- ¿Quién eres tú? - preguntó con seriedad
El ser poseía el rostro de una mujer, su cabello azul era largo y ondulado, su cuerpo era similar al de los hombres humanos, de no ser por los dos cuernos que se desprendían de su frente, podría jurar que se trataba de una alma humana. Entre sus manos poseía una especie de alabarda de gran tamaño
- Con todo gusto, me presento - sonrió - Soy Monban
- Con que el guardián de la puerta... ¿Por qué te atraviesas en mi camino?
- Porque es mi deber - respondió con tranquilidad - Por tu aspecto, veo que eres el hijo mayor del señor Inu No Taisho... el gran Sesshomaru
- Sabes demasiado para estar en las profundidades
- Bueno... tu asesinaste al guardián del inframundo, ni modo que no supiera de ti
- Se supone que ese era el único guardián
- De aquella zona si - sonrió - Pero aquí... mando yo
- Hm... no me agrada tu tono
- Pues eso no me interesa - colocó su alabarda a su lado - Veo que buscas llegar a la zona en la que el tiempo deja de existir... quieres viajar en el tiempo, ¿no es así?
- Eso no es de tu incumbencia
- ¿Por qué otro motivo estarías aquí si no es ese? - el youkai no respondió - Lamento decirte... que tienes que pasar sobre mi para poder llegar a ese lugar, de lo contrario, conocerás a Souruītā
- Pues eso no me interesa - desenvainó a colmillo explosivo - Acabaré con los dos, de ser necesario
El ser tomó su alabarda, apuntándola contra el demonio
- Pensé que eras más inteligente Sesshomaru - sonrió - ¿De verdad piensas que con esa espada vas a aniquilarme? ¡Te recuerdo que estamos en el infierno!
Agitó su arma, la cual chocó contra Bakusaiga, provocando que el demonio frunciera el entrecejo al sentir la energía que emanaba su contrincante
Sus poderes... son bastante resistentes
Pensó, dando un salto y alejándose del ser
- Deberías haber traído a Tensseiga, sólo de esa forma tendrías alguna oportunidad
- Hablas demasiado - corrió en su dirección, intentando cortar la cabeza del ente, el cual, se apartó rápidamente y le lanzó otro golpe
Sesshomaru salió despedido, cayendo de cuclillas, visiblemente afectado
- Ya habrás notado... que tu fuerza es muy inferior en este lugar - colocó su alabarda sobre su hombro - A pesar de ser el youkai más poderoso de la tierra, aquí, el estar con vida te vuelve débil
- Cierra la boca - elevó su cabeza, lanzando un ataque de energía, sin embargo, Monban lo desvió con facilidad
- Ríndete Sesshomaru... podemos llegar a un acuerdo
- No me interesa negociar con un ser como tú - se puso de pie - Nadie puede derrotar al gran Sesshomaru... ¡Ni siquiera un ser del infierno!
Saltó, agitando su espada, volviendo a chocar con la alabarda
- Con cada golpe, consumirás tu energía... ¿De verdad deseas morir aquí?
- Te dije... ¡Qué cierres la boca! - retrocedió, al mismo tiempo en que una poderosa energía comenzaba a envolverlo
- Entiendo... estas tan desesperado que planeas transformarte... lamento decirte - apuntó su arma, absorbiendo la energía demoníaca que emanaba - ¡Que tampoco te servirá!
Comenzó a respirar con dificultad, cayendo de rodillas, frunciendo el entrecejo
- No seas tan duro contigo mismo - dijo en un tono de burla - Estás en mi territorio después de todo
- ¿Con quién piensas que estás hablando? - abrió sus ojos, agitando la espada con tal rapidez, que Monban no tuvo oportunidad de esquivar el ataque, el cual cortó sus piernas
- Si que eres persistente - sonrió, cayendo de espaldas
El demonio apunto su espada contra el cuello del ente, quién miró directo a sus ojos, sin perder la sonrisa, por su parte, la expresión de Sesshomaru parecía imperturbable
- Adelante... mátame
Necesitas mi permiso para poder viajar a la época que deseas, por lo tanto, al matarme, quedarás encerrado aquí para siempre o Souruītā te devorará
- Hm... no he venido a matar a nadie - guardo su espada, reanudando su caminar
- Parece... que tienes motivos bastante grandes como para atravesar la barrera del tiempo
El youkai volteó, justo a tiempo para ver como las piernas del ente se regeneraban y se ponía de pie. Entrecerró sus ojos
- Eres digno de respeto Sesshomaru - colocó su alabarda en la espalda y se acercó - Podrías haber terminado conmigo como si nada, sin embargo, lo que sea que te está llevando a aquel lugar, es mucho más importante para ti
Se limitó a observarlo, sin responder
- Te indicaré el camino hacia el jikanganai, pero...
