Uzumaki Naruto, chunnin de la Aldea Oculta de la Hoja, el destello naranja de la Alianza Shinobi y Jinchūriki de Kurama, estaba recostado boca arriba sobre unos arbustos sin la majestuosidad que todos sus nombres implicaban. Su chaqueta negra con naranja estaba rota y quemada. Se podía ver su camisa de red de malla debajo, sus pantalones naranjas estaban desgarrados y le faltaba una parte de la tela en su pierna derecha. Su abrigo de sabio color rojo con llamas de color negro era lo único que se conservó en buen estado. En su mano izquierda sostenía el kunai de tres puntas de su padre, daga que le permitió acercarse al legendario Madara Uchiha. Sobre su frente su banda con el símbolo de la hoja. Cerca de él se encontraba la katana que su madre le había heredado y con la que había dado muerte al infame Uchiha; pero él no la vio. El Jinchūriki rubio estaba inconsciente, pero dentro de su mente estaba en una discusión que le causaría un gran dolor de cabeza.

Veía un paisaje mental conocido aun cuando se sentía aturdido. Naruto Uzumaki Namikaze se encontraba frente al Sabio de los Seis Caminos, dios del ninshu y creador del mundo shinobi Hagoromo Ōtsutsuki. Atrás del sabio estaban ocho de las nueve de bestias de cola, felices de haber sido liberados del Juubi y el bestia número nueve estaba recostado atrás de su compañero y amigo Naruto Uzumaki. Kurama ya no lo consideraba su carcelero.

-¡Felicidades joven Uzumaki!- oyó la grave y calmada voz del Sabio-Lograste romper el control de la rencarnación de Indra sobre mis hijos-

Su voz era de profunda alegría, aunque su mirada se tornó triste al fijarla en el joven pelirrubio, quien era la transmigración de su propio hijo Asura. Después de una breve pausa, soltó un pesado suspiro y continúo hablando.

- Sin embargo, la rencarnación de Indra, Madara Uchiha, como último acto de odio hacia ti te arrancó de tu hogar.

Naruto no daba crédito, inmediatamente buscó una herida mortal, al no encontrarla buscó en Kurama algún indicio de lo que había sucedido, pero el zorro se veía igualmente desorientado por las palabras del Sabio.

-Estás vivo, pero no en tu mundo. Te encuentras en otra dimensión.

Naruto vio con ojos suplicantes al Sabio. Éste respondió.

-No puedo hacer que vuelvas ya que fue su habilidad ocular la que te transportó- dijo con cierta pesadez el anciano.

Naruto al comprender lo que decía el viejo Hagoromo bajo su mirada y murmuro palabras de entendimiento. Paso un tiempo más en silencio hasta que hablo

- Y ahora… ¿Qué es lo que voy a hacer? – dijo abatido.

El sabio le dio una mirada comprensiva al muchacho. Le acababa de decir que ya no estaba en las naciones elementales. Recordó lo que había sentido de la energía de este nuevo mundo al ayudar al rubio a separar al juubi nuevamente en los nueve bijuus. Pensó que había percibido que en algún lugar de este desconocido mundo había un fruto Shinju escondido.

El Sabio volcó su mente a recuerdos lejanos de su pasado Hagoromo recordando lo que había hecho su madre en los tiempos lejanos. Les alertó a su hermano y a él que algún día vendrían los Ōtsutsuki a su planeta por el fruto Shinju y sin el fruto se destruiría al planeta.

Lo meditó. Dado lo acontecido, y sin la posibilidad de regresar al rubio a su mundo, la mejor opción sería adaptarse. Concluyó que darle sentido al muchacho en esta nueva dimensión sería de ayuda. Lo cierto es que si había un fruto en esta dimensión, el mundo necesitaría un defensor y quien mejor para defender este planeta que Naruto Uzumaki Namikaze compañero de su creatura de mayor poder, Kurama y la transmigración del alma de su segundo hijo, Asura.

Asintió y sonrió para sí mismo. Le hizo una seña al muchacho que estaba sentado en suelo acuífero de su paisaje mental.

