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— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]
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The Curse Project
Por: Fjola Lovely.
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CAPÍTULO 26
Almas Gemelas
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Tamao caminaba por el segundo piso del Coliseo, dudando si regresar de donde vino para descender hasta planta baja y ver si interceptaba a Anna, en caso que haya terminado en acompañar a Yoh junto al resto del Equipo o si ir directamente a apartar los puestos…
— ¡Ow!
[¡Cuidado por dónde caminas!]
[¡¿Los ojos los tienes de adorno o qu-?!]
— ¡Ya basta! —Protestó Tamamura a duras penas al contener las ganas de llorar ante el impacto de la caída en su retaguardia. Sabía que Ponchi y Konchi intentaban defenderla (a su manera) pero más que ayudar con esa actitud altanera, solo iban agravar el problema. — Ah… yo lo si-…
— ¿Estás bien? —La presencia con la que choco, su tono era suave pero grave delatando ser la de un chico. Motivo por lo que la novata del arte Kokkuri-san alzó la mirada con cautela y nervios del suelo, no se le daba bien interactuar con hombres, apenas podía lidiar con Yoh, sus maestros Mikihisa y Yohmei. — Oh, tú ¿Vienes con Yoh, no?
Tamao se encogió de hombros, un tanto tímida y deseando que la situación acabara rápido. Solo estaba al tanto de que el joven de cabello peliverde por un tiempo viajo con el Señor Yoh pero después se alió con los X-LAWS y por cómo fue aquel rencuentro en la primera pelea del coliseo, sospechaba que no estaban en buenos términos con Yoh junto sus amigos dado a la atmosfera tensa e incómoda ¿Está bien que ella lo trate…?
— ¿No te puedes levantar? —Cuestionó Lyserg con un semblante preocupado y acortando la distancia, ya con intenciones de intentar cargarla.
— ¡No-¡ ¡Sí! ¡Wah! ¡Es-Estoy bien! —Exclamó de manera apresurada Tamao, levantándose de golpe y haciendo varias reverencias de pie mientras mentalmente se reprochaba su torpeza. Sentía que ha desperdiciado todo el tiempo de Anna por entrenarla para ayudarla a dejar de tartamudear. — Disculpa por tropezar-
— Está bien, descuida. Yo tampoco estaba viendo por donde iba.
[ista bien, ñiñi discuidi]
[ñiñi yi timpoquis istaba viendo ñiñi]
— ¡KONCHI! ¡PONCHI! —Les reclamó al escuchar a sus espíritus groseros remediar al joven británico. — ¡Lo sien-!
Lyserg tan solo alzo una mano y contestó: — Esta bien, Yoh me había mencionado un par de veces sobre unos espíritus animales algo… —Hizo una pausa, buscando un término adecuado sin ofender: — Difíciles. Supongo que fueron uno de los impulsores para que Yoh sea tan paciente y despreocupado.
Tamao cubrió con sus manos su cara avergonzada y de frustración. El chamán británico se sintió culpable al ver que sus palabras tan solo empeoraron el ánimo de la adolescente de peculiar cabello rosado.
— No te sientas mal, yo tuve también problemas con Morphin.
La joven iba a pronunciar una monosílaba hasta que escuchó un sinfín de tintineos que atrajeron su atención, cuando destapo su cara se halló una hada rosa que movía sus brazos en reclamos hacía el peliverde que alzaba ambas manos en son de paz.
— ¡Pero qué hermosa! —Exclamó cautivada Tamao, luego reparo en sus palabras al recibir la atención de Diethel como de la hada, esta última le sonrió y se acerco extendiéndole una de sus manitos en un saludo por lo que la novata Kokkuri-san no tardo en corresponderle al alzar su dedo índice, la cual fue tomada por la hada que ante el mínimo movimiento, emitía un tintineo melódico como el de una campanilla.
[¡Bah! Más bonito son mis bol-]
— ¡Le voy a decir a la señorita Anna lo mal que se están comportando!
[¡TRAIDORA!] Acusó Ponchi con una actitud súper ofendida y a la vez temerosa, porque conocía lo tirana que era la Itako.
[¡ME VALE MIERDA! ¡NI LE TEMO A ESA ENANA AMARGADA!]
— Oh, hola Señorita Anna —Saludó casualmente Lyserg en dirección a los animales en pañales flotantes, provocando que estos dos empalidecieran y sin atreverse a mirar detrás suyo, huyeran del lugar como almas que los lleva el diablo.
En cuanto Tamamura no tardo en reírse divertida por la astuta broma del chamán británico, quien divertido no tardo en acompañarla.
— Gracias, y una vez más lo si-
— Ah, está bien —Ante el sonido de la audiencia animada, pronto se dieron cuenta que la batalla dio inicio. Por lo que Tamao ya menos cautelosa con el simpático británico, se excusó para retirarse e hizo una educada reverencia, en el fondo algo impaciente porque quería ver al Señor Yoh y a los demás. — ¡Espera!
— ¿Qué ocurre? —Miró extrañada el inesperado semblante serio y vacilante del peliverde.
— ¿Qué tal les ha ido con esa chica? —Ante la mirada apremiante de la chamana, agregó: — La chica de cabello morado.
— ¿La Señorita Zai? ¿Se conocen?
Diethel con una expresión difícil y meditabunda, asintió. — Desde hace mucho, pero perdimos el contacto hasta que me enteré que participa en la Shaman Fight.
— ¡Wow! Es como suele decir el Señor Yohmei, el mundo es pequeño —Contestó Tamao algo sorprendida por la novedad. — ¿Entonces la busca? No creo que ella haya veni-
— De hecho no —Le interrumpió un tanto sombrío. — Tan solo la mencione para advertirles. No bajen la guardia ¡Ella…!
— Tamao ¿Qué te he dicho de hablar con extraños?
Tanto la aludida como Diethel se sobresaltaron al sentir una pesada atmosfera y se giraron en dirección dónde provino la voz. Hallando a una seria Anna Asakura con su yukata blanca y amarillo degradado al borde de la falda, que le llega a medio muslo con un patrón de molinillos de vientos junto su habitual pañoleta roja, siendo usada como obi, mientras su largo cabello ambarino, caía detrás de su espalda con excepción de los dos mechones que enmarcan su rostro.
— ¡A-Ah, yo…!
— La pelea a comenzado —Los ojos ámbar de la Itako centellaron de manera hostil e intimidante, pero no hacia la novata del Kokkuri-san quien tenía los nervios a flor de piel sino hacía Diethel, el cual si lo notó.
