Una intensa niebla los envolvió, seguida de un fuerte viento, el cual provocó que todos se cubrieran los rostros con sus manos

- ¡Kagome! - la tomó de la cintura, aferrándola a su cuerpo

- No puedo ver nada - dijo la morena

- ¡Sango! - el castaño hizo lo propio con su compañera

Segundos después aquella ventisca seso, al mismo tiempo en que la neblina comenzaba a disiparse

- ¿Dónde estamos? - preguntó la joven, observando aquel lugar desolado, sobre el que sobresalían pequeños charcos de lava

- ¿Esto pertenece a la época antigua? - preguntó su amiga

- Bueno, ciertamente - dijo el anciano - Estamos en mi casa

- ¿Su casa? - abrió sus ojos el joven castaño

- Es una manera de decir - corrigió la anciana - Esto sólo es una ilusión

- Ningún humano podría acercarse a la casa de Totosai - sonrió el demonio - De lo contrario, morirían calcinados

- Este lugar me es muy familiar

- Eso es porque tú ya lo conoces, Inuyasha - lo miró, observando como el joven pasaba la mirada por todo los rincones - ¿Están listos?

- ¿Qué? ¿Tan pronto? - dijo Kagome

- No tenemos tiempo que perder, ¿no es así? - miró al demonio, quién asintió - Inuyasha, tú serás el primero

- Está bien - tomó su espada, la cuál no se transformó

En ese momento, un monstruo de roca volcánica, de la altura de un edificio de cinco pisos, emergió del suelo, ante la atenta mirada de todos

- ¿Te... tengo que pelear con eso? - preguntó, con sus ojos abiertos en señal de sorpresa

- Ese demonio es bastante débil - dijo el anciano

- ¡¿Cómo que débil?! - gritó

- No te distraigas Inuyasha - dijo su padre, al mismo tiempo en que el monstruo le lanzaba un golpe, el cual él esquivó

Mi cuerpo se siente mucho más ligero y ágil

Pensó, al mismo tiempo en que se ponía de pie

- ¡¿Y cómo se supone que tengo que usar esta espada?!

- Eso tienes que descubrirlo por tu propia cuenta

- ¡Argggh Totosai! - volvió a esquivar otro golpe

- Estamos en una ilusión - dijo la joven - Supongo que no puede hacerle daño, ¿no es así?

- Yo no estaría tan seguro

- ¿Qué? - se asustó - ¡Inuyasha, ten cuidado! - gritó

- ¡Eso ya lo sé! - respondió

Maldición, sólo estoy huyendo de los ataques

Miró sus manos, mientras trataba de elaborar un plan

- Tal vez si...

Dio un salto, acercándose al demonio, al mismo tiempo en que empuñaba sus garras. En ese momento, algunas secuencias comenzaron a traspasar su mente

- ¿Ga...rras de... acero? - golpeó uno de los laterales del monstruo, haciéndolo trastabillar

- ¡Muy bien Inuyasha! - se emocionó su compañera

- Acaba de redescubrir una de sus maneras de atacar - sonrió su padre

- Se ven bastante entretenidos niños - sonrió la anciana, mirando al youkai, quién asintió en cómplice

- Es sorprendente - pronunció Miroku - ¿Qué? - miró por sobre su hombro - ¿Qué es eso?

Del fondo del lugar, decenas de débiles demonios se acercaban a toda velocidad

- ¿Pensaron que sólo iban a mirar? - sonrió

- ¡¿Qué pasa?! - gritó Sango, observando como el anciano se desvanecía

- ¿Anciana Kaede? - miró a su alrededor

- El padre de Inuyasha tampoco está - acotó el castaño - Sólo espero... que esto sea parte del entrenamiento

- ¿Qué sucede? - murmuró, observando a aquellas criaturas acercarse a sus amigos - ¡Maldición! - intentó ir en su ayuda, sin embargo, el monstruo se atravesó

A unos metros, Sango y Miroku tomaron posición frente a los demonios que se acercaban

- Entonces... ¡Tenemos que luchar! ¡HiraiKotzu! - lanzó su boomerang, aniquilando a varios de ellos - Eso fue fácil - sonrió

- Vaya, eres buena Sango - sonrió el joven

Supongo que Sango tiene razón... tal vez si...