- Hm... con que así se llama ese lugar
Jikanganai
- Deberás entregarme tu espada... de lo contrario, no podrás traspasar la barrera
- Ja... tienes que estar bromeando - sonrió levemente - Estas mal de la cabeza, si crees que voy a entregarte mi Bakusaiga
- Yo no hice las reglas - se encogió de hombros - Puedo indicarte el camino, pero te aseguro que nunca llegarás con un arma, a menos que estés autorizado por el portal y viendo tu naturaleza, dudo que eso suceda
Miró su espada. La duda se había apoderado de su mente. Toda su vida había echo las cosas como mejor le parecían, sin seguir las reglas de nadie y había sido eso lo que, más de una vez, le había provocado varios dolores de cabeza. El rostro de Rin y de Inuyasha pasaron por su mente, ¿valía la pena renunciar a su espada por sus vidas?
Tomó a colmillo explosivo y la lanzó a los pies de Monban, quién intentó disimular su sorpresa
- Vaya - dirigió su vista al youkai - Parece que hay alguien muy importante para ti en ese lugar
Procedió a realizar las indicaciones correspondientes sobre como atravesar los lugares más oscuros y, posteriormente, las palabras que debía pronunciar para llegar al lugar deseado
- Te aseguro - lo miró desafiante - Que mandaré a alguien por mi espada
Volteó y reanudo su caminata hacia lo más profundo del infierno
- Aquí esperaré - sonrió
Tuviste suerte Sesshomaru... de haberme matado, hubieras sido aniquilado por la deidad del inframundo
Pensó, observando como se perdía en la oscuridad
- ¿Hm? - frunció el entrecejo - Jaken...
- ¿Si, amo bonito?
- Cuida de Rin
- Pe... pero, ¿a dónde se va?
El youkai dio un salto y comenzó a volar, dejando a la joven observándola con una expresión de sorpresa inexplicable
Ambos jóvenes se pusieron de pie, ella con sus ojos llenos de lágrimas, él, conmovido y con una expresión de tristeza al mismo tiempo
- Vaya bestia, ni con tu verdadera forma eres capaz de cuidar bien de Kagome
- Pulgoso - gruñó, frunciendo el ceño - Sólo por esta vez... te agradeceré por salvar su vida
- Es lo menos que puedes hacer idiota
- Cierra la boca cachorro, o te destrozaré con estas garras
- ¿Ah si? ¡Pues haz la prueba bestia!
Ambos comenzaron a gruñirse
- Bueno, ya - se interpuso - Lo importante es que todos estamos bien... joven Koga, gracias por su ayuda - sonrió
- No tienes nada que agradecerme Kagome - tomó sus manos
- No te pases de listo Koga - interpuso sus manos, separándolas
- Asique... Naraku ha vuelto, ¿no es así? - volteó, mirando la muñeca de madera
- Pues así parece - la morena camino hacia ella, tomándola - Pero... no sé que es esto
- Es una marioneta - el lobo se paró a su lado - Es el mismo truco que usaba en la época feudal... Sólo es un cobarde que no da la cara
- Feh, para ser sólo una marioneta, nos dio bastantes problemas
- Eso es porque tú eres un inútil - cruzó sus brazos - Yo lo destruí de un sólo golpe
- No presumas tanto pulgoso, sólo es cuestión de tiempo hasta que vuelva a dominar a mi colmillo, la que por cierto - miró en ambas direcciones - No sé dónde está
¿Qué?
