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— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]
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The Curse Project
Por: Fjola Lovely.
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CAPÍTULO 29
El Precipicio de un Abismo
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En un terreno desértico se hallaba a un joven adolescente de cabello castaño revuelto que le llegaba por debajo de sus hombros y proyectando una sombra a la altura de sus ojos, yacía acostado boca arriba lleno de tierra. Él parecía inerte, casi moribundo hasta que…
— ¡WAH, CREÍ QUE MORIRÍA!
Gritó entre aliviado como alterado, incorporándose de golpe al sentarse y respirando agitando, mientras se palpaba el cuerpo completo, asegurándose que todavía seguía en una pieza entera.
— ¡AH, MIERDA!
No muy lejos del adolescente… se oyó por el lugar otro gritó, uno femenino y quien estaba en condiciones similares al castaño. Incorporándose del suelo al sentarse, su respiración era agitada aunque no se comparaba a la del joven Asakura Yoh quién estaba hecho un desastre, empapado en sudor y parecía que le iba a dar un ataque respiratorio.
— ¡AL FINAL NO PUEDO GANARLE A UN VETERANO! —Exclamó Zahira en una amarga protesta de resignación.
— No sé… de que te lamentas… Ah… —Yoh volvió acostarse, sentía que le habían absorbido toda la vitalidad. Sus músculos ni tenían la energía para palpitar en dolor. — No me volveré a quejar de los entrenamientos de Anna…
[Amo Yoh a pesar de todo lo hizo muy bien] Felicitó y alentó Amidamaru quién se le veía más entusiasta de lo normal. Eso se debía que fue activo en la reciente pelea y lucho directamente con la chamana, una pelea que lo llevó a usar al máximo sus destrezas de espadachín.
En cuanto el castaño puso cara amarga. De no ser por los rigurosos entrenamientos de Anna, su compañero samurái que tomo el control total de su cuerpo; no habría llevado al límite sus capacidades motoras, solo para salvarse de los certeros ataques de Zahira que atacaba todo sus puntos débiles con claras intenciones de asesinarlo. Aunque fue una confrontación amistosa de espadas, no dejo de ser una pelea de vida o muerte.
El joven Asakura estaba al tanto que había chamanes más fuertes que él, pero una vez más sintió el peso de esa verdad. La primera vez fue con Fausto y ahora con Zahira, no sabiendo si era alentador o no, ya que se supone que su actual yo es más fuerte que a inicios de la Shaman Fight. Aun así… las anteriores batallas, siempre tuvo a sus amigos o aliados que estuvieron apoyándolo ¿Se ha acostumbrado a dicho apoyo y dándolo todo por sentado?
Suspiró derrotado. — ¡AH! —Exclamó al sentir algo frío contra su mejilla derecha. Al ver la causa de aquello desconocido, observó una botella de agua y el quién se lo extendía era Zahira que ya tenía su propia botella. — Ah… gracias.
La chamana se sentó a su lado, Amidamaru flotaba en el lado opuesto del castaño. Ambos mirando el horizonte sin mirar nada en realidad, cada quién sumergido en sus propios pensamientos junto con un cómodo silencio. Esperando pacientes reponer las energías luego de un reñido combate.
…O al menos eso quisiera creer el fan de Soul Bob. A comparación de él, Zahira no se le veía echa un desastre, apenas lucía despeinada y sudada luciendo un conjunto deportivo ceñido a su figura voluptuosa que costaba de un pantalón tubo color azul turquesa y un top deportivo de color negro. Junto unos zapatos a juego y el cabello recogido en una coleta alta.
No obstante, lo más llamativo ante los ojos castaños, omitiendo las obviedades de sus atributos, era el abdomen femenino. No podía creer lo bien marcado que lo tenía, aunque sin rayar a la exageración. La Itako que también se ejercita, tiene el vientre algo marcado más no se iguala al de Zahira que parecía que con un poco más de ejercicio, se le formaría el tan conocido abdomen de lavadero.
¿Cuánto ha tenido que ejercitarse para llegar a ese punto? Él ni con todos los entrenamientos infernales de Anna ha alcanzado ese nivel.
— ¿Alguna pregunta?
— ¡¿Ah?! ¿Uh? ¿Qué?
Yoh se sobresaltó ante la inesperada pregunta, cuando se enfocó a ver a Zai, esta seguía imperturbable viendo al horizonte. Cuando creyó que fue su imaginación escuchar su voz, ella volvió a tomar la palabra:
— Te pregunte si tienes alguna pregunta —Cuando el castaño iba a negarlo. Esta agregó: — No has dejado de mirarme, sobretodo el abdomen.
— ¡Uwah! ¡Lo siento yo-! ¡Ah! —Decía avergonzado en un atropello de palabras hasta que frustrado de no poder formular una oración decente, se cubrió con una mano su cara sonrojada. Reprochándose de su estupidez, creyó que disimulo pero fue todo lo contrario, ya Zai estaba al tanto… — Ugh… Anna y tú no se les escapa nada…
— No es eso, es que eres muy obvio.
El joven perezoso tan solo rio resignado, era lo mismo que le suele decir su pareja. Suspiró. — Lo siento… solo… solo estaba sorprendido por lo marcado que lo tienes.
— Ah… ¿Aspiras tener un abdomen de lavadero? —Al ver a Yoh algo esquivo, fue suficiente respuesta para la chamana. Y sin poder evitar la oportunidad de molestarlo, no dudo en preguntar en un tono juguetón: — ¿Se lo quieres lucir a Ann? —Ante la vergüenza del joven que se hundió de hombros como queriendo desaparecer mientras bebía agua, no pudo contener la risa. — Aww~, estoy seguro que con o sin lavadero, Anna te tiene ganas.
— ¡ZAI! —Llamó escandalizado al saber lo que insinuaba su comentario.
[Señorita Zai, no moleste demasiado al Amo Yoh…] Reprochó en un tono sumiso el samurái.
La chamana en respuesta se rio con más ganas, aunque por consideración al joven decidió no molestarlo más. — Ok, ok. Ya hablando enserio, no tengo consejos que darte para que se te marquen. Yo tan solo me ejercite al punto que tuve que reducir los ejercicios, porque se me marcaron demasiado los músculos y mis espíritus como maestro, lloriquearon que una dama no debería verse como un mastodonte.
El joven se rio divertido por el relato, imaginando la situación… hasta que se percató que era una de las raras veces que Zahira contaba algo de sí misma. Recordando que ella tenía dos espíritus, que ya mencionó tiempo atrás, pero hasta ahora solo ha conocido a Érebo ¿El otro será tímido o habrá un motivo para que no se haya manifestado todavía…?
— Pero si tanto quieres el lavadero, Hao te puede asesorar.
— ¿Mi hermano? —Cuestionó confundido, saliendo de sus cavilaciones curioso al ser nombrado su gemelo. Con quién recién ha comenzado a reunirse, incrementando su deseo de querer conocerlo más.
— Sí, tu hermano tiene el abdomen de lavadero ¿No lo has notado?
Cabeceo en negativa, aunque se reúnen seguido, su atención se enfoca más en sus conversaciones o en las bromas de Hao que a veces suele tomarle el pelo. Y a pesar de las horas que pasan juntos, el tiempo compartido parece no ser suficiente.
