—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
The Curse Project
Por: Fjola Lovely.
.
CAPÍTULO 27
Un Día con Hao
.
Saliendo en horas de la noche del coliseo, salía un niño acompañado por un hombre que usaba una máscara de pájaro y vestía ropa Shugenja de tonos blancos.
— Ack, resultó bastante aburrido —Se quejaba el menor de cabello castaño claro y ojos azules, teniendo sus brazos cruzados detrás de su cabeza.
— Fue una pelea que desde un principio tenía un ganador. Igual fue productivo ¿No?
— ¿En qué? —Cuestionó con una mueca infantil de fastidio. — Si así van a ser las peleas, será pan comido llegar-
— Redseb.
— ¡Si, si, ya lo sé! —Exclamó rápido, ya acostumbrado a los sermones del hombre y queriendo evitarlos. No obstante, él insistía en llamarlo por su nombre. — ¡Ya, hombre! Sé que —Y procedió a modular su voz como la de un "anciano": — Nunca cuentes los pollos antes de nacer, ¡O de lo contra-!
— ¡Redseb! —El aludido que entrecerró los ojos y se encorvó, simulando ser un anciano; ante el gritó abrió los ojos de golpe pudiendo visualizar lo que tenía enfrente, lo cual le hizo pegar un grito y lanzar un puñetazo ante el mismo susto por tener al hombre de la máscara en sus narices, a escasos centímetros de su rostro. No obstante, el puñetazo fue interceptado por el enmascarado.
— ¡ARGH, BICHO RARO DEJA DE ACERCATE ASÍ!
— Eso es porque no me dejas hablar —Le contestó con paciencia infinita y calma. — Ahora responde ¿Dónde está tú hermana?
— ¿Qué? —Observó a su alrededor, sin conseguir a la mencionada. El pánico como preocupación se mostró en su rostro infantil. — ¡SEYR! ¡SEYRAAAARM!
— Cálmate —Le dijo, enderezándose y rebuscando en sus ropas unos posibles hechizos chamán que le funcionaría para sobrevolar por el lugar para interceptar a la menor. No obstante, cuando giró a ver al niño…— Tú espera-
Esté se había marchado.
— ¡REDSEB!
Por la zona, a varios metros alejados de Mikihisa Asakura entre la multitud que salía del Coliseo, estaba corriendo Redseb angustiado mirando a su alrededor. Pidiendo continuamente en sus pensamientos que su hermanita estuviera bien, la última vez que ella se marchó y no se lo impidió, no volvió a ser la misma…
— ¡Ah! —Finalmente logró entreverla, se acercó un poco aliviado pero su sonrisa se desvaneció al ver que no estaba sola. De inmediato aceleró el paso y se interpuso entre su hermana con el desconocido que yacía agachado. — ¡ALÉJATE! ¡¿QUÉ LE HACES A MI HERMANA?!
[Wow, tranquilo chico.]
[Si, vamos a bajarle dos.]
— Está bien chicos, solo está preocupado —Comunicó el desconocido a los cuatros espíritus que se materializaron detrás de su persona, en su defensa ante la acusación del menor.
Redseb que estaba un poco acelerado por la carrera y asimilando todavía todo, sintió un jalón detrás de él. Se giró para cerciorarse del estado de su hermana, pero en su lugar sintió como algo desconocido se metió en su boca con un sabor a frutilla.
— ¡¿Ah?! —Exclamó confundido, casi atragantándose y conteniendo las ganas de escupir al ver que lo que le metieron a la boca, siendo su hermana que le dio de comer una cucharada del helado de vaso que sostenía en su otra mano.
— Tú hermana no la vi y la tropecé sin querer. Le estaba reponiendo el helado —Le explicó el desconocido con calma, agachándose para la comodidad del menor y mostrándole a un aturdido Redseb, un helado igual al que sostenía su hermana pero con rastros de tierra y medio vacío.
— ¡A-Ah…! —Los colores pronto subieron en el rostro del castaño como a reflejarse el arrepentimiento al comprender la situación. — ¡Lo siento mucho!
— Descuida, solo cuidabas a tu hermana —Le contestó el desconocido con una sonrisa amable y se enderezo, mirándolos ahora desde su altura. — ¿Están solos?
— Oh, no. Venimos junto con nuestro compañero ¿Y usted?
— Oh, yo…
— ¡LILIRARA!
La aludida se giró dónde provino el llamado, hallando pronto al simpático chamán comediante. Le hizo señas que esperara donde estaba, se giró de nuevo a ver a los niños: — Bueno, ya me tengo que ir. Que tengan feliz noche y ya no preocupes a tu hermano.
La niña se mantuvo cabizbaja con la paleta en la boca, usada como cuchara para comer el helado. Ante el silencio, la mujer no insistió y aunque el niño quiso excusar a su hermana, Lilirara lo detuvo al cabecear en negativa junto con una sonrisa amable, casi maternal. Demostrando que no estaba disgustada por el silencio de la niña, por su actitud se podía sospechar que algo le pasaba. Aparte Lilirara cuando tropezó con la menor, se le transfirió algunas memorias borrosas que venía acompañado de intensos sentimientos de miedo.
— Gracias y disculpe las molestias —Despidió educado Redseb. Posteriormente la mujer se marchó, viéndola acercarse a un adolescente con un llamativo afro y pronto perdiéndose en la multitud. — ¡Oi, Seyr! Si querías helado podías decirme ¡Te lo habría buscado! —Le sermoneo muy sumiso, girándose a su hermanita quién se mantenía cabizbaja y desde su altura su flequillo cubría sus ojos, mientras mordía con fuerza la paleta. — ¿Seyr? —Se situó delante de ella y se agachó para verle a la cara. Tenía la misma expresión indiferente pero… notaba cierta incomodidad en su mirada… — ¿Te sientes mal?
Los ojos de un suave tono rojizo finalmente se enfocaron en los ojos azules del niño, luego de unos segundos de silencio, ella le extendió tanto la paleta y el helado. Él lo tomó por reflejo, al ver que ahora recibía toda la atención de su hermana, como si esperara algo…
— Ah —Tomó una porción moderada del helado con la paleta y se la extendió a su hermana, quien con naturalidad abrió la boca para comer lo que le ofrecía. Redseb suspiró aliviado pero resignado a la actitud mimada de su hermanita, más no le importaba…
Él le daría todo lo que quisiera, desde el más insignificante capricho. Era lo mínimo que podía hacer, luego de haberle fallado como hermano mayor.
— ¿Nos vamos? —Le extendió la mano mientras que con la otra sostenía el helado, su hermanita asintió y se dispusieron a volver donde se están alojando. No obstante, Redseb que estaba sumergido en su propia culpa, no se percató como su hermana había dado un vistazo en la dirección por donde se fue Lilirara y por unos segundos su semblante se tornó sombrío…
.
.
.
En horas de la mañana, en un sector remoto de la isla, un par de hombres encapuchados con ropas peculiares se aproximaban con cautela a una zona rocosa. Hallando un callejón sin salida para continuar su camino.
— ¿Seguro qué era por aquí?
— Por supuesto.
