El demonio dio un salto, quedando frente a frente con aquella figura cubierta por una gruesa piel de mandril

- Es un placer verlo de nuevo, señor Sesshomaru - sonrió

- Naraku - frunció el ceño

- ¿Acaso no va a preguntarme por qué no pudo detectar mi olor?

- No necesito que me lo digas - empuñó sus garras

El demonio se encontraba caminando en dirección a la aldea, cuando, de repente, una fuerte fragancia llamó su atención

- ¿Qué ocurre amo bonito? - dijo Jaken, ante la abrupta frenada del youkai

Él giró e instantáneamente lanzó un ataque hacia uno de los árboles que se encontraban detrás de él

- Kukuku veo que sus poderes siguen teniendo la misma intensidad, señor Sesshomaru

- Naraku - pronunció, sorprendido y molesto

- ¡Kah! - gritó - Pe...pero Naraku fue destruido hace mucho tiempo

- Así es - respondió, cubierto por su típica piel de mandril - He sido bendecido con el generoso regalo de la vida, nuevamente

- ¿Su alma reencarnó? - miró al demonio

- No - respondió este - ¿Acaso no percibes el olor a cadáver que emana su repugnante cuerpo?

- Pe... pero, no es olor a cadáver humano - miró al enemigo

- Está en lo correcto señor Sesshomaru - dijo con su típica altanería - Mi cuerpo fue creado por pedazos de demonios, similar a cuándo estaba con vida

- Sin embargo... para mantener ese cuerpo, necesitas alimentarte de energía demoníaca

- Veo que es muy inteligente - sonrió cínicamente

En ese momento, extendió la mano y abrió la palma de su mano, en la cual un brillo comenzó a emitirse, mostrando la imagen de la joven en su trabajo

Rin

Pensó, abriendo tenuemente sus ojos

- Parece que esa jovencita tiene una vida muy tranquila en su nueva época, sería una pena... que esa paz fuera perturbada

- No te atrevas a acercarte a ella - frunció el ceño, notablemente molesto

- Vaya, parece que Inuyasha también se encuentra allí - la imagen del pelinegro en la escuela, apareció - Y es humano... ¿no es extraño? Teniendo en cuenta que su padre sigue siendo un demonio

El demonio empuñó sus garras, lanzando su ataque, cortando al medio a aquella figura

- ¿Lo... lo mató?

- Es una marioneta - dijo, reanudando su caminata

- Oh, disculpe mis malos modales señor Taisho, lo saludo a usted también

- Al fin tengo el placer de volver a hablar contigo - dijo, parándose al lado de su hijo

- Déjeme decirle, que debería estar muy orgulloso de sus hijos, han sido unos oponentes dignos - dijo con ironía - Lástima que Inuyasha tuvo un terrible final en su antigua vida

- La muerte llegó a buscarlo, al igual que a todos - respondió el gran perro demonio

- Al menos Inuyasha murió en manos de un demonio, no como tú

- Vaya Sesshomaru, parece que le molesta que alguien menosprecié a su hermano

- Ese híbrido, jamás será mi hermano - lanzó sus garras, atravesando el cuerpo del demonio, el cual, se desvaneció, dejando solo aquel muñeco de madera - Hm... sigue usando el truco de la marioneta

- Tranquilo Sesshomaru... pronto tendrás tiempo para intentar destruirme - dijo su voz - Debo admitir, que tuve suerte de encontrarme en este mundo cuando su nieta y esa monja pusieron la red en el árbol sagrado, de lo contrario, no podría haber regresado aquí kukuku

El demonio frunció el ceño, al mismo tiempo en que él y su hijo se quedaban observando el cielo


- ¿Estas seguro Inuyasha? - dijo la joven, examinando el árbol sagrado

- Si... fue sólo por un momento, pero... pude percibir un olor putrefacto aquí

- Eso significa que tus sentidos de hanyo se han agudizado - pronunció el anciano - Dime, ese olor... ¿podía ser de un cadáver?

- ¿Cómo se supone que sepa eso? Jamás estuve cerca de uno

- Pues aquí no hay nada - saltó la pequeña cerca, posicionándose al lado del joven

Parece que algo logró pasar por el portal del árbol sagrado... que extraño, el señor me dijo que la niña Moroha había colocado una barrera para que ningún demonio lo atravesara, sin embargo, si el olor que Inuyasha percibió pertenece a un cadáver, eso significa...

