Los rayos de luz golpearon su rostro, provocando que despertará luego de una corta siesta. Se enderezó en su silla, estirandose

- Buenos días - giró ante la calidad voz de su compañero

- Buenos días Inuyasha - sonrió, poniéndose de pie y acercándose - ¿Cómo te sientes?

- Estoy bien... no te preocupes por mi

- ¿No has dormido nada?

Meneo su cabeza

- No pude hacerlo

- Buenos días Kagome - dijo, saltando sobre el hombro del híbrido

- ¿Sigues aquí anciano?

- ¡¿Por qué los dos me preguntan eso?! - se quejó

- No lo sé - respondió ella - Presiento que era una pregunta bastante frecuenta en la época feudal

- Se, yo pienso lo mismo

- ¡Me ofenden!

- Iré a cambiar mi vendaje - dijo, sonriendo - Cuándo regresé cambiaré los tuyos Inuyasha

- De acuerdo - sonrió, al mismo tiempo en que ella salía de la habitación

- Esa jovencita es lo mejor que le pudo haber pasado amo

Lo mejor que me pasó ¿he?

Se quedó mirando la puerta, la cuál había quedado entreabierta

- Dime Myoga - hizo una pausa - Kagome ya sabe toda la verdad ¿no es así?

- Así es amo... su padre se vio obligado a comentarle todo

- Entiendo - suspiró - Y... a pesar de todo, ¿jamás pensó en irse?

- Jamás - respondió efusivamente - Y no me sorprende... la señorita Kagome tiene el corazón más puro y noble que he conocido

El híbrido sonrió ante ese comentario, convencido de que, posiblemente, había echo la mejor elección de su vida

Mientras, del otro lado de la casa, Kagome se encontraba cambiando sus vendajes en el baño

- Kagome - dijo su madre, asomándose ya que la puerta estaba abierta - ¿Necesitas ayuda?

- Mamá - la miró, sonriendo - No... no te preocupes

Llegaron hasta el último escalón e instantáneamente dirigieron su vista al templo

- ¿Qué ocurrió ahí? - preguntó la mujer

- No lo sé - respondió el abuelo - Parece que hubiera explotado

- ¡Kagome! - comenzó a correr, ingresando a la casa en medio de sus gritos

- ¿Mamá? - murmuró, desviando la mirada del hanyo a la puerta - Ni se te ocurra salir de aquí - le pidió, al mismo tiempo en que se levantaba y salía rápidamente de su habitación, encontrándose con su madre a mitad de camino de las escaleras

- ¡Qué alivio! - la abrazó fuertemente - ¿Qué ocurrió? - miró su hombro, el cual ya estaba vendado - ¿Estas bien?

- E... si... si - sonrió - ¿Por qué... por qué preguntas?

- La puerta del templo está destrozada - acotó su abuelo desde el primer piso - Y veo que tú estas lastimada Kagome

- ¿Esto? - miró su hombro - No es nada jeje sólo...

Sus ojos iban del rostro de su madre al de su abuelo mientras buscaba alguna excusa que sonara creible

- Sólo... ¡Unos ladrones quisieron robar!

- ¿Qué? - dijeron al unísono - ¿Ladrones?

- ¡Si! ¡Ladrones! ¿verdad? he jeje - titubeaba - Pero no se preocupen, Inuyasha pudo detenerlos

- ¿He? ¿Él está aquí? - miró hacia arriba

- Si pero... pero... está descansando porque... porque los ladrones lo lastimaron un poco

- ¡¿QUÉ?!

- ¡No se preocupen! - levantó sus manos - Él esta bien, de hecho, de no haber sido porque estaba aquí... no se que hubiera ocurrido - dijo con sinceridad

- ¿Y por qué no llamaste a la policía? - preguntó su abuelo

- Porque se fueron muy rápido y... no pude... no pude verlos bien

Los adultos se miraron entre sí, pero, al final, decidieron creer en la historia de la joven

- De acuerdo - dijo su madre un poco confundida - Creo que lo mejor es que vayas a descansar y mañana lo arreglaremos

- ¡Si! - respondió emocionada - Me parece lo mejor - sonrió - ¡Buenas noches! - volteó y corrió de nuevo a su habitación

- ¿De verdad vas a creerle esa historia? - preguntó el anciano

- ¿Sota ya se fue a su habitación? - preguntó, ignorando totalmente su pregunta

- ¿He? - la miró incrédulo

- Estoy haciendo el desayuno ¿quieres que se lo lleve a tu amigo? - preguntó, dulcemente

¡Oh no! Mi mamá conoce a Inuyasha con su forma humana... si lo ve así ¡estaré perdida!

