En definitiva, el sentimiento que da escribir sobre Johto, es un sentimiento muy diferente al de escribir sobre Kanto. Entiendo perfectamente el cariño de la gente sobre esta región, lo digo por mis críticas de los episodios anteriores, mi descontento es, enteramente, a nivel jugable. Fuera de eso, Johto, pese a ser tan solo la segunda generación, de nueve que existen actualmente, trae consigo lo que es seguramente, la riqueza cultural y mitología más grande de toda la saga a mi parecer, y es precisamente ese el sentimiento que quiero plasmar en esta generación, un sentimiento de reverencia, de espiritualidad, de comunión, realmente espero poder estar ejemplificándolo de la manera correcta. Pero, en fin, supongo que lo sabremos a su debido tiempo.
liuterazagui: Algo me dice que el primer juego de la mayoría fue Soul Silver, yo crecí con el Red original imagínate. En mi caso, no visitamos las islas porque no les encontré un valor muy importante de momento para explorarlas, lo siento por eso, realmente Kanto no inspira mucho a la hora de desentrañar tramas muy elaboradas, solo tramas criminales, que en contraposición, aquí en Johto siento que estoy avanzando lento, pero eso es porque hay demasiado que explorar, así que veremos qué tanto podemos abarcar. Resulta que, varios de los Pokémon favoritos que mencionaste, son favoritos de Ana también, lo que me va a complicar mucho la escritura, ya me quejé con ella de eso, jajaja, son demasiados los que le gustan. Por cierto, me da risa como mencionabas lo de Yuuji y pisar la cárcel en todas partes, y tómala precisamente eso pasó, jajaja, y también lo de que Yuuji es muy distraído de las fechas y bolas, que también pasó, jajaja. Lo que mencionas de los Scyther y los Growlithe es algo que no sé si obviar o no, aún lo estoy pensando, quiero concentrar a Zawako más en lo de las especies invasoras, que en lo de las diferencias de las especies según de donde vienen, pero pensaré el cómo abordar esa temática. En esta temporada, vamos a enfocarnos mucho en Anabel, y precisamente en Raikou, por eso también me animé a volver a escribir Faller, porque parte de los dilemas existenciales de Anabel, también están presentes en Faller, pero eso es tema aparte. Sobre la tradicionalidad de Johto, ese es el punto más fuerte y explotable de esta región, y planeo usarlo durante todo el transcurso de este viaje. Y sí, a Ana lo mató de risa lo del Hyper Rayo, ya hasta tiene de foto de perfil de Whatsaap a un Cleffa lanzando Hyper Rayo, jajaja. Dejame solo corregirte un poco sobre el conocimiento de Yuuji en otras regiones, hay dos cosas que Yuuji conoce muy bien, los Pokémon de su región, y los mitos y leyendas Pokémon, así que, de legendarios si va a demostrar tener bastante conocimiento. Me interesa explotar lo que dices en algún capítulo sobre Remoraid, jajaja. Y claro que me iba a poner reglas para las ligas, lo de Ash llevando a Charizard a Johto era un abuso, no iba a hacer lo mismo yo. En fin, espero disfrutes de este capítulo.
Crónicas de un viaje Pokémon.
Temporada 3: Johto.
Capítulo 53: Los Entrenadores Legendarios.
Región Johto. Ciudad Violeta. Escuela Pokémon de Ciudad Violeta.
-¡Bienvenidos sean todos al mundo Pokémon! –dentro de un auditorio escolar, se daba una escena que Yuuji no creía que fuera posible ver, mientras Zawako, posando con su bata de laboratorio, frente a un grupo de estudiantes, mostraba una seguridad que Yuuji rara vez veía en ella, mientras ante los jóvenes maravillados, todos sentados en sus asientos alrededor de Yuuji, quien no llevaba ni a Torchic ni a Teddiursa en brazos, ambos Pokémon habían sido secuestrados por los niños, la aspirante a Bióloga Pokémon daba una especie de ponencia improvisada, sin mostrar preocupación en lo más mínimo- Mi nombre es Zawako Sycamore, hija del renombrado profesor, Agustín Sycamore, de la Región Kalos –continuaba ella, lanzando una Pokébola, y liberando de ella a Espeon, quien posó orgullosa frente a los maravillados niños-. Este mundo en el cual vivimos está habitado por una enorme variedad de criaturas que se conocen como los Pokémon. Estás misteriosas y maravillosas criaturas pueden encontrarse en todas las esquinas del mundo –continuaba ella, moviendo sus brazos magistralmente, mientras llamaba con su lenguaje corporal la atención de los jóvenes-. Algunos corren a través de bastas planicies, otros surcan los cielos, y otros nadan por las profundidades de los océanos –a sus palabras acompañó una presentación audiovisual, que mostraba videos de Ponyta corriendo por las planicies junto a Tauros y Dodrios, cambiando después a los cielos y las montañas, con Pidgeot, Buttefree y Fearow volando, y finalmente a los océanos, donde nadaban los Poliwag, los Starmie y los Magikarp, los jóvenes se mostraban maravillados viendo a aquel conjunto de Pokémon, que en algunos casos, no conocían todavía-. Vivimos juntos con estos Pokémon, prestándonos nuestras fuerzas los unos a los otros, viviendo y prosperando. ¡Sus aventuras Pokémon empezarán ahora! ¡Están por entrar al hermoso y tradicional mundo Pokémon de la Región Johto! ¡Donde podrán conocer a muchos Pokémon y a muchas personas, que llenarán sus vidas de enriquecedoras experiencias! ¡Ahora, visitemos juntos el mundo de los Pokémon! ¡Alors, commençons! –terminó ella en Kaliense, ganándose los aplausos de los chicos, quienes se emocionaron por la presentación y le aplaudieron, todos incluidos Yuuji, y el grupo conformado por Janine, Falkner y Kaze, en el fondo del auditorio.
-¡Beau, divin, parfait, merveilleux! –exclamaba desde el otro lado del escenario un hombre regordete, y bastante alegre, de bigote gracioso muy bien peinado con la forma de dos garfios de pesca blancos por las canas, y casi calvo gracias a un copete de cabello blanco que sobresalía bastante frente a su calva. El hombre llegaba vestido de un traje color morado muy llamativo, y se movía como si quisiera bailar ballet por el escenario en que Zawako realizaba su presentación-. Mil agradecido con usted, Mademoiselle Zawako, el honorable Profesor Elm, favor nos hizo enviando a tan magistral instructora. ¡Tre bian! Mis enfants no habían puesto tamaña atención en no sé cuanto –continuaba el extravagante señor.
-Tal vez si hablara en Kantones, otro resultado tendrías, sacre bleu –enunció Yuuji para sí mismo, lo que en turno molestó al hombre, quien lo miró con molestia, Zawako entró en pánico, y rápidamente se colocó frente al hombre regordete, mientras fingía una sonrisa.
-N'a pas fait attention, Director Earl Devish, mi asistente solo viene a encargarse de la parte audiovisual, no tiene opinión en los métodos de estudio ajenos –lo miró Zawako con molestia, Yuuji intentó decir algo, pero Zawako rápidamente bajó del escenario, y le tapó la boca-. Yuuji… te quiero mucho, pero eres demasiado imprudente… el Director Earl Devish no ha logrado aprender bien el Kantones en casi 30 años que lleva viviendo en Johto, sé que tienes razón, pero me vas a meter en problemas –susurró Zawako, Yuuji sudó frio ante la reprimenda-. Comme je le disais, Director Earl, N'a pas fait attention –le pidió ella nerviosa, a lo que el director respondió con una genuina sonrisa.
-Ne t'inquiète pas, précieux –continuaba el hombre excéntrico, modelando ante el auditorio-. Garçons et filles, la Profesora Zawako, enviada ha sido por Profesor Elm, a entregar sus certifiques de Entrenador Pokémon –continuaba el hombre, confundiendo un poco a los jovenes, quienes no comprendían muy bien las palabras del director.
-Lo que el Director Earl intenta decir, estudiantes –continuó Zawako, tomando el mando de la presentación, mientras el Director sonreía y la dejaba hacerse cargo-. Es que hoy es el primer día de su viaje Pokémon. Aquí en la Escuela Pokémon de Ciudad Violeta se les ha inculcado sobre los Pokémon, su importancia, su biología, y su forma de coexistir con ellos, y una de dichas formas, es el convertirse en Entrenadores Pokémon –apuntó Zawako a Espeon, quien sacó el pecho nuevamente tras verse el centro de atención-. Cuando un estudiante cumple los 11 años, al menos en regiones como Kanto, Johto y Hoenn, son autorizados a utilizar su año sabático, e invertirlo en viajar por la región, con la posibilidad abierta de convertirse en entrenadores Pokémon Profesionales. El que ustedes estén presentes en esta presentación, significa que han decidido utilizar su año sabático, por lo que saldrán por estas puertas, como Entrenadores Pokémon Junior. Pero, ¿qué es un Entrenador Pokémon Profesional? Para eso he traído el día de hoy a mi compañero Yuuji, quien calificó a los Cuartos de Final de la Liga Índigo de la Región Kanto –presentó Zawako, escandalizando a Yuuji.
-¡Oye que yo no soy parte de esto! –se quejó Yuuji, Zawako solo cerró sus manos en forma de plegaria desde el templete, como una forma de súplica- Apenas y van 10 minutos de presentación, no me digas que ya llegaste a tu límite –susurró Yuuji, Zawako asintió un buen número de veces, sintiéndose nerviosa, Yuuji suspiró al respecto-. A mí no me pagan por esto… -se quejó él.
-Te invito la comida, pero ayúdame… -susurró Zawako, Yuuji soltó aire, pero asintió, y se puso de pie-. Gracias, ¡un aplauso chicos, al cuarto lugar de la Liga Índigo del año pasado! –comenzó a aplaudir Zawako, y los jovenes aplaudieron de igual manera, Zawako entonces respiró, sacando todo su estrés, mientras Yuuji se dirigía al público.
-¿Ahora qué? –preguntó Yuuji, Zawako se molestó, y sacó su Luna Bola e hizo una pose de entrenadora- Ah, cierto… -recordó Yuuji-. Un Entrenador Pokémon Profesional se refiere a los entrenadores licenciados que han mostrado las capacidades suficientes para poder vivir de los combates Pokémon –metió Yuuji su mano en su bolsillo, y extrajo su billetera, mostrándole a los jóvenes su licencia-. Mi licencia Pokémon, es un poco diferente de las que hoy les serán entregadas a ustedes. La mía es una Licencia de Entrenador autorizada, la cual les es entregada a los entrenadores que, en lugar de tomarse su año sabático, decidieron continuar con sus estudios y terminarlos. Básicamente esto significa, que ser un Entrenador Pokémon es mi trabajo. El ganar batallas me da dinero de premio, y me permite ingresar al ranking mundial de entrenadores Pokémon, conseguir patrocinadores que cumplan con la alimentación, guardería, y manutención de mis Pokémon, lo que también significa que, si pierdo demasiadas batallas y no tengo el dinero para cumplir las necesidades de mis Pokémon, debo liberarlos, o conseguir otro trabajo para mantenerlos. Ser un Entrenador Profesional Pokémon es muy complicado, y así es como debe de ser, o todo mundo sería un Entrenador Pokémon y no habría médicos, maestros o biólogos. Pocos son los que se entregan de lleno al mundo de ser un Entrenador Pokémon Profesional, pero cuando lo consigues, puedes vivir de esto, ya sea teniendo tu propio Gimnasio Pokémon, o compitiendo en diversas competiciones exclusivas para los entrenadores, como los Concursos Pokémon, el Pokéatlon, o intentar convertirte en un Campeón Regional –declaró Yuuji, cuando un chico alzó su mano-. Dime… -le apuntó Yuuji.