— Si pe-pero ¡Hick! —La adivinadora pelirosada al ver a Anna fruncir el ceño, de inmediato hizo una reverencia en dirección a Lyserg como despido y se retiro del lugar en dirección a tomar asiento.
— Disculpe, pero no debería de pagarlo contra la Señorita Tamao.
Anna quién iba a ignorar al británico, dispuesta a marcharse se detuvo en seco y se giro a confrontarlo. — En lugar de preocuparte por "aconsejar" a los demás, mejor enfócate de los grilletes que tiran de ti —Con la mirada apunto a un lugar en especifico, el cual siguió la trayectoria de la mirada ambarina hasta toparse con el grupo X-Laws en el tercer piso, mirándolos sin disimular y… sin lugar a duda, Marco no tenía una expresión para nada amistosa.
— Ellos… ellos solo están preocupados por mí —Refuto, en defensa a lo que insinuaba sus duras palabras, aunque muy el fondo sabía que estaba en problemas y lo que le esperaba era un castigo riguroso por parte de Marco.
— No me interesa —Contestó tajante e indiferente al malestar interno del joven al percatarse que estaba siendo vigilado. En cuanto Lyserg, un tanto irritado por la actitud seca como hostil de la joven, no pudo evitar responderle:
— Al menos yo si sé que esperar de ellos.
Anna quien ya estaba algo indispuesta con "la visita" de Hao y luego el escuchar como hablaban peste de su mejor amiga, no midió en lo absoluto el tacto de sus siguientes palabras con una media sonrisa cargada de desdén:
— Al menos yo no tengo que andar con la cola entre las patas.
Sin más que decir, se dio media vuelta y se marcho. Dando por terminada la discusión.
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«En una pradera donde el pasto seco alcanzaba a llegarle hasta por arriba de su cabeza, él se trasladaba como buscando algo o… a alguien. Su pulso estaba acelerado y no sabía si era por la ansiedad o por la adrenalina de correr bajo el sol del atardecer, no sabía identificar los sentimientos que invadían su pecho. Era como si… a pesar que percibía toda la situación como primera persona, se sentía tan ajeno…
Como si fuera tan solo un testigo.
Continuo moviéndose entre el pasto descolorado y seco, haciéndolo a un lado con sus pequeñas manitas sin importarle hacerse algunos rasguños en el proceso. Entonces luego de unos minutos, finalmente logró dar con su búsqueda, exclamando emocionado:
— ¡Aquí estás!
Una figura mucho más alta que él, dándole la espalda; vistiendo una yukata floreada con una pañoleta roja amarrada en su cintura y de un largo cabello rubio platino, atado con un listón blanco a la mitad de su melena; resultando ser una mujer de estatura como cuerpo menudo, la cual se giró, sin lograrle detallar bien su rostro con excepción de sus labios que tenía dibujado una maternal sonrisa.
— Aquí estoy, cariño. ¿Dónde estabas?
"Él mismo" se vio acortando la distancia con la mujer para abrazarla, quien no tardo en deducir sus intenciones, así que se agachó para recibirlo gustosa con los brazos abiertos. Un aroma sutil a lavanda invadió su olfato, resultándole tan familiar y nostálgico que a pesar de no sentirse triste, igual se sintió tentado a llorar…»
Abrió los ojos, hallándose asimismo acostado con el primer panorama del techo de madera del dormitorio. Poco a poco se fue desperezando y comprendiendo en donde estaba, por la débil luz del exterior, asumía que debía ser cerca de las seis de la mañana. Su primer deseo fue seguir durmiendo y por costumbre extendió su mano a su lado derecho para atraer aquello a sus brazos, con el fin de reconciliar más a gusto el sueño. No obstante, no logró dar con lo que buscaba…
Giro para cerciorarse y suspiro desanimado al hallar el lado derecho de su futon vacío, recordando que ayer en la noche Anna no durmió con él, en su lugar decidió dormir con Zai. Si Yoh no se sintiera tan desanimado, habría hecho una mueca de puchero por tener que compartir el tiempo con su joven esposa. Saber que no era la primera opción de Anna como solía ser antes, le hacía sentirse un poco desplazado e incomodo ¿Era así como ella se sentía cuando pasaba el tiempo con sus amigos…?
Suspiró de nuevo.
{Soy de lo peor} Considero en sus pensamientos, sintiéndose confundido por estos incomprensibles celos, ya que nunca lo había sentido antes, ni cuando Anna se mudo a Tokio y parecía llevarse bien con la clase, o cuando algunos chicos le coquetearon a ella hasta insinuárseles e incluso cuando se hizo más cercana a Tamao ¿Entonces por qué ahora? ¡Y justamente por Zai! ¿No debería sentirse celoso como mínimo de un CHICO que busca entrometerse en su matrimonio?
Nuevamente, suspiró.
— ¿Huh? —Por el rabillo del ojo, notó una presencia. Giro a ver al dichoso, hallando a Amidamaru en un rincón del dormitorio. — ¡Hey~! Buenos día~s —Saludó entre bostezos. — ¿Por qué no habías dicho nada? —Cuestionó, extrañado que su amigo samurái no le haya dado los buenos días al verlo apenas despierto.
[…Yo… solo no sabía si era lo correcto.]
— ¿Eh? ¿Por qué? —Pregunto ahora al reparar en el semblante preocupado del espíritu.
[Porque no ha dejado de llorar]
Confundido, se llevo ambas manos a las mejillas y notó que las tenía mojadas por lágrimas constantes que se derramaban por sus mejillas como un diluvio hasta juntarse debajo de su mentón y caer sobre el edredón.
— Ah…
Aunque no se sentía realmente afligido, no podía evitar quitarse esa sensación de que ha perdido algo, más no sabía identificarlo.
(…)
Después de haber entrenado bajo la supervisión de Anna junto con Ryunosuke y Fausto, a las nueve de la mañana concluyó la tortura. Luego de comer algo, bañarse y cambiarse de ropa, se marcho a su reunión pendiente junto con Amidamaru.
Tomo la ruta más solitaria, adentrándose al bosque y disfrutando de la calidez del sol, que se filtraba entre las ramas de los árboles frondosos de verdor. El aroma salado del mar se respiraba en el aire puro, mezclado con el pasto y sol. Suspiró encantado, era un día perfecto para tomar una siesta…
Crack.
[Oh, Señorita Zai…] Menciono Amidamaru al reparar en la presencia de la joven a diez pasos de ellos, quien había pisado una rama del suelo…
— Ah, hola Za-
— Tsk.
…Y al parecer no estaba de ánimo para hablar al escuchar un claro chasquido de lengua. Seguido de eso, se le escucho suspirar con pesar para después girarse con una sonrisa un tanto forzada:
— ¡Hola Yoh-!