— Sería el más indicado, como son gemelos. Sabrá que ejercicios e intensidad le convendrá a tu cuerpo —Se levantó del suelo, sacudiéndose la tierra de los pantalones y luego le ofreció una mano a Yoh, quién la tomó para levantarse también del suelo. — Aunque yo te veo bien —Le indicó sincera, ya que la figura del adolescente, de lo que se alcanzaba a revelar entre la ropa; mostraba el contorno sutil de sus músculos trabajados.
—…Eh, igual creo que subestime el nivel para alcanzar una figura como la de Ren-
— Ren está en otras ligas —Interrumpió Zai de tan solo imaginar el cuerpo ejercitado del chaman Taoísta. — No digo que sea imposible para ti, pero estoy segura que esa masa muscular se viene labrando a una edad precoz. Conociendo a los Tao, son capaces que desde los nueve meses lo ejercitaron metiéndole pesas y rocas a los peluches.
— Ay no creo…
No obstante, un silencio se formó entre los tres, intercambiando miradas cómplices sobre el tema. Delatando que en una pequeña parte, una recóndita, creían capaz a la familia Tao hacerle eso a su querido heredero prodigio.
— ¡Naaah~!
[¡Naaah~!]
— ¡Naaah~!
De manera súbita escucharon una tos, seguido de sentir dos presencias que se hicieron notar para el trío amistoso y que para el castaño una de estas le provocó un ligero escalofrío… ya que el imponente furyoku auguraba que no estaba de buen humor.
— ¿Se puede saber qué están haciendo ustedes dos? —Cuestionó la Itako quien venía acompañada, resultando ser ¿Asakura Hao?
— ¿Onii-chan?
— No me digas hermano —Objetó sombrío el gemelo mayor para luego retomar a su jovial actitud: — Salid a dar un paseo y justo a tiempo para ser testigo de algo interesante~ ¿Verdad, Yoh~?
El aludido no comprendió el porqué del tono sugestivo de su pariente, pero pronto lo comprendió cuando Anna intervino:
— ¿Y bien? ¿Me van a explicar porque siguen agarrados de manos a estas alturas?
En ese instante, Yoh y Zai enfocaron su atención en sus manos, notando que sin darse cuenta mantuvieron el apretón de manos luego de que la chamana ayudó al adolescente a levantarse del suelo.
— Ah. No nos dimos cuenta —Mencionó indiferente, aflojando su agarre.
— ¡Ah! ¡Es verdad! —Exclamó un tanto nervioso soltando la mano de Zai. — ¡No fue intencional!
Anna entrecerró los ojos con un aparente rostro descontento. En cuanto el Onmyōji no se contuvo de echarle leña a la candela a la situación:
— Oh, no te enfades Anna. Es solo mi mitad que no puede contener su encanto heredado por mí.
— Cállate. Ya quisieras tener una pizca de la dignidad de mi Yoh.
Le contestó tajante al saber que insinuaba con su comparativa. Nadie era ajeno que el antiguo Onmyōji tuvo una descendencia regada, por lo que vaya a saber que más descendientes existan aparte del clan Asakura y Silver Pache. Así que a nadie le era desconocido que fue un mujeriego, andando por los senderos del libertinaje. No por nada Marcos Lasso de los X-Law, mencionó que el 80% de los participantes de la Shaman Fight estaban vinculados de alguna manera directa o indirecta con Hao Asakura.
— En fin, Yoh y Zai ¿Quién les dio permiso para que luchen?
— ¿Y qué tiene, fue en un día de descan-?
— ¿Qué tiene? ¡¿De verdad lo preguntas?! —Cuestiono la Itako a Zahira, mientras que la cesta que traía consigo se la extendió hacia adelante y por reflejo, Yoh lo tomó. Para después situar sus manos en las caderas y aproximarse al dúo de manera amenazadora: — Primero ustedes son rivales de un torneo. Segundo, si le doy un día de descanso a Yoh ¡Es por algo! Porque conociéndote Zai, seguro lo llevaron todo al extremo. Y tercero, y no menos importante, luchar con un rival puede ser más contraproducente que-…
— ¡Ha-Ah! Ahí difiero contigo Anna~.
Intervino Hao, quién cuando se trata de temas de chamanismo, él no puede mantenerse bajo perfil ni callado. Por lo que omitiendo la disgustada mirada ambarina que le decía con su sola expresión que era un entrometido a quién nadie le pidió su opinión. Igual informó:
— Cuando se lucha con un rival que te lleva a tus límites, es verdad que tienes un punto de que se pueda desmotivar, pero eso ocurre si el chamán es débil de mente como voluntad. Por fortuna este caso no aplica, al ser mi mitad de quien hablamos y a cambio sabrá cuales metas deberá superar para progresar.
— ¿Terminaste? —El chamán milenario afirmó. La Itako girando procedió ahora a ignorarlo de manera descarada, diciendo: — Como seguía diciendo…
— Espera Ann. Hao en este caso tiene razón —Interrumpió Zai, sorprendiendo al mayor de los gemelos Asakura, en cuanto la rubia le mostró una cara entre desconcertada y disgustada como si se fuera vuelto loca por andar fraternizando con el enemigo ¡Y justo es Asakura Hao! — Siempre aseguras que Yoh es fuerte, entonces esa preocupación que indicas es irre-
— Sé a lo que te refieres, más no funcionará esa excusa barata. Si digo es NO es NO.
— Maaa~ maa~
Decía alzando las manos a la altura del pecho en son de paz, debía manejar el tema con cuidado porque Anna podría exasperarse y lanzar la primera cachetada. E Yoh estaba junto el Samurái ocultándose casi detrás de Zai, usándola como un potencial escudo y también porque ella al parecer tenía un plan en mente para calmar la ira de Anna.
— No estamos negando que no te hicimos caso ¡Aun así! —Exclamó apresurado al ver a la Itako entrecerrar los ojos, se estaba impacientando con tanta palabrería. — Gracias a esta lucha, Yoh ha aprendido sus límites como deficiencias, de los cuales está motivado a superarlas. Por eso, él necesita que ahora lo entrenes a solas, sin el resto del equipo para subsanar dichas carencias ¿Verdad Yoh?
— ¡Ah! Claro, claro —Contestó apresurado el gemelo menor. No sabía con exactitud los planes de Zahira, pero tenía la corazonada que tal vez se evite una paliza o un izquierdazo de su pareja.
— Continua —Apremió Anna, no muy convencida pero curiosa al punto que quiere llegar su amiga.
Zai tomo una pausa para pensar decir las siguientes palabras. Si seguía haciendo hincapié sobre el tiempo compartido con el chamán perezoso, no podría zafarse del regaño y paliza de la sacerdotisa, necesitaba usar una buena excusa donde exista un jugoso beneficio para la rubia…
—…Entonces con ese nuevo tiempo disponible que agendarás, yo puedo, si quieres, claro; ayudarte a mejorar el progreso de Yoh —Al ver que todavía no había una reacción positiva de parte de la Itako. Agregó: — Son Tips que te pueden convenir para no malograr tus rutinas azucaradas-
— Hecho —Le interrumpió Anna al captar a lo que se refería.
Y en cuanto a Zai suspiró aliviada de haber evitado una bala. Para saber lidiar con Anna, requerías tener la cualidad de saber negociar y conocer sus intereses. En cuanto a Yoh como su espíritu acompañante estaban aún algo desconcertados… ¿Pudieron zafarse de la peligrosa situación?
— Creo que te salvaste —Le comentó Hao, quién se acercó a su gemelo como si supiera convenientemente sus preocupaciones que rondaban en su mente.