-¿Qué es ser un Maestro Pokémon? –preguntó el joven, Yuuji alzó una ceja curioso por la pregunta, el grupo de jóvenes lo miró esperando una respuesta- Escuché que era el objetivo máximo de un Entrenador Pokémon –insistió el niño.
-De las caricaturas, ¿verdad? –preguntó Yuuji, el chico asintió- Ser un Maestro Pokémon, no es un título oficial, simplemente significa conocer y entrenar a los Pokémon como si pudieras entablar amistad con todos y cada uno de ellos, algo que se dice solo los Entrenadores Pokémon más empáticos pueden hacer –les explicó Yuuji, lo que sorprendió a Zawako, ya que ni ella tenía claro lo que era un Maestro Pokémon-. Hay varias clasificaciones de Entrenadores Pokémon que sí son oficiales, están los Líderes de Gimnasio, los Miembros del Alto Mando, los Campeones Regionales, los Cerebros de la Frontera de la Batalla, para conseguir cualquiera de estos títulos, debes cumplir con ciertos requisitos como entrenador que te dan ese cambio en tu Licencia Pokémon, en el cual se te cataloga como tal. No hay una clasificación de Maestro Pokémon, pero, ¿saben lo que sí hay? La clasificación de Entrenador Legendario –continuó Yuuji, sorprendiendo a los chicos, Zawako sudó frio, no sabiendo si debería interrumpir, ya que Yuuji se estaba saliendo del tema-. Un Entrenador Legendario, es aquel entrenador que conoce, y puede usar los servicios de un Pokémon Legendario, no necesariamente esto significa capturarlo, ya que hay regulaciones muy estrictas a con los Pokémon Legendarios, pero si pueden comprobar que los Entrenadores Legendarios pueden utilizar a los Pokémon Legendarios en batalla, se adquiere este título en tu licencia. Yo pienso que, después de convertirte en Campeón Regional, o su variante de cada 4 años, el Campeón Mundial, el ser un Entrenador Pokémon Legendario es el estándar oficial más parecido a lo que es ser un Maestro Pokémon –terminó Yuuji, llenando a los chicos de emoción, misma emoción que preocupó a Zawako.
-Gracias, Yuuji, por esa explicación, yo continuaré –agregó ella nerviosa, Yuuji solo alzó una ceja en señal de curiosidad, pensando que Zawako se había molestado por alguna razón, y se lo hizo saber al pasar a tu lado-. ¿Entrenador Legendario? ¿Enserio? No inventes cosas Yuuji –se quejó ella, Yuuji intentó decir algo, pero Zawako lo negó, y se posó frente a los niños. Yuuji, dándole poca importancia, regresó a su asiento-. Las Licencias Pokémon que están por recibir, son Licencias de Entrenador Pokémon Junior. El tipo de Licencias Pokémon que se otorgan a los entrenadores que no han terminado sus estudios, pero que les da la posibilidad de convertirse en Entrenadores Pokémon Profesionales. Estás licencias pueden utilizarse para ganar dinero de premio, pero se alimentan de los fondos mensuales de sus tutores legales, ya sean padres, madres o cualquier otra figura responsable que se encargue de ustedes, razón por la que no deben tomar estas licencias a la ligera. Si bien pueden utilizarlas para adquirir bienes y servicios, son sus padres quienes deciden sobre los montos mensuales a otorgarles, así que no se confíen. El año sabático se implementó para que los entrenadores entren en comunión con los Pokémon desde tempranas etapas de la vida, y fortalecer ese lazo de trabajo y crecimiento mutuo. Es gracias a este lazo que los humanos han logrado crecer en comunión con la naturaleza, y que los Pokémon han llegado a ver en los humanos, una forma de fortalecerse y mantener a su especie fuerte. Con esto dicho, les doy nuevamente la bienvenida al mundo de los Pokémon. El Director Earl les entregará sus licencias, adelante, director –pidió Zawako, el director alegremente tomó el escenario, y junto a otros miembros del personal docente, comenzó a entregar las licencias a los entrenadores, tiempo que Zawako aprovechó para recuperar su garganta, y reunirse con Yuuji, quien ya recibía por fin a su Torchic y a su Teddiursa, ya que los chicos que los habían tomado, habían sido llamados para recibir sus licencias.
-Fue una presentación bastante interesante –interrumpió Kaze, antes de que Zawako pudiera comenzar a hablar con Yuuji-. No sabía que habías calificado a los Cuartos de Final de la Liga Índigo. Tomaré eso en consideración cuando te enfrente, aún si debo enfrentarte como a un novato –se cruzó de brazos Kaze.
-Por mi parte, ya entiendo por qué Yuuji me recriminaba tanto, su novia es toda una Bióloga Pokémon –sonrió Janine divertida, quien llegaba junto con Falkner, quien la tomaba de la cintura-. Es la primera vez que Elm envía a una asistente a hacer su trabajo, aunque creo que es mejor así, el Profesor Elm tiende a ser muy pesado si le permiten explayarse y monologar, creo que es de familia –aseguró Janine.
-Nuevamente, les expido una disculpa –reverenció Zawako-. No solo me han permitido quedarme con ustedes en su casa, sino que estoy arruinando su domingo por esta solicitud del Profesor Elm. No me esperaba que fuera a irme a pedir reemplazarlo en su ponencia, es la primera vez que hago esto, me tuve que basar en el discurso de mi padre para poder llevar esta presentación –se preocupó Zawako.
-El mundo es un lugar muy pequeño. Todo gracias a los Pokémon Voladores que inspiraron a los hombres a construir aviones para viajar entre regiones –comenzó Falkner, orgulloso de los Pokémon Volador, lo que preocupó un poco a Janine-. Hace años, el Profesor Sycamore vino a Johto a estudiar a los Pokémon Voladores, específicamente a mi Pidgeot. Él me enseñó sobre la Mega-Evolución, para mí es un placer el poder darle asilo a su hija, aunque sea por un poco periodo de tiempo. Dime, ¿cómo le va al Profesor Sycamore como Profesor Regional? –preguntó Falkner curioso.
-Papá… fue forzado a dejar el puesto de Profesor Regional hace unos 17 años… -le explicó Zawako, sorprendiendo a Falkner-. En realidad, yo jamás vi a mi padre en su faceta de Profesor Regional, cuando yo nací ya no vivía en Ciudad Luminalia, ni tenía su laboratorio, ni título de Profesor Regional. Le habían arrebatado el título a la fuerza por ir en contra de las enseñanzas de la Dirección General de Profesores, y declarar que la Mega-Evolución, lo más preciado de la Región Kalos, no era originaria de Kalos siquiera, sino de Hoenn. Las declaraciones de papá en su tiempo fueron bastante problemáticas, y cuando la Academia Superior de Artes e Ingeniería Aeroespacial de Hoenn demostró por fin que mi papá tenía razón, todo fue de mal a peor. A mi padre le negaron su título de Biólogo Pokémon, incluso tuvo que volver a certificarse para continuar con sus investigaciones. Solo es gracias a la Universidad Romantis que no le destruyeron la vida a mi padre –recordó Zawako, deprimiéndose un poco-. Al final, para papá fue más importante la verdad que proteger a una universidad –terminó Zawako, dándose cuenta entonces de que se había perdido en sus memorias, y apenándose-. ¡Lo siento! ¡No quería ventilar mis problemas familiares! ¡Papá está bien, goza de buena salud, tiene un trabajo estable y que le encanta! ¡Y quiere mucho a mamá! –terminó ella nerviosamente.
-Calma, aquí todos entendemos la importancia de la familia, y el que te preocupes por tu padre de esa forma es admirable –le comentó Falkner, y ante Zawako la imagen de una familia tradicional, pero amorosa, fue una forma muy grata de tranquilizar sus preocupaciones-. Le escribiré algún día al Profesor Sycamore. Kalos podrá haberle dado la espalda, pero quienes aprendimos de él lo tenemos en alta estima, seguro se alegrará de saber más sobre Pidgeot también. O sobre Lugia –continuó él, extrayendo su licencia Pokémon-. Quiero decir, ¿quien mejor para hablarle a Sycamore de Lugia, que el Entrenador Legendario que puede disponer de sus servicios? –presumió él, sorprendiendo a Zawako.
-¿Ya ves? No estaba inventando nada –apuntó Yuuji, quien entonces se dio cuenta de lo que estaba diciendo-. Un momento, ¿enserio? –se impresionó Yuuji, tomando la Licencia de Entrenador de Falkner de sus manos, y viendo el símbolo de una estrella dorada al lado de su nombre, y con el título de: "Entrenador Legendario", como cabecera de la misma.
-¿Qué esperaban del hombre que básicamente recibe a Lugia en su torre una vez al año? Por supuesto que podría comandar a Lugia en batalla, aunque nunca tuve la necesidad de hacerlo –les comentó él-. Esta responsabilidad, hoy recaerá en Kaze. Tan solo espero que tú tampoco tengas esa necesidad, mi querido hijo –le sonrió Falkner, Kaze solo le sonrió de vuelta.
-¿Me perdí de algo? ¿Qué es todo eso de un Lugia? –preguntó Zawako curiosa, Yuuji se preparó para explicarle mientras señalaba con sorpresa a la Licencia de Entrenador Legendario de Falkner, cuando el director comenzó a llamarla- ¡Ah! ¡Después me explican! ¡Debo continuar con la graduación de estos chicos! –se apresuró Zawako al frente del auditorio, donde se reunió con una Enfermera Joy y con su Blissey, quienes llegaban con un carrito lleno de Pokébolas- Felicidades entrenadores, por haberse graduado de la Escuela Pokémon de Ciudad Violeta. Como preparativo final para el inicio de su gran aventura, es mi deber como representante del Profesor Regional de Johto, el Profesor Joseph Elm, entregarles a su Pokémon inicial –comentó ella, apuntando al carrito de Pokébolas, que emocionaba a los jóvenes por iniciar su viaje-. Su primer Pokémon, será su compañero más especial –continuó Zawako, invitando a Espeon al frente, ella se acercó a Zawako, y aceptó de su entrenadora una caricia afectuosa-. Pero no será su único amigo. Sus padres han elegido para ustedes, al Pokémon con el que iniciarán su viaje. Todos menos a un grupo muy especial de futuros entrenadores, quienes se han graduado con las calificaciones más altas, y por ello, el Profesor Elm es quien ha seleccionado a los Pokémon con quienes iniciarán su aventura –continuó Zawako, metiendo su mano en el bolsillo de su bata, y lanzando tres Pokébolas- ¡Vayan! ¡Chikorita, Cyndaquil, y Totodile! –presentó Zawako, el trio de Pokémon iniciales se materializó- Estos son los Pokémon iniciales de Johto, que se presentan ante los entrenadores graduados con las mejores calificaciones, en las Escuelas Pokémon autorizadas. Los tres entrenadores merecedores de elegir entre ellos, por favor den un paso al frente: Ayane, Solexia, y Bastián –pidió Zawako, los entrenadores, una niña de cabellera roja intensa, más alta que sus compañeros, y de ojos plateados, una niña de cabellera esmeralda acomodada en una coleta, con pecas, y con una boina blanca a manera de gorro, y un chico de intensos ojos dorados, caballero negro, y con una gorra al revés, se adelantaron-. Ayane, al ser la entrenadora con la mejor calificación, puedes elegir primero –ofreció Zawako.
