casa, acompañada por la pulga

En ese momento, el demonio sacó de su abrigo un collar en forma de estrella, el cuál poseía un infinito en su centro. Extendió sus brazos, sosteniendo el amuleto con su mano derecha, al mismo tiempo en que una especie de energía emergía del árbol, ante la atenta mirada de los presentes.

- Volveré pronto - pronunció, ingresando en el

- ¿Usted vio lo mismo que yo? - dijo Sango, anonadada

- Eso creo - respondió el joven, con la misma expresión que ella

- Bueno, ni modo - se encogió de hombros - Supongo que no deberé preguntarte si vas a ayudarnos - miró al demonio, quién ni siquiera le devolvió la mirada - Eso supuse... vamos muchachos, carguen el cadaver

- ¿Y que se supone que harás tú? - preguntó Hakkaku

- ¿Acaso no es obvio? Me encargaré de los amigos de esa bestia - comenzó a caminar en dirección a ellos


Aquella presencia maliga... fue eliminada

Pensó la joven al mismo tiempo en que degustaba su comida

Sin embargo... no puedo quitarme esta angustia del pecho... Inuyasha... algo le ocurrió

- ¿Cómo va la escuela hija? - preguntó la mujer, sentada al frente

- Todo está bien - respondió con una tenue sonrisa - Las clases no son demasiado complicadas

- Me alegra mucho oír eso - sonrió - Estoy muy orgullosa de ti ¿lo sabias?

- Gracias

Necesito saber todo lo que paso en mi otra vida... y sólo Kaede pueda ayudarme

Mientras tanto, en su casa, la anciana se encontraba realizando sus oraciones

- Ese demonio fue derrotado - dijo con sus ojos cerrados - Sin embargo, el hecho de que haya podido llegar a ésta época, significa que el espiritú del árbol sagrado ha sido dañado - hizo una pausa - Sólo un youkai con un gran poder maligno puede hacer algo como eso

Algo muy peligroso está esperando del otro lado del portal


Ingresó a la habitación, cerrando la puerta

- Aún está dormido - murmuró

- Amo Inuyasha - saltó a la cama - Sufrió una herida muy grande

- ¿Es peligrosa?

- ¿He? ¡No! Por supuesto que no jeje el cuerpo del amo Inuyasha es muy fuerte en esta condición... si hubiera mantenido su forma humana, probablemente estaría muerto

Su forma demoníaca, de alguna forma, salvó nuestras vidas

Caminó hacia la ventana, moviendo sutilmente las cortinas y dirigiendo su vista al árbol sagrado

- El cuerpo del demonio ya no está... al igual que los chicos y Sesshomaru

- Sesshomaru aún se encuentra aquí... no importa que no pueda verlo

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Sólo lo sé

Se quedó en silencio, al mismo tiempo en que la secuencia vivida recorría su mente

En el momento en que Inuyasha se transformó... yo... yo sentí mucho miedo

- Kagome - la voz de la pulga la sacó de sus pensamientos - Sé que debes tener muchas preguntas en este momento

- ¿Por qué? - lo miró, con sus ojos llenos de lágrimas - ¿Por qué esta ocurriendo todo esto?

- Bueno... todo este asunto es demasiado complejo de explicar - puso su mano sobre su barbilla - Y supongo que no tengo la respuesta exacta a tu pregunta... sobre todo porque el único que sabe con exactitud lo que ocurre es Sesshomaru y no parece tener intenciones de decirlo, ni siquiera a su padre...

- A Sesshomaru... ¿no le importa la vida de Inuyasha? ¿Por eso no quiere hablar?

- El señor Sesshomaru es un jovencito difícil de descifrar... aún así no creo que ese sea el motivo... de hecho, cuando percibió el olor de ese youkai, vino lo más rápido que pudo

- ¿Entonces?

- Kagome - hizo una pausa - Supongo que ya sabes que tú y el amo Inuyasha eran esposos en la otra vida

- Bueno... su padre me comentó algo de eso - se sonrojó

- Al momento de sus muertes, sus almas juraron permanecer juntas por toda la eternidad... es por eso que volvieron a encontrarse en ésta época... lo mismo ocurrió con sus amigos - la joven escuchaba atentamente - El anhelo de querer verse otra vez y volver a ser ustedes fue lo que provocó que volvieran a reunirse con sus seres queridos, sin embargo...

- ¿Qué?

- Sesshomaru... Totosai y yo... no pertenecemos a ésta época

- ¿He? - abrió sus ojos

- El maestro Totosai y yo fuimos traídos hasta aquí por el amo Inu No Taisho... para ayudar a Inuyasha a llevar adelante toda ésta situación...

- ¿Y Sesshomaru?

- Él llegó hasta aquí por sus propios medios, y, sinceramente, no sé con que finalidad

- ¿Crees que habrá llegado buscando a alguien?

