- Bu... bueno... yo... ¿era su esposa? - preguntó, sonrojada, sin soltar la mano del youkai
Sesshomaru asintió
- Y madre de sus hijas - acotó Jaken
- ¿Hijas?
Por su mente volvió a pasar aquel recuerdo que había tenido la vez que vio a la mujer con su beba, cuando se encontraba de regreso a su casa
- To... Towa y Setsuna
- ¿Hm? - abrió sus ojos - ¿Las recuerdas?
- Sólo sus nombres - hizo una pausa - Pero... parece una época diferente
- Lo es
- ¿Qué? Yo...
Es demasiado para ella... lo mejor será...
Soltó su mano, al mismo tiempo en que se ponía de pie
- ¿Ya se va?
- Vámonos - la miró - Te acompañaré a tu casa... es peligroso que estés sola
- Por favor - se puso de pie - Dígame lo que está ocurriendo... ¿Qué era esa cosa que me atacó detrás del restaurante?
Él desvió la mirada, observando la salida del parque
Ingresó al inframundo con la voz de Naraku en su cabeza
Parece que esa jovencita tiene una vida muy tranquila en su nueva época, sería una pena... que esa paz fuera perturbada
- Ese maldito de Naraku - pronunció entrecerrando sus ojos - Se suponía que había muerto en el momento en que Kagome purificó la perla de Shikon... ¿Cómo es posible que haya vuelto a la vida?
El rostro de Rin se apoderó rápidamente de su mente
- Rin... ¿Qué estarás haciendo en aquella época?
Todavía sentía el vacío en su pecho desde que ella no estaba. Recordaba muy bien el momento en el que sus ojos se cerraron para no volver a abrirse, sin embargo, aquel sentimiento era mucho más fuerte de lo que jamás hubiera imaginado. En aquel instante comprendió las palabras que su medio hermano había pronunciado el día en que los restos de Kagome fueron incinerados
- He perdido la mitad de mi vida
Todavía escuchaba aquella frase en los labios de Rin, la noche en la que le comentó lo sucedido aquella lejana tarde. Al principió le pareció una tontería, una simple exageración de un hanyo de corazón humano, sin embargo, cuando Rin partió, supo lo equivocado que estaba, ya que él sentía lo mismo. Cada día que pasaba, la ausencia de su amada se hacía más notoria, y, fue gracias a eso que recurrió a su madre con la petición de que le mostrara la nueva vida de la joven y así permaneció, observándola a través del tiempo, esperando el momento indicado para volver a sus brazos
Para su pesar, sus planes no incluían a Naraku o a algún otro ser que se le pareciera. Todavía lo negaba, pero la muerte repentina de su medio hermano también le había afectado. Jamás sintió un gran cariño por él, sin embargo, había aprendido a respetarlo y reconocerlo como el segundo hijo de su padre, nunca se compararía con él o los demás integrantes de su familia, pero, en el fondo, pensaba que no merecía el destino que la vida le preparó, no después de lo que se había esforzado por vivir, y es que si, él sabía que su vida no había sido fácil
Y allí se encontraba, caminando por aquel largo pasillo, buscando aquel punto en dónde el tiempo dejaba de existir y podía elegir la época a la que desearía viajar, para buscar a su amada e impedir que su hermano volviera a morir
Hizo unos metros, adentrándose más en la oscuridad, hasta llegar a una especie de barranco, el cual, recordaba muy bien desde su última visita
- Hm, al parecer el guardián del inframundo no pudo regresar - pronunció, recordando el día en que lo destruyó, tratando de salvar la vida de la pequeña Rin
Saltó, cayendo en lo más profundo. Durante unos segundos, que parecieron eternos, no se divisaba nada más que la oscuridad, sin embargo, una especie de destello comenzó a observarse cada vez más cerca
Aterrizó en cuclillas y se percató de que se trataba de otro largo pasillo
Tienes que tomar el camino correcto, de lo contrario, morirás
La voz de su madre pasó fugazmente por su cabeza, casi como si estuviese tratando de darle indicaciones, sin embargo, recordaba que ella le había dicho que una vez que hubiese ingresado en lo más profundo, ya no podría ayudarlo
Reanudó su caminata con nada más que oscuridad frente a él, aunque, eso no logró inmutarlo, después de todo, ya había conocido el miedo y no era nada que se le pareciera a aquel lugar. De repente, unas voces comenzaron a escucharse
- A...yuda...me
- Llevame contigo
- Por... favor
- Qui...ero... vivir
Pensó que las voces provenían de su mente, sin embargo, un vistazo al suelo corroboró que varias manos humanas intentaban acercarse a sus pies, sin éxito
- Almas condenadas al infierno - pronunció, agradeciéndose internamente por no haber llevado consigo a Tensseiga
- Estas en busca de aquel lugar, ¿no es así?
