Es bueno verlos después de tanto, los espero abajo.


Abrió los ojos para darse cuenta de que estaba de devuelta en el futón, cada vez se sentía mas rígido al despertar, era su culpa considerando que había rechazado de nuevo la oferta de dormir en cama.

De nuevo el techo de la habitación de Michiru fue quien le dio los buenos días.

Espera… ¿porque no había ronquidos?

Se levanto del futón para ver que ni Michiru o Nazuna estaban ahí, la cama estaba desecha, pero sin rastro de las cabezas azul y blanca.

Anticipándose, saco su teléfono para descubrir un mensaje de Michiru.

(Salimos a almorzar, papá esta en el trabajo, mamá esta en su taller y esta trabajando, no hay desayuno, hay sobras de la cena, te amo)

Así que eso era, no iba a ponerse a lloriquear por ser dejado en casa, si querían tiempo a solas no tenían ni que pedirlo, pero deberían tener mas cuidado considerando que los "amigos" de Nazuna seguían rondando por ahí y no sabían porque.

No tuvo mas que hacer que ponerse a punto, con su cepillo y su toalla en mano, se adentro en el baño una vez se aseguro de que no había nadie, después de una ducha rápida, lavarse los dientes y ponerse su atuendo vacacional, ya estaba totalmente listo.

Solo faltaba el desayuno… tomar ese katsudon sonaba realmente tentador, la señora Kagemori era una excelente cocinera.

Después saldría a dar una vuelta, quería echarle un vistazo al santuario desde hace un rato.

Mientras estaba por ponerle mano a la nevera, escucho el sonido de un cristal rompiéndose en el piso de arriba, por un ataque de simple instinto, se desplazo a toda velocidad escaleras arriba transformado.

Abrió la puerta de la habitación taller de Minorin sin ningún aviso, pero solo se encontró con una copa de vidrio rota en el suelo, arrodillada frente a ésta, recogiendo los pedazos, estaba Minorin, quien miraba completamente avergonzada al albino que había irrumpido en su taller.

Probablemente era solo un incidente menor, una vez armado el rompecabezas se dio la vuelta para salir del taller y fingir que no vio a la señora Kagemori completamente desnuda…


"E-enserio lamento eso, Michiru m-me dijo que te dejaría dormir un poco mas, no se me paso por la cabeza que llegarías a e-entrar en mi taller" explico abrazando su yukata a su persona, como si de no sujetarlo fuera a enseñar algo indebido de nuevo.

"Debí tocar primero, m-me disculpo… " Shirou sonó completamente mortificado mientras miraba absorto el plato con katsudon.

Minorin observo esta señal, viéndola enternecida.

"Jajaja~ no pensé que fueras tan atento o proactivo con los accidentes, aunque no era nada, agradezco que fueras auxiliarme" la mujer de cabello azabache seguía completamente ruborizada bajo el solo pensamiento de ser descubierta en su ritual de inspiración.

Ya interrumpido su trabajo y con una vergüenza mortal, decidió acompañar al albino a la mesa para a hacerle saber que todo esta en paz.

Shirou no estaba mejor, pero estaba aliviado de que no se ganara el odio de la madre de Michiru también.

Aunque inevitablemente memorizo una o dos cosas.

"No sabía que fuese pintora…" Si, con la impresión inicial, apenas y se percato de que aquello en el taller de Minorin era un caballete con un lienzo.

La mujer se vio bastante feliz de que lo mencionara.

"bueno, me gradué de la escuela de artes, pero me tome varios descansos anuales cuando me casé y tuve a Michiru, recientemente volví a ello para ganar mas dinero y… distraerme" Dijo lo ultimo con algo de amargura, Shirou intento no ser el entrometido.

"¿… Que pintaba?" Quiso apartar la conversación de las fibras sensibles.

"¿Quieres ver?" La mujer azabache le pregunto con bastante exaltación.

Centro de Reiwa.

Ojala Sawada no se tomara a mal que hubiesen pasado de su cafetería esta vez, quisieron probar algo un poco diferente.

Solo para darse el gusto habían optado por un restaurante, no muy ostentoso pero muy bien regentado y popular en el pueblo.

Con su mesada, nunca habrían podido pagarlo en el pasado.

Para Nazuna, Lassagna de carne acompañada de puré de papas y una guarnición de espárragos.

Para Michiru una pila de panqueques con mermelada de zarzamora.

"¿Estas segura de dejar a Shirou en casa? " Ya se había reservado esa inquietud antes, pues en un principio sonaba divertido dejar al albino dormir de mas, pero ahora estaba preocupada por otra trifulca con el señor Kagemori si es que volvía antes que ellas.

