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— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]
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The Curse Project
Por: Fjola Lovely.

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CAPÍTULO 28
Un Picnic Turbulento

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El mal presentimiento se cumplió cuando observo que al minuto de haber soplado el silbato de oro blanco que tenía un diseño similar a un tótem alado a los costados con un patrón de triángulos en el centro, supo que era mercancía de los Pache. Y justamente al minuto apareció el espíritu de un Águila que identifico como el del Silver. Ese tatuaje en el ojo junto el reiyoku tan estirado era indiscutible.

¡Por aquiiií~! —Exclamó Zahira quitándose el sombrero y sacudiéndolo como una bandera.

[Relájate mujer. Puedo verte desde kilómetros, ni estoy sordo.] Protestó el águila al descender, aterrizando justo cerca de un tronco seco que estaba más cerca de los chamanes que los árboles mismos, dónde prefirió evadirlo al haber un espíritu allí resguardándose que no hay que subestimar, ni tener de enemigo.

— Enserio me sorprende que los Pache recurran hasta en disponer sus propios espíritus acompañantes para ganar dinero —Comentó Hao incrédulo, sabía de lo que eran capaces los Pache a la hora de negocios y en verdad era una de las cosas por la que solía ganarse hace quinientos años atrás; muchas quejas de parte de la Tribu. — Así estarán de desesperados.

[No discuto eso, tener que rebajarme alguien como yo, un espíritu de la naturaleza] Se quejaba altivo el Águila. [Aun así, solo lo soporto por Silver. Así que agradecería que te ahorres tus menosprecios a sus esfuerzos.]

¡Á-aguila~! ¡Á-aguila~! —Canturreaba la niña alrededor del ave espíritu. — Opacho quiere acariciarte ¿Sí~?

El espíritu alado miró a la menor como gallina viendo sal, tal desdén fue un leve desliz y error de su arrogante personalidad. En consecuencia, en cuestión de segundos el animal sintió una peligrosa presión junto a la sensación de ser encerrado en un horno. Cuando estuvo a punto de gritar alarmado, sus ojos se interceptaron con la intimidante mirada rojiza del Onmyōji. Comprendiendo que él era la fuente de su actual malestar. Trago en seco y sin poder creer que después de haber muerto hace cientos de años, volvería a sentir sus instintos de sobrevivencia activarse.

[¡Ga-ack! ¡TRABAJO!] Exclamó apresurado y sobretodo asustado del ancestro de su compañero Chamán. [¡¿No se supone que estoy en un pedido?!] Indicó, volando en dirección hacía Zai quien por reflejo extendió su brazo, siendo pronto usado por el Águila. [¡Rápido mujer! ¡¿Dime para que solicitaste nuestros servicios?!]

— ¿No vas hacer el saludo comercial? —Cuestionó en un puchero la joven Turca. El Águila por unos segundos se quedó en silencio para después encogerse de hombros, casi como si quisiera ser una tortuga y desaparecer su cabeza a la vista de los demás con una expresión amarga. — Siempre lo espero al solicitar sus servicios~.

[¡Uck! ¡¿A quién le importa eso?!] Contestó exasperado ¡No quería hacer tal espectáculo ridículo! Era un Águila, una criatura que ha sido pulida por quinientos años como un espíritu de la naturaleza ¡No un maldito simio de circo!

En cuanto a Hao, al observar el martirio del animal, no dudo en intervenir: — Eso habla muy mal de los negocios Pache ¿Así pagas los esfuerzos del pobre Silver?

El ave entrecerró los ojos al ver las intenciones del hombre encerrado en cuerpo de adolescente, sus comentarios estaban cargados de malicia y burla con fines de presionarlo para hacer tal show ridículo ¡Pero se quedará con las ganas! ¡No iba a darle el gusto de humillarse!

— ¡Ow! Opacho quisiera verlo —Intervino la pequeña que le despertó curiosidad dicho show comercial.

La majestuosa águila pronto sintió el verdadero terror al ver que luego de las palabras de la niña que habla en tercera persona, tanto Zahira y el Asakura le brillaron los ojos de una manera espeluznante, mientras que le miraban fijamente al ente, en clara amenaza latente como silenciosa que le cumpliera el capricho a la pequeña chamana de orígenes africanos.

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~ »» Unos minutos después »» ~

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— ¡Viva! ¡El águila es muy divertido, Señor Hao!

— He visto mejores pero si ¿Quieres verlo de nuevo?

El espíritu que tenía una expresión lúgubre y de derrota ante la reciente humillación, se estremeció y miró la expresión sonriente del castaño ¡Es un maldito monstruo explotador!

— No. Opacho no quiere que el águila se esfuerce más —El animal miró con aprecio y agradecimiento a la niña, sintiéndose un poco culpable por no dejarle minutos atrás acariciar sus plumas (aunque dependerá de la menor si tiene la cualidad como chamán de tocar fantasmas).

— Entonces enfoquémonos en la entrega a domicilio —Intervino Zahira que libre de sus guantes de jardinería, metió la mano en el bolsillo de su overol y saco un pequeño blog junto un bolígrafo…

— Eso es… —Pensó en voz alta Hao al admirar el estilo del diseño de ambos artículos en manos de la mujer.

— Es de los Pache ¿Quieres uno?

— No. ¿No crees que consumes muchos productos de los Pache? —Le cuestionó, estaba al tanto que si bien sus artículos a la venta eran de buena calidad, son unos careros.

Zai se encogió de hombros. — En algo tengo que gastar el dinero y no me afecta, la verdad.

—…Si tú lo dices.

Posteriormente la chamana Turca, anotó unas cosas en el blog y procedió arrancar la hoja para entregárselo al espíritu: — Por favor, trae todos estos artículos.

El animal tomo la hoja con su pico y emprendió vuelo, entre más lejos esté de Asakura Hao: MEJOR. Ahora quedando atrás los tres chamanes, Zahira comentó al juntar sus manos y causar un aplauso:

— ¡Yosh! Ahora a buscar un bonito lugar para comer.

— ¿Bonito lugar?

— Claro Opacho, un bonito ambiente mejora la comida.