Mientras tanto, la joven de cabello lacio se encontraba de regreso a su casa. Se había despedido de manera rápida de su hermana, con la promesa de que, tal vez, esa noche regresaría a cenar y así charlar de una forma más amena de lo ocurrido en aquella sesión

- Sólo quedan un par de horas para que el joven Suikotzu vaya por mi - dijo, mirando su celular

Todavía siento escalofríos al recordar los ojos de Naraku... es cómo si... hubiera atravesado mi alma

- Kikyou - pronunció una voz familiar

La joven volteó y pudo distinguir a un sujeto parado a la distancia, sin embargo, no dejaba ver su rostro o cuerpo

- ¿Quién eres? - preguntó con firmeza

- Estas tan hermosa como te recuerdo

- ¿Qué?

En ese momento, aquella cosa se acercó de repente, quedando frente a frente con ella, pero, su gruesa piel de mandril no dejaba ver más allá. Una mano humana emergió desde dentro, acariciando su mejilla

- No... no puedo... moverme - intentó retroceder, pero, su cuerpo no respondía. Frunció el ceño - Me... me duele

- Mi amada Kikyou - clavó sus uñas en su rostro - Esta vez... no te dejaré escapar

- ¡¿Qui... quién eres?!

- ¿Acaso no me recuerdas?... acabas de verme

- O... ¿Onigumo? - abrió sus ojos de repente, ante la sonrisa cínica de aquella persona

Tomó la cintura de la joven con su otra mano, al mismo tiempo en que acercaba su rostro

- ¡Señorita Kikyou! - se oyó un grito a la distancia

- Maldición - gruñó, alejándose tan rápido como había llegado, mientras la mujer caía de rodillas, tomando su mejilla

- ¡Señorita Kikyou! - se arrodillaron uno a cada lado - ¡¿Se encuentra bien?!

- Joven Miroku - lo miró - ¿Usted vio a esa cosa?

- Si... lo vimos, ¿no es así Sango?

- Si - respondió la castaña - ¿Estas herida?

- No - se quitó la mano de la mejilla, notando que tenía unas gotas de sangre - No es nada grave

- ¿Quieres que te acompañemos a tu casa? - preguntó la mujer

- No es necesario - se puso de pie, con la ayuda de Miroku - No quiero molestarlos

- No es una molestia señorita - respondió él - Además... dudo mucho que ese ser vuelva a acercarse si está con nosotros

- De acuerdo - asintió, al mismo tiempo en que comenzaron a caminar


Ambos demonios ingresaron al restaurante y se dirigieron al bar ante la atenta mirada de la joven mesera

- Tiene una mirada muy dulce - pronunció su padre, sentándose a su lado

- Hm - desvió la mirada

Permanecieron en silencio unos segundos en los que el cantinero se acercó

- ¿Desean beber algo?

- Un shot, por favor - su hijo lo miró, elevando sus cejas - ¿Qué? He estado demasiado tiempo en este mundo, ¿no creerás que nunca he bebido nada?

- ¿Usted? - miró al joven, quien le devolvió una mirada fría - De... de acuerdo

- Nunca cambiarás tu actitud, ¿no es así? - sonrió

- Cómo sea - volteó - Dime, ¿desde cuando sabes sobre Naraku?

- Desde antes de que tú llegaras... hace casi un año

Se encontraba camino a casa cuando sintió la presencia de un ser

Olor a cadáver de demonio

Pensó, al mismo tiempo en que fruncía el ceño y desviaba su camino. Observó la zona alrededor, sólo para percatarse de que se encontraba en un barrio bastante extraño. Siguió aquella peste, la cual, lo llevó hasta una especie de templo. Miró hacia arriba y comenzó a subir por aquellas largos escalones. Llegó a la cima y notó al dueño de aquel hedor, parado delante de un árbol

- Debo decir... que pensé que su hijo llegaría primero... señor Taisho - volteó

¿Mi hijo?

- Tú no perteneces aquí - pronunció, al mismo tiempo en que comenzaba a acercarse

- Déjeme decirle... que sus hijos heredaron su buen cabello - sonrió

- ¿Quién eres tú? ¿A que has venido?

- Sólo le diré... que soy un viejo conocido de Inuyasha y he venido hasta aquí... para devolverles el favor

Frunció el ceño

- Oh... lo olvidaba... Inuyasha ahora es humano... lo que significa que será mucho más fácil eliminarlo

- Hm - sonrió - Lamento arruinar tu diversión - empuñó sus garras, lanzando un ataque

En ese momento, aquel ser se lanzó dentro del árbol mientras el youkai lo seguía

- ¿Atravesaste el portal?