Aquella voz no se asemejaba en nada a la de los ruegos humanos, ni siquiera lograba distinguir si se trataba de un hombre o una mujer
Frenó su caminar, frunciendo el entrecejo ante aquella figura que se encontraba en el medio del paso
- ¡Suéltame! - gritaba, moviendo su cuerpo, intentando liberarse mientras era arrastrada
¡Maldición!
- ¡Garras de acero! - clavo sus filosas garras en los tentáculos, sin embargo no pudo cortarlos
- Kukuku, no te molestes Inuyasha... sólo con colmillo de acero podrías hacerme algún tipo de daño, pero... mira... está fuera de tu alcance
Miró el suelo, observando su arma, la cuál, había vuelto a parecer aquella espada vieja
- ¡Agh! ¡Kagome! ¡No dejes que pueda contigo! - gritó, observando como la mujer oponía resistencia
- ¡Eso intento! - enterraba sus uñas en el suelo, sin embargo, nada parecía detenerla
Una lápida apareció en el camino y logró abrazarla con todas sus fuerzas
- No te resistas Kagome, sólo es cuestión de tiempo para que vengas con nosotros
¿Para que vaya con ellos? ¿Kagome es su verdadero objetivo?
- ¡Pues no será está noche Naraku! - cerró sus ojos, frunciendo el ceño, sin saber por cuánto tiempo más podría aguantar - ¡Inuyasha! - lo miró
- ¡Resiste Kagome! - no apartaba sus ojos de ella - ¡Te salvaré!
Demonios... este maldito de Naraku aprieta su agarre con cada movimiento que hago
Otro de sus tentáculos tomó el cuello del hanyo, ejerciendo presión
- ¡INUYASHA! - su mirada mostraba miedo ante aquella escena
- La decisión es tuya Kagome...
- ¿Qué? - lo miró por sobre su hombro
- Si vienes conmigo por tu propia voluntad... le perdonaré la vida a Inuyasha...
- No... Hugh... ¡No lo escuches Ka...Kagome! ¡Hugh!
- ¿De verdad lo prometes? - dijo con seriedad
- ¡Kagome! - clavó ambas manos en el tentáculo que sostenía su cuello - ¡Ni se te ocurra creer en él! - cerró sus ojos, intentando respirar - No... no creas en él - murmuró
- Si lo liberas... iré contigo - el hanyo abrió sus ojos, pero no lograba hablar - Pero... primero, suéltalo
- De acuerdo - sonrió maliciosamente
Liberó el cuello del híbrido y parte de su cuerpo, dejándolo colgando sólo de su pierna izquierda. Tomó a Tessaiga, alejándola de él
- ¡No seas tan tonta Kagome! ¡No confíes en él! - se quejó
Lo lamento Inuyasha... pero es la única manera de protegerte
Cerró sus ojos, soltando la lápida, mientras comenzaba a ser arrastrada nuevamente
¡Maldición!
Intentaba torpemente liberar su pierna
- ¡KAGOMEEEEE!
Un pálpito comenzó a golpear el interior de su cabeza, al mismo tiempo en que su mente se nublaba
No... no puede ser... ¡ahora no!
Cerró sus ojos, tratando de dominar su sangre, la cual, había comenzado a hervir bajo sus venas. Se retorcía, aún colgado de aquella extensión de Naraku
- Al parecer Inuyasha no puede controlarse - dijo con altanería
- ¿Qué? - dirigió su vista al hanyo, al mismo tiempo en que aquel tentáculo la posicionaba al lado de Naraku - ¡Inuyasha!
- Kukuku, sigue siendo un pobre mitad bestia, sin su espada, nada puede hacer
- ¡No te rindas, Inuyasha! ¡Inuyashaaaaa! - se movía, mientras aquella extensión estrangulaba más su cuerpo
- De nada te sirve gritar Kagome... sólo es cuestión de minutos, para que su corazón humano sea devorado
- ¡Maldito engendro!
Esa voz
Pensó la joven, mirando hacia un costado mientras la figura del lobo emergía de la oscuridad, arrancando la cabeza de Naraku de un sólo golpe. Los estudiantes cayeron al suelo
La piel de mandril que envolvía al ser, cayo también, cubriendo aquella pequeña estatua de madera
- ¡Koga! - se puso de pie
- Kagome - la tomó de sus manos - ¿Te encuentras bien?
