- Dime Kaede - preguntó con seriedad - ¿Quién es Onigumo? ¿Por qué siento que, en algún punto, está conectado conmigo?
- Onigumo fue el creador de Naraku...
- ¿Qué? - se sorprendió
- En aquellos tiempos... Onigumo era un bandido, el cual estaba gravemente herido, sin embargo, tú le salvaste la vida y comenzaste a cuidar de él
- Comprendo
- Las heridas en su cuerpo eran tales que había perdido la posibilidad de poder moverse por sus propios medios, por lo que, tú te encargaste de brindarle las atenciones necesarias para que se mantuviera con vida... sin embargo - desvió la mirada - Él se enamoró de ti
- ¿Enamorarse?
- A raíz de esa obsesión... decidió entregar su cuerpo y fusionar su alma con varios demonios... Aquella combinación fue la causante del nacimiento de Naraku
- Pero... ¿son la misma persona?
- No... Onigumo fue una parte de Naraku, una muy importante de hecho
- Entiendo... Onigumo no emanaba ningún tipo de energía demoníaca
Entonces... ¿se encuentra separado de Naraku? ¿es eso posible?
- ¿Cómo fue su encuentro?
- Él... se acercó y tomó mi rostro... por alguna razón, no podía moverme
- Su cuerpo... ¿era humano?
- Tenía manos humanas... pero no se si el resto lo era, ya que estaba cubierto por una capa de mandril
- Ya comprendo... el padre de Inuyasha me había advertido sobre la presencia de Naraku, sin embargo, no mencionó a Onigumo
- ¿El padre de Inuyasha?
- Así es... el señor Inu No Taisho es un demonio
- ¡¿Qué?! - abrió sus ojos - Pe... pero jamás sentí su aura demoníaca
- Supongo que tus poderes espirituales regresaron hace poco hermana - sonrió
- Son... demasiadas cosas - puso sus manos sobre sus mejillas - No logro procesar todo
- Tienes que permanecer tranquila... en mi hogar tengo el arco que solías utilizar
En ese momento, una secuencia apareció en la mente de la joven
Se encontraban en un lugar cerrado, no llegaba a dilucidar en dónde, sin embargo, frente a ella estaban Inuyasha y Kagome
- Para poder curarme... debes dispararme con una flecha
Le entrego su arco a la estudiante, sin embargo, éste se rompió ante su contacto
- Lo suponía... Naraku también ha contaminado tu corazón
- El arco... se rompió - murmuró
- ¿Tuviste otro recuerdo, hermana?
- Si... yo... le entregaba mi arco a Kagome, pero... se rompía
- Oh, no te preocupes por eso... yo lo reparé - sonrió - De hecho, está en mi casa
- ¿Cómo es posible que tú lo tengas?
- Es una larga historia...
- La cena está lista - dijo su madre, asomándose - Por favor, por aquí
Ambas mujeres se pusieron de pie y se dirigieron a la cocina
En ese recuerdo... mencioné que Naraku había contaminado el corazón de Kagome para que no me salvara... eso fue antes de mi muerte, entonces... ¿ella realmente pudo haber echo algo?
El youkai se encontraba sentado en uno de los bancos, en el centro del parque
- Señor Sesshomaru - pronunció con su tierna voz, provocando que él levantara la vista
- Rin
- Yo... no sabía que hacer - miró a un costado - Si tengo que ser honesta... tengo mucho miedo en este momento
- No tienes porque temer
Jamás podría hacerte daño Rin
- Pero... usted... asesinó a ese hombre...
- Eso que viste, no era una persona
- ¿Qué?
- Oiga, amo Sesshomaru - salió de detrás de unos arbustos y reparó en la presencia de la joven - ¡Ay perdón! - gritó - No... no sabía que Rin se encontraba aquí
Lejos de asustarse, la joven se quedó observándolo con sorpresa e intriga
- Usted... - pronunció - Me parece bastante familiar
- ¿Recuerdas a Jaken? - preguntó, con su expresión imperturbable pero notablemente sorprendido
- No en realidad... sólo... tengo la sensación de que ya lo he visto antes
Pues eso es seguro niña... ¿Quién crees que cuidaba de ti cuándo el amo Sesshomaru se iba a lugares peligrosos?