- ¡NO! - gritó, volteando a ver a la mujer solo para darse cuenta de que había exagerado - Es decir, no te molestes mamá - sonrió - Ya se lo llevaré jeje

- De acuerdo, como tú quieras - le dedicó una sonrisa

Suspiró aliviada, tomó los vendajes para Inuyasha y se dirigió a su habitación


El anaranjado del cielo estaba dándole paso a su celeste tradicional, mientras aquel pequeño grupo se dirigía al árbol sagrado

- ¿Estas segura que puedes encargarte? - preguntó Setsuna

- Bueno... no puedo afirmarlo con seguridad, pero haré lo que pueda

- Ahí está - señaló Moroha

Los jóvenes y el demonio frenaron su caminar, mientras que la monja se acercó al árbol

- Ya veo - entrecerró sus ojos, examinando la estrella detenidamente - Es un amuleto divino - retrocedió, acercándose a los demás

- Eso explica porque mi flecha no le hizo ni siquiera un rasguño

- ¿Qué quieren decir con eso? - preguntó Hatsune

- Significa... - interrumpió Inu No Taisho - Que ese amuleto le pertenecía a una deidad

- ¿Una deidad? - se asombró Towa - Pero... ¿no se supone que una deidad es pura?

- Exacto - respondió Kin - Un amuleto, que haya pertenecido a una, debería tener un gran poder purificador, lo que significa...

- Que el demonio o la cosa que se apoderó de el, posee un poder superior - terminó el demonio

- ¿Realmente es posible que un simple demonio tenga mayor poder que un dios? - le preguntó la exterminadora

- Bueno... no hay muchas opciones que digamos

- Entonces... ¿puedes hacer algo Kin? - le pregunto la peliplata

- Creo que si - miró a Moroha, quién asintió - Pero sólo será algo temporal... tarde o temprano la barrera cederá si no quitamos ese amuleto

- Está bien - respondió el demonio - Con ganar tiempo tengo más que suficiente

- Bien - se posicionó delante del árbol - Espera mi señal Moroha

- De acuerdo Kin

La monja sacó un pergamino y lo lanzó hacia la madera, la cual reaccionó inmediatamente. Colocó su dedo índice derecho sobre su frente, al mismo tiempo en que su brazo izquierdo sostenía al derecho y tenía sus ojos cerrados. El pergamino comenzó a emitir un brillo blanco

- Ahora - pronunció

La sacerdotisa empuñó su arco, lanzando una flecha directo al papel, el cual, al entrar en contacto con aquel poder, creo una especie de red purificadora que envolvió al árbol sagrado

- Esto es lo máximo que podemos hacer - miró al hombre - Lamento no poder ayudarlo más, pero... al menos ningún otro demonio podrá cruzar la barrera, al menos por un tiempo

- No te preocupes - le sonrió - Hicieron más de lo que imaginan - redirigió su vista a su nieta - Estoy muy orgulloso

- Gracias - le devolvió la sonrisa

En ese momento, la imagen de Inuyasha siendo niño y humano, se intercaló con el de la joven, mostrándole el gran parecido entre los dos

- Pero... - intervino Hatsune - ¿Cómo se supone que regresará a su época, si ningún demonio puede atravesar la barrera?

- Con esto - sacó la estrella de su abrigo

- Ese amuleto... Se lo entregó el Jidaiju del árbol, ¿no es así? - lo observó Kin

- Así es...

- Entonces no tendrá problema en cruzar la barrera... esa estrella representa la voluntad y el permiso del espiritú sagrado para que pueda viajar a través de su portal

- Abuelo - se acercó Setsuna - Si hay algo más en lo que podemos ayudar...

- Cuenta con nosotras - terminó Towa

- Gracias niñas - les sonrió también - Oh... casi lo olvidaba, su padre se encuentra bien y, por lo que sé, ya encontró a su madre

- ¿De verdad? - se emocionó la hermana mayor -Quisiera verlos...

- Yo igual - acotó la menor

- Prometo hacer todo lo posible

Extendió sus brazos, invitando a las niñas a unírseles en un último abrazo, obviamente las jovenes aceptaron encantadas bajo las atentas miradas y sonrisas de Kin y Hatsune


Demasiadas cosas pasaban por su mente, lo que había provocado que no pegara un ojo el resto de la noche

Tengo el presentimiento de que algo muy malo pasó en aquella época... no se si quiero recordarlo

Pensaba con su mirada fija en el techo

- ¿Hermana? - la voz del joven la regresó a la realidad

- Kohaku - murmuró, girando la cabeza en su dirección - ¿Qué ocurre?