-Obviamente –comentó la chica, sumamente orgullosa de sí misma, orgullo que puso un poco nerviosa a Zawako-. Elegiré al mejor de todos, a Cyndaquil –pidió ella, el Pokémon de Fuego entonces reaccionó alegremente, y corrió hasta su entrenadora, quien alzó una ceja un poco incomodada por el afecto de su Pokémon, pero le acarició la cabeza gentilmente. Zawako entonces miró a la chica de cabello esmeralda.
-¡Chikorita! –pidió Solexia, ella siendo más entusiasta que Ayane, y extendiendo los brazos para una sumamente hiperactiva Chikorita, quien se lanzó a su cuerpo y se frotó contra su pecho- ¡Eres hermosa! ¡Qué genial es tener un Pokémon! –exclamó ella con sus ojos en forma de estrella, Zawako entonces miró al último entrenador, con una sonrisa.
-Yo quería a Cyndaquil –susurró el entrenador, deprimiendo un poco a Zawako, y al Totodile, quien se apenó un poco por aquello. Zawako estuvo por hablar, cuando el chico, Bastián, recibió un buen coscorrón por parte de Yuuji- ¡Oye! ¡Me dolió! –se quejó él.
-¿A enserio? Si no me dices no me doy cuenta –le espetó sarcásticamente Yuuji, pero antes de que Bastián pudiera quejarse, Yuuji apuntó a Totodile, quien miraba al suelo con tristeza- A él le dolió más escucharte decir lo que acabas de decir. ¿Acaso no sabes que los Pokémon pueden entender a los humanos? –continuó él, Zawako miró a Yuuji con sorpresa- Te diré algo, y espero que te quede claro, muchas veces, no podemos elegir a nuestros compañeros. No por eso vamos a menospreciarlos, ¿no es así Teddiursa? –preguntó Yuuji, y su Teddiursa alzó la patita alegremente- Por circunstancias difíciles de explicar, me vi forzado a atrapar a este Pokémon. Normalmente los Pokémon que yo elijo son rudos y fuertes, rara vez me veras con un Pokémon tierno, pero heme aquí, el clasificado a los Cuartos de Final de la Liga Índigo, con un peluche viviente de inicial en Johto –lo miró Yuuji con una sonrisa, Teddiursa lo miró con curiosidad-. No sé mucho de los Teddiursa, pero es un Pokémon, y merece mi respeto. Así que, voy a esforzarme al máximo por lograr que Teddiursa y yo congeniemos, porque incluso si yo no lo elegí, él confió en mí, y yo le retribuiré su confianza. ¿Puedes decir lo mismo de Totodile, a quien rechazas solo porque no fue tu primera elección? ¿Qué culpa tiene Totodile de que no fueras el primero en elegir? Él también tiene sentimientos, él también está esperando encontrar a un entrenador que lo quiera y lo respete. Si no vas a ser ese entrenador, solo porque te ganaron al Pokémon que querías, entonces hazte a un lado, y deja que otro que sí aprecie a Totodile lo entrene –aseguró Yuuji.
-Lo que Yuuji quiere decir básicamente, es que deberías darle una oportunidad a Totodile –comenzó Zawako, cuando notó que Yuuji se estaba pasando, Bastián lo pensó, y miró a Totodile, quien lo miró de regreso, expectante-. La relación humano-Pokémon, es complicada. Puedes hacer muchos amigos, pero ninguno como tu Pokémon inicial. El primer Pokémon, es especial por el simple hecho de ser el primero. Yuuji puede ser muy rudo, pero dice la verdad. Si no quieres a Totodile, él merece estar con quien sí lo quiera –le explicó ella, el chico lo pensó, y miró a Yuuji, a quien Torchic le saltó encima para acomodarse en su hombro, mientras Teddiursa se abrazaba de su pierna, lo que le dio una lección al chico.
-Lo siento mucho, Totodile, fui un tonto. ¿Quieres ser mi Pokémon Inicial? –preguntó el niño, Totodile abrió su hocico alegremente, y saltó un par de veces, corriendo a su nuevo entrenador, y este lo abrazó al llegar ante él.
-Menos mal que esto se pudo arreglar –se secó el sudor de la frente Zawako-. Muy bien niños, ahora, el director les hará entrega a los demás de sus iniciales –terminó Zawako, y los niños todos corrieron a rodear al director, quien apoyado de la Enfermera Joy, comenzó a repartir Pokébolas. Zawako, por su parte, miró a Yuuji con molestia-. Yuuji, sé que Bastián no tuvo exactamente mucho tacto, pero si alguien es de poco tacto, ese eres tú. ¿Qué es eso de llamar a Teddiursa un peluche? –se quejó Zawako.
-Es un peluche, solo míralo –lo alzó Yuuji, Zawako lo miró fijamente, y sonrió de ternura al verlo-. ¿Ves cómo Teddiursa no está ni remotamente cerca de ser mi primera elección? Él es tierno, yo prefiero lo rudo, pero igual nos aceptamos tal cual somos, ¿no es así peluche? –preguntó Yuuji, Teddiursa celebró alegremente.
-Me cuesta bastante entender tu relación con tus Pokémon, a Torchic no lo bajas de que se ve sabroso, y ahora a Teddiursa lo tachas de peluche, y aun así todos te quieren, incluso tu relación con tu Primeape es enteramente confusa, considerando que lo llamas tocino, salchicha, y todas esas cosas –se molestó Zawako, Yuuji no vio el problema en su relación con sus Pokémon-. Espero que al menos, le tomes más respeto a tu inicial de Johto. Aunque técnicamente, Teddiursa ya es tu inicial, supongo que es Pokémon asignado entonces –se frotó la barbilla Zawako, Yuuji solo parpadeó un par de veces ante su comentario-. ¿No te lo dije? El Profesor Elm me mandó con un maletín de iniciales, se supone que eligieras también entre Chikorita, Cyndaquil, y Totodile –le explicó ella, caminando hasta el asiento donde estaban sus cosas, y tomando el maletín, que al abrirlo reveló las 3 Pokébolas que Elm le había dado a Zawako. Yuuji reaccionó con sorpresa, e intercambió miradas con Teddiursa y Torchic-. Una vez que terminemos aquí, nos tomaremos un descanso para que elijas a tu Pokémon. ¿No es genial? ¿Recuerdas la primera vez que tuviste que elegir entre unos iniciales? –sonrió ella, entusiasmada de conocer las reacciones de Yuuji-
-¿Cómo olvidarlo? –agregó Yuuji nostálgico, y mirando en dirección a Ayane, Solexia, y Bastián, cada uno con su Pokémon inicial en brazos, con Solexia súper emocionada, Bastián entusiasmado, y Ayane mostrándose un tanto arrogante, pero conversando con ellos- Como tal, fue diferente conmigo, porque mi Torchic eclosionó de su huevo el mismo días de mi cumpleaños, el primer huevo del Pokémon de mi maestra, May –recordó Yuuji, a su Torchic apenas saliendo de su huevito, y a sí mismo mucho más joven recibiéndolo con los brazos abiertos-. Pero el día de mi inscripción, sí recuerdo la emoción de mis amigos –continuó Yuuji nostálgico, y recordando a dos entrenadores más, a un joven de cabellera azul con un mechón de cabello dorado, y a una chica de cabellera aquí, y con un vestido bastante extravagante-. Me pregunto… ¿qué fue de ellos? –meditó Yuuji al respecto.
Ciudad Ecruteak. Centro Pokémon de Ciudad Ecruteak.
-¡Wachoo! –en el Centro Pokémon de Ciudad Ecruteak, un entrenador de cabellera aqua y con un mechón de cabello dorado estornudó con fuerza en el área de videoteléfonos, donde Lila veía caricaturas en una de las computadoras, mientras Anabel tecleaba frenéticamente en otra distinta. El entrenador se limpió la nariz con un pañuelo, y se retiró sin más.
-Veamos… Bulbapedia… lista de Entrenadores Legendarios… -Anabel por su parte, utilizaba las computadoras de consulta para buscar información muy particular, y que no se esperaba siquiera llegar a tener que consultar algún día. Lila continuó viendo sus caricaturas en la computadora de al lado de la suya, sumamente concentrada en la misma-. No hay tantas coincidencias. Tendré que revisar cada una de ellas individualmente –se decía Anabel nerviosa, y analizando la lista de nombres que aparecía en pantalla.
-¿¡Hola todo mundo como están!? ¡Vamos a jugar con palabras y rimas! ¡Es el Rap Pokémon con, Pokérimas! –cantaba Lila divertida en su asiento, mientras Anabel seleccionaba a un entrenador en la lista desplegada, y leía la información de Falkner, quien era clasificado como un Entrenador Legendario, y como prueba estaba la fotografía de Falkner, en la cima de la Torre Bellsprout, con un Lugia- ¡Eléctrico, drástico es el Pokémon Pichu! ¡Con sus mejillas te hará cosquillas! ¡Un Grookey travieso lo asusta por detrás! ¡Ambos se electrocutan mucho, además! –continuaba con su canción Lila, mientras Anabel se desesperaba por las distracciones.
-¡Toca que toca el pequeño Grookey, bang-bang, cluck-cluck el ritmo está muy okey! –escuchó Anabel, pero esta vez no se trataba de Lila, sino de un señor, en la computadora frente a ella, bastante apuesto, de cabellera café suave muy bien peinada, con un copete algo largo que le cubría uno de sus ojos azules. El hombre vestía traje morado, una especie de capa blanca, y un moño rojo bastante grande alrededor de su cuello, además de que llevaba guantes blancos como si se tratase de alguna clase de mayordomo- ¡Un Scorbunny alegre, da vueltas por doquier, tan caliente que Grookey…! –proseguía el señor.
-¡Arde por doquier! –continuó Lila, cantando con el señor, para sorpresa de Anabel- ¡El caliente Scorbunny, salta y brinca hop hop! ¡Corre y quema con sus pies sin hacer stop! –continuó ella, saltando por el Centro Pokémon, el hombre alegremente se paró de su computadora, y comenzó a saltar con ella, apenando a Anabel- ¡El suave Sobble lo mira aterrado…! –continuó ella.
-¡Puedes ver su cola, aún sigue acobardado! –continuó el hombre, ya bailando con Lila, Anabel estaba más apenada, y asustada, no sabía las intenciones de aquel hombre, aunque todos en el Centro Pokémon parecían conocerlo, y sonreían por sus locuras- ¡Oh que miedo, tiemblo todo el tiempo! ¡Mira está llorando, te está manipulando! –proseguía el señor.
