- ¿Qué ocurre?

- Necesito recuperar a colmillo de acero

La joven frunció el ceño, redirigiendo la mirada a la tumba de sus padres

- Lamento no poder ayudarte Totosai, pero colmillo de acero no está aquí

- Oh eso ya lo sé - la sacerdotisa y el zorrito lo miraron confundidos - Sólo quiero que me acompañes a recuperarla

- ¿Yo? Pe... pero, no se si puedo dejar la aldea, es decir, no hace mucho que me convertí en la sacerdotisa de aquí

- No te preocupes Moroha - sonrió Shippo - Si hay algún problema iré en busca de Hisui y Setsuna

- Está bien - sonrió - Pero... Totosai - entrecerró sus ojos - ¿Por qué me trajiste aquí?

- Porque era la única forma de que aceptaras acompañarme - ambos desviaron la mirada - Debes superar aquél día Moroha, dado que tu padre se encuentra bien

La joven no respondió, sólo se limitó a seguir observando las tumbas

Fin del flashback

- Comprendo - sonrió - Asique, ella te ayudó

- Así es... aunque debo admitir que el youkai que se había apoderado de la espada, era mucho más fuerte de lo que aparentaba - hizo una pausa - Por suerte, el entrenamiento de Moroha está dando excelentes resultados...

- Supongo que el rencor también la ayudó - sus ojos se tornaron tristes - Y... ¿Qué hay de Tenseiga? ¿Irasue te causo muchos problemas?

- Bueno...

Inicio del flashback

- Ay, mi amo bonito ya se fue por mucho tiempo - balbuceaba mientras caminaba de un lado a otro - Y no sé por cuanto tiempo más podré quedarme aquí... estoy seguro que la doña Sesshomaru me va a echar en cualquier momento

- Yo no soy un demonio cruel, si a eso te refieres pequeño - se sentó en su trono

- ¡Ayayay no la escuche doñita!

La mujer emitió una sonrisa, observando al frente mientras Jaken hacía lo mismo

- ¿Ese es...?

- Si - apoyó su codo en el costado de su trono - Totosai

Poco a poco, la imagen del anciano, ascendiendo por las escaleras fue haciéndose cada vez más nítida

- Señora - hizo una reverencia

- Totosai... ha pasado mucho tiempo... no te veía, desde que decidiste forjar a colmillo de acero

- Bu... bueno... el señor me la encargó y yo no...

- Eso ya es una historia vieja - hizo un ademán con su mano - Me imaginó que vienes por colmillo sagrado, ¿no es así?

- Así es señora

- Eso significa que Sesshomaru logró atravesar el tiempo, hm - sonrió

- Entonces... ¿mi amo bonito está bien? - los ojos del pequeño se iluminaron

- Sesshomaru no es un demonio fácil de derrotar - respondió el anciano

- Towa - miró por sobre su hombro

Momentos después, la joven mujer emergió de las sombras

- Abuela - se paró a su lado - ¿Totosai? ¡Hola! - sonrió emocionada

- ¿Puedes traerme la espada de tu padre? Totosai ha venido por ella

Fin del flashback

- Me sorprendiste... por un momento me imaginé que ella sería capaz de aniquilarte

El anciano lo miró confundido y sorprendido

- Por el momento sólo me llevaré a Tensseiga... Tessaiga estará más segura aquí

- Me parece una sabia decisión - redirigió su mirada a la casa - Ella no se ha percatado de la presencia de las espadas o del portal que se encuentra en el árbol

- Dime Totosai... ¿Dónde esta Bakusaiga?

- Estoy tratando de rastrear su paradero, pero todo parece indicar, que todavía sigue en el inframundo

- ¿Me está diciendo que Totosai fue al inframundo? - preguntó la anciana

- Supongo que no tuvo otra alternativa - sonrió - Sin embargo, no es momento de hablar de eso - miró hacia el frente


- De todos los lugares que había en Tokio, ¿teníamos que venir a este? - se quejó, cruzando los brazos

- ¿Acaso quieres que todo el mundo los vea? - respondió el anciano

- Entiendo eso... - dijo la morena - Pero... ¿el cementerio?

