Capítulo 03

Aether no estaba entendiendo para nada.

—¿Una… visión?

—Sí, esto es una visión —respondía Bennett—. Un día, salí a buscar tesoros en contra de la decisión de mis padres —ya le contó sobre cómo los ancianos aventureros son como sus "padres", algunos padres que ha conocido en el gremio—. De alguna manera logré esquivar todos los peligros. Encontré un tesoro… el cofre estaba vacío, todos lo estaban…

—¿Ni un tesoro?

—No, nada. Cuando me di cuenta, estaba rodeado de nuevo.

—Y… ¿qué pasó?

—Hehe… no recuerdo mucho después de eso —Aether se lo quedó viendo, callado, serio—. Sólo sé que mis heridas eran severas. Quería escapar de allí… pero mis heridas de mi cuerpo eran graves, la sangre no paraba de salir. Llegué a un punto que no podía moverme más, sin importar qué tanto intentase, no podía ya mover mi cuerpo… y me desmayé —tenía ahora el medallón en sus vamos con un fuerte color rojo en él—. Cuando desperté, esto estaba en mis manos… y mis heridas estaban totalmente curadas… y tengo estas hermosas cicatrices… —luego, rió—. Hehe, luego mis papás me regañaron y mucho…

—Ese medallón es extraño…

—Pues, el Arconte Pyro habrá visto algo en mí para brindarme su bendición dándome una visión.

—¿Arconte Pyro?

—¿No tienes idea de lo que son los Arcontes?

—No… mm, ¿tiene algo que ver con las estatuas que he visto que son muy altas? —hizo una pausa. Estaba por hablar Bennett tal vez para explicarle. Le detuvo para que él hable porque él recordó algo—. ¡Espera! La estatua frente a la iglesia, allá arriba que se puede ver… ¿es de un Arconte?

—Sí, el Arconte Anemo, Arconte que aquí se venera. Los vientos que recibimos, las brisas, el aire, todo es gracias al Arconte Anemo, Bárbatos. Es quien protege esta ciudad, una ciudad libre como el viento.

—Mm, mm. Entiendo, entiendo…

Llevará dos meses en este mundo.

Nunca se ha preguntado cómo son los Dioses aquí. La verdad que ver estatuas de personas le hizo pensar que no veneraban a un Dios sino que veneraban a una persona que habrá hecho historia en la vida humana, algo así como sucedían con los enanos quienes veneran a los suyos que han hecho grandes colaboraciones para su gente o han demostrado ser guerreros muy importantes.

Recuerda la estatua que había visto en Liyue o cerca del mismo. Le causó bastante curiosidad aquella vez y fue a inspeccionarla. Un hombre sentado en un trono, muy amenazante. Su mirada… cuando tocó la estatua, jura que se movió a su dirección. Luego de eso, algo extraño entró a su cuerpo, un aura algo dorada, de un color ámbar.

Ahora que lo piensa, ¿será que por eso puede…?

—Me sorprende que no sepas lo que es una visión, señor Aether

—Aether, por favor —no le gusta que le digan señor. Literal, puede tener cientos o miles de años, no le gusta que le digan señor—. Soy joven, todavía…

—… Aether… —lo llamó así a secas. Se sentía un poco raro, en fin—. Pero, ¿por qué preguntas? ¿No posees una visión tú? —señalaba—. He visto que has manipulado el elemento Geo —diría un tanto asombrado—. No todos reciben una bendición del Arconte Geo… o reciben bendiciones de los Arcontes en general…

—No sé —negaba—. Un día, simplemente me desperté y tenía esta bendición como dices tú…

—Pero… ¿y el medallón? —preguntaba—. He visto algunas personas que portan un medallón, sea en la cintura, para usarlo para abotonar algo… —y miró sobre Aether. Lo rodeó un par de veces antes de siquiera parar y sentarse para mirarle cara a cara, con la curiosidad de un niño que puede tener… bueno, de 14 años. No es tan niño Bennett—. ¿Dónde está el tuyo?

—No necesito uno —respondió.

¿Los Dioses de este mundo, Arcontes como dice Bennett, podrán bendecir a personas que son de otro mundo?

La respuesta, de lo que sabe de Dioses en general, es un enorme no.

Podría haber excepciones, pero siente que no entra en estas excepciones.