-¡Pichu ha llegado para animarlo, pero aún con la sonrisa solo puede mimarlo! –continuó ella, tomada de la mano del señor y saltando alegremente- ¡Evo-lu-ciona! ¡Es hora de acelerar! –comenzaron a cantar los dos al mismo tiempo.
-¡Su madre lo lamenta, pero esto tiene que parar! –interrumpió Anabel, poniéndole pausa al video, y rimando accidentalmente- Disculpe usted, señor. Pero no creo haberle dado permiso de jugar con mi hija –recriminó Anabel.
-Oh, lo lamento, es solo que me dejé llevar por la canción. A mí también me fascinan las Pokérimas –le explicó el hombre, aunque Anabel ya estaba a la defensiva, y cargando a su hija de forma maternal-. De verdad lo siento mucho, no era mi intención preocuparla. Es solo que estoy tan acostumbrado a que todos a mi alrededor me sigan el juego a mis locuras, que se me olvida que puedo llegar a ser algo imprudente. Ajem… -se aclaró la garganta el hombre-. Realmente me siento apenado por mi comportamiento, señorita, me disculpo –reverenció él, ya tornándose más serio.
-¿Otra vez asustando a los turistas, señor Eusine? –comentó la Enfermera Joy, llegando a poner orden tras notar que Anabel estaba comportándose muy a la defensiva contra el señor, que se apenó y comenzó a rascarse la nuca- Por más que toda Ecruteak lo conozca y estemos acostumbrados ya a sus excentricidades, debe tener más cuidado, señor Eusine. Lo lamento mucho señorita, pero no debe preocuparse por Eusine, él es inofensivo. Tan inofensivo que quedó en el penúltimo lugar en el Campeonato Mundial Pokémon –se burló la Enfermera Joy, y todos los presentes rieron alegremente, Eusine se apenó y se rascó la nuca avergonzado.
-¿Penúltimo en el Campeonato Mundial Pokémon? –preguntó Anabel, parpadeando un par de veces mientras analizaba la información- Espere… para quedar penúltimo en el Campeonato Mundial Pokémon, primero tiene que estar clasificado, y para estar clasificado uno tendría que ser… -lo miró Anabel sorprendida.
-Así es, el Campeón Regional de Johto, Eusine para los amigos, y para cualquiera de hecho –se presentó el hombre, ya dejando atrás la faceta de payaso, y siendo una persona más centrada y elegante-. Nuevamente, me disculpo. Supongo que quedar en penúltimo lugar en una competencia de tal prestigio como en Campeonato Mundial Pokémon, y solo consiguiendo derrotar al Campeón de Alola, me tenía un poco tenso. La bella canción de su pequeña hija logró encender la chispa perdida, y no pude evitar entregarme a la música. Tiene unas cuerdas bucales muy prominentes, señorita… -indagó él.
-Lila, pero mamá dice que no puedo decirles mi nombre a extraños –agregó la pequeña alegremente, lo que en turno molestó a Anabel, quien la miró fijamente y cruzándose de brazos-. Oh… finja que no me escuchó… -susurró ella.
-Haré un esfuerzo por olvidar su nombre, señorita, pero no le prometo nada –le comentó Eusine, Lila sonrió alegremente-. Bueno… entiendo cuando no soy requerido. Me marcho sin molestarla, con su permiso –declaró él.
-Espere, espere –pidió Anabel, volteando a la lista de su computadora, y después a ver al Campeón Regional-. Le perdonaré el atrevimiento con una condición, Entrenador Legendario Eusice –apuntó Anabel a la lista en su computadora, Eusine se asomó a la misma, mientras Anabel hacía clic en el nombre, y mostraba la información de Eusine, y una foto frente a un Pokémon, que se veía bastante borrosa, pero que Anabel sabía que había visto antes- quiero información de este Pokémon, y de sus Pokémon acompañantes. Quiero que me hable de los tres Pokémon Legendarios, Entei, Suicune… y Raikou… -pidió Anabel, una mirada de determinación dibujada en su rostro.
Ciudad Violeta. Mansión Zephyr.
-¡Vayan! –exclamó Zawako, cuando tras la ceremonia de graduación de los jóvenes en la Academia Pokémon de Ciudad Violeta, pudieron todos reunirse dentro de la mansión de la familia de Falkner, una finca al muy estilo tradicional de Johto, a la que incluso tuvieron que entrar descalzos como dictaba la tradición. El estallido de las Pokébolas lanzadas por Zawako se dejó escuchar, mientras Janine era la única testigo de aquello, ya que Falkner y Kaze dedicaban más el tiempo a jugar Shogi, sentados sobre unos cojines en la duela que daba al jardín, donde los Pokémon Cyndaquil, Chikorita y Totodile, se materializaron, aunque el Totodile no perdió el tiempo en saltar al pequeño estanque del patio trasero de la mansión para refrescarse, caso contrario a Cyndaquil y Chikorita, quienes prefirieron asolearse- Creo que llevaban bastante tiempo dentro de sus Pokébolas –se apenó Zawako.
-Eso parece, el Profesor Elm no me parece exactamente atento –admitió Yuuji, sentado de piernas cruzadas sobre un cojín, y junto a Janine. Torchic y Teddiursa se sentaban en cojines más pequeños al lado del de Yuuji-. Así que… básicamente, el inicial regional es el chantaje del Profesor Elm para acompañarte por toda Johto y realizar la actualización de la Pokédex –resumió Yuuji, meditando al respecto.
-Así es –le respondió Zawako entusiasmada, y sin poder disimular, lo que Espeon le dejó saber- Ya sé eso, Eevoli, no me culpes… -susurró ella-. En realidad, el Profesor Elm ya había planeado enviarme a mí a realizar el viaje. De no ser porque te arrestaron en Johto, sería yo la que estaría eligiendo inicial. Lo que me recuerda, no te he preguntado sobre aquello –comentó Zawako curiosa, Janine miró a Yuuji con la misma curiosidad.
-Tiene que ver con el sujeto que no me contesta las llamadas desde que llegué a Johto. Más que eso no puedo decir –le comentó Yuuji, Janine se confundió por aquello, Zawako tan solo asintió, con una pequeña gota de sudor recorriéndole el rostro, como si ya lo hubiera intuido ella.
-Espera, espera, espera –interrumpió Janine, ganándose la atención de Zawako y Yuuji-. Según lo que entiendo, ustedes viajaron juntos por Kanto, y se separaron por diversas razones. Zawako trabaja de bióloga y la asignaron a Johto, pero tú ibas de camino a Hoenn, pero terminaste en Johto, y perdiendo tu oportunidad de inscribirte a la Liga Hoenn, ¿es correcto? –preguntó Janine, Yuuji asintió-. ¿Y a ti no te importa el por qué está en Johto y no en Hoenn? –se quejó Janina.
-Si me importa, pero si Yuuji quisiera que lo supiera, ya me lo habría dicho. Confío en él plenamente –le explicó Zawako, lo que sorprendió en gran medida a Janine-. Además, cuando viajamos juntos por Kanto, básicamente no me enteré del por qué había interrumpido si viajé por Hoenn para continuarlo en Kanto, así que, esto es lo mismo. Cuando deba saberlo, Yuuji me lo dirá –resumió ella.
-Tu novio, estaba bajo custodia policiaca… ¿y tú no preguntas por las razones? –comentó Janine, Zawako sudó frio, sabiendo cómo sonaba aquello, pero asintió de todas formas- ¿Por qué? ¡Te repito que estuvo bajo custodia policiaca! –insistió ella.
-Con esta sería la cuarta vez desde que lo conozco –le confesó Zawako, Yuuji asintió, Janine solo la miró con incredulidad-. La primera vez fue en Ciudad Verde… -hizo memoria Zawako-. La segunda en Ciudad Carmín… -continuó ella enumerando-. Después fue en Nueva Isla Canela, y ahora es en Ciudad Violeta. Lo único que ha cambiado es la región –le explicó.
-Estás tomando todo esto con bastante ligereza, y a estas alturas siento que deberíamos estar investigando los antecedentes penales de tu novio, no dándole un Pokémon inicial –insistió Janine, ganándose la mirada de molestia de Yuuji, quien la juzgaba con su silencio, por lo que Janine sudó frio-. ¿Qué? –preguntó ella.
-Oh nada. Solo me pregunto si el policía sabe sobre el árbol familiar al que se anexó cuando se casaron –agregó Yuuji molesto, Janine se apenó por aquello, en la duela, Falkner tosió disimuladamente-. Eso responde a mis preguntas. Descanso mi caso –terminó él.
-No entendí, pero confío en Yuuji, y eso es lo único que importa, no cuantas veces pise la cárcel –insistió Zawako, Janine solo soltó aire con molestia, ya cansada de opinar-. Dejando de lado el hecho de que, por alguna razón, Yuuji está en Johto, y no en Hoenn. Sea lo que sea lo que Yuuji necesita hacer, necesita de Pokémon de la Región Johto para hacerse. El Profesor Elm además, te inscribió a la Conferencia Plateada, que es la equivalente a la Liga Índigo, pero en Johto. Y si quieres competir, y enfrentar a Kaze, necesitas primero de tres Pokémon. Ya tienes a Teddiursa, que no me explico tampoco cómo lo capturaste si su hábitat no está ni remotamente cerca de aquí –continuó ella, ganándose la mirada de molestia de Janine-. Y ahora tienes la posibilidad de hacerte con otro Pokémon, te los presento. Comencemos con Cyndaquil, el Pokémon de Fuego –comenzó Zawako, el gentil Pokémon se acercó, aunque no fue secreto para Zawako que lo hizo con bastante cautela-. Cyndaquil es un Pokémon tímido, que mantiene su postura normalmente encorvada y siempre está a la defensiva. Las cuencas alrededor de su espalda son el principal medio por el cual su fuego es liberado, dando la impresión de que posee unas púas de fuego extensibles que salen de su cuerpo en intensidades dependientes de su estado de ánimo, pero mientras esté en reposo, no muestra combustión alguna, muéstrale, Cyndaquil –pidió Zawako, Cyndaquil miró a Zawako, luego a Yuuji, y se esforzó por encender su espalda, que desplegó destellos como de fuegos artificiales-. ¡Qué bonito! –se alegró ella.
-Esos parecieron más fuegos artificiales que púas –comento Yuuji, frotándose la barbilla-. Pero me gustan los tipo fuego, tal vez… -intentó decir, cuando recibió la mirada inquietante y molesta de Torchic, quien lo miraba con ojos amenazantes-. Creo que primero escucharé la explicación del resto… -comentó Yuuji.
-Torchic, ya hablamos de esto… -reprendió Zawako, ganándose la mirada de curiosidad de Janine, Zawako se estremeció sobre dicha mirada-. Quiero decir… ya deberías saber que Yuuji no va a reemplazarte por otro tipo Fuego –corrigió Zawako, pero en lugar de continuar con aquello, se agachó, y comenzó a acariciar la hoja de Chikorita-. Este es Chikorita –presentó Zawako-. Chikorita es de tipo Hierba puro, la hoja principal sobre su cabeza desprende un aroma dulce y muy relajante, que es capaz de calmar incluso al más furioso de los Pokémon. Se ha descubierto que tiene propiedades curativas, y es generalmente entrenada como Pokémon de terapia por sus propiedades aromáticas. Pero que eso no te engañe, en combate es bastante fiero, pese a ser una especie generalmente dócil. Mantiene a sus enemigos alejados con su hoja principal, y se vuelve más fuerte bajo la luz solar. Con su hoja, además, es capaz de sentir la humedad, y predecir la llegada de lluvias –presentó Zawako.