Miró el cielo, olfateando
- ¿Qué ocurre Inuyasha? - preguntó ella
- Sesshomaru
En ese momento, el youkai aterrizó cerca de la marioneta, clavando sus orbes dorados en su hermano. Observó la escena y giró su cabeza, en dirección a un árbol. Los demás redirigieron su mirada, Inuyasha abrió sus ojos en señal de sorpresa
- Es... colmillo de acero - pronunció la estudiante
El hanyo caminó hacia el árbol y, de un salto, tomó la espada, la cuál, había quedado entre las ramas
- ¿Acaso el anciano Myoga no te advirtió que no debías alejarte de Tessaiga? - dijo con seriedad
- Se... lo sé, pero...
- Eres un idiota - respondió, sin dejarlo terminar
- Oye, es la primera vez que estoy de acuerdo con tu hermano - bromeó
- Ya Koga - murmuró Kagome - Escucha Sesshomaru, Inuyasha no tuvo la culpa, Naraku nos atacó y alejó a colmillo de acero para que se transformara
- Es muy probable... - hizo caso omiso de las palabras de la joven - Que Naraku sea el oponente más débil que debamos enfrentar - miró a su hermano - Debes prepararte bien Inuyasha... de lo contrario, morirás
- Dime Sesshomaru - intervino el lobo - ¿Qué es lo que está buscando Naraku, está vez?
Desvió la mirada a la marioneta
- Al parecer... tanto Naraku como su amigo, están trabajando para alguien más - respondió
- Ja, ¿ese bastardo bajo las órdenes de alguien más? - se cruzó de brazos - Eso es difícil de creer
- Pues créelo Koga - pronunció el hanyo - Ellos pudieron matarnos sin más... - miró a la joven, quién asintió - Sin embargo, Naraku dijo que no podían hacerlo
Es verdad... él... tuvo una clara oportunidad para asesinarnos, sin embargo, no lo hizo
La adolescente también desvió la mirada a la muñeca de madera
- Sesshomaru - el youkai la miró - ¿Para que querría que fuera con ellos?
¿Qué fuera con ellos?
Entrecerró sus ojos
- Naraku trataba de secuestrarme... inmovilizó a Inuyasha para que no pudiera ayudarme, pero... por suerte, Koga apareció
- Así es, de no ser por mi, ese bastardo se la hubiera llevado
Si el ser que se encuentra detrás de todo esto, es quién yo creo... ¿para que querría utilizar a Kagome? ¿Acaso quiere sus poderes espirituales?
- Kikyou también fue atacada - intervino Inuyasha, desviando la mirada
- ¿Qué? - se sorprendió el lobo - ¿Naraku trata de matarla de nuevo?
- ¿Matarla de nuevo? - el hanyo y la estudiante pronunciaron al unísono
- ¿Todavía no lo recuerdan? - ambos negaron - Que extraño, sobre todo para ti bestia... habías quedado destruido luego de la muerte de esa mujer... supongo que aún la seguías amando
Aquel comentario provocó que Kagome llevara la mano a su pecho y desviara la mirada
Otra vez de nuevo esta inseguridad... otra vez esta sensación... ¿Realmente Inuyasha seguía enamorado de Kikyou mientras estaba conmigo en aquella época?
- Grrrr, lobo tramposo - gruñó, elevando su puño - ¡Dices eso sólo para hacer sentir mal a Kagome!
- Sólo estoy diciendo la verdad - se encogió de hombros - Se te veía bastante afectado...
- ¡Cierra la boca!
- ¿Por qué te molesta que diga la verdad?
- ¿Ka... Kagome? - volteó y se encontró con una mirada llena de tristeza - ¿Realmente vas a creer lo que esté apestoso dice?
- ¡¿Qué dijiste?! - gritó
- Yo... no creo que esté mintiendo - hizo caso omiso a las palabras del youkai - Después de todo... Naraku dijo lo mismo
Estabas enamorado de ella en la época feudal
Las palabras del ente daban vueltas en la mente de la joven
Sé que él está interesado en mi en este momento, pero... cuando recupere sus recuerdos... es muy probable que los sentimientos que tenía por Kikyou también regresen...
- ¡Después de todo lo que has visto ¿sigues dudando de mi?! - gritó, frunciendo el ceño
- Inuyasha... - murmuró
- ¡Tenemos una hija en la época feudal! - estaba más molesto de lo normal - ¡¿Qué otra cosa necesitas para entender lo que siento por ti?!
