Capítulo 02
Sangre de un color extraño salía del cuerpo de estas criaturas, hilichurls.
Los cortes profundos, las partes apuñaladas, las extremidades cortadas, todo desprendía un color de sangre extraño para él, uno que ahora mismo ha decidido prestar atención con ello. ¿Por qué no le prestó atención semanas atrás?
Sangre viscosa, un extraño olor… ¿existirá gente que use esto como componente para la alquimia? ¿Alguien pagaría por esto? Quizás… pero, no. De momento, no necesitará esto.
—Qué fea imagen
Diría tras ver los cuerpos de estas criaturas.
¿Cuántas veces ya ha matado a estas criaturas?
Ya habían pasado un par de días, otras semanas más, casi un mes desde que está aquí.
Ha aceptado un par de misiones más, misiones que a medida que cumplía, misiones que hacían que su tarjeta del gremio aumentase el nivel. Esto era un tanto extraño para él. Fue entregarle la tarjeta a una Katheryne que con un movimiento de mano, el nivel aumentó. Extraño, pero le pareció bastante bueno. En algunos lados cambiaba la tarjeta de color dependiendo de qué tantas comisiones has aceptado, aumentando tu rango. Aquí, nivel arriba, aumenta tu rango.
Guardó la tarjeta en su anillo.
Lo había olvidado.
El escritor también.
Poseía un anillo. Un anillo bastante especial que tanto él como su hermana poseen, un anillo que en su momento creyeron que era bastante raro y no caían en su funcionamiento, pero admite que hoy por hoy, es una excelente herramienta para almacenar un montón de cosas, en este caso, algunas cosas para poder acampar, el mapa que le dio Katheryne con algunas cosas para los aventureros primerizos, etc.
No quedaba nada dentro. Solo tenía las cosas que ha ido adquiriendo a lo largo de su estancia en este mundo, mundo que conoce como Teyvat, un mundo… llamativo.
Dejó de mirar el anillo. Dejó de mirarlo porque de seguir mirando, pensaría muy detenidamente en su hermana. No quiere eso. No quiere porque sabe que se pondrá mal. Por lo tanto, tras dejar de mirar el anillo, era mejor quemar los cuerpos de los hilichurl ya que, no sería muy bonito que se queden aquí a un costado de una carretera o en un campamento, que fue a limpiar ahora mismo.
Pero, tras querer prenderles fuego, buscando madera y unas rocas para hacer chispas y prender fuego…
—¿Dónde… se fueron?
Tras volver con las cosas para hacer fuego, miró y miró, pero… no había nada…
. . . . . . . . . .
Mondstadt se muestra animada, como siempre.
El flujo de la gente, tanto que entra como aquella que sale, es constante. El puerto que tienen también, no comparable al de Liyue o de Inazuma, tiene un flujo de personas. El puerto también estaba custodiado por guardias, caballeros de la orden que está a cargo de proteger la ciudad. Las entradas a la ciudad estaban de igual manera, algunos caballeros más.
Aether pudo ver a todos estos así como también a muchos aventureros y mercenarios que estaban teniendo su respectiva vida. El gremio de aventureros es prueba de ello, también entrando y saliendo gente de allí.
También vio a esos dos hermanos que estaban con una chica de cabellos rubios y una chica con un cabello parecido al color del cielo. Se veían bastante bonitas, pero debido a que ese peli azul de Kaeya le encerró por ver un poco raro a las chicas de la ciudad… pues mejor se centró en lo que importaba.
—¡Bienvenido de vuelta, Aether!
Katheryne, como siempre, es la misma persona que le recibe en el gremio.
—Buenas, Katheryne. ¿Cómo has estado?
—Muy bien, gracias por preguntar. ¿Vienes a entregar otra comisión hecha?
—Así es —no quiere comentar sobre los cuerpos de los hilichurl. Estos logran desaparecer, aparentemente, tras ser asesinados. ¿Habrán más criaturas de este estilo por allí?—. Me has pedido que elimine el campamento de hilichurl que estaba cerca de un camino hacia la ciudad —sacó el mapa para mostrarle dicho campamento—, este de aquí.
