- Veo que ya te encuentras mejor - dijo el anciano, descendiendo de la ventana
- Anciano Totosai, ¿Qué haces aquí? - lo miró, sentado en la cama
- He venido para que comiences tu entrenamiento
- ¿Entrenamiento?
- Si, debes recordar como dominar el poder de colmillo de acero
- De acuerdo - respondió seriamente
- ¿Qué te ocurre Inuyasha? - entrecerró sus ojos - Tú nunca aceptas tan fácil mis órdenes
- Para proteger la vida de Kagome es necesario que domine mi sangre youkai y aprenda a usar la espada, ¿no es así? - el anciano asintió - Entonces no tengo objeciones
A pesar de haber reencarnado nuevamente en tu misma personalidad, puedo notar que has madurado bastante
- Eres mucho menos obstinado que en tu otra vida
- No me provoques anciano - gruñó - Sólo dime... ¿Naraku es quién está detrás de todo esto?
- ¿Y yo como voy a saberlo? Yo sólo estoy aquí porque tu padre me lo pidió
- Conoces desde hace tiempo a mi padre, ¿no es así?
- Más de lo que tu puedas imaginarte - hizo una pausa - Inuyasha, hay una última cosa que necesito preguntarte
- Dime
- Tú eres consiente de que estás muerto en la época antigua ¿no es así?
- Así es - suspiró - Supongo que si no... no estaríamos aquí
- Te equivocas - él lo miró confundido - En tu otra vida, tú podías llegar y pasar tiempo aquí, sin necesidad de que estuvieras muerto alla
- No comprendo lo que intentas decirme
- No todos los que estamos aquí, estamos muertos allá... el anciano Myoga, yo...
- ¿No pertenecen a este tiempo?
- Tú hermano tampoco
- ¿Qué?
- ¿Nunca te pareció extraño que apareciera un hermano de la nada?
- Bueno...
- Inuyasha, tengo que hablar contigo
- Yo no hice nada - se atajó el joven de catorce años
- No dije eso - sonrió
Caminaron hasta la cocina, en la cuál, un joven alto, de cabello plateado y mirada de hielo se encontraba sentado
- Quiero presentarte a Sesshomaru - dijo con el mayor tacto posible - Él es... tu hermano
- Ja - pronunció con aquella poderosa voz - Él no es mi hermano
- Sesshomaru - frunció el ceño
- ¿Mi madre lo sabe? - quiso saber el adolescente
- Por supuesto - respondió su padre
- Bien - giró, en dirección a la puerta
- Espera Inuyasha - lo frenó - ¿No saludarás a tu hermano?
- No me interesa tener relación con él - respondió con frialdad - Además él ya lo dijo... no somos hermanos
Salió del lugar, en dirección a su cuarto
- Desde ese día, Sesshomaru no dejo de mirarme con desprecio... a mi y a mi madre
- El joven Sesshomaru es un mar de secretos - respondió Totosai - Sin embargo, no es como tú piensas
- ¿A que te refieres?
- Cuando recuperes tu memoria, te darás cuenta del gran cambio en el corazón de tu hermano
En ese momento, el celular del híbrido comenzó a sonar
- Es Miroku
- Dile que venga
- ¿Qué?
- Tienen que comenzar su entrenamiento cuánto antes... Sango también
- Pe... pero
- Obedece niño
El peliplata le dio un coscorrón
- No te pases de listo anciano
Acto seguido, respondió la llamada de su amigo
El youkai salió del parque, dispuesto a regresar al restaurante, sin embargo, un llamado hizo que detuviera su andar
- Sesshomaru
- ¿Qué quieres?
- ¿Quién es esa mujer?
- Eso no te interesa
Inu No Taisho comenzó a caminar, nuevamente en dirección al parque, mientras su hijo, quien había comprendido la señal, comenzaba a seguirlo. Se sentó en el mismo lugar en el que su hijo había estado con Kagura, dejando en claro que había observado su encuentro. Sesshomaru se sentó a su lado
- Esa mujer demonio, vino a advertirte, ¿no es así?
- Si ya lo sabes, ¿para que me preguntas?
- Porque quiero saber hasta que punto estas dispuesto a ayudar
¿De qué está hablando?
- Cuando volví a la época feudal - sacó su estrella - Vi esto clavado en el árbol sagrado... con la diferencia de que ese amuleto estaba contaminado por una poderosa energía maligna, provocando que la energía del Jidaiju comience a debilitarse
- Ese amuleto... pertenece a una deidad - dijo, recordando aquel momento en el que su padre lo uso para viajar en el tiempo
- Lo sé... sólo aquellos espíritus o entes con miles de años poseen la habilidad para crear uno
El demonio frunció el ceño, al mismo tiempo en que su padre lo miraba
- ¿Realmente piensas que no conozco la existencia de los seres que esa mujer te mencionó?
- Lo sabías todo - cerró sus ojos, emitiendo una leve sonrisa - Debí imaginarme
- No en realidad - dirigió su vista al lago - Aún no sé quién está detrás de todo esto, así como tampoco el porqué de su incapacidad de llegar hasta aquí, teniendo en cuenta la magnitud de su poder... sin embargo... Inuyasha y sus amigos son sólo algunos de los blancos que pretende destruir
El youkai lo miró seriamente
- Por supuesto que tú y yo entramos en esa lista - bromeó - Después de todo, somos los únicos que pudimos detectar sus planes - hizo una pausa - También están detrás de esa sacerdotisa
- ¿Kagome?
- No, Kikyou - el rostro del demonio no se inmutó - Supongo que hay más motivos personales de los que imaginé
No me sorprende... después de todo... Naraku seguía siendo un simple híbrido, con todos aquellos absurdos sentimientos humanos
- Como esa mujer te dijo, no sólo se trata de Naraku esta vez... él y el otro engendro son solo peones en el juego de un poderoso espíritu
- ¿Los has visto?