Tomó una de sus flechas, sin embargo, sus manos temblaban a la hora de ponerse en posición de ataque

- ¡Cuidado! - dijo el castaño, golpeando a tres monstruos con su cetro - ¿Está bien señorita Kagome?

- Si... yo... esto es más difícil de lo que pensé - se quejó

- Tranquila Kagome - se paró a su lado - Recuerda que esto es sólo un entrenamiento

- Pues... - miró a Inuyasha, quién aún seguía tratando de atacar al demonio - A estas alturas no lo sé, Sango

- No tenemos más remedio... - empuñó su cetro - ¡Que luchar!

- ¡HiraiKotzu!

Sango y Miroku comenzaron a golpear a cada demonio que se atravesaba en su camino. Con cada movimiento parecían recobrar un poco más de sus habilidades, además de la adrenalina que recorría sus cuerpos

- Esto se siente familiar - sonrió el castaño

- ¿Qué es eso? - señaló la morena

- ¡Es Kirara! - abrió sus ojos en señal de sorpresa

El animal se veía completamente diferente, había aumentado considerablemente su tamaño y se encontraba volando en su dirección

- Kirara - repitió con afecto, mientras ella la invitaba a subirse a su lomo - Cómo en los viejos tiempos - sonrió, montándola y siguiendo con la cacería

- No se preocupe señorita Kagome - golpeó a un par de demonios - Yo la protegeré si no puede usar el arco

- Gracias joven Miroku

¿Por qué no siento la seguridad de disparar?

Pensó, observando su arma

- ¡Ya me estás cansando! ¡Garras de fuego! - lanzó su ataque, hiriendo nuevamente al demonio

Bien, le di... ahora recuerdo lo útiles que eran estas garras... sin embargo, todavía no sé como usar la espada

En ese momento, el monstruo lo golpeó, lanzándolo a un costado

- ¡Inuyasha! - gritó la morena

- De...monios - intentó ponerse de pie

La funda de su espada comenzó a latir

¿Qué? ¿Acaso quiere que la use?

La tomó, poniéndola delante del youkai en el momento en que este se disponía a aplastarlo

- ¡Es un campo de fuerza! - gritó el castaño, golpeando más demonios

¿La funda de Tessaiga hizo eso?

Pensó la adolescente, al mismo tiempo en que empuñaba su arco

No sé cuanto tiempo la barrera puede proteger a Inuyasha... si la barrera se desvanece... podría morir

Frunció el ceño, fijando su objetivo, mientras lanzaba aquella flecha, la cual, rápidamente se envolvió en una poderosa energía, clavándose y haciendo explotar uno de los brazos del demonio

- ¡Kagome! - murmuró el híbrido, mirando en dirección de la mujer

- ¿Le... di? - se sorprendió

- ¡¿Qué?! - gritó Sango mientras uno de los demonios la atrapaba a ella y Kirara, alejándolas de los demás

- ¡Sango! - Miroku intentó alcanzarla, sin embargo, corrió la misma suerte que su compañera

- ¡Chicos! - volvió a empuñar su arco, pero aquellos monstruos lograron inmovilizarla, mientras el gran demonio comenzaba a caminar en su dirección

¿Va tras ella? ¡No lo permitiré!

- ¡Conmigo tienes que pelear! - se puso de pie, comenzando a correr

La morena intentaba liberarse del agarre de los monstruos, sin embargo, no parecía estar dando resultados

¿Va... a matarme?