Miraron a su alrededor, más no conseguían lo que buscaban hasta que una brisa cálida junto una risa grave como aterciopelada, hizo acto de presencia.
— Han sido muy puntuales, chicos ¿Debería felicitar a Goldva por tener subordinados tan diligentes?
En lo alto del risco, se materializo el Espíritu de Fuego, sentado tranquilo mientras que en la palma de sus grandes manoplas de brillante magma, estaba de pie Hao Asakura que los miraba desde las alturas a ambos. Los hombres de peculiar vestuario debajo el risco, pronto revelaron sus identidades al bajarse las capuchas, resultando ser dos de los jueces Paches: Namari y Magna.
— Como siempre, Namari está honrado de verlo. Señor.
— Si, si, omitamos las formalidades —Contestó Asakura un tanto aburrido con las adulaciones de uno de los Pache que se unieron desde inicios en la Shaman Fight, calculando y apegándose al ganador a base de las estadísticas con ayuda del Oráculo Virtual. Tal como su espíritu, era tan sólo una víbora rastrera.
— Señor, hemos cumplido con su petición —Intervino Magna solemne y serio como acostumbra. Hao sonrío al haberlo confirmado con anterioridad, gracias al reishi por lo que alzó una mano en clara señal.
En cuestión de segundos, Luchist hizo notar su presencia al activar su OverSoul junto con el espía intruso quien fue capturado y dando a entender que, al parecer, estuvo siguiendo de cerca a los jueces Pache.
— ¡Suéltame! ¡SUÉLTAME!
— Nichrom~ —Llamó en un canturreo amistoso, el milenario chamán como saludo para disgusto del aludido, que sentía que se le pudrieran los oídos de tan solo escucharlo. — Mi, mi, ¿Por qué tan agresivo? No recuerdo haberte hecho algo malo para merecer tal desprecio.
— ¡Ja! —Aunque Nichrom estaba impactado por la aparente traición de dos de sus conocidos e incumpliendo las reglas como jueces de la Shaman Fight; camuflaba su gran temor de no sobrevivir bajo una actitud arrogante como arisca. — ¿Y todavía lo preguntas? Parece que los siglos te pasaron en vano.
El Onmyōji sin sentirse ofendido, observaba en silencio al rebelde adolescente, pensando en silencio de qué modo doblegara la frágil voluntad del Pache. Sin perder su afable y jovial sonrisa de póker, ordeno: — Luchist, bájalo. Tenerlo colgado de cabeza le quita la seriedad al asunto.
De inmediato el chamán italiano dejó caer a Nichrom sin cuidado, ni consideración a una altura de dos metros y medio. Por fortuna, no se disloco el cuello, motivo por lo que Hao le dio una mirada apremiante a su subordinado…
— Luchist…
— Me disculpo por mi desliz, Señor Hao —E hizo una galante reverencia de pie, sobre el hombro de su OverSoul casi humanoide Lucifer. — Me es difícil lidiar con gente tan irrespetuosa con usted.
El Onmyōji cabeceo en negativa con una sonrisa entre divertida y resignada por la actitud de su seguidor.
—…Ugh… Ma… Malditos… —Murmuraba Nirchom mientras que adolorido, intentaba levantarse del suelo. — ¡MALDITOS! ¡¿POR QUÉ DESHONRAN NUESTRAS COSTUMBRES?!
— Nichrom nos estás haciendo pasar vergüenza —Protestó Namari, disgustado con el griterío feroz del joven.
— No hemos cometido ninguna falta, solo nos anticipamos a los resultados de la Shaman Fight —Intervino Magna, quién fue el de la idea en reclutar al Pache más joven entre los jueces. — Y Chrom-
— ¡NO TE ATREVAS USAR A MI HERMANO PARA JUSTIFICARTE!
Gritó indignado el adolescente, activando su OverSoul en obvia amenaza que si continuaba hablando arremetería contra él. Aun cuando Nichrom todavía era uno de los más jóvenes de los jueces, no significaba que fuera el más débil. Al contrario, tenía un significativo furyoku superior al de Namari y Magna presentes, por lo que podría dar pelea… más no garantizaba que ganara, dado que le faltaba mucha experiencia en combate y todavía tenía un temperamento muy errático.
Eso sin mencionar, que tanto Hao y Luchist estaban presentes, dudando que le permitan irse ileso. Definitivamente, estaba acorralado… ¿Así es como iba a morir?
— Cálmate Nichrom, no tenemos intención de hacerte daño —Prometió el fundador de los Asakura, descendiendo del alto risco como de su Espíritu del Fuego, quién se mantenía observándolos en mutismo. — Mi deseo es ayudarte ¿No quieres vengar a tu hermano?
— ¡Mi hermano murió porque así lo decidió los Grandes Espíritus! ¡Es su problema!
El chamán de las estrellas bufó, casi como si contuviera una risa. — ¿Y ese mediocre lavado de cerebro te fue suficiente? —Acortó más la distancia del joven juez que retrocedía, mirando a su alrededor al saber que detrás tenía a Luchist. Era como un animalito acorralado, mostrando los dientes y luchando con todas sus fuerzas. — ¿Entonces por qué percibo tanta sed de sangre en ti? —Avanzó unos pasos más hacía Nichrom que por igual retrocedió: — Solo hay una explicación para eso, tu espíritu demanda justici-
— ¡CÁLLATE! ¡¿Qué sabes tú de mí?! —Protestó valiente el joven Pache. — ¡¿Ayudarme?! Es difícil creerte, considerando que fuiste pronto a reclutar a ese maldito de Tao.
— ¡Huuuh~! Los chismes corren rápido —Bromeo Hao, sin verse ni un poco amedrentado por ser expuesto.
Al contrario, estaba muy al tanto de las responsabilidades de los Jueces Pache como costumbres de los miembros de la tribu; ser observadores, meros testigos de la historia misma en este planeta, mientras resguardan el núcleo de dicha fuente vital, los Grandes Espíritus y todo lo que implique con la entidad. Por eso, no les extrañaba que los Pache estuvieran informados las veinticuatros horas del día sobre cada movimiento de sus participantes en lo que dura la Shaman Fight.
— Pero me malinterpretaste. No buscaba reclutar a Ren Tao, a cambio lo usé como cebo para que te acercaras a mí —Explicó a medias la verdad, ya que de hecho el Onmyōji considero a ambos chamanes para reclutarlos y apostó a ver quién se uniría como su subordinado. Por supuesto, si uno aceptaba, el otro candidato de inmediato tendría que ser sacrificado. — Y funcionó perfecto, ya que si Tao se uniera a mí, sería aún más imposible cumplir tu venganza ¿No?
— Aunque ese fuera el caso, es inaceptable tocar los participantes para un Juez Pache —Contestó a regañadientes Nichrom.
— Cierto ¿Pero qué tal si no? —Al recibir la apremiante mirada verdosa del adolescente, prosiguió mientras que acortaba unos pasos. Y para su satisfacción interna, Nichrom esta vez no se alejo: — Una de mis prioridades como el Shaman King es actualizar a los Pache ¿No coincides conmigo? El poderoso Clan de las Estrellas, orgullosos de custodiar a los Grandes Espíritus, nutridos por su ilimitado conocimiento… —Su semblante se tornó meditabundo al sumergirse en unos recuerdos. — Y deben ocultarse como unas ratas, mientras que unos parásitos de maneras irresponsables, destruyen y gozan de los recursos naturales ¿No te parece denigrante?