—Mm, recuerdo muy bien —miró al rubio—. Muchas gracias por tomarte tu tiempo para aceptar esta misión, joven Aether
—No es un problema —responde con una sonrisa—. Siempre feliz de poder dar una mano a las personas de la ciudad y hacer su trabajo más fácil de transportar sus mercancías.
—Eres alguien muy servicial ¿sabes? —asintió. Aether lo tiene claro. Aparte, de poder dar una mano, quizás y conoce a alguien que le pueda conseguir lo que busca—. De todas maneras, ten —le entregó una bolsa con monedas, la moneda de este mundo, moras. Guardó la misma. Suerte que ella ya no pregunta mucho de su anillo que brilla un poco tras guardar las cosas. Ella pidió su tarjeta. De nuevo, la misma brilló—. Felicidades. Ahora eres nivel 8.
—¿Existe algún límite para el nivel?
—No, no lo hay —replicó—. Tampoco es que muchos tengan un alto nivel, joven Aether. Algunos han estipulado que el nivel máximo es el nivel 100 aunque, la persona que ha llegado a un máximo nivel es apenas 50
—Nivel 50… han de ser fuertes esas personas
—Lo son. Una de esas personas hoy es el líder del gremio de aventureros de Mondstadt, Cyrus. La otra persona, aunque ya no ejerce tanto su título de aventurera, es Iris, hermana de Cyrus. En caso que tengas dudas, puedes preguntarle a alguno de los dos —asintió—. De todas maneras, si eso es todo, espero que tengas un hermoso día, joven Aether. Aquí estaré para cuando tengas más dudas y quieras hacer más misiones…
Asintió nuevamente y se despidió de ella.
De momento, no quiere aceptar ninguna misión.
Quiere descansar, relajarse, centrarse en sus problemas actuales, encontrar un lugar para poder descansar… y bueno, descansar básicamente. Ya sintió que ha hecho todo esta semana. Ha hecho bastantes misiones y apenas ha subido dos misiones. Los demás aventureros, jóvenes y viejos, que pasaban y le saludaban porque le reconocían, uno de ellos les dijo que era nivel 18. ¿Tanto cuesta aumentar el nivel de uno? Podría pensar en un juego, esto podría ser un juego, con una dificultad enorme con respecto a la experiencia ganada… pero, ¿tanto?
No pudo proseguir.
Se chocó con algo.
Cuando volvió a la realidad para ver con qué se chocó, creyendo que se había chocado contra algo y tenía que pagar por ese algo que quizás era caro, bajó su cabeza. Pensó que ese algo que se chocó estaba en el suelo. Sí, había algo.
Se chocó con un… ¿niño?
—Ah… perdone, perdone —el niño diría rascándose la cabeza, un poco nervioso—. No vi dónde iba… hehe… —y en lo que se levantaba, pidiendo disculpas, miró al suelo para ver que lo que llevaba en sus manos, lastimosamente, se había roto producto de ese leve choque que había tenido—. Oh no… se rompió… yo y mi bendita suerte…
—…
Aether se lo quedó viendo, callado.
. . . . . . . . . .
Esta era la cuestión.
Tras haber reportado el final de su misión a Katheryne y disponerse a irse para ir a la posada del Buen Cazador, lugar donde una chica llamada Marjorie hacía unos ricos manjares, porque tenía hambre justamente, se chocó con un muchacho, uno que no vio por estar pensando en sus respectivas cosas, algo que no debería de pasarle.
Dicho muchacho es uno que ha visto muchas veces ha visto en el gremio hablando con otros aventureros que eran ya mayores de edad, aventureros que más que ejercer su "trabajo" como aventurero, servían más que nada para hablar y contar sus experiencias. No es nada del otro mundo, hay que llegar a ser un poco mayores, viejos, en una vida de aventuras y llenas de peligros.