Cerró sus ojos, esperando el golpe final

En ese momento, un brillo emanó de la espalda del demonio, al mismo tiempo en que su otro brazo caía al suelo

- No te atrevas a tocarla - gruñó, cayendo en cuclillas, interponiéndose

- Colmillo de acero... está diferente - murmuró ella al ver la espada

- ¡Yo voy a protegerla! - agitó el arma, provocando que un golpe de energía brotara de ella, destruyendo al demonio e iluminando por completo aquel lugar

Los youkais que sostenían a la estudiante desaparecieron, lo que provocó que ella cayera al suelo de rodillas

- ¡Kagome! - corrió a su lado - ¿Estás bien? ¿Te lastimaste?

- No... creo que no... - miró sus manos y su cuerpo, corroborando que estaba en lo cierto para luego redirigir su vista al híbrido - Inuyasha... tu...

Él volteó, observando las grandes grietas que había dejado su ataque

- ¿Yo hice eso? - murmuró

- Así es Inuyasha

- ¿Totosai? - ambos se pusieron de pie

- Acabas de realizar el viento cortante

El viento cortante

Aquellas imágenes, que habían pasado por su mente la primera vez que había visto a colmillo de acero, reaparecieron nuevamente

- Yo... utilizaba mucho esa técnica

- Más de lo que deberías - su padre y los demás emergieron de las sombras

- Eso fue increíble Inuyasha - sonrió su amigo

- Extraordinario - acotó Sango

- Estuvieron ahí todo el tiempo - se sorprendió la morena - Entonces... ¿no estaban en peligro?

- Si quieren - intervino la anciana - Yo puedo explicarles

- Por favor anciana Kaede - sonrió Inu no Taisho, cediéndole la palabra

La anciana abrió la palma de sus manos, mostrando unos pequeños papeles, con los que controlaba a los demonios

- En el momento en el que disparaste esa flecha - miró a Kagome - Supimos que era el momento en el que debíamos apartar a sus amigos

- ¿Y eso por qué? - preguntó Inuyasha

- Lograste transformar a colmillo de acero, en el momento en el que corriste a proteger a Kagome - sonrió la anciana - Lo mismo ocurrió contigo Kagome... tus poderes espirituales aparecieron, cuando lanzaste la flecha para salvar la vida de Inuyasha

Ambos se miraron, tratando de procesar aquella información

- Tessaiga - pronunció el demonio - Fue creada, con la finalidad de proteger a tu madre... es una espada que sólo puede ser empuñada por aquellos que sienten amor y deseo de proteger a los humanos... fue por eso, que sus poderes reaccionaron cuando corriste a salvar a esta joven... al igual que en la otra época

- Ustedes también lo hicieron muy bien - dijo Kaede, dirigiéndose a los otros jóvenes

- Aún así - intervino el anciano - Todavía les queda mucho por recordar - miró al hanyo - Inuyasha, noto que todavía no puedes leer el viento cortante

- ¿Leer el viento cortante?

- Esa técnica puede ser utilizada en el momento en el que la desees, sin embargo, no podrás hacerlo si no puedes ver los remolinos alrededor de tu espada

- Bu... bueno, yo... - miró el arma

- Me temo que necesitaremos más tiempo - miró al youkai

- Pe... pero, ¿Qué pasará con nuestras vidas? - preguntó la morena

- Es verdad, tenemos muchas responsabilidades - acotó Sango

- Eso dependerá de ustedes - respondió Inu no Taisho, con seriedad - Todavía no sabemos a que tipo de amenaza nos estamos enfrentando... pero sólo puedo decirles, que todos se encuentran en peligro en este momento

- Eso quiere decir - pronunció el castaño - Que, probablemente, aquella amenaza, sea más peligrosa de lo que podamos imaginar

Inuyasha miró a Kagome, observando su cara de preocupación y redirigió sus ojos a su espada, la cual aún se mantenía transformada

Colmillo de acero, necesito volver a conectarme contigo... de otra forma, no seré capaz de proteger la vida de Kagome


Intentó que la tarde transcurriera sin mayor inconveniente, sin embargo, no logró quitarse aquella imagen de la cabeza

¿Quién era, en realidad, el joven Suikotzu?

