—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
The Curse Project
Por: Fjola Lovely.
.
CAPÍTULO 23
Humano vs Chamán
.
Un inesperado silenció reinaba en la fábrica, residencia temporal de Asakura Hao y sus seguidores con una curiosa atmosfera. Incluso el propio Hao no podía darle crédito, mientras que miraba la peculiar escena sentado en el largo comedor que se ubica al centro de la PB, cuando entras a la fábrica por el gran portón metálico.
Admirando todos como el gran Bill junto a Tabarsi y Peyote, seguido de sus respectivos espíritus acompañantes estaban sentados sobre sus propias piernas en el suelo, con la espalda recta y brazos hacia arriba a la vez que se mantenían cabizbajos. Parecían en shock, dado que de repente cuando estaban a punto de iniciar una batalla contra Horo, Ren y un indeciso Chocolove; de pronto los tres adultos cayeron de rodillas, en el proceso anulándose sus respectivos OverSoul.
Siendo de hecho la causante Zahira que se asomó fuera de la cocina junto con un impresionado Luchist y Brocken, con el detalle que el primero observaba a la chamana con nuevo interés calculador por su curiosa habilidad. Igualmente, Hao como Ren no se quedaban atrás, analizando la técnica como descifrándola por sí mismos en sus mentes de cómo la efectuó y cuál era su naturaleza elemental.
— Espero esto les sirva para reflexionar sobre su mal concepto a tratar las visitas —Sermoneo Zahira, quien lucía un delantal rosa pastel prestado por Luchist por lo que contenía un sinfín de volantes quedándole un poco fuera de lugar, ya que ella suele vestir ropas coloridas sin estar cargado de volantes, listones ni tampoco usa prendas en tonos pasteles.
— Eres una aguafiestas.
Dijo finalmente el milenario Onmyōji, recargando el peso de su cabeza en una de sus manos mientras apoyaba el codo en la mesa, afirmando una postura entre aburrida y perezosa.
— Aguafiestaaaas~ —Repitió Opacho en un canturreo, era una costumbre propia de la niña copiar a Hao. Algo común en los niños de su edad que absorben como una esponja y repiten e imitan todo lo que ven o despierte su curiosidad e interés.
— Hao, no mal influencies a Opacho —Le protestó Zahira, la cual no tardo en recibir un sonido de abucheo y queja por parte de la menor.
El aludido iba a contestar, al igual que la niña de orígenes africanos que iba a defender a su Señor. No obstante, la risa como tercera voz, intervino:
— Creo que es una causa perdida lo que pides —Comentó Ren, apoyado por HoroHoro quién no pudo evitar una risa ante la ironía. — Dado que su líder ambiciona exterminar una raza entera.
— Que gracioso que digas eso —Comentó Kanna de improvisto, atrayendo la atención de los demás para verla apagar el fosforo que recién usó para encender su cigarrillo. — ¿No vienes de una familia que mata a diestras y siniestras? ¿O los cadáveres están de adorno?
La temple de Tao vacilo, una brecha se abrió a pesar que su rostro permanecía inmutable. Horo como Yoh ante su repentino silencio comprendieron que habían tocado un tema tabú para el joven, sabían que su vida no fue del toda limpia y pacifica con la familia que tiene. Ellos por si mismo fueron a China y comprobaron el tipo de vida como ideales en el que se regía los Tao. Sin embargo, en ningún momento ellos presionaron al pequeño Taoísta para que les contara lo que lo atormentaba… pero el grupo tenían la sospecha sobre cuál podría ser su cruz, más no afirmarían nada hasta que el mismo joven Tao se los diga.
Mientras, respetarán su silencio y Ren en el fondo estaba agradecido que todavía exista un lugar donde él pueda relajarse, aun si era una mentira actuar como un simple adolescente que discute y pasa el tiempo con otros.
— ¿Y eso qué?
Intervino Horo con una expresión de hastío y huraña, pero sus ojos eran tan intensos como la mirada de un lobo que mide en silencio su presa. — Que su familia se adoctrine a la necromancia, no lo hace igual ¿Acaso tus ojos estuvieron de adorno cuando presenciaste nuestra pelea con tus compañeros?
— El hecho que no use cadáveres, no lo exime —Le rebatió Matilda al ainu con su habitual actitud animada e intrépida. — Todos los que sirven a los Tao, tienen una historia antes de ser un saco de carne andante o un ente espiritual.
Que los ojos violetas de la británica se enfocaran en Bason, era claro que se refería al compañero espiritual del joven heredero del clan Tao. Motivo porque el antiguo espíritu de guerra, se mostró ofendido por lo que insinuaba la bruja impertinente.
[¡Mi lealtad al Señorito ha sido mi decisión…!] Protestó el guerrero para sorpresa de Tao, que no esperaba ver tan indignado a Bason quién suele actuar manso, al menos desde que lo conoce. Esta faceta era nueva.
Ahora fue el turno de Marion bufar, dejando escapar una risa satírica que intento disimularla al acercar al muñeco que abrazaba a su cara. —…Qué… gra-gracioso… y… tan e-estúpido… Maty…
Decir que la burla y el menosprecio que le hacían las Hana-gumi, seguido de algunos cuantos integrantes del grupo de Hao que les sonreía con sátira; enfureció a Bason al grado que estaba a punto de abalanzarse hacía la jovencita de coletas y ojeras con vestido gótico. Sin embargo, alguien lo contuvo al intervenir y decir:
— Supongo que te es gracioso porque nunca sabrán lo que es seguir a alguien por decisión propia y genuina —Rebatió Ren dándole una arrogante sonrisa mezclada de lastima.
Un súbito silencio sepulcral y tenso reino en el lugar. El joven Tao puede que tuviera su propia cruz, pero no era precisamente alguien indefenso, sabiendo sacar provecho a su lenguaje mordaz e igualmente, tuvo apoyo para echarle más leña a la situación:
— En lugar de seguirlo bajo amenazas u obligación —Completó Horo, encogiéndose de hombros con una expresión condescendiente.
Muchos, por no decir la mayoría de los seguidores no se tomó muy bien las palabras del dúo adolescente y si bien el grupito de jóvenes sabían que estaban en desventaja. Igual no se iban a quedar quietos a tolerar como eran insultados, aunque eso implique que están cayendo en su juegos para incitarlos a pelear.
— Es molesto… ruidoso… —Murmuraba Marion, disgustada y emanando un hostil furyoku de su menuda figura. Tanto Kanna, Damayaji, Matilda, Hao y Opacho supieron lo que sucedería a continuación…
Fue cuestión de segundos, el inamovible muñeco que colgaba lánguidamente entre los brazos de la chamana de origen italiano y aspecto de muñeca con un adorable vestuario gótico: movió casualmente su mano de trapo con la que sostenía el arma y apunto hacía Ren como al Ainu, seguido de apretar el gatillo.
— Prefiero que mueran.
Sin embargo, el quién intercedió el disparo resulto ser Yoh quién había activado su OverSoul. Desviando el disparo con facilidad para confusión de algunos y para otros, dedujeron que si bien Marion Phauna es mucho más fuerte que el castaño, lo más seguro que por estar enojada, afecto la potencia de fuerza en el disparo. Mientras que el menor de los Asakura, uno de sus mejores puntos siempre es su innata calma.