- Bu... bueno... yo si... ¡Ay ya no puedo aguantar más! - comenzó a llorar - ¡Rin!
Corrió, abrazando sus piernas. La castaña abrió sus ojos en señal de sorpresa, al mismo tiempo en que una secuencia de imágenes comenzaban a pasar por su mente. En ellas, era una pequeña niña y se encontraba en compañía del demonio
- Señor Jaken - murmuró, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas
- ¿Te... te acuerdas de mi? - la miró, con aquel brillo provocado por sus lágrimas
- ¡Claro que si, señor Jaken! - rio, arrodillándose y abrazándolo
- Hm - sonrió levemente, una nueva sensación se había apoderado del pecho del demonio, ¿ternura quizás? no lo sabía, pero lo aceptaba
- ¿Aún no recuerdas al amo bonito?
- Bueno... - se puso de pie - Observando los orbes dorados de él - Unas imágenes han pasado por mi mente... pero no... aún no
- Siéntate - señaló el lugar libre del banco en el que estaba sentado
Dubitativa, la joven se acercó y, antes de sentarse, observó detenidamente al demonio
- No te preocupes Rin - intervino Jaken - El amo Sesshomaru sería incapaz de hacerte daño
Ella no respondió, sólo dirigió sus ojos al youkai, quien se encontraba mirando al frente. Permanecieron unos momentos en silencio, hasta que él habló
- Supongo... que estás confundida
- Bue...no... supone bien - apretó ligeramente sus rodillas con sus manos - Todo se ha tornado... extraño desde...
- Desde que te percataste de mi presencia
- Si - lo miró - Antes de que usted apareciera... todo era, normal
Aquellas palabras hicieron que el demonio sintiera una pequeña puntada en su pecho
Interferí con tu vida... ¿no es así?
Recordó las palabras que Totosai le había dicho aquella noche en la que se quedó observando a la familia de Rin. Él tenía razón, uno de sus objetivos al llegar a la nueva época, era ayudarla a recordar y llevarla nuevamente al Sengoku, luego de eliminar a Naraku y compañía, se encargaría de protegerla en el otro lugar, en donde, él suponía, estaría más segura. Sin embargo, luego de ver aquella escena, comenzó a cuestionarse si en verdad era correcto interferir en la nueva vida de ella, sólo porque él la necesitaba a su lado. Nuevamente aquella pregunta había aparecido en su mente
- Rin - la miró - ¿Te sientes cómoda viviendo aquí?
- ¿He? Pues... si, es el único lugar que conozco
- Dime... ¿Qué fue lo primero que recordaste?
La chica se quedó en silencio, tratando de recordar aquella primera secuencia
- Bueno... era una niña y estaba escalando una montaña, intentaba alcanzar una planta - el youkai la escuchaba atentamente - Y... caí al vacío - abrió sus ojos, volviendo a mirarlo - Yo... grité su nombre y usted... fue a salvarme
- Ya veo - volvió a mirar al frente
- Señor Sesshomaru... ¿Quién era usted?
¿Quién era yo?
- El amo Sesshomaru era tu protector cuando eras una niña Rin... - intervino Jaken - Y cuando creciste...
- Deja que lo recuerde por sus propios medios, Jaken - lo frenó
Ella se quedó observándolo y, de repente, tomó su mano, provocando que él la mirara
- ¡Amo Sesshomaru! - gritó al verlo parado cerca de la colina, esperándola
Corrió en su dirección, tomándolo preso en un intenso abrazo, como los que regularmente le daba cada vez que se encontraban
- Lo extrañé mucho - sonrió, con sus ojos cerrados, mientras su rostro estaba apoyado en su pecho
- ¿Y a mi no me saludas jovencita? - dijo Jaken, apareciendo detrás del demonio
- Señor Jaken - sonrió
- Ten - le entregó unas flores - El amo Sesshomaru las consiguió para ti
- ¿De verdad? - amplió aún más su sonrisa, recibiéndolas - ¡Son hermosas, amo Sesshomaru!
El pequeño demonio se retiró en dirección al bosque, mientras el demonio volvía a contemplar el horizonte
- Es un hermoso día - se paró al lado del youkai
- ¿Cómo te encuentras, Rin? - preguntó sin observarla
- Muy bien amo - lo miró - De hecho, hemos tenido mucho trabajo en la aldea...
- ¿Te sientes cómoda allí?
