PRÓLOGO: El Adiós
Dolor; eso sentía Naruto Uzumaki, jinchuriki de Kurama, recipiente del Zorro Demonio de Nueve Colas. No sabía dónde estaba, pero podía escuchar y sentir a la selva.
Lo último que recordaba era haber peleado contra el legendario Madara Uchiha, o al menos con su cuerpo revivido. El anciano rival era un hueso duro de roer. Cada vez que estuvo a punto de derrotarlo, Madara mostraba un nuevo truco y retomaba la batalla.
Recordaba la última batalla donde Madara usó los ojos del Sabio de los Seis Caminos para rehacer el juubi capturando a los bijuu. Incluso arrebatando al bijuu zorro del sello del propio estómago de Naruto. De esta forma Madara lograría una ilusión para tener bajo control a todos, haciéndolos sentir que estaban en un mundo de paz. Naruto tuvo que modificar su objetivo. Ahora la amenaza más grande era el juubi. Convenció a la alianza de las 5 grandes aldeas Shinobi para que detuvieran al viejo "Fantasma de los Uchiha". En tanto, la estrategia final de Naruto era concentrarse en el Juubi para detenerlo. Por medio de las artes sabias Naruto enfrentó a la monstruosa bestia de 10 colas y regresó a su propio cuerpo a Kurama junto con las otras 8 bestias de cola, en uno solo, en el Juubi que sello en su propio cuerpo. Naruto intentaría después separar nuevamente a los bijuu para acabar con el Juubi. Y más allá de esto, buscaría que las bestias de cola quedarán libres, evitando así que existieran receptáculos humanos. Así terminaría con los jincuriki
Pero Naruto perdió de vista los verdaderos planes de Madara. Él quería que justo esto pasara, y Naruto mordió el anzuelo. Al sellar el Juubi en su cuerpo Madara obtendría un recipiente con el poder del juubi sobre el que era capaz de ejercer su control con el Sharingan. Él controlaría la mente de Naruto. Pero Madara fallo. No pudo controlar la mente del rubio. Naruto se encontraba en modo sabio y pudo sentir el intento del Uchiha de entrar en su mente a través de un genjustu para controlarlo. Así que, recordando una lección que le enseño su padrino sobre como liberarse de un genjutsu; detuvo su propio flujo de chakra y rápidamente lo reactivo orientando una gran cantidad de energía aturdiendo a su enemigo. Naruto aprovecho el espacio creado y despego a una velocidad impresionante en línea recta en dirección a su temible enemigo.
Madara al recuperarse del fuerte estallido de chakra por parte del jinchuriki, oriento sus ojos rojos hacia el rubio con la seguridad de poder atraparlo cuando se acercara lo suficiente. Solo que no considero el as bajo la manga del Uzumaki. Naruto a mitad del camino había lanzado un kunai con su fuerza mejorada por el modo sabio. Cuando Madara se dio cuenta de que no estaba funcionando su control mental sobre el jinchuriki rubio pudo ver el kunai volando hacia su frente y gracias a su sharingan pudo esquivarlo… aunque en el milisegundo que vio el kunai le pareció que tenía una forma extraña …pero ya era demasiado tarde. Cuando volvió la mirada para ver al joven rubio, éste había desapareció en un destello amarillento mientras Madara sentía el corte diagonal de una katana en su propio ser. No lo podía creer; había sido vencido por un chico de dieciocho años. Su mente viajo al pasado recordando como su hermano menor Izuna murió a manos de Tobirama mediante el Hiraishin no Jutsu y ahora el joven Uzumaki los reuniría nuevamente mediante la misma muerte.
Pero no deseaba irse solo al encuentro de su hermano. Con sus últimas fuerzas vitales, haciendo uso del kamui, Madara arrastró al Uzumaki a otra dimensión con él. Esa era su venganza final, sabía que no sobreviraría al viaje, pero aun así sería satisfactorio, saber que alejaría al rubio de su mundo y de sus amigos. Vio el portal y sonrió mientras ambos eran absorbidos. Esperaba que en esta nueva dimensión surgiera quién lo vengara.