- Analizando la situación - intervino Miroku - Supongo que aquí se dan las mayores concentraciones de energías

- Además de que el olor es insoportable - se tapó la nariz

- Pues debes acostumbrarte a el, Inuyasha... después de todo, este es el olor de aquellos seres que están detrás de ustedes... o al menos eso me dijo tu padre

- ¿Seres que están detrás de nosotros? - preguntó Sango

- Mmm, creo que hablé de más - se rascó la nuca

- ¡Ahora termina lo que decías! - gritó - ¿Hm? - volteó

Ese olor

Se encontraban en la zona más apartada de aquel desolado lugar, por lo que, el acceso no era fácil para cualquiera

- ¿Quiénes son ellos? - preguntó Sango, al ver a aquellas figuras que se acercaban

- Son... la anciana Kaede y mi padre - respondió seriamente

- ¿Qué están haciendo aquí? - Kagome se paró a su lado

- No lo sé, pero... supongo que serán parte de nuestro entrenamiento

- Buenas tardes muchachos - sonrió la anciana

- ¿Kirara? - se sorprendió Sango, observando al animal en los brazos de la mujer - ¿Qué está haciendo aquí?

- Tienen que volver a aprender a pelear juntas, ¿no es así Kirara?

Ella emitió su pequeño sonido a modo de respuesta

- Y para ti, Inuyasha - su padre le lanzó unas prendas

- ¿Qué es eso?

- Es la ropa de las ratas de fuego - sonrió, las he guardado por bastante tiempo

- Yo no voy a usar esto

Kagome tomó las prendas, observándolas con detenimiento, al mismo tiempo en que emitía una leve sonrisa

Es la vestimenta que usaba en aquellos sueños

- Yo creo que deberías usarlas - lo miró

- ¿Qué? ¿De que hablas?

- Si... después de todo, son parte de lo que eres Inuyasha

- Argh - las tomó, mirando al demonio - Pero sólo porque ella me lo pidió

Inu no Taisho asintió, mientras el híbrido se alejaba para cambiarse

- ¿Puedo preguntar, cómo desarrollaremos nuestro entrenamiento? Después de todo, nadie recuerda como usar las armas - se acercó el castaño

- Es verdad... jamás en la vida he disparado una flecha - miró su arco

- No se preocupen - respondió la anciana - Sólo confíen en sus habilidades

Momentos después, los pasos del híbrido se hicieron presentes

- No se burlen - dijo, antes de que alguno de sus amigos, quienes lo miraban con cierta sorpresa, pronunciara una palabra

- De hecho... te ves bastante familiar - sonrió su amigo

- Es verdad - confirmó Sango - Hasta parece que te hubiera visto así desde siempre, ¿no crees? - miró a su amiga

- Así es - sonrió dulcemente - Te ves igual a aquellas visiones y sueños

Definitivamente, así es Inuyasha y... me gusta

- Bueno, ya que estamos todos listos - miró a los ancianos - Totosai, ¿estas de acuerdo en que podemos comenzar?

- Estoy de acuerdo, señor

El youkai miró a la anciana, asintiendo, al mismo tiempo en que ella se desplazaba al medio de los jóvenes

- Por favor, hagan un círculo a mi alrededor - miró a los demonios, quienes de acercaron

Junto las palmas de su mano, cerrando sus ojos. En ese momento, una luz brillante comenzó a envolverlos


- ¿Desean una mesa afuera? - preguntó el joven mesero

- Si, por favor - respondió el castaño

- ¡No! - intervino la morena, mirándolo de repente - Pre... prefiero que nos quedemos aquí, si le parece

- Hm, por mi no hay problema - se encogió de hombros, sonriendo

- De acuerdo, por aquí

Había varias mesas libres, sin embargo, sin saber si fue por acto del destino o simple casualidad, el mesero se dirigió a una que se encontraba al frente del bar

- Enseguida les traigo la carta - sonrió, alejándose

El joven movió la silla, invitando a la joven a que se sentara para luego él colocarse al frente

- ¿Le agrada este lugar?