— ¿Entonces destruirás todo para construir esa utopía chamana?
El Onmyōji se mostró pensativo: — Yo no le diría así. En su lugar, voy a restablecer el verdadero orden natural, el equilibrio ¿Me ayudarías? —A unos tres pasos de distancia, le extendió la mano a Nichrom en espera que le recibiera un apretón de manos.
Hao esperó paciente y tal como planeo, pronto de parte de Nichrom desactivo su OverSoul para estrecharle la mano…
Era lamentable perder a Ren Tao con tan buen potencial en el chamanismo, pero un Juez Pache que a futuro será quien se encargará de custodiarlo durante su coronación, estando en una etapa tan vulnerable, era diez veces más conveniente.
.
.
.
En horas del mediodía, Hao tarareaba contento mientras que disfrutaba a la intemperie su baño en las aguas termales. Se sentía satisfecho con haber convencido la mitad de los Jueces Paches, dos de ellos todavía no ha tenido la oportunidad de interactuar y los otros tres, Radim, Silver y Kalim, se oponen ante la idea de que él sea el Shaman King.
Más no importaba, tenía un par de As bajo la manga, en caso que a las buenas no lo aceptaran para cuando se acerque el día de su coronación. Y conociendo lo disciplinada que era Golvad con las costumbres, no permitiría tal deshonra de acto de rebeldía.
{Todo está fluyendo sin problemas} Meditaba a gusto… hasta que de pronto su rostro mostró cierto fastidio, pero cambio dicha expresión a una sonrisa superficial a la espera de los inoportunos visitantes…
— ¡Les dije que por aquí había aguas termales!
— Podemos ver el vapor, genio.
— Bah, prefiero ir al río ¡Nos queda más cerca de la cabaña!
— ¡Eso es porque congelarse vivo es normal para ti!
— Sí que chillas, no es mi culpa que no aguanten nada niñatos de ciudad ¡Es lo que hace un verdadero hombre!
— ¿Eso también incluye en que te pateen el trasero?
— ¡ESO OCURRIÓ SOLO DOS VECES! ¡LA TERCERA VEZ SERÁ LA VENCIDA, YA VAN A VER! ¡A ESE BASTARDO DE HAO, YO-…!
— ¿Me harás qué, HoroHoro? —Cuestionó en claro desafío, justo en el momento exacto que el aludido se asomó junto con Chocolove McDonnell y Ren Tao al hacerse un camino entre los los frondosos arbustos. Logrando así las recientes presencias de apreciar en las termas a un Asakura Hao enfrente de ellos, recargando la espalda contra uno de los bordes del agua termal y de fondo daba a un bonito panorama hacía al mar.
No obstante, el hermoso paisaje se desperdiciaba con la descarada presencia desnuda que tenían enfrente, luciendo una superficial sonrisa arrogante y despreocupada.
— ¡¿Qué es esto?! ¡El enemigo nos sale hasta en la sopa-termal! —Ante unos minutos de silencio, Chocolove que recibía la atención de los otros tres chamanes, agregó: — ¿Entienden? Sopa-termal porque…
— ¡IGUAL ES UN MAL CHISTE! —Chistó Horo, activando un momento su OverSoul nada más para echarle una ventisca de escarcha al Neoyorkino. — En fin, ¿Qué haces tú aquí?
Un nuevo silencio se formó ante la obviedad de la respuesta a la pregunta formulada. Y para cuando HoroHoro se dio cuenta de su desliz, ya era demasiado tarde para retractar su laguna mental. Aun así, no se salvó de un zape por parte de Ren que reclamó:
— No hablen los dos, solo dicen estupideces —Chocolove en esos instante estaba mudo, lidiando su rigidez del ataque helado del ainu. En cuanto a este último se sobo la zona golpeada malhumorado, mientras le dirigía una mirada al Tao de que se lo cobraría. — ¿Entonces sigues reuniéndote con Yoh?
Hao tan solo se encogió de hombros, no estaba obligado a responder y aparte, gracias al reishi, supo que el Tao ya conocía de antemano la respuesta a esa pregunta. En cambio el indiferente gesto del onmyōji, tan solo crispo todavía más el humor del ainu…
{¡Argh! ¡¿No sé por qué Yoh pierde el tiempo contigo?!}
— No necesitan entenderlo —Comentó el milenario chamán, respondiendo de manera indirecta y hasta casi discreta los sulfurados pensamientos del joven originario de Hokkaido. — Yoh es mi otra mitad y-…
— ¡Mitad esto! ¡Mitad aquello! —Explotó exasperado el chico de cabello bicolor. — ¡Yoh NO es una maldita cosa, bastardo! ¡O te empiezas a referir a él como hermano! ¡O-…!
— ¿O qué? ¿Volverás a ser pateado por él?
Horo ha puesto sus manos a la altura de su pelvis y se ha girado a ver al Tao con una mirada apremiante por su ridícula interrupción: — ¿Es enserio? Enfrente del enemigo le echas tierra a tu camarada ¡¿A tú AMIGO?!
— Sólo estoy usando el sentido común —Refutó Ren con una sonrisa de medio lado, sin sentirse del todo culpable. Solo le ha devuelto las múltiples veces que el ainu le ha hecho lo mismo de ridiculizarlo con aliados o enemigos presentes. — ¿Qué podrías usar tú como amenaza?
— ¡Pues obvio que iría con Yoh! Una semana con él y encarrilo a ese estúpido blandengue para que deje de juntarse con mala compañía —Aseveró orgulloso dándose unas palmadas en el pecho que resonaron por el lugar. — ¡O me dejo de llamar HoroHoro!
— Te llamas Horokeu Usui.
— ¡Que no me llames así! —Chistó agarrándolo de la camisa con un claro indicio de llevar la discusión a los puños, motivo de que Kororo revoleteaba a su alrededor preocupada.
La discusión entre los dos supuestos amigos que pelean más que cuando juntas a gatos y perros, de no ser porque una risita maliciosa se logró escuchar. En consecuencia, los miembros del Equipo Ren giraron dónde provenía la risa, hallando en obviedad a Hao que los miraba como si fuera un show de comedia.
— ¿Qué? ¿Ya terminaron? —Cuestionó cínico el castaño al recibir las persistentes miradas de molestia del dúo temperamental y la cautelosa e incómoda mirada del Neoyorkino. — ¿Entonces se unirán? —En clara referencia a bañarse en las termas.
— ¿Contigo? ¿Ahí? —Lo señaló despectivo Horo, quién libero una mano del agarre sobre la camisa del Tao para tal acción. — ¡NEL!
— Bueno, ustedes se lo pierden —Se encogió de hombros. — Zai al menos fue más lista.