-Es un Pokémon… interesante… -concluyó Yuuji, mientras miraba a Chikorita, sentada, e impaciente, meneando su hoja como si de la cola de un Growlithe se tratase-. No me malinterpretes, pero el puesto de lindura en mi equipo ya está monopolizado –apuntó Yuuji a Teddiursa, Chikorita se deprimió un poco.
-Tranquilo, te encontraremos a un buen entrenador –comentó Zawako, y viró en dirección a Totodile, nadando pansa para arriba en el estanque-. Por ultimo tenemos a Totodile, de tipo Agua puro. Tiene el hábito de morder todo lo que le llama la atención, incluso disfruta de morder a su entrenador como parte de su comportamiento social, que tristemente los humanos no compartimos, así que Totodile tiende a causar lesiones importantes a sus entrenadores al no poder controlar el poder de su mandíbula. En contraste con los otros dos, es el más problemático y… a quien engaño, obvio lo vas a elegir… -comentó Zawako.
-Bueno, es el que tiene la personalidad más afín a mí, y Torchic no me lo perdonaría si elijo al inicial de Fuego –admitió Yuuji, el Totodile en el estanque al parecer entendió la respuesta de Yuuji, y saltó alegremente fuera del agua y se dirigió a morder a Yuuji de la emoción, solo que estele atrapó las mandíbulas-. Sí te elijo, pero que me muerdes, que te regreso la mordida… -amenazó Yuuji, Totodile comenzó a bailotear aun con Yuuji sujetándole la mandíbula.
-Creo que eso le gustaría, los Totodile juegan a morderse unos a otros como parte de su círculo de socialización –le explicó ella, mientras Yuuji seguía forcejeando con un Totodile que quería morderlo con cariño-. ¿Es tu elección final? ¿No vas a arrepentirte? –pregunto Zawako mientras se distraía con la Pokédex de Yuuji, buscando el apartado de registro, cuando escuchó las mandíbulas de Totodile cerrarse, se viró a ver a Yuuji, y este le mordía la cabeza a Totodile en venganza, con lágrimas traicioneras en sus ojos, mientras Totodile meneaba la colita alegremente, y Teddiursa, trepado sobre este, intentaba a la fuerza abrirle las mandíbulas-. Yo ya me arrepentí… -confesó Zawako.
-Solo regístralo, ¡suelta! –se quejó Yuuji, haciéndole cosquillas a Totodile, quien le soltó la mano, misma que Yuuji comenzó a frotarse, mientras Janine rápidamente corría por el botiquín de primeros auxilios, y Teddiursa reprendía a Totodile, quien en respuesta intentó morderlo juguetonamente, Torchic solo comenzó a alejarse lentamente.
-Sabía que dirías eso… -respondió Zawako intranquila, y mientras veía a Teddiursa corriendo con lágrimas en los ojos, y con Totodile pescado de su cola, mientras Yuuji tiraba de Totodile queriendo liberar a Teddiursa, lo que solo complicaba las cosas- ¿Estás seguro? –insistió ella.
-¡Estoy seguro! –insistió Yuuji, haciéndole cosquillas a Totodile para que soltara a Teddiursa, mientras Janine, apenada por el pobre de Teddiursa, le colocaba una bandita en su colita, mientras Teddiursa, molesto, amenazaba en el idioma Pokémon a Totodile, quien solo quería seguir mordiendo cosas.
-Bueno… ya tienes a dos de tres Pokémon… -comenzó Kaze, más concentrado en su juego de Shoji con su padre, que en las tonterías de Yuuji-. Sé que calificaste a Cuartos de Final de la Liga Índigo, pero te recomiendo no confiarte. No solo te falta un Pokémon para cumplir con los requisitos mínimos para enfrentarme, sino que te recomiendo entrenarlos un poco primero. Sin mencionar que ya conozco a dos de los tres Pokémon que llevas contigo –le recordó él.
-No soy lo suficientemente soberbio para creerme la gran cosa, obvio voy a entrenar primero y retarte después –admitió Yuuji, mirando a Teddiursa y a Totodile-. Si esto fuera Hoenn, otra cosa sería, allí al menos conozco a los Pokémon, pero de ustedes no sé mucho, ni sus técnicas, ni sus bondades. Esperaremos un poco antes de retar a Falkner, además de que tenemos que conseguir a un nuevo miembro –sonrió Yuuji.
-Podemos salir a buscar a un tercer Pokémon antes de la ceremonia de la Torre Bellsprout –le comentó Zawako, Yuuji asintió, y se vio obligado a cargar a Totodile, cuando este intentó lanzarse a morder a Zawako-. Me muerdes y no respondo… -amenazó ella, para sorpresa de Yuuji-. De momento, llamaré al Profesor Elm. Seguro me pedirá que entregue a Cyndaquil y a Chikorita a otros entrenadores, ya vuelvo… -se despidió Zawako momentáneamente, entrando en la mansión, y comenzando con su llamada-. ¿Profesor? –preguntó ella cuando le contestaron.
-¿Zawako? –preguntó el profesor del otro lado de la línea, mientras Zawako se paseaba por la mansión con Cyndaquil y Chikorita detrás de ella- Supongo que me llamas para informarme sobre la entrega de los Pokémon –comentó él, mientras Zawako entraba en una habitación, la provisional que le habían ofrecido mientras estaba de visita con la familia de Falkner, y despertando a Espeon, quien hasta ese momento había estado durmiendo en la habitación. Zawako solo puso el celular en altavoz, y se dirigió al ropero de su habitación, donde Janine le había dejado un kimono, mismo que ella admiró.
-Así es, Profesor Elm –le respondió ella medio distraída, mientras se posaba frente al espejo con el kimono morado, y modelaba como si lo tuviera puesto-. Yuuji terminó eligiendo a Totodile, lo que no es sorpresa, aunque a Yuuji le gusten los tipo Fuego, Torchic no se lo hubiera permitido, y Chikorita siempre estuvo fuera de cuestión alguna, conociendo a Yuuji estaba pensando en algo similar a: "este es un Pokémon de niñas", ah pero para Teddiursa no había críticas, ¿verdad? –se molestó un poco ella.
-A Totodile, ¿verdad? –preguntó el Profesor Elm, Zawako continuaba modelando su kimono a utilizar más tarde aquella noche- Eso es desafortunado. Pero, supongo que no podía elegir por él –comentó el Profesor Elm, el comentario llamó la atención de Zawako-. Bueno, puedes conservar a los otros dos –terminó el Profesor Elm, y colgó el teléfono.
-¿¡Eh!? –se sobresaltó Zawako, se dio la media vuelta, y miró a Cyndaquil y Chikorita, quienes ladeaban sus respectivas cabezas confundidos. Espeon también llegó a reunirse con ellos, aparentemente entendiendo mejor la situación- ¿Entendí bien? ¿El Profesor Elm acaba de asignarme a dos Pokémon iniciales? –preguntó ella, Espeon no pudo contestarle.
Ciudad Ecruteak. La Torre Quemada.
-Siempre es un placer hablar de las leyendas locales con los estudiosos en el tema, señorita Anabel –comenzaba Eucine, el Campeón de Johto, y entusiasta de las leyendas de la región, en esos momentos entrando dentro de las ruinas de la Torre Quemada, una de las exhibiciones turísticas de Johto, evidente por la cantidad de turistas tomándose fotos por los alrededores en grupos guiados, solo que ningún grupo guiado tenía al Campeón Regional de Johto como guía, y con acceso exclusivo a algunas otras partes de la torre, partes no muy bien protegidas además, y que mantenían a Anabel en alerta, mientras seguía con Lila en brazos a Eucine por los pisos superiores, no abiertos al público-. Pero, antes de poder darle respuesta a sus incógnitas, me temo que necesito conocer un poco más de sus motivos. No sería la primera vez que alguien acude a mí en busca de conocimiento, y termina causando problemas en la región –aclaró Eusine, llegando hasta la parte más alta de la torre, completamente desprovista de techo, por lo que la madera rechinaba al pisarla, lo que preocupaba aún más a Anabel, más si consideraba que llegaba cargando a Lila.
-No sé explicarle exactamente, Eusine –admitió ella un tanto inquieta-. Realmente vine a Johto por cuestiones laborales, no a turistear o cosas así. En realidad, inclusive, en estos momentos debería estar intentando contactar con mi esposo, quien no me responde a mis llamadas –agregó Anabel, ligeramente preocupada, y mientras observaba a su Pokégear-. Pero, además de que confío plenamente en mi esposo, recién llegué a Johto, sentí algo bastante peculiar, que no había sentido antes… sentí que ya había estado aquí antes, pero eso es poco probable. Aún con el trabajo que tengo, esta es la primera vez que visito Johto –le explicó ella, aunque sabía que no era del todo cierto-. Al menos en esta memoria… -enunció para sus adentro, lo que Eusine no escuchó-. El punto es, que recién llegué aquí, y pensé ver a un Pokémon muy extraño, en la cima de la torre del oeste, cercana al aeropuerto –continuó ella, pensando en sus siguientes palabras, y mirando a Lila momentáneamente, preguntándose si debía continuar, y tras unos instantes, decidiéndose a ello-. Siento que… el Pokémon al que vi y yo compartimos algo… no sé decirle exactamente qué… yo solo sé que no es la primera vez que siento esto… la última vez que me sentí así, fue el año pasado… durante un encuentro de gimnasio en el que mi discípulo participaba, y que estaba rodeado de una cantidad de electricidad bastante abrumadora –admitió ella por fin. Lila miró a su madre con preocupación, era evidente que sufría de alguna forma. Eusine pensó al respecto, la miró fijamente, y tomó su decisión.
-Cuando nos conocimos en el Centro Pokémon, usted investigaba sobre los Entrenadores Legendarios, ¿no es así? –le preguntó Eusine, y Anabel asintió- Permítame decirle que, aunque se me considera como tal por haber alguna vez sellado una relación de amistad con un Pokémon Legendario, ni lo he capturado, ni sé dónde está. Si su intención es… -intentó decirle, cuando Anabel lo interrumpió.
-Tengo amnesia, Eusine –confesó Anabel, sorprendiendo a Eusine, y confundiendo a Lila, quien no entendía la palabra-. O la he sufrido, no sé cómo explicarlo. Lo único que sé es que mi cerebro no funciona del todo bien. Mi actual esposo me encontró hace 19 años en una playa de Alola, con solo pedazos de información que recordaba, como mi nombre, que era la guardiana de una torre, y que era una entrenadora sumamente poderosa –le explicó ella, y Eusine asintió, esperando a escuchar el resto de la explicación-. Y llegando a Johto, hay una torre, y me recibe la imagen de un Pokémon Legendario justo encima de la misma. Además de que me entero de que en Johto existen los Entrenadores Legendarios… iré al grano entonces… algo en Johto podría ser la llave para recuperar mis memorias perdidas… ¿qué tal si alguna vez fui una Entrenadora Legendaria, y protegía una torre de Johto? Usted está clasificado como un Entrenador Legendario, igual que un tal Falkner también en esta misma región. Si alguien puede decirme más sobre los Entrenadores Legendarios, puede ser usted, o puede ser Falkner, y usted coincidentemente, estaba cerca. Dígame entonces, señor Eusine… ¿qué sabe de Raikou, y de una posible Entrenadora Legendaria que lo haya domado? –terminó ella, y Eusine pensó al respecto.