— Descuida, no te tienes que exigir —Le indicó rápido el Asakura, provocando que la chamana borrara de manera súbita su expresión sonriente a una de fastidio mezclado con el alivio.
— Solo no estoy de humor. No es nada personal contra ti.
Él asintió, un poco aliviado con la noticia por lo que se ánimo a preguntar: — ¿…Todo bien?
La turca abanico su mano, como restándole importancia al tema al decir: — Si, nada relevante.
El adolescente perezoso se abstuvo de insistir del tema al recibir esa respuesta reservada, entendiendo que ella no estaba dispuesta a hablar. En consecuencia, un incomodo silencio se formo lo cual era raro, cuando Zahira suele tener una personalidad tan enérgica, alegre como accesible…
— Bueno.
— Bueno.
Pronunciaron ambos como despido y dispuesto a seguir su camino… que al parecer resulto ser la misma ruta. Deteniéndose cuando caminaban a la par y a una distancia entre ellos de diez pasos. Un nuevo silencio se formo entre los dos chamanes, bajo la mirada de Amidamaru que veía el curioso desenlace de la situación.
— Ehm… Tomaré otro camino —Comentó Zai, dispuesta alejarse del lugar hasta no ser visible ante la mirada castaña y azul celeste.
— No te tienes que ir… —Le indicó, antes que se marchara. — Si quieres, claro —Agregó mientras le hacía el ademán de no tener problemas en caminar juntos. Ella se mostró no muy convencida pero al final cedió, acortando un poco la distancia de diez pasos a cinco pasos entre ellos dos.
Aunque el adolescente estaba un poco incómodo, no se tomaba personal el asunto. Ya que tiene experiencia lidiando con personalidades difíciles, entiéndase Anna y Ren. Por lo que se convencía que Zahira tan solo tenía un mal día, sin ganas de querer hablarlo. Eventualmente, el silencio poco a poco dejo de ser incómodo al dejar de ser conscientes del otro, sumergiéndose cada quien en sus propios pensamientos…
«— Mi pequeño hoja…»
Yoh que en su mente tarareaba uno de los coros de la reciente canción de Soul Bob, se detuvo en seco. Pero al recibir silencio, más las miradas apremiantes del Samurái y Zahira, considero que simplemente escucho mal. Menciono que no pasaba nada a sus amigos y volvieron a retomar la caminata.
«—…Lo siento.»
— ¿Qué?
— ¿Ah?
[¿Amo Yoh?]
Los acompañantes del castaño, lo observaron extrañados mientras este miraba confundido a su alrededor hasta que recayó su atención en el brazalete de Zahira, quien al notar la persistente mirada castaña…
— Este brazalete no va contigo.
— ¡¿Eh?! —Exclamó confundido, mientras que Zai ignorando su estado continuaba observándolo de pies a cabeza meditando seriamente como si fuera la gurú del estilo.
— Accesorios con esmeraldas te quedarían divino, incluso hasta el jasper.
— ¿Qué? ¡No! —Contestó, ya viendo que la chamana en verdad estaba considerando que le gustaba la joyería y en el fondo divirtiéndose al tomarle el pelo. — Solo me quede pensando.
Ella se encogió de hombros y continuaron su camino, aunque Yoh se notaba un poco paranoico dando furtivas miradas a su alrededor creyendo erróneamente que lo estaba disimulando a los ojos tanto del Samurái como de su persona.
— ¿Te sentirías mejor si habláramos…?
—…Claro, tú empieza —Mencionó distraído, sumergido en su paranoia.
— ¿Yoh sabes el significado de las almas gemelas? —El aludido salió de sus cavilaciones y miro a Zai, pareció pensativo para al final señalarse asimismo dudoso. Provocando que ella se riera: — Siendo honesta, esperaba que me salieras con el significado popular del romanticismo.
— Lo sé pero… no veo en ese plan a mi hermano.
La chamana rio con más ganas ante la pequeña broma del adolescente y al imaginarse a Hao en "modo romántico", siendo aun más risible con la personalidad tan orgullosa como arrogante de ese fósil viviente.
— ¿Entonces tu si sabes? —Le cuestiono, retomando el tema.
— Sí y no. Érebo lo explica mejor.
Y a continuación el perezoso Asakura escuchó un gruñido, seguido de presenciar como una neblina negra se materializaba encima de la cabeza de Zahira, condesarse y tomar la forma de…
— ¡Una paloma!
[¡¿QUÉ PALOMA, IMBÉCIL?! ¡SOY UN BÚHO!]
— ¡AUCH! —Se quejó al recibir un zape detrás de su cabeza otorgado por un tentáculo negro que así como se materializo, se desvaneció. — ¿No que los búho son más grandes y tienen esos cachos? —Protestó insistente y haciendo un puchero con la boca, mientras se sobaba la zona golpeada.
[Estoy en una versión pequeña a la habitual. Aparte, no todos los tipos de búho cumplen con esas características que mencionas] Le corrigió con una inesperada paciencia, casi indiferencia… como si el reciente altercado no fuera existido. [¿Te gusta tu mano, muchacho?] Le cuestión en clara amenaza, al ver las intenciones de Yoh el cual estaba tentado de pincharlo con su dedo índice. Al verse el ente oscuro tan esponjoso y rellenito sobre la cabeza de Zahira.
Frunció el ceño, disgustado por la actitud tan arisca del espíritu oscuro (eso sí, se aseguro de retirar su mano). — ¿Siempre es así de agresivo?
— Es un gruñón de buen corazón —Menciono Zai, pinchando en su lugar al esponjoso cuerpo de Érebo que aleteo un poco sus alas e hizo el ademán de picotearle el dedo, pero ella lo retiro a tiempo, mientras reía divertida de salir impune de su travesura. — ¿Lo ves? Es así de huraño con todos, no te lo tomes personal.
— Ya veo.
[Puedo verlo]
Érebo los miró duramente con esos ojos blanquecinos sin iris ni pupila, tanto el chamán como el samurái se encogieron de hombros como un par de niños regañados. Para ser una pequeñita ave esponjosa como una bola de algodón oscura, su presencia como voz lúgubre eran imponentes. A continuación, la deidad tosió aclarando su garganta y procedió a explicar el tema por el cual fue invocado a la charla:
[Muchacho, contrario a lo que se cree popularmente hoy en día. "Las almas gemelas" y "el amor de tu vida", no son lo mismo]
— ¿Entonces porque es tan romantizado?