De inmediato los chicos al final de su comentario activo sus intereses. No precisamente en un sentido pervertido, ya que las emociones como hilo de pensamientos variaron: en Ren fue de suspicacia y alimentando sus ya sospechas sobre la chamana.; en Chocolove despertó angustia como preocupación por Lilirara, quién al parecer tiene una relación compleja con Zahira., Y por último, resultando el más normal de los tres adolescentes, si bien HoroHoro cuestiono las intenciones de Zai en el grupo… ese razonamiento quedo desplazado, al poder más su fantasía hormonal de imaginarse el cuerpo desnudo de la chamana originaria de Turquía.
…Y como si Kororo pudiera leerle la mente al joven de cabello bicolor, con la mirada entrecerrada mostraba un gran disgusto (como celos).
[¡Kooo~ro~ro~!] La exclamación en un adorable y peligroso siseo saco de la ensoñación al Ainu que giro dónde provenía la voz, hallando para su angustia interior a su espíritu acompañante mirándole con desaprobación.
— ¡NO HICE NADA! —Se defendió apresurado como si fuera sido atrapado infraganti ante su novia. — ¡Es enserio! —Insistió al ver a Kororo inflar los cachetes y darle la espalda.
La risa burlesca proveniente de las termas, irrito a HoroHoro quién puso mala cara al sentirse burlado: — ¡CÁLLATE! Seguro mentiste. Además de ser un genocida piromaníaco ¡Mentiroso!
— Prefiero ser acusado de mentiroso que de pervertido —El ainu se sonrojo entre irritado y avergonzado, no ayudo tampoco que sus PROPIOS amigos y Kororo junto Bason les mirara con desaprobación. — Insisto. Al menos Zai fue más agradable que ustedes…
De improvisto HoroHoro activo su OverSoul, usando su amuleto Ikupasuy (aunque Kororo seguía disgustada, su prioridad siempre sería el bienestar del joven chamán) en una posición a la defensiva, justo al mismo tiempo que Hao había sacado una mano del agua, elevándolo hasta quedar a la altura de su cabeza y… ahora suspendida al aire, a la vez que tenía una expresión desconcertada, la cual chocaba con la expresión cautelosa del Ainu. En cuanto Tao y Chocolove observaban la repentina situación con desconfianza e incomprensión.
¿Qué rayos estaba pasando?
No obstante, después de unos tensos segundos de silencio Hao procedió a retomar el movimiento de su mano levantada, a la altura de su cabeza, para acomodarse el paño sobre su cabeza y volvió a sumergir su mano como si nada. Dando inicio otro nuevo silencio que fue roto prontamente por el mismo castaño que estallo en risa para incomodidad de HoroHoro al notar que ni siquiera el Onmyōji considero agredirlo. Su mayor enemigo solo estaba disfrutando de un relajante baño termal. Al mismo tiempo del estallido de las risas, Ren y Chocolove no tardaron en manifestar la paranoia de su compañero:
— ¡Lo que me faltaba! —Exclamó Ren irritado mientras con una mano cubría sus ojos. — Ya me bastaba con las payadas sin gracia del otro para que tú te sumes.
— ¿Qué paso? ¿Qué paso? —Cuestionó McDonnell ofendido hacía el chamán de China ante el comentario. — ¿Por qué la paga conmigo? ¡Capaz tu agresividad alimento su trauma y me lo asustas! — Considero Chocolove con una fingida expresión de preocupación.
— ¡ARGH! ¡YA CALLENSE USTEDES DOS! —Explotó finalmente el ainu que estaba muriéndose de la vergüenza, clonado en un tomate y encorvado como encogido de hombros. — ¡Y TÚ YA DEJA DE REÍRTE!
— ¿O qué, HoroHoro? —Le cuestionó desafiante y sarcástico. — ¿Volverás a hacerme un ataque de paranoia?
El ainu rechino los dientes enrabiado.
— Tengo que reconocerlo, al menos con sus payadas hizo reír a alguien sin necesidad de filtros.
Chocolove que capto la chocancia en el comentario del Tao, se ha girado a verlo con una chistosa expresión de ofendido y con una mano al pecho, mientras decía en un tono ostentoso: — Excuse meee~?
El Taoísta lo confrontó con sorna: — Sabes de lo que hablo, al menos no tuvo que agotar todo su furyoku solo para hacer reír.
El Neoyorkino exclamó un grito ahogado, expresando una mayor indignación que más que intimidar, se veía demasiado chistosa y luego con saña contestó: — Cruzaste la línea… ¡EN GUARDIA!
El chamán de peculiar peinado picudo bufó satírico: — ¿Qué, me vas a contar chistes ahora?
— ¡POR SUPUESTO!
—… —Sin embargo, Ren guardo silencio con una mueca en claro indicativo que no esperaba esa respuesta, más no le sorprendía viniendo de McDonnell.
A continuación, el sonido del agua ser agitada, atrajo la atención del equipo Ren que al girar hallaron a Hao saliendo de las aguas termales.
— Agh —Pronunció Horo asqueado. — Ya tengo bastante con el cabeza de pincho exhibicionista para que otro se sume.
— ¡Qué queja más ridícula! ¡Ni modo que me voy bañar con ropa!
— Oi, chicos…
— ¡Eso no justifica para que andes pavoneándote…!
— ¿Con que celoso de lo que careces, huh?
— ¡Ni qué quisie-! ¡¿QUÉ?!
— Vamos a cal- ¡¿QUÉ?!
— ¡¿Siquiera escuchas tus idio-?! ¡¿QUÉ?!
El equipo Ren que estaba ensimismado en su discusión, mientras que McDonnell era el intermediario para calmar al dúo temperamental, se giraron desconcertados ante la cuarta voz que hizo un comentario inesperado. Observando ahora un Hao fuera de las termas, justo subiéndose los pantalones desabrochados para cubrir su desnudez inferior y ya llevando puesto su peculiar calzado.
El Onmyōji que curiosamente estaba seco como si nunca fuera tomado un reciente baño, tenía una actitud despreocupada abrochándose su pantalón (teniendo el cuidado que al subirse la cremallera, no ocurriera una tragedia), ignorando las obvias miradas irritables y apremiantes de los adolescentes. Pero como siempre, el equipo Ren se componía de integrantes muy enérgicos, así que no se quedaron callados…
— ¡¿Por qué lanza la piedra si va a ocultar la mano?! ¡El chismesito se cuenta completo! —Protestó Chocolove.
— Seguro no era nada, si al final vas a callarte —Apuntó el chamán de orígenes chino malhumorado pero cauteloso.
El castaño como si se fuera percatado que el asunto era con él, haciendo como si finalmente reparara que no estaba solo, contestó con total naturalidad y despreocupación (Cosa que al Equipo Ren no le agradó, de alguna manera escalofriante ese actuar les recordó el comportamiento despreocupado de Yoh que a veces suele irritarlos, porque dicha actitud suele emplearlo hasta en los momentos más inoportunos).
— ¡Oh! No me refería a ustedes dos chicos, sino a HoroHoro.
— ¡¿YO?!
Hao amplió su sonrisa superficial de falsa simpatía. — Por supuesto, para pensar que es irritable ver a alguien desnudo ante la obviedad de bañarse… solo puede significar una cosa ¿No? —Hizo una pausa intencional, recibiendo en consecuencia la total atención de los tres jóvenes. — Pues envidias lo qué careces.