Antes de que pudiera contestar, un intenso gruñido provocó que ambos miraran al frente
- Inu...yasha - pronunció, observando los ojos rojos del hanyo y las marcas en su rostro
- Parece que su sangre demoníaca volvió a despertar - se paró delante de la joven - Quédate atrás Kagome... trataré de calmarlo
- Tenemos que darle a colmillo de acero - miró a ambos lados, sin embargo, no pudo encontrar la espada - Pe... pero, ¿Dónde está?
El híbrido se abalanzó sobre ellos, con sus garras empuñadas
- ¡Apártate! - la empujó, recibiendo un corte en su brazo - ¡Argh! Maldita bestia
- ¡No lo lastimes, Koga! - se incorporó
- No te preocupes - sonrió - Sólo lo golpearé hasta que se calme
Ambos jóvenes se entrelazaron en una lucha que consistía en que el youkai lobo esquivará las garras del hanyo y le propinara golpes en el rostro, buscando su reacción
Este pulgoso se vuelve más fuerte cuando está en su forma demoníaca
- Naraku tomó a Tessaiga... yo lo vi... la arrastró junto a mi - se acercó a la piel de mandril, levantándola - Otra vez esta cosa - la tomó - Parece un muñeco - la examinó - Está envuelta en un cabello ¿rojo?
Otro gruñido hizo que volteara. Esta vez el hanyo se retorcía en el suelo, agitando sus brazos como si quisiera desgarrar el aire, mientras emitía alaridos y otros sonidos inteligibles
- ¡¿Qué le ocurre?! - se paró al lado de Koga
- No lo sé... - lo miraba sorprendido - Sólo... sólo comenzó a hacerlo
- ¿Acaso está...?
Comenzó a caminar en dirección del joven
- ¡¿Qué haces?! - la tomó del brazo - Es muy peligroso Kagome... él no puede reconocerte, no dudará en matarte
- Lo sé... pero debo intentarlo
Siguió dando pasos, recordando aquella visión en la cuál él se había transformado y ella lo había ayudado, abrazándolo
- Inuyasha - murmuró, deteniéndose a su lado
Su rostro y la forma en la que se estremecía, causaron miedo y angustia en ella, sin embargo, nada podía hacerla cambiar de opinión
- ¡Inuyasha! - tomó sus brazos, los cuales automáticamente intentaron zafarse - ¡Inuyasha, por favor...! - se lanzó sobre él, apoyando su cabeza en su pecho - Regresa Inuyasha... por favor
Cerró sus ojos, mientras unas pequeñas lágrimas emanaban de ellos. Los movimientos del híbrido se volvieron más lentos, cómo si su cuerpo se estuviera relajando
- Inu... - volvió a abrir sus ojos al sentir las manos de él sobre su espalda, abrazándola
- Ka...gome - murmuró, aprisionándola más en sus brazos
Elevó su cuerpo un poco, encontrándose con aquellos orbes dorados, los cuales la miraban con amor y agradecimiento
- ¡Inuyasha! - comenzó a llorar, enterrando su rostro en su cuello - ¡Tenía tanto miedo de que no volvieras!
- Lo siento - pronunció, acariciando la nuca de la morena - Volví... gracias a ti... Kagome
- Algunas cosas no cambian - sonrió, tomando la marioneta, la cual se encontraba cortada a la mitad
- Sigues siendo demasiado predecible - pronunció la voz de la mujer
- Hm... no estás en posición de decir nada, Kagura - volteó, observando a la mujer presa en la pared de aquel templo abandonado
- Todavía no comprendo como es que no han encontrado su escondite
- Simple - pronunció Onigumo, ingresando al lugar - ¿Conoces los campos de energías?
- Debes estar bromeando - levantó sus cejas - ¿Todavía usan esas técnicas tan antiguas?
- Déjame recordarte Kagura - intervino Naraku - Que Inuyasha y sus amigos aún no recuerdan nada, por lo que, esta técnica, sigue siendo bastante efectiva
Tiene sentido... después de todo... la astucia fue lo que mantuvo a Naraku con vida tanto tiempo
- Puedes estar tranquila, pronto volverás a las calles - sonrió - Siempre y cuando sigas haciendo lo que te decimos... ¿recuerdas nuestro primer encuentro?
- Hm... como olvidarlo - miró hacia un costado
El sol del mediodía golpeaba fuerte su cara, mientras ella, sentada en el banco de una plaza, emitía un suspiro
- No entiendo porque mi alma reencarnó en este lugar - murmuró - Pero... se siente bien
Volvió a mirar al frente, observando a las personas que caminaban de un lado hacia otro, hasta que, del otro lado, escondido detrás de un árbol, notó a una figura conocida
- No puede ser - abrió sus ojos en señal de sorpresa - ¿Realmente es él?