-Conozco de Raikou… -comenzó Eusine, dándole esperanza a Anabel-. Pero jamás he escuchado de entrenador alguno que lo haya domado –aquella ultima parte, la deprimió un poco-. Me temo que, incluso si sufre de amnesia, incluso si piensa que Raikou comparte una relación con usted. Esto simplemente no es posible. Raikou está entre los Pokémon más elusivos, y agresivos. No es un Pokémon que cualquiera podría domar –le explicó él.
-No soy cualquiera… -comenzó Anabel, temblando de coraje, y asustando un poco a Lila-. Jamás he sido una persona normal, señor Eusine. Siempre he demostrado poseer habilidades más allá de lo que podría considerarse ordinario –le explicó ella, sus ojos brillando momentáneamente, y levantando unos cuantos escombros, que Eusine logró admirar, sorprendido. Lila cerró sus ojos, y se tapó los oídos, evidentemente temerosa, y el solo presenciar aquello, calmó a Anabel, quien apagó sus ojos, y dejó de accionar sus habilidades-. Mi mente vacía… trajo consigo habilidades muy peligrosas –le continuó explicando Anabel, mientras ponía a su hija en el suelo, le descubría los oídos, y le frotaba la frente, tranquilizándola-. Parte de estas habilidades, incluyen habilidades psíquicas que impiden que otros grandes poseedores de estas habilidades, puedan jugar con mi mente… no tan fácilmente al menos –recordó Anabel a Sabrina, la primera usuaria de estas habilidades que había logrado someterla-. A esta habilidad puedo sumarle una más, no tan impresionante tal vez, pero extraña, a fin de cuentas. La capacidad de aprender y memorizar mejor que nadie. Absorbo todo como una esponja, Looker alguna vez comparó esto a la habilidad de un niño de aprender, al mi cerebro estar deteriorado, el conocimiento nuevo entra más fácil, el problema es que no parezco ser capaz de olvidar incluso las cosas más insignificantes. Quienes me han tratado han dicho que mis habilidades cerebrales son equivalentes a los de una súper computadora, con el pequeño detalle de que, en promedio, cada 8 años, mi mente se resetea a mi edad de 14 años, despertando otra vez en esa playa de Prado Pony en Alola –le explicó ella, y solo escuchar aquello, inquietó a Eusine-. La primera vez que pasó de la que se tiene registro gracias a mi esposo, fue a mis hipotéticos 16 años, ya que no sé ni siquiera cual es mi edad real –continuó explicando, mientras más decía, más inverosímil le parecía a Eusine-. Olvidé a mi primer amor, olvidé a mis mejores amigos, olvidé mi segunda vida. El impacto fue tan grande, que incluso mis acciones de contingencia fueron insuficientes para recuperar mi vida perdida. Decidí empezar de cero, en Kalos, permeándome en un mundo nuevo… solo para que, al cumplir 24, todo volviera a ocurrir. Imagine que un día despierta, 10 años mayor a lo que crees que deberías ser. No solo eres un adulto de repente… -continuó ella, tapando los oídos de Lila en ese momento, y revelando una verdad inquietante-. Sino que llevas a una recién nacida en brazos… mentalmente tienes 14 años, físicamente 24, y resulta que eres madre… ¿lo entiende ahora? Hoy tengo 31 años… si la estadística se cumple… volverá a ocurrir… volveré a mi programación de fábrica. ¿Cree que es justo? Necesito encontrar la forma de no olvidar, y Raikou es la forma de no olvidar… necesito saber… -insistió ella, lágrimas de desesperación apareciendo en sus ojos, mientras dejaba de cubrir los oídos de Lila.
-¿Mamá? –preguntó Lila, deprimiendo a Eusine, mientras Lila miraba a Anabel, secándose las lágrimas, mientras intentaba sonreír para su hija- ¿Por qué lloras? ¿El señor te está molestando? –preguntó ella preocupada.
-El señor no me está molestando cariño –le sonrió Anabel, acariciándole la mejilla-. Solo intento que el señor entienda… lo importante que es el saber lo que él sabe… -volvió a cargarla Anabel, Lila la abrazó con fuerza-. Eusine… escapé de mis responsabilidades maternales, por 6 años… temiendo el volver a resetearme, y privar a esta niña de su figura materna… y solo terminé quitándole tanto a su padre como a su madre, ya que Looker es la única persona que entiende lo que me ocurre realmente –admitió ella, frotando la cabeza de su hija con gentileza-. En estos 7 años, he llegado a asimilar que las cosas simplemente van a pasar, y que la Anabel que regrese, leerá todos mis diarios, recibirá apoyo de Looker, y volverá a existir mientras le quede vida, y se volverá a resetear tras pasados 8 años más… ¿Cuánto tiempo podré vivir así? Es depresivo leer mis diarios, y ver la desesperación de mis otras versiones, entrando en conflicto cada vez que la fecha se acerca… pero ahora… hay una mínima posibilidad… y quiero tomarla… por favor… -suplicó ella, y Eusine, soltó aire, deprimido.
-Su situación… realmente es muy seria, ¿no es así? –comentó Eusine, y Anabel asintió, abrazando a su hija con fuerza, negándose a volverla a olvidar- Y, aun así, no puedo ayudarle… realmente no solo no soy capaz de llamar a como yo quisiera, a Suicune, quien es el Pokémon gracias a cuya amistad se me conoce como un Entrenador Legendario. Así que, si no puedo llamarlo a él, mucho menos a Raikou o a Entei… -le explicó, lo que deprimió a Anabel aún más-. Pero puedo contarle todo lo que sé… si le sirve de algo –prosiguió él, y Anabel lo miró fijamente, con esperanzas renovadas, y asintió-. Todo comenzó hace alrededor de 180 años, en esta misma torre –comenzó Eusine, revelando la historia tan famosa en aquella región-. Este era el hogar del Pokémon Legendario, Lugia, quien era venerado por los habitantes de Ciudad Ecruteak, mientras el hogar de Ho-oh, era la torre al este de aquí, la Torre de la Campana –le explicó. Desde el interior sin techo de la Torre Quemada, la Torre de la Campana era fácilmente visible-. Cierto día, el impacto de un relámpago sumamente sonoro y luminoso, incendió la Torre Quemada, en ese entonces conocida como la Torre Latón. La lluvia se hizo presente, pero esta no logró apagar el fuego a tiempo, para salvar a tres Pokémon en su interior, quienes murieron quemados –prosiguió Eusine, mostrando los alrededores en ruinas, Anabel asintió, mientras Lila se abrazó con más fuerza de su madre, no disfrutando de la historia-. Al ver la torre destruida, Lugia abandonó la misma, pero el Lord Pokémon de la torre del este, Ho-oh, tenía un poder que Lugia no. Levantó a los Pokémon de las ruinas, con un soplo de nueva vida. Usando el fuego que inició el incendio, nació Entei, usando la lluvia que apaciguó las llamas, nació Suicune, y el relámpago que quemó a la torre, dio nacimiento a Raikou, el señor del relámpago –la imagen mental de aquel Pokémon, parecía golpear el pecho de Anabel con fuerza, como si supiera, en definitiva, que Raikou era la llave para sus memorias-. Desafortunadamente para los tres Pokémon, el milagro de Ho-oh fue visto como una aberración por la gente de Johto de ese entonces. Ellos tomaron palos y piedras, y ahuyentaron a aquellos Pokémon. Ho-oh inclusive, decepcionado por el corazón humano, abandonó la Torre de la Campana, y desde entonces no ha sido visto nuevamente. Así es como termina la leyenda –finalizó él.
-¿Acaso no hay algo más que pueda decirme? –preguntó Anabel, Eusine pensó al respecto- Si le llaman Entrenador Legendario, es porque logró entablar amistad con Suicune. Alguien que logró eso, no puede simplemente relatarme la leyenda local y decir: "eso es todo", por favor Eusine, debe haber algo más… -pidió ella desesperada.
-El llamarme Entrenador Legendario por una simple foto no me hace un gran conocedor como tal –admitió Eusine, pero se decidió a responder a las dudas de Anabel-. El cómo me hice "amigo", de Suicune, es incluso cuestionable. Por muchos años fui más bien su acosador, siguiéndole la pista a todos lados, comprendiendo sus hábitos, y sabiendo cómo encontrarlo. En consecuencia, he aprendido algo tanto de Entei como de Raikou, no es mucho, pero de algo debe servirte –prosiguió él, ya en una pose un tanto soberbia, como si disfrutara de saber que su conocimiento era superior al del resto-. Entei, Raikou y Suicune comparten algo en común, no solo son los tres Pokémon resucitados por Ho-oh, sino que además son sus sirvientes. Desempeñan el papel de Ho-oh en el mundo, mientras Ho-oh está ausente. ¿Cuál es el papel de Ho-oh en el mundo entonces? No se sabe con certeza, pero a lo largo de muchos años, creo poder deducirlo. Ho-oh mantiene el equilibrio de la naturaleza –le explicó él, lo que Anabel no comprendió bien-. Si un incendio ocurre en el mundo, este podría ser imparable sin la llegada de la lluvia. Si la lluvia se extendiera por el mundo, lo ahogaría todo si no fuera por el rayo, que reúne la corriente eléctrica de las nubes, las disipa, y las extingue. Y es el rayo quien regula el bioma de una región. Su caída comienza los incendios, y es el mismo rayo quien disipa las nubes. El rayo es entonces, el que mantiene el equilibrio de destrucción entre el fuego y el agua, entre Entei y Suicune –le explicó Anabel, lo que ella no alcanzaba a dimensionar si tenía sentido o no- Evidentemente, Ho-oh solo es un Pokémon de tipo Fuego, así que, siempre ha requerido de heraldos para mantener este equilibrio. Tal vez ese heraldo alguna vez fue Lugia, quien comanda a las corrientes oceánicas, la Bestia de los Mares, y Ho-oh simplemente creó a su propio rival, no lo sé realmente. Pero la forma en que puedo comprobar que los 3 Pokémon Legendarios son los heraldos de Ho-oh, son gracias a Entei, quien es el único Pokémon, además de Ho-oh, que puede utilizar el Fuego Sagrado, lo que lo convierte en el líder de los tres. Suicune sería entonces, el único capaz de evitar que el Fuego Sagrado de Entei se saliera de control, y Raikou el que obedece ciegamente al rey, y evita de Suicune se amotine. La respuesta sigue siendo la misma, los tres son heraldos de Ho-oh, y les guste o no, hacen su voluntad, protegiendo el equilibrio del mundo natural –aseguró él.