— Suena razonable —Concordó Ren sin más para desconcierto del Ainu que no podía darle crédito que incluso el Neoyorkino asintiera convencido del asunto, por lo que no dudo de protestar:
— ¡JA! ¡¿Y yo más o menos que podría envidiar de este enano picudo?!
Con una expresión inocente y pensativa, pareciendo un inofensivo chico de su edad, contestó: — Mmmm, no sé… —Recogió su poncho que estaba sobre una roca, doblado de manera impecable. — Los motivos pueden ser variados, aunque en general suelen ser… —Le dio un vistazo de arriba hacia abajo, pero al descender su mirada por unos segundos, apropósito se mantuvo en un punto específico en la figura del originario de Hokkaido. Un punto en específico, que no pasó desapercibido tanto para Ren como Chocolove que no pudieron evitar bufar un "¡Pfff!", antes de luchar por reprimir sus risas para nada disimuladas.
Omitiendo las risas que generó en los más avispados y maliciosos del equipo, luego con un tono prudente, concluyó: — Bueno, no creo que importe —Y procedió a ponerse su poncho. En cuanto HoroHoro, al inicio confundido por la actitud de sus amigos, recapacitó la causa de sus carcajadas, consiguiendo por fin saber el motivo de su diversión. Haciendo que se cubriera su entrepierna, mientras que le gritaba al milenario chamán:
— ¡PERVERTIDOOO! —Exclamó ofendido luchando entre la palidez de lo asqueado porque el castaño le estaba mirando sus partes nobles y avergonzado por sacar ese tema tan natural, cuando son meros desconocidos. Podrán ser hombres entre todos, pero siguen siendo desconocidos, incluso enemigos, por lo que eso no minimiza en lo absoluto la incomodidad que le causaba. — ¡Pues para tu información los ancianos en mi pueblo que han estado conmigo, me han felicitado por mis buenos dotes!
La risa fue incluso mayor en Ren y Chocolove, provocando que este último se tirara al suelo.
— Que mala elección de palabras pero… estoy seguro que deben estar encantados —Contestó el Onmyōji con una sonrisa elocuente y… maliciosa para después retirarse del lugar. En cuanto Horo pronto se percató de su pequeño desliz verbal, cegado en querer defender su virilidad.
Sin embargo, cuando quiso cambiar su anterior comentario para que no se interprete en un doble sentido, ya el Maestro del Yin y Yang se había retirado. Dejando a cambio un HoroHoro avergonzado y enrabiado que su humor tan solo empeoraba con las risas de sus amigos.
— ¡MALDITO AHOOOO-! ¡¿ACK?!
A continuación, el joven de cabello bicolor fue mandado a volar de un puñetazo por una gran manopla brillante como el magma que se materializo en cuestión de segundos, en una llamarada de fuego solo para luego desvanecerse. Todo porque el ainu cegado por el enojo, no midió bien el tiempo y la distancia que recorrió Hao al marcharse del lugar, pudiendo este alcanzar a escuchar el insulto de pronunciar mal su nombre apropósito como "Aho"que, en japonés significa la manera más despectiva de decirle a alguien idiota, estúpida, tonto, etc., etc.
(…)
El milenario chamán de las estrellas a varios metros lejos del lugar, caminaba con una aparente sonrisa que pronto se desvaneció en cuestión de segundos. Teniendo a cambio una expresión de fastidio que tan solo se aligeró después de escuchar de fondo, el eco de los chillidos del Horokeu Usui al ser golpeado por su Espíritu Elemental del Fuego.
Su agradable baño había sido arruinado por los intrusos, pero al menos se desquito un poco y las risas no faltaron. Prontamente, el sonido de unos pasos sobre el pasto seguido de una presencia se hizo notar hasta asomarse entre unos arbustos…
Hao sonrió a la espera que esos grandes ojos azabaches se enfocaran a mirarlo, los cuales se iluminaron de inmediato:
— ¡Señor Hao…! ¡Opacho lo ha estado buscando!
Él se rio divertido mientras esperaba como la niña se aproximara a su persona. — Pues ya me encontraste Opacho ¿Para qué me buscabas?
— Vine para decirle que la tarea que le dio a Opacho ¡Ya la hizo y salió bien! —La niña mostró una sonrisa orgullosa y entusiasta cargada de expectativa, mientras resoplaba por la nariz a espera de lograr con su acción la felicidad de su Señor.
El Onmyōji se enterneció un poco de lo adorable que podía ser la chamana. — ¡Excelente Opacho! ¿No te causaron problemas?
La menor cabeceo en negativa: — El Pache Renim es muy molesto, pero cedió rápido aunque igual sentí que no era honesto, así que Opacho lo presiono como el Señor Hao me enseño —Pronto recibió una acaricia en su esponjoso afro, el cual se aplasto ante el peso de la joven manopla masculina.
— Entonces está bien pero si se vuelve una molestia insoportable, puedo deshacerme de él —Superando sus expectativas, la niña de orígenes africanos negó con la cabeza y ante la mirada castaña apremiante, comento:
— No quiero que el Señor Hao haga nada que dañe sus planes.
Algo confundido, insistió: — ¿Huh? Pero no me perjudica, Renim será remplazado —Fue lo mismo lo que ocurrió a Chrom durante sus labores de juez al morir en manos de Tao Ren.
De manera obstinada la niña negó y está vez su expresión se tornó tristona como preocupada. — Opacho no quiere que el Señor Hao, haga cosas que no le gusta hacer para sus planes.
El Onmyōji guardo silencio por unos segundos, aunque la niña tuviera por la inexperiencia de la vida muchas limitaciones para saber expresarse tanto verbal y emocionalmente, gracias al reishi pudo comprender mejor sus sentimientos; no quería que matara por preocupación de que a él luego "le afectara". Aunque no es como si él se la pasara matando a diestras y siniestras, solo asesinaba los que consideraba necesarios u obsoletos. Por lo que si era por la moralidad, él ya se ha insensibilizado con eso, gracias a tanta guerra y demás barbaridades inmorales que ha llegado a presenciar. Así que a estas alturas ya no sentía una culpa de doble moral o algo parecido…
— Opacho no lo dice por eso —Protestó al ser capaz de leerle los pensamientos. — Lo dice porque a usted no le gusta matar.
{…Ah} El castaño no pudo evitar abrir de manera sutil los ojos en clara sorpresa. No esperaba esa respuesta, la niña no se refería a afectarle por la culpa de arrebatar la vida ajena de alguien sino por el hecho que no le gusta andar matando, es decir, él entiende que aun si existen personas (sean chamán o humanos) sin malicia o que no representen una amenaza a sus propósitos, igual ha tenido que asesinarlos…
{Cómo aquellos niños} Sus memorias se desviaron a recordar lo que era una construcción con figuras religiosas que tenía como vista un paisaje costeño y a su alrededor niños de ropas humildes correteando cerca. Notó que la niña africana lo miraba y prefirió omitir esos pensamientos. Lo mejor era que Opacho no los viera por su bien, acabaría llorando por días si sabía el trasfondo de lo ocurrido. No obstante, gracias a sus dos anteriores vidas, aprendió que siempre habrá que hacer sacrificios te guste o no.