Érebo bufo, hinchándose su pecho mientras sus parpados caían lánguidamente [La humanidad le gusta romantizar todo. Claro ejemplo son esos romances forzados y violentos de novelas, una cosa son los defectos y otro ser un maldito parásito.] Al escuchar la tos de Zahira, volvió a retomar el tema ya que Érebo es el tipo de deidad que puede durar horas interminables insultando la estupidez humana. [Recapitulando, la diferencia es que el amor de tu vida, están destinados por lo tanto viene a ser tu complemento y nace de un romance que va de la mano con el tiempo, donde crecerán juntos hasta que la muerte los separe e inicien el ciclo de renacer.] Relato como un filósofo, a la vez que extendía un ala hacía adelante con la mirada perdida al horizonte… sumergido en algún recuerdo. Zahira, quien mejor lo conoce, sabía que la deidad pensaba en su amada esposa. [En cambio, el alma gemela no necesariamente tiene porque haber romance.]
— ¿A no?
[No. Puede derivar de un amor distinto, el cual siempre resultará intenso como desenfrenado que pondrá tu vida de cabeza. Su encuentro es enseñarse mutuamente para que por sí mismo hallen su propia felicidad, ya que es quién mejor te conoce, tanto tus carencias como virtudes al ser el reflejo de tu alma y por lo tanto, es un compañero destinado, más no eterno.]
— Wow… es muy profundo pero a la vez triste ¿En los dos casos, siempre tienen que separarse?
[Las circunstancias pueden que lo separen, pero el destino siempre los juntará. Tristemente, no todos logran ser consientes de estos reencuentros. Por suerte, tú en tu primera vida has conocido tanto al amor de tu vida y a tu alma gemela.] Yoh se ruborizo un poco ante la felicitación de la deidad o al menos, así lo sentía por su tono de voz paternal como al verlo entrecerrar sus ojos, pareciendo que el ave le sonreía.
— Aun así… no creo que en mi caso se aplique lo del gemelo, por como… ya sabe… —Su voz como semblante sin darse cuenta se iba apagando, tornándose triste. Amidamaru se mostró preocupado por su maestro, aunque el siempre actué despreocupado sobre el asunto de Hao y de cómo nació, en el fondo sabía que le afectaba.
— Érebo no le explicaste lo más fundamental.
[Supongo] Concordó a regañadientes con su protegida, pero se dispuso a aclarar: [Jovencito, puede que tu caso sea un poco turbulento por todo el caos que ha desatado ese mocoso inmaduro. Pero te aclaro que todas las almas gemelas fueron originalmente una sola alma.]
— ¡¿De verdad?!
[¿Crees que miento?] Rezongó con una voz gutural y sus plumas erizándose de forma amenazante, mientras miraba molesto al adolescente que pronto comenzó a cabecear en negativa. Logrando calmar a la deidad que parecía ya estar dispuesto a picotearle la cabeza.
— ¿Y por qué se dividen…? —Cuestiono más ensimismado, siempre tuvo dudas sobre su existencia, pero escuchar que era un asunto natural lo que le ocurrió… lo liberaba de una pesada carga, que lo ha atormentado desde que le fue asignado "su misión" por su familia.
[Es un fenómeno que todavía no se puede explicar, pero su bifurcación se estima que puede ser como los casos de los nekomatas o los kyūbi. Cuando reúnen un número de requisitos, su división acontece.]
[¿Y si se pueden dividir, también se pueden volver a unir?] Cuestionó ahora Amidamaru, ya que todavía existía una angustia latente de que su compañero chamán se reuniera con su antepasado y gemelo, dado a la insistente ambición de Hao en recuperar su "mitad perdida".
[Te responderé con otra pregunta ¿Si juntas las piezas de un espejo roto, vuelve a ser lo que fue originalmente?]
— ¡¿Entonces no se pueden volver a unir las almas?!
— Claro que si se puede, más no será algo perfecto pero tu hermano es un CABEZOTA —Intervino Zahira resaltando lo último con una cara de cansancio mientras gesticulaba con ambas manos, el gesto típico procedente de los italianos cuando quieren enfatizar cierta incredulidad o frustración; al juntar la punta de los dedos de la mano y moverlo de forma más o menos rápida. — Y por eso Yoh, eres el indicado innato para hablar con ese cabezota.
— ¿Eh? Claro —Contestó, recordando que justamente para lo que había salido el día de hoy, pero se sumergió tanto escuchando a Érebo que se le olvido…
— Bueno, aquí nos separamos —Al recibir la mirada sorprendida y apremiante del Asakura, ella señalo a su lado izquierdo: — No sé tú, yo me voy hacía allá.
— Ah, yo sigo derecho. ¿Vas a ir a entrenar? —Cuestionó al recordar de manera vaga la dirección donde suelen entrenar el Equipo Abyss, aparte Zahira vestía ropa deportiva.
— Correcto.
Hubo un nuevo silencio incómodo donde ambos se miraron hasta que el adolescente se aventuro a romper el mutismo y formular la pregunta que rondaba en su mente: — ¿No me vas preguntar a dónde voy?
— Nah, no soy Anna.
Yoh no pudo evitar reírse de manera cómplice por el asertivo comentario con un toque burlón.
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En un sector verdoso de la isla, en un campo despejado rodeado de árboles en horas cerca del medio día estaba Hao un tanto malhumorado. El motivo se debía que Zahira no podría regularmente invocar a su madre, a través de esa barrera en forma de domo temporal ¿Y por qué? ¡Por entrenar para la Shaman Fight! ¿Para qué se molesta en intentarlo? Si al final él va a ganar, único merecedor de ser coronado y obtener el poder absoluto de los Grandes Espíritus.
¡Ah! El colmo de los colmos es que no podía protestar porque incluso SU PROPIA MADRE defendió a esa mocosa de él y le pidió que fuera paciente. ¿Él? ¿Paciente? ¡Por favor! La solicitud ofende, si no lo fuera; ya hace mucho tiempo su acosadora fuera un diminuto cúmulo de cenizas ¡Y ganas no le faltaba de verla arder en fuego!
— ¿Nii-chan?
Hao quien estaba sentado bajo la sombra de un árbol, al escuchar esas palabras su semblante se ensombreció de una manera escalofriante.
— No me llames así —Contestó imbuyendo furyoku a su voz que esta vez se escuchó más ronca de lo usual. El entorno tenso se desvaneció segundos después y giró a mirar dónde provino el llamado, recuperando su sonrisa de pokér a la nueva presencia que hace unos minutos atrás sintió con anterioridad. — Pensé que no vendrías, Yoh.
—…Ah… Es qué me desvié a comprar unos aperitivos —Y alzó una bolsa que sostenía de un tono blanco que no dejaba ver su contenido. El Onmyōji se mostró pensativo, curioso en el fondo por la actitud del adolescente que no se intimido por su reciente actitud, al contrario estaba tranquilo como si el reciente malhumor que presencio fue una ilusión.
