.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]

.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

The Curse Project
Por: Fjola Lovely.

.

CAPÍTULO 22

La Secta de Osos Quiere Jugar

.

En una de las posadas, en la planta baja del local, una hermosa mujer se mostraba meditabunda mientras que estaba sentada en el sector del comedor, justo en la barra que a la vez es usado como el mostrador donde un Pache tiende a estar disponible para atender al cliente.

— ¿Ah?

De repente, ante sus ojos que estaban fijados en sus manos que reposaban sobre la barra de madera, apareció una taza humeante de café con leche. Ella alzó su vista para hallar a un Pache que le sonreía de manera amable para proseguir limpiando un vaso de cristal y situarlo en la despensa junto con los demás vasos.

— Ah, yo no pedí…

— Es parte de la casa —Le interrumpió, ya sospechando lo que le diría. Ella se mostró reticente, parece que no era buena aceptando la amabilidad, así que agregó en decirle: — Si se siente en deuda, sólo tiene que pasar la voz en decir lo delicioso que es la comida aquí y su buen servicio. Eso me ayudaría.

La mujer que no se le calculaba más de treinta y cinco años, sonrió agradecida por el gesto al notar que el nativo americano intentaba que no se sintiera incómoda por brindarle la taza.

— Se los diré con gusto. Muchas gracias.

Él cabeceo en cortesía y continuó con su labor, mientras que ella se disponía a darle un sorbo a su taza… hasta que escuchó la campanilla de la entrada principal, avisando que alguien ingresaba al local. Reconociendo a las personas…

— ¡¿Están bien?!

Cuestionó alarmada apenas que observo como detrás de la pareja de ancianos, un hombre con un vestuario de shugenja y máscara de pájaro cargaba con su único brazo sano a una mujer con ropa de oficina, la cual está rodeaba con sus brazos el cuello masculino mientras que su rostro se ocultaba bajo una cortina de su cabello castaño.

— Estamos bien. No hay porqué alarmarse.

Aclaró la anciana, dándole una sonrisa conciliadora.

— Es verdad, tú relájate —Apoyó el anciano con un curioso peinado, dado a su calvicie. — Si lo comparamos con las lesiones que trae luego de regresar de una excursión a las montañas, esto no es nada.

La joven mujer de ondulado cabello castaño claro, asintió no muy convencida pero prefirió no opinar más del tema. Sabía por experiencia propia al convivir con dos chamanes que su percepción era un poco diferente, así como su resistencia ante las dolencias ya que su profesión les exigía crear cierta inmunidad a las penurias sufridas.

— ¿Qué puedo hacer? —Se ofreció, lista para ayudar.

Cuando la anciana de lentes oscuros hizo el ademan de responderle, el sonido de la campanilla volvió a escucharse. Provocando que todos enfocaran su atención a la entrada principal, observando como una adolescente de cabello ámbar que le llega a la cintura entraba seguido de un hombre sombrío en sillas de ruedas y…

¡Ack! —La mujer respingo del susto al ver como al lado del hombre en sillas de ruedas, un esqueleto animal se movía como si tuviera vida propia.

— Oh, descuida. Frankesteiny es inofensivo y tiene todas sus vacunas.

Le aseguró el hombre de aspecto demacrado con un olor a alcohol etílico que te recuerda a los hospitales, pero con una curiosa expresión amable junto con su profunda voz que, despertaba cierta calma a pesar de que en el fondo te aterraba su aspecto tan tétrico. La mujer de cabello ondulado castaño de un tono canela y ojos de un gris oscuro, aunque nerviosa e incómoda asintió, deseando en el fondo que la criatura esquelética no se le acercara.

— Es curioso que estés aquí, Anna —Intervino Kino a la adolescente que yacía de brazos cruzados con una expresión pragmática. — Consideré que serías la última en vernos al llegar a la isla.

— Pues ya ve que no —Rebatió tranquila la Itako. — Independientemente de sus faltas del pasado, siguen siendo la familia de mi esposo.

— Sería genial que tu amiga también superara el pasado como tú.

La adolescente frunció el ceño ante el comentario despectivo de Yohmei como lo que insinuaba sus palabras. Por lo que no pudo contenerse de aclarar: — Zai no está resentida con ustedes siquiera, dado que sus existencias le es nula para ella, siempre y cuando no intervengan en sus intereses…—Le dio un vistazo al brazo herido, justo en la muñeca, de Mikihisa. — Y puedo ver que no se aguantaron en hacerlo.

— Pues discúlpame por intervenir y no quedarme quieta al ver como manipulan a mi nieto para llevarlo directo a su verdugo.

Comentó sarcástica Kino, en cuanto a los demás, estaban tensos ante la pesada atmosfera causado entre la maestra y su aprendiz de las artes Itako. Ambas mujeres, a pesar de la relativa diferencia en edades, poseían un carácter de temer.

La esposa adolescente midió a la anciana con la mirada, para después suspirar mientras que situaba su mano en la cintura. — Sí dice eso, entonces solo confirma que para empezar nunca se molesto en conocer a su nieto y sus vínculos familiares solo están de adorno —Por supuesto, la exaltación como disgusto no tardo en venir por parte de Kino e incluso de Mikihisa que ya iban a protestar. Pero Anna alzó una mano, en señal de "Stop" y agregando de manera tajante: — Antes de extendernos. Mejor atendamos primeros a los pacientes. Fausto.