— Eso parece…
— Así que… ¿Aspirando al lavadero, huh~? —Le susurró divertido lo último, esperando en apreciar las reacciones de su hermanito, quién pronto se sonrojo y giró a verlo sorprendido como apremiante de cuánto ha escuchado con Zahira ya que se supone estaban solos…
Por supuesto, Yoh no estaba al tanto todavía que su gemelo y antecesor tiene la cualidad de leer la mente gracias al reishi.
— ¡¿Có-Cómo…?!
— ¡YOH!
El aludido se exalto y giró dónde provino el llamado, siendo Anna que le miraba de brazos cruzados. Parecía por su actitud que lo estuvo llamando desde hace rato y él la ignoró sin querer.
— Ah… Lo siento. ¿Qué me decías?
— Qué saques la manta, traje comida tanto para ti como para Zai —Indicó dando un suspiro resignado al despiste de su pareja. — Imagine que deben estar exhaustos y con hambre.
— ¡¿Enserio?!
Cuestionaron al unísono ambos, mirando con ojos brillantes a la Itako que se apeno un poco ante las insistentes miradas de cachorros como agradecimiento que le hacían el dúo.
— ¡Ya dejen de mirarme y coman!
— ¿Y para mí no hay nada?
La cuarta voz trajo la atención del trío de chamanes, recordando la presencia de Hao quién sonreía descarado a la Itako, la cual lo veía tan infantil al verlo querer llamar la atención por quedar desplazado.
— Oh ¿Podemos compartir…? —Yoh se encogió de hombros al recibir la mirada fulminante y descontenta de Anna. La conocía lo suficiente bien para saber que ella no le hacía gracia que comparta lo que ella trajo con esmero para que él disfrutara y se diera un gusto. — Vamos Anna, yo no tengo problema en compartir de lo mío…
— Pierdes tu tiempo —Mencionó tranquila Zahira quién en silencio se había acercado al Asakura menor y hurgaba en la canasta. — A Hao no le gusta los sándwich de puro queso al serle muy grasoso, ni relleno de pollo a la parrilla por lo seco.
En cuanto al Asakura mayor frunció el ceño, no gustándole sentirse leído y como si quisiera llevar la contraria, aclaró: — Puedo comer de todo.
— Si, siempre que sea acorde a tus gustos —Le objetó sin mirarlo, adentro su mano y saco dos sándwich los cuales estaba relleno uno con ensalada de atún con tocino y otro con salchichas junto con la lechuga, tomate, jamón ahumado y queso. — Me quedo con esto —Mientras sostenía los sándwiches en una mano, con la otra mano sacó unas servilletas extras. — Anna e Yoh cómanse el resto. Así que Hao nos vamos.
— ¿Qué? ¡No se tienen que ir!
— ¿Quién dice que yo me voy?
— ¿Por qué tú te vas, el quién está de más y debe irse es él?
Zai suspiró con una expresión aburrida al oír a los tres adolescentes dando sus respectivas protestas. Ya manejar con el temperamento de Hao, es una odisea, pero hacerlo con otros dos que poseen también su temperamento, es triplicar el nivel de dificultad.
— Nos vamos ¿O su majestad no quiere tener esa "reunión importante"?
— ¿Me amenazas?
Le cuestionó en un tono desafiante como defensivo. Zahira volvió a suspirar al ver que él la malinterpreto así que sin variar su indiferencia, le contestó:
— No ¿Lo senil ya te ataco o ya olvidaste que hoy toca la reunión?
Obvio que Hao no olvido los días que se reúne con su madre, más no le quiere dar el gusto de marcharse del lugar solo por decisión de la chamana Turca. Además, no ayudaba que percibía la ironía al hablarle, sobre todo cuando lo llama "majestad", ni dejar de recalcarle que es un alma antigua.
— Por supuesto que no. Pero quiero comer un aperitivo-…
— Claro, escoge entre los dos —Le interrumpió, extendiéndole la mano con los dos sándwiches que había escogido con anterioridad.
El Onmyōji con una cara de pocos amigos miró en silencio a Zahira que le devolvió la mirada indiferente. Luego de unos segundos, el castaño mayor chasqueo la lengua y escogió su sándwich para irse dignamente mientras le daba un mordisco a su emparedado, en un deseo de querer ahogar su irritación y no demostrarla.
— ¿Qué esperas? No pienso devolverme por tu lentitud —Expresó Hao sin intención de girarse a mirar a Zai, la cual suspiró rodando los ojos al ver la rebeldía del chamán milenario, se despidió de Amidamaru, Anna e Yoh… haciendo de la vista gorda a las respectivas expresiones de estos tres.
[…Eso… fue… inesperado…]
— Son amigos, después de todo ¿Verd-? ¡WAAAH! ¡¿ANNA?!
Yoh a pesar que estaba sorprendido de ver una actitud diferente de su hermano mayor a la que usualmente conoce, no le pareció nada del otro mundo dado que con lo que ha observado respectivamente entre Zai y Hao que de alguna manera son cercanos. Además que su tipo de relación le recuerda a la amistad que tiene HoroHoro y Ren, actúan como si se odiaran pero lo ves siempre juntos y demostrando que conocen todo del otro. Sin embargo, la Itako parecía no agradarle que su mejor amiga y el Asakura mayor sean cercanos, razón de que ahora tenga un aura peligrosa rodeando su menuda figura.
— ¿Qué hace esa idiota…? —Decía masticando las palabras mientras empuñaba las manos a los costados de su figura. — ¡Fraternizando con el ENEMIGO!
— Oh, no creo-…
La rubia giró hacía él, una vena en su sien se asomó y el castaño tragó en seco. El Samurái tan solo rezó internamente y contuvo la respiración, olvidando que es un mero fantasma. Yoh suspiró en su interior al ver que tiene que calmar a su joven esposa…
Va a ser una merienda agitada.
(…)
En el bosque, lejos de la disputa matrimonial adolescente. Hao llevaba la delantera en la caminata, Zai lo seguía unos pasos detrás y, por supuesto, degustando feliz su sándwich. Cosa que de alguna manera el Onmyōji no estaba contento del todo con la situación, seguía irritado y no ayudaba que el causante estuviera campante. En consecuencia…
— Eres lenta.
— Voy detrás de ti —Le contestó sin darle importancia a sus quejas sin fundamentos. Pareciendo a los ojos del alma milenaria que, si la chamana tuviera la posibilidad de casarse con su sándwich, ella daría el "acepto" con gusto.
— ¿Cuánto tenemos que caminar? —Le volvió a preguntar, está vez deteniéndose para tenerla a su lado al caminar y sentir que si está teniendo una conversación con alguien, en lugar de sentirse hablando solo.
Zahira al alcanzar a Hao, giró a mirarlo con una expresión incrédula y alzando una ceja. — ¿No qué querías que Opacho conociera a tu madre? No la veo aquí contigo, así que asumo por eso y la hora que ella está en la fábrica teniendo su siesta del día.
{Ugh} Odiaba que ella conociera tan bien todo y no pudiera refutarle en algo. Le irritaba que actuara como si lo conociera de toda la vida… pero aun así, no le desagradaba y le confundía esa contrariedad que hasta lo más mínimos detalles sobre su persona, ella los tuviera en cuenta.
— Tengo que darte méritos, eres una acosadora devota.
Ella lo ignoró. Comer y degustar el sándwich era más importante que escucharle sus comentarios ariscos. Hao hizo una mueca de descontento al ver su insolencia de hacer oídos sordos.