En cuanto Hao se mantuvo pensativo para luego decir: — Creo que tengo el lugar indicado. Cerca de aquí hay un arroyo ¿El águila podrá ubicarte si te mueves?

— Si puede ¡Así que no se diga más, allá vamos! ¡É-!

En el momento que iba a llamar a su espíritu, el Onmyōji invoco al Espíritu de Fuego y en el proceso había subido tanto a Opacho como a su portador en su manopla.

— ¿Vienes?

Ella se señaló así misma, aunque no era la primera vez que interactuó con el Espíritu de Fuego, no se confiaba de actuar a la ligera. Un mal movimiento y podía ser carbonizada de manera intencional o no, no quería acabar como Brocken.

— ¿Me puedo subir?

— Si quieres.

— Entonces con permiso —Una corriente de aire se manifestó y Zahira luego de tomar la canasta, dio un gran salto para después aterrizar en la manopla donde se ubica los dos integrantes del Equipo Hoshi.

A el milenario chamán le parecía un tanto intrigante el hecho que ella siempre actuara natural, si bien no era confianzuda porque suele tener la educación de preguntar primero antes de tomarse atribuciones, igual le intrigaba que a la primera confirmación ella actuara natural, sin recelo alguno de que podría ser una trampa.

— ¿Todo bien? —Le cuestionó la joven Turca al ver que no se movía el Espíritu.

Hao cabeceo en negativa y pronto el Espíritu de Fuego comenzó avanzar. — ¿Qué haces? —Al verla sentarse sobre sus piernas y apoyar sus manos sobre la palma brillante de magma del Espíritu Elemental.

Ella riéndose encantada, dándole un aire infantil se giró a verlo: — Solo aprecio la calidez de Fire, me trae algo de nostalgia verlo ahora tan grande.

Hao hizo una mueca al escuchar el apodo con el que bautizo el Espíritu Elemental, con un diminutivo tan adorable que no concuerda con su imponente apariencia como poder.

— ¿Era más pequeño que Opacho? —Intervino la menor curiosa.

— No, era un poco más grande que Opacho —Respondió Zahira pensativa. — Quizás del tamaño como Manta o Brocken, solo así es que podría cargar a Hao de bebé.

— Aunque para cuando empezaste acosarme, ya el Espíritu de Fuego estaba casi del tamaño de un adulto ¿No?

— Sí, igual Fire a mis ojos me parecía con su tamaño y complexión como un adolescente —De repente comenzó a reír al penderse en un recuerdo. — Es bastante lindo cuando ladea la cabeza a un lado, como si intentase comprender algo.

El Onmyōji puso los ojos en blanco sin darle crédito a lo que escuchaba, recordaba que incluso el Espíritu de Fuego en su versión miniatura la gente se intimidaba, ya que no podías ignorar la presión espiritual que ejercía con su sola presencia. No obstante, ahí estaba Zahira que siempre trato al Espíritu de Fuego con naturalidad y admitía abiertamente que le era hermoso de observar el efecto magma del que estaba compuesto su figura espiritual.

Aun cuando muchas veces uso al Espíritu de Fuego para atacarla, incluso de matarla si era posible cuando ocultaba su identidad. Ella nunca manifestó un resentimiento tanto a él como a su espíritu, muy diferente de sus enemigos o hasta aliados que siempre manifestaban cierto recelo.

Y por otro lado, irónicamente el Espíritu de Fuego giro su rostro a ver a la manopla donde estaban los chamanes. Mirando al parecer a Zahira que al notar ser observada por el Espíritu, está le devolvió la mirada con una genuina sonrisa. En cuanto a "Fire" ladeo la cabeza a un lado, como intentando comprender la actitud tan peculiar de la chamana de llamativo cabello morado.

— ¡WAH! ¡Fire detente! —Pidió de improvisto la chamana turca, incorporándose y girando a ver al Espíritu Elemental que se detuvo en seco al apreciar la expresión seria de la mujer.

En cuanto Hao, hizo una graciosa mueca de desconcierto y Opacho ladeo la cabeza a un lado confundida, al mismo tiempo, Zai con una deslumbrante sonrisa agradecía al Espíritu para luego de un salto bajar de su mano.

— Señor Hao… ¿Hizo que el Espíritu de Fuego se detuviera?

—…No… —Pronunció sin salir de su desconcierto, miró a ver a su Espíritu Elemental con cierto reproche: — Oyeee ¿Desde cuándo escuchas a otros? —Pero el Espíritu por obviedad no le respondió, es una entidad sin consciencia propia y que solo actúa con la previa orden de su portador. Una excepción, es que a lo mucho actuaría por mero instinto pero solo para proteger a su portador. — ¿Y bien? —Insistió, solo para obtener que el Espíritu ladeara la cabeza a un lado. Él bufó.

¿Entonces por qué escuchó a Zahira? ¿O fue obra de él que de manera inconsciente detuvo al Espíritu de Fuego?

— Tsk —Chasqueo la lengua descontento, desde las alturas busco por dónde se fue la chamana. No tardándola en ver entre unos árboles talados y secos con malezas donde no alcanza mucho la luz del sol. — ¿Ahora que hace ese bicho raro? —Cuestionó al ver a la chamana corretear alrededor de los árboles secos ¿Acaso formaba parte de un ritual o qué?

El Espíritu Elemental pronto comenzó avanzar donde se fue Zai, eso sí, con la previa orden de Hao.

— ¡Hao! ¡Hao! —Le llamó al verlo cerca, dando pequeños saltos con las mejillas un tanto sonrojadas y los ojos brillantes, dándole dicha actitud un aire infantil. — ¡Mira! —Le señalo con los brazos en dirección a los árboles, esperando expectante su reacción.

En cuanto el Onmyōji con una expresión incrédula y alzando una ceja, procedió a mirar el punto indicado como a Zahira varias veces para finalizar con un: — ¿Y?

— ¡¿Cómo qué "Y"?! —Explotó como si fuera dicho la mayor tontería. — ¡Son hongos! ¡Hongos Shiitake!

El castaño hizo una mueca burlona, no podía creer que hiciera tanto alboroto por unos hongos. No podía quitársele la imagen que la chica parecía una cavernícola.

— Lo entiendo ¿Pero tanto por unos hongos?