— Eres muy lista Opacho —La aludida lo miró con sus grandes ojos azabaches, un tanto confundidos de la causa para ser merecedora del repentino cumplido. — Viste a través de mí —Ella asintió tranquila, no mostrando regocijo pero tan poco disgusto. — Igual si Ranim o algún otro Pache intenta algo contra ti…
— ¡Opacho no se contendrá! —Prometió, recibiendo como respuesta la risa satisfecha del adulto encerrado en un cuerpo adolescente.
— Muy bien perooo~…
Como si fuera recordado algo, pronto dijo: — ¡Decirle al Señor Hao!
El aludido asintió satisfecho, si era posible no quería que Opacho usando su poder sin restricciones ocurriera las consecuencias de que mate a alguien por accidente. Él puede manejar el peso de una vida sin problema o sus seguidores que ya se han insensibilizado lo suficiente, pero para Opacho que todavía inicia la vida no quiere que tan pronto su inocencia se vea perjudicada. Cuando sea adulta, ella podrá tomar sus decisiones, por ahora lo mejor es conservar ciertos límites…
Ya tenía la experiencia con las Hana-gumi, especialmente con Matilda y Marion que iniciaron a una edad temprana, aunque las circunstancia las llevaron asesinar para defenderse, ha traído repercusiones en sus personalidades.
— ¿Pasa algo? —Cuestionó el Onmyōji que segundos de la charla, comenzó a caminar pero notó que la niña no lo seguía. Para cuando se giró, ella estaba a unos diez pasos de distancia.
— ¿No volverá a la Fábrica?
— Iré a caminar —Al ver que la pequeña asintió, más no se movió, decidió ser más directo: — ¿No vienes?
— ¿Está bien que vaya Opacho?
— Claro ¿Por qué no lo estaría?
La niña se mostró un poco reticente de decirlo al inicio, pero dijo en un tono meditabundo con esa voz infantil e inocente: — Porque el Señor Hao a veces quiere descansar de todo.
El milenario chamán hizo una expresión difícil aunque mantuvo su sonrisa, honestamente la asertividad y observación de Opacho era bastante aguda. No podía creer que a una corta edad, con nula experiencia y sin saber la gravedad de sus palabras, sea capaz de dar observaciones tan profundas.
— ¿Hice mal? —Cuestiono la menor en un tono quebradizo, lo cual significa para el castaño un augurio de que iba a llorar.
— ¡No! ¡No! —Se apresuró a decir, en el fondo nervioso ya que no era bueno manejando con las lágrimas de la menor. — Sólo pensaba que Opacho no debería pensar demasiado o te volverás tan alto como Luchist…
— ¡Opacho no quiere crecer! —Exclamó horrorizada llevándose sus manitas en sus cachetes regordetes.
— Entonces a la próxima solo pregúntame directo en lugar de adoptar tantas consideraciones, todavía estas muy joven para mortificarte por esos enredos propios de adultos.
La niña asintió muy seria como respuesta y Hao tan solo pudo sonreír enternecido. A continuación, él retomó su caminata pero ahora esta vez siendo seguida por la pequeña. El resto de la tarde para el chamán de la Era Heian le parecía prometedora con una tranquilizadora caminata… hasta que media hora después se hallaron con una inesperada presencia.
Justo cuando Opacho se distraía con una mariposa que revoleteaba fuera del camino, cerca de unas flores, esta se aproximo para seguirla. Por algún motivo la niña siempre se eclipsaba apreciando con aquellos insectos alados, no comprendía porque se maravillaba tanto pero imaginaba que era por el patrón de colores de las alas. No obstante, él que escucha el sonido de unos pasos y Opacho que de manera inmediata se detiene en seco para decirle una predicción:
— La Señorita Zai aparecerá en unos segundos.
Y como si la fueran invocado: la aludida que avanzaba permaneciendo agachada entre el césped crecido y algunos arbustos, de pronto se enderezó notando que estaba siendo observada… resultando ser el Onmyōji. Castaño y gris platino chocaron en el cruce de miradas, antes de él siquiera decir algo…
— Tsk —Un chasquido de lengua provino de los labios femenino y seguido de esto, se dio media vuelta como si no fuera visto nada dispuesta a marcar la carrera de su vida, digna de las Olimpiadas.
— No seas grosera y saluda.
Sin embargo, Hao prediciendo sus acciones y no darle el gusto a ese desaire, de inmediato en una rapidez envidiable que podrías considerar que se teletransporto; se posiciono detrás de ella mientras situaba su mano en su hombro a la vez que una sombra se proyectaba, a la altura de sus ojos, junto con su habitual sonrisa de póker, haciendo que su expresión se viera de una manera espeluznante e intimidante.
— ¡Hey Hao~! —Saludó con una actitud totalmente alegre para después hacer un nuevo intento de huida. Pero el castaño no le iba a dar el gusto, esta vez la rodeo con un brazo la estrecha cintura femenina, lo cual acabo siendo como un fierro sosteniéndola. Zahira gruñó al ver que él estaba encarecidamente decidido a no dejarla ir y lo más seguro por un mero capricho.
— ¿Por qué tanta prisa? —Le cuestionó mientras que con su otra mano libre le quito el sombrero de jipijapa. Apreciando que si bien algo despeinada, llevaba su cabello morado recogido en un moño alto que seguro se mantuvo oculto bajo la copa del sombrero, vistiendo a juego un overol de mezclilla de pantalón largo por arriba de los tobillos y debajo de esta prenda, un top sin tirantes de un vivo color verde sin rayar a un tono chillón. Finalizando con unos zapatos de senderismo color negro con detalles blanco, cian y azul.
— ¿Quizás recogiendo flores? —Cuestionó Opacho al notar que en una mano sostenía Zahira una canasta con varias plantas.
— ¡Opachoooo~! —Saludó feliz al reparar en la presencia de la chamana de orígenes africanos, la cual se encogió de hombros y en cuestión de segundos se oculto detrás de un árbol, lejos de Zai quien llevo una mano a su pecho como si le doliera, mientras que todo su rostro gritaba un "¡Es tan linda!".
— ¡Oyeee~! A mí no me saludaste con la misma emoción.
— Es porque ver la ternura de Opacho renueva mis energías —Luego puso un rostro apático; sin girarse a verlo dado a la corta cercanía, no vaya a ocurrir un accidente indeseado y agregó: — Tú en cambio, solo verte me das dolores de cabezas.
— Entiendo, mi encanto es tan irresistible que te es difícil de soportar.
Ella tan solo rio sarcásticamente, no estaba de humor ni con la energía para debatir en una extensiva riña con el castaño, quien era alguien sumamente terco que no cederá así sea en una pelea verbal. Y al ver que todavía era retenida por él, demandó: — Agradecería mucho si me soltaras.
[Deseo concedido]
Una voz profunda intervino y seguido de eso una gran sombra se interpuso entre Zahira como Hao, separándolos. El adolescente le era indiferente la intromisión, más no dudo en quejarse hacia dónde provenía el Reiyoku de la deidad oscura, siendo en un árbol cercano, oculto bajo las sombras que proyectaba el mismo árbol.