Según sabe, este muchacho se llama Bennett, un chico de unos, casi, 14 años de edad, o eso es lo que le dijo ya que encuentra un tanto gracioso que su cumpleaños sea un 29 de Febrero. Tiene un cabello rubio cenizo, ojos cual esmeralda que parecían brillar, unas gafas que colgaban de su cuello ya que parecían grandes. Vestía como si fuese un explorador, aunque destacaba bastante las múltiples cicatrices en sus brazos, piernas… y… ¿también en el cuello? Lleva algunos vendajes en sus brazos.
¿Qué pasó?
Pues, dicho chico había logrado conseguir los materiales para una poción, un encargo que le dieron… y se chocó con él.
Eso fue lo que pasó básicamente.
—Oye, Bennett, escucha. Yo…
—No, no importa —diría el joven Bennett, sonriente—. Es mi culpa. Yo te choqué… fui tan rápido y con la emoción de poder completar la misión que no me di cuenta que podía cruzarme con gente en el camino —echó unas cuantas risillas—. No estoy muy agraciado que digamos…
—¿Mala suerte dices?
—Sí —dijo serio—. ¡Pero eso no me detendrá para nada en seguir explorando y buscar tesoros! —se emocionó de golpe. Con esa emoción, miró a Aether que todavía estaba con la cabeza en haber hecho que falle un encargo—. Dime, ¿tú eres un aventurero? Como estabas en el gremio, quizás…
—Lo soy —contestó—. Empecé hace poco. Necesito dinero para poder comprar… no sé, una casa, una tierra algo lejana que me permita tener una granja
—¿Una granja? —Bennett inclinó su cabeza—. ¿No te gusta ser aventurero? —pero luego, miró mejor al rubio delante de él. Obvio, más alto. Pensó, por el pelo, que era una mujer—. ¿Tiene algo de malo ser aventurero?
—No, para nada. Solamente quiero tener una vida tranquila —replicó.
—Pero, ser aventurero es tan grandioso…
—Estoy algo viejo como para ser aventurero, Bennett…
—¿Viejo? Te ves bastante joven
—Tengo más de 5000 años de edad
—…
—…
—¿De verdad?
—No, por supuesto que no —diría entre risas—, ¿quién pudiera tener 5000 años y tener este hermoso rostro? Ah, quizás yo —salían brillos alrededor de él. Un poco de ego tenía. Bennett se mantuvo callado—. ¿Qué piensas tú?
—¿Una chica?
No dijo nada.
Algunos le han confundido con una chica, una alta. No llega al 180cm, pero, está ahí de llegar. Aun así, su cabello a veces puede confundir a la gente. De todas maneras, deja claro, dejó claro en el gremio, que es un chico. Que le confundan con una chica, ya no como antes, le va y le viene. Tiene que aclarar las cosas y ya.
—Pero… ¿una granja?
—Mi hermana y yo solíamos viajar por muchos lugares, buscando un lugar tranquilo, relajado, para poder iniciar una vida tranquila… —el mero hecho de mencionar esto su semblante cambió. Bennett notó la cara que había puesto—. …hoy estoy yo nada más —y le miró—, pero bueno, creo que es cosa del destino que esté aquí…
—… perdón…
—No, no hace falta que te disculpes —y jugó con esos cabellos suyos—. Después de todo, no sabías. No hace falta que te disculpes —y se levantó de donde estaba sentado—. Mira, sé que pensarás que fue tu culpa, pero estaba muy metido en mis pensamientos y por mi culpa te hice perder un encargo. Se nota que eres un chico que adora las aventuras. ¿Quieres venir conmigo a alguna aventura?
—¡Claro que quiero! —respondió al instante. No hace falta ni preguntar algo así—. ¡¿Cuándo nos vamos?! ¡¿Puede ser ahora?! —pero, de un momento a otro, su emoción se fue porque recordó algo. Aether lo notó el cambio de felicidad y emoción a duda y tristeza—. ¿No… te molesta que tenga mala suerte?
—¿Mala suerte? —alzó una ceja—. La buena y mala suerte existe… aun así, no creo que…
Bennett de pronto se paró junto a él.