—Pero no hace falta seguir hablando de este tema —ya no quería hablar de Dioses, de Arcontes. Al menos hoy aprendió un poco más de la cuenta. Tendría que estudiar un poco, si es que desea saber mejor del mundo y no vivir a lo loco, es decir que aprendes sobre la marcha—. Bennett, dime, ¿realmente tú quieres ser una aventurero?

—Es lo que siempre he querido ser y es algo que seré siempre, sin importar qué pase, seré un gran aventurero y podré ayudar a la gente que realmente lo necesite —dijo, muy decidido el chico de ojos esmeralda. Apretaba sus puños con una muy fuerte convicción—. Mis padres me rescataron cuando me encontraron en los dominios en busca de tesoros, me educaron y me enseñaron un montón de cosas. Quiero ser capaz como ellos.

—…

—¡Por eso! ¡Quiero ser aventurero!

—Eres un aventurero… entonces, ¿qué harás luego?

—¿Luego? ¡Buscar muchos tesoros! ¡Por algo me gusta ser aventurero o intento ser uno!

—¿Y una novia?

—¡¿Novia?!

—Sí, estás en la edad de tener una novia ¿no? —se reía un poco sobre cómo se avergonzó de la nada el pobre Bennett—. O tal vez un novio. ¿Quién sabe? Eres joven, estás a tiempo para elegir una pareja… eso sí, seré tu hermano mayor, quiero saber si tendré cuñado o cuñada

—…

Verle apenarse de esa manera…

Aether negaba y negaba, siempre con una sonrisa.

Este muchacho no puede ser más puro…

Biblioteca de la Orden de los Caballeros de Favonius…

Silencio.

La biblioteca de la orden de Favonius estaba, como siempre, tranquila y en silencio. De vez en cuando hay algunos suspiros de sorpresa y demás, pero por lo pronto, los sonidos de páginas siendo pasadas era lo único que se escuchaba.

Sumemos ahora los suspiros de una mujer vestida de violeta, una bruja de violeta, que estaba a cargo de dicha biblioteca y de preservar las muchas fuentes de información que puede haber de la actualidad, del pasado y muy posiblemente para posibles generaciones futuras, Lisa, una mujer que goza de una inteligencia superior, pero que se le puede considerar un poco perezosa.

Nadie sabe la razón todavía de aceptar este empleo.

Alguien dentro de la orden se pregunta cómo puede ser posible que, con una inteligencia como ella además de una excelente habilidad para poder manipular el poder brindado de su visión, ella esté aquí en vez de estar en algún mejor lugar sacando provecho de lo inteligente y fuerte que es.

Hay tantos misterios para ella que uno no sabe por dónde empezar.

—¿Señorita Lisa?

—¿Ah? ¿Qué?

Lisa estaba dormida despierta. Estaba en las nubes, como quien dice. Pensaba un poco no solo en su día y cómo era lento, sino también que luego deberá ir a dar un poco de clases a un muchacho que Varka ha acogido no hace mucho y que le ha estado enseñando con el paso del tiempo.

—¿Estaba… dormida?

—¿Dormida? —se acomodó mejor. Miró muy bien a la persona que le habló. Una chica, cabello rubio y unos ojos verdes color oliva venía con libros en sus manos, manos que quedaron libres tras dejar dichos libros en el escritorio de ella—. No, para nada. Es bueno volver a verte, Amy

—Y-ya le dije que mi nombre es Amy… —respondió ella—. Mi n-nombre es…

—Sí, sí, sé muy bien cuál es tu nombre, querida princesa del destino —se notaba que era pequeña, 11 o 12 años tal vez. Está en la edad de imaginarse un par de cosas, lo normal—. Perdona a esta plebeya en no poder referirse a usted como se debe…

—¡T-tampoco es para que se burle!

—Shh, no hables muy alto, ya lo sabes, estamos en una biblioteca —la misma bajó la cabeza haciendo un lindo puchero. Se disculpó por levantar la voz. Por lo pronto, miró los libros—. ¿De nuevo te llevarás libros?