Hao admiró satisfecho a su gemelo, mientras tarareaba alguna melodía entretenido con el drama que se armaba ante sus ojos.
— ¡No te entrometas! —Gritó Marion molesta, en consecuencia su furyoku incrementaba más y más de manera hostil e irascible. En cuanto Kanna y Matilda que conoce a su colega bruja, pronto hicieron una cara preocupada como cansada al ver que una vez más Mari se estaba dejando llevar por sus emociones…
Pensarías a simple vista que Marion es alguien indiferente a su entorno y no es fácil de conmover, pero al contrario de las expectativas a su apariencia, la pequeña bruja italiana solía estar irritable por sufrir de un severo insomnio y porque antes de unirse al grupo de Hao, creció en un entorno muy violento dado a ser un familiar directo de la mafia.
— ¡Espera! —Exclamó Yoh con una expresión seria sin desactivar su OverSoul, pero Marion ya hacía que su muñeco le apuntara… — ¡VOY A VOMITAR!
Por reflejo inmediato, todos reaccionaron retrocediendo cinco pasos por precaución. Alejándose del menor de los gemelos Asakura como si apestara o tuviera una enfermedad venérea contagiosa. Opacho arrugo la cara entre el asqueo y la preocupación, mientras que Hao tenía una expresión indescriptible al no esperarse el repentino desenlace, por supuesto, no era el único…
Gracias a las repentinas palabras del perezoso chamán, pudieron notar lo que había pasado desapercibido antes cuando intercepto el disparo de Phauna. Yoh Asakura estaba traspirando como si estuviera en un desierto, con un lánguido pero chistoso semblante pálido y temblando como una hoja en una brisa torrencial. Amidamaru, ya no sintiendo el mismo instinto asesino de antes en el entorno, deshizo el OverSoul y aprovecho para enfocar toda su preocupación hacía su maestro.
[¡Amo Yoh, le dije que mejor no hiciera movimientos bruscos si el mareo persistía!]
— ¡Yoh, ¿Estás bien?! —Gritó Manta alarmado, seguido de los demás. Horo y Chocolove admirando a su alrededor un tanto a la defensiva si su condición es por una técnica chamán del enemigo.
— Relájense, creo que es vértigo —Intervino Hang Zang-Ching quién se acercó sin pensarlo, y cuando HoroHoro como Chocolove se interpusieron como muralla protectora, el chino con su gran manopla que casi cubría los rostros de los dos adolescentes, los empujó a un lado sin tacto. — Chico, inhala profundo y exhala con la vista al frente —Le dijo, situándose a un lado de Yoh, haciendo que se apoye en él. — ¿Puedes caminar? Lo mejor es que estés sentado.
Yoh comenzó a caminar, siendo apoyado tanto por Hang que coloco su mano en la espalda del castaño, mientras que Ren de brazos cruzados tan sólo se situó del lado contrario. Atento de si por su lado, el chamán perezoso se llegaba a caer para ayudarlo.
Una vez cerca de la gran mesa-banco metálica que se ubica en el medio del PB de la Fabrica, la cual conecta con todos los dormitorios de los residentes más la cocina y un salón extra; sentaron en una de las bancas laterales a Yoh, quedando del lado izquierdo de Hao quien suele sentarse en la pequeña banca que se ubica en los lados más estrechos de la gran mesa rectangular.
Zang-Ching no tardo en examinarlo con sus estudios de medicina que alcanzo a estudiar casi por siete años, lastimosamente a un año de graduarse… ya había iniciado sus problemas con las apuestas conllevando a conocer a Hao Asakura.
— Parece que sabes lo que haces… —Comentó sin tacto HoroHoro al ver como Hang le tomaba el pulso como otras inspecciones a Yoh quién prefirió acostarlo mientras que decía en voz alta y con cierto tecnicismo, la condición del paciente.
— Hang desciende de una familia de médicos —Contestó en su lugar Tabarsi, quién se mantenía bajo perfil desde que lo castigaron.
— Igual no es como si fuera acabado la carrera —Aclaró el chamán chino encogiéndose de hombros, restándole importancia al dato personal de su pasado. Al observar que Yoh y Manta le miraron entre preocupado como perturbados, se rio divertido. — Descuida chico, ni que te fuera abrir el estomago y hacerte una cirugía aquí mismo.
Tanto el pequeño humano como el perezoso chamán tan sólo se limitaron a reír a media voz, gracias a que ya tenían una desagradable experiencia, cuando conocieron a Fausto por primera vez. Comprendiendo mejor que nadie la complicidad entre los dos "mejores amigos" por el milenario Onmyōji que podía leerles la mente sin filtros.
El sonido metálico como el tintineo que produce la porcelana al ser golpeada suavemente, atrajo la atención de Hao. Viendo como era dejada sobre la mesa una charola metálica que contenía un plato pequeño con barras de chocolate cortada en trozos de un bocado junto con una taza humeante que emanaba de su boquilla un agradable aroma de hierbas.
Él alzó la mirada para hallar quién deposito la charola, siendo Zahira que estaba de pie a su lado izquierdo a una distancia prudente. Posteriormente la chamana de cabello morado, dejó sobre la mesa la otra charola que llevaba en su otra mano, conteniendo está: una pequeña tetera humeante que desprendía un aroma frutal, más una taza vacía y dos platos con bocadillos que se veían apetecibles a simple vista. Por lo que tentado al darle el visto bueno, el chamán de las estrellas extendió la mano para tomar uno…
Sin embargo, la charola que era su objetivo, fue empujada lejos de su mano extendida mientras que otra mano ajena, le obstaculizaba. Frunció el ceño disgustado, sosteniendo dicha mano que se interpuso como una muralla a tomar un bocadillo y alzó la mirada, cruzándola de inmediato con unos ojos grises cristalinos que lo confrontaban sin amedrentarse.
— Son para Opacho —Y dándole veracidad a su revelación, con su mano libre, empujó la charola hacía la aludida quién yacía sentada a un lado del Onmyōji.
Ahora fue el turno de la pequeña niña de orígenes africanos en protestar:
— Opacho no tiene problemas en compartirlo ¡En especial si es con el Señor Hao!
La milenaria alma sonrío triunfante como complacido de recibir el apoyo de la menor, girando hacía Zahira con ese indiscutible aire fanfarrón. — Ya la escuchaste —E hizo el ademán de tomar un bocadillo, más no conto que Zai arrastro la charola lejos de su mano (Otra vez).
— Tú ya tienes los tuyos, porque cumplen con tus gustos.
Él al escucharla, su atención se desvió a ver la otra charola en la mesa, dedicándole una mirada despectiva. En cuanto a Zahira al ver lo qué observaba con desdén, le aclaró:
— Eso es para Yoh y su mareo —El aludido que yacía mejor, reaccionó al removerse en su sitió y parpadeando de manera perezosa al estarse quedando dormido luego de que Hang, lo acostó en la banca como si fuera una camilla e indico que hiciera ejercicios de respiración por varios minutos. — Lo que buscas, lo trae Luchist.
— Señor, disculpe la demora.