Por un poco de contexto, Aether le invitó a comer la comida de esa chica Marjorie. Manjar hace esa chica. ¿Tal vez debería hacer hincapié en su relación con ella para mejores beneficios?
Tras pararse a su lado, suspiró. Tomó aire, lo liberó.
—¡Ah! ¡Qué hermoso día que hace hoy! —diría alegre—. ¡Sólo espero que no llueva!
—… es… un buen día —dijo Aether. Le pareció muy extraño que dijera esto—. ¿Por qué…?
Bennett solamente le indicaba que mirase al cielo.
Tras hacer esto, Aether vio cómo pasó un hermoso día soleado, que poco a poco el sol se estaría ocultando para hacer un hermoso atardecer a un cielo que lentamente se iría convirtiendo en un hermoso gris, casi que un cielo totalmente anaranjado tirando a un poco morado, como si de la nada estuviese por llover.
Es más, algunas gotas empezaron a caer más no una lluvia que digas oh rayos.
En sorpresa e incapaz de creer, miró a un Bennett que estaba entre… no, estaba literalmente serio.
—¿Ves?
—… —y se lo quedó mirando fijamente. ¿Este era su poder? ¿Mala suerte? Es… realmente un arma de doble filo. Aun así, es demasiado sorprendente esto. Sonrió después de todo—. Mm… ahora entiendo… —asentía—. ¿Conoces buenos lugares para encontrar tesoros?
Bennett se sorprendió, pero luego transformó esa sorpresa suya en alegría. Alguien más quería ir con él a algunas aventuras pese a su bendita suerte. Asintió y ya quería que le siguiese para mostrarle tales lugares.
. . . . . . . . . . .
El capítulo del gremio de aventureros de Mondstadt está a cargo de Cyrus, un hombre adulto, no faltándole mucho para estar cerca de los 40 años de edad, cabello rubio, corto, rubio, con un vello facial muy notorio, arreglado y prolijo. Estuvo muy tentado en empezar a usar un monóculo, como para verse inteligente.
Era un hombre bastante fornido. Uno no pensaría que un hombre así estaría detrás de las decisiones con respecto al gremio de aventureros de esta ciudad, pero no pudo rechazar esta posición. Sentía que era un cargo muy importante y sabía muy bien las cosas que necesitaría el gremio de Mondstadt. Ya no vestía ropas de aventurero. Algunos pensarían que está vestido como recepcionista. Es cómoda la ropa.
Hoy pensaba en visitar a su hija.
Ella no hace mucho ha abierto un pequeño restaurante. Le había recomendado también abrir una posada a la par. Ya que ella no quería seguir sus pasos, si puede brindarle ideas para mejorar su negocio y demás, está dispuesto hasta prestar algunos aventureros para que le den una mano. Le va bien, bastante podría decir él.
—¿Señor?
—¿Sí?
Una chica, más bien una secretaria de este, tocó la puerta para luego abrir. Su jefe, Cyrus, respondió, viendo que sí está aquí.
—Alguien ha venido a verle —decía—. Es el señor Varka
—Oh —¿ese anciano ha venido a verle?—. ¿Qué necesita?
—Ha dicho que es algo importante y que requiere la cooperación con el gremio de aventureros
—Entiendo, entiendo. Bien, hazle pasar
La chica entonces hizo caso para cerrar la puerta para ir a buscar a Varka, el hombre que está a cargo de los Caballeros de Favonius, orden de caballeros que han jurado proteger la ciudad de Mondstadt ante cualquier peligro.
Momentos después, la puerta de la oficina de Cyrus se abrió.
—Hola de nuevo, viejo amigo
Un hombre bastante alto, lo suficiente como para tener que agacharse para pasar por la puerta, entró en el campo de visión del rubio, un hombre que poseía un poco de cabello blanco entre tanto cabello negro. Se hacía viejo, pero su fuerza era el doble que cuando era joven.
Cyrus era alto también. Superaba un poco los 190cm de altura.
