La noche se había echo presente hacía ya un largo rato, sin embargo, eso no fue impedimento para los jóvenes el permanecer un momento más en el cementerio

- Este lugar me da miedo - dijo la morena

- Supongo que es normal - respondió la castaña, mientras caminaban a la salida - Aunque, si debo ser sincera, en este momento, no sé a que temerle más

- Te entiendo... me pasa lo mismo - miró por sobre su hombro al híbrido, quién permanecía en silencio, con sus brazos en su haori

Inuyasha no ha dicho una palabra desde que habló con su padre... ¿Me preguntó si habrá ocurrido algo malo?

Pensó, al mismo tiempo en que su mirada se tornaba preocupada

Regresaron al cementerio y notaron que ya había oscurecido

- Parece que tardamos más de lo esperado - pronunció Totosai

- Me temo que tengo que regresar de inmediato a mi hogar, antes de que mis padres se preocupen por mi - dijo Miroku

- Yo igual - acotó Sango - Además... necesito saber como esta Kohaku

- ¿Le ocurrió algo? - preguntó Kagome

- Es una larga historia - sonrió tristemente

- Déjame acompañarte Kagome - intervino Inuyasha

- Inuyasha... ven - su padre señaló una parte un poco más apartada

Ambos comenzaron a caminar, bajo la atenta mirada de los demás

- ¿Sucede algo, anciana Kaede? - le preguntó

- Quédate tranquila Kagome - sonrió - Seguramente sólo necesita aclararle algunas cosas

- Sabes que ambos corren peligro si se quedan en ese lugar - pronunció el youkai

- Lo sé - respondió mirando el suelo - Ya hable con Kagome y ella no puede abandonar su casa

- ¿Qué hay de ti?

- Yo no pienso dejarla sola - lo miró a los ojos

- ¿No hay forma de que puedas convencerla de lo contrario?

- Me temo que no

- De acuerdo - suspiró - Supongo que deberás agudizar tu olfato y estar alerta... no sé cuanto tiempo la barrera detendrá a los demonios

- Lo haré - miró a su compañera - De hecho... si dependiera de mi... no me apartaría de su lado

- Lamento decirte... que tienes que regresar a casa... tu madre está preocupada por ti

- Si... también lo sé - volvió a mirarlo - Sólo... la acompañaré a su casa y me iré

Su padre asintió

- Inuyasha - la voz de su amigo lo trajo de nuevo a la realidad

- ¿Qué ocurre?

- Eso mismo iba a preguntarte... desde que hablaste con tu padre has tenido esa expresión en el rostro

- No pasa nada

- Si no lo dices, no podremos ayudarte

- Lamento decirte Miroku... que dudo mucho que alguien pueda ayudarnos con esto

- ¿Ayudarnos? - se sorprendió - Inuyasha, si este asunto nos incumbe a todos, con mayor razón debemos saberlo

- En realidad... me refiero a Kagome y a mi... al parecer, están detrás de nosotros

- Y de la señorita Kikyou... no olvides que hoy fue atacada

- Si...

Kikyou también está en peligro... no puedo simplemente ignorar eso... debo protegerla

- Tengo que hablar con ella

- ¿Estas seguro? - lo miró con seriedad

- Si... necesito saber quién está detrás de todo esto

- ¿Iras solo?

- No... Kikyou no me ha visto con esta apariencia aún... le pediré a Kagome que me acompañé a su casa mañana

- Vaya coqueto - sonrió - Parece que estas enamorado

- Bueno... tal vez - emitió una leve sonrisa, sin apartar la mirada de su compañera

...

La mujer se encontraba ultimando los detalles para la cena, cuando el timbre de su casa sonó

- ¿Quién podrá ser a esta hora? - dejó sus guantes para el horno sobre la mesada y se dirigió a la puerta - Oh... buenas noches - dijo, sorprendida

¿Madre?

- Buenas noches - sonrió la anciana, tratando de contener su emoción - Lamento molestar a estas horas, pero quería saber si la señorita Kikyou se encontraba aquí

- ¿Kaede? - dijo sorprendida, bajando las escaleras - Digo... maestra Kaede

- Disculpe mi falta de educación... no sabía que usted era su maestra, por favor, pase

- Muchas gracias - asintió

- La cena estará lista en unos momentos, ¿desea quedarse?

- No... no quiero ser una molestia

- Por favor Kaede - sonrió tiernamente

- Bueno... yo...

- Por favor - insistió la mujer - Iré a terminarla

- Lamento haber llegado de esta manera - se sentía una invasora

- No debe preocuparse - sonrió, ingresando nuevamente a la cocina, mientras las mujeres se quedaban en la sala

- ¿Te encuentras bien? - preguntó la joven

- Si - miró la cocina - Sólo que... ya no recuerdo cuando fue la última vez que había visto su rostro... es idéntica a ti

- ¿Tú crees? - sonrió - Yo creo que tiene tu mirada

- Tal vez... pero siempre se pareció más a ti, hermana

La anciana estaba en lo cierto, la madre de ellas guardaba un gran parecido con la sacerdotisa mayor, sin embargo, en su niñez/juventud, Kaede también compartía un parecido físico con ambas mujeres

- Dime Kaede - se sentó al frente - ¿Qué te trajo hasta aquí?

- Quería saber como estabas hermana - su mirada se tornó triste - El monje Miroku me comentó lo sucedido hoy a la tarde

- Señora Kaede - se acercó a la mujer - ¿Podría hablar con usted un momento?

- Si excelencia, dígame, ¿Qué ocurre?

