- ¿Por qué tardan tanto? - comenzó a quejarse

- Sango no responde su teléfono - se sentó en la cama, al lado de Inuyasha

- Iré a buscarlos

- No puedes salir así Inuyasha - respondió el anciano

- ¿Qué? - lo miró, molesto - ¿Y en dónde se supone que vamos a entrenar?

- Pues en la otra época

- ¿Y cómo llegaremos allá? - preguntó ella

- ¿Qué? - los miró confundido - ¿Todavía no han logrado atravesar el portal?

- ¿Portal? - respondieron al unísono

- Asumo que esto será más difícil de lo que pensé - se golpeó el rostro con la mano

Hay otra cosa que conecta ésta época con la otra... pero deberás descubrirlo por tu cuenta

Las palabras de su padre aparecieron en su mente

- Oye Totosai... ¿Tú sabes cuál es el otro portal?

- Por supuesto que lo sé

- ¡¿Entonces por qué no nos dices?! - tomó al anciano por sus vestiduras

- ¡Inuyasha, suéltalo! - gritó ella

- Porque se suponen que deben descubrirlo ustedes mismos

- Ja - lo soltó - Mi padre dijo lo mismo

- Ese lugar está ligado directamente con sus recuerdos - continuó el anciano - El día que lo descubran, probablemente sea el día en que puedan regresar a la otra época

- ¿Regresar? - pronunció ella

En ese momento, el celular del híbrido comenzó a sonar

- Es Miroku - lo tomó - Miroku

- Inuyasha, estamos aquí

- ¿Qué? - se asomó a la ventana y los vio parados al frente del árbol, mientras colgaba la llamada - Están afuera

Los jóvenes salieron de la habitación, mientras el anciano debió lanzarse por la ventana para no ser descubierto por la familia de la joven, que aún no se había percatado de su presencia. Los estudiantes se encontraban observando con detenimiento el árbol

- Por aquí desapareció el padre de Inuyasha - pronunció el castaño

- Es extraño... no se ve nada fuera de lo normal - respondió ella

- ¡Miroku! ¡Sango! - voltearon ante la voz de la morena

Ambos abrieron repentinamente sus ojos y mandíbulas al notar a aquel chico de cabello platinado, aún vestido con el uniforme del colegio, caminar al lado de Kagome

- ¿I...Inuyasha? - pronunció su amigo - ¿Qué... qué te ocurrió?

- Feh - se cruzó de brazos, mirando a un costado

- No... no pareces humano - acotó la mujer

- Es porque no lo es - respondió el anciano

- Totosai - dijo el joven, quién, al igual que su compañera, no se había percatado de la presencia de él

- Éste es el verdadero aspecto de Inuyasha - todos lo miraron - Un híbrido mitad bestia, mitad humano

- Ya entendieron anciano - entrecerró sus ojos

- Vaya - dijo Sango - Es... diferente... mucho en realidad

- Inuyasha, no voy a juzgarte, sólo necesito... - se acercó

- Miroku... ¿Qué demonios haces? - preguntó mientras su amigo tocaba sus orejas

- Si, justo como lo imaginé - se apartó - Son iguales a las de un perrito

- ¡Maldito! - empuñó sus garras - ¡No vuelvas a hacer eso!

- Tranquilo - sonrió - Sólo fue curiosidad

- ¿Puedo...? - se acercó la mujer

- Tiene que ser una broma - gruñó, frunciendo el ceño

- Inuyasha - dijo Kagome, sonriendo

- Agh - cerró sus ojos - De acuerdo

Sango tomó sus orejas, al mismo tiempo en que comenzaba a reír

- Es cierto... se parecen a las de Kirara

- Dejen de jugar niños - intervino el hombre - Deben comenzar con su entrenamiento de inmediato

- ¿Entrenar? - dijo Miroku

- Así es, me temo que ha llegado el momento en el que ustedes deben volver a utilizar sus armas

- ¿Se refiere a...?

- Así es Sango, volverás a usar tu HiraiKotzu y tú monje... recuperarás tu cetro

- Con que así se llamaba ese boomerang

- ¿Monje? Vaya, entonces de verdad soy mi propio antepasado

- Entonces iré por mis flechas - sonrió, y comenzó a correr al interior de la casa

- Inuyasha, deberás volver a colocarte la misma ropa que usabas en la época feudal

- ¡¿Estas jugando conmigo, anciano?! - gritó, elevando su puño

- No quisiera interrumpir su amena conversación - intervino el castaño - Pero debemos decirte algo Inuyasha

- ¿Qué ocurre? - preguntó al ver las expresiones serias de sus amigos

- Es... sobre la señorita Kikyou

- ¿Qué? ¿Le ocurrió algo a Kikyou? - preguntó preocupado


Ingresó a su casa y se dirigió directo a su habitación, aún sentía los escalofríos por su cuerpo y su mente regresaba una y otra vez a las secuencias vividas

Onigumo... ¿Por qué ese nombre vino a mi mente cuando aquel ser me atacó?

- Acaso... ese Onigumo... ¿está relacionado con Naraku? - murmuró, sentándose en la cama

- Hija - ingresó su madre - ¿Quieres tomar el té?

- ¿Qué? - miró la hora en su reloj de noche - No... iré a tomar el té con el joven Suikotzu

- Me agrada ese muchacho - sonrió - Parece ser muy amable

- Lo es - la miró, sonriendo

La mujer salió del lugar, mientras la joven comenzaba a buscar ropa adecuada para el encuentro

- Necesito saber más acerca de esos hombres - susurró, mientras buscaba uno de sus vestidos - Tal vez... miró la palma de sus manos... si intento conectarme con mis poderes espirituales

Puso el seguro de su puerta y decidió arrodillarse en el suelo. Cerró sus ojos y unió sus palmas, intentando mantener su mente en blanco

Kikyou, ¿Cómo te sientes, al ver que morirás en las manos de tu enemigo más odiado?