— En fin, ahora mis manos andan suci-…
— Ten —Le interrumpió, extendiéndole sin mirarlo un lote de servilletas extras.
Hao agradeció y tomó de mala gana las servilletas. Odiaba esa anticipación de ella y de alguna manera, aunque muy en fondo lo sabía, le disgustaba que de toda esta disputa él se viera como el infantil aquí entre los dos.
— ¿Siempre tienes algo que decir a todo lo que hago o digo?
Zahira se giró a verlo, él le devolvió la mirada en espera con que comentario cínico le iba a salir. No obstante, cuando los labios femeninos se despegaron, en lugar de hablar; ella dio un mordisco a lo poco que quedaba de su sándwich y continuo caminando como si nada. En esos instantes la milenaria alma nunca sintió tanto el impulso de querer ahorcar a alguien como ahora.
{Maldita diminuta, algún día me voy a desquitar…}
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Una vez ingresando a la fábrica, guarida de Hao. Este último y Zahira vieron como en la PB estaba algunos de los seguidores: En un rincón estaba Peyote cantando alguna balada, mientras Damayaji disfrutaba de la melodía de la guitarra y hacía jardinería bajo el guía de Matilda; En una esquina, Tabarsi meditaba sentado en el suelo; Hang Zang-Ching sentado en el comedor viendo alguna banda por su portátil televisor-radio; Boris andaba en el segundo piso, sentado en la baranda leyendo un libro.
— ¡Bienvenido Señor Hao! —Saludó Boris al notarlo, quitándose sus lentes de lectura.
El resto no tardo en saludar al Onmyōji que les correspondió en el saludo, a la vez que el resto de los seguidores que faltaban se asomaron. Luchist y Brocken desde la cocina. Las dos Hana-gumi que faltaban, salieron del dormitorio que compartían. Y en cuanto Bill, salió del gran salón, al fondo que hay en PB que, es usado para entrenar, lo cual hacía al verle con ropa ligera secándose con una toalla el sudor.
Hao no tardo en corresponderle el saludo y entablar conversación con algunos que le sacaron plática siendo principalmente Luchist, Tabarsi y Boris. En cuanto del resto, se reunieron alrededor de Zahira los menos inesperados; Peyote, Bill, Brocken y Kanna, entablando una amena charla. Peyote para presumirle que se creó recién la balada del siglo, Brocken para hablar sobre algunas recetas, Bill quién la saludó educado y hablaba algo relacionado a entrenamiento, en cuanto a Kanna le cuestionaba de buena gana sobre una posible revancha.
Internamente, Hao no pudo evitar poner los ojos en blanco al ver que su acosadora haya logrado hacerse un lugar entre sus seguidores y recibir un trato decente, incluso algunos le daban cierto favoritismo (Entiéndase: Brocken, Hang y Bill, siendo estos tres más débiles a los encantos femeninos).
{Lo que hace una cara bonita…} Pensó el castaño, aun así no podía creer que incluso Kanna con su temperamento le simpatice Zai, en especial luego del combate donde perdió. En vez de enojarse o frustrarse, despertó una sana rivalidad, aunque la chamana Turca prefería huir de tener otra batalla, por lo que continuamente esquivaba todas las invitaciones de luchas tanto de Kanna y su espíritu quienes en lugar de ofenderse, lo usaban como un medio para fastidiarla. Además, Matilda siempre intervenía insistiendo que si la Bismarch pelea, ella también tiene el derecho a tener su revancha.
— ¡Te digo, esta balada será magnifica…! —Exclamó Peyote quien pronto comenzó a discutir con Bill que mencionó de preferir la música de algún artista del cual por obviedad varios no estaban familiarizado: — ¡Cállese el hocico! Tú no sabrías de buena música ni aunque vuelvas a nacer.
— Ya van a empezar… —Comentó fastidiada la alemana, aprovechando de encender un nuevo cigarrillo.
— ¡Vamos, vamos chicos!
Sin duda al Onmyōji el quién más le sorprendía era Peyote, no espero que aceptara a su acosadora… pero al parecer luego de aquella vez que le dio la oportunidad de alimentarlo, el chamán Diaz ya no ve como una molestia a Zai, ni como una "Zorra" pretendiendo a su Señor. De hecho, en una ocasión tuvo un acalorado debate porque cuando le pregunto a Zahira; que fue lo que más la cautivo de Asakura Hao para acabar acosándolo (Peyote de alguna manera considero que el acoso de Zai, era motivado a un fanatismo por el milenario chamán).Ella le respondió que ninguno y aunque no negó que Hao es atractivo, dijo que hay un hombre que considera el más hermoso a sus ojos.
En consecuencia, ahora Peyote cada vez que tiene la oportunidad, le da una pasional charla a Kochō de la innumerable lista de encantos de Hao (quién aunque halagado, no deja de darle escalofríos al ser algunos de esos encantos, un poco exagerados) y hasta con fotos incluidas (de las que Hao tuvo que decomisar varias, entiéndase quemarlas)… que al parecer Damayaji fue forzado a tomarlas para el mariachi, al siempre lucir su semblante sombrío en esos momentos.
Siendo entendible, ya que Yamada Kouji siempre ha preferido tomar fotos es a los espectros o a la naturaleza misma, que a las personas… aun si dicha persona, es su Señor a quien respeta y admira mucho.
— ¡Eeeeh! Luchist y Brocken…
El chamán de las estrellas salió de sus cavilaciones al escuchar a Zahira cerca, resultando que está en algún momento se acercó a dónde estaba junto con Brocken. Capturando la atención de estos dos para decirles:
— ¿A quién le encargó el pedido a domicilio que pronto va a llegar aquí?
El Asakura hizo una mueca al recordar que de camino a la Fábrica, la chamana solicitó los servicios Pache y le encargó al águila de Silver un nuevo pedido.
— ¿Qué pedido? —Intervino Hang que estaba hace poco concentrado en ver la televisión portátil, sentado en el comedor. — Escuché pedido ¿Volviste a traer algo, Zai?
El repentino interés del chamán Chino se debía que todas las veces que la chamana Turca venía a la fábrica, nunca llegaba con las manos vacías y traía abundante comida deliciosa. Gracias a eso, el tan arisco Zang-Ching se transforma a una persona agradable, ya que Zai se ganó su genuina simpatía por compartir el gusto de comer, aparte el bono extra que es una chica hermosa y tratable con la que resulta fácil conversar.
— Son aperitivos para merendar con un café o un té.
— ¿Sólo con eso? —Pregunto escéptica Kanna.
— No, también puedes acompañarla con una bien fría —Comentó, en referencia a la cerveza que la alemana suele beber e incluso tiene una cava completa de su marca preferida en los suministros de la cocina.
— ¡Ahora sí estamos hablando en mi idioma! —Festejó Bismarch, quién también ha disfrutado de las comidas que trae Zai en cada una de las visitas a la Fábrica.
Boris bufó: — Preferiría beber un vino tinto, un Feteasca Neagra añejado de unos quince años, estaría perfecto con un Cozonac —Relató el Rumano, recordando con nostalgia uno de sus postres natal que su madre solía prepararle, cuando las circunstancias se lo permitía, y el nombre del vino tinto preferido de su padre, un gusto de la marca del licor que él también heredo.
— Oh, no creo que en el pedido exista un postre que se asemeje al Cozonac ¿Es como un pan, no?