- ¿Puedo quedarme contigo? Es que... tengo miedo

- ¿Miedo? ¿De que? - hizo una seña para que se acercara

El niño ingresó, sentándose al lado de su hermana, quién se elevó en la cama

- Tuve una pesadilla - clavó sus ojos en el suelo

- Puedes contarme - puso su mano sobre la espalda del castaño

- Fue... fue horrible - sus ojos se llenaron de lágrimas

- Te escucho - lo miraba con una expresión de tristeza

- Estábamos en un palacio... papá, tú, yo y otras personas... había... había una araña gigante

¡¿Araña?!

Abrió sus ojos ante aquellas palabras

- Y yo... no se porque pero... yo... los maté - comenzó a llorar - ¡Los maté a todos!

- Kohaku - susurró, abrazando a su hermano, quién enterró su cara en su hombro

¡¿Por qué?! ¿Por qué Kohaku también está viendo estas cosas? Se supone que sólo nos concierne a nosotros... ¿verdad?

- Tranquilo - acariciaba su nuca - Sólo fue un sueño

- Pero... fue tan real - se separó, mirándola - Yo... no se porque lo hice

- Y no tienes porque saberlo Kohaku, tú no controlas lo que piensas cuando duermes

- No quiero volver a soñar con eso, hermana - se secaba las lágrimas

- No volverás a hacerlo - sonrió tenuemente - Y si llega a ocurrir... puedes venir y quedarte conmigo... yo te protegeré

- Mm - asintió, mientras ella volvía a abrazarlo

Kohaku

Una extraña sensación se había apoderado de su pecho, sin embargo, fue interrumpida por el sonido de su celular

- Joven Miroku - murmuró, tomando el móvil

- Iré a ver si papá necesita ayuda... gracias, hermana - ambos se sonrieron, al mismo tiempo en que el niño abandonaba el lugar

- Buenos días - respondió la llamada

- Buenos días Sango... ¿Cómo te encuentras?

- Desearía decirle que bien, pero la realidad es que no he dormido nada...

- Comprendo... me pasó lo mismo... esto es demasiado para una noche

- Así es...

- ¿Qué te ocurre? Suenas preocupada

- No es nada - sonrió tenuemente - ¿Qué hay de usted?

- Yo... quería pedirte algo Sango

- Dígame...

- ¿Te gustaría que almorzaramos hoy?

- ¿Nosotros? - se sonrojó

- Sólo si quieres...

- ¿Qué le parece el restaurante que está al frente del parque? Dicen que es un lindo lugar...

- Me parece perfecto... ¿Quieres que pase por ti?

- No es necesario - hizo una pausa - Nos veremos allí

- De acuerdo... si tardas mucho, iré por ti

- Está bien - rio - Nos vemos...

Colgó, dejando el aparato sobre la mesa de noche, al mismo tiempo en que restregaba sus ojos

- Hermana - ingresó, visiblemente más animado - El desayuno esta listo

- Gracias Kohaku - sonrió - Iré en un momento...


- ¿Vas a quedarte aquí toda la mañana? - miró al niño con los ojos entrecerrados

- ¿Qué te ocurrió? - preguntó curioso, con Buyo sobre su regazo

- Eso no te interesa - respondió frustrado

- ¿Te teñiste el cabello a propósito?

- ¿Qué?

- Si... ¿o mi hermana te obligó a hacerlo?

- No - se quejó - Ella no me obligó a nada

- ¿Esas orejas son de plástico?

- ¿No tienes nada mejor que hacer? - comenzaba a perder la paciencia

- Me gusta charlar contigo - respondió con sinceridad

- ¡Humg! - se sonrojó, desviando la mirada

- ¿Te vas a quedar así para siempre?

- ¿No crees que deberías ir a ayudar a tu madre, niño?

En ese momento, la joven ingresó a la habitación

- ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO AQUÍ?! - gritó, al ver al niño sentado en la silla

- Sólo vine a hablar con tu esposo

- ¡¿QUÉ?! - dijeron los dos al unísono, sorprendidos y avergonzados

- Si... la otra mañana dijiste...