Pensaba, mientras lo observaba gesticular, sin escuchar ni una palabra de lo que decía

No puedo juzgarlo por lo que haya sido en la otra época, sin embargo, tampoco puedo simplemente olvidar la sensación de peligro que sentí al ver su rostro

- Déjeme decirle... - pronunció, visiblemente sonrojado - Que la pasé muy bien con usted, señorita Kikyou

- Joven Suikotzu - abrió sus ojos en señal de sorpresa

- Usted es... alguien muy dulce y... cuando estoy a su lado, es como si una parte de mi alma, estuviera tranquila

Pero... ¿Qué cosas está diciendo? No puede... no ahora...

- Yo también la pase bien a su lado - sonrió - Usted es muy amable...

- No quisiera sonar impertinente pero... - la miró fijamente, mostrando aquel brillo en sus ojos castaños - Desearía... pasar más tiempo a su lado

- ¿Qué? - dijo, casi en un suspiro

- Yo... bueno... desde que la conozco... no he podido dejar de pensar en usted y... quisiera... que me de la oportunidad para conocerla... mejor

- Joven Suikotzu... usted se refiere a...

- No quiero... no quiero que se sienta presionada o incómoda, sólo me gustaría... pasar tiempo a su lado

¿Qué se supone que debo hacer? hay algo oscuro en el pasado de este joven, sin embargo, no puedo alejarme solo por eso

Inuyasha

¿Inuyasha? él... él parece haber tomado una decisión al pasar tanto tiempo con Kagome

¿Qué hay de mi? ¿Es correcto que intente corresponder los sentimientos de Suikotzu? ¿Qué es lo que realmente desea mi corazón?

Se quedó observándolo, sin tener una clara respuesta en la mente, sin embargo, tuvo que desviarse del tema repentinamente, al notar que aquellas figuras, las que habían estado presente durante todo su encuentro, habían desaparecido de repente

Miró en dirección del bar y notó que Sesshomaru no estaba

¿Qué está ocurriendo?

Mientras tanto, detrás del restaurante, Rin se encontraba separando las bolsas de basura

- ¿He? - miró por sobre su hombro y pudo ver a aquella figura, parada al fondo del callejón - ¿Quién es? - intentó sonar valiente

- Tranquila - Volteó repentinamente y pudo ver a otra figura, exactamente igual que la anterior - Ya no eres esa pequeña niña ¿he?

Esa voz... siento que ya la he escuchado antes

- ¿Quién eres? - trató de dar un paso hacía atrás

No puedo... moverme... ¿por qué?

- Oh, no te asustes - sonrió - Sólo tomaré un poco de tu sangre

Una especie de garra emergió de su tapado de mandril, al mismo tiempo en que la jovencita cerraba sus ojos, frunciendo el ceño

- No te atrevas a tocarla

- ¿Señor Sesshomaru?

Abrió sus ojos, mientras el demonio, con sus garras, cortaba al medio a aquella figura

- Kukuku pensé que no llegaría nunca, señor Sesshomaru

La joven miró al fondo del callejón y notó que la otra figura había desaparecido

- ¿Te hizo daño? - puso su mano sobre su hombro

La joven miró su mano y, se apartó de repente, llevando sus ojos a los ojos del youkai

- ¿Qué cosa es usted?

- Rin

- ¡No se me acerque! - elevó su mano marcando distancia - Usted... tiene garras, justo como esa cosa

¿Naraku tiene garras?

- ¿Cómo puedo saber si no va a matarme también?

- Si tuviera intenciones de hacerte daño, lo habría echo y ya - giró, en dirección a la calle - Si quieres saber lo que pasa - la miró por sobre su hombro - Te espero en el parque cuando salgas de aquí

Se quedó observando como se alejaba, mientras su mente trataba de procesar toda aquella situación vivida

- Señor Sesshomaru - murmuró