El aludido capto la orden al escuchar ser nombrado por su benefactora, por lo que rápidamente tomó la palabra mientras se aproximaba a los que consideraba requerían ser atendidos. Siendo tanto Mikihisa como Keiko:

— Mi nombre es Johann George Fausto VIII, pero pueden decirme Fausto. Soy doctor y si no es mucha molestia, me gustaría ver cuanto antes las lesiones de su muñeca —Se presentó, dándole un vistazo a la muñeca del hombre enmascarado con una mirada analítica y calculadora. — A este paso, si no es atendido pronto. Puede traer resultados adversos en la recuperación como movilidad de su muñeca.

—…Ah…

El alpinista aficionado no sabía que decir ante la cruda noticia que resultaba muy relevante, pero el tono tan natural y tranquilo de Fausto, parecía minimizarlo como si estuviera hablando de un corte de papel en el dedo. Yohmei fue quién acabo por romper el silencio sepulcral al tomar la palabra:

— Ve a que te atiendan y en cuanto a Keiko…

— Oh, sobre la Dama, mi querida Eliza se encargará.

De pronto Fausto extendió a un lado de su persona; su brazo derecho del cual el tintineo de unas cadenas se escuchó para luego una hilera de cadenas metálicas caer al suelo de madera, seguido de una pierna esquelética junto el resto del cuerpo que se asomó, oculto debajo de la gran gabardina del supuesto médico en sillas de ruedas. A continuación, el esqueleto adopto la forma de una hermosa mujer rubia que estaba entre sus veintes o treinta años con ropa de enfermera.

Un gritillo agudo se hizo sonar, seguido de un golpe seco. Provocando que se enfocaran sobre quién lo causo, siendo la mujer de ondulado cabello castaño claro que veía pálida el gran esqueleto entre atónita como muerta del miedo.

— ¿Y ella quién es? Puedo ver que no es una chamán —Cuestionó Anna alzando una ceja escéptica mientras que miraba a la pálida mujer, comprobando ante su nula energía de furyoku que era una humana, lo cual era insólito ¿Por qué los Asakura trajeron a una humana a la Shaman Fight? Ya bastante tenían con Manta y su mayordomo, paseándose por ahí en la isla, aparte de la pandilla de Chocolove.

Al menos era pasable el pequeño Oyamada, dado que poseía la habilidad de ver fantasmas como mínimo. Pero ante la mirada de la mujer humana presente, se notaba que a sus ojos no veía a la Eliza con su aspecto en "Vida" sino el Esqueleto que era el medio físico para materializarse. Un modo avanzado que le permitía al espíritu ser "sólido", pudiendo ser capaz de afectar el "Mundo Físico" ya sea para un chamán o incluso el humano mismo que carece de tal percepción sobrenatural.

— Es una larga historia —Intervino Yohmei. — Primero, las prioridades.

Sin más que decir, ambos matrimonios se marcharon del lugar antes de que la mujer humana le diera un ataque de pánico y se desmayara. En cuanto Anna se dedicó a pedir unas bebidas como bocadillos al Pache detrás de la barra, presentía que la charla con la pareja de ancianos y lidiar con la asustadiza humana, sería bastante agotador como una molestia.

.

.

.

— Una vez más, aclárenme algo ¿Por qué estamos aquí?

Cuestiono en voz alta Chocolove que estaba juntando su espalda con Horo, ambos en estado de alerta mientras que veían como en algún punto, al tener a diez pasos la Fábrica, fueron abordados por varios Seguidores de Hao para obstaculizar cualquier otro avance más a la propiedad donde residen. Resultando ser Boris, Damayaji, Peyote y Tabarsi, de los cuales, solo Boris era el más ameno a la presencia de Yoh.

Puedo responder esa pregunta, si quieres.

Una jovial voz masculina y profunda en un tono sedoso, se hizo escuchar en un ligero eco por el lugar. Haciendo acto de presencia Hao quien salía del portón principal, seguido de Opacho junto las Hana-Gumi.

¿Y bien? —Insistió el Onmyōji con una sonrisa amable y actitud calmada.

Sin embargo, Chocolove no lo percibió así, de hecho incluso sufrió un involuntario escalofrío en anticipación y advertencia. Sus instintos de sobrevivencia desarrollados por su vida en las calles de Brooklyn como un huérfano, le gritaban que no se fiara de esa expresión agradable e inofensiva. Por lo que rápidamente contestó:

— ¡Ah! Pues fíjate que ya me acorde.

— Oh, bien por ti. ¿Pero todavía los veo aquí? —Les dio un vistazo a sus seguidores, quienes captaron su breve gesto junto con sus siguientes palabras: — ¿Les debería dar una mano?

Eran claras las intenciones, no eran bienvenidos y por obviedad, se iban a encargar de ellos. No obstante, antes que siquiera intentaran algo, Zahira intervino al dar un paso enfrente de los adolescentes. Adoptando una postura protectora:

¡Eh! ¡Eh! Tú y tú secta me le bajan dos a su antipatía —Lo regañó, situando sus brazos en forma de jarrón al colocar sus manos en sus caderas. — Esa no es forma de tratar a tus invitados, Hao.

El aludido quién tenía una mueca entre arrogante y burlona, mantuvo el contacto visual con Zai, quien por igual no le vaciló mantenerle la mirada.

— Por supuesto, ya que yo esperaba a Yoh con gusto. Pero veo que a cambio, abusaste de mi hospitalidad Zai ¿Quién te hizo dueña de mi residencia temporal para tomarte tales atribuciones?