— ¿Cómo que "tanto por unos hongos"? ¡Es todo un cultivo fresco, listo para comer! —Le explicó pero después hizo una expresión de cansancio como de fastidio: — ¡Bah! Si no quieres, más para mí al comer —Dijo juntando sus manos con los ojos brillantes hacía el cultivo de hongos y casi salivando como si pudiera saborearlos.

— Oyeee ¿Se supone que así tratas a quienes invitas a comer? —Le preguntó mientras que hacía que el Espíritu de Fuego bajara la mano donde está para tocar tierra firme y acercársele a la chamana, seguido de Opacho.

— No tiene sentido hablarte del tema si no aprecias el encanto de comer.

— Que no comparta tu entusiasmo, no significa que no aprecie el buen comer. Aparte, hay mejores placeres que ese… —Se inclinó a ella como para susurrarle al oído y en un tono seductor, le preguntó: — ¿Quieres que te los enseñe?

Sin embargo, Zahira hizo una mueca y abanico su mano cerca del oído donde le habló él, como si el castaño fuera un molesto mosquito al que espantaba. Haciendo que este se enderezara para evitar ser golpeado.

— Dudo que pueda aprender de alguien que subestima los placeres más simples.

Ahora fue el turno del Onmyōji hacer una mueca, porque esas palabras les hizo recordar a alguien, una criatura que considero un amigo y tenía la costumbre de siempre reprocharle por subestimar el placer de comer, tanto fue su empeño de querer enseñarle que le hizo conocer los dulces.

A continuación Hao salió de sus pensamientos al sentir el furyoku de Zahira aumentar, viendo de manera oportuna como está de su sombra sacaba una canasta vacía y de su bolsillo de overol, sacaba una navaja suiza con la que procedió hacer cortes limpios en los tallos de los hongos. Teniendo el cuidado de no tocar los hongos más chicos, ni sus brotes.

— ¿La Señorita Zai los cocinará ahora? —Cuestionó Opacho que se acercó admirar los hongos y como eran recolectados.

— Sí, vendrá bien con lo que tengo en mente preparar.

— Pues entonces será mejor apurarnos —Mencionó el chamán que se aproximó a ambas y reuniendo furyoku en su dedo índice que se materializo como la flama de una máquina de soldadura, la cual usó como un cuchillo improvisado con la que procedió a cortar los hongos, mientras los seleccionaba para dejarlo caer en su poncho que con su otra mano libre lo sostuvo de manera de hacer una bolsa.

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En una de las posadas, se hospedaba los Asakura y el entorno no estaba animado. Aun cuando de vez en cuando tenía a tres residentes que los sacaba de su letargo, no era suficiente para calmar las angustias internas de los integrantes de la rama principal Asakura.

Mikihisa suspiró por enésima vez luego de darle un vistazo al dormitorio que comparte con su esposa, quién observaba con la mirada perdida la ventana. Durante y después del embarazo no ha vuelto a ser la misma cien por ciento, lo cual lo dejaba devastado e impotente. Quisiera culpar a Asakura Hao por usar a su esposa como intermediario para venir a este mundo, más no podía tampoco odiarlo del todo…

No cuando fallo como esposo al dejar prácticamente con la crianza a Mikoto que colapso prontamente dado a la depresión post-parto, teniendo que separarla de Yoh y persuadirla que haga otra cosa, lo cual fue con el trabajo de oficina. Gracias a eso, Mikoto volvió a sus sentidos pero el tiempo que compartía con su hijo, se había reducido bastante a lo que ella aspiraba como madre. Aun así, tuvo el gesto de intentar estar en los días importantes como los cumpleaños de Yoh, entre otros eventos.

Muy diferente de Mikihisa que cobardemente se sumergió en su pasatiempo de senderismo con la excusa de entrenar. Sin embargo, tanto sus suegros como esposa nunca le recriminaron sus acciones…

O al menos quisiera pensar así, sabía que Yoh era algo reticente en sus encuentros. No lo culpaba. Nunca hizo un verdadero esfuerzo por reunirse con él, lo intento cuando apenas éste podría recordar al ser muy pequeño… y no pudo, la conciencia no lo dejaba tranquilo. No podía ser optimista en nada, cuando había prometido a Mikoto de que se aseguraría de hacerla feliz y protegerla… pero todo concluyo en un desastre con la obstrucción de Hao.

— ¿Cómo sigue?

El Shugenja senderista, salió de sus pensamientos angustiosos para hallar a una mujer joven que le calculaba rondando la edad de su esposa con llamativos rasgos europeos que delataban ser extranjera, junto con su cabello ondulado castaño, ojos grises oscuros y tez blanca.

— Ella… está bien, solo… necesita tiempo.

— Entiendo. Los niños se durmieron luego de darles una pequeña merienda.

— ¡Oh! Gracias por eso.

— No hay problema, es lo menos que puedo hacer —Cabeceo en negativa con una modesta sonrisa. — Gracias a ustedes estoy aquí.

—… ¿Todavía no has tenido resultados?

Ella se mostró cabizbaja con una sonrisa taciturna a la vez que estrujaba sus manos: — Parece que está sumergido en sus asuntos, es… es como su padre —Mencionó con cuidado al salirle la voz con cierto temblor dado a la melancolía que oprimió su pecho y garganta. — Una vez que se enfoca en algo, no se detiene.

— Aun así no es correcto lo que hizo…

Cuando la mujer despego los labios para responderle, la aparición de un fantasma los interrumpió. Por obviedad, Mikihisa fue capaz de verlo por ser chamán, así que al girar a ver un punto fijo. Por lo que la humana al comprender la situación, prefirió despedirse con la excusa que iría a su dormitorio a dormir al sentirse cansada.

El chamán la despidió y centro su atención en el fantasma que no le costó entender que fue envidado por sus suegros.

(…)

En otro sector de la posada, en una pequeña terraza estaba Yohmei fumando su pipa, mientras que sentado sobre un cojín y una mesa pequeña, bebía algo de té. Solía siempre aislarse un rato, algunas veces nada más para vaciar su mente como el cabecilla del Clan Asakura y el peso de su apellido.