Mas, después de lo de la cena de ayer y el que parecía sospechar de que ambos habían visitado el flor de ciruelo.

"Estará bien, debe estar mas preocupado porque salimos por nuestra cuenta que por encontrarse con papá" tomo un bocado de sus esponjosos panqueques, la mejor manera de que empezaran a llevarse bien es dejarlos solos.

Una idea divertida se paso por la cabeza de la idol, su mesa estaba algo apartada de oídos ajenos así que…

"¿Como sigue la puerta trasera?" Le preguntó con pura malicia haciendo que Michiru se tiñera de un adorable color rojo.

"¡Nazuna!" Involuntariamente se sujeto el posterior mientras le reprochaba en un susurro escandaloso.

Sabia lo que había ocurrido, pero no los detalles… y en cierta manera, hubiese querido estar presente.

"Solo quería saber que tan lejos iba tu nuevo nivel de perversión, tal vez lo pruebe luego ¿Se sintió bien?" La volpe con una sonrisa cargada de la malicia de su alter ego mantuvo ese tono coqueto y sugerente mientras comía.

"… fue lo mejor" con una sonrisa ladina y apenada le corroboró.

Ambas ahogaron un cuchicheo de risitas al respecto.

Se centraron en terminar de desayunar, pues había un lugar en particular que querían visitar.


La parte afortunada de enseñarle a Shirou su trabajo, era también poder darle los últimos toques a su encargo.

El taller estaba repleto de cajoneras etiquetadas con pinturas, material, herramientas.

En medio del taller, se encontraba una pintura de muy buena calidad, un retrato de una mujer de cabello rosado claro que no conocía, probablemente japonesa, que usaba un vestido floreado frente a un templo en alguna parte de las montañas, tal vez en Kioto, el hecho de que estuviese haciéndola sin referencias visuales era aun mas impresionante.

"Es acrílico… y el sombreado es perfecto" Le dio un largo vistazo al cuadro, mientras mas lo miraba mejor se veía.

"Oh… ¿Sabes de esto?" No ocultó una ligera expectación al respecto.

"He leído un montón de material de referencia, también tenia un conocido que fue a la escuela de arte en América y me apesto para que aprendiera lo básico" no dio detalles de mas, considerando que podrían confundir a la mujer.

"¿… Pintas?" preguntó con un creciente interés disimulado.

"Solo dibujos de lápiz, no lo he practicado en un tiempo, así que tal vez ya sea un asco" empezó a hablar con mas soltura.

"… eres mal hablado" la mujer en yukata sonó algo acusadora pero con una sonrisa leve.

"Oh no, yo…" se retrajo como una tortuga al ver que había metido la pata.

"tranquilo, que no finjas la primera impresión es buena señal" Contuvo una risita tras su mano al verlo tan avergonzado "pereces bastante severo, pero eres muy amable"

"aun es algo nuevo" hace un año aun era un cretino amargado, bueno, lo seguía siendo, pero ya no con Michiru y cierto circulo particularmente.

Minorin diviso la botella de la que había estado bebiendo, sabia que podría ser de mal gusto frente a un invitado, pero no había podido terminar su ultima copa sin tirarla.

Así que…

"¿Quieres un poco?" ofreció alzando la botella con amabilidad.

Shirou se lo pensó con detenimiento, la etiqueta seria rechazarlo amablemente, pero habiendo hablado de no fingir, no haría daño un poco.

Tomando otra copa de su exhibidora, le sirvió un cuarto de su capacidad para acompañarla.

El albino tomo un sorbo al mismo tiempo que ella "… es muy fuerte" la garganta le había ardido por un segundo, pero no pudo moverlo mas allá.

"Es mi favorito… el mas barato" bromeó levemente, no pudo obtener una mayor reacción del albino, estuvieron un poco sin un tema de conversación, después de otro sorbo, logro pensar en un tópico "Oye… quería que habláramos sobre algo" La mujer le soltó con algo de inesperada seriedad, mientras le daba un último toque a su trabajo.

Shirou se puso alerta.

Unos minutos después ya estaban hablando con mas soltura, la pintura terminada ahora estaba en un rincón para que se secase.

El interés de Minorin era Michiru y lo que hacia en la ciudad, en un inicio, Shirou se esforzó por resaltar los detalles favorables, sobre como hacia un excelente trabajo en la consultoría, el como era muy responsable y ayudándolo en su trabajo, pero la mujer pelinegra lo miro con algo de acusación… pues ella conocía bien a Michiru, suponía que le debía algo de sinceridad.