-Oye, hijo, tranquilo. Has hecho mucho y sé que no tengo ningún derecho a pedirte esto -hablo con una voz tranquilizadora, logrando que Naruto le prestara atención y ladeara un poco la cabeza.

Despistado, como siempre, Naruto respondió.

-Eh? dime Viejo ¿Qué necesitas? -Pregunto el rubio con curiosidad.

Hagoromo asintió y comenzó a hablar cuando vio que tenía toda la atención de rubio.

-Pon atención muchacho, hay un clan llamado Ōtsutsuki. Viaja de mundo en mundo plantando a un árbol especial, que se encarga de absorber la energía vital expandiendo sus raíces a cada rincón del planeta. El árbol crece a través de la sangre derramada de batallas durante un milenio. Una vez terminando el proceso el árbol produce un Fruto de Chakra con toda la energía de ese planeta. El fruto algún día será cosechado.-. el hombre dejo de hablar para ver si Naruto tenía alguna duda. Al ver la cara seria de Nartuto continúo hablando. - ¿Qué crees que pasa cuando se cosecha el Fruto de Chakra?

-No lo sé- lo pensó un momento más- ¿se arrancaría toda la energía vital del planeta?

- en efecto, ¿y luego?- respondió el Viejo

Naruto abrió sus ojos enormemente

-Sin el fruto el planeta y todo cuanto hay en él moriría.

Después de una breve pausa, el sabio continuó.

-Kaguya Ōtsutsuki fue la matriarca del Clan Ōtsutsuki… y mi madre. Fue quién descubrió el chakra. Ella aprendió a controlarlo y utilizarlo. Lo descubrió al consumir el fruto del Dios Árbol, las circunstancias no importan en este momento. Fue capaz de detener las guerras que había en el mundo; de la forma en que Madara quería conseguirlo ahora. - Hagoromo narró como llegó Kaguya, su madre, a su planeta, lo que hizo en él y el inicio de su vida.

-En algún momento, Kaguya concluyo que miembros del clan llegarían al planeta para robar su Chakra. Para evitar esto, Kaguya convirtió a las personas atrapadas en el Tsukuyomi Infinito en Zetsus Blancos, soldados ideales para ella, solo con la finalidad de combatir a los invasores si éstos llegaban al planeta. - el hombre enmudeció y después de unos minutos dijo con pesar.

- Debido a su locura, mi madre quiso recuperar el chakra que teníamos, pero nos negamos y la enfrentamos. Así que ella se fusionó con dios árbol dando nacimiento a una furiosa bestia, el juubi, que arrasó con todas las tierras en busca de nuestro chakra. Tras una intensa batalla, la derrotamos. Mi hermano y yo separamos al poderoso ser de diez colas de nuestra madre y la sellamos. Después de sellar a mi madre tuve que sellar al juubi en mí mismo lo que me convirtió en el primer Jinchūriki. -termino de hablar el hombre mayor esperando la alguna pregunta o respuesta del joven rubio

Naruto estaba atónito por lo que había escuchado, su mente trataba de procesar toda la información. Luego de pensar por un buen rato en lo que había dicho el viejo Hagoromo, una chispa nació en su cerebro y sus ojos se abrieron más grandes aún. - ¡¿Me quieres decir Viejo, que el plan de Madara era liberar a tu madre?!-.

El sabio asintió en afirmación y un tanto sorprendido de que el rubio lo hubiera descubierto. -Indirectamente sí, pero tú lo evitaste y por eso te doy las gracias-. Dijo el anciano dando una reverencia.

El rubio se sintió incomodo y empezó a frotar su nuca y a sonreír tontamente.

-Por favor viejo, no hagas eso, no lo merezco-.

El sabio asintió y se enderezo sonriendo para sí mismo por la humildad del muchacho y continúo hablando.

-Ahora joven Naruto; quiero encomendarte la misión de encontrar el fruto del Shinju de este mundo para que lo protejas ya que, si algo le pasa al fruto, el mundo sufrirá y morirá. Al proteger a este mundo y encontrarás tu propio camino- dijo con una sonrisa.