— Oh, disculpa. Creí que tendrías más imaginación sobre el porqué de mis acciones.

Contestó con un sutil sarcasmo insolente en su voz, mientras preservaba una actitud como expresión risueña. Sintiendo la pronta presión hostil de furyoku de los seguidores de Hao, principalmente entre las Hana-Gumi y Peyote como Tabarsi.

— Verás, gracias a que alguien no goza de buena fama.

Recalcó apropósito las palabras correctas y tendrías que vivir bajo una roca para no captar la mordaz directa no tan indirecta. — Eso trae preocupaciones e inconvenientes al pequeño de tú hermano con su propio círculo social —Indicó con especial énfasis en "tú hermano", mientras que se giraba y acariciaba el cabello castaño de un Yoh quién tenía una chistosa mueca de desconcierto y extrañeza. — Así que para futuras visitas fraternales, sería mejor que ellos por si mismos vean que ese alguien, no presenta un peligro para Yoh ¿No te parece?

¿Qu-?

Peyote como Boris ya iban a protestar. No obstante, Hao quién era el menos ofendido y se mostraba pensativo, contestó: — Ya veo. Tienes un punto… Pero —De improvisto, una ola de presión de furyoku, acompañado con la temperatura elevándose como si estuvieras encerrado en una sauna, golpeo a todos. Provocando que varios se estremeciera, porque solo esa presión tan ligera como la brisa seca de un desierto pero imponente, le pertenecía al Maestro del Yin y Yang. — Me temo que hay un error de cálculo en tu lógica, Zahiraaa~

A continuación, una sonrisa maliciosa se dibujo en el rostro jovial del Onmyōji al mismo tiempo que sus ojos se teñían de un color rojizo.

— Para empezar, a mí no me interesa la opinión ajena de un montón de mediocres que ni aunque unan fuerzas, podrán encararme —Le dio un vistazo pedante detrás de Zahira, donde se ubicaba el grupo de su gemelo, de los cuales pronto Horo explotó tanto ofendido como indignado gritando un "¡¿Qué?!" pero fue contenido por Ren e Yoh. — Segundo, mi preciada mitad si quiere verme, puede venir con confianza y si eso le trae problemas. Siempre puedo brindarle con gusto protección~.

Zahira que lo escuchaba de brazos cruzados con una expresión entre aburrida e indiferente, de repente descruzo los brazos y…

¡JA! —Se encogió de hombros con una expresión arrogante y burlona, mofándose de las palabras recién dichas por el chamán de las estrellas. Hao si bien no esperó esa reacción, evitó demostrar tanto la sorpresa como el disgusto por la insolencia de la chica. — Bien, entiendo. Entonces nos retiramos.

Se dio la vuelta, dándole la espalda a Hao como a las Hana-Gumi y Opacho, con toda la intención de irse.

— ¡¿Qué?! ¡No vine para regresarme con las colas entre las patas! —Protestó el joven Tao de brazos cruzados. A él no lo iban a mangonear como le plazca, cayó en la primera provocación de la chamana de llamativo cabello morado ¡No volvería a caer dos veces!

— Por primera vez, concuerdo con el cabeza de cono.

— Yo estoy bien, yéndonos —Intervino Chocolove, siendo inesperadamente el más sensato de su equipo chamán. — De mejores lugares nos han echado ¿O no, Mic?

[¡Guar!] Rugió en afirmación el felino fantasma.

— ¡¿Y tú de qué lado estás, eh?! —Le reclamó el Ainu. — ¡Además yo no me pienso ir y dejar a mi amigo con este tipo!

— ¿Quién dijo que Yoh se va a quedar?

Preguntó Zahira, rodeando con un brazo el cuello del aludido, quien cargaba a Manta como un pequeño saco de patatas debajo de su axila. Y con el otro brazo, rodeo a Ren como a HoroHoro quienes intercambiaron miradas, sospechando que el cambio de actitud de la mujer era raro como confuso, pero… tenían la corazonada que había un propósito de por medio.

Y no se equivocaron.

— Nos venimos todos, pues obvio nos regresamos todos —Suspiró fingiendo pesar, inclinando su cabeza al confundido perezoso chamán. — Es una pena, Yoh. Fuera sido conmovedor que te reunieras con tu hermano mayor —Una sonrisa maliciosa se dibujo mientras que veía por arriba de su hombro a Asakura Hao. — Cualquier madre desearía ver a sus pequeños compartir tiempo de calidad como hermanos.

— Espera.

El hecho que recalcó la palabra "madre" y "desearía", no fue mera coincidencia. Al menos no lo fue para Hao quién vio la obvia malicia como sátira reflejada en la cara de Zahira.

¿Hmm~? —Pronunció, fingiendo desinterés por el repentino llamado del Onmyōji.

— Supongo que para haber venido con todo este peso muerto, además de mi hermanito, fue porque no estás con las manos vacías ¿O sí?

— La pregunta ofende. Pero igual tú no quieres así qué…

A los chicos que todavía están bajo el agarre de Zai, los comenzó a arrastrar junto con ella en clara intención de retirarse del lugar, pero una brillante manopla de magma con afiladas garras metálicas, se interpuso en el camino de los adolescentes y la joven mujer de rasgos llamativos.

— Bien, le permito a tu "peso muerto no-invitado", además de Yoh, la entrada a mi guarida, claro… —Su rostro como voz adopto un toque de burla. — Si es que con esa diminuta fuerza, les es suficiente garantizar su integridad, ya que mis seguidores son un poco traviesos.