— ¡Éee~re~bo~! —Llamó en un canturreo. — Cómo siempre siendo el aguafiestas rompe grupo.
[Y tú el inmaduro que se hace el filósofo incomprendido.] Le respondió con el mismo tono satírico mientras que los parpados del ave caían en aburrimiento e indiferencia. El castaño rio cínico para después enfocar su atención en algo más interesante:
— ¿Entonces qué hacías? ¿Recogiendo maleza? —Cuestionó esto último bromeando con ironía.
En cuanto Zahira, ignorando su chiste, procedió a continuar lo que hacía horas atrás al agacharse y arrancar con cuidado unas plantas específicas. En cuanto a la milenaria alma, se le quedo observando, apreciando que era hábil en la tarea e identificando la planta que recolectaba.
— Oh, ese es…
— Romero.
— Si, pero es bue-
— Bueno como digestivo natural al tener efectos diuréticos, antiinflamatorios y antiespasmódicos. También es un tranquilizante natural al ser antiséptica y aromática ¡Oh! Entre otros efectos naturales como antibactericida, balsámico, fungicida, carminativo, cicatrizante y rubefaciente.
Hao entrecerró los ojos ante las continuas interrupciones de la chica quien seguía actuando natural, por lo que él se estaba cuestionando si lo hacía apropósito o no. Así que indago al continuar con el tema: — Si, igual las enfermedades que puede sa-
— Sanar, pero solo si hay previa indicación médica, en afecciones osteomusculares dolorosas como artritis y astralgias, afecciones biliares como dispepsia bili-
— ¡Si, si y SI! —Exclamó, interrumpiéndola esta vez. — ¿Así te educaron o qué?
Zahira que finalmente alzo la mirada del suelo y deteniendo su tarea de recoger romero para ponerlo en la cesta a su lado. Miró extrañado al Onmyōji que le hacía una cara de enfado, aunque no lucía realmente enojado (aunque sea difícil de creer, hacer molestar REALMENTE a Hao NO es tan fácil), a lo mucho un poco disgustado… casi como si le hiciera un puchero a ella.
—…Ah, lo siento —Se disculpó todavía asimilando en la confusión su desliz. — No fue intencional —Le gustaba fastidiar al chamán milenario, pero era en momentos específicos y sin malas intenciones. — Tanto estudiar con Asa, me paso facturas-…
— Espera ¿Qué? ¿Mi madre qué?
Ante la persistente mirada apremiante (y podría jurar hasta celosa). Zai contestó: — Sabes que ella es una maníaca… —Recibió una mirada de advertencia del castaño ante el irrespetuoso término de "maníaca" en referencia a su madre, más no se retractó. Como ella trate o se refiera a Asanoha Dōji es un asunto entre ellas dos y la única que se puede quejar es la implicada misma. — De la herbolaria y una vez que se sumerge en su pasatiempo, no hay quien la frene.
Él se mostró pensativo ante ese nuevo dato y le surgió una nueva incógnita: — ¿Entonces ahora tienes pasatiempo de herbaria?
— Tiene sus beneficios pero no. Recolecto para Asa-…
— Asanoha.
Zai se contuvo de rodar los ojos ante la corrección del Onmyōji por su despliegue de hijo celoso. Por lo que no le dio el gusto: — Asa —Repitió, recalcándolo en claro desafío y existiendo una reñida lucha de miradas al ninguno dar su brazo a torcer. — Y recolecto plantas para reponerle los suministros para que continúe armando sus infusiones, entre otras cosas.
Asintió pensativo, luego giro a ver no muy lejos que Opacho estaba distraída con unas mariposas revoleteando en el lugar. Así que al comprobar el estado de la menor, procedió agacharse al lado de Zahira que le miraba confundida…
— ¿Sólo romero quiere mi madre? —Al recibir como respuesta la risa de la chamana, giro a verla un tanto disgustado como a la defensiva. — ¿Qué es tan gracioso?
— No me estoy riendo de ti —Le aclaró ante su tono algo defensivo. — Sino que recordé que Asa me decía que de niño eras un alumno rebelde y siempre buscabas convencerla de terminar pronto para ir a jugar, es un poco chocante la actitud actual con la versión que te describe.
El castaño incomodo intento evadir la mirada de la chica al sentir que sus mejillas se calentaban. Tendría que hablar seriamente con su madre después ¿Qué tanto le ha contado de él a su acosadora? Sobretodo ¡¿Por qué tiene que ser de sus momentos más vergonzosos al ser un niño ignorante e inmaduro?! ¡Tiene una reputación que mantener!
— Es obvio, era solo un niño en aquel entonces… —Comentó intentando minimizar su comportamiento del pasado.
— Sí, igual tu madre se lamenta que uno de tus talentos no sea la botánica.
Ante esa revelación él sintió como si unas flechas le atreverán el pecho y la cabeza. No comprendía porque se abochornaba ¡A estas alturas después de todo lo que ha vivido, no debería avergonzarse de ninguna manera! Pero ahí estaba él sintiéndose ridículo como un niñato abochornado y torpe.
— Sí, sí, ¿Entonces solo romero? —Cuestiono, queriendo cambiar de tema.
— Oh sí, solo falta el romero ¡Espera! —Le detuvo al interponer una de sus manos enguantadas con las manos de él, quien la miró con una ceja alzada en incredulidad. Después de que freno al castaño, ella se quitó uno de sus guantes para jardinería, seguido de que metió su mano en los bolsillos laterales de su overol y saco un par extra de guantes de jardinería un poco más grandes. — Ten, úsalos.
— ¿Siempre tienes un par más grande? Y tengo mis propios guantes ¿Sabes?
— No. Son de Yoh o Tamao, no sé, siempre tienen varios extras para trabajar en el terreno donde se hospedan —Y entonces Hao notó que había un bordado de molinillos de viento. — Anna siempre los identifica —Indicó al ver que el chamán de las estrellas observa fijamente el bordado. — Y sé que tienes guantes, pero si quieres ensuciarlo allá tú. Después de todo no es como si los lavaras… —Dijo lo último en un murmullo a expensas que sabe que Luchist es quién se encarga de lavarle la ropa al Onmyōji y este parecía molestarle.
— Escuché eso último.
Ella prefirió hacerse la loca con el tema, a cambio de pronto recordó: — ¡Ah! Casi se me olvido, ten —Volvió a meter su mano desnuda en el mismo bolsillo donde saco los guantes y ahora saco unos scrunchies con lazo, en total 4: rojo oscuro, negro, blanco con estrellas roja, negro con estrellas roja. — Para que te recojas el cabello.
La expresión de incredulidad con la ceja alzada se acentuó más: — Comienzo a interesarme más por esa técnica tuya que usas para sacar cosas al azar.
— Un verdadero chamán nunca revela sus secretos —Ni en broma iba a contarle sus habilidades de chamanismo. En el mundo chamán a Hao no le temían y respetaban por nada, sus destrezas e ingenio para moldear o comprender artes chamanas es digna de un genio innato. En consecuencia, la dejaría en desventaja si debe defenderse de él. — ¡Y ya! ¿Vas a tomar alguno de los coleteros?
— ¿No tienes unos menos… aniñados?