- Bueno - el cantinero regresó con su trago - Debo decir que fue la voluntad de Jidaiju, la que me dejo entrar

La luz cegadora le dificultaba el camino, sin embargo, sabía que no debía regresar, el hecho de haber podido ingresar, significaba que debía enterarse de algo

El olor de ese cadáver demoníaco ha desaparecido

Pensó. Avanzó unos metros y se encontró con un nuevo ser. Estaba de espaldas, sin embargo, podía notar que sus brazos estaban extendidos, poseía una armadura muy antigua y, por su largo y lacio pelo, sabía que se trataba de una mujer

- Ha regresado al otro lado - pronunció con una voz dulce

- ¿Otro lado? - se mostró confundido - ¿Te refieres a...?

- La época feudal

- Vaya - suspiró - Pensé que todo el asunto de viajar en el tiempo había finalizado con las hijas de Sesshomaru

- Me temo que no - giró, mostrando su rostro, el cual consistía de una cara angelical, con mirada triste, totalmente hermosa

- Supongo que eres el espíritu de este árbol... aunque te ves demasiado joven para poseer miles de años

- Hace mucho tiempo... un híbrido fue sellado en la corteza de este árbol..

- ¿Inuyasha? - el espíritu asintió

- La esencia de la flecha que usó aquella sacerdotisa, quedó impregnado aquí, por lo que, para mostrarme ante usted... pude tomar su forma... el nombre de esa sacerdotisa, era Kikyou

¿Kikyou? Ese es el nombre de una de las amigas de Inuyasha

- Espíritu sagrado, ¿Cómo pudo ese cadáver atravesar tu portal?

- Desearía tener la respuesta para eso - el demonio se sorprendió - Pero... - giró, dándole la espalda - Para cuando me percaté... logró atacarme con una poderosa energía... debilitando mis fuerzas

- Es imposible que un simple cadáver posea la capacidad de debilitarte

- Lo sé... sin embargo... cuando usted apareció, él huyo y... lo que sea que haya utilizado para atacarme... falló

- ¿A que te refieres?

- A que su poder provenía de un objeto, sin embargo, el poder de aquella cosa, sobrepasó ampliamente su capacidad de dominarlo... de haberlo usado...

- Hubiera muerto - terminó el demonio

- Señor Taisho... usted es el gran perro demonio... padre de uno de los youkais más poderosos de la tierra, Sesshomaru y del hanyo Inuyasha que, junto con esa sacerdotisa, eliminaron a la gran perla de Shikon

- Para vivir dentro de un árbol, estás bien informado - bromeó

- Debe recuperar la espada de Inuyasha y prepararse

El demonio no respondió, sin embargo, aquellas palabras provocaron un escalofrío en su cuerpo

- No puedo asegurarle lo que está ocurriendo, pero... la sacerdotisa Kagome llegará en algún momento aquí y se reencontrará con Inuyasha... así lo desearon sus almas al momento de morir... y cuando eso suceda... los recuerdos de la época feudal comenzará a atormentarlos... a ellos y sus amigos...

- ¿Me estás diciendo...?

- Qué una guerra se desatará... asegúrese de que, cuando llegue el momento, su hijo haya vuelto a dominar las técnicas de colmillo de acero, de lo contrario...

- Será asesinado

- Lamento no poder decirle quien se encuentra detrás de todo esto - lo miró - Supongo que notó que ese ser sólo se trata de un sirviente

- Me imaginé

El Jidaiju caminó, hasta quedar frente a frente con el demonio. En ese momento, juntó sus palmas, uniendo parte de su energía, la cual formó una estrella brillante

- Tenga - extendió sus brazos, con aquel amuleto sobre las palmas de sus manos - Con esto podrá viajar a través del portal cuando usted lo desee

- De acuerdo

- Le sugiero que trate de usarlo sólo cuando sea necesario... no puedo asegurarle que su poder sea infinito... ya que eso dependerá de cuantas veces aquella cosa decida intentar pasar

- Tranquila... sólo regresaré un par de veces para contactar a viejos conocidos... ellos ayudarán a Inuyasha cuando lo necesite

- Inu No Taisho... déjeme decirle... que Sesshomaru pronto se enterará de lo que ocurre y...

- Vendrá a esta época - sonrió - No me sorprendería... después de todo... su esposa reencarnó aquí

- El principal objetivo de su hijo... será proteger aquellas vidas que no pudo salvar en la otra época

- Yo no vine aquí a proteger a nadie - frunció el ceño

- Que no te de pena hijo - tomó su trago

- ¿Qué sucedió después de eso?

- Nada... no volví a saber de estos seres, hasta que la esposa de Inuyasha llegó - ambos permanecieron en silencio - Sesshomaru, quisiera saber... ¿Qué ocurrió en el inframundo? Sé que allí perdiste a colmillo explosivo