-Básicamente, los tres desempeñan una función excluyente del resto de su grupo, pero que al mismo tiempo requiere que siempre estén cerca unos de otros –concluyó Anabel, y Eusine asintió-. Ya veo… tres Pokémon que individualmente podrían destruirlo todo, pero que, al existir en esta relación, se ven obligados a coexistir –Eusine volvió a asentir-. ¿Cómo los encuentras entonces? –preguntó ella.
-Si todos lo supieran, sería problemático, ¿no lo crees? –respondió el, Anabel comprendió entonces que Eusine sí sabía la forma de encontrarlos, pero no la compartía por protegerlos-. Lo único que puedo decirte es que, donde haya un incendio, allí estará Suicune para apagarlo, donde caiga el rayo, allí estará Entei para guiar a las llamas, y donde llueva, allí estará Raikou para evitar que la lluvia lo ahogue todo. Esto también significa que, si al menos uno no está en su puesto, el equilibrio se rompe. Por eso, es que Suicune no forma parte de mi equipo, porque no lo capturé. No puedes capturar a quienes regulan el mundo, o simplemente dejarán de hacer su trabajo –finalizó Eucine, virándose a ver a Anabel, quien le regresaba la mirada con determinación-. Pero tú no quieres capturarlos, ¿verdad? –Anabel lo negó rotundamente- Entei, Raikou y Suicune, están permanentemente haciendo su trabajo, siempre están en movimiento, son Pokémon errantes. Pero, para tu fortuna, por alguna razón a Raikou es al más fácil de divisar, durante las noches sin nubes, el rayo por alguna razón se hace presente. Raikou… combate a algo, o a alguien… no sé decirte a quien, si a una persona, o a un Pokémon, el punto es que Raikou siempre está en conflicto, lo ha estado por 180 años. Es todo lo que sé… -terminó Eusine, dejando a Anabel pensativa.
-¿En conflicto con algo, por 180 años? –la cabeza de Anabel comenzó a dolerle, lo que Eusine notó, pero no sabía qué hacer al respecto- ¿Podría ser…? –se preguntó ella, en su cabeza, recuerdos parecían volver en la forma de destellos de imágenes. Veía a Raikou saliendo de un agujero en el cielo, y cayendo dentro de un lago, veía un par de garras negras, sujetarse de los bordes del agujero, y una imagen borrosa y difusa salir de su interior. Veía a un niño y a una niña, con un Minum y un Plusle respectivamente, y a un santuario con una pequeña estructura de madera, en medio de un frondoso bosque, momentos antes de ver sangre siendo lanzada por los aires. "¡Raikou, Trueno!", escuchó en los confines de su mente a su propia voz, y el rugido de Raikou mientras obedecía a las órdenes de su entrenadora, una entrenadora malherida, que se veía idéntica a ella misma, y vistiendo las mismas prendas con las que Looker la encontraría en aquella playa de Prado Pony en Alola. Anabel cayó en sus rodillas, casi aplastando a Lila al perder el equilibrio, solo que Eusine logró atraparla del brazo, y evitar que cayera sobre su propia hija.
-Anabel, ¿estás bien? ¿Debo llamar a un médico? –preguntó Eusine, logrando separar a la preocupada de Lila de brazos de su madre, mientras ella presionaba su cabeza con fuerza, y se mordía los labios intentando sacar las imágenes de su mente, que le estaban causando un tremendo estrés- ¡Anabel! –se preocupó Eusine, Lila ya lloraba aterrada.
-Un santuario… de madera… en medio de un bosque, y al lado de un lago… -comenzó Anabel, ya más tranquilamente, e incorporándose, con una mirada inquietante en su rostro, mientras su iris temblaba en todo momento, como si los ojos de su mente continuaran viendo aquellas imágenes-. He estado aquí antes… en ese lugar… en ese santuario en el bosque… tengo que llegar allí… -suplicó ella, ignorando a su hija en el suelo, y tomando a Eusine del cuello de su ropa, mientras los ojos de Anabel, cubiertos en lágrimas, parecían entregarse a la locura-. Estoy recordando… estoy recordando… debo encontrar ese lugar… por favor… -suplicó, todo su cuerpo temblaba con el miedo.
-Anabel, no tengo idea de qué lugar es ese… -agregó Eusine tranquilamente, y se quitó las manos de Anabel de encima, mientras ella continuaba temblando, en medio de un posible ataque de shock-. Pero si te tranquilizas, puede que conozca a alguien que pueda encontrar ese lugar… pero primero, tienes que volver en ti… estás aterrando a tu hija… -señaló Eusine, mientras Lila se abrazaba de la pierna del Campeón de Johto, y Anabel caía sobre sus rodillas, respirando pesadamente, e intentando salir del shock mental en que se encontraba, mientras escuchaba en lo más profundo de su mente, el rugido del rayo.
Ciudad Violeta. Explanada de la Torre Bellsprout.
-El clima no me parece el más adecuado para este festival –se quejaba Kaze, en la explanada de la Torre Belsprout, y mirando a la cima de la torre, desde la cual se veían algunos destellos de relámpagos.
-Lugia no es del tipo que se deja intimidar por unos simples relámpagos –le respondió Falkner, colocando su mano sobre el hombro de Kaze, y con Yuuji llegando detrás de él con sus manos cubiertas de vendajes, con Torchic preocupado por el al hombro, y con Teddiursa tirando de una cuerda que ataba el hocico de un deprimido Totodile, a quien no le dejaban morder las cosas que le interesaban.
-Lo siento por esto, Totodile, pero tú te lo buscaste –le apuntó Yuuji, vistiendo un yukata color rojo con el obi de color negro, mismo color que el haori, el abrigo que llevaba sobre el yukata. Morder mis manos es una cosa, pero ahora tengo que pagar este yukata por tu culpa –le mostró Yuuji las costuras en una de las mangas de su yukata.
-Normalmente no te lo cobraría, pero era uno de mis yukatas más caros, y te salió barato porque ya era algo viejo –comentó Falkner, lo que no fue del agrado de Yuuji, quien miró a Totodile con descontento, este solo se rascó la cabeza fingiendo estar apenado-. Se hace tarde, ¿por qué tardan tanto? –se quejó Falkner.
-Porque las chicas, tomamos más tiempo en ponernos lindas –escucharon los tres, y se viraron a ver a Janine, muy bien maquillada y peinada, y en un kimono negro con pétalos de sakura. A su lado estaban Espeon, Cyndaquil y Chikorita, pero la dueña de los Pokémon no estaba por ninguna parte, o al menos eso le pareció al grupo, cuando Yuuji notó a Zawako medio asomándose por detrás del hombro de Janine-. Eso, y que Zawako es más tímida de lo que pensé –admitió Janine.
-Me da pena… -admitió Zawako desde detrás de Janine-. Uno no comprende la importancia de una bata de laboratorio, hasta que se da cuenta de que un kimono acentúa el físico. No puedo, quiero mi bata –insistió ella.
-No puedes usar una bata de laboratorio sobre un kimono, además, prácticamente vives dentro de una bata, y siempre te estás quejando de eso –le recordó Yuuji, molestando a Zawako detrás de Janine.
-Mi bata de laboratorio es mi uniforme laboral, señor no me cambio de ropa más que una vez por semana –se quejó Zawako, molestando a Yuuji-. El viajar por entre rutas no cuenta. Deberías llevar más cambios de ropa –insistió ella.
-Claro, porque es bien sencillo llevar una maleta por entre rutas, ya sal de allí atrás –se quejó Yuuji, Zawako se resignó, y salió de detrás de Janine, estando ligeramente maquillada, con su cabello bien peinado y arreglado con un pin con la forma de una flor de grasidea, y vistiendo un kimono morado con pétalos blancos, sobre un obi de color rosado pálido. El kimono era de seda brillante, lo que le daba mucho calor a Zawako, por lo que se abanicaba constantemente con un abanico de mano, que al abrirlo tenía la imagen de un Cleffa y un Igglybuff bailando juntas, mismo abanico que usaba para cubrirse el rostro-. Wow… -enunció Yuuji, ruborizado al verle a los ojos, desprovistos de sus usuales lentes, y que brillaban bellamente por el reflejo de las antorchas de la explanada-. Te vez bien sin lentes… -admitió él-. Te vez bastante bien en general… wow… -repitió él.
-Quisiera decir lo mismo de ti, pero no veo ni mi nariz sin mis lentes… -admitió ella, aferrada a los hombros de Janine-. Intenté ponerme contactos, pero son dolorosos, y solo terminé irritándome los ojos. Así que… solo veo una mancha roja y negra frente a mí… perdón por eso… -se apenó ella.
-Esta mancha roja y negra se va a aprovechar de la situación entonces –se acercó Yuuji a Zawako, tomándola del brazo, y jalándola de detrás de Janine, arreglándose a Zawako alrededor de su brazo-. ¿La llevo señorita? –agregó Yuuji burlesco.
-Te aprovechas de que no puedo dar un par de pasos sin tropezarme con algo –se molestó ella, mirándolo fijamente, y mientras se enfocara bien, podía verlo un poco mejor-. Te vez bien… ¿cómo siguen tus manos? –preguntó apenada.
-Sobreviviré, Totodile quedó peor, aunque no sé si puedas verlo bien –apuntó Yuuji, Zawako se agachó un poco a como le permitió su kimono, y notó a Teddiursa tirando de la cuerda cerrando el hocico de Totodile.
-Aw, pobrecito… más tarde te explicaré el por qué no puedes simplemente morder todo lo que te da curiosidad. Toto, dile tot toto toto –agregó en voz baja, sobresaltando a Teddiursa y a Totodile, quienes intercambiaron miradas confundidos-. Es todo lo que puedo decir de momento –se ocultó el rostro Zawako tras su abanico, divertida-. Hanabi y Pear también reaccionaron así, siempre es muy divertido –admitió ella.
-¿Hanabi y Pear? –parpadeó un par de veces Yuuji, y miró a Cyndaquil y a Chikorita, ambos regresándole la mirada confundidos- Te rompiste la cabeza con los nombres, ¿verdad? Y mira que siempre te quejas de que veo a los Pokémon como comida, ¿qué es eso de Pear? –se burló Yuuji, lo que molestó a Zawako.
-Los motes son una muestra de amor por tus Pokémon. Y cada que te pregunto por nombres siempre buscas nombres insultantes y ridículos –cerró su abanico Zawako, y posó su mano sobre su cintura-. Hanabi es por las chispas que Cyndaquil despliega cuando quiere encender su lomo, Pera porque Chikorita parece una pera, no porque me la quiera comer –agregó.
-No creo que sepa bien de todas formas –miró Yuuji a Chikorita, quien se asustó por la mirada de Yuuji, Totodile comenzó a saltar y a forcejear contra su cuerda, queriendo comprobar de primera mano el sabor de Chikorita-. Te calmas o te pongo Greg de mote –amenazó Yuuji.
-¡Sí! ¡Yo te ayudo a ponerles motes! –se emocionó Zawako, pero el silencio de Yuuji, ya que no podía ver sus muecas, le derribó la emoción- ¿Estabas siendo sarcástico? –preguntó ella de forma inocente.
-Obviamente estaba siendo sarcástico. Nunca me verás poniéndole un mote a un Pokémon –se fastidió Yuuji, Zawako se deprimió, evidentemente tenía varias ideas para motes para los Pokémon de Yuuji.