El clérigo chamán apareció de manera oportuna del lado opuesto donde se encuentra Zahira y dejó la charola en la mesa que, en efecto, Hao confirmó a regañadientes que el contenido de la nueva charola cumplía a la perfección con sus gustos…
Un aroma profundo y ahumado desprendía de la tetera humeante que yacía en ella junto con la taza vacía, reconociéndolo como el té Lapsang Souchong. Bebida que iba muy bien con los bocadillos acompañantes que contenían la charola, siendo crujientes croquetas de pescado empanizadas que emanaban una armoniosa combinación de especies junto con una salsa aparte para untarlos. Además de otro platillo que reconoció como tofú cortado en cubos, marinado y salteado con vegetales.
A diferencia de los bocadillos dirigidos hacía Opacho que eran banderillas de salchichas empanizada de maíz y pequeñas tortas saladas de maíz, acompañada de una fragante crema de queso para untarles al gusto.
{Mierda} Maldijo el milenario chamán al ver que la chamana conocía muy bien sus gustos gastronómicos y no podía refutarle tan fácilmente. Aun así, no quería darle el gusto, sobretodo cuando podía sentir su mirada burlona taladrando su cráneo. Tampoco ayudaba tener varias miradas curiosas a su persona en espera de su veredicto del debate con Zahira.
— ¿Y bieeen~?
—…Nada mal —Contestó indiferente, asegurándose de sepultar las ganas como emoción de degustar la pequeña merienda servida. — Igual, probaré un poco de lo de Opacho…
— Como quieras —Respondió ella, no muy sorprendida al ver que el supuesto adulto encerrado en el cuerpo de un adolescente, con una actitud orgullosa y obstinada se negaba a demostrar su entusiasmo por la comida servida. Prefiriendo mantener tanto esa actitud como careta compuesta. — ¿Ahora me permites mi mano? ¿O acaso quieres que te alimenten también?
Hao sonrío en picardía en respuesta al ofrecimiento sarcástico y agregando en un tono coqueto: — Si tanto lo deseas, puedo concedértelo con gusto…
Zahira sonrió, tragándose la palabrota que quería decir al ver la postura cargada del descarado egocentrismo del Onmyōji, junto con sus palabras que, entre líneas, hacía alarde de su "generosidad" al "concederle" como si él fuera algún Idol o deidad y ella su maldita fan devota. A cambio, pensó en otra solución para borrarle esa molesta sonrisita arrogante.
— Entiendo… ¡PEYOTE!
La sonrisa arrogante de Hao se borró de inmediato, a la vez que Zai con su mano libre chasqueo los dedos. En consecuencia, con su sombra control a través de los poderes de Érebo el cual mantiene castigado en un rincón a Bill, Tabarsi y Peyote. Éste último ahora se levantó del suelo y camino en dirección a la milenaria alma, como si estuviera en piloto automático. Sin embargo, en el rostro del mexicano chamán se reflejaba tanto la confusión como una inexplicable esperanza.
— Peyote, ya escuchaste a su Alteza —Le indicó apenas el mariachi llegó a la mesa, donde se sienta Hao y aprovechando que este, por el reciente disgusto sorpresa aflojó el agarre en su mano, ella se liberó de inmediato al recuperar su mano.
El adolescente no tan adolescente, pronto objetó con la idea: — Eso es-…
Pero el potente grito de alegría del mismísimo Peyote, clásico en los mariachis mexicanos lo interrumpió. Luego de la expresión de júbilo de larga duración, quizás de un minuto o más. El cantante chamán tenía una expresión conmovida, casi en lágrimas como un hombre que vagó por semanas en un desierto y finalmente después de tanto sufrimiento, consiguió el Oasis soñado.
— Disfrútalo~ —Tarareo Zai que para los oídos de Hao, percibió cierta ironía en su voz.
Peyote que a inicios no simpatizaba en lo absoluto con Zahira, ahora la veía como si fuera una eminencia y si bien, estaba tentado de hacerle alabanzas, más importante era alimentar a su Señor. Objeto de su pasional adoración y devoción absoluta. A cambio, en un gesto de hermandad, golpeándose el pecho cerca del corazón le ofreció con sinceridad:
— Cuando quieras dedicarle a alguien una balada o ranchera bien matadora, estoy a la orden.
Zahira repitió el mismo gesto de Peyote, casi cargado con la misma formalidad fraternal del mariachi para luego darse la retirada a la cocina, llevándose consigo a empujones a un preocupado Brocken y a un arrastrado Luchist que yacía tieso como una estatua ante el shock mientras que sudaba nervioso…
Su Señor… Estaba muy callado y la sombra que se proyectaba a la altura de sus ojos…
No auguraba nada bueno. Sin duda alguna, la maldita acosadora de su Señor cruzó la línea suicida. Mientras que ellos se retiraron a la cocina, el resto andaban cautelosos. Podían sentir la tensión en la atmosfera con excepción de Peyote, que estaba más nervioso pero emocionado como doncella enamorada que va camino al altar a ser desposada por su futuro esposo.
Incluso Yoh, se le había pasado la somnolencia y se levanto de su asiento con la espalda rígida, dándole miradas furtivas de preocupación a su gemelo y al mariachi. Manta se aferro a la camisa de su amigo y de vez en cuando tirando de él, sin duda alguna Hao explotaría en cualquier momento ¡Y ellos era uno de los que estaban más cerca!
— Bueno, Señor Hao permi-…
— No —Dijo de improvisto, su voz si bien mantenía un tono suave y jovial, esta vez se percibía una seca frialdad. — Es innecesario Peyote.
— Ah… pe-pero…
— Gracias Peyote —La voz tajante en claro rechazo cortante, más con la inconfundible sonrisa de póker acalló todo intento de insistencia del mariachi.
Aunque el chamán de las estrellas no tuvo que elevar en ningún segundo su furyoku de manera amenazadora o hacer una cara disgustada, de alguna manera su silencio era aun más inquietante y no ayudaba esa sonrisa indescifrable. En cuanto Peyote se alejo cabizbajo de la mesa, pero en su mente su estado de ánimo era lo opuesto a lo que reflejaba en su actitud…
{¡Incluso su frialdad es TAN ARDIENTE~!} Alabó el mexicano chamán, cegado por la personalidad oscura que acompañaba fielmente al Onmyōji junto su actitud jovial y reservada.
— Señor Hao… ¿No comerá?
El resto de presentes gritaron mentalmente alarmados, reprimiendo que sus nervios como angustias se reflejaran en sus rostros ¡¿Por qué de todas las cosas, tienen que mencionarle justo la causa de la discordia?!
— Perdí el apetito, Opacho. Pero tú puedes comer.
La niña hizo una cara no muy segura, aun así decidió comer porque a través del reishi, Hao le insistió por segunda vez y le sirvió la bebida caliente que acompañaba los bocadillos para la menor. Haciéndole más hincapié que comiera, él tampoco quería que ella se privara de comer lo cual no es bueno a su edad.
— Tú también Yoh…
— ¿Eh? ¡¿Qu-?!
Ignorando su sobrerreacción, extendió la mano y chequeo su temperatura al situar el dorso de su mano sobre la frente de su gemelo, provocando que Yoh pusiera una chistosa cara de desconcierto mientras colocaba los ojos en blanco. — ¿Ya te sientes mejor?