- Si... la anciana Kaede es muy amable, además paso gran parte de mi tiempo con la señorita Kagome y el señor Inuyasha, cuándo no está cazando algún demonio
Tenía el mismo aspecto que poseía en la época moderna. Su largo cabello castaño acariciaba su cintura, al compas del viento, mientras su kimono floreado, acompañaba agradablemente el paisaje de aquella tarde de verano
- Oh - puso su mano sobre su hombro - Le agradezco por este kimono - dio un giro - Es mi preferido - sonrió, cerrando sus ojos
El youkai permaneció en silencio, contemplándola con un brillo especial en sus ojos, brillo que, estaba seguro, que ella no podía percibir
Dejó que hablara todo lo que quisiera mientras sólo se limitaba a mirarla. Así eran sus encuentros, una Rin con una energía desmesurada, que hablaba sin parar y un demonio callado, limitándose sólo a escuchar
- ¿Cómo va su búsqueda amo? - preguntó de repente
¿Búsqueda?
Pensó sin responder
- El señor Jaken me dijo que usted estaba en búsqueda de poder para crear un imperio - lo miró, sin dejar de sonreír - Estoy segura de que lo logrará... aunque - volvió a mirar el horizonte - Sé que no podré esta ahí para verlo
La muerte era algo que acechaba su relación de una forma recurrente, quizás mayor de la que a él le hubiera gustado, sin embargo, sabía que no había forma de impedirla o, al menos, trataría de evadirla la mayor cantidad de tiempo posible, pero, cada vez que volvía a ver a Rin, no podía ignorar el paso del tiempo, pequeños cambios que sólo él podía percibir, lo cuales le indicaban que la vida de la joven corría más rápido que la de él
- Ya es hora - dijo, mirando hacia abajo
- ¿Ya es hora? - repitió, confundida - ¿Ya se va?
El youkai giró, quedando frente a frente con la jovencita. Puso su mano en su mejilla
- ¿A... amo Sesshomaru? - se sonrojó
- Ya es hora... de pedirte que unas tu vida con la mía
- ¿Qué? - abrió sus ojos, en señal de sorpresa - ¿Acaso... usted?
- Te necesito a mi lado, Rin - acariciaba el contorno de su rostro
- Amo Sesshomaru - sus ojos castaños se llenaron de lágrimas - No hay nada más que desee en este mundo... que estar a su lado
La mujer se quedó sin palabras ante aquél recuerdo. Podía sentir como su corazón golpeaba su pecho sin parar, al mismo tiempo en que experimentaba aquella sensación de felicidad y amor que sentía en el momento de la otra época
- Señor Sesshomaru... ¿Usted era mi...?
- Me da demasiado miedo este lugar - dijo, observando a ambos lados, mientras el hanyo corría en dirección al mismo lugar en dónde habían recibido su entrenamiento
- Pues si no hubieras sido tan descuidada, no tendríamos que haber regresado aquí
- ¿Oye y a ti que te pasa? - frunció el ceño
- Nada - respondió con seriedad
Hay un olor demasiado extraño aquí... no pertenece a los cadáveres humanos
Llegaron al sitio y se inclinó levemente, para que ella pudiera bajar. La morena tomó su celular comenzó a alumbrar con la linterna de este, buscando en el suelo las llaves
- Qué extraño... parece que no están aquí... Inuyasha, ¿podrías?
- Sh - dijo mirando en una dirección fija - Hay algo ahí
- ¿Qué? - se paró a su lado, tratando de distinguir algo en la penumbra de la noche - Yo no veo nada
- ¡Cuidado! - la tomó del brazo, jalándola hacia el suelo, al mismo tiempo en que él también se tiraba. Un rayo de energía pasó por sobre sus cabezas
- Kukuku al fin nos vemos nuevamente, Inuyasha
Esa voz
Pensó la mujer
- Grrr ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Y por qué me conoces?! - se pusieron de pie
- ¿Qué ocurre? ¿Acaso no conoces a un viejo amigo? - se acercó un poco, dejándose ver
- Naraku - pronunció ella, casi en un suspiro
- ¡¿Qué?! - la miró - ¿Este es el famoso Naraku? - volvió a mirarlo
- Vaya... veo que me recuerdas bien Kagome - sonrió - Te felicito, deberías aprender de ella, Inuyasha
- ¡Cierra la boca! - gritó, tomando su espada - ¡¿Tú eres el maldito que trató de lastimar a Kikyou?!