Más no le desagradaba esa actitud e incluso lo distrajo de verse privado de pasar tiempo de calidad con su madre.
— A ver, veamos ese motivo de retardo —Comentó, palmeando un lado del pasto de su persona. Una clara invitación que se sentara e Yoh con naturalidad se sentó. — ¡Oh~!
Hao que había tomado con confianza la bolsa de su pariente, miro el contenido de la bolsa. Notando primero un fragante aroma tostado y semidulce de pan recién hecho, acompañado de queso con un toque de orégano y ajo. La fuente de tan buen olor era la bolsa de papel, la cual saco y dejo ver que debajo había una vianda de rodajas de jamón junto tomates cherrys. Además de dos envases sellados de cartón rectangular que dedujo ser jugo, siendo té de limón.
En cuanto el Asakura menor miraba entre divertido e intrigado ver a su antecesor, versión adolescente, tan contento que podía visualizar perfectamente unas orejas de gatos sobre su cabeza junto una cola detrás ondeando satisfecho por la comida.
— Tienes una imaginación muy grande.
— ¿Qué? —Pronunció confundido el perezoso chaman, saliendo de sus pensamientos pero su gemelo tan solo se limito a extenderle uno de los envases de jugo y a sacar uno de los panes de la bolsa… — Ah, cuidado está muy calie-
Hao se rio por la cara estupefacta del menor al ver que agarraba el pan como si nada y este, dudoso, toco la parte baja de la bolsa solo para cerciorarse si su hermano le estaba tomando el pelo. En consecuencia, acabo alejando de inmediato la mano, mientras la agitaba en un deseo de aminorar el ardor. El mayor de los gemelos rio con más ganas por ver la ingenuidad de su otra mitad, que le despertaba unas ganas de querer molestarlo.
— Ow, supongo tienes resistencia al calor —Comentó, ya más aliviado al sostener el envase de jugo que estaba frío.
— Si y tengo al Espíritu de Fuego de mi lado —Luego agarro la otra mano libre de su gemelo y dejo caer la bolsa, provocando que este se sobresaltara entrecerrando un ojo ya anticipándose al dolor de la quemadura… más nunca llego.
— ¿No quema? ¿Cómo…?
— Puedo controlar o regular el calor, así como elegir que puede quemarse y que no —Contestó resuelto, casi fanfarroneando dándole un mordisco a su pan ya preparado al rellenarlo de jamón y tomate. — Mmm~, le fuera venido bien una ensalada de atún.
— ¡Wow~! Eso es muy conveniente… y lo siento, se había acabado.
Hao que todavía tenía la boca llena, se encogió de hombros restándole importancia y degustando la buena combinación de sabores como textura del pan esponjoso pero sutilmente crujiente en la corteza.
— Igual no tienes que tener el Espíritu de Fuego para lograrlo.
— ¡¿Enserio?! —Exclamó asombrado y mostrando mayor admiración a su hermano, quien no pudo evitar sentir su ego como vanidad elevarse. Su hermanito se sorprendía fácilmente como Opacho.
— Claro, controlando los elementos de la naturaleza ¿Qué te han estado enseñando los Asakura?
Yoh alzó el dedo índice en señal de que espera un momento, ya que su boca estaba llena. Una vez tragó el bocado, contestó: — No es su culpa, soy solo un poco perezoso y a veces se me olvida algunas cosas.
— ¿Solo "un poco" y "a veces"? —Repitió divertido como burlón.
—…Come tu pan —Refunfuño con una cara de puchero y vergüenza, no queriendo reconocer el punto de su gemelo que tan solo soltó una risita, yendo por una repetición de sándwich. Quien a pesar que el adolescente apenas recién lo anda conociendo, la actitud de su antecesor demostraba como si lo conociera de toda la vida ¿Era eso posible? Como si le leyera la mente y se anticipara…
{Nah} Pensó despreocupado Yoh, que igual concluyó no desagradarle esta familiaridad entre hermanos y desplazo la relevancia de esa sospecha, como si nada para un desconcertado Hao que leía sus pensamientos.
Empezando a considerar el Chamán de las Estrellas que si su otra mitad ha sobrevivido hasta la edad actual, ha sido de puro milagro. Le faltaba malicia a su hermanito. No obstante, él no puede decir nada, recordaba que en su primera vida fue muy imprudente e incluso aun después que se volvió adulto, recibía a veces los reproches de sus allegados por ser tan temerario. Igual todo le salía bien al ser uno de los más fuertes en la Era Heian…
Hasta que planearon su asesinato, pero eso son detalles, detalles.
— ¿Entonces te interesa aprender…?
Yoh hizo una infantil mueca de puchero, tal cual a un niño que se le asignan tareas. Hao al inicio considero que su gemelo no quería ser ayudado por él, teniendo en cuenta que son "enemigos" y por sus antecedentes obscuros. No obstante, gracias al reishi y que los pensamientos del menor de los Asakura los dijo en voz alta, las deducciones elaboradas como complicadas del Onmyōji se detuvieron de golpe:
— Busco relajarme, no sumar más estudios.
Hao se encogió de hombros mientras se reía divertido al ver lo perezoso y simple que era su gemelo. Sin embargo, debajo de esa simpleza se ocultaba otros sentimientos como pensamientos complejos. Su otra mitad si bien le gustaba aprender y practicar el chamanismo, desafortunadamente sus tutores no supieron motivarlo de manera correcta.
Aprender el arte del chamanismo requiere mucho esfuerzo como voluntad, conllevando a llevarte a tú límite que crees que vas a morir en cualquier momento, aun así no deja de ser una práctica emocionante y maravillosa que a Yoh se la inculcaron de manera forzada con un propósito sin ser propio: eliminar a Asakura Hao.
En consecuencia, Yoh tenía cierto impulso evasivo y renuente de aprender el chamanismo a diferencia de él que le apasiona de manera grata, quién para aprenderlo fue su consuelo como pasamiento, una vez que se volvió en un niño huérfano en su primera vida. Así que gracias a los Asakura, malograron esa pasión y amor al chamanismo de alguien con potencial.
— Si eso es lo que quieres, avísame si cambias de parecer.
El perezoso castaño se removió pensativo: — No es que me disguste la idea, solo… soy algo lento y no quiero que ocupe todo el tiempo cuando nos reunimos.
Hao mantuvo una sonrisa condescendiente, lo que decía era una verdad a medias. Su gemelo tenía muy fresco las enseñanzas de Yohmei, donde muchas veces el adulto perdía la paciencia y fue demasiado riguroso para un niño que desconocía la gravedad de la carga que le imponían, provocando un gran estrés como presión que agravaba el rechazo del aprendizaje y se rebelara escapando o mostrara una actitud desinteresada, no queriendo elevar las expectativas.