- ¿Una hija?
- Estoy embarazada
- ¡Te asesinaré de la misma manera en la que tú mataste a mi padre con tu bastarda hija!
Aquel recuerdo y las palabras del primer demonio al que se enfrentaron, pasaron por su cabeza
- ¿Recuerdas a Moroha, bestia?
Moroha
Pensó, mientras recordaba aquella secuencia que había pasado por su mente al encontrarse con el youkai en el templo de la familia HIgurashi
- No... pero, tuve una visión con ella... es por eso que sé de su existencia
- ¿Por qué no me lo dijiste? - preguntó la morena
- Con todo lo que paso, no tuve tiempo de terminar de asimilar nada
- Dime Koga - lo miró con un brillo en sus ojos - ¿Cómo... cómo es ella?
- Bueno - puso su mano en su barbilla - Es muy parecida a esta bestia, sólo que mucho más bonita, claro esta
- Grrr ¿Qué es lo que quieres decir, pulgoso?
- No me sorprende que mi hijo haya decidido casarse con ella... después de todo, heredó un poco de tu hermoso carácter Kagome - sonrió
- ¿Casarse con tu hijo? - pronunció, sorprendida, desviando su mirada a Inuyasha
- ¿Qué... fue... lo que dijiste? - su mirada se tornaba sombría
- Pues lo que oíste bestia, mi hijo se va a casar con tu hija
- ¡MALDITO MISERABLE! - gritó tomando a Tessaiga - ¡No pudiste quedarte con Kagome y quieres que tu hijo se robe a mi hija!
- No fui yo quién lo decidió - se encogió de hombros - A mi tampoco me agrada que mi sangre se mezcle con la de unos perruchos como ustedes
- ¡¿A quién llamas perrucho?!
- Ya Inuyasha - suspiró - Ese asunto ya no nos concierne, además... no es momento de discutirlo... Sesshomaru - volteó, buscando al demonio, sin embargo, este ya se había ido
El joven se encontraba en su habitación, con las luces apagadas, observando el techo
Sólo fue una pesadilla
La voz de su hermana paso fugazmente por sus pensamientos, tratando de llevarle calma
- Lo sé... pero - detuvo sus palabras, al sentir un escalofrío recorriendo su espalda - Fue... demasiado real
Aquella secuencia, en la que, con su extraña arma, asesinaba a su padre y decapitaba a los demás, se repetía una y otra vez en su mente
- ¿Te sientes culpable Kohaku?
- ¿Qué? - se sentó en la cama, dejando caer un poco sus sábanas - ¿Quién dijo eso?
Miró a ambos lados de la habitación, fijando principalmente la atención en la ventada que daba al patio, la cual se encontraba vacía. Suspiró, después de todo, su habitación se encontraba en la segunda planta
- Es normal que aún lleves ese sentimiento... después de todo, eres un asesino
- ¿Estaré... soñando? - murmuró al no encontrar al emisor de aquellas palabras
- Esto no es un sueño Kohaku... ésta es tu realidad
No lograba identificar la voz de aquel masculino, tampoco parecía haberla escuchado jamás
- ¿Dón...dónde estas? - intentaba sonar valiente - S...sal y muéstrate
- ¿Seguro que quieres verme?
El niño no respondió, sin embargo, pudo sentir una presencia proveniente de su lado izquierdo. Con sus ojos temblorosos, giró lentamente en dirección a la ventana, en dónde se encontró con aquella figura parada frente a ella
- ¿No se siente extraño caminando con estas armas? - preguntó la mujer, mirando, por sobre su hombro, a HiraiKotzu
- Bueno... - elevó su cetro, observándolo con detenimiento - Llámame loco Sango, pero la verdad es que me es bastante familiar
Se encontraban a unos metros de la casa de ella cuando, ambos, detuvieron su caminar de repente
- Joven Miroku... ¿usted también lo notó?
- Si... hay una presencia maligna, sin embargo, no pertenece a una persona
Kohaku
Abrió sus ojos y comenzó a correr en dirección a su hogar
- ¡Sango! ¡Espera!
¡Está en mi casa, estoy segura! Acaso... ¿ha venido por mi hermano?