Ahora era el turno de Zahira de alzar una ceja en incredulidad: — Claro que tengo pero las ligas comunes te maltratan y parten el cabello. Estás en cambio, te lo protegen al moderar el agarre pero si tú quie-…
Antes de siquiera alejar su mano con las scrunchies con lazo, Hao se las quito. Ella suspiro en el fondo satisfecha, sabía cuan maníaco y dedicado era él para el cuidado de su larga melena castaña. Uno de los motivos que siempre lo lleve suelto, aparte de que le gusta tenerlo así, es porqué recogerlo mucho a la larga maltrata el cabello, sobretodo uno del tipo tan lacio.
— Es cómo un listón —Le comentó al ver que se iba a colorar uno de los coleteros, justo el negro con estrellas rojas y le dio unos tips más, explicándole como ponérselo. Podría hacerlo ella de peinarlo pero el Onmyōji es tan maníaco con su cabello, que no permite que cualquiera toque su melena.
Igual por suerte, Hao era astuto y pronto capto como ponerse el "moderno listón" llamado scrunchie o coletero.
— ¿Por qué no te hiciste un moño alto? —Le cuestionó al ver que solo se hizo una cola de caballo alta, dejando escapar los dos mechones que enmarcan su rostro.
— El hecho que recoja plantas, no significa que perderé el estilo.
Tanto Érebo (si tan solo pudiera) como Zahira pusieron los ojos en blanco al escucharlo decir con tanto orgullo de no perder el glamur. Se supone que Asakura Hao no es un fan de la moda o seguir tales tendencias, al grado que a veces Luchist o algún otro seguidor se encarga de buscarle ropa al azar. No obstante, estaba la contrariedad de que se tomaba su tiempo para elegir un vestuario que siempre que fuera de su estilo, cómodo pero sin dejar de representar su esencia.
{Asanoha tú hijo es tan…}
[¿Digno?] Completo Dōji, lo cual no era la palabra que rondaba en la mente de la chamana turca. [Mi pequeño lo eduqué para estar siempre digno, nunca indigno.]
[Te creería si no anduviera de exhibicionista.]
[¿Y qué tiene de malo que esté cómodo con su cuerpo, Señor Érebo?]
{¡HEY!} Interrumpió en un grito mental Zahira que aunque intentaba ignorarlos, mientras seguía recolectando el romero, era difícil con dos almas opinando en su mente. {¡Tan poco hice el comentario para que armen una guerra campal en mi cabeza!} Bufó al escuchar a sus dos espíritus quejarse de ser una gruñona, más no le importo, estaba por fin a gusto con ser ella y sus propios pensamientos. Sin embargo…
— ¿Y tú qué? —Le cuestiono Zai al sentirse observada, giró y halló a Hao enfrente suyo, a unos dos pasos agachado en cuclillas, mientras que la miraba tan detenidamente.
— Mirándote ¿No?
— Puedo notarlo, genio ¿Pero no se supone que deberías estar recolectando el romero?
— Por supuesto y ya termine, hace cinco minutos que te avise.
— ¿Cómo? ¡Si apenas estábamos co-! —Giró a cerciorarse dónde está la cesta, cayendo pronto hacía atrás de la impresión. — ¡WAAAH! ¡ES MUCHO!
— Te lo dije~
La Turca bufó al escuchar a un costado el canturreo burlesco del Onmyōji.
— Bueno, con esto Asanoha estará feliz —Solo bastaba mirar la cesta a punto de colapsar con las hojas de romero. Además de escuchar tararear feliz a la aludida en su mente. Se giró a ver a Hao y le dio una sincera sonrisa al exclamar contenta: — ¡Gracias!
Ignorante que el milenario chamán se mostró sorprendido de recibir un agradecimiento tan radiante y genuino ¿No se supone que son enemigos?
«— ¿Qué somos?
Bajo una noche estrellada, en lo alto de una colina yacían sentados en el suelo un niño de diez años y un adulto disfrazo de pies a cabeza de negro, resaltando su máscara.
— Tú sombra.
— Acosador en otras palabras.
— Cree lo que quieras. Incluso las estrellas… necesitan de la oscuridad.»
—…Señor Hao…
El aludido salió de sus recuerdos, enfocándose nuevamente en el presente y busco la dueña de la voz. Estando la pequeña niña de orígenes africanos a su lado, mirándolo con cierta timidez e inquietud.
— ¿Qué pasa Opacho?
— Opacho tiene hambre…
— ¡Oh! Ya debe ser hora del almuerzo —Comentó, enderezándose y estirándose cuan largo es. En especial las piernas que las sentía algo entumecidas por durar un largo rato en cuclillas.
— ¡Entonces déjame invitarlos a comer! —Exclamó enderezándose también. — Será como agradecimiento por ayudarme ¿Qué les parece?
Tanto Opacho y Hao intercambiaron miradas, ambos a través de sus pensamientos concordaron. Después de todo, ya han probado la comida de Zahira y era siempre deliciosa, acorde a sus gustos.
— Nos parece bien.
— ¡Perfecto! Entonces…
Sin embargo, el joven Asakura luego tuvo un mal presentimiento al ver que de los bolsillos del overol la chica saco una especie de silbato metálico que reconoció como… ¿Oro blanco? Pero lo más inquietante para él era el diseño del silbato…
{…Oh no}
Una corazonada le decía al Onmyōji que no tendrían un almuerzo tranquilo.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
FIN DEL CAPÍTULO 27.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
Hola lectores, tarde literal un mes y algo para actualizar. Disculpen la demora pero me pasaron varias cosas: el trabajo se tornó exigente, en consecuencia me enfermé y como dicen, las tragedias nunca vienen solas, así que el monitor luego no me encendía y tuve que mandarlo a un técnico. Anduve deprimida con todo pero por suerte, después de varios altibajos las cosas por fin se mejoraron y lo celebro actualizando.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
¡Mis agradecimientos siempre a…!
A los que comentaron: Lady'z Phantom ¡Muchas gracias por comentar! Feliz de leerte y me alegra que te haya gustado las interacciones en el capítulo anterior. Sobre las asperezas de Jun y Zai, todo inicio en los meses restantes que estuvieron en la Aldea Pache en adelante, aun después que se reveló la identidad de Zahira, la enemistad continúo.
Omití esas escenas en que el Equipo Abyss interactúa entre ellos porque no afectaban a la trama principal, pero la razón es que las personalidades de Jun y Zai chocan entre sí al ser muy opuestas. Es solo eso pero tampoco es que se odien a morir xD.
(…)
A los que me dieron kudos en Ao3, así como los que me dieron votos: Demon_Six /-/ Gghala000 /-/ sakura-th /-/ Fatimapaulina200 /-/ _mxcabrx_ /-/ HisamiSotelo /-/ Mikaelsonforever.
A los que añadieron a sus listas de lectura: MariQinn /-/ HisamiSotelo /-/ finndragneel128.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.
De verdad muchas gracias por leer mi historia como su paciencia, mejoran mi experiencia de escribir esta historia al saber que hay gente que lo lee y hasta le gusta. Como siempre, los días pautados de actualización siguen siendo los jueves o sábados ¡Feliz fin de semana, los quiero!