Y que Yohmei eventualmente haya dejado de desistir en enseñarle, creyendo que le hacía un favor, empeoro aun más en Yoh. Por lo tanto, su otra mitad no quería recrear un escenario así con su persona, ya teniendo bastante con sus actuales entrenamientos con la diferencia que por ser Anna quién los implementaba, el joven lo recibía con mejor voluntad.
— Si es por eso, tengo todo el tiempo disponible —Comentó el Onmyōji. — Aparte el talento no es algo que se pula de la noche a la mañana. No me volví el más fuerte solo porque sí.
— Lo sé. Lo pensaré —Prometió sobre el tema, pronto sintiendo Hao por medio del reishi que estaba siendo genuino en sus palabras y percibiendo que se sentía más cómodo al no sentirse presionado.
Eventualmente las horas transcurrieron entre los gemelos Asakuras, sumergidos a base de charlas triviales. Sin mencionar en ningún momento temas delicados como la ambición del chamán milenario en destruir a la humanidad, las intenciones de la familia Asakura, ni la Shaman Fight como ser el Shaman King. Nada. Solo eran un par de hermanos, compartiendo una amena tarde charlando y una que otra broma que se hacían entre los dos, sobretodo Hao que no podía evitar tener el impulso de tomarle el pelo a su hermanito para ver sus chistosas reacciones.
…Hasta que sonó el oráculo virtual, notificando de otra batalla programa en una hora, sacándolos de su burbuja y trayéndolos de nuevo a la realidad.
— Oh, parece será uno de los equipos Gandharas con otro bando —Comentaba Yoh, forzando su memoria sobre el gran tablero del Coliseo donde están anotados todos los equipos participantes.
— Así parece —Contestó desinteresado.
— ¿Vas a verlos?
— No.
— Pensé que eras fans de las peleas de chamanes.
— Sí, de los más fuertes y aparte es obvio quien va a ganar. Pero ve a verlos, puedes aprender algo bueno.
Yoh asintió y un poco desanimado mencionó: — Bueno. Yo si tengo curiosidad —Recogió la bolsa donde estaba la basura de lo que comieron, la cual evito que su gemelo horas atrás incinerara. — Entonces…
— Supongo es todo por hoy —Completo con una sonrisa ladina como divertida ver a su hermanito resignado a lo inevitable, parecía un niño que en medio de su juego le recuerdan que ya es hora de regresar a casa e irse a dormir. — Nos veremos en otro día —Y extendió su mano hasta la cabeza de su hermanito, acariciándola como buen hermano mayor.
En cuanto el Asakura menor mostró al inicio una chistosa expresión de extrañeza, más no desagrado. Hao estuvo a punto de soltar una carcajada, pero la reprimió magistralmente al mantener su cara de póker. Una vez que el Onmyōji aparto la mano, Yoh quien obediente recibía las acaricias en la cabeza, se dispuso a levantarse del suelo, todavía aturdido por el "gesto cariñoso" de su hermano pero satisfecho con el tiempo fraternal compartido.
— Fue divertido.
— Igual para mí, también estuvo bueno los aperitivos.
— Ah, es gracias a Zai.
— ¿Qué?
La expresión afable de Hao se marchito al escuchar tales palabras. Pero Yoh al parecer no notó ese significativo cambio de humor porque continúo hablando risueño del tema como si nada:
— Si, Zai me recomendó qué comprar. Le atino muy bien en tus gustos, Nii-chan.
— ¡Uck…! —El milenario chamán quiso protestar por ser llamado hermano menor, ya que más importante quería detener el pensamiento que estaba rondando sobre esa cabezacita. —…Nosotros no-…
— ¡Se ven que son muy buenos amigos!
{Ugh} Ahora era el turno del gemelo mayor quién tenía una chistosa expresión sombría como seria y cuando quiso frenar esos ridículos delirios relacionado con su acosadora, su hermanito al reparar que se le estaba pasando la hora para llegar a tiempo a la batalla pautada, ya que el coliseo le queda lejos al tardar una hora caminando. En consecuencia, emprendió la retirada…
Dejando a un Hao que suspiro al verse solo con semejante malentendido.
.
.
En horas de la tarde, mismo tiempo que los gemelos Asakura compartían un lindo momento fraternal. Anna en la posada estaba sumergida en sus labores de costura, mientras que Tamao se marchó con alguna excusa de comprar unos vivieres que faltan, cuando en realidad irá a reunirse con los Asakura. Esa chica era una mala mentirosa.
Por lo que ahora tenía para ella la posada junto con Manta que esos instantes andaba como ceniciento y de por sí, quejándose:
— Oi ¿Por qué tengo que hacer esto? —Murmuraba para sí mismo Oyamada que limpiaba la ventana del salón.
— Vives aquí ¿No? Nada sale gratis.
— ¡Pago la mayor parte de las reservas! Y mucha de esas son tus caprichos —Protestaba Manta quién es el que más aporta en la posada, no solo en la parte alimentaria sino otras comodidades gracias a su buen patrimonio, lo cual en general no le molestaba colaborar pero era la actitud de la Itako lo que le disgustaba.
— Por supuesto, es lo mínimo que puedes hacer y no es muy culpa tener una dieta adecuada —Se excusó descarada, enfocada en su libreta mientras que de vez en cuando, ojeaba su pequeña maleta de costura. — Además, Zai aporta la otra parte de las reservas y no la veo quejarse.
El pequeño humano puso una cara amarga mezclada con exasperación y descontento, hinchándose varías venas en su sien. Hizo el ademán de hablar con intención de decir algo mordaz, pero guardo silencio al pensarlo bien, no era conveniente incitar a Anna. A cambio, guardo silencio unos segundos y procedió abordar otro tema que le preocupa:
— A todo esto, ¿Está bien que Yoh a solas se reúna con…? —La aludida le miró de reojo, al tenerlo de frente, al otro lado extremo de la mesa. — Bueno, ya sabes. Hao.
— Soy su esposa, no su niñera. Él sabe perfectamente con quién juntarse.
Él puso los ojos en blanco, mientras la contemplaba con una expresión de incredulidad ante esa gran mentira, Anna era una controladora sobretodo si el perezoso Asakura está en dicha ecuación y aunque está noto el gesto del humano, no se atrevió a decirle nada. En su lugar, insistió en decir:
— Yoh es fuerte, por lo que no es tan influenciable —Ante la persistente mirada de incredulidad, incrementando su fastidio interno, agregó casi alardeando: — Y si me hace caso es porque él sabe lo que le conviene.