— ¡Gracias por dejarnos entrar Nii-chan!

—…

Un súbito mutismo reino entre todos los chamanes reunidos y muchos de ellos, dándole una mirada de sorpresa como de interrogante al menor de los Asakura si lo hacía apropósito, dado a la identidad del destinatario. En cuanto a Hao hizo una mueca de aparente disgusto mientras fruncía un poco el ceño como no esperándose ser llamado de entrada como un "Hermano mayor" y de por sí, de una forma tan casual.

¡Pfft~!

El silencio sepulcral que reino fue roto en el momento que se escuchó como Zahira soltó un bufido ante la misma risa reprimida. Hao bufó y se giro para adentrarse al interior de la Fábrica no sin antes asegurarse en detener el ataque de risa silencioso de la chamana:

— Por cierto, Zahira. Espero que me recompenses por esta falta tuya…

— ¡¿QUÉ?!

Hao sonrió satisfecho al escuchar el grito descontento de la Turca, girando un poco para verla por arriba del hombro y disfrutar de ver su expresión descompuesta. El motivo es qué las "recompensas" era cuando Zai cruzaba la línea de la tolerancia como paciencia del Onmyōji, provocando su disgusto, así que para estar en las buenas otra vez; consistía en darle una "recompensa" que si era de su agrado, entonces aceptaría sus disculpas como su desliz por haber sobrepasado el límite en bromear.

Zahira sabía que incumplió, ya que nunca mencionó que traería a los amigos de Yoh. Fue una información que omitió convenientemente al alma milenaria pero le pareció perfecto para sus planes, a pesar que sabía que Hao no le sería de su agrado, quiso arriesgarse a expensas que no es alguien impulsivo ni que disfruta matar…

Agh. Pero uno de los motivos que ella ha sobrevivido tanto y puede seguir jugando con la volátil paciencia del Onmyōji es porqué sabe cuando inclinar la cabeza y ceder. Era como un silencioso acuerdo entre ellos dos. El dilema es que satisfacer al quisquilloso milenario con una "recompensa" según sus estándares, es un calvario mental. Es como querer satisfacer el paladar de un niño a comer comida nutritiva sin que te arme un berrinche.

Y Hao era un niño berrinchudo, milenario, pero a fin de cuentas uno muy berrinchudo.

¡Argh, vamos! —Exclamó en queja, ya sintiendo una migraña de tan sólo imaginar el malabarismo que tendrá que hacer, mientras que Hao la ignoraba ingresando a la fábrica ya de mejor humor, incluso tarareando una melodía.

.

.

.

Una vez en el interior de la Fábrica: no pudieron evitar tanto Horo, Chocolove como Manta tragar en seco al mismo tiempo, al estar los tres tensos y muy alertas. En cuanto a Ren e Yoh, preservaban la compostura, pero no bajaban la guardia, desconocían muy poco de Hao, aun así presentían que el comentario de sus Seguidores no era en vano. Mientras que Zahira, tenía una cara descorazonada mezclada de fastidio con un aura lúgubre…

Ignorando olímpicamente como el resto de Seguidores comenzaban a reunirse a su alrededor con un aura intimidante mezclada con malicia. Era como si fueran entrado a una cueva minada de osos, quienes demostraban de manera abierta que no lo van a recibir con abrazos cariñositos. Quienes por cierto, dicha jauría de osos los media con la mirada, una calculadora pensando cómo abordar a cada uno de los visitantes.

— ¿Mhn? —Yoh notó que el brazo que sostenía a su pequeño amigo, temblaba y cuando busco con la mirada la razón, fue a Manta que estaba nervioso como angustiado. — No te preocupes, amigo. Todo va a salir bien.

— Yoh confío en ti —Le llamó castañeando sus dientes. — Pero me es difícil ser optimista en esta situación.

— Yo escucharía al Enano, Señor Yoh.

— ¡¿ENANO?! ¡¿ACASO TE HAS VISTO TÚ GRANDO-?! ¡Hiiiiick!

El pequeño y futuro magnate de la compañía Oyamada, en un arranque de bravura ante el ofensivo apodo se giró a confrontar a dicha persona grosera. Pero cuando reparo que justo era un GRAN hombre de una estatura como corpulencia, la valentía del pequeño se apago como la flama de una vela de un soplo.

— ¡Ah, Bill! ¿Cómo sigues?

Ante la actitud risueña y despreocupada del menor de los Asakura al reconocer a dicho grandulón, de un momento este mismo que poseía un aura intimidante pasó a tener una actitud más amable e inofensiva. Pareciendo que su recién apariencia amenazante fue una mera ilusión.

— Muy bien, Señor Yoh gracias a usted y a ese sujeto del peinado raro.

— ¿Ryu? ¡Oh sí! —Contestó, acercándose con naturalidad al antiguo deportista. Ignorando que Manta cabeceaba en negativa al no poder escapar porque estaba siendo cargado y yacía con un semblante pálido como un fantasma. — Estuvo preocupado de dejarte esa vez con esas lesiones.

Bill se rio. — Ya ve que fue innecesaria la preocupación. Se lo dije ¡Soy súper resistente y fuerte! —Alzó uno de sus brazos para mostrar su imponente como marcada musculatura de dicha extremidad. — O dejó de llamarme Bill Burton.

— ¿Bill… Burton…?