—Ya devolví los que traje antes hace días —dijo—, ahora quiero llevarme estos porque ya me había llevado mucho antes

—Bien, bien. Veamos… —miró los registros de entrada y salida de los libros de la biblioteca. Los libros que se ha llevado Amy han sido devueltos varios días antes de la fecha de entrega. La miró. Si tan solo los demás que toman algunos libros fueran como ella, la vida sería mucho más fácil—. Sí, todo está en orden —miró los nuevos libros que se quería llevar. Muchos libros de historias de fantasía… ¿y romance? Se ve que se quiere llevar una trilogía. Sonreía. Ah, la juventud. Si a su edad habrá leído algo así… aunque un poco más gráfico también. Anotó los nombres de los libros—. Puedes tomarlos y llevártelos —Amy tomó estos libros entonces con una sonrisa, esperando ya poder llegar a casa para leerlos una y otra vez—. Aunque siempre cumples, por favor, tráelos antes del tiempo de entrega o sino…

Pequeños destellos de electricidad alrededor de ella, destellos morados.

Amy, obviamente, asentía vigorosamente para jamás olvidarse de algo así.

Pero, más allá del temor que tenía por ver cómo la mujer frente a ella podía manipular muy bien la energía elemental, tenía curiosidad.

—¿P-puedo preguntar algo?

—¿Sí? —alzó sus cejas—. ¿Qué quieres preguntar?

—¿Cómo has obtenido eso? —señaló el medallón

—¿Esto? —el medallón que se refería era su visión que lo usaba como collar. Se rió de tan solo recordar algo como esto—. Ahhhh, un recuerdo extraño, pero gratificante —diría—. Un día me dije a mí misma luego de hacer algunas cosas, "Mm, creo que tendría que tener una visión" y… listo.

—¿Listo?

—Sip, así tuve mi visión.

—… ¿por… solamente pedirlo?

—Supongo que la Arconte Electro me quería mucho y por eso me otorgó la bendición de poder portar su poder en su nombre.

—…

¿Era tan fácil obtener un poder así?

Quería, de alguna manera, hacer que sus padres estén muy felices por ella porque es capaz no solo de valerse sola sino que puede ayudarles con sus aventuras. Después de todo, los padres de Amy son aventureros que residen aquí en Mondstadt, unos muy buenos además. Pero, los mismos aparte de no estar casi nunca por su trabajo, cuando están, siempre le dicen lo mismo de "es mejor dejar esas fantasías tuyas y hacer algo de verdad" a lo que ella en serio se deprime. Quiere ser como ellos, lo intenta, y como tal, siente que si puede obtener una visión, es capaz de darles una gran ayuda. Intentó todo y nada funciona.

¿Cómo puede tomarse esta información?

La señorita Lisa un día, aburrida, pidió una visión y se la dieron. ¿Era tan fácil?

—M-muchas gracias… señorita Lisa…

—Adiós pequeña Amy, recuerda siempre divertirte cuando leas esos libros —saludaría a la pequeña rubia en lo que, notando su rostro, se iría cabizbaja y con una tristeza notoria. ¿Será que su respuesta sobre su visión no fue satisfactoria para ella?—. Ahhhh… que tarde aburrida… —soltaría al final para ella misma, estirando en su asiento—. Espero que pronto suceda algo bueno…

En fin.

Se levantó de su asiento.

Tomó un papel, tomó un poco de tinta, agarró una pluma, mojó la punta, escribió algo, ese algo era dejar en claro que cualquier persona que venga aquí y decida tomar un libro que por favor anote el libro que sacó en el registro de libros tomados, lo colocó bien a la vista en su escritorio en caso que venga alguien y saldría de la biblioteca para, obviamente, ir a dar clases a ese muchacho que ha estado viviendo entre lobos, en palabras de Varka, y sacar su lado humano… aparte de también enseñarle un poco de magia elemental ya que también comparten el mismo elemento con respecto a su visión.

Justo unos momentos después…

—…

Leyó la nota.

"Por favor, en caso de sacar un libro y querer llevártelo para leerlo, sea muy amable de anotarlo en el registro de libros tomados. Recuerde devolverlos dentro de dos semanas, máximo tres. Caso contrario, se lo buscará y se lo matará

Gracias"

—… es… ¿una broma?