El sonido de unos pasos lo saco de sus pensamientos, gracias a ser chamán y por los años supo quién era. Apago su pipa y agitó su brazo, en un intento de esparcir el humo residual para cuando se asomara el visitante, no le importunara…

— Aish, no sé porque a estas alturas sigues fumando. Pareces chimenea.

El anciano hizo una mueca de cansancio. — A ti nadie te contenta, Kino.

La aludida que se adentró a la terraza, se acercó pronto a donde estaba su esposo y ocupo el otro extremo de la mesa, dónde los shikigami de manera oportuna ya le habían puesto un cojín para que se sentara y otro par le servían una taza de té.

— No lo diría así, si fuera así ya hace mucho te habría matado ¿No?

— ¡Por qué no contabas que fuera resistente…! —Y procedió a reírse de su propia broma pero al ver el ceño fruncido de la mujer, mientras giraba su rostro en su dirección. Prefirió cambiar de tema: — ¡Ejem! ¿Y a que viniste, sucedió algo?

— Más allá de que nuestro nieto sano se está juntando con nuestro antepasado con intenciones genocidas, nuestra hija tiene secuelas de un embarazo turbulento, así como nuestro yerno se ahoga en la culpa… cuando su única "culpa" fue involucrarse con los Asakura y que al parecer nosotros dos, entre más intentamos solventar los problemas, tan solo los empeoramos. No, no hay nada más.

Yohmei puso los ojos en blanco mientras que veía a su esposa beber el té, tan solo escucharla le hizo volver a tener el impulso de preparar su pipa para fumar. — Que manera de resumir nuestra situación familiar ¿No podías decir algo más alegre?

— Un bisnieto con suerte de toda esta locura de fin de mundo, se aproxima ¿No?

—…Eh, si… —Contestó de tantos preocupaciones lo había olvidado. Aun así el pensamiento feliz de tener pronto un niño o una niña rondando en la familia con los rasgos de Yoh y Anna, no le duró demasiado al cruzarle un pensamiento: — Espero que Yoh y Anna puedan ser mejores padres que nosotros.

— Es inevitable cometer errores, aun así… esperemos aprendan de nuestros errores y no los repitan.

— Para eso, tendríamos que solucionar este inconveniente con Hao —Luego recordó cierta chica que está rondando a su nieto y su esposa. — ¿Y tal vez esa chica, amiga de Anna? ¿No?

— Ah. No te mortifiques mucho —Le aseveró Kino. — Es un dolor de cabeza pero esa niñata no hará nada que afecte a Anna y eso incluye a Yoh.

— Estás muy segura ¿Y si al final si decide-?

No lo hará —Tomó un sorbo de su té. — Esas niñas aun con los años, siguen conservando esa codependencia emocional. Lo que es irónico —Soltó un bufido, casi como si contuviera una risa cáustica. — Es que esa misma codependencia las ha ayudado a sobrevivir… En especial a esa niña.

— ¿Anna?

La anciana negó, se le veía meditabunda y luego con una mueca mórbida: — No fuera sido tan fácil de manipular a nuestro favor.

Ahora era Yohmei quien no le daba crédito lo que escuchaba a expensas que conoce el fuerte carácter de la Itako, aprendiz de su esposa. Es decir, Tamao Tamamura si la podría considerar fácil de manejar por ser alguien asustadiza e insegura ¿Pero Anna? Una jovencita con un desbordante poder, agresiva y tajante ¿Y su esposa dice que era fácil de tratar?

Aun así, no le llevo la contraria ya que Kino Asakura no era de hablar a la ligera sobre las personas.

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Luego de la recolecta de los hongos Shiitakee, se marcharon al punto indicado por Hao. Usando al Espíritu Elemental de Fuego como transporte. Una vez en el pintoresco lugar, enfrente del arroyo, Zahira armo la fogata y estaba de tan buen humor como ensimismada en su labor, que se le olvido mantener bajo perfil sus técnicas chamanas…

¡Huuuh~! Así que también sabes usar el fuego del control elemental —Comentó situándose a su lado, mientras observaba la fogata que armo como un profesor que examina el proyecto de su estudiante.

{¡Rayos!} Maldijo su pequeño desliz, estaba tan feliz con su cosecha de Shiitake y del festín que se daría que, omitió el hecho de que Hao no desperdiciaría ninguna oportunidad para estarla analizando e indagando sobre hallar sus debilidades.

— No es la gran cosa, solo para lo necesario —Minimizo, intentando huir de la aguda mirada del Onmyōji.

[Zai, el Águila se acerca]

— ¡Oh, más importante…! —Exclamó de improvisto, aliviada y alzando la mirada para lograr a tiempo vislumbrar al espíritu acerarse en pleno vuelo junto con una canasta sostenida entre sus patas.

[Listo. Entrega concedida] Dijo el Águila al aterrizar y dejar suavemente la canasta.

[¡Gracias por usar nuestros servicios Just Patch!] Exclamó una voz femenina, proveniente de la canasta de la cual se asomó la serpiente. Otro de los espíritus de Silver. [¡Cielos! Es algo que deberías decir tú. Espera cuando regresemos, le diré a Silver que has estado portándote mal con los clientes.]

— Oh, no tienes idea. Fue muy arisco —Aprovecho el castaño de meter cizaña al asunto para disgusto del Águila, que ahora recibía la mirada de reproche de la serpiente.

[¡¿Vas a creerle?! ¡Es un mentiroso!]

— Oh, así que aparte de ser grosero, me acusas ¿No se supone que el cliente siempre tiene la razón?

[¡TÚ NI SIQUIERA ERES CLIENTE!] Explotó histérica el ave, ver la actitud descarada del chamán y esa sonrisa sátira como fanfarrona le era exasperante.

— No. Pero deberías tratarme bien, ya que muy pronto seré el jefe de tu querido Silver y demás paches cuando sea el Sha-

— ¡Yosh! ¡Está todo completo, chicos!

El castaño hizo una cara de puchero y descontento, girando a ver a Zai: — Qué manía la tuya de interrumpir.

— Desde hace mil años conocemos tú monologo de ser el Shaman King, que un día no lo digas a nadie le importará.