Varka, el Líder de la orden, era bastante alto. Cualquier a su lado podría parecer pequeño. Mide, un estimado, de casi 214cm. Aparte de eso, su físico no es broma. De una bofetada podría matar a alguien, literal.
—¡Anciano! —este respondió con una sonrisa. Se acercó a dar un fuerte abrazo a Varka quien correspondió el mismo. Él y solo él puede aguantar un abrazo de este hombre que protege la ciudad—. Cada día es un pie en la tumba. ¿Cómo te sientes? Ven, toma asiento. ¿Necesitas ayuda, abuelo?
—Haha, tan chistoso como siempre…
No rechazó la ayuda igual.
Fueron unas cuantas risas en estos momentos. Tomaron asiento. Se veían cara a cara.
—¿Qué necesitas, Varka? —preguntaría entonces, un tanto serio—. Mi secretaria ha dicho que querías algo importante. Estaba de camino a poder ver a mi hija en su pequeño restaurante…
—No te preocupes, no tomaré mucho de tiempo —en eso, la secretaria de Cyrus trajo consigo algo para que puedan tomar. Dejó una bandeja con una jarra con té. Un gustito del hombre líder del gremio de aventureros que agarró gracias a su hija. Varka aceptó y tomó un sorbo de su taza. La secretaria se retiró rápidamente—. Es simplemente avisarte que pronto estaré organizando una expedición a Espinadragón —dijo.
—¿Espinadragón?
—Así es. Han llegado un par de informes, estoy seguro que pasó lo mismo contigo
—Ahora que lo mencionas —buscó en su escritorio. Sacó unos cuantos informes con respecto al lugar mismo. Se lo entregó a Varka quien tomó dichos papeles y empezó a leerlos—, algunos aventureros han dicho algo… que me pareció extraño.
—… —Varka dejó de leer en lo que escuchaba a Cyrus—. Es por eso que me gustaría mandar un pequeño grupo para que vayan a explorar —decía dejando de lado los informes—. Creo que esto es algo que tanto a los Caballeros de Favonius y el Gremio de Aventureros nos compete.
—¿Nos?
—Así es —dijo—. En este caso, me gustaría pedirte tu ayuda
—Sabes que siempre estaré dispuesto a darte una mano, amigo. ¿Qué necesitas? ¿Provisiones? ¿Transporte?
—Con respecto a las provisiones y demás, estoy muy seguro que nosotros podemos encargarnos. Aun así, es posible que necesitemos pedir una ayuda o dos. Pero, de poder contar con algunos aventureros del gremio para que nos den una mano, estaré más que agradecidos.
—Pedir aventureros… —se quedó pensando un poco—. ¿Mandarás a un grupo novicio allí?
—La idea es que tengan un poco de experiencia en terrenos desconocidos para ellos. Estoy seguro que saben del lugar, como todos. Pero, estar allí, no todo el mundo ha estado allí. Además, estos muchachos prometen y mucho, sobre todo la chica Jean —diría alegre—. Estoy muy seguro que en el futuro podrá encargarse de Mondstadt cuando yo no esté
—Te quedan muchos años
—Estoy seguro de ello… pero, no siempre seré el líder de la orden.
Perder a un hombre como Varka… ¿qué tanto podría pasar aquí?
—Entonces, necesitarás aventureros…
—En lo posible, me gustaría contar con gente de experiencia. Aunque quisiera que también el grupo de la expedición se las arregle como puedan para aprender, necesitarán a personas capacitadas para el trabajo. Después de todo, perderlos no sería muy bueno para nuestra orden.
—No te preocupes viejo amigo —se levantó, muy seguro de sí mismo—, prometo que recomendaré a los mejores aventureros que estén disponibles para darles una mano.
—Lo sé
Se levantó también de su asiento. Confirmaron algunas cosas más para luego salir de allí y bueno, ir a ver a la hija de Cyrus, Marjorie, para de paso comer algo y disfrutar de este hermoso día que sin importar que de la nada esté lloviendo un poco, sigue siendo una tarde/noche muy agradable.
Aether no sabe lo que le esperaba en estos momentos…