No se metería en detalles peligrosos, pero si contaría el como su hija metía la pata de vez en cuando:

Como contándole sobre su primera experiencia con el béisbol de beastman, como técnicamente solo aceptó por compromiso y casi termina ganando el campeonato.

Sus intentos fallidos por conseguir trabajo en Animacity por medio de la agencia de empleos y el como termino siendo la tutora beastman (Se reservo el dato de que fue el quien la recomendó).

Sobre como envío por error doscientos bonos de despensa de la alcaldía a una sola persona y luego tuvo que ir a recuperarlos para re entregarlos a sus destinos.

Como le dio un recorrido por la ciudad a una anciana que solo pasaba cerca de su grupo de nuevos ingresantes a la ciudad, anciana que llevaba mas de tres años viviendo en la ciudad, quien solo lo acepto ir con ella porque Michiru le pareció adorable.

Sobre como una de las mujeres mayores del vecindario intento emparejar a Michiru con su hijo arreglándoles una cena, solo poniendo a la tanuki súper incomoda (a Shirou también)

Cuando en una redada tiro una caja con un montón de mercancía pirata de Marie al agua en el muelle, poniendo furica a la mujer quien la persiguió hasta llegar a su oficina en la cooperativa, aunque el mismo abogo por ella, al final Michiru tuvo que pagar la mercancía de todos modos, sobreviviendo con poco dinero por dos semanas (Al final Shirou le dio el resto del dinero a Marie y le dijo que le dijera a Michiru que perdonaría su deuda)

Sobre como tacleo a un ladrón de autos que resulto ser el dueño del mismo, quien había olvidado sus llaves adentro.

Cuando la echaron del voluntariado del hospital de la ciudad, por tirar un catete lleno de orina sobre una jefa enfermera.

Cuando en su voluntariado en el orfanato se le escaparon dos niños cuando los llevo a comer helado.

Entre otras…

Obtuvo así una simpática risa de la mujer de cabello cenizo quien salio apresuradamente de la habitación y volvió con un álbum de fotos.

Ella a cambio, compartió anécdotas de una pequeña Michiru:

Cuando fueron a recogerla al jardín de niños llorosa y llena de moretones por pelearse con un niño, porque este no dejaba de jalar el cabello de Nazuna o mirar debajo de su falda.

También cuando vació un cartón de leche en un frasco de chocolate en polvo entero para convertirlo en una chocolatada.

También cuando había intentado enterrar uno de sus pantalones en el jardín después de haberlo quemado accidentalmente, intentando secarlo rápido frente a un calentador.

Cuando repitió la misma maniobra con su frazada después de haber mojado la cama.

Cuando le dio varicela y empezó a unir sus puntos con un marcador.

Cuando se relleno el bra para ver como se vería frente a un espejo y fue descubierta por ella.

Michiru estaría muriéndose de vergüenza de estar aquí, pero seria su secretito.

"… parece poco común beber sake de una copa de vidrio" hizo esa observación sin mucho tacto.

"Hump~ lo dices como si el vino fuera barato" con un manerismo peculiar y fingiendo disgusto lo miro con algo de reproche.

"Si no me echan de la casa para la próxima semana, le traeré una botella en algún momento" le aseguro conteniendo su gracia.

Realmente ahora sabia a quien había salido Michiru en cuanto a carisma.

"Heh~ me conquistarías si lo hicieras" dijo eso humorosa como una respuesta casi automática, ambos se quedaron helados por segundos después de procesar esa frase, Minorin se encogió como un ratón "Y-yo, lo lamento… c-creo que ya bebí suficiente"

intentó ponerse de pie, dispuesta a acompañar a Shirou fuera del taller e ir a avisar al cliente por teléfono que la pintura estaba lista.

Apenas levantarse de su taburete, se tambaleó ligeramente para ser sostenida por la cintura por el mayor.

"¿Cuánto bebió exactamente?" le pregunto datando que llevaba un tiempo notando el aroma a sake incluso antes de que se sumara a su actividad.

"N-no estoy segura" respondió con un ligero rubor intentando visualizar bien el suelo, cuando tenia mas problemas de lo usual para centrarse en el trabajo, solía beber mas de la cuenta.

Era impresionante que aun así pudiese pintar con tanta soltura.

"Es mejor que vaya a recostarse, la llevare a su cuarto…" la mujer quiso oponerse, pero Shirou la levanto como si fuese una pluma bloqueando su habla.