La serpiente llevo su cola a cubrir su amplia boca, un tanto divertida y curiosa de observar el ancestro de Silver siendo burlado por una jovencita. No obstante, la gracia del momento le duró poco porque sintió una inesperada presión incomoda, cuando giró a ver la fuente, se halló al sonriente chamán de las estrellas.

Sus instintos pronto le advirtieron que lo mejor era marcharse del lugar. Así que se salió de la canasta y se acercó a su compañero alado pero… se mostró reticente el irse, todo porque había un motivo del porqué se había colado en la entrega del Águila. En consecuencia, se giró hacía Zahira quién le devolvió la mirada al sentirse observada.

[¿Querida Cliente, no hará lo de siempre?] Cuestionó la serpiente en un tono juguetón y de fingida inocencia cuando en sus dorados ojos rasgados se reflejaba su astucia.

Opacho y Hao observaron la charla ajena con ojos apremiantes, aunque antes de vislumbrar con el reishi las intenciones del espíritu reptil; Zahira quien estaba pensativa, pronto sonrió de una manera entre ladina y juguetona.

— Ya me preguntaba por qué habías venido junto con el águila, muy bien —Se aproximó a ambos espíritus del Pache y la Serpiente que estaba enroscada la mayor parte de su cuerpo, pronto elevo más su cabeza a la vez que Zai se inclinaba para depositar un casto beso en la cabeza del espíritu. El espíritu reptil cerró los ojos con gusto, al sentir como el furyoku de la chamana se filtraba en su alma a través del beso, provocando que se sintiera renovada. — ¿Tú también te sumarás?

[¡¿Por qué me rebajaría a hacer algo tan vulgar?!] Protestó un tanto orgulloso pero nervioso y escandalizado, mientras evitaba el contacto visual de los divertidos ojos platinos. Pero la realidad que los espíritus de Silver solían constantemente trabajar cuando el cliente era Zahira Kochō es porque era muy agradable y sobretodo ella a veces les suministraba algo de su furyoku, lo cual resultaba ser un poder delicioso.

¡Eeeeh~! Solo lo consideraba como pago por el gran esfuerzo que hace un espíritu tan solemne para ayudarme —Comentó Zai, fingiendo gran pesar a expensas que la orgullosa águila era débil con los cumplidos.

El ave como si no quisiera, contestó: [Bueno, ya que entiendes mi importancia. Por consideración cedo a esa torpe gratitud tuya] La chamana de orígenes turco no se sintió ofendida por su actuar tan tsundere. Ya con el tiempo, comprendió que el pájaro solía fingir ser hostil, autoritario y frío pero en el fondo era todo lo contrario, era una lástima que le costara ser honesto consigo mismo como a la vez ante los demás. Igual ella no se disgustó y siguiéndole el juego, se acercó a darle un casto beso en la cabeza al animal alado, que lo recibió con timidez pero en el fondo satisfecho.

El águila al notar que ahora recibía la mirada de todos los presentes, avergonzado se recompuso rápido y se despidió tomando rápido entre sus garras a la serpiente, yéndose del lugar.

— Eres muy solidaria con los espíritus ajenos.

— ¿Y pues que tiene? —Le cuestionó confundida al sentir cierto reproche en la voz del Onmyōji.

— No deberías desperdiciar a la ligera tu furyoku, la cual es vital para retroalimentar tus propios espíritus acompañantes y para las batallas.

En esos momentos Hao había entrado en modo profesor, regañando un estudiante al observarlo cometer un acto imprudente. Era una actitud que le había quedado arraigado en él dado a sus numerosos siglos como alguien que influyó y entrenó a otros chamanes.

— Entiendo tú punto pero ni le suministre una significativa cantidad de furyoku.

— El Señor Hao no dice las cosas solo por decirlas —Intervino la niña, queriendo que comprenda la amabilidad de su Señor al darle consejos o compartir sus conocimientos, la cual no suele darla, a menos que la persona le agrade o reconozca su potencial.

— Gracias Opacho —Dijo contento, acariciando el afro voluminoso de la menor. — Es bueno saber que alguien si entiende la relevancia de mis palabras.

— Te digo que exageras. No fue la gran cosa.

— Estoy seguro que Érebo no lo piensa así —Y señalo un punto especificó, haciendo que Zahira mirara el lugar indicado…

¡Eck! ¡É-! ¡AY! —Ni le dio tiempo de explicarse porque pronto Érebo en su forma de Búho, voló para aterrizar en su cabeza y picotearla.

[Niña malcriada ¡Yo no te críe así!] Refutaba disgustado entre los picotazos, mientras que la turca se quejaba y buscaba agarrarlo para quitarlo de su cabeza.

— ¡Pero fue un poco!

[¿Cuántas veces te he dicho que conservar tu furyoku es vital?]

— ¡Auch! ¡Ok! ¡Ok!

[¡Nada de "Ok"! Un poco de Furyoku que malgastas, podría servir para salvarte en un momento crucial ¡Nunca sabes cuándo un peligro aceche!] Durante la discusión ajena, tanto Hao y Opacho asentían dándole la razón a las palabras de la deidad oscura. Por otra parte, Zai por fin pudo agarrar a Érebo y quitarlo de su cabeza para ahora tenerlo en sus brazos, boca arriba.

— ¡Está bien! Lo reconozco. Intentaré no hacerlo… —Ante la mirada apremiante y escéptica del espíritu, agregó culposa: —…Muy seguido.

El dios elemental de las sombras suspiró resignado y se evaporó de los brazos femeninos. No había sentido discutir más, cuando conoce lo cabezota que es su protegida. Así que mínimo con que se modere, le era suficiente. Sin embargo, esta no sería la primera, ni última vez que los espíritus se acercarían a Zahira dado a su naturaleza como Kuro Miko, quienes poseen a diferencia de una chamana común; una mayor densidad del elemento Yin en su furyoku y por tanto, era más tentador para los espíritus.

Su sangre, su alma y poderes era un manjar. Por eso es que las Kuro Miko no logran sobrevivir por tiempos prolongados, dado que continuamente son atosigadas por los espíritus e incluso las personas mismas que la consideran alguien maldita a la que buscaran exterminar o una potencial herramienta para sacarle provecho hasta marchitarla. En consecuencia, su destino siempre estará condenado a las desgracias.