- ¿Excelencia? - se sorprendió - ¿Así me llamaban en la otra época? me agrada - rio - En fin... ¿usted tiene idea de lo que está ocurriendo? es decir, quién se encuentra detrás de todo esto

- Lamento decirle que no... ni siquiera el padre de Inuyasha lo ha descubierto

- Sin embargo, parece que sus objetivos no son sólo Inuyasha y la señorita Kagome, ya que hoy la señorita Kikyou también fue atacada

- ¿Qué? - lo miró, sorprendida - ¿Qué le ocurrió a Kikyou?

- Sango y yo nos encontrábamos camino a la casa de la señorita Kagome, cuando sentimos la energía de una presencia demoníaca y comenzamos a seguirla...

Asique ya pueden reconocer las energías de los youkais... eso es un gran paso

Pensó, mientras escuchaba atentamente las palabras del castaño

- Cuando llegamos al origen de esa energía, notamos que estaba atacando a la señorita Kikyou

- ¿Atacando? ¿De que manera?

- Sólo la sostenía... al parecer, ella no podía moverse

- ¿Pudieron ver cómo era?

- Estaba cubierto por una especie de capa de mandril

¿Capa de mandril? ¿Acaso se trata de Naraku?

- Ya veo... estuviste con ellos - sonrió tenuemente - ¿Cómo está Inuyasha?

Aún después de lo que paso, sólo piensa en Inuyasha

- ¿Por qué preguntas?

- Anoche... tuve un mal presentimiento... entonces... le escribí a Inuyasha, pero él me aseguró que nada ocurría, sin embargo... no logré tranquilizarme

- Inuyasha... - suspiró - Él se encuentra bien, sin embargo, luce un poco diferente

- ¿Diferente? ¿Qué quieres decir?

- Estoy segura de que él será quién te lo muestre cuando lo crea conveniente

- Dime Kaede... - desvió la mirada - Él... ¿está con Kagome?

Hermana...

- Así es - respondió mirando la pequeña mesa - Él paso la noche en su casa

- Comprendo - respondió seriamente

- Kikyou - hizo una pausa, al mismo tiempo en que sus ojos se encontraban con los de ella - Dime... ¿Naraku te atacó hoy?

- No... fue Onigumo

- ¡¿Qué?! ¡¿Onigumo?!

¡¿Él también se encuentra aquí?!

...

- ¿Quieres que te acompañe a la casa de Kikyou? - preguntó sorprendida

- Así es - desvió la mirada hacia el suelo al advertir que algunos transeúntes lo observaban al pasar

- ¿Te encuentras bien? - se percató de la situación

- Bueno... las miradas son bastante molestas

- Lo lamento - miró el suelo, al mismo tiempo en que sus pies seguían avanzando - Desearía poder hacer algo para ayudarte con eso

- No te preocupes - sonrió tenuemente - A tu lado... estoy tranquilo - la tomó de la mano

- Inuyasha - sonrió, un poco sonrojada

- No estaba seguro de decirte esto - miró al frente, sin soltar a su compañera - Pero... esta tarde, mientras tu ibas a buscar las llaves del almacén, Miroku y Sango me dijeron que Kikyou fue atacada

- ¿Atacada? ¿Qué le ocurrió?

- No lo sé... Miroku me dijo que, cuando ellos llegaron, una especie de figura la estaba sosteniendo, sin embargo, no pudieron ver de quién se trataba - hizo una pausa - Eso significa... que ella también se encuentra en peligro...

- Y es por eso que quieres hablar con ella, ¿no es así?

- Si... pero... no quiero que se malinterpreten las cosas, ya que... si Kikyou también es un blanco de quién quiera que sea que está detrás de nosotros... yo la protegeré... no puedo permitir que muera

Realmente está preocupado por ella

- Inuyasha - frenó su andar, tomando la otra mano del híbrido - No tienes nada que aclararme - sonrió - Y... por más que entiendo lo que me pides, yo... no puedo acompañarte a verla, ya que... ella sólo confía en ti

- Kagome

- Está bien si vas sólo

Aunque en el fondo eso me haga sentir aquél vacío en mi corazón... no puedo permitir que Inuyasha se aleje de Kikyou si su vida también está en peligro

En ese momento, él la abrazó fuertemente, apoyando una de sus manos sobre la cabeza de ella

- Gracias... por ser como eres, Kagome

Ella sonrió, correspondiendo su abrazo. De repente, abrió sus ojos, separándose de él

- Inuyasa... tu mencionaste las llaves ¿no es así?

- Si, ¿Por qué?

- Porque... no las tengo

- ¿Qué?

- Debo haberlas perdido... ¿en el cementerio?

- Pues fue en el único lugar en el que estuvimos en gran movimiento

- ¡Ay mi abuelo va a matarme! - gritó, poniendo sus manos sobre su rostro

- Tranquila, iremos a recuperarlas

- ¡¿Qué?! ¡¿Regresar a ese lugar?! - gritó

- ¿Se te ocurre algo mejor? - se cruzó de brazos

- Bueno...

- Entonces no hay nada que discutir... sube - le dio la espalda, poniéndose en cuclillas

- ¿Qué haces?

- Pues, así te llevaba en la otra época ¿no es así?

- E... eso creo

- ¿Qué esperas? Sube

Asintió, sin perder la sonrisa. Se colocó sobre su espalda y él comenzó a correr

Esto se siente... demasiado familiar

Apoyó su cabeza sobre el hombro del hanyo, causando que este también emitiera una sonrisa, sonrojándose un poco

El olor de Kagome... se siente... genial