- Estoy viendo a uno en este momento - fijó su mirada en un punto, al final del lago, ante la sorpresa de su hijo
- ¿Estas segura de que quieres hacer esto hermana? - dijo la anciana, colocando una especie de caja en el centro de la sala
- Si - dijo la mujer desde la puerta que conectaba aquella habitación con la cocina
La mujer asintió y sacó una especie de arenilla color blanca, la cual comenzó a esparcir por toda la alfombra, formando un círculo perfecto
- Te advierto hermana, que yo sólo podré ayudarte hasta dónde mi alma me lo permita, quizás haya muchas cosas que no pueda decirte
- No importa - insistió la mujer - Toda información será útil
Kaede se arrodilló y, con un gesto, le pidió a ella que se acercara. Se arrodilló frente a su hermana, tomando sus manos
- Sólo debes tratar de mantener en blanco tu mente... sólo de esa forma lograrás recordar
- De acuerdo - cerraron los ojos al unísono
- Puedes relatarme lo que ves, si así lo deseas
- Bien - frunció el ceño. Permanecieron unos momentos en silencio - Hay... mucha neblina - comenzó a hablar - Espera... veo algo...
- ¿Qué es lo que ves?
- Es... de noche... hay... una cueva
- Comprendo
- Parece... que hay alguien ahí dentro - hizo una pausa - Es... un hombre o eso parece, no logro distinguirlo... está cubierto de vendas
La anciana suspiró, angustiada, sin embargo, ya era demasiado tarde, la jovencita se encontraba navegando por sus recuerdos
- Ki...kyou
- ¡Está diciendo mi nombre! - apretó las manos de su hermana - ¿Quién es? - hizo una pausa - Está... quiere... - comenzó a sudar - Quiere... ¿poseerme?
- ¡No te le acerques! - pronunció la anciana
- Hay... demonios... ellos... están hablando con él
- ¿Puedes oír lo que dicen?
- No... pero...
Siento... que están hablando de mi
- ¡¿QUÉ?!
- ¡¿Qué ocurre?! - se asustó
- Los demonios... ¡Se lo están comiendo!
Por un momento la anciana pensó en soltar sus manos y terminar con aquella secuencia, sin embargo, si eso era lo primero que su alma había decidió mostrarle, significaba que era primordial para la muchacha saber sobre ello
- Tranquila hermana - intentó calmarla - Recuerda que sólo está en tu mente
- Lo... lo sé - sus manos comenzaron a temblar - Todo... todo está oscuro... pero... hay alguien parado allí - hizo una pausa - Parece... parece otra persona pero no... no es humano... tiene... tiene una araña en su espalda
En ese momento, aquel hombre giró, mirándola directamente a los ojos
- ¡NARAKU! - soltó las manos de su hermana, al mismo tiempo en que caía sentada
- ¡Hermana! - gritó - ¡¿Estas bien?! - preguntó, al notar la expresión aterrada de la joven
- S... si... no te preocupes Kaede - cubrió sus ojos con sus manos, al mismo tiempo en que regulaba su respiración - Esa cosa... ese Naraku... era mi enemigo en la otra época, ¿no es así?
La anciana no respondió
No puedo explicar la repulsión que me provocó ver los ojos de ese engendro... Naraku
Época feudal
- Tengo mucha hambre - se quejó
- Tranquilo Shippo - rio Moroha, mientras revolvía el estofado - Ya falta poco
- Hola - sonrió, ingresando
- Hatsune - le devolvió la sonrisa - ¿Qué tienes ahí? - preguntó, observando las manos en su espalda
- No es nada - sacó un pequeño ramo de flores, al mismo tiempo en que se sonrojaba - Sólo las recogí en el camino
- Ohh, son hermosa - las abrazó tiernamente
- Definitivamente es hijo de Koga - susurró, recordando aquella vez que el lobo apareció en su camino sólo para entregarle un pequeño ramo de flores a Kagome
De repente, la mujer miró en dirección de la puerta
- ¿Tú también lo sientes? - preguntó seriamente el joven
- Si - respondió mientras se ponía de pie
- ¿Qué ocurre? - preguntó el zorrito
- Es ese olor a tierra con cadáver de nuevo - frunció el ceño - Shippo, quédate aquí
Salieron corriendo en dirección al árbol sagrado
- Kukuku a pesar de ser un espíritu legendario, tu poder es demasiado débil - pronunció aquel ser, al mismo tiempo en que emitía una sonrisa
- ¡Oye tú! - gritó con su arco empuñado - ¿Quién eres y qué haces aquí?
Él giró, estaba cubierto con lo que parecía ser una piel de mandril, por lo que, su aspecto no era visible
- Con que tú eres la hija de Inuyasha
- ¿Cómo conoces a mi padre?
- Sólo digamos... que tengo unas cuentas pendientes con él
- No respondiste a lo otro - intervino Hatsune - ¿Quién eres?
- Lo siento, pero no tengo tiempo para hablar con ustedes - hizo un paso en dirección al árbol
En ese momento Moroha lanzó su flecha, sin embargo, aquel extraño atravesó la barrera que habían creado, perdiéndose en el interior del árbol, al mismo tiempo en que la flecha era absorbida por aquella estrella contaminada
- ¿Qué? - murmuró la mujer
- ¿Cómo es posible que haya atravesado la barrera? - la miró - ¿No se supone que ningún demonio podría atravesarla?
- Eso es... porque ese ser... era un cadáver viviente
- ¿He?
- Si - respondió sin perder la sorpresa de su mirada - Eso... era humano