Aether vino porque Bennett le habló, tras haberle molestado con conseguir alguna novia o algo, más a profundo sobre los Arcontes. Había una biblioteca en la ciudad, es enorme la misma. Se perdió un par de veces antes de preguntar y recibir guías. La biblioteca de la ciudad, en palabras de la bibliotecaria de la misma, no era tan grande y extensa como que posee la orden. Como tal, vino hasta aquí. Pidió permiso para poder entrar y se lo concedieron.

En el camino vio salir a una chica de cabellos rubios con unos cuantos libros en brazos. Tal parece que aquí tiene lo que puede encontrar.

Fue entrar, buscar y buscar, encontrar de alguna manera el libro que necesita, de milagro porque Dios que era enorme este lugar, y llegar hasta el mostrador de la biblioteca donde se supone que debería de estar alguien…

No hay nadie.

Encontró esa nota.

¿Matar por no devolver un libro?

¿Exagerado?

La verdad es que no sabe si esto es demasiado o no. Nunca ha tomado un libro como para llevárselo por un par de días o semanas. Siempre fue leer allí, encontrar respuestas y listo. Ahora se lo llevaría para aprender de los Dioses… o Arcontes como el muchacho de las cicatrices le dijo.

Aun así…

—¿Me van a matar si no devuelvo esto?

Aether estaba tentado a no devolverlo, pero, no es tan tonto para comprobar eso…

Días después…

Aether se despertó entonces de manera abrupta.

Sentándose en la cama donde estaba, su respiración era bastante agitada, muy nervioso y tenso, sumado que estaba sudado. Se miró las manos. Empezó a mirar a todos lados para corroborar que estaba en el cuarto que había alquilado. Tras corroborar esto, suspiro demasiado aliviado. No sabía cómo sentirse con respecto a esto.

Tuvo de nuevo la misma pesadilla.

Ver frente a sus ojos cómo su hermana era destrozada por completo, dando su vida en vano porque había decidido quedarse para pelear y morir a su lado. Lo peor de esto es que no le habían matado, lo hicieron ver todo esto y le dejó claro aquella entidad que era su culpa que su hermana estuviese muerta.

Despertó.

Es un sueño, sí… pero, ¿está muy alejado de la realidad?

Su hermana murió… quizás murió… y él no estaba allí para perecer con ella.

Se tomaba la cara para luego pasarse las manos por la cara, teniendo una expresión fatal por ese dichoso sueño. Suspiró. Trató de calmarse. Trataba de decirse a sí mismo que era un sueño, que seguramente su hermana habrá conseguido escapar y estará viva…

—Si tan solo tuviera mis poderes…

No tenía nada cuando vino aquí, esta tierra llamada Teyvat.

Solamente le quedó las cosas que hay dentro de su anillo, de algunas travesías con su hermana por diversos mundos, nada más. Lo único que tenía como poder, si es que puede ser llamado de esa manera, es el poder de la manipulación de los elementos. Esto viene a raíz sobre que puede manejar este poder, este elemento que es básicamente piedra pero aquí es Geo, a voluntad propia y de una manera que nadie habrá visto en la vida.

Se levantó.

Miró a través de la ventana.

Sí, la vista de este lugar en serio es demasiado gratificante.

Logró calmarse y recordar de nuevo que todo es un sueño…

Espera que su hermana esté viva…

El Buen Cazador, momentos después…

—¡Ah! ¡Hola Aether!

—Buenos días, Marjorie. ¿Cómo has estado? ¿Has dormido bien?

—Sí, bastante bien. Gracias por preguntar… ¿qué hay de ti? ¿Estás bien?

—¿Lo estoy?

—… —la chica, rubia y de ojos claros… ¿todos son rubios de ojos claros en este lugar?, que corresponde al nombre de Marjorie, a hija de Cyrus, miró un tanto preocupada al rubio de la larga trenza—. Anoche estabas… demasiado agitado. ¿Pesadilla?

—… un mal sueño —contestó de la mejor manera posible. No quería hablar del tema—. Imaginé estar en una academia y estar desnudo… pareció tan real…

—Haha, te sorprenderías de la cantidad de veces que he escuchado a gente presenciar ese tipo de cosas. Pero, me alegra ver que estás bien Aether —era honesta en eso. Era su cliente más habitual… ¿será su comida que le gusta mucho?—. ¿Desayuno?

—Por favor —respondió con una sonrisa—. Tus desayunos son los mejores que he probado hasta ahora

—… ¿lo dices en serio?