— ¡Ejem! —Exclamó en una tos Zai luego de finalmente zafarse del reciente sermón, un poco apenada e incómoda de haber tenido testigos quienes indiferentes, todavía la observaban en silencio. Por lo que quiso aminorar la penosa situación: — ¡Iré a cocinar…! ¿Mientras que esperan, quieren té y unos bocadillos?

— Claro.

— Opacho solo quiere té.

A continuación procedió a preparar los bocadillos junto el té, como a la vez disponerse a cocinar en la que de vez en cuando, surgía conversaciones esporádicas mayormente con Hao y muy ocasional Opacho apenas intervenía durante la charla.

Después de casi de cumplirse una hora, la comida ya estaba servida en una mesa redonda plegable junto un juego de tres sillas que sacó Zahira con los poderes de Érebo y después de desearse un "Buen apetito", los tres degustaban el delicioso menú casero, recién hecho; arroz blanco, un salteado de hongos shiitake en salsa soya con maíz, brócoli y anacardos tostados con un toque de especies. Junto con un sazonado guiso de carne de res con vegetales.

Durante la comida, Hao no pudo evitar de vez en cuando interesarse por las reacciones de Zahira al ser similar a Opacho sobre ser expresiva al comer. Aunque es pasable para la pequeña chamana de esponjoso afro que apenas está conociendo el mundo, por lo que todo le será nuevo a sus ojos. En consecuencia, era natural que se impresionara o sobre-reaccionara por todo. No obstante, Zahira que ya estaba en sus veinte años, actuaba similar en este aspecto…

Últimamente el Onmyōji se hacía más consciente de este detalle gracias a que ahora que la Turca no oculta su identidad, notando entonces que ella fuera a veces algo infantil. No era anormal, es común a veces ser infantil aunque estés bien entrado en la adultez… pero su actuar no dejaba de decirle que había un trasfondo detrás de dicha actitud.

Más no era su problema, tenía otras prioridades como…

— Por cierto, ¿Por qué no aprovechamos que Opacho está presente para cumplir ese deseo que tenemos pendiente?

La aludida que comía a gusto su almuerzo, alzó su mirada de su plato para ver curiosa tanto a su Señor que le daba una sonrisa ladina a Zahira, quién está que tenía la boca llena, le devolvía la mirada con una cara cansada.

— ¿Opacho a quién conocerá?

— ¡Oh! Es una sorpresa, pero es una persona importante para mí.

— ¿Importante?

— Sí, sin esa persona no sería lo que soy ahora.

Ahora la niña de orígenes africanos se mostró aún más sorprendida como entusiasta de conocer a la persona que se refiere el castaño, girando con brillitos a su alrededor a mirar a Zahira que logró terminar de tragar el bocado que tenía en la boca.

— Hao, por enésima vez —Comenzó Zai, masticando las palabras con la mayor paciencia posible. Ya que podía ver que usó la lindura de Opacho para meterle presión y ahora debe romper la burbuja de emoción de la menor, lo cual le indignaba que ese fósil la fuera puesto hacer algo tan terrible. — Te dije el por qué ahora hay días específicos para reunirte con tu persona importante y hoy NO es uno de esos días.

— ¿…Entonces Opacho no verá a la persona importante? —Preguntó la menor con un timbre de voz que auguraba que podría llorar en cualquier momento. Zahira y Érebo tuvieron unas ganas de darle una paliza a Hao, mientras que Asanoha si bien tenía el mismo impulso de darle un zape a su hijo, prefería de darle un buen sermón por sus acciones de hoy y asegurarse que no las repita.

Zai inhalo y exhaló, para poder decir las siguientes palabras de buena manera a la niña sin que emergiera el enojo que sentía por el castaño: — Opacho me temó que hoy no será, pero en dos días te aseguro que si podrás conocerla ¿Podrás esperar hasta entonces?

La niña aunque triste, gracias a su naturaleza comprensiva y personalidad tranquila, respondió al asentir con la cabeza. Aun así, unas lágrimas se escaparon del control de la menor, deslizándose por sus mejillas. Cuando la Turca intento extender una mano para limpiarle las lágrimas, alguien más le tomó la delantera y cargo a la niña para ahora estar sentada en una de las piernas de Hao, quién usó su poncho como pañuelo para limpiar las lágrimas de la pequeña. El adolescente se le veía un poco culpable pero ni con eso satisfacía el disgusto de los tres presentes.

— Lo siento Opacho, supongo que me emocioné con la idea.

—…Está bien…

— No consideré lo débil que es Zahira —La aludida explotó con un estridente "¡¿QUÉ?!", el cual fue ignorado por los integrantes del Equipo Hoshi. — Para ver a dicha persona importante, es a través de los poderes de Zahira pero… —Suspiró abnegado. — Ella es tan débil que requiere tiempo para lograrlo.

— Oh, que débil. Si la Señorita Zai fuera entrenada por el Señor Hao, seguro sería más fuerte.

El castaño riendo para sus adentros, miró fanfarronamente a una irritada Zai mientras acariciaba el cabello de la menor, agregó:

Lo sé, lo sé~ —Canturreó ladino, satisfecho de fastidiar y sacar de quicio a la chamana. Aparte que descaradamente se estaba quitando la culpa de haber emocionado a Opacho para nada.

Sin embargo, este juego lo pueden jugar dos…

— Lo siento Opacho por mi debilidad —Decía intentando a duras penas sonreír mientras una vena se hinchaba tanto en su sien como cuello. — A cambio, puedo contarte encantadoras anécdotas de una fuente muy confiable.

— ¿Ane… Anetoda? —Repitió a duras penas la pequeña al trabársele la lengua con la palabra.

— Si, incluso el GRAN Señor Hao se reiría a estas alturas de lo divertidísimas que son.

En cuanto el milenario chamán le daba miradas de advertencias a Zahira al sospechar con las palabras de "fuente confiable" fuera su madre, quien tiene la manía de ir contando sobre su vida privada.