De un momento a otro, aquel ser desapareció, sin embargo, su energía aún seguía en el lugar
Naraku murió... lo sé... ¿Cómo es posible que esté en este mundo?
- Su energía... se está alejando lentamente - se puso de pie - Supongo... que no me hará daño averiguar lo que ocurre
Comenzó a caminar entre la gente, siguiendo el rastro que había dejado. Durante casi una hora recorrió parte de la ciudad, hasta percatarse de dónde se estaba dirigiendo
- ¿El cementerio? ¿En plena luz del día? Hm... si que es arriesgado
Ingresó al lugar, el cual se veía bastante desolado, tal vez, demasiado. Se dirigió hasta una zona apartada, en dónde aquella energía se percibía con mayor intensidad
- Kagura - aquella voz provocó que volteara - Ha pasado tiempo
- Ja... con que sigues con vida - frunció el entrecejo - ¿Qué ocurrió Naraku? ¿Acaso nunca moriste?
- Te equivocas - apareció - Estuve muerto durante mucho tiempo...
- ¿Qué es esa ridícula piel que traes? Que yo recuerde, dejaste de usarla hace mucho
- Eso no es de tu incumbencia - pronunció con seriedad - Déjame decirte... que estoy en tu misma condición, querida Kagura
- ¿A que te refieres?
- Está vez... no soy yo el ser poderoso ser capaz de aniquilarte - sonrió cínicamente - Aunque déjame decirte... que, en este momento, tengo muchas ganas de estrangularte con mis propias manos
La energía que emana de su cuerpo... no es normal... ¿es un cadáver?
- ¿Qué esperas? Hazlo... contigo aquí, es muy probable que mis días ya estén contados
- Oh nono kukuku... tranquila Kagura, por el momento estás a salvo
¿Qué demonios pretende este sujeto?
- Dime Naraku... ¿eres un sirviente?
- No me gusta ese término... sólo digamos... que estoy agradeciendo un favor
En ese momento, un haz de luz morado se dirigió a la mujer, la cual, lo desvió utilizando su abanico
- ¡¿Qué haces?! - gritó, molesta
- Ese no fui yo
- ¿Qué?
Al lado de Naraku, se posicionó otro ser, el cual llevaba la misma capa de mandril
- ¿Otro igual a ti? Ja... pudieron ser más ingeniosos
- Lamento mucho mi cariñosa bienvenida - se bajo la capucha - Sólo quería saludarte
- ¿Mu... muso? - se sorprendió al ver su rostro
- Oh no - sonrió - Sólo me agradó mas este rostro que el que tenia... me presento, soy Onigumo
- ¿Onigumo? Pero... tú eras... el corazón de Naraku
- Algo así - volvió a lanzar otro ataque, más potente
- ¡Infeliz! - lo esquivó - ¡¿Por qué me atacas?!
- Porque me divierte
- Eres un idiota
Si este tipo, el cual supo ser el corazón de Naraku, se encuentra separado de él, significa que Naraku ya no es un hanyo... ¿acaso será un youkai?
- Déjala Onigumo... si sigues lanzando esos ataques, es probable que alertes a Sesshomaru o al padre de Inuyasha
- ¿Sesshomaru? - murmuró
- No me digas que no lo sabías Kagura - pronunció Naraku - Tu amor no correspondido también está aquí
La mujer frunció el entrecejo ante aquellas palabras
- Y no ha venido por ti precisamente - acotó el castaño
- ¡Cierra la boca! ¡Danzas de las cuchillas!
Lanzó su ataque, sin embargo, este no tuvo efecto, ya que los seres se protegieron con un campo de energía
Eso que Onigumo tiene en su mano... ¿es una estrella divina?
- Dime Naraku... ¿para quién trabajas? Por algo no eres tú quién maneja ese amuleto - preguntó, observando la mano de Onigumo, quién sostenía la estrella - Al parecer su poder es demasiado fuerte para ti
- No preguntes si no te interesa
- Oh, te equivocas... por supuesto que me interesa saber para quién trabaja el gran Naraku
- Si siguen hablando así, te enviaremos a conocerlo
Ambas figuras comenzaron a desaparecer lentamente, ante la atenta mirada de la mujer
- ¿Enviarme a conocerlo? ¿Estará hablando de la deidad del infierno? Hm... dudo mucho que desee mandarme a otro lugar que no sea el inframundo
- Supongo que aún no sientes deseos de decirme para quién trabajas y cuáles son sus planes
- ¿Acaso nos ayudarás? - la miró
- Ja, ni que estuviera loca
- En ese caso... no tiene sentido que lo sepas
Volteó, mirando la puerta, indicándole a su compañero que saliera del lugar