— ¡Es una delicia! Más que pan, diría un ponqué por lo esponjoso —Contestó animado Boris, aunque hablar de su cultura Rumana era agridulce para él. No podía evitar hablar de aquella época, ya que también estaba sus momentos felices que tanto añoraba volver. — Mi madre siempre le agregaba en el relleno una buena porción de frutos secos como pasas y al servir, le untaba un poco de miel.
— Oh, quizás un Baklava podría gustarte ¡Es muy sabroso!
— Espera ¿De casualidad es un pastel con hojas de pasta de filo, horneadas con frutos secos en almíbar? —Intervino Mohamed al resultarle algo familiar el nombre del postre que mencionó Zai con un marcado acento.
— ¡Sí! ¿Lo has probado Tabarsi?
— En dónde crecí, se le conoce como Baklawa. Era muy práctico de hacer —Relató algo nostálgico, perdiéndose en un recuerdo ajeno. — ¿Vienes también del Medio Oriente?
{Oh no, amigo cerrad la boca~} Pensaron al mismo tiempo el Onmyōji y Luchist con la corazonada que desatara el caos, justo cuando Mohamed le dio por ser conversador.
— ¡Si~! Nací en Turquía.
— ¿QUÉ?
Un repentino furyoku incremento de manera hostil, siendo nada menos que Boris Tepes Drácula III, su mirada irascible era dirigida a Zahira quién estaba tan sorprendida y confundida como los demás por el repentino cambio. Solo Tabarsi interpreto la situación al recordar las contables cosas que despierta la personalidad errática del Rumano: los humanos, no ser reconocido como vampiro y… todo lo relacionado con su antepasado Drácula Vlad Tepes de Valaquia, el Empalador que defendió su país al empalar durante su reinado a cien mil personas, siendo la mayoría Turcos. En consecuencia, esta fama lo acabo hundiendo eventualmente…
— ¿He estado respirando el mismo aire que tú, asquerosa sabandija?
— ¿Disculpa? —Cuestionó Zai.
— ¡Conozco los de tú mediocre etnia, sangre sucia!
Por algún motivo, en el momento que la chamana turca escuchó la expresión "sangre sucia" su semblante se tornó serio e inmutable. Finalmente comprendió que Boris en su ataque de histeria, estaba siendo racista una vez que supo sus orígenes.
— No sé cuál es tu enojo. Nunca negué ser Turca y ya algunos estaban al tanto.
Eran pocos entre los seguidores que sabían por haber interactuado lo suficiente con Zahira, más nunca le habían dado relevancia. Total ellos discriminaban era a los humanos en sí y todo aquel que atente contra la vida y planes de su Señor, con quién muchos están en deuda al haberle salvado la vida.
Aun así, los seguidores ahí presentes, excluyendo a Luchist, no eran capaces de frenar a Boris en el sentido de decirle que supere el tema de su pasado, cuando ellos mismos cargan con su propio pasado el cual se ha convertido en su cruz, incluso en la actualidad.
— ¡Cállate! ¡Seguro los engañaste, cosa repulsiva!
Activo su OverSoul y en cuestión de segundos numerosos murciélagos fueron arremeter contra Zai, quien a su alrededor Érebo se manifestó en una neblina oscura. Aunque los animales dudaron ante la aparición de la entidad oscura, al estar bajo el control de Boris no les quedó de otra que ignorar sus instintos de sobrevivencia.
Sin embargo, ya sea por buena suerte o mala suerte, alguien más de un poder superior intervino antes de que los murciélagos lograran alcanzar a la protegida del Dios Elemental de la Oscuridad y Tinieblas.
— Boris. Cálmate.
De improvisto, el OverSoul de Boris fue anulado ante la presión de un Furyoku ajeno provocando que el aire se tornara seco como pesado, haciéndote sentir en un horno. Era Asakura Hao que a pesar de mantener su habitual sonrisa, se podía percibir cierto peligro y presión…
— ¡PE-PERO SEÑOR ELLA-!
— ¿Me acabas de ordenar…?
Lasso suspiró, Brocken cabeceo en negativa y el resto de los seguidores esquivaron la mirada del rumano que pedía ayuda ante su repentino desliz. Se sabía que el milenario chamán era muy tratable y amable… siempre que no crucen la línea, de lo contrario, él no escatimará en sus acciones.
— ¡Ah…! ¡No! ¡Solo…!
— Está bien, Boris. Sé que no quisiste hacerlo ¿No es así? —El aludido asintió lo que le permitía la fuerza invisible que lo presionaba contra el suelo sin misericordia. El poder del Onmyōji era abrumadora. — Muy bien —Sus ojos se tiñeron de un brillante rojo escarlata, a la vez que su voz se tornó más grave de lo usual: — Que no se vuelva a repetir ¿De acuerdo? —Era una clara advertencia, no habría próximas oportunidades.
La calma volvió junto con la normalidad de la temperatura del entorno pero ahora solo quedaba un silencio tenso e incomodo. Y de manera oportuna, el chillido del Águila se hizo escuchar desde afuera, por lo que Luchist salió del edificio para recibir el pedido seguido de Hang que le ayudo, al ser las cuatro cajas grandes en forma rectangular. Hao suspiró ante la aparente incomodidad del entorno y dirigiéndose a Zai: — Tú, sígueme y ustedes continúen con sus asuntos.
— ¡Oh! Pero Señor Hao ¿Al menos puedo llevarle unos aperitivos?
— Claro —Contestó él indiferente sin una pizca de su habitual tono jovial y ladino, mientras subía al segundo piso de la Fábrica, siendo seguido de cerca por Kochō.
Luchist volvió a suspirar al ver que su Señor no estaba de humor gracias al reciente show que armo Boris y él tuvo que imponer el orden, usando la fuerza. En consecuencia, seguro los pensamientos como emociones de los seguidores eran de miedo hacía su Señor… algo que odia profundamente Hao, quién podía sentir y escuchar perfectamente tales pensamientos como emociones, taladrando en su cabeza.
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En el dormitorio de la milenaria alma, las cosas no estaban mejor. La tensión seguía latente dado el humor que se cargaba el castaño. Zai suspiró, si así iban acabar las cosas, fuera preferido que él no interviniera en su confrontación con Boris. Que de hecho, ella todavía se cuestiona para que intervino ¡Era innecesario! El rumano no era una verdadera amenaza, dado que era más fuerte que él y Hao no era ignorante de esto.
— Entonces… ¿Esperamos a Opacho?
El fundador de los Asakura que tomó asiento en el sofá de fondo en el dormitorio, fue que finalmente reparó en su acompañante. Alzando la mirada aburrida e indiferente del suelo para cruzar su mirada castaña con la plateada.
— No sabemos cuánto tardará.
Comentó, deduciendo que Kochō por si sola notó que la única presencia que faltaba en la fábrica y sus alrededores era la chamana de orígenes africanos. Tenía una buena y aguda percepción de detectar Furyoku ajenos como Reiyoku… quizás por esa razón, le tenía un grado de respeto como tolerancia dado a su talento chamán que entre más descubría de sus poderes, mayor era su interés en apreciar ese potencial.
— Entiendo, pues invocaré a Asanoha —Mencionó acercándose y sentándose en uno de los dos sillones que está frente al sofá, donde está sentado el adolescente.
Él alzó una ceja escéptico: — Pensé que ibas a esperarla.