— ¿Por cuál historia debería empezar…? Son tantas que llorarías de tanto reír —Hizo el ademán de pensar, ignorando la fulminante mirada castaña que a estas alturas ya se habían teñido de rojo. En cuanto a Opacho, estaba más curiosa de saber. — ¡Oh sí! Esta es la vez que cierto jovencito andaba en ciertos barrios en busca de compañías-

{NI SE TE OCURRA} Una voz familiar retumbó en la mente de Zai, quién se mostró sorprendida y luego indignada ¡El bastardo fósil con cuerpo de adolescente irrumpió en su técnica de bloquear la lectura de mente! Aunque Hao no podría indagar más allá de sus pensamientos, como leer sus memorias, no omitía que podría comunicarse telepáticamente con ayuda del reishi.

{Qué manía de andar de metiche ¡Sal de mi mente!} Le gritó disgustada Zahira, sosteniéndole la mirada fulminante al Onmyōji. Existiendo una lucha de miradas para el desconcierto de Opacho.

{No es mi culpa tener el reishi} Se excusó de manera descarada, absolviéndose de toda culpa de haber forzado sus pensamientos en la mente ajena de la chamana.

Puso los ojos en blanco y más venas se hincharon en la sien de Zai. {¡Hay que ver que eres desvergonzado!}

{Esto inició por ti. Si quieres hablar de alguien, habla de tu propia vida niñata maleducada}

{¡Ja! Que divertido que digas eso, Asanoha no piensa igual…} En el momento que le mencionó a su madre, Hao puso una cara amarga tal cual a la de un niño que se entera que sus padres ya sabe que se ha portado mal y lo único que le espera es un castigo. {…Quien te ha visto en primera fila, como torciste un agradable almuerzo porque Don Manipulador no se podía meter la lengua en el cu-}

{¡Ese lenguaje!} Le interrumpió él disgustado. Llámenlo mojigato, pero para alguien tan culto que le quedo tan arraigado la etiqueta como un léxico tan enriquecido, le era terrible observar tal vulgaridad. Y como si Zahira fuera adivinado, contestó:

{No finjas ser un loto blanco con tremendo historial de antecedentes}

Hao quién puso mala cara, objetó {Ni que tu estuvieras muy limpia, querida}

{Cierto. Pero al menos yo no fui un cultivo andante de infecciones venéreas}

A continuación las mejillas del Onmyōji se tiñeron de un vivo color rojo, acompañado de una expresión súper incomoda. Sintiendo él por primera vez, luego de tantos siglos; el deseo que la tierra se lo tragara porque ahora le atormentaba dos preguntas: ¡¿Qué NO le ha contado su madre a esa maldita mocosa?! ¿Y qué TANTO ha presenciado su madre…?

¡¿Ella no habrá estado ahí mientras estaba en plena faena con sus amantes…?! ¡¿O SÍ?!

El solo hecho de pensarlo para el joven Asakura, le aterraba y quería morirse de la vergüenza ajena.

— ¡JUM~! —Ambos jóvenes escucharon, sacándolo de su lucha mental para recordar la tercera presencia. Estando Opacho con una cara de puchero e inflando los cachetes: — ¿Me van a contar las historias o no?

Tanto Zahira y Hao intercambiaron miradas, la cual duró muy poca porque el castaño todavía le perseguía el reciente comentario de la chamana Turca.

— Lo siento Opacho, ya no puedo —El originario de la Época Heain suspiro aliviado. — Porque Hao no me deja, luego de tener con él una charla telepática.

Ahora el chamán de las estrellas le miraba con una cara resentida ante semejante traición ¡De manera cínica le estaba echando la culpa a él! No obstante, Érebo y Asanoha gritaban respectivamente en la mente de Zai:

[¡HOME RUN! ¡Esa es mi chica!]

[¡Oh cielos~! Mi pequeño quedo K.O., fufufu~]

— ¡Señor Hao~! —Llamó en puchero Opacho, esperando que le expliqué pero antes de siquiera él lo hiciera. La menor suspiró cansada: — Ya no importa —Y se bajó del regazó del Onmyōji, marchándose a sentarse en su propio asiento. Comiendo lo que quedaba en su plato en completo silencio, mientras tenía una expresión de descontento.

…Después de ese día, Asakura Hao aprendió que Zahira Kochō era un contrincante que no debía subestimar, sobretodo porque era muy ingeniosa para devolverle cada burla con creces. Así que deberá escoger mejor sus batallas.

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En un terreno árido de la isla, usado de manera frecuente por el equipo Funbari Onsen en esos instantes en hora de la mañana, en un día que se supone un día libre para ellos con la previa aprobación de la Itako Anna, el joven Asakura en esos instantes estaba metido en una lucha de esgrima que sin piedad su contrincante le daba ataques certeros…

Como si quiera asesinarlo en cuanto antes.

¡Uck! ¡Espera! ¡ZAI…!

Su contrincante era justamente la aludida que parecía fuera de sí, su expresión inmutable era fría y una silenciosa sed asesina emanaba de su figura curvilínea. De no ser por los buenos reflejos de Amidamaru, ya una extremidad le fuera sido cortada.

[¡AMO YOH…!]

El aludido confundido por el llamado angustioso del samurái, supo que algo estaba mal y es que en un parpadeo Zahira desapareció, apareciendo detrás suyo para justo decapitarlo…

Muy lento.

— ¡Ugh…!

[¡NOOOO!]

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.

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— ¡MALDICIÓN!

Al mismo tiempo, en la posada. Anna que estaba arreglando el traje de combate de Yoh, se pinchó el dedo.

— ¡Señorita Anna…! ¡¿Está bien?! —Se asomó Tamao con una expresión preocupada al escuchar a la Itako maldecir desde la cocina, lo cual no era muy común.

En cuanto la rubia, que lamía la herida mientras buscaba un pañuelo y así evitar marchar el traje. Le contesto que solo se pinchó el dedo, más no espero que la jovencita le diera tanta relevancia…

— ¡¿Busco el botiquín?!

— No exageres, es solo un pinchazo.

— ¡Al menos buscaré una curita…!

— No es- ¡Tamao! —La llamó pero la chica ya no estaba en el salón, así que tan sólo se resignó. Dio con un trapo entre sus pertenencias, el cual no le afecta mancharlo y lo presionó contra el dedo que ya formaba una gran gota de sangre.