— A-Ah, sí. Gracias a Hang…
— Qué bueno —Contestó sin más en un tono elocuente y cordial, sin perder su sonrisa de póker que en esos momentos era más inquietante de lo usual. — Tomate la infusión, te hará bien. Mi otra mitad debe estar en óptimas condiciones.
Como un niño obediente, el menor de los Asakura tomó la taza que fue traída para él que todavía yacía caliente y tomo un pequeño sorbo del fragante líquido herbario con un ligero toque dulce que provocó un efecto relajante en él.
— ¿Unos bocadillos? —Le ofreció el contenido de la charola que fue traída para él, al mismo tiempo Opacho que tenía la boca llena en esos momentos, también le extendió uno de sus bocadillos de su propia charola la cual ya estaba degustando felizmente.
— No, pero gracias a ambos —Hizo una pausa mientras que iba a tomar otro sorbo de su infusión, soltando una pequeña risa y agregando: — Gracias por preocuparte, Nii-chan.
Automáticamente en cuestión de segundos… una sombra se proyecto a la altura de los ojos del Onmyōji, siendo vista por el resto a excepción de Yoh que degustaba su bebida caliente con una actitud despreocupada. Muchos de los seguidores se persignaron o empezaron a recitar mentalmente su mantra, otros del bando de Yoh contuvieron la respiración como Manta que se puso rígido mientras que su cabello se erizo tal como el pelaje de un gato asustadizo.
— E Yoh…
— ¿Hmm?
— No me llames hermano.
.
.
.
Media hora después el esperado desayuno estuvo listo, pero en ese corto intervalo de tiempo fueron los más largos para los chamanes que estaban bajo la compañía de Hao. Primero porque en algún punto HoroHoro le gano el hambre y se las dio de valiente para tomar de los bocadillos que fueron servidos para el Onmyōji que, al principio esté comentó que había perdido el apetito y no quería comer.
Sin embargo, tan pronto como extendió a tomar una croqueta de pescado mientras que aprovechaba que Hao dialogaba con Yoh, Manta y entre alguna que otra intervención de parte de los seguidores del bando enemigo durante la charla…
Acabó recibiendo un manotazo del mismísimo milenario chamán, refutando un simple "Es MÍO" y pese a las protestas del Ainu, tuvo que callar porque tan pronto como Boris lo confronto en defensa de su Señor, dando inicio a una posible pelea… Un par de tentáculos negros emergieron detrás de Horo como de Boris y les dieron un latigazo a ambos en sus respectivas nalgas que hizo un eco por toda la fábrica. Seguido de la voz de Zahira desde la cocina que no quería peleas o de lo contrario serán castigados.
Gracias a esa amenaza latente de la chamana, la paz se mantuvo hasta el presente en que apareció Brocken con su OverSoul de Legos junto con el apoyo de Luchist, Damayaji, Zahira, Chocolove, Manta e Yoh. El pequeño grupo mencionado iban poniendo la mesa, numerosos utensilios para comer como una gran variedad de platillos coloridos y humeantes que emanaban un armonioso aroma de especies que incitaban el apetito.
Las cargas más grandes, fueron llevadas por Brocken a través de su OverSoul y Bill, siendo un par de calderos grandes. Uno contenía un gran estofado a base de vegetales y pescado, mientras que el otro caldero era un estofado a base de carne de res como chuletas de cerdo ahumada con una combinación de vegetales. El tercero fue depositado por Zahira a través de los poderes de Érebo, siendo una gran olla que contenía arroz.
Aparte, había otra variedad como panes de diferentes formas como tamaños y a la vez una montaña de bollos chinos rellenos cocidos a vapor junto una variedad de salsas como aderezos para acompañar al gusto de cada quién.
Sin duda era un festín de desayuno, provocando que todos estuvieran de buen humor y el ambiente se tornara alegre. Fluyendo las conversaciones, las bromas e incluso algunas discusiones triviales sin diferencias de bandos…
Hao aunque degustaba satisfecho su comida, yendo por su segunda repetición, no podía evitar mirar la situación con algo de gracia e ironía… Podía sentir por el reishi los estados emocionales como escuchar los pensamientos de todos los presentes (con excepción de Zahira). Son bandos enemigos pero ahí estaban tratándose como si fueran conocidos de toda la vida.
{…Qué divertido}
El pensamiento, acompañado de una risa le hizo desviar su atención a su lado izquierdo, hallando a su gemelo quien miraba distraído la disputa entre HoroHoro, Peyote contra Tao y Hang sobre como comer los bollos a vapor, por otra parte Chocolove, Bill junto con Boris y Damayaji tenían otro debate amistoso referente a sus culturas como del chamanismo. Sin embargo, el dueño del pensamiento como de la risa no era Yoh, sino la persona sentada al lado de éste quién apenas sobresalía su cabeza de la mesa…
Manta Oyamada.
El pequeño humano desbordaba felicidad mientras tenía el mismo pensamiento del Onmyōji sobre que a pesar de ser bandos enemigos e igual todos charlaban de manera amistosa, aunque fuera una mera ilusión en esos instantes… Era gracioso, irónico y… triste a los ojos del humano verlo, porque la conclusión de ambos bandos estaban bien cimentados por lo que no retrocederían.
{¿De verdad no hay una manera…?} Cuestionó el humano un poco desanimado al considerar que el bando de Hao no se veía tan malo, no negaría lo intimidantes que eran, pero al menos a simple vista no parecían malos.
«— Madre, ¿Qué es lo que esperas de mí? No pienso retroceder, si me has seguido todo este tiempo sabrás que intenté de todo y acabo en una conclusión; la humanidad es una causa perdida.
Su madre que miraba en silencio el cielo con los tonos del atardecer, sin perder la sonrisa de soslayo: —Yo quiero pasar mí tiempo con mí hijo ¿No te parece linda esa nube? Parece una cereza.
— ¡Madre~! No me estás escuchando —Le protestó en un tono infantil, no podía enojarse con ella pero igual le frustraba que le tomara el pelo.
— Te escucho mi pequeño, pero esa es una conclusión muy pesimista. De por sí, con ese objetivo no estás siendo mejor que esa "humanidad".
Él bufó. — Claro madre, pero el problema no sé solucionará con solo palabras bonitas. El mundo no mejorará porque la gente no cambia-…
— Ha-Ah —Le interrumpió en negativa. — Te equivocas ahí, cariño. Las personas son capaces de cambiar, sólo a través de los encuentros. Sea para bien o para mal.»
La sensación de incomodidad saco de sus recuerdos al milenario chamán, siendo la causa el mismo humano del cual no le sorprendió y tal cómo dedujo, con su admiración a los chamanes despertó los pensamientos negativos que florecieron en el corazón de Oyamada. Gracias a su propio complejo de inferioridad que ha ido acumulando a lo largo de toda su vida hasta el presente…
A los ojos resignados de Hao: los humanos jamás van a cambiar, fueran sus intenciones buenas o malas, naturalmente son unos parásitos egoístas. No importa cuán comprensivo intente ser Oyamada, ni la ingenua ideología de Yoh de que todo aquel que ve espíritus, sea humano o chamán, jamás serán malvados. Ambos entenderán con el tiempo sobre la innegable realidad de la brecha que los separa y no importará cuanto empeño pongan en cruzarla, jamás podrán superarla.