— Podría, pero no creo que sea justo para ti, ni para tu madre que esperen más tiempo para reunirse —Hao hizo una mueca, casi enfurruñada dándole un aire infantil. Zai sonrió al ver que el malhumor del Onmyōji disminuye, quizás al saber que verá a su madre, le mejoró los ánimos. — Opacho lo entenderá.
— Tsk —Chasqueo la lengua esquivando ver esa molesta sonrisa de la chica y abanico una mano, apremiándola que hiciera ya la invocación.
No obstante, el momento se arruino al escuchar el rugido de un estomago ajeno. El chamán de las estrellas abrió los ojos, luciendo sorprendido al no esperarse eso ni la reacción de la chamana turca que hizo una chistosa mueca de sorpresa e incomodidad, mientras un ligero sonrojo teñía sus mejillas al cubrir con sus manos su plano abdomen.
—…Ah…
Hao no pudo evitar escapar una carcajada con gusto. — Vaya, vaya~ —Canturreo divertido. — ¿Es eso un sonrojo? —El castaño no lo sabía pero el color en las mejillas femeninas, no se comparaban a las de sus orejas. Para su infortunio, no eran notadas por él porque los mechones que enmarcan el rostro femenino suelen cubrirlas. — Así que si conoces la vergüenza ¡Huh~!
— ¡Ya supéralo! —Chistó ella, lo cual a él más le divirtió porque aun con el ceño fruncido, ese ligero sonrojo persistía en sus mejillas. Era una muy rara oportunidad de fastidiarla. — En fin, ya que Luchist va a subir… —Se removió nerviosa en su asiento. — ¿Me dejarías comer algo primero? —Logró preguntar con cierta timidez, mirando a duras penas al castaño que no se esperó ver una actitud vulnerable en ella que choca fuertemente con su habitual actitud cínica y risueña. No pudo evitar pensar que se veía algo ado-…
El sonido de la puerta ser golpeada, atrajo la atención de ambos. O al menos de Zai ya que Hao parecía algo desconcertado hacía dónde se dirigía el hilo de sus pensamientos.
— Señor ¿Puedo pasar?
Antes de obtener la afirmación del Onmyōji, con los poderes de oscuridad de Érebo se abrió la puerta dejando ver a Lasso que traía un carrito de dos niveles con los aperitivos y un juego de platos como tazas de té para dos personas.
— ¡Luchist~! Viniste en un momento muy oportuno —Saludó Zai desde su asiento mientras lo veía adentrarse al dormitorio y llegar hasta el fondo donde se encuentran ellos.
— Siempre seré oportuno para asistir a mi Señor —Comentó orgulloso y un tanto desdeñoso hacia la chamana, la cual no le simpatizaba del todo. Todavía no lograba ver ni entender porque su Señor perdía su precioso tiempo con esa dama irrespetuosa que lo único bueno que tiene es su apariencia. Aparte, estaba enfadado que su Señor tuvo que jugar al rol de tirano para salir a defender a esa insolente, en vez dejarla que se defienda sola a ver si al menos era-
— Luchist —Llamó en reproche y cansancio Hao al poder escuchar el disgusto mental de Lasso.
— Lo siento Señor, no puedo evitarlo —Se disculpó sabiendo que el castaño poseía el reishi. Tosió y procedió a continuar sirviendo el té para dejarlo en la mesa del medio entre el juego de sofá y sillones. — Traje de todo un poco, por si acaso. ¿Alguno en especial que deseé?
— ¡Yo ya sé cuáles quiero! —Exclamó risueña.
Con una mala cara, Lasso le contestó a la chamana: — A usted no le pregunte.
— Sí, sí, lo sé. Porque Luchist Lasso no puede ver nada más allá de-… —Ante la mirada de advertencia del Onmyōji, decidió cambiar lo que iba a decir (siendo una grosería): —…de la encantadora presencia de su queridísimo Señor Hao —Miró al castaño, con las manos entrelazadas debajo de su mentón y parpadeando de una manera inocente. Por supuesto, todo actuado a los ojos de ambos hombres. — ¿Puedo ya servirme? —Cuestionó al ver que ambos chamanes en silencio la miraban como si ella fuera un bicho raro (Por enésima vez). Más no le importaba, cumplió con Hao en no decir palabrotas, así que mínimo esperaba su recompensa…
— Adelante —Concedió la milenaria alma, ignorando la mirada de reproche de Lasso por ser tan indulgente con la insolente mujer.
— ¡Yaaay~! —Celebró y procedió a elegir los postres que iba a comerse, situándolo en su lado de la mesa…
— ¡Mamma mia! —Explotó perturbado e indignado el chamán Italiano ante las acciones de Zai. — ¡¿Pero tiene un agujero negro en lugar de estómago o qué?!
— No seas exagerado. Solo voy a comerme esto —Señalando cuatro postres situados en la mesa céntrica.
— ¡¿Y el resto?! —Señaló los ocho aperitivos salados que escogió y estaban a un lado de los cuatros postres.
— Ah… pero eso no son para mí.
— ¡Ja, claro…! Y yo soy el Rey de Break Dance.
Ella hizo una cara de puchero. — No estoy mintiendo, no son para mí.
— ¿Y para quién más sería? —Intervino Hao que tomaba un sorbo de su té.
— ¡Para Asa! —Contestó de inmediato con una sonrisa. En consecuencia, el castaño se ahogo un poco cuando tomaba un sorbo de su taza, por fortuna, lo supo disimular.
El Asakura le dio un vistazo a los aperitivos que escogió, entrecerró los ojos escépticos al mirarla y preguntarle: — ¿Qué te hace pensar que son de su agrado?
— ¡Dah! Asa no soporta la comida dulce —Al ver la expresión descontenta del adolescente, bufó: — Si no me crees puedes preguntarle tu mismo.
— Has lo que quieras —Por otra parte, Hao no tardó en hacer su propia selección de aperitivos que aparto de su lado en la mesa. La chamana rodó los ojos al ver que despertó el espíritu competitivo en el Onmyōji, tal cual a un niño que cela y lucha por el amor de su madre contra un tercero. Ella hizo de la vista gorda y se dispuso a tomar un sorbo de su té.
Por otra parte Luchist se sintió de repente desplazado en la charla y paso a segundo plano, estaba sorprendido como ese dúo se sumergían en su propio mundo, siendo ellos dos nada más…
— Lo piensas demasiado —Comentó Hao, minimizando la importancia que Lasso quería darle a su relación con la chamana. No eran nada, ni amigos ni enemigos. Solo unos meros conocidos que han aprendido a soportarse para sus propios objetivos.
— Bueno, entonces me retiró. Buen Appetit.
El Italiano se marchó al sentir que sobraba y porque se sentía un poco avergonzado de ser pillado por su Señor al leer sus pensamientos, teniendo que corregirlo dado a lo que insinuaba estos mismos. Una vez solo los dos, el castaño no pudo evitar ser consciente de Zahira que degustaba feliz los postres, haciendo parecer que son manjares exquisitos… lo cual le despertaba la curiosidad ¿Eran tan buenos?
Tomó de su propio postre una porción con la cucharilla y se lo llevó a la boca. Lo saboreo más no experimento el mismo entusiasmo de la mujer, aun cuando estaban frescos y deliciosos. Suspiró, un tanto resignado consigo mismo que en ese día no estaba de tan buen humor…
— Mis respetos, a ti te pueden dar de comer un caldo insípido y tú lo degustaras como la mayor exquisitez.