— ¡Aquí está…! —Pasos apresurados se escuchaban más próximos, solo para aparecer la joven de cabello rosado con el botiquín.

Anna frunció el ceño, no por disgusto sino porque trajo todo el botiquín completo de primeros auxilios. Y la joven Tamamura como si fuera leído la mente de la Itako ante su persistente mirada ambarina, contestó con timidez:

— Es que… temía tardarme buscando las curitas —Se excusó encogiéndose de hombros a la vez que sus mejillas se teñían de vergüenza y ocultaba su rostro con el botiquín.

La rubia suspiro, prefirió no mirarla más ni continuar con ese tema para no incomodar a la chica: — En fin, ya que traes el botiquín, quiero desinfectar la herida.

La pelirrosada pronto se le ilumino el rostro y asintió contenta de que al final su acción apresurada trajo algo bueno, se sentó delante de la Itako, abrió el botiquín para después con naturalidad sacar los utensilios de desinfectar para cuando giro hacía Anna…

Una nueva timidez surgió: — ¡Lo si-siento! ¡¿Lo quería hacer usted?! —Una vez más, Anna suspiró. — Fui una entro-

— No. Solo eres amable Tamao, demasiado —Recalcó con cierta preocupación. — ¿Y qué te he dicho de disculparte por todo?

— ¡Lo si-…! —Al ver que una vez más iba a cometer el error, solo se encogió de hombros con la mente echa un desastre. Incluso sus pupilas ya habían sido sustituidas por espirales.

Un manotazo a la mesa trajo el esperado silencio. Era Anna que ya se había exasperado con el manojo de nervios de la joven y luego al ver a esta aguantando la respiración como cabizbaja. Suspiró al sentir una migraña.

— Tamao. Levanta la cabeza, no has hecho nada malo —La pelirosada alzó con timidez la mirada solo para notar que la expresión de la Itako era suave, no mostraba enojo ni fastidio. Solo calma. — Ser amable y atento hacía los demás, forma parte de tu personalidad. Así que no quiero escuchar una disculpa solo porque estás siendo tu misma ¿De acuerdo?

—…De acuerdo ¿Huh? —Notó que la mano herida envuelta en con el trapo ensangrentado le fue extendida en silencio, cuando alzó la mirada en busca de respuesta, tan solo vio como la rubia mirada indiferente el paisaje de la ventana.

Gracias a la convivencia juntas, pronto comprendió a través de las acciones de Anna que le estaba dando la libertad para que continuara con lo que quiso hacer desde el inicio. Así que con los ánimos renovados, Tamao procedió a curarle la herida en un cómodo silencio entre las dos…

Anna podría ser muy dura e inexpresiva, al punto de creer que siempre anda de malhumor y todo le molesta. Pero la realidad es que ella era muy amable, siempre observaba su entorno y de manera sutil, demostraba que le importaba llevarse bien con los demás. Lo descubrió cuando ella recordaba al escuchar con paciencia todos sus intentos de comunicación, tanto por el uso de blog o sus tartamudeos. Incluso cuando la regañaba, detrás de cada regaño solo había consejos y también enaltecía sus virtudes.

«— ¿Por qué te entristeces de no ser fuerte? Estás haciendo el esfuerzo de fortalecerte ¿No? La fortaleza no está en ser poderoso e invencible, es admitir tus debilidades y luchar por superarlos.»

La aprendiz del Kokkuri-san, no pudo evitar reírse al recordar una de las tantas palabras de alientos de la Itako durante sus entrenamientos. Recibiendo a cambio, la ambarina mirada tanto apremiante como confundida.

—…La Señorita Anna es muy amable.

— Para nada —Refutó de inmediato. Con su otra mano, recargó el peso de cabeza con aburrimiento y agregó: — Una persona amable no estaría golpeando a los demás.

— La Señorita Anna puede ser dura, más no lo hace con mala intención. Aparte, una persona malvada no estaría dando consejos en cada oportunidad ¿Verdad?

La esposa adolescente hizo una mueca de descontento, más no se le veía enojada sino parecía más la de un puchero por recibir un cumplido. La sonrisa de la aprendiz en la adivinación se amplió más, no importa cuán inclemente la rubia quiera mostrarse porque una vez que conoces su lado torpe y comprensivo, no podrás dejar de apreciar su lindura.

¡¿QUÉ?!

— ¡AY! —Exclamó asustada la pelirosada ante el repentino grito de Anna y escuchar como la mesa era golpeada. Cuando alzó su mirada de la mano que recién le puso una curita en el dedo pinchado, observó que había uno de los fantasmas espías que usa la Itako, el cual le susurraba algo en el oído. Pudiendo ser la causa que ahora la rubia se mostrara irritable. — ¡¿Qué pa-paso?!

— No hay tiempo. Tamao quiero que prepares unas cosas.

— ¡A-Ah, sí…!

La aprendiz de Kokkuri-san no era alguien que ha pulido sus adivinaciones, pero podría decir por lo enojada que estaba Anna, que nada bueno se auguraba…

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FIN DEL CAPÍTULO 28.
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¡Hola lectores~! Espero hayan disfrutado del capítulo, yo por lo menos disfrute mucho las escenas de Hao, Opacho y Zahira como el momento entre Anna y Tamao. No sé si la historia ya se está poniendo aburrida, pero ya en el próximo capítulo iniciamos con uno de los arcos más relevantes para la trama porque marcaran un antes y un después.

Como siempre, doy mis agradecimientos siempre a los que toman su tiempo, tanto para leer mi fic como para:

Darme kudos como anónimo en Ao3, así como los que me dan votos en Wattpad que son: Demon_Six /-/ Fatimapaulina200 /-/ ChinaSoliz8 /-/ sakura-th /-/ HisamiSotelo /-/ tsukihimekoomori /-/ KiteyYou.

A los que añadieron a sus listas de lectura: findragneel128 /-/ Dionelraide /-/ geomedi /-/ nezuko67890.

Aunque no lo crean, sé y reconozco quienes me dan su apoyo constante, estando pendiente de mis actualizaciones. Muchas gracias y les deseo un feliz fin de semana como muchas bendiciones y un gran abrazo virtual.