{…Bueno, ya lo aprenderán en el corto tiempo que les queda hasta mi coronación del Shaman King} Pensó con convicción, sonriendo para sus adentros ya saboreando tener el poder de los Grandes Espíritus.
Los chamanes son la raza por excelencia, surgieron como evolución de la asquerosa humanidad. Ya los humanos han vivido demasiado, es solo el flujo natural de la vida del más fuerte sobrevive e Yoh como sus "amiguitos" deberán comprender en su ingenua necedad.
— ¿Qué ocurre, Manta?
— ¡Ah! Yo… —Al ver que Yoh le mantenía la mirada, esperando paciente con una sonrisa relajada de que terminara de hablar. El pequeño humano dijo a medias sus angustias: — Sólo pensaba que es asombroso estar aquí, pese a… ya sabes, ser tan diferentes.
— Eeeh, Manta tan pequeño ¿Y ya estás sonando como un viejo?
— ¡¿A quién le dices enano?! —Protestó rápidamente para luego inflar sus cachetes. El Asakura menor pronto se rio, era demasiado tentador y divertido fastidiar a su amigo.
— Lo siento —Se disculpó pero Oyamada bufó al notar en su voz la risa contenida. — Pero lo piensas demasiado. Si estás aquí, es por algo.
— ¿Me vas a decir que ahora crees en el destino? —Comentó escéptico con un tono bromista, conociendo al perezoso de su amigo que es súper renuente a las supersticiones proféticas. Y se supone que ÉL es el chamán.
— No. Prefiero hacer lo que quiero y fluir con ello —Contestó, haciendo que el humano sonriera divertido al prever la respuesta esperada. — ¿Y por eso ambos estamos aquí, no? Al fin y al cabo, estamos en la búsqueda de lo que nos hace feliz.
Manta pareció sorprendido al hallar un punto de reflexión en sus palabras y, de hecho, en estos momentos se estaba divirtiendo más que nunca desde que conoció a Yoh, entre otras personas que proceden del chamanismo. Al punto que ahora no se imagina como rayos pudo vivir antes en una vida tan monótona, basada en obligaciones y un futuro premeditado por sus padres.
—…Sí, tienes toda la razón.
Las emociones negativas en el humano a los ojos de los usuarios de reishi; se desvanecieron por completo. Preexistiendo tan solo un sentimiento de paz, gratitud y optimismo…
— Pues siempre.
Agregó en un tono fanfarrón y bromista el castaño, haciendo que el humano entre risas dijera: — Uy, quisiera escucharte decir eso con Anna presente.
De inmediato el semblante de Yoh se tornó en puchero y protestó: — Ay amigo, no me quieras tanto.
Sólo causando un mayor estallido de risas en el pequeño humano que pronto contagio a los gemelos Asakura… Espera. ¿Gemelos…? Manta e Yoh de improvisto dejaron de reír al ser consientes de que oían una tercera risa acompañándolos, en un tono más modesto y aterciopelado…
Para cuando repararon en el originario de tal risa, hallaron a Hao que mantenía su jovial sonrisa superficial, mientras que comía con gracia su desayuno y al ser consciente de tener la atención del dúo "Mejores amigos", alzó su mirada de su plato para enfocarla en ambos jóvenes y decir elocuente (omitiendo de manera olímpica la incomodidad que sentían su gemelo como el humano):
— Me alegro ver que se divierten, como buen anfitrión debo priorizar una agradable estadía a mis invitados, aun si en su mayoría fueron inesperadas —A pesar del tono cordial de Hao, la incomodidad se acrecentó aún más para Manta e Yoh al recordarles que el grupito del menor de los gemelos se auto-invitaron. — ¿O erré en mis intenciones?
El Onmyōji pronto observo como su preciada mitad y el enano humano cabeceaba en negativa.
—…Ah, uhm… Igual me disculpo por venir de sor-sorpresa —Se disculpó nervioso y tímido Oyamada que no tuvo voluntad ni valentía para mirar a los ojos a Hao, quién si bien le intrigaba mucho no significa que dejara de intimidarle. El hermano y a la vez antepasado de Yoh, tenía una presencia muy prepotente que ni lograba suavizarse bajo esa careta simpática.
— Oh descuida, ya estoy acostumbrado. Mil años no pasaron en vano, Tama.
— Es Manta, Señor —Intervino Opacho, a pesar que los cuatros sabían en el fondo que el alma milenaria cometió el error apropósito. En consecuencia, el adulto encerrado en el cuerpo de adolescente, disfrutaba a través del reishi como el pequeño humano se retorcía en su interior irritado pero tragándose las ganas de corregirle por su propia cobardía.
— Oh, cierto —Exclamó fingiendo inocencia y culpa al notar su "error". — Pero nuestro pequeño amigo no se enojaría por un diminuto desliz ¿O sí? —Manta negó a su interrogante con una chistosa e infantil mueca que mal disimulaba su irritación al ahora escuchar como el Onmyōji todavía entre líneas lo seguía provocando.
Y por supuesto, todo bajo la mirada satisfecha de Hao que comenzaba a entender porque su gemelo tenía al hilarante humano a su lado. Era tan simplón que era demasiado fácil de molestar.
— Ah —Exclamó de improvisto el mayor de los Asakura, como si acabara de recordar algo. — E Yoh, para las próximas reuniones no me importaría que traigas contigo a Anna —Pronunció el nombre femenino en un descarado tono pícaro y sugestivo. — Ella siempre será bienvenida.
El chamán de las estrellas tuvo que hacer un esfuerzo para no reírse al ver la expresión de Oyamada que de inmediato sin saber disimular lo que pensaba, le dirigía una mirada de desaprobación que le hacía ver como la típica vieja criticona, solo le faltaba el vestido floreado y los rulo de plástico enrollados en el cabello.
Y es que el humano había presenciado en su primer encuentro, como demostró abiertamente su interés hacía Anna a quién no dudo de proponerle ser su Reina, una vez que ganara la Shaman Fight.
— Claro —Contestó relajado Yoh después de unos segundos, al mismo tiempo Manta volteo ahora a ver al gemelo menor mientras hacía una expresión de horror mezclada con frustración y ponía los ojos en blanco. A cambio, el sucesor del clan Asakura le devolvía la mirada de total confusión a su pequeño amigo que de repente adopto una rara actitud.
{¡Yoh, no! ¡Es una trampa! ¡Él te quiere quitar a Anna…!} Gritaba en sus pensamientos Manta como a la vez en las mentes tanto de Hao y Opacho, los cuales coincidieron al opinar que para ser un enano, era uno muy ruidoso.
— Pero no aseguro nada —Agregó el menor de los Asakura, ignorante de las dobles intenciones tanto de su hermano mayor como del calvario interno de Oyamada. — Dudo que ella venga y de por sí, de buena gana.
— Inténtalo —Insistió. — Estoy seguro que le acabará gustando venir, me aseguraré personalmente que a ella no le falte nada aquí.
{¡Descarado!} Explotó Manta indignado {¡Anna solo tiene ojos para Yoh! ¡No te saldrás con la tuya, tú… tú…! ¡GATO ROMPE HOGARES!}
Finalmente Hao no se pudo contener en soltar una carcajada con gusto al oír el "insulto más ofensivo" que pensó el humano y el más peculiar que ha recibido en todos estos siglos. En cuanto a Opacho, le dirigía una mirada de incomprensión a su Señor por resultarle tan gracioso al ruidoso humano.