Frunció los ojos ante aquella secuencia

Naraku, aquel ser que había observado en la casa de su hermana, ahora poseía una apariencia diferente. Extensiones de otros seres se desprendían de su cuerpo y, una de esas estructuras era la que la mantenía presa en ese momento

Kukuku Kikyou, tú y yo estamos conectados a través de mis telarañas, es por eso que pude sentir el desprecio y el odio que sientes hacia mi, asi como tu amor por Inuyasha

- Inuyasha - pronunció

Intentó ver a su alrededor, sin embargo, las únicas personas que se veían en aquella escena eran los amigos de Inuyasha y Koga

- ¿Qué? ¿Ellos también estaban allí? - murmuró - Pero... él no está

Me das lástima Kikyou, morirás en los brazos del gran Naraku, sin poder ver de nuevo a tu amado Inuyasha

- No... no puede ser - comenzó a tensarse - Él... él fue el causante de mi muerte - unas lágrimas salían de sus ojos cerrados - Me veo... me veo débil

- ¡Naraku! Suelta a Kikyou

- Inu... Inuyasha...

-Naraku, ¿Cómo te atreves a tocarla?

Frunció el ceño, al mismo tiempo en que se lanzaba, intentando rescatarla

-¿Kikyou estas feliz? Inuyasha vino a tiempo para presenciar tu muerte

- Ya comprendo - abrió los ojos, emitiendo un suspiro - Naraku fue quién me asesinó e Inuyasha fue a salvarme...

Por su mente pasó aquella secuencia en la que se despedía de su amado

Se puso de pie, comenzando a cambiarse

Sin embargo... pude percibir la esencia de la vida en todos los presentes, menos en... mi... ¿eso significa que mi cuerpo no era más que un recipiente? ¿Verdaderamente es eso posible?

Un mensaje llegó a su celular

- Buenas tardes señorita Kikyou, disculpe que la moleste antes de la hora pactada... pero me siento un poco nervioso e impaciente por verla

La joven sonrió ante aquellas palabras

- Buenas tardes joven Suikotzu... no me molesta, me agrada su compañía, de hecho, en unos momentos estaré lista

Se paró delante de su espejo de cuerpo entero, observando aquel holgado vestido, rojo y blanco, que, por un segundo se intercaló con la camisa y haori que utilizaba en la otra época

- Supongo... que sigue siendo mi estilo - sonrió, tomando sus cosas para ir al encuentro del muchacho


- ¿Para que quieres saberlo? - respondió su hijo, desviando su mirada

- Porque sé que perdiste a Bakusaiga en una pelea

Frunció el ceño ante aquel comentario

- Sesshomaru - sonrió su madre, al verlo llegar - ¿Has venido a visitar a tu madre?

- Vine, para que me dejes viajar a la otra época

- ¿Te refieres al tiempo en el que tu padre está con vida? - él no respondió - Dime ¿para que querrías ir hasta alla?

- Eso... es sólo asunto mío

- Siempre tan amable - sonrió

- ¿Amo bonito? ¿Cómo se supone que llegará hasta allá?

- A través de mi collar Meido - respondió la mujer

- ¿Kah? - se sorprendió - ¿Es eso posible?

- En el infierno y en el nirvana, existen portales en los que el tiempo no existe - explicó Irasue - Aunque sólo pueden ser atravesados por los vivos, ya que las almas de los muertos deben esperar su momento para reencarnar... o arder para siempre

- Eso suena muy contradictorio

- No fui yo quién hizo las reglas - suspiró - De cualquier forma, sólo aquellos que logren encontrarlos, podrán viajar a la época que deseen, sin embargo... no todos pueden alcanzarlos

- ¿Y eso por qué?

- Pequeña criatura, ¿acaso tú también irás a ese lugar?

- Bu... bueno, yo...

- Iré solo - pronunció el demonio

- Pe... pero, amo bonito...

- Tú te quedarás aquí hasta que regrese, Jaken

- Sesshomaru, te advierto que debes adentrarte en lo más profundo del inframundo - sonrió - Lo más probable es que mueras en el camino - cerró sus ojos - Y tu alma quedará atrapada allí, para siempre

- Ay, no lo haga amo bonito - lo miró preocupado

En ese momento, el demonio tomó a colmillo sagrado y se la lanzó al pequeño demonio

- Quédate con ella

- Ya veo - dijo la mujer - Sabes que las almas atrapadas en la oscuridad recurrirán a ti en busca de la vida y no quieres tener que pelear en vano

- ¿Abrirás ese portal o no? - se mostraba un tanto molesto

- Si que eres obstinado - Irasue lo miraba con la misma seriedad - Déjame decirte, que una vez que tomes el camino hacia lo más profundo, ya no podré ayudarte

- Ya me diste demasiadas advertencias

- Sólo intento salvar tu vida - dijo en un tono triste (o eso intentó) - Pero... ya que insistes

Se puso de pie, quitándose el collar y extendiendo la palma de su mano, abrió el portal hacia el inframundo. El demonio caminó hacía el

- Amo Sesshomaru - miró a Jaken - Por favor tenga cuidado - su mirada mostraba preocupación

Sin responder, el demonio se adentró en aquel lugar, sin pensar lo difícil que sería llegar a su objetivo

- ¿No vas a responderme? - insistió su padre

- No es el momento - miró hacia la salida - Puedo olerlos

- Yo también, sin embargo, sólo nos están vigilando por el momento

No se trata sólo de eso... no es a nosotros a quienes tienen en la mira esta vez

Pensó, al mismo tiempo en que el rostro de Kikyou pasaba por su mente