Zai ladeo la cabeza a un lado, pensativa al percibir al castaño algo taciturno aunque sonreía de soslayo y se mantenía tranquilo. — Mmmm, bueno no creo llegar a ese punto… —Medito viendo su reflejo en la taza del té, perdiéndose en un recuerdo ajeno. — Pero ¿No te parece que la comida sabe mejor acompañado?
— ¿…Es así? —Una sonrisa de soslayo, con un toque taciturno se dibujo en los labios masculinos mientras que giraba a ver en dirección a los ventanales, apreciando su propio reflejo y que en un parpadear. Se vio asimismo con su apariencia de su primera vida, el primer escenario acompañado en un gran comedor y luego en el segundo escenario con la comida servida enfrente, solo acompañado de Matamune con algunos Oni.
No importaba la época o quienes los rodeaban, la soledad persistía en él, a la vez que la sensación de ser ajeno como desplazado se solidificaba más en su alma. A la final, tan sólo aprendió a fingir bien sus emociones para integrarse bien en el entorno y no resaltar más el hecho de sentirse excluido.
En cuanto a Zahira tenía un mal presentimiento al ver como los ojos castaños se apagaban, no estaba siendo el mismo Hao amenazador o sarcástico que conocía. Ha aprendido muy bien a leer cuando él de pronto se tornaba melancólico, nunca podrá ponerse en sus zapatos. Sería un insulto siquiera intentar jugar al empático pero…
No quería verlo triste, así que hizo lo único que sabe hacer. El tenedor que usaba para comer su propios postres lo extendió hacía los de Hao con sigilo, cuidando que él no notara sus movimientos…
¡Plaf!
O eso quisiera creer. Él era como un gato con unos reflejos de temer al no escapársele nada, siempre alerta a su entorno, por lo que de inmediato le dio un manotazo a la mano que pretendía robarle una porción de su postre.
— ¡Wah! ¡Qué pesada mano tienes! —Exclamó abanicando la mano donde recibió el manotazo, ardiéndole un poco la zona golpeada que ya mostraba un ligero rastro enrojecido gracias a ser de piel clara.
— Tú te lo buscaste por andar de mano suelta —Le contestó sin sentir culpa a las quejas de la chamana por el golpe (y eso que contuvo su fuerza). En cambio, prefirió ignorarla tomando su taza para refrescarse la garganta con el té que ya estaba algo tibio.
De pronto, una risa ajena le hizo fruncir el ceño, apenas que su boca estuvo libre miró con desconfianza a la chamana que se reía de manera juguetona.
— ¿Ahora qué es tan gracioso?
— Nada, solo que ahora luces con un mejor semblante —Le contestó con una sonrisa radiante y juguetona, como una niña satisfecha al cumplir su travesura con éxito. — Mantengo que la comida sabe mejor acompañado… pero solo si dicho sentimiento es compartido. De lo contrario, solo se sentirá como una pesada carga para todos.
Las últimas palabras no pudieron evitar traer a colación determinados recuerdos, compartido uno con Ohachiyo donde era un mero niño y muchas veces este le discutía compitiendo de la nada por la comida, acabando riendo al verse los dos hechos un desastre…
«— ¡Eres raro! ¡¿Por qué hiciste eso?!
El demonio bufó: — Entonces tú eres más raro por seguirle el rollo a otro raro ¿No lo crees? —El niño hizo una cara de puchero al no poderle refutar eso. Causando que el pequeño demonio blanco de peculiar apariencia se riera, mostrando su afilada dentadura como el de una piraña. — ¿Por qué pones esa cara? Al final ¿Quién define lo normal o hasta lo bueno y lo malo? Siempre que te diviertas y disfrutes con los que aprecias ¿Qué importa lo demás?
— ¿Eh? ¿Entonces cuándo sabré qué sería cada cosa?
— ¿Quién sabeee~? —Canturreó ladino.
— ¡Ohachiyo…!»
Y otros dónde con Matamune donde las cosas lucían con calma cuando todavía no había muerto…
«El joven mostraba una cara difícil mientras que se servía una copa de sake, esperando que el licor hiciera el efecto deseado de suprimir las voces de su alrededor que no se silenciaban ni aunque residiera en el dormitorio más alejado de esa gran mansión. A su lado, no muy lejos el gato comía de su plato pero de pronto alzó la mirada, observando curioso al humano a su lado.
Podía sentir que algo estaba pasando más no entendía, así que lo único que se le ocurrió fue trepar en su regazo y olfatear la causa de su malestar.
— ¡Eh! Matamune, esa comida no es adecuada para ti.
Pero el gato no parecía interesarle comer, tan solo olfateaba curioso pero al no hallar nada raro en la comida ajena. Giró maullando y alzo sus peludas patitas delanteras a situarla en el rostro del humano que comenzó a reírse. Olvidando parcialmente el molesto ruido de fondo.»
Sin embargo, gradualmente, una vez que el felino murió y se volvió en un Nekomata, las comidas juntos se tornaron en una comodidad fingida porque a veces el gato atigrado lucía incomodo, aunque cuidaba mantenerse compuesto.
{…Ah ¿Quizás…?} El Oráculo virtual sonando, lo sacó de sus cavilaciones y ambos chamanes fueron a cerciorarse en sus respectivos oráculos virtuales el motivo de que sonara. Resultando en advertir que una nueva batalla estaba programado en una hora, siendo:
Equipo Abyss vs. Equipo "Kaze-Gumi".
— ¡Menudos inoportunos! —Protestó Zahira con un semblante descontento pero resignado. — Se pospone la reunión con tu madre, tengo que ir a prepararme.
— Si quieres ahorrar tiempo, hazlo aquí —Señaló indiferente la puerta que estaba de su lado derecho, a dos pasos al lado del sillón donde se encontraba sentado. — Ahí está el baño.
— Eeeh ¿Es enserio?
— ¿Por qué mentiría?
Ambos se miraron en silencio, cada uno midiendo al otro. Ella en indagar y confirmar si él estaba bromeando o planeaba algo contra su persona. En cuanto el castaño se mantenía imperturbable sin vacilación alguna, demostrando su sinceridad.
— Ok. Lo tomaré —Aceptó, ignorando las quejas de Érebo por su temeridad y como Asanoha se burlaba del ente preocupado de la integridad (y castidad) de su protegida. {Érebo una ayudadita…} Le pidió en su mente al ver que por más que empleara su furyoku la técnica de abrirse un pequeño portal de sombras para sacar su vestuario, no se manifestaba. {¡Vamos Érebo! El tiempo corre.}
[¡Sigo pensando que es una mala idea!]
[Fufufu~ Señor Érebo exagera, mi hijo no es una bestia salvaje que solo piensa con la de abajo.]
[¡Oh, claro! Me lo dice la milenaria ABUE-]
"¡Plaf!" Resonó en la cabeza de Zahira que suspiró al prever que Asanoha le dio una cachetada a la entidad de la oscuridad, ambos resguardándose en el mundo de tinieblas creado por este mismo. Algo que Dōji no tolera es que le hagan mención de su edad o le dijeran de manera directa e indirecta anciana, irónicamente era igual de acomplejado que su hijo en lo mismo.
{Si ya acabaron de discutir… ¡¿Podemos centrarnos en prepararme para la pelea?!} Luego de unos segundos sin respuesta, escuchó el gruñido de Érebo y seguido de manifestarse la dichosa técnica a su lado como un agujero negro. {Gracias~}
A continuación Kochō procedió a buscar en el agujero negro pero su semblante se tornó de angustia a los ojos del castaño, intensificándose a lo largo de los minutos.