Los ojos de Naruto se llenaron con un fuego ardiente de determinación por cuidar este nuevo mundo.

- ¡Lo hare viejo! ¡Cuidare este mundo! y los extraterrestres no sabrán que los golpeo ¡Dattebayo! -. dijo chocando su puño contra la palma de su mano; en tanto el Sabio le corregía:

-Viajeros Inter dimensionales, Naruto

Hagoromo sonrió y tomo la mano de Naruto y este brillo cuando miro su mano estaba el tatuaje de un sol.

-En ese caso yo Hagoromo Ōtsutsuki te entrego mi poder porque me has demostrado que tienes una fe de hierro y la fuerza de voluntad para nunca darte por vencido. Esta es la marca del poder Modo Sabio de los Seis Caminos una de tus nuevas habilidades además del Rinegan.

Hizo una pausa solemne.

-Con esto te nombro Naruto Usumaki Namikaze Sabio de los 6 Caminos.-. Termino de hablar y soltó la mano del joven rubio.

Naruto comenzó a brillar en una capa de chakra dorada, su pigmentación naranja por el modo sabio de los sapos alrededor de los ojos había desaparecido y sus ojos ahora tenían un símbolo de más, en vez de la línea diagonal del modo gama senin.

-¡Gracias Viejo Hagoromo!- dijo con gran emoción-Prometo que nunca usare este poder más que para defender a este mundo, ese es mi nindo y Naruto Usumaki nunca rompe sus promesas. – dijo entusiasmado y con una gran sonrisa extendió su puño hacia Hagoromo; el cual choco puños con el joven rubio con una sonrisa que rivalizaba con la del muchacho.

El sabio se dirijo a sus criaturas que consideraba hijos y hablo

- ¿Y ustedes muchachos? ¿Se quieren quedar con el chico o desean volver a las naciones elementales? -. Los bijus reflexionaron hasta que Shukaku la una cola hablo.

- ¿Si volvemos, volveremos con nuestros jinchurikis o seremos libres? - pregunto con duda.

-Si quieres volver con tu jinchuriki o ser libre no es mi decisión, si no la tuya- dijo el sabio viendo a su hijo menor.

-Entonces quiero volver con Gara, ya me estaba empezando a caer bien-dijo Shukaku con una risa loca. Luego volvió su mirada a Naruto y hablo – Gracias por liberarnos niño y por eso te daré los recuerdos de los jutsus de viento que conozco-. Termino la una cola transfiriendo sus recuerdos a la mente de rubio.

-Yo también volveré, sería extraño no escuchar los raps de Bee, pero te dejare el conocimiento de la tinta saliva- dijo el pulpo toro de ocho colas chocando su puño contra el de Naruto.

-Me quedare con Naruto-Kun, quien sabe que aventuras locas tendrá por aquí- dijo con un ronroneo Matatabi el gato de dos colas.

-Volveremos, no lo tomes a mal chico, nos agradas, pero quisieramos nuestra libertad otra vez. Aunque te dejaremos los recuerdos que tengo de los jutsus de agua y vapor que conocemos además del famoso kirigakure no jutu- dijeron tanto Isobu la tortuga de tres colas, así como Kukou el caballo delfín de cinco colas y ambos transfiriendo sus recuerdos al rubio.

- Isobu, Kukuo , gracias, pero no era necesario- dijo el rubio con una amplia sonrisa.

Hubo un estallido de una risa burlona

–¡Volver allá! Para que nos conviertan en armas otra vez no gracias, me quedare con el único humano que respeto. -dijo Son Goku el rey mono de cuatro colas.

Esas palabras hicieron reflexionar a todos los bijuu. Podían volver a ser libres y al poco tiempo ser sellados otra vez para ser armas.

-Viejo Hagoromo- hablo Naruto con algo de timidez. - ¿Puedo pedirle un favor?

En la voz del muchacho se percibía una tristeza infinita.