—Así es —contestó. Sonreía como siempre. Esa sonrisa era una que su hermana no le gustaba que hiciera. El lado bueno que no esté es que no le dirá nada. Obvio que prefiere que esté a su lado porque es su gemela, pero, oigan, detalles—. Yo me sentiría con suerte de tener a una hermosa mujer cocinándome manjares como los que tú haces…

—…

Marjorie simplemente se quedó muda con ese comentario. Apenada, avergonzada y demás, la misma como respuesta fue reírse un poco, de nuevo, apenada, avergonzada, etc. Ese comentario le afectó y mucho. No lo esperaba. Si te lo dice un muchacho que es más alto que tú y parece que es fuerte… pues, digamos que su presencia constante también.

A ojos de Aether, se veía tierna. Marjorie no parece mal mujer. No sería descabellado desposarla. Siempre imaginó tener una vida en la granja, pero, tener una vida en una disque posada y restaurante tampoco sonaba tan mal que digamos.

—Aether… —la cocinera habló. Su voz era dulce. Sonaba tierna, de nuevo. Miró de reojo al rubio de la trenza con ese color carmesí en sus mejillas—. …¿estás… viendo a alguien?

—Te estoy viendo a ti —replicó al instante—. Supongo que será más que suficiente… ¿no?

—Bueno… —se armó de valor entonces, mirando al rubio de frente—. …¿qué te parece…? —de la nada frenó con lo que iba a decir.

Aether se mostró un poco confundido.

Vio que Marjorie se quedó con la boca abierta mirando algo. Le pareció confuso por lo que se giró ya que la expresión de ella mostraba sorpresa. Fue entonces girarse y ver a un hombre alto, por supuesto más alto que él, un hombre que parecía ser fornido aparte. Levantó su cabeza porque estaría viendo sus pectorales.

—¿Interrumpo algo? —preguntaría ese hombre.

Aether lo vio y… ¿lleva un monóculo?

—N-no, para nada papá…

—¿Papá? —Aether se giró para ver a Marjorie que dijo esto. ¿Ese hombre era su padre? Y al verle mejor, ahí se dio cuenta un poco de la semejanza. El cabello es una razón, poseen la misma mirada—. A lo mejor sí se parecen un poco…

—Ah, joven, veo que interrumpo tus intentos de querer conquistar a mi hija —diría Cyrus. Lo dijo de una manera sonriente. Sonaba, a oídos de Aether, tanto con algo de sarcasmo como con algo de sinceridad—. Es una excelente chica, te lo puedo asegurar

—¡Papá!

—Hahaha… ay Marjorie, la verdad es que nunca logras decepcionarme por las mañanas…

—¡Aether solamente viene a comer aquí! ¡¿Verdad?!

—También vengo a verte a ti —replicó. Esto avergonzó más a Marjorie—. Pero, sí, la comida de Marjorie, su hija, es bastante rica.

—¿Aether? —Cyrus preguntaba. Ese nombre, lo había leído en los informes con respecto a los campamentos hilichurls así como algunas exploraciones de caminos. Además, recuerda otras cosas más—. Tu nombre… ¿es Aether? —mirando al rubio de la trenza.

—Lo soy —contestó—. ¿Sucede algo?

—Soy Cyrus, líder del gremio de aventureros —se presentó—. Conoces a mi hija… así que dudo que tenga que presentarme nuevamente —ella no dijo nada. Simplemente, eligió estar callada—. Katheryne y varios recepcionistas más han hablado de ti en el gremio. Un caballero de tierras lejanas que ha venido a buscar su fortuna en Mondstadt

—¿Caballero?

Aether mostró confusión ante esa palabra.

—Han hablado bien de ti, sobre todo en los informes que se me han presentado. Prometes mucho, joven Aether. Dime, ¿estás disponible? —preguntaría—. Quiero saber si estás capacitado para un pequeño trabajillo que necesito encomendar al gremio…

—¿Trabajillo? —pensó un poco. Podría ganar un poco de dinero. Bueno, deberá ganar más dinero. No le quedaba otra. Tras pensarlo, miró a Cyrus y asintió—. Sí, claro. ¿Explorar? ¿Eliminar campamento? ¿Guardia? ¿Proteger? ¿En qué necesita ayuda?

—¿Conoces Espinadragón?