— Uy claro, si así evita morir —Comentó sin filtro sus pensamientos Manta.
— ¿Qué?
Ante la mirada sombría de la Itako, rápido Oyamada se enderezó y respondió: — ¡NADA! ¡Por cierto…! ¿Qué has estado haciendo? —El pequeño adolescente trago en seco al ver a la rubia entrecerrar los ojos, por suerte, al parecer hoy estaba benevolente porque continúo con sus asuntos y, de por sí, le contestó:
— Estoy diseñando ropa.
— Ah. ¿Para Yoh?
— No. Para Zai, pero no me decido en qué hacerle —Agarró la libreta y se la acerco a Manta quien la hojeo, desconociendo la naturalidad con la que la Itako interactuaba con él y de por sí, tenía el privilegio de tocar una de sus pertenencias más valiosas.
Gestos que no pasarían desapercibido para un buen observador como Yoh, Zahira y Tamao que han sabido conocer e interpretar correctamente el carácter de Anna.
— Están bonitos…
— ¿Solo bonitos?
Se contuvo de rodar los ojos, y acepto corregirse: — Están espectaculares, las pasarelas de moda en París se morirían de la envidia —Al ver como la Itako asintió con la cabeza, totalmente con el orgulloso por las nubes, supo que ya podía pasar del tema: — Pero… ¿No son demasiados? —Ante la apremiante mirada ámbar, explicó: — Es porque hay diseños que no logro visualizar en Zai, sobre todo en las pijamas… no son —Hizo una pausa, eligiendo el término correcto sin que se malinterprete: — ¿Muy sensuales? Ella parece más del estilo sencillo y práctico.
— Dices eso porque no la has visto con sus pijamas.
— ¿Una camisa y un pantalón deportivo?
— De por si degastadas y otras son tres tallas más grande ¡Parece una cortina ambulante! —Refutó frustrada, su amiga era peor que Yoh a la hora del buen gusto en vestir. La diferencia que el castaño de verdad no tiene buen sentido de moda y tiene fijación por "ropa cómoda", mientras que Zai si tiene buen gusto pero es indiferente sobre lo que viste, a ella le basta siempre que "cumpla su función".
— Igual es solo al dormir, yo siempre la veo lucir bien.
Anna gruño, viéndolo como si fuera dicho algo fuera de lugar. — Si, si, se nota que no lo captas ni la importancia de esto —Comentó resignada, recuperando su libreta. — Pero ya me decidí ¡Le haré un pijama!
Manta se encogió de hombros, se le veía bastante apasionada con la idea. Imagino que era su manera de expresar su afecto hacía las personas que quiere…
— ¡Es un pecado que usé ropas tan feas con semejante cuerpo! —Oyamada pronunció un "Maldita sea" mientras estampaba la cara contra la mesa, no pudiendo creer que ese era su motivación por hacerle un pijama a su amiga…
{Bueno, un regalo sigue siendo un rega-}
— ¡Además será perfecto para el negocio-! —Otro sonido estridente de cabezaso contra la mesa se escuchó. — ¿Qué problemas tienes con la mesa?
Manta tan solo suspiró y respondió con un tono cansado: —…Ninguno —Minutos después se levanto en silencio, dispuesto a marcharse.
— ¿A dónde vas?
— A irme. Por el ruido proveniente de afuera, parece que hoy hay batalla.
— ¿Y con el permiso de quién te vas? —Manta se le erizo el cabello tal cual gato irritado, era tan exasperante a veces lidiar con la actitud autoritaria de la Itako.
— ¡CON MI PERMISO…! —Y la repentina valentía como rebeldía que despertó en él, pronto se apago al confrontar esa mirada ambarina tan feroz e intimidante. Acobardándose de recibir gratis una cachetada. — Y aparte, ya termine todo.
— ¿Lavaste los platos?
— Sí.
— ¿Barriste, trapeaste y puliste el suelo?
— Sí, sí y sí.
— ¿Los dos pisos de la casa como el jardín, no?
— Sí.
— Bien, puedes irte.
Sin pensarlo dos veces se marcho como si la vida se le fuera ello (no vaya a ser que la rubia cambie de parecer), finalmente disfrutando de la libertad. Originalmente Manta siempre fue un niño acomodado, siempre tuvo la servidumbre atendiéndolo y aunque nunca fue excesivamente desordenado… Luego de ser el esclavo de Anna de vez en cuando, ahora se percataba cuán difícil era la labor de mantener un hogar y atender a las personas. Motivo que ha valorado más el esfuerzo de la servidumbre y la de su mayordomo, Midori Tamurazaki, que le asigno su padre.
{Después de la Shaman Fight le daré unas vacaciones al Señor Midori y con el personal de la casa, veré después con mamá…} Se mentalizó Oyamada risueño imaginándose la reacción de su mayordomo cuando le dé la buena noticia, marchando rumbo al Coliseo.
(…)
Anna suspiró al verse sola, sintiéndose un poco aburrida sin la presencia ruidosa del enano amigo de su esposo. Así que decidió darse un descanso de su nuevo proyecto a diseñar y se dirigió a la cocina, a prepararse un té junto unos bocadillos. No obstante, durante el recorrido sintió una presencia filtrarse por la posada.
Suspiró y se dirigió a la habitación de la lavandería que se conecta con las aguas termales, al ingresar al lugar a tiempo, pilló a Zahira desvistiéndose, pareciendo discutir con alguien. Seguro con alguno de sus espíritus acompañantes.
— ¿Por qué no entras como la gente normal?
Zai que por fin se quitó la camisa sin mangas, quedando únicamente con su ropa interior que se complementa de un top deportivo y unos bóxer femeninos.
— ¡Aaann~! —Llamó feliz de verla y ya con intención de abrazarla.
— Ni se te ocurra, vienes toda sudada.
Zahira hizo una cara de puchero y tristona pero no insistió en abrazarla. — En fin ¿Sucedió algo? ¿Yoh cómo le fue?
— Nada relevante y seguro que bien, pero conociéndolo se fue directo al coli- ¡¿TE VAS A DESNUDAR AQUÍ?!
Explotó la Itako al ver a su amiga luchando por desabrocharse el top deportivo.
— ¡Ouch! —Exclamó al recibir un zape en la cabeza de parte de una escandalizada Anna con los ojos en blanco ante la pura incredulidad. Fue tanta la fuerza del golpe que cayó sentada. — ¿Y qué tiene? No es la primera vez que me ves desnuda.
— ¡Espera que me vaya! Y eso fue cuando éramos niñas.