- ¡Yo no dije nada! - lo cayó - Si quieres hacer algo útil, tráele el desayuno a Inuyasha

- De acuerdo - sonrió - Ven Buyo - tomó al gato - Vamos a buscarle algo de comer a nuestro amigo orejas de perro

- ¡¿CÓMO ME LLAMASTE?! - gritó, elevando su puño, al mismo tiempo en que él salía de la habitación - ¡¿Y tú de que te ries?! - la miró, molesto

- Tranquilo - respondió sonriendo - Sota es un niño con mucha imaginación

- Y el apodo le queda perfecto amo - pronunció, saltando a su hombro - Déjeme decirle, que fue todo un reto el permanecer escondido

- Bueno... supongo que no eres tan visible después de todo - bromeo la morena

En ese momento, los sentidos de Inuyasha se agudizaron

- Regresó - pronunció, mirando la ventana

- ¿De que hablas? - preguntó, confundida

- Mi padre... está afuera

- ¡¿QUÉ?! - otra vez la desesperación se apoderó de ella - ¡¿Qué le voy a decir a mi familia?! - repetía mientras se acercaba a la puerta

- No creo que sea necesario que pienses en eso Kagome - pronunció el híbrido

- ¿Qué? - volteó - ¡KYAAAAAAAAA! - dio un salto, al ver al demonio parado al frente de la ventana - ¿Cómo... cómo...? ¿Por ahí?

- No olvide que el amo Taisho es un demonio - saltó al hombro del youkai

- Veo que te encuentras mejor - miró a su hijo

- Yo... - intervino incómoda - Iré a buscar el desayuno... ¿Usted...?

- No te preocupes - sonrió cálidamente

- De acuerdo - asintió, saliendo de la habitación

El demonio redirigió la vista a su hijo, quién mantenía una seria expresión

- Supongo que Myoga ya debió despejar tus dudas

- Sólo algunas - respondió sin mirarlo

- ¿Qué es lo que te interesa saber?

- ¿Quién es Naraku? ¿Y qué es lo que está ocurriendo?

Inu No Taisho se quedó observándolo, sin responder

- ¿Qué tanto piensas? No me digas que no sabes lo que ocurre porque no te creo

- ¡Amo Inuyasha! ¡Muestre más respeto!

- Déjalo Myoga... después de todo, estuvo apunto de morir anoche - hizo una pausa - Es normal que esté de mal humor

- ¡Eso no es lo que me interesa! - gritó - Pero... la vida de Kagome estuvo en peligro y yo... yo no voy a permitir que ella salga lastimada

- Ya veo - sonrió - Sigues teniendo el mismo deseo de proteger a esa joven, ¿no es así?

- ¡Por supuesto! - se mantenía firme - Yo protegeré su vida a como de lugar

- En ese caso... ambos deben huir de aquí

- ¿Qué? - susurró, sorprendido

- Aquel árbol - miró en dirección a la ventana - Es quién conecta esta época con la época antigua - redirigió su vista a su hijo - El demonio que los atacó anoche... llegó a través de el

- Lo sé... el anciano Myoga ya me lo dijo

- Sin embargo... - continuó, haciendo caso omiso del comentario - Sólo es posible pasar si el espíritu sagrado que habita en el, te lo permite - sacó la estrella de su abrigo

- ¿Entonces, cómo...?

- El Jidaiju fue debilitado - miró hacia afuera - Fui a la época feudal a averiguar lo que sucedía... y, al parecer, un ser con un poder sobrenatural bastante fuerte está tratando de llegar hasta aquí...

- ¿Es... está seguro, amo? - se mostraba preocupado

- Pero... Si aquel demonio pudo hacerlo, ¿por qué éste demonio simplemente no viene? Después de todo, me estás diciendo que es mucho más poderoso

- El youkai que mataste era un completo idiota - dijo seriamente - Ningún demonio lo suficientemente inteligente se arriesgaría a llegar hasta aquí, así como así

- Suenas como Sesshomaru - miró la puerta

Sesshomaru

Pensó su padre, frunciendo el ceño

- Si te quedas aquí, puede que tu vida y la de esa chica, corran peligro - volvió a mirarlo - Deberías regresar a la casa

- No lo haré... no me iré, dejando sola a Kagome

- Tráela contigo - propuso

Él no respondió

- Debo irme - giró a la ventana - Tu madre debe estar muy preocupada

- Dile... que se quede tranquila - respondió con un dejo de tristeza en su voz

- Inuyasha - ambos hombres cruzaron miradas - Hay otra cosa que conecta ésta época con la otra... pero deberás descubrirlo por tu cuenta

- ¿A que te refieres?

- Regresa a casa cuando te sientas mejor - abrió la ventana - De lo contrario, vendré por ti

El peliplata desapareció a través de la ventana, dejando a su hijo con más preguntas que respuestas


¡Doble actualización porque es muy lunes! jajaja muchas gracias por sus comentarios :) espero que les siga agradando la historia... nos acercamos a momentos reveladores