— También puedes traer de vez en cuando a tú pequeño amigo.
Manta le dirigió una mirada descontenta al chamán de las estrellas al volver leer entre líneas la broma de hacer hincapié sobre su estatura como el despectivo. Por otra parte, en otro sector del comedor que yacía igual de animado…
— ¡Eh, Chicos! voy a la cocina ¿Alguien quiere que le traiga algo?
— ¡A mí unos chiles! —Exclamó Peyote para desconcierto de HoroHoro, Chocolove, Damayaji y Tabarsi dedicándole una mirada de "¡¿Más picante?!" porque el mariachi le ha echado todas las salsas picantes a sus platos pero éste igual se sigue quejando de no ser lo suficiente picante.
— Yo quisiera crema agria —Pidió Boris (ya no tan resentido por la nalgada que recibió horas atrás), agregando: — Creo que estaba en el segundo piso del refrigerador, al fondo.
— ¿Alguien más?
— A mi unos hielos —Intervino Horo, finalmente Zahira al ver que nadie más habló, se marchó a la cocina sin saber que pronto sería abordada.
.
.
.
Zahira se adentro a la cocina, una que era más o menos amplia y con un estilo rustico con muebles como los electrodomésticos esenciales, aunque algo anticuados pero bien conservados. Aparte tenía integrado un gran horno de leña en una esquina y un cuarto de tamaño mediano con puertas dobles en donde se almacenaba los alimentos secos como enlatados.
Tenía ya conocimiento donde estaba cada cosa en su lugar, además que Érebo le decía a veces dónde se hallaba el articulo si a simple vista no lo encontraba, siendo una búsqueda que no le llevo más de diez minutos mientras que lo colocaba sobre una bandeja metálica para hornear galletas, usándola como una charola para llevar todo en un solo viaje.
{Mmmm, siento que falta algo…}Pensó mirando de brazos cruzados el contenido de la bandeja. {¡Ah, unos limones!} Concluyó, chasqueando los dedos. No hay nada mejor que acompañar las comidas de mar con unos jugosos limones, el frescor ácido del fruto le daba un toque paradisíaco al paladar de Zahira que es una apasionada de las comidas cítricas y agridulces.
Se giro camino al cuarto contiguo de la cocina a buscar los frutos. No obstante, fue tacleada hasta que su espalda sintió la dureza de una pared… justo segundos antes que escuchó la advertencia de Érebo. Por lo que cuando se repuso del impacto en su espalda, en el momento que alzó la mirada no le sorprendió la identidad de su perpetrador.
— No te ves muy sorprendida.
— Conociendo lo resentido que eres, puedo decir qué te tardaste en sacar las garras.
Hao soltó una modesta risa con su habitual sonrisa superficial. — Entonces comprendes que te has equivocado, eso es bueno, me ahorras el tiempo. Así que… ¿Cómo lo enmendarás, huh~? —Le cuestionó malicioso como a la vez sitúo una de sus piernas entre las de Zahira, acortando más la distancia entre ellos. Sintiendo pronto como el voluminoso busto femenino se aplastaba contra el pecho masculino y luego él elevo su pierna que estaba entre las de ella, provocando que ejerciera presión en la intimidad femenina como a la vez alzando un poco a la chamana que ahora quedó casi a la altura de sus ojos.
En cuanto Zahira quien desde el ángulo del milenario chamán, parecía pasmada con la situación ya que su flequillo cubría sus ojos y estaba cabizbaja…
El Onmyōji al ver su silencio como reaccionar, considero que ya se había intimidado más no se sintió del todo mal, después de todo si ella ha estado actuando insolente con él debe estar preparada para asumir las consecuencias.
— Ja.
Un bufido casi como una risa vacía escuchó él, seguido de que su pierna que usó para separar las piernas femeninas ahora lo resentía porque la propia chamana estaba apoyando todo su peso corporal en su pierna como si fuera una silla y el mayor descaro es que alzó la mirada, mostrando una sonrisa audaz como cínica mientras cruzaba sus brazos por encima de su busto, marcando cierta distancia con el pecho masculino.
— Deberá ser más especifico, "su majestad" —Recalcó la última palabra en un tono irónico e indiferente. — ¿Qué hay que compensar con exactitud?
Hao quería quitar su pierna que estaba siendo usado como taburete y hacer que se cayera. Sin embargo, tampoco quería darle el gusto a ella de retroceder cuando para empezar fue él quien tuvo la iniciativa de intercalar su pierna y acortar las distancias en busca de hacerla perder los estribos, avergonzarla o intimidarla… Más no tuvo ningún efecto. Maldición ¡Incluso Anna tendría una mejor reacción de su agrado!
— Supuse que eras más lista ¿Dejé la vara muy alta?
Zahira rió entre dientes: — Estoy al tanto qué abuse de tú "confianza" —Recalcó lo último con ironía a sabiendas de ambos que Hao nunca confía en nadie lo suficiente dado a su historial de sufrir traiciones. — Pero más allá de compensar esa falta intencional, no sé de qué supuesta equivocación me atribuyes.
— Jugar a la ignorante no te absuelve, has sido muy grosera…
— ¿Grosera yo? —Le interrumpió, fingiendo sorpresa como confusión. — Si el día de hoy he sido servicial y hasta respetuosa con usted ¡¿HMP…?!
De improvisto, el chamán de las estrellas se inclino a ella y acortó la distancia entre sus rostros al punto que sus alientos chocaban con el rostro ajeno…
[¿Ya puedo hacerlo Eunuco?] Cuestiono Érebo en la mente de Zai, escuchándose de fondo las protestas de Asanoha.
— Si vas a ser "tan servicial", entonces compláceme bien —Le indico con una sonrisa maliciosa a la vez que sus ojos castaños se teñían de un brillante color rojizo, reflejo de su propio furyoku… para finalmente pretender besarla mientras que una mano intentaba filtrarse debajo de la blusa de la chamana, quien puso resistencia al descruzar sus brazos para sostenerle la muñeca…
— ¡…Señor Ha-!
El aludido chasqueo la lengua ante la inoportuna interrupción, pudo sentir gracias al reishi la vergüenza ajena como sorpresa e incomodidad de la persona que lo llamo. Suspiro lánguidamente para sus adentros, reuniendo toda la paciencia para girar a confrontar quien los interrumpió y hablar en su acostumbrado tono aterciopelado…
— ¿Qué sucede Marion?
La aludida que yacía de pie en la entrada de la cocina, ocultando su rostro sonrojado detrás de su muñeco maltrecho mientras lo estrujaba en sus brazos, contestó incomoda: —…El hu-humano… está causando… pro-problemas…
{¿Cuándo no?} Pensó fastidiado y malhumorado que interrumpieron su diversión personal. — Ya veo —Indicó al confirmar con el reishi como el molesto "ruido" resonaba con mayor fuerza en su cabeza entre la caótica lluvia de pensamientos como de emociones ajenas.