Tal vez lo mejor era hacerle caso.

"No puedo creer que no me dejaras pedir el postre" mas que un reclamo era un berrinche, pues cuando vio los ojos de Michiru encenderse cuando le preguntaron sobre el postre, Nazuna se apresuro a decir que no.

"Los panqueques son postre, creí que se me empalagaría solo de verlos, además, si no te moderas, terminaras con la cartera vacía y pidiéndole dinero a Shirou, a tus padres o peor, a mi" aun tenían que hacer compras navideñas, había un par de cosas que quería adquirir y de seguro Michiru también.

"hmmmp~" Inflo las mejillas mientras miraba en otra dirección y caminaba por la vereda ¿desde cuando tenia dos Shirous?

La vista de un viejo y familiar parque para niños las llamo a apresurar el paso, este no estaba en muy buen estado hace unos años cuando pasaban el rato aquí después de la escuela, pero ahora se veía peor.

Uno de los columpios se había caído al romperse una de sus cadenas, uno de los dos sube y baja se había salido del eje y la resbaladilla habia perdido gran parte de la pintura.

Al menos el fuerte parecía en buen estado.

"¿Que demonios hace el acalde de este sitio?" Pregunto la pelinegra con ironía.

"Creo que lo cambiaron el año pasado, el nuevo se llama Yoshio, por lo que veo, no creo que le interesen los espacios públicos" Nazuna le comunico con serenidad.

"La alcaldesa lo arreglaría…" La mujer vino a su mente en un parpadeo.

"Si, lo haría" Bárbara Rose la había protegido y salvado de ser linchada por la ciudadanía de Animacity, también había salvado algo de su reputación, aun después de haberla manipulado con un discurso bonito, le debía una grande.

Al entrar al fuerte, Michiru pudo apreciar que al menos estuviese limpio, tan limpio como podía estar un domo de piedra con agujeros para que los niños entraran.

Miro a Nazuna desde adentro invitándola a entrar, quien se vio dudosa considerando que estaban muy grandes para eso y que temía encontrar algo desagradable como un insecto o excremento de algún perro, pero al final fue derrotada por la insistencia de la peli azul y se metió solo para encontrar un escaso espacio adentro, por lo cual no podrían estar de pie.

Tomo asiento junto a Michiru sobre el liso suelo de arenisca, luego tomo una foto de ambas con su teléfono para el recuerdo.

Adoraban este fuerte cuando eran niñas, en ese entonces sus mentes eran tan simples que se divertían con algo tan insignificante como tener una casita de piedra con un suelo arenoso.

Siguieron frecuentando este parque al menos una vez a la semana después de clases por años.

De hecho… la ultima vez que vinieron, fue cuando Nazuna le dijo que había pasado su ansiada audición, por lo cual seria un talento candidato a ir a Tokio y afiliarse a una agencia de idols.

Y unos segundos después, se transformo en un zorro rosa humanoide frente a Michiru, quien ante el extraño suceso y al creciente terror de Nazuna, intento calmarla y auxiliarla de todas las maneras, pero la reciente idol estaba tan aterrorizada y confundida que salió corriendo sin dejarse tocar, Michiru la siguió todo el camino hasta su departamento, intentando seguirle el paso a su inesperada velocidad, pero tras cruzar su puerta, Nazuna se negó a abrir mientras lloraba desconsolada y le pedía que la dejara sola.

A Michiru se le encogió el corazón al recordarlo, pero viendo a Nazuna a los ojos para que esta le devolviera una sonrisa cálida, sabia que ahora todo estaba bien.

Ni un niño o adulto a la vista, después de discutir un poco con la mirada, Michiru la tomo de la cintura para darle un delicado beso en sus suaves labios, Nazuna correspondió casi al instante profundizando el contacto con ella, no era que se avergonzaran de ello como para no hacerlo afuera, solo que aun era nuevo mostrarse afecto en público.

Mas considerando que no se supone que Nazuna, siendo una idol, le muestre demasiado afecto a nadie.

El delicado rose de labios se volvió un atrevido juego de lenguas, en momentos dejaban espacios para dar pequeños jadeos con nubes de aliento caliente.

Nunca lo habían hablado, pero en un principio, estaba dudosa de poder corresponder el afecto de Michiru apropiadamente, pero mientras mas experimentaban, realmente empezaba a ver lo encantador en besar a Michiru.