El Sabio asintió, después de meditarlo un momento, pues sospechaba lo que a continuación se hablaría.

-Cuando regreses a las naciones elementales, quiero que le digas a la alianza, a los lideres y sobre todo a mis amigos que sucumbí por mis heridas tras mi pelea contra Madara.

Se hizo un silencio en todos los presentes. Naruto continuó

- Y que con mis ultimas fuerzas les imploro que no se vuelva a sellar un bijuu y no vuelvan a ser utilizados como armas.

Todos miraban a Naruto fijamente. Por primera vez era evidente que el rubio comprendía que no volvería con ellos a las naciones elementales. Era la despedida.

-También quiero que darte algunos mensajes para a mis amigos. –

Naruto estaba dándose cuenta de que todo el esfuerzo que hizo durante años para que la gente de su pueblo no lo viera como el niño demonio sino como uno de ellos, de ser aceptado y querido, se había perdido, o por lo menos, el ya no vería el fruto de ese esfuerzo. El reconocimiento por el que tanto lucho ya no lo disfrutaría. Cuando mucho podía esperar que lo recordaran.

Suspiró y buscó el valor que le faltaba para esconder el dolor.

Naruto empezó a enumerar al Sabio cada uno de los mensajes para su amigos y seres queridos. Mientras iba diciendo los mensajes, se quebró su voz, escurrían lágrimas por sus mejillas mientras hablaba y recordaba su pasado con sus amigos, las personas que lo habían querido, los que se habían ido. Lo que más le dolió fue que no pudo cumplir tres de sus promesas. Una, traer a Sasuke a casa; dos, volverse Hokage; y tres, cuidar de Hinata por petición de su amigo Neji que murió al tratar de salvarlo.

El sabio y los bijuu se conmovieron al ver el estado del joven rubio. Naruto finalmente había comprendido a cabalidad que volver no era una posibilidad, se dio cuenta de que por todo lo que había trabajado se había esfumado. Pero no se perdería en la desesperación, el odio y el rencor. Una voz lo saco de sus pensamientos.

- ¿Estas bien cachorro? - Matatabi pregunto envolviendo de manera maternal sus dos colas de fuego alrededor del chico. Naruto se secó las lágrimas y le agradeció a la gata de dos colas por el gesto.

- ¿Eso sería todo joven Naruto? -Pregunto el sabio poniendo una mano reconfortante sobre le hombro del joven rubio. El joven solo afirmo con un movimiento de cabeza.

Los bijuu restantes decidieron quedarse con el rubio; y ahora vendrían las despedidas entre ellos; los bijuu se juntaron, rieron, pelearon y se despidieron.

-Ha sido un honor, joven Uzumaki, Sabio de los Seis Caminos. Este nuevo mundo queda bajo tu protección. Yo velaré por que tu nombre sea recordado en nuestro mundo. -dijo Hagoromo estrechando la mano del Naruto, mientras pensaba en todo lo que había pasado en las últimas horas.

Poco a poco se desvaneció junto a los bijuu que decidieron volver; entre llamas azules.

- ¡OI! ¡SHUKAKU! ¡GYUKI! - grito Naruto con todo su ser

- Saluden y cuiden a Gara y al viejo Bee por mi- alcanzó a ver sus sonrisas como última respuesta.

El vacío lo llenó todo.

Pasaron algunos minutos todo seguía en silencio. Naruto hablo

- ¿Kurama, crees que ya me puedo levantar? - pregunto con curiosidad, Kurama miro por un segundo al chico y sonrió.

-Vamos a ver primero en qué donde y como te encuentras. Ya luego veremos que nuevas aventuras hay en este nuevo mundo- dijo Kurama obteniendo una sonrisa zorruna por parte de su amigo humano, mientras los demás bijus se daban miradas entre ellos preocupados por su elección de quedarse con el joven rubio.