— Debemos parar, Zahira —La aludida que seguía acorralada contra la pared por el Onmyōji puso los ojos en blanco indignada por sus palabras, como si ella fuera concertado ser acorralada, besada y manoseada por él. ¡El colmo que lo decía tan descarado, enfrente de Marion quién estaba muerta de la vergüenza escuchando y malentendiendo todo!
— Claro… a menos que quieras continuarlo después…
Ella soltó una risa con desdén y respondió: — Eso NO pasará.
Pero él no se mostró disgustado por sus palabras, al contrario sus ojos que habían vuelto a ser castaños chispearon en clara diversión a la vez que una sonrisa traviesa se dibujaba en sus labios.
— Cuida lo que dices, se te puede devolver —Le aconsejo en un tono condescendiente.
— Oh ¿Cómo cuando tú te proclamaste el Shaman King hace mil años atrás? —Indicó impertinente, provocando un mutismo temporal reinar en la cocina.
— Puede que me haya tardado, pero eso será un hecho —Apartó su pierna entre las piernas femeninas, provocando que así ella pierda el equilibrio por unos segundos porque, para su lamento, Zai se mantuvo de pie al apoyarse de la pared. — Al igual que lo que iniciamos aquí, la próxima vez tú me rogaras por continuarlo.
— Está bien que tengas autoestima ¿Pero por qué exagerar?
— Solo es cuestión de tiempo Zahira~ —fanfarroneo en un canturreo, girándose y dirigiéndose a la salida donde estaba Marion estrujando incomoda a su muñeco favorito. — Creo que hasta ya te di una pista con lo que me puedes recompensar.
Zahira puso los ojos en blanco con una expresión de exasperación y pena ajena, despotricar insultos al Onmyōji era una pérdida de saliva, el chamán usaría toda ofensa a su favor y reafirmaría su delirio de que se desviviría por él como si fuera el único hombre disponible del planeta. Por fortuna, los adolescentes por fin se marcharon a indagar sobre el alboroto que se escuchaba desde la cocina, quedando Zai sola en la cocina…
«Asanoha, tu hijo lo perdimos. Quedo descerebrado de tanto reencarnar.» Protestó en sus pensamientos, sabiendo que sus espíritus escucharían sus pensamientos mientras que ella tenía unas tremendas ganas de patearle el culo al milenario chamán (Si tan solo fuera posible sin acabar como Brocken…).
[Exageras] Rebatió Asanoha en su mente quién escuchó y presencio todo junto con Érebo, manteniendo un perfil bajo. [Mi pequeño sólo está jugando, siempre ha sido un niño revoltoso.]
[Claro, si eso significa que es un cretino total. Oh, sí, que juguetón.] Ironizó Érebo que no le agradaba en lo absoluto Hao, en especial si está rondando cerca de su protegida.
En cuanto a la joven madre de la época Heian, no tomó bien el comentario y pronto le rezongó en su habitual tono suave [Señor Érebo el hecho que no tenga sentido del humor, no le da para andar menospreciando a mi hijo]
[No lo haría, si tan sólo se comportara civilizado]
[¡Él es más que civilizado!]
[¿Enserio? ¿El querer exterminar toda la humanidad por una "venganza" de mil años; no le da pistas de su deficiente coeficiente intelectual?]
{¡Agh! YA CÁLLENSE. Ni muertos, dejan de importunar} Explotó Zahira que al estar apoyada de la pared, sus piernas fueron cediendo, provocando que se deslizara hasta acabar sentada en el suelo. Tenía una expresión de incomodidad en su rostro pálido y sudoroso.
[¿Y a ti qué te pasa?] Cuestionaron al unísono ambos espíritus curiosos y extrañados por su reciente estado.
{Me pasa que el estúpido de tu hijo con su estúpido furyoku es difícil de soportar} Contestó, suspirando por enésima vez. El Furyoku de Hao era abrumador, intenso e imponente, intensificándose su presencia con el poder del Espíritu de Fuego que te hacía sentir sofocado junto la sensación de la piel ardiendo como si estuvieras en el filo de un cráter volcánico activo recibiendo el calor que emanaba su brillante lava. Así que era toda una hazaña mantener la compostura sin perturbarse ante la presión imponente del Furyoku chamán de las estrellas, quien ha triplicado su poder a unas cifras que a cualquier participante de la Shaman Fight desalentaría de continuar en el torneo.
[Haberlo dicho antes] Mencionó el Dios de la Oscuridad que pronto hizo que una neblina oscura emergiera alrededor de la chamana y la envolviera, quien mostró un semblante de alivio. [¿Mejor?]
{Muuucho mejor~, gracias} Canturreó feliz, disfrutando como el entorno se volvía fresco y la sensación como si sufriera una quemadura de primer grado por todo el cuerpo se iba desvaneciendo gradualmente. Era un atributo propio de Érebo, su oscuridad siempre estaba acompañada de una gélida brisa que se calaba hondo hasta tus huesos, entumeciendo tu cuerpo si te descuidabas…
[Bueno, supongo que hoy ganó la batalla mi hijo y su gente] Intervino Asanoha, suspirando frustrada, más no resignada. Su pequeño era todo un cabezota.
Reino un silencio cómplice entre los tres, en el fondo concordando con lo que dijo la mujer fantasma. Zai suspiró, tenía sueño y quería echarse a dormir en el suelo sin ganas de moverse más, ni que nadie la fastidiara… más no podía hacerlo, no con el escándalo de afuera que poseía una atmosfera tan incómoda.
.
~ (…) ~
.
Luchist apenas notó la presencia de su Señor Hao que se aproximaba al comedor, se le acercó con intención de hablarle pero rápidamente el Onmyōji alzó una mano en señal de silencio ya que gracias al Reishi, estaba al tanto de la situación sin haberlo presenciado desde el principio y en primera fila. Aparte quería ver a donde llevaría el debate del pequeño humano que explotó frustrado al sentirse discriminado…
¿O sólo reafirmo sus inseguridades ante la inevitable realidad de sus carencias?
— ¡¿Acaso no son también ustedes humanos?! —Se escuchó la voz de Manta en claro disgusto, quién había explotado cuando de pronto los comentarios de varios de los seguidores de Hao se tornó despectiva hacia la humanidad misma y que trasmutaron a hacer abiertas declaraciones destructivas.
— No somos iguales —Declaró Tabarsi inclemente, mezclado con arrogancia y un resentimiento latente dado a su pasado. — Nacimos diferente, incluso aunque el poder de un chamán esté dormido, tenemos una mejor conciencia de nuestro entorno como de la vida misma.
— ¿Y qué me dices de las personas HUMANAS que si forjaron vínculos afectivos y sinceros con los chamanes? ¿O los que ni siquiera han tenido la oportunidad de conocerlos y pueden coincidir con los chamanes al tener una mente abierta? ¿Acaso ellos también merecen morir sólo por lo que son? —Cuestionó Manta agitado, hablando a una gran velocidad pero siendo audible cada pregunta formulada.
— He ahí el problema, Manta Oyamada —Intervino Hao, provocando que su voz eclipsara toda la atención y los subordinados se abrieran paso para dejar ver a su líder que ahora tenía una mejor visión del humano que era escudado por Yoh y el resto de su grupito. — La humanidad que tanto defiendes rechaza todo lo que esté fuera de su comprensión y eso incluirá a esas personas que mencionas ¿Crees que mi gente o varios de los participantes, han llegado hasta aquí inmunes?