-Toda esta platica es muy interesante, pero ya ha llegado la hora –interrumpió Falkner, alzando su mano, y todos en la explanada hicieron silencio, y prestaron su atención al antiguo Líder de Gimnasio de Ciudad Violeta-. Queridos amigos, quiero agradecerles el que se hayan tomado la molestia en acompañarnos hoy, ya que, pese a que sé que muchos se han reunido por el festival, también no es secreto para nadie, que muchos están aquí presentes para presenciar la ceremonia de iniciación de mi hijo Kaze –presentó Falkner, mientras de las puertas de la torre Bellsprout, salía un grupo de tres monjes, daca uno con un incienso en mano, mismos que encendieron en ese momento, desplegando cada incienso un color llamativo y distinto, azul, amarillo, y rojo-. No tiene mucho tiempo que este festival se celebra… hace apenas dos décadas, Lugia eligió a la Torre Bellsprout como su nuevo hogar, y a mí como su guardián –meditó Falkner, mientras un grupo de chicas, vistiendo kimonos ceremoniales, comenzaba a caminar entre el público, y a reunirse frente a las puertas de la Torre Bellsprout.
-Las Chicas Kimono –comentó Zawako, Yuuji se viró para verla, encontrándola con sus lentes ya puestos, y acomodándose los mismos para ver mejor al grupo de bellas mujeres, llevando consigo kimonos de diferentes colores, y con Pokébolas adornando sus peinados. Una chica llevaba kimono azul, y una Buceo Bola en su cabello, otra llevaba kimono amarillo, y una Bola Velocidad, otra llevaba kimono rojo y una Pokébola, ora más un kimono rosado, y una Bola Ensueño, Zawako prestó especial atención a esta, pero la que lideraba a todas ellas, era una que llevaba un kimono negro, y una Luna Bola en su cabello-. Las Chicas Kimono son un grupo de entrenadoras Pokémon, que realizan espectáculos por toda Johto, manteniendo las tradiciones regionales vivas –le explicó Zawako, mientras 3 de las Chicas Kimono, las de los kimonos azul, amarillo y rojo, recibían de los monjes los inciensos de colores. La chica del kimono rosa, se acercaba a Kaze, y le ofrecía una campana plateada, y la chica del kimono negro, tomaba un instrumento musical, y ante el silencio de los presentes, comenzaba a soplar el instrumento, parecido a una caracola de mar, siendo realmente alguna clase de ocarina, misma que comenzó a entonar una bella tonada, misma que pareció recibir respuesta desde lo lejos, en la forma de un rugido bello y hermoso.
-Ve ahora, Kaze… las Chicas Kimono serán tu guía… es el momento de que te conviertas en el nuevo guardián de Lugia –le pidió Falkner, Kaze se viró para ver a su padre, y reverenció orgulloso, mientras su madre era un paño de lágrimas que se mordía las mangas del kimono intentando no llorar-. ¡Mi tiempo como el guardián de Lugia ha terminado! ¡El Ala de Plata, ahora pasara a ti! ¡Cuídala bien! –enunció Falkner, extrayendo un objeto metálico de debajo de su túnica, un collar que llevaba amarrado al mismo, una especie de pluma plateada, que entregó a la Chica Kimono con el kimono rosa, quien colocó un cojín rosado como descanso de la Pluma Plateada, antes de comenzar junto a sus hermanas, las tres cargando los inciensos de colores, y la de la ocarina, liderando el ascenso por la Torre Bellsprout.
-No sé explicarlo… pero se siente algo muy peculiar en el ambiente… -comenzó Yuuji, mientras los presentes dirigían sus miradas en dirección a Kaze, quien era guiado por las Chicas Kimono a subir por la torre. Los monjes cerraron las puertas una vez el grupo de 5 Chicas Kimono y Kaze entraron en la torre, pero la melodía de la ocarina seguía escuchándose, igual que la canción desde lejos, desde el océano, que parecía hacerse más fuerte.
-Es natural sentirse así –comenzó Falkner, mirando a la cima de la torre, impaciente-. Las Chicas Kimono tienen esa particularidad. Por todo Johto transmiten sus conocimientos de las leyendas locales, y de los ritos de nuestros antepasados. Los inciensos de colores, representan a Articuno, Zapdos, y Moltres, los heraldos de Lugia mientras el Gran Guardián controla las corrientes oceánicas, él es el rey de las Aves Legendarias, que traen consigo el paso de las estaciones –les explicó Falkner.
-Claro… el cambio de las estaciones son causados por un grupo de Pokémon, ¿por qué no? –enunció Zawako, su mente científica negándose a aceptar aquello. Por vez primera, fue Yuuji quien tuvo que calmar a Zawako, y reprenderla por su imprudencia- Pero es que… -intentó defenderse ella.
-Trata de corregir a la gente cuando no estés en medio de un festival honrando a los mismos Pokémon que intentas criticar –pidió Yuuji, cuando del mar, se alzó un torbellino de agua que, si le hubieran contado a Zawako de lo que se trataba, no lo hubiera creído, mientras del interior del inmenso torbellino de agua que era fácilmente visible desde la Torre Bellsprout, un Pokémon con una bella canción, se alzaba de las profundidades del océano, cantando en resonancia con la ocarina, que se escuchaba cada vez más alto en la Torre Bellsprout, mientras el Pokémon nadaba por el torbellino de agua, hasta elevarse sobre el mismo, majestuoso y hermoso, y trayendo consigo una gentil llovisna cuando el batir de sus alas, lanzó el agua en todas direcciones-. ¡Lugia! –exclamó Zawako sorprendida.
-El Gran Guardián… -continuó Falkner, conmovido, y con Janine, toda un paño de lágrimas, tomándole de la mano, mientras en la cima de la Torre Bellsprout, Kaze, con las 5 Chicas Kimono danzando a su alrededor, y quienes hacían sonar campanas de plata con sus movimientos, sostenía la Pluma de Plata frente a Lugia, quien batió sus aguas gentilmente, observando las misma, y esperando a escuchar las palabras de Kaze.
-¡Lugia! ¡Guardián de los Mares! ¡Traedor de las Estaciones! ¡Y manipulador de las corrientes oceánicas del mundo! –comenzó Kaze, y Lugia respondió con su canción, lo que sorprendió a Zawako, quien pese a jamás haber escuchado la voz de Lugia antes, la entendió perfectamente- ¡Me presento ante ti como el guardián de esta torre! ¡Y como tu humilde sirviente! ¡Llevaré conmigo el mensaje de tu leyenda! ¡Y lideraré a mi gente a honrar nuestras tradiciones! ¡Prohibiéndoles olvidar la relación de mutualismo que existe entre humanos y Pokémon! ¿Me aceptas, Lugia, como tu heraldo? –preguntó Kaze, Lugia batió con fuerza sus alas, y rugió con fuerza, lanzando un poderoso ataque de su hocico, en dirección al cielo, que disipó las nubes, y trajo consigo un cielo calmado, y una corriente gentil.
-Lugia… ha aceptado… -enunció Zawako, sorprendida, Yuuji la miró con curiosidad-. Su voz… fue firme pero tranquila… la voz de un Pokémon que confía plenamente… -le explicó Zawako, temblando, sin entender exactamente la razón, lo que preocupó a Yuuji, quien no sabía qué hacer, mientras los ojos de Zawako se humedecían, y veía a Lugia aterrizar frente a Kaze, y anidar en la Torre Bellsprout-. Yuuji… -comenzó ella, y Yuuji le prestó toda su atención-. No sé si Lugia es un rey, y si sus heraldos realmente controlan las estaciones o no… pero lo que sí puedo decirte… es que Johto, es un lugar bastante mágico y maravilloso… -sonrió Zawako, tomándose el pecho, y sintiendo su corazón latir con una tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo-. Jamás había escuchado la voz de un Pokémon siendo tan clara como la de ahora… -terminó ella, mientras Kaze, en la cima de la Torre Bellsprout, alzaba la Pluma de Plata, donde todos pudieran verla, como símbolo de que Lugia lo había aceptado.
-¡El Guardián de los Mares ha hablado! ¡Su voz se ha escuchado por toda Ciudad Violeta! –comenzó Kaze, ante las ovaciones de los pobladores, y el orgullo de Falkner y Janine- ¡Ante ustedes, y ante Lugia! ¡Yo les prometo mantener siempre vivas las tradiciones de nuestra gente! ¡Estás tradiciones serán recientes, pero en nuestros corazones por siempre permanecerán! ¡No cometeremos los errores de nuestros antepasados! ¡Y honraremos a todos los Pokémon! ¡Compartimos este mundo con ellos! ¡Vivimos bajo el mismo cielo! ¡Y mientras nuestro guardián así lo dicte, lo seguiremos venerando! ¡Tal vez así, algún día, su hermano rey también nos acepte! –terminó él, levantando la curiosidad de Yuuji.
-Ho-oh es el hermano rey… -les explicó Falkner, mirando a su hijo con orgullo-. Un rey que, diferente de Lugia, no ha vuelto a nosotros desde aquel trágico día hace 180 años, y que Johto sueña con el día en que nos ganemos su perdón… -les explicó Falkner-. El día en que ambos reyes se postren sobre sus nidos, sin importar que la torre se encuentre en Ciudad Ecruteak, o en Ciudad Violeta, será el día en que Johto se habrá ganado el perdón por lo ocurrido hace 180 años… -les explicó, confiando, y sabiendo que, sin lugar a dudas, ese día llegaría. Zawako no lo comprendió, pero por la expresión en el rostro de Yuuji, ella sabía que él sí.
-Se dice que el incendio de Ciudad Ecruteak, no fue un accidente causado por un rayo –le comentó Yuuji a Zawako, intuyendo lo que ella pensaba-. Algunos creen que fue producto del hombre, quien, en su avaricia, pensó en arrebatarle el reino a Lugia y a Ho-oh… al menos… eso fue lo que me dijo mi padre alguna vez… -admitió Yuuji, pero no dijo más, Zawako solo aceptó aquella respuesta, y recordó la voz de Lugia.
-Sea verdad o no… uno de los reyes los ha perdonado… -sonrió Zawako, escuchando nuevamente el canto de Lugia, que llenaba el corazón de quienes lo escuchaban de esperanza, y de un sentimiento de comunión a con los Pokémon. Por toda la explanada, los entrenadores abrazaban a sus Pokémon, desde los monjes a sus Bellsprout, a los niños con sus Pichu o Azurill, hasta los entrenadores novatos que hoy habían recibido a sus Pokémon, incluso Yuuji desató el hocico de Totodile, quien no lo mordió esta vez, y en su lugar saltó alegremente junto a Teddiursa, y Torchic, que se unió en el pequeño baile improvisado-. Johto realmente… te da un sentimiento muy diferente, ¿no es así, Eevoli? –preguntó Zawako, Espeon ladró alegremente, y se lanzó a brazos de Zawako, igual lo hicieron Cyndaquil y Chikorita, derribando a Zawako, quien alegremente acarició a sus nuevos Pokémon, mientras en la explanada, se resumían as festividades, y el cielo se llenaba de fuegos artificiales, que celebraban la llegada de Lugia, el Rey de Plata, quien orgulloso cantaba, envolviendo a Ciudad Violeta en sus vientos.
Está historia continuará…