De manera repentina, se escuchó una vocecita repitiendo el nombre del ex-jugador. Resultando ser Manta quién ahora con ojos curiosos miraba a Billy, a pesar que permanecía reticente dado a qué; cuando se activa la curiosidad del pequeño humano, prevalecía por encima de sus temores o todo prejuicio. Gracias a eso, despertó el interés de Yoh porque se percató que el pequeño humano resultaba tener una virtud única…

— ¿Eres "Big Guy Bill", ese famoso jugador de Futbol Americano que se hizo leyenda junto su equipo, por su record invicto?

…Y era su pasión pura tanto de aprender como el querer comprender. Esa era su encanto, lo cual le permitió que aparte de Yoh, poder acoplarse con el resto de los chamanes que fueron incluyéndose en el círculo del perezoso chamán, incluso con personalidades tan difíciles como la de Anna y de Ren que poseían experiencias como pensamientos negativos de los humanos.

— ¿Oh? ¿Eras una leyenda, Bill?

El aludido que no se esperaba que alguien fuera conocedor de su pasado, no sabía cómo reaccionar, por lo que Manta volvió a retomar la palabra dirigiéndose a Yoh al haber entrado en su modo de "Cerebrito":

— ¡Más que eso Yoh! —Exclamó con ojos brillantes de admiración y entusiasmo, dándole un aire infantil. — El deporte de Futbol Americano es súper exigente ¡Sin embargo, unos jóvenes que iniciaron humildes en secundaria, crecieron hasta las grandes ligas y fue clave cuando se unió Bill Burton!

Por supuesto, el chamán perezoso que se suele sorprender fácilmente, no tardó en contagiarse de la admiración de Oyamada. Provocando que Bill se tornara algo tímido pero a la vez se le inflara el pecho un tanto orgulloso mezclado con nostalgia al recibir la admiración como vitoreó sobre esos años de gloria. Y al ver la sincera emoción de los dos adolescentes, le fue inevitable no conmoverse.

[¡Jo~! The Little guy out to be a fan]

De pronto se escuchó un dialecto inglés con un marcado acento texano y Manta que también ha sido instruido en el aprendizaje de varios idiomas para la preparación de heredar el negocio familiar, lo capto a la primera por lo que puso mala cara y giró a ver quién dijo el comentario al igual que Yoh que pronto ambos mostraron sorpresa.

— ¡Wow! Eso son muchos fantasmas.

— ¡¿JU-JUGADORES?! —Exclamó asombrado (y asustado) el pequeño humano al visualizar todo un Equipo de Futbol Americano materializarse detrás de Bill.

— ¡¿De qué te sorprendes TÚ?! Si lo vimos aquella vez yendo a la Aldea Pache —Le protestó HoroHoro al despistado del perezoso Asakura que al recordar, exclamó un "¡Ah, es verdad!". En consecuencia, en un efecto dómino tanto Chocolove, Horo y Ren estamparon una de sus manos en sus frentes por lo olvidadizo y relajado que era Yoh.

Los Fantasmas que tenían un aspecto amenazador al sus cascos proyectar una sombra a la altura de sus ojos, destacando un brillo donde están los ojos como los de un depredador en medio de la noche. Provocó que Manta se encogiera de hombros un tanto intimidado pero apenas logró reconocerlos, sus temblores se aplacaron y volvió a surgir tanto su asombro como curiosidad.

— ¡Espera! ¡¿Es todo el equipo legendario reunido?!

[¡Hooo~! Y eso que ni cumplimos una década]Comentó en dialecto inglés uno de los integrantes del equipo de Futbol Americano, teniendo una charla amena al recordarles sus días en vida.

[Bueno, no los culpo olvidarnos ¡Nadie puede con nuestros record!] Concordó otro miembro del grupo de deportistas fantasmales.

[¡Por supuesto! ¡Equipo ****!] Gritó animado, provocando que el resto del equipo de Futbol Americano, incluido Bill, rugieran animados en total espíritu deportista.

— Ah, sí. Recuerdo que marco ciertas tendencias dónde vivo —Comentó distraído McDonnell en su idioma materno.

[Ah, tú acento me parece familiar ¿De dónde vienes chico?] Cuestionó uno de los fantasmas deportistas al alcanzarlo a escuchar su dialecto en inglés.

— Brooklyn.

[¡Ah, de Nueva York! Con razón]

Chocolove junto con los fantasmas y Bill, chocaron los puños en modo de saludo como si se conocieran de toda la vida.

[¿Y tú también le vas a nuestro equipo o a otro?]

— Nah, Bro. Yo prefiero el Básquetbol.

Los antiguos deportistas pronto mostraron una expresión seria, entre ellos que se mostraba pensativos para luego uno tomar la palabra:

[A ver, a ver ¿Quién es el mejor equipo con defensa y pase?]

Chocolove con la misma seriedad contestó la pregunta con el nombre del equipo de Básquetbol que según desde su punto de vista o estándares es el mejor.

En consecuencia, la mitad del grupo fantasmal de deportistas como Bill se dividieron; una mitad vitorearon a McDonell y la otra mitad lo abuchearon, incluyendo Manta que se mostró descontento. Lo que no se esperó es que después entraran en un acalorado debate entre los fantasmas, Bill, Chocolove y Manta; debatiendo sobre cuál equipo de Básquetbol era el mejor y el porqué desde sus respectivas percepciones. Pero al no llegar a ningún acuerdo, gritaron en dirección a Yoh quién ni tenía idea del tema que se debatía ni porqué eran tan apasionados:

— Ehmn… Ni idea, no sé nada de deporte —Contestó honesto, encogiéndose de hombros. — ¿Al final no todos tienen sus puntos buenos y malos?