El pequeño le recorrió un escalofrío al admirar el semblante serio de todos los seguidores de Hao, incluso de parte de Yoh, Ren, Horo y Chocolove mostraron un semblante lúgubre al coincidir en el fondo con las palabras del milenario chamán. Una incomodidad y culpa se asentó en el corazón humano al desconocer el pasado de todos los chamanes presentes, pudiendo tal vez haber abordado de manera insensible un tema delicado.
—…A-Aun así… ¡No es la manera! —Objetó con cierta mensura. — No los conozco, ni sus historias pero… Eso no te hará mejor destruyéndolo todo, la violencia solo traerá más violencia.
Hao rio por lo bajo. — ¿Entonces qué propones? ¿Qué los chamanes callemos y soportemos como ya hemos estado haciendo desde siglos pasados?
— ¿Qué? ¡No…!
— Mientras que aquí hablamos, algún potencial chamán estará siendo discriminado, injuriado y vaya a saber que más por su mera naturaleza.
— ¡Pero…!
— Eso sin mencionar las guerras ¿Sabes que hay naciones todavía en guerras, huh~? ¿Y por qué crees la razón, si se supone que vivimos en una época civilizada? Aunque eso deberías saberlo, ya que eres un hijo de papi que heredará el negocio familiar y debes estar al tanto del mundo. Pero claro, eso es irrelevante para ti ¿No?
— ¡No es así!
— Porque mientras que andes en tu burbuja de privilegios ¿Qué importa mejorar el mundo para-…?
— Hao. Basta.
La firme voz de Yoh resonó por la Fábrica, y por tanto por sobre la de Hao que no esperaba tan pronto su intervención para defender a su "preciado amigo humano".
— No distorsiones las palabras, eso no es lo que está insinuando Manta y mucho menos él no es ese tipo de persona.
— ¿Y tú que podrías saber, hermanito? —Le cuestionó en un tono irónico, mientras que el menor de los Asakura tenía una expresión seria sin eludir su mirada incisiva. — Incluso en la "bondad" o "caridad" hay egoísmo.
—…Ese es un pensamiento estrecho, sólo te estás enfocando en lo malo.
— ¿Es así…? — Hao se mostró pensativo, adoptando una expresión aburrida e indiferente. — Entonces no tiene sentido prolongar esta conversación "sin sentido".
— ¡Ajá! Sólo quieres cortar la charla porque no soportas que no coincida-
Un fuerte golpe resonó en la Fábrica, interrumpiendo a HoroHoro que ya estaba protestando de dar por finalizado el tenso debate. La razón fue porque una vez más el Ainu, fue mandado a volar de un puñetazo por el Espíritu de Fuego.
— Así actuaría lo que insinúas si no "soportara coincidir" en nuestras opiniones, HoroHoro —Indicó el mayor de los Asakura con su sonrisa de póker. — A cambio, les di mi hospitalidad y pese a su actitud de arruinar un agradable banquete, estoy escuchando sus opiniones que difieren con la mía y la de mis seguidores ¿O no?
— ¡Ay Compadre! ¿Sigue vivo, o ya se me granizó y estiro la pata? —Preguntó Chocolove acercándose dónde impacto el Ainu en el que cayó varios objetos grandes y levanto un humo de polvo, no permitiendo ver con exactitud al originario de Hokkaido.
— No seas dramático —Amonestó Ren serio, quién yacía alerta pero conservando la compostura. — Afortunadamente para él, le suavizaron el impacto.
La nube de polvo pronto comenzó a asentarse y permitió ver que pronto entre la montaña de cajas de madera, barriles y tubos de metal; estos se movían para dejar ver una esfera oscura que una vez aparto todo los objetos peligrosos a su alrededor, se desvaneció y dejo ver a HoroHoro que despeinado yacía intacto como a la vez, bien enojado por el reciente altercado sorpresa.
— Sí, para su fortuna Zahira es una niñera diligente.
.
~ (…) ~
.
Al mismo tiempo en la cocina de la Fábrica, resonó un suspiro lánguido de la propia Zai que yacía acostada en el suelo con una expresión de aburrimiento y cansancio.
{A tú hijo le deben decir el "alma de las fiestas"} Bromeo sardónica.
Dōji que levitaba alrededor de Zai; sonrió maliciosa, cubriendo sus labios con la manga de su kimono a la vez que sus ojos castaños se encontraban con los grises de la chamana [Fufufu~Te sorprenderías]
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
FIN DEL CAPÍTULO 23.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
FINALMENTE pude salir de este capítulo que reescribí como no tienen idea. Disculpen la demora, tuve varios contratiempos. Como siempre, las actualizaciones de esté fic están fijadas los jueves o sábados de la semana. Sin embargo, no garantizó cuándo saldrá el otro capítulo, porque estoy algo ocupada pero esperó sacar el tiempo para traer otro capítulo con una ausencia más corta (Deséenme suerte).
Gracias por su paciencia como el apoyo, sobretodo por esta ausencia tan larga, he visto que más lectores se han animado en darle la oportunidad a leer mi fic o tenerlo en consideración para leerlo. Así que mis agradecimientos a:
Por los que se dan un tiempo a escribirme y compartir sus opiniones sobre la lectura, me alegro leer que lo disfrutan: Mikaelsonforever /-/ Gghala000 /-/ Clmaria.
Por los que se dan un tiempo en darle votos: Mikaelsonforever /-/ suzuya_emi /-/ EslindaMorales /-/ jj4679y /-/ atermisablack2 /-/ Hotaru7898 /-/ kirakiseki /-/ AriLug /-/ MariselaPimentel1 /-/ AshleyDanielCoronelM /-/ ChinaSoliz8 /-/ AtsukoHiroko /-/ Demon_Six /-/ TsubameRedRose.
Por los que se animan a brindarle una oportunidad de leer mi fic al anexarlos en sus listas de lecturas, espero que sea de sus gustos la trama de The Curse Project y me acompañen hasta su merecido final: AntheiaDiAngelo /-/ kirakiseki /-/ alejanknobi /-/ TKEMICHI-AZ /-/ kotaru-azx /-/ Ninoshcka /-/ emma_cardenas /-/ monica3r55 /-/ atermisablack2 /-/ kouta_azx /-/ AuralizRamos /-/ Casilda886 /-/ sumikyo_chan /-/ kereneliza10 /-/ AntheiaDiAngelo /-/ muyuki23 /-/ REYLAHARUNO /-/ Andyitzi17 /-/ annahelenasilva2003 /-/ DiegoNicolasGonzale5 /-/ CamilaGQ797 /-/ TsubameRedRose /-/ pucca_a_ama_garu /-/ Dazaii_teamo /-/ onepieceaz.
¡Muchas Gracias! Y no dejaré de decírselos. Espero que este año, poder ser más activa como ficker y acercarme más para darle el merecido final a este fic, como también más se sumen a la lectura y disfrutar de esta historia. Como Regalo, en un rato anexo un capítulo extra con unos FanArt de las dos parejas principales del fic y podrán ver en la plataforma Ao3 o Wattpad.
Sin más que decir, me despido hasta el próximo capítulo.