Sin seguir entendiendo el motivo de su alteración, sugirió: — Si quieres nos bañamos aho-…
— ¡NO ME ESTABA REFIRIENDO A ESO, IDIOTA! —Rezongó entre exasperada y avergonzada. Era verdad que verla desnuda le era indiferente, incluso han dormido juntas compartiendo la cama pero no era lo mismo eso que tenerla de frente desnudándose durante una conversación ¡Era incómodo!
Zahira hizo una mueca de cansancio. Acostumbrada al temperamento voluble de la rubia, recargo el peso de su cabeza sobre su mano derecha en claro aburrimiento, mientras hincaba su codo derecho sobre su muslo. Y desde el suelo sentada, le cuestiono con infinita paciencia:
— Bien, soy toda oídos. ¿Qué me quieres preguntar?
Ahora era el turno de Anna hacer una cara de puchero mientras entrecerraba los ojos mirando con inofensiva saña a su amiga. No porque estuviera enojada, sino por lo expuesta que se sentía al ver que no le podía ocultar nada a Zai, quién comprendió que el motivo de su actitud voluble era porque en el fondo estaba preocupada por preguntarle algún tema delicado y de su reacción al hacerlo.
—…Yo…
Se mostró vacilante, pero los recuerdos de la noche anterior de haber encontrado a Zahira en semejante condición y los comentarios de ese afeminado niñato cabeza de lechuga seguían angustiándola. Confiaba en su amiga, sabía que no haría nada malo en su contra ni la de Yoh, aun así… eso no impedía que esta fuera imprudente y no estuviera considerando ni un poco su bienestar para cumplir sus planes.
— Tú… ¿Tú me estas ocultando algo entorno a tus planes sobre Hao?
— Sí, lo hago.
Anna se mostró sorprendida ante la inmediata respuesta, por lo que miro con escepticismo fijamente la mirada grisácea de su amiga a ver si le estaba mintiendo. Pero la conocía, sabía cuando mentía y definitivamente no lo estaba haciendo ahora. No pudo evitar reírse al comprobar lo estúpido que era desconfiar, Zai siempre ha sido con ella un libro abierto… ¿De qué se preocupaba?
— Muy bien, dímelo.
— No puedo —El buen humor como sonrisa de soslayo de la Itako se borró de inmediato. La chamana turca se estremeció al sentir el inquietante cambio de la atmosfera y aura de la rubia, más no se retracto.
La esposa adolescente midió en silencio con la mirada a Zai, elimino la poca distancia entre ambas y sostuvo su rostro para demandar con una expresión sombría como amenazante: — Dímelo o no dudaré en usar la fuerza contra ti.
—…Está bien.
— ¿Qué?
— Dije que está bien —Repitió con naturalidad y cerró los ojos, esperando tranquilamente ser golpeada. La actitud de Zahira provocó que la temperatura de Anna decreciera, sintiendo un vacío en el pecho seguido de su estomago revuelto…
Porque recordó por estas actitudes de su amiga, que usar las amenazas jamás funcionarían en Zai… gracias a la maldita familia con la que creció, una asquerosa que la trataron peor que un animal.
«— No sientas…»
Todavía podía recordar las memorias de su amiga que pudo ver a través del reishi.
—…no pienses…»
No había ninguna que se absuelva de causarle escalofríos.
—…solo debes obedecer.»
…Como un gran deseo destructivo.
«Eres un instrumento, un objeto ¡Nada más!»
— ¿Ann?
La aludida salió de sus pensamientos, reparando en Zahira de la cual le miraba confundida. La Itako suspiró y procedió a estirarle las mejillas ante el desconcierto de la pelimorado.
— ¡¿ANG?!
— ¿Es algo que no puedo saber todavía o no me quieres contar?
—… ¡Nou…Nogpueldo! —Contestó a duras penas ante el altercado a sus mejillas ¡Anna tenía una mano pasada!
Finalmente Anna la libero: — Bien, más te vale que me digas apenas puedas. ¡Y báñate rápido, no quiero beber el té frío! —Se giro dispuesta a marcharse pero se detuvo de cruzar la puerta, se giró a ver a la turca chamana que se frotaba los cachetes que habían quedado rojas. — Zai…
— ¿Hmm?
— ¿Todavía recuerdas la promesa, no?
Ella pareció pensarlo por unos segundos para después sonreír, mostrando su perfecta dentadura de la cual siempre destacaba sus colmillos superiores e inferiores al estar más desarrollados que el promedio. — ¡Por supuesto! Aun si muero, volveré a ti de alguna manera ¡Incluso como un fantasma!
Anna sonrió de soslayo ante la idea, aunque no le agradaba pero el solo hecho de tenerla a su lado…
— ¡Si llega ese día, úsame con gusto!
¿Le bastaba?
La sonrisa se borró en la Itako y el momento fraternal como cálido se enfrío, a pesar que Zahira le sonreía radiante. Anna no podía compartir los mismos sentimientos en esos instantes al saber lo que se ocultaba en ese ofrecimiento…
— Jamás, serías más problemática que beneficiosa.
— ¡¿QUEEEEEEEÉ?! ¡Oi! ¡Ann! —Llamó en vano al ver que su amiga se había ido, dejándola sola en la habitación. Por lo que no le quedo de otra que hacer puchero mientras se terminaba de preparar para bañarse.
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FIN DEL CAPÍTULO 26.
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Me costó porque me comí una escena o de lo contrario quedaría más largo el capítulo. ¡El próximo capítulo será un desmadre! Porque Hao y Zahira volverán a encontrarse, y ya sabemos que este dúo no se reprime en sus locuras, uno porque es inflamable y la otra porque le gusta verlo explotar xD.
¡Mis agradecimientos siempre a…!
A los que comentaron: Lady'z Phantom ¡Muchas gracias por comentar! Es una alegría volver a leerte y que te esté yendo bien, pese a las trabas de la vida laboral que causo al inicio. Al mismo tiempo, estoy aliviada como encantada que cómo va la historia no se haya tornado aburrida y te esté gustando, espero mantener el buen ritmo. ¡Saludos! Y que te siga yendo bien, te deseo lo mejor de lo mejor.
A los que me dieron kudos en Ao3, así como los que me dieron votos: Gghala000 /-/ Demon_Six /-/ jj4679y /-/ Fatimapaulina200 /-/ suzuya_emi /-/ AcostaCesia /-/ nohemycabali /-/ Meowscarada_H /-/
A los que añadieron a sus listas de lectura: Dark7Nightmare /-/ hikary2007.
¡FELIZ FIN DE SEMANA! Espero leernos pronto, los días pautados de actualización siguen siendo los jueves o sábados.