Sin embargo, la respuesta franca del perezoso Asakura no causo el efecto deseado. Todos al unísono exclamaron un exasperado "AAAAAAARG" como si fuera dicho algo absurdo provocando aun más la incomprensión del castaño. En cuanto HoroHoro llamó la atención al reírse y acercarse a Yoh, rodeándole los hombros con un brazo y comentándole:

— Eh, Yoh. El deporte es importante, es una manera sana de competir —El grupo que recién debatía asentían en concordancia con el Ainu. — Sin embargo, debo aclarar que no hay mejor deporte que el patinaje sobre hielo.

— ¿QUÉ?

[WHAT?!]

— ¿Qué? —Repitió Horo, confundido como si el reaccionar de los demás fuera incomprensible y de bichos raros. — ¿Qué mejor deporte que aquel que te da un espectáculo en todo su esplendor? —Comentó, moviendo sus cejas de manera sugestiva y una divertida sonrisa para disgusto de Kororo, quién hacía una linda cara de puchero. — Si saben a lo que me refiero…

— Aaaaaaaaah —Exclamaron en comprensión y luego de captar el doble sentido que insinuaba el Ainu, volvieron a exclamar en un tono cómplice: — Aaaaaaaaaaaaaah~.

Después del comentario de Horo, Hang quién no pudo evitar reírse y hallarle gracia, se unió al nuevo debate seguido de Luchist como Boris.; sobre las patinadoras de hielos de diferentes naciones ya sea por su belleza, sus coreografías y destrezas. En cuanto a Yoh, si bien no estaba familiarizado con el tema a comparación de sus amigos (incluso Ren resulto estar bien versado en las patinadoras de su país de dicho deporte), logró acoplarse al debate ahora amistoso y risueño al mantenerse neutral.

— Ugh. Asquerosos —Murmuró Marion malhumorada y Matilda que alcanzó a escucharla, tan sólo suspiró, en silencio concordando con ella.

Kanna tan sólo se mantuvo indiferente, aunque no negaría que no le agradaba que un montón de mocosos ruidosos anduvieran rondando la Fabrica y dándole fin su relajante "hora de té". En cuanto a Blocken, quién desinteresado por los nuevos invitados, se fue a cumplir diligentemente su tarea de preparar el desayuno…

De no ser, qué de improvisto sintió una presencia acercarse a su persona:

— ¡BLOCKEEEEEEEEEEEEEEEEN!

El aludido que se sobresalto, ya estaba más que preparado para dar el primer ataque pero se freno justo a tiempo mientras que al girarse halló a cuatro pasos a Zahira que le sonreía de manera radiante y risueña.

— ¿Vas a preparar el desayuno, verdad? ¡Déjame ayudarte!

Se observó como Meyer entrecerró los ojos entre los agujeros de la armadura lego, un tanto cauteloso. Aun si le había despertado algo de simpatía la chamana de llamativo cabello morado, no significaba que le tuviera confianza como a la vez no ignora que todos los años anteriores estuvo frustrando los planes de su Señor y hasta la fecha, el Onmyōji no les ha afirmado que es una aliada. Aparte, hacer sus tareas de administrar las provisiones del grupo como la cocina, era su orgullo asignado por Hao y al cual no le gustaba ceder, ni siquiera a Luchist quien es diez veces mejor en la cocina que él.

El sonido de una guitarra resonó antes de que el hombre Lego pudiera contestar: — Oiga "Señorita" —La llamó en un tono sarcástico y despectivo a Zai. — No sé de qué agujero provino, pero esto no es rancho para que ande como se le dé la gana.

— Entiendo. ¿Algo más?

Le cuestionó en un tono aburrido, alzando una ceja en clara interrogante y dándole un toque arrogante para disgusto de Peyote que se sintió tentado a invocar a uno de sus OverSoul y que una de sus marionetas la abofeteara con un cactus a la mano. Pero no sería justo para el Cactus que no se lo merecía.

Pero sin esperar respuesta Zahira, volvió a centrar su atención en Meyer. — ¡Vamos Blocken! Hallé una buena receta que puedes hacer con los fideos instantáneos.

— Paso.

— ¿Estás seguro? —Cuestionó mientras giraba su rostro hacía Hao quien casualmente tenía la mirada en ella, por lo que sus miradas hicieron contacto y se mantuvo. — Qué pena. Nunca te has quejado de mi comida, así que tenía confianza de está alucinante receta.

El Onmyōji que tenía su sonrisa de póker, cerró sus ojos y se mantuvo en silencio con sus labios sellados como una tumba; porqué en el fondo no quería admitir que de hecho ha disfrutado en el pasado la comida de la chamana de orígenes Turcos. Lo suficiente como para robarle la comida cada vez que la pilló preparándola en una fogata a la intemperie y, de por sí, que sacaba de sus casillas en aquel entonces a una Zahira enmascarada que refunfuñaba o suspiraba exasperada.

—…Hacías una cara tan linda al comer —Se rio con un toque cómplice y nostálgico, haciendo el ademán como si se perdiera en algún recuerdo que los demás ignoraban. — Que daba tanta ternura~

Hao gracias al reishi pudo escuchar el cuestionamiento general como la abrasadora curiosidad mezclada con sus pensamientos, esparciéndose a la velocidad de la luz entre los presentes, incluyéndolo.

«¡¿LI-LINDA…?!»