Estoy seguro que vino por Rin

- Es lo más probable

- Pero... ¿Qué hay de todos estos recuerdos, sueños y visiones?

- Al parecer... deben prepararse para algo... aunque no sé que sea

Acaso... deberemos prepararnos para... ¿luchar?


- Déjame ver si entendí bien - dijo el castaño parado delante del lobo y la joven - Esa cosa que vimos decapitada... ¿era un demonio? e ¿Inuyasha lo mató?

- Se, eso es lo que sucedió

- Pero... ¿Cómo es posible que Inuyasha haya echo algo como eso?- preguntó ella

- Oigan, se supone que no debería decirles nada de esto - suspiró - Pero Kagome va a necesitar de su apoyo, asique les diré la verdad

- Te escuchamos Koga - dijo Miroku

- Bien - hizo una pausa - Supongo que ustedes, al igual que Kagome, habrán tenido visiones sobre la época feudal

- Así es

- Bueno... algo así

- En aquel período... Inuyasha era un hanyo, lo que significa...

- Mitad demonio - murmuró Miroku

- Si... aparentemente, el árbol que hay en éste lugar, posee un portal que conecta ésta época con la época feudal... y aquel demonio logró atravesarlo...

Los jóvenes escuchaban atentamente, tratando de procesar toda la información

- Al parecer... Inuyasha y Kagome fueron atacados por él, lo que provocó que la sangre demoníaca que corre por las venas de ese pulgoso se despertara... transformándolo en un demonio nuevamente

- Tú... nos estas diciendo que... ¿Inuyasha ahora es un demonio? - titubeo Sango

- Bueno... no exactamente

- ¿He?

- Inuyasha es un híbrido...

- Lo que significa - intervino el castaño - Que por las venas de Inuyasha corre sangre humana y de demonio, ¿no es asi?

- Si - desvió la mirada - Y al parecer lo único que mantiene sellada la sangre de esa bestia es esa espada

- ¿Colmillo de acerco? - se sorprendió, mientras el lobo asentía

- Esto es muy difícil de creer - murmuró la joven

- Pues no lo creas si no quieres - se encogió de hombros - Tú misma viste el cuerpo de ese demonio y las heridas de Kagome

- Es verdad Sango... además... ¿Qué ganaría Koga con inventar algo así?

- ¿Qué hay de su padre y de su hermano? ¿También son mitad demonios? - preguntó ella

- Ellos son demonios puros - ambos abrieron sus ojos - La razón por la que esa bestia es un híbrido, es porque su madre es humana

- Izayoi - murmuró el castaño

- Listo Koga - se acercaron Ginta y Hakkaku

- ¿Seguro de que nadie encontrará el cuerpo?

- Si... no te preocupes por eso

- ¿Por qué tengo el presentimiento de que los conozco? - dijo Miroku

- ¿Ustedes no son los amigos de Inuyasha? ¿El monje y la exterminadora?

- Con que eso éramos ¿no? - sonrió, cerrando sus ojos

- ¿No lo recuerdan? - miró a Koga

- No... ellos son sólo humanos, es normal que no recuerden nada

- Entonces... ¿Tú también eres un híbrido? - preguntó Sango

- Oye, no me insultes - la miró, con sus ojos entrecerrados y sus brazos cruzados - Yo no soy un simple hanyo como esa bestia... nosotros somos demonios puros

- Entonces... ¿ustedes también? - miró a los demás - No lo parecen...

- Si, no parecen precisamente lo que uno llamaría "un demonio" - respondió Miroku

- ¡Oigan! - se quejó Ginta - Qué seamos pacíficos no significa que no podamos despedazarlos

- ¿De verdad? - lo miró incrédula

- Dejen las tonterías - interrumpió Koga - Es mejor que nos marchemos de aquí... la familia de Kagome está regresando a la casa

- Mi padre debe estar preocupado - dijo Sango

- Yo te acompañaré - dijo el castaño - Es muy tarde para que regreses sola

- Gracias - sonrió tiernamente

- Escúchenme bien ustedes dos - los miró - No digan una sola palabra de lo que les comenté ¿esta claro? - ellos asintieron - Lo mejor será que esperen hasta mañana para acercarse a Inuyasha - hizo una pausa - Y por favor... no dejen sola a Kagome... si ese demonio pudo llegar hasta aquí... no me sorprendería que otro lo hiciera

- No te preocupes - respondió ella

- Vigilaremos bien a la señorita Kagome

- Por su bien, espero que lo hagan - comenzó a correr, al mismo tiempo en que sus amigos lo seguían

- ¿Acaso nos amenazó? - dijo, con sus ojos abiertos

- A estas alturas, querida Sango... ya nada me sorprende - suspiró al mismo tiempo en que comenzaban a caminar