Naruto se abrió los ojos. Dolor, no sabía dónde estaba, pero podía escuchar y sentir a la selva. El sol brillaba en lo alto, entre las hojas de los árboles. Aunque hacía calor, el sentía frío, el dolor le recorría todo el cuerpo y se sentía aturdido. Escuchó con atención el canto de las aves y el zumbar de los insectos. Vio su mano izquierda cerrada e inmediatamente buscó con su mirada su katana. La vio justo a su derecha, enterrada en el suelo húmedo de la selva. Emitió un suspiro de alivio. Se incorporó lentamente. Su ropa estaba en condiciones aceptables, no completa, pero reparable. El verde que lo rodeaba era de distintos tonos, pero diferente a los tonos boscosos de la Tierra del fuego. De hecho, se percató de que todos los colores eran menos intensos. Estaba sobre unos arbustos. Estiró la mano y tomó por el mango su katana, la revisó, limpió y enfundo. Se sentía mareado. Alcanzó a ver que estaba cerca de algunas cabañas de paja, pero no oía voces; notando que su chamarra estaba en peor estado del que primero pensó la guardo en un pergamino de almacenamiento. Se incorporó y avanzó hacia las chozas. Era un pequeño claro en la selva, los árboles que lo rodeaban jamás los había visto. Había cuatro chozas en muy mal estado, se veía que hacía mucho nadie había vivido en ellas. Entró en la única que se mantenía aún en pie una caja con algunos enseres y algo de ropa sobre un catre tirado. Encontró unos pantalones negros entre los enseres, que, aunque algo grandes, le venían bien. Los tomó y se los coloco. Sus pantalones naranjas requerían compostura, así que los guardó junto a su chamarra.

Se ató la banda de Konoha a la frente. Al ajustarla pensó en sus amigos y la tristeza y el desamparo lo invadieron. En este estado paseo su mirada por la choza y se detuvo cuando vio las piezas de la armadura escarlata de Madara Uchiha. Se sorprendió

Instintivamente desenfundó su Katana y esperó. Nada paso. Salió de la choza y la rodeo. Localizó lo buscaba, unas huellas que se dirigían hacia la selva. Decidió regresar por la armadura. Dudó en que hacer. Por un momento pensó en dejarla ahí, pero reflexionó que la armadura podía protegerlo de algún peligro. Se quitó su abrigo y se empezó a vestir con la armadura, una vez terminado se puso su abrigo nuevamente y camino siguiendo el rastro.

Un poco más adelante y cerca de donde él se despertó, encontró el cuerpo desangrado del Uchiha caído. Naruto no comprendía porque se había despojado de la armadura. Tal vez estaba desorientado, y herido la armadura pesaba o aumentaba el dolor. No había otra explicación. Lo cierto es que Madara estuvo dando vueltas muy cerca de donde él estuvo inconsciente. Por un momento Naruto pensó en el destino. Si Madara lo hubiera encontrado inconsciente, lo hubiera podido liquidar con su propia katana. Naruto cerro el puño, inspiró un par de veces y se tranquilizó.

Hizo una señal con las manos y dos clones de sombra aparecieron.

-Caven una tumba y destruyan sus ojos-ordeno a sus clones quienes lo miraron extrañados.

- Tal vez era un maniático, sanguinario, demente, con complejo de salvador. Pero alguna vez fue un shinobi que dio todo por su clan y merece por lo menos un lugar de descanso -.

- ¿Y porque la destrucción de sus ojos? - pregunto uno de los clones.

Naruto respondió

-los ojos conllevan un poder inmenso con el que Madara hizo mucho daño y escapo de la muerte. No podemos arriesgarnos a que vuelvan a ser utilizados. - sentenció Naruto.

Los clones asintieron y se pusieron a trabajar mientras Naruto se colocaba en posición de loto y meditaba para entra en modo sabio. Unos minutos después sentía la naturaleza de su alrededor, buscó la firma de chakra de Madara y no lo encontró. Suspiró aliviado.

Siguió meditando, buscando…ninguna energía humana… hasta que percibió un par de firmas de energía corriendo por el bosque en el extremo norte de la selva, desapareció en un shunsin de hojas con una sonrisa zorruna. El mundo iba a ser interesante desde ahora.