«¡¿LE DABA TERNURA?!»

«¡¿ÉL?!»

«¡¿EL SEÑOR HAO?!»

Entre Horo, Chocolove, Manta y Ren iba el desconcierto, pero había asqueo y escalofríos por parte de Horo y Chocolove que no lograban visualizar tal imagen con el término "lindo" o incluso "adorable". El joven de los Tao junto con Tabarsi, Bill y Hang; optaron bloquear sus mentes y someterse a la negación de visualizar por ningún motivo tal cuestionamiento e imagen.

Manta e Yoh, eran como mucho de sus Seguidores quienes compartían (en diferentes escalas) curiosidad por admirar esa supuesta expresión en su persona. Sin embargo, las más alarmante era la de Peyote que su visualización sobre su persona estaba a la mar de idealizada y alejada de su personalidad original al grado que le daba escalofríos.

«El Señor… Hao… Lindo…» Entre los diferentes hilos de pensamientos, una línea de pensamiento capturo la atención del aludido al ser del pequeño Chamán Lego, quién se sumergió en unos fragmentos de recuerdos que era protagonizado por un Hao en sus primeros cuatros años de vida. Blocker de hecho no dudaba de las palabras de Zahira, porqué él mismo tenía recuerdos, aunque contados, de haber visto al pequeño bebé milenario a lo largo de su crecimiento hacer unas expresiones bastantes lindas que te conmoverían y despertaría los impulsos de querer abrazarlo…

Lástima que de quién hablamos es de su Señor, quién a fin de cuentas seguía siendo un adulto en el cuerpo de un bebé y solía adoptar una actitud intimidante si lo tratabas como un niño. Siendo aquellos días muy duros para Meyer como padre primerizo del Onmyōji en sus primeros años de vida, muchas veces sabía que estaba en peligro… pero le era difícil actuar serio y disimular ante el chamán de las estrellas por querer pellizcarle esos regordetes cachetes de bebé como acariciar esos sedosos mechones castaños que prometían ser tan suaves como las plumas.

…Si… Hao Asakura en sus primeros años de vida fue como un arisco e intimidante gatito que te siseaba apenas notara que lo subestimaran y consideraran "adorable" o intentaras siquiera acariciarle la cabeza.

E igual acabó siendo sus extremidades quemadas, más no por mano suelta sino porque así lo decidió para volverse más fuerte como chamán y obtener su libertad. Pero esa es otra historia que no hondaremos.

— ¿…Es tan buena esa receta?

«Oh no…» Exclamó el Onmyōji al ver que Meyer cayó redondo en la trampa y como estaba tan sumergido el hombre lego en sus pensamientos con la vista en el suelo, no notó la sonrisa guasona de Zahira que disimulaba sin éxito.

— Es la perfección culinaria —Presumió con un formal tono serio, como si estuvieran hablando de cómo resolver la contaminación en el medio ambiente.

— Ay, ya me dio hambre~ —Se quejó de pronto HoroHoro, incluso tanto Yoh, Manta, Boris, Hang, Bill y Matilda parecían meditabundos intentando imaginar dicho platillo del que Zahira hacía tanto alarde.

— ¿Por qué no intentarlo? —Intervino el menor de los Asakura, ya comenzando a sentir un vacío en el estomago en claro indicio de hambre. En cuanto el mayor de los gemelos, chasqueo la lengua que no alcanzó a escucharlo nadie con excepción de Opacho.

—…Escucharé, más no garantizo nada —Comentó Meyer, haciéndose el difícil y fingiendo que no le convencía.

— Un momento —Intervino Luchist, otro que no cayó en las palabras de la chamana y alcanzó ver su sonrisa guasona. — Señorita Zai, es una visita. Es innecesario que cocine y nosotros ya tenemos nuestro menú pro-…

— Muy mal, Luchist —Le reprochó, fingiendo preocupación al cuestionarle lo siguiente: — ¿No quieres que tu queridísimo Señor pruebe lo mejor de lo mejor?

El chamán originario de Italia sonrió burlón al ver el descarado intento de manipulación. Pero él era un hombre preparado que ha enfrentado a las personas más corruptas y viciosas, por eso que una jovencita apenas conociendo el mundo venga a "jugar con su mente" le pareció un chiste.

— Agradezco su preocupación, Señorita Zai. Pero mi Señor siempre ha sido atento a la calidad alimentaria de todos nosotros, así que…

¡Ah~! Y aun así estoy segura que te deja sobras cuando le cocinan —Le interrumpió con una sonrisa maliciosa y sátira.

Un repentino cambio de atmosfera se desato en la fábrica a causa de las palabras de Zahira como si fuera dicho una revelación prohibida o algo similar. Era fácil notarlo por: el sepulcral silencio más los rostros nerviosos de los Seguidores de Hao o la repentina sombra proyectada a la altura de los ojos Luchist, dándole un aire intimidante. Más a Hao quién tenía su más perfecta cara de póker…

Mientras que al fondo, tanto Yoh junto como sus amigos les dedicaba una mirada a todo el grupo como si fueran unos bichos raros.

Zai quién si supo leer la atmosfera porque estaba al tanto sobre la relación como dinámica del grupo de seguidores del Onmyōji con éste. Suspiró, riéndose divertida: — Veras, calidad no es lo mismo qué satisfacción. En consecuencia, el resultado es un platillo a medio comer.