- Con que... todavía te interesa esa mujer ¿no es así? no es de extrañarse... después de todo, estabas enamorado de ella en la época feudal
¿Todavía le interesa?
Pensó, cambiando su expresión
- No lo escuches Kagome - susurró - Su intención es hacerte sentir mal... tú sabes lo que siento
- Si - murmuró
- Lamento decirles... que no soy yo quién está detrás de esa sacerdotisa esta vez
- ¿Qué? - se sorprendió el hanyo
Eso significa... ¿Qué hay alguien más?
En ese momento, otro haz de luz, proveniente de la parte posterior del lugar, golpeó el suelo, provocando que ambos salieran despedidos. Cayeron de espaldas, a unos metros de dónde se encontraban parados
- Buenas noches - aquella figura se posicionó al lado de Naraku
- Agh - se sentó, tomándose la cabeza - ¿Kagome? - murmuró, mirando a un costado y viendo a la morena intentando sentase con dificultad - ¡Kagome! - se acercó - ¿Estas bien?
- S... si - se incorporó - ¿Quién... quién es ese?
- No lo sé - lo observó - Tiene la misma vestimenta que Naraku
¿Cómo es posible que no me haya percatado de su presencia?
- Lamento haberme presentado así... sólo fue un cariñoso saludo, para unos viejos amigos
- Pues yo no te recuerdo - se pusieron de pie - Asique tan amigos no hemos sido
- Bueno... ciertamente - sonrió - Kagome... déjame decirte que no te pareces tanto a Kikyou en este mundo
- ¡Bastardo! ¡¿Tú fuiste quién atacó a Kikyou?!
- Te equivocas, yo sólo fui a saludarla
- Maldito ¡cómo te atreviste a tocarla!
Corrió, con su espada transformada, sin embargo, cuando trató de atacarlos, un campo de energía lo repelió
- ¡Inuyasha! - corrió a su lado - ¿Estas bien?
- Kukuku parece que olvidaste como utilizar a Tessaiga - pronunció
- ¿Qué dices Naraku? ¿Acabamos con ellos de una vez? Se ven tan débiles...
Una especie de tentáculo apareció debajo de la piel de mandril del ente y se enredó en el cuello de su compañero, elevándolo
- ¿Está atacando a su compañero? - dijo la mujer, abriendo sus ojos en señal de sorpresa
- Es una gran idea... si es que quieres que te maten, Onigumo
¿Onigumo? Ese nombre... me parece familiar
Frunció el ceño, mostrando sus colmillos
- Que más quisiera yo, que acabar con sus vidas - soltó a su compañero, quién cayó, intentando respirar - Pero, lamentablemente... no me corresponde hacerlo
- ¡Pues no me interesa quién sea el demonio que quiera matarnos, yo no te lo permitiré!
- Nadie habló de un demonio Inuyasha - sonrió
En ese momento, una flecha pasó al lado del hanyo, incrustándose en Onigumo, el cuál, se deshizo al instante
- ¿Kagome? - murmuró, girando su cabeza y observando a la joven con su arco empuñado
- ¿Lo... lo maté?
- Kukuku, tienes la misma fuerza que en la otra época Kagome - de debajo de su capa, una especie de brazo demoníaco con garras se asomó, levantando aquel pedazo de madera
- ¿Qué es eso? - preguntó el híbrido
- No lo sé... pero... ya he visto esto antes - miró el suelo - ¡KYAAAAAAAA! - gritó al mismo tiempo en que era elevada
Mi arco
Abrió sus ojos, observando el arma, la cual cayó al lado del híbrido
- ¡Suéltala! - saltó, cortando aquel tentáculo y tomando a la joven antes de que cayera
- Anda Inuyasha... envíame al infierno con tu luna infernal
- ¿Luna infernal?
- Oh... lo había olvidado... ni siquiera eres capaz de realizar el viento cortante kukuku
Otro tentáculo tomó el piel del híbrido, levantándolo, mientras su espada caía
- ¡Inuyasha! - gritó, tomando su arco, sin embargo, cuando estaba a punto de disparar, fue jalada en dirección de Naraku
- ¡KAGOME!