- Si - miró a su alrededor - Es muy bonito

Redirigió su vista a la salida, observando a aquellas figuras que se mantenían en su lugar

Parece que las personas no pueden verlos

Pensó mientras se percataba de que la gente que caminaba en todas direcciones en el parque, no se detenian ni parecian reparar en sus presencias

Pero... Sesshomaru y yo si podemos

Volvió a mirar al demonio sólo para corroborar que seguía observándolos, con sus ojos entrecerrados

- Aquí tienen - dijo el mesero, entregándoles las cartas

Ambos asintieron con una sonrisa

- Yo sólo pediré té verde - devolvió la carta

- Yo igual - el joven hizo lo mismo - ¿Podría traernos un okonomiyaki para acompañar?

- Por supuesto - sonrió, volviendo a alejarse en dirección a la cocina

- ¿Me disculpa un momento señorita Kikyou? Iré al baño - se puso de pie

- Por supuesto - sonrió

Lo siguió con la mirada hasta asegurarse que había desaparecido al fondo del restaurante. Se puso de pie y se acercó al youkai

- Sesshomaru - pronunció con un dejo de seguridad en su voz

El demonio la miró

- ¿Tienes idea de quienes son? - señaló a las entidades

- ¿Todavía no sabes de quienes se tratan? - por un segundo, le pareció percibir un leve signo de desprecio en sus ojos

- Sé que uno es Onigumo... aunque no se exactamente quién es o era

- Son marionetas - volvió a mirar al exterior

- ¿Marionetas?

- Significa... - pronunció con cierta molestia - Que los verdaderos se encuentran en otra parte, sólo están aquí para observarte

- ¿Qué es lo que quieren? - el youkai no respondió - ¿Por qué me detestas?

Aquellas palabras abandonaron sus labios mucho antes de que pasaran por su mente

- No te odio - no mostraba ninguna emoción en aquella respuesta - Pero jamás perdonaré lo que hiciste - frunció el ceño

¿Lo que hice?

- Está regresando

- ¿Qué? - murmuró, no sin antes darse cuenta de que estaba hablando del joven Suikotzu, por lo que, corrió rápidamente en dirección a su mesa

- Lamento si me tarde mucho - sonrió

- De hecho... no, no tardó demasiado - intentaba mostrarse calmada y serena, sin embargo, se le dificultaba el mantener una conversación ignorando lo que ocurría

¿Cómo es posible que sean marionetas? Su energía es la misma que la que poseía aquel ser...

- ¿Ya terminó con su trabajo de la época antigua?

- Me agradaría decirle que si... pero no puedo mentirle

- Bueno, ya le dije que... - extendió su mano - Si necesita ayuda, yo puedo...

Tomó la mano de la muchacha, al mismo tiempo en que, por la mente de ella, apareció aquella tenebrosa imagen

El rostro dulce y encantador del joven Suikotzu se intercaló con el de un ser completamente diferente. Su mirada desprendía una profunda energía maligna, la cual, era adornada por aquella sonrisa sobradora y las marcas en su cara, su cabello se había oscurecido y se encontraba peinado hacía arriba

¿Qué?

Apartó su mano de inmediato, bajo la excusa de sentirse avergonzada, sin embargo, su corazón golpeaba fuertemente su pecho

El joven Suikotzu ¿también pertenecía a esa época?, sin embargo... pude percibir una gran energía maligna brotando de su interior, al momento en que ese rostro apareció... como si se trataran de dos personas diferentes