—…Los ni-… —Tosió, corrigiéndose pronto al ver cómo iba a referirse a su Señor. — Satisfacer un paladar durante el desarrollo, es complejo porque todavía falta por…

— ¿Justificando la negligencia? —Le volvió a interrumpir con desdén. Acortó la distancia con el chamán italiano que vestía su impecable traje ejecutivo y le apunto con su dedo índice a la altura del amplio pecho masculino sin alcanzar a tocarlo. — Acéptalo, Marco, no, cualquier niño promedio… ¡Es un chiste! Comparado con Hao que, es tan quisquilloso como un gato al que intentas alimentar.

El desconcierto en Horo, Ren, Manta, Chocolove e Yoh estaba tatuado como un poema en sus caras al no querer darle méritos al disparate que presenciaban ¿Éste era el tan intimidante grupo del poderoso chamán milenario…? En cuanto Hao, tenía un aura bastante sombría e intimidante que se afianzaba con esa sonrisa de póker.

Si algo que le disgustaba al Onmyōji es que hablaran de él y justo estaban hablando a sus anchas como si él no estuviera presente. Lo más indignante… era que todos sus seguidores miraban nerviosos el suelo, o cualquier otro punto en la Fábrica haciéndose desatendidos del tema e incapaces de refutar porque en el fondo concordaban con Zahira de manera total o parcial.

La risa sedosa de Hao se hizo escuchar, rompiendo el sepulcral silencio. — ¡Vaya, vaya~! Parece que por ser algo selectivo, ya eres tachado.

— Oh, ¿Te ofendí?

— Para nada —Contestó casi de inmediato. — Enojarme por alguien que está equivocado, sería perder tiempo valioso.

Al escuchar el comentario mordaz, Zai prefirió no avivar la inflamable candela (entiéndase Hao) más de lo que estaba, en su lugar prefirió centrarse en su objetivo. — Bueno Meyer. ¡Vamos! ¡Vamos! El desayuno no se hará solo~

— ¡Señorita Zai…! —Llamó Luchist, interponiéndose en el camino del hombre lego que era empujado por la aludida, en dirección a la cocina. — Usted es una visita, no necesita asistir a Blocken quién es más que capaz —Persuadió, todo con la finalidad de no tener a la chica hurgando en sus provisiones y gastándolas. Desde aquella velada, no le tenía fe a Blocken ni a Hang, su temple se rompió apenas una cara bonita le recitó cumplidos.

— ¡Oh, no te preocupes! No me es ninguna molestia —Zafó todas las excusas que dijo el Italiano para luego girarse al desconcertado grupo de adolescente. — Yoh, estás a cargo en mi ausencia. Portarse bien~

— ¡¿Y por qué él está a cargo?! —Cuestionó HoroHoro y Ren en protesta. Mientras que Chocolove y Manta los miraba confundidos, ya que originalmente el perezoso chamán siempre es quién ha liderado al grupo, incluso en el transcurso que buscaban la Aldea Pache.

— Porqué así como entraron aquí, Yoh es su boleto de salida.

— Eso es un hecho —Concordó Opacho, quién se ha mantenido bajo perfil junto a varios de los presentes.

Sin más, Zahira se adentro a la cocina de la fábrica junto con Blocken y el propio Luchist fue a vigilarlos. La atmosfera se torno nuevamente intimidante entorno a los seguidores quienes sonrieron con malicia mientras que miraban a al grupo de visitantes que pronto se pusieron a la defensiva…

— A ver boleto VIP —Apodó Chocolove, referente a Yoh que yacía a su lado y atentos a activar sus OverSoul ante el más mínimo ataque. — ¿Qué hacemos ahora?

El perezoso chamán que no era nada ingenuo y podía percibir que los seguidores de su gemelo no tenían intenciones amistosas con ellos, prometiendo con sus sonrisas maliciosas como amenazantes que les haría la estadía imposible…

Suspiró cabizbajo para luego girar a su lado izquierdo: — ¿Qué hacemos Ren?

— ¡¿POR QUÉ ME PREGUNTAS A MI IMBÉCIL?!—Exclamó exasperado e indignado, provocando que su cabello en forma de pico se extendiera a niveles insospechados. Mientras que el resto de sus amigos ponía los ojos en blanco y en el caso de Horo fue acompañado de un manotazo a su frente.

[Señorito… no se enoje que le hace mal…]

Una sedosa risa y profunda, atrajo atención del risueño grupo siendo del propio Hao, quién leyó el pensamiento pesimista del grupito adolescente que lidera su otra mitad. No pudiendo en contenerse en opinar:

Qué diminutos son

.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.

FIN DEL CAPÍTULO 22.

.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.

¡Hola~! Lo sé, me perdí… Tuve problemas para actualizar y por ello, hay un nuevo itinerario para actualizar el presente fic:

De ahora en adelante, las actualizaciones las haré cada dos semanas y en los días Jueves o Sábados. De no actualizar, se corre la siguiente semana en los días pautados que ya mencione.

¿Por qué este cambio? Eso se debe que se acopla mejor a mi actual situación que ando un poco ocupada con algunos contratiempos. Igual gracias por su paciencia a pesar de las anteriores actualizaciones irregulares, así como también agradezco por el apoyo por los kudos, votos, follows y que lo anexen a sus listas de lectura o favoritos. Espero que hayan disfrutado de este capítulo, me costó escribirlo por que el original se me borró en un bajón de luz por estar en temporada de lluvias y mi laptop después no quería responder bien.

En fin, nos vemos dos semanas después, ya sea el jueves o sábado. Cuídense junto con sus seres queridos.