— ¿Todo bien? —Se aventuró a preguntar.
Zahira que se agarró la cabeza, despeinándose mientras que parecía meditar salvajemente algo. — ¡Toda mi ropa para los entrenamientos está sucia!
— ¡Ara, Ara~! —Exclamó burlón. — Estoy seguro que en momentos como este quisieras haber tenido a un Luchist que lavara tu ropa ¿Huh~?
Ella le miró enojada al ver que él no desaprovechaba ninguna oportunidad para fastidiarla. — ¡Esto es serio Hao! ¡Aaaargh!
— Oh, vamos. Seguro debes tener otra ropa disponible.
— ¡Es que ni eso! Incluso mis pijamas que podría usarlo, han desaparecido —Gracias a los poderes de Érebo, descubrió que su amiga le robó sus pijamas ¡¿Por qué rayos Anna se llevó sus pijamas?! — Argh. Me arrepiento de haber declinado la oferta de Tamao de lavarme la roba en aquel momento ¡Quizás ahora tuviera algo que ponerme!
Mientras que Zahira se sumergía en una posible solución, Hao se levantó de su asiento y se dirigió a su armario dónde estuvo hurgando un rato sus pertenencias para sacar lo que buscaba y volver hacía la chamana que de pronto suspiró…
— ¡Mierda! Tendré que ir así al torneo.
— No seas puerca. Usa esto.
La turca se giró a ver al Onmyōji que le extendía una prenda de un llamativo color rojizo, teniendo en la parte inferior un estampado de hojas de arce con diferentes degradados entre amarillo y naranja.
— ¿Tu kimono? ¿Estás seguro? —Le cuestionó no muy convencida, si bien Hao no es materialista eso no quita que sea alguien agarrado con aquellas cosas que estén en su preferencia y los kimonos era una que entraba en su lista de favoritismo.
— Si no lo estuviera, no te lo daría ¿No?
— ¿Pero no me quedará muy grande?
— No creo. Es el kimono que usé la otra vez, en aquel festival.
— ¡¿El de hace tres años?! —Le preguntó levantándose de su asiento, recibiendo la mirada apremiante del castaño al no entender su repentina alteración. — Hao, tu empezaste a ancharte y pegar el estirón fue después de los quince años.
— ¿Y eso qué tiene que ver?
— ¡Todo! En aquel entonces medias en altura menos de 1,65 —Contestó, alzando su mano al nivel de su pecho para indicar la altura aproximada del joven a esa edad. Evidenciando el detalle de la diferencia de altura como importancia para usar el kimono. — Y tu complexión era tan delgada que podías ser fácilmente confundido como una chica.
— Ni que fuera más delgado a tu yo actual —Refunfuño al no agradarle la mención de su apariencia andrógina, la cual destacaba mucho años atrás hasta que su cuerpo comenzó a demostrar de manera evidente sus rasgos masculinos. Incluso su voz tardo en engrosarse. — ¿Qué podría ser tan diferente de nuestros cuerpos que no podría quedarte el kimono…?
— ¿Qué antes ni sabía donde terminaba tu espalda e iniciaba tu trasero?
Una vena en la sien del adolescente se asomó ¡Le acaba de decir que su cuerpo era tan plano como una tabla!
— Aparte de acosadora, me saliste pervertida y pedófila.
— ¡No es mi culpa que seas un exhibicionista! —Se defendió ante la acusación, aparte que en su defensa apenas pillaba a Hao desnudo; ella se marchaba del lugar, dándole su privacidad. — Ya enserio, no creo que me quede porque si bien nuestras complexiones no son muy diferentes, tengo algo extra que tú no tenías en aquel entonces ¿Captas?
La mirada castaña le dio un vistazo de pies a cabeza a la chamana, solo para acabar centrándose en el dotado busto, cubierto por un top deportivo de recatado escote y darle una larga mirada. Motivo que ella con fastidio le recordó: — Hao, mi cara está más arriba.
— ¡Ha-Ah! —Exclamó en protesta. — Mis ojos, yo decido donde mirar…
Aun así, la admiración visual del busto femenino no le duró mucho porque fue eclipsada por una cortina de neblina oscura.
— Tsk. Pero que aguafiestas es tú espíritu ¿No quieres cambiarlo? Te ayudo con gusto.
— Érebo es irremplazable para mí, así como lo es Fire para ti.
[Maravillosa la charla ¿Pero tienen en cuenta la hora?]
En el momento que repararon en el Oráculo Virtual, ya pasaron quince minutos. Zahira ya no lo pensó más, tomó el kimono y le agradeció a Hao para luego irse a encerrarse al baño, comenzando a desvestirse mientras que abría la ducha, comenzando a escucharse el agua correr.
El Onmyōji se decidió a salir del dormitorio a buscar a Luchist, necesitaba que le buscara una tela o faja que sirva como Obi para el kimono, porque teniendo en cuenta el cuerpo voluptuoso que tenía su acosadora, no le iba a cerrar bien el kimono con el delgado listón rojo que trae consigo (Aparte que no podría molestar a la chica, porque Érebo puso una barrera protectora en la puerta por si intentaba espiarla mientras se baña).
{Maldito dios aguafiestas} Masculló Asakura bajando a regañadientes las escaleras a PB.
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FIN DEL CAPÍTULO 29.
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Wow. Wow y más WOW. Estoy sorprendida, este capítulo para cuando me di cuenta estaba sobrepasando las 15 páginas y ni escribí todas las escenas que tenía en mente. Será en el próximo capítulo que viene que lo desarrollaré, más lo que ya les mencioné que marcará un antes y un después en la trama como en la relación de Zahira y Hao.
Por cierto, por lo general tardo escribir un capítulo en dos semanas, la primera semana la estoy armando y escribiendo para ya en la segunda semana; editarla, más agregar o quitar escenarios al capítulo. Igual prefiero no asegurar nada en la prontitud del próximo capítulo por experiencia de que por lo general no sale las cosas como las planeo.
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Finalmente, estas dos semanas fueron una grata sorpresa. Observe mucho movimiento en las notificaciones al sumarse nuevos lectores, a los cuales le doy una cálida bienvenida y darle las gracias junto a los otros lectores que se han ido sumado en el recorrido de esta historia. Y aunque ya saben quiénes son, igual me dedico a nombrarlos porque lo crean o no, si los tengo en cuenta y reconozco quién ha estado leyendo el fic desde sus inicios, o es un lector constante o el que aparece por temporadas, los que me dan votos o kudos, el que me comenta, etc., etc.
Por eso como siempre doy mis agradecimientos siempre a los que se toman su tiempo, tanto para leer mi fic como para:
Por lo que me han animado a comentar: Secret-Song. /-/ Jarstnd.
Darme kudos como anónimo en Ao3, así como los que me dan votos en Wattpad que son: sakura-th/-/ Demon_Six /-/ Fatimapaulina200 /-/ jj4679y /-/ NathalyRaga /-/ KiteyYou /-/ tsukihimekoomori/-/ Secret-Song /-/ Latabla5 /-/ LunaR34d /-/ Jarstnd /-/ Gghala000 /-/ Abanohope123.
A los que añadieron a sus listas de lectura: CelesteDark1 /-/ LauraSantos962424 /-/ julivsx /-/ JazminObregon3.
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¡Gracias por leer hasta aquí!
Les deseo un feliz fin de semana, junto un gran abrazo virtual. Cuídense, los quiero.