Una traviesa mano de la chica del abrigo rojo busco infiltrarse debajo de su propio abrigo, apenas encontrar uno de sus pechos, meterla bajo su copa y pasar su pulgar por su pezón, Nazuna gimió escandalosamente.

"¡Hahh~! Tienes las manos heladas…" Le advirtió mientras se ponía adorablemente roja al igual que Michiru.

"p-perdón, lo había olvidado" Por lo general, sus manos eran dos guanteletas peludas con unas adorables almohadillas en las puntas de los dedos, así que había olvidado que sus manos humanas se ponían tan frías en invierno que dolían.

Ante la repentina preocupación de Michiru, Nazuna le metió las manos en el abrigo sacandole un sencillo "¡eep!", subiendo a sus propios pechos, pinchando ambos pezones, a la vez que acoplaba sus manos al seno dándole un escalofrío a la peli negra.

"¿Cómo están las mías~?" Pregunto burlona viendo a Michiru intentando escapar de ella retorciéndose y riendo.

"¡Jajaja~! ¡Me haces cosquillas, y las tienes mas frías que yo!" Michiru no estaba poniendo mucha resistencia mas que poner sus manos sobre los hombros de Nazuna.

"Bien, al menos así puedo calentarme" le dijo con un tono perverso muy inusual en ella.

Ante esa respuesta, Michiru devolvió sus manos debajo del abrigo de Nazuna para imitar su travesura.

"Hah~ Haah~ Hah~" entre esa lucha de manoseo de manos frías, no se dieron cuenta cuando empezaron a gemir al punto de ser muy ruidosas.

Esta vez, Nazuna derribo a Michiru en el suave suelo de arenisca para besarla mientras seguían su toqueteo, hacia frio, pero los abrigos estaban empezando a estorbarles.

"Mamaa, ¿puedo ir a los juegos?" una vocecita aguda sonó a unos metros de donde estaban a punto de enrollarse.

Ambas chicas sintieron terror al escuchar esa voz infantil, se pusieron de pie y acomodaron todas sus prendas en su lugar para evitar tener que dar mas explicaciones de ser necesarias.

"Taro querido, el parque esta viejo, podrías cortarte con un metal o encontrarte un insecto, iremos a los juegos del centro del pueblo otro día" la voz de una mujer le explicó con paciencia a la vez que reanudaba su marcha tomando la mano del infante.

"Oh, mamá…" sonó decepcionado pero obediente al seguir el paso de su madre.

Michiru asomo la cabeza levemente por uno de los agujeros del fuerte, viendo a ambos alejarse.

Las dos dieron un pesado suspiro de alivio, la peor forma de ser descubiertas era por un niño pequeño en un parque público.

Lo ultimo que querían, era que Shirou o sus padres fueran a buscarlas a la estación por exhibicionismo.

"C-creo que mejor esperamos a esta noche… " Nazuna sugirió temblorosa, por lo general a Shirou no le molestaba, e incluso talvez le gustaría ver.

Michiru solo ahogo una carcajada post infarto al respecto.

"¿Quieres ir a la sala de juegos?" no tenia muchas ideas de como pasar el rato, pero la madre del chico le recordó que había una sala de juegos cerca del centro del pueblo.

"Vamos" Jugar un poco de hockey de aire sonaba bien.


En la oficina de contabilidad Janpei, un piso donde varios trajeados corren de aquí para allá y cumplen diferentes tareas.

Ichiro seguía con un pensamiento atorado en la cabeza, la incertidumbre y la impotencia lo estresaban a niveles de cortisol monstruosos.

Siempre que intentaba pensar que tal vez estaba siendo un paranoico o un estirado sobre el tema, la cara de Shirou se aparecía en su cabeza.

Ya había asimilado que no podía frenar a Michiru y a su vida intima, lo que lo molestaba, era que el albino parecía considerarlo mas como un cono de transito con pies que como el padre de Michiru.

Siendo objetivo, no sabia como resultaría el confrontarlo, el no tenia nada que pudiera darle alguna ventaja.

Temía que si Michiru terminaba en una relación abusiva, él no podría hacer nada para defenderla.

Se daba asco.

Su padre seguro le diría que era un cobarde por no tener agallas, pero no sabia si siquiera su padre podría hacer algo contra Ogami.

"Hey Ichiro, ¿como va todo?" Masao llego a su espacio ofreciéndole una lata de café.

"De maravilla" tomo la bebida fingiendo un mejor humor, no iba a decirle a Masao algún detalle que pusiera a Michiru en una situación comprometedora.

"¿Ves? te dije que todo saldría bien" el rubio castaño le dio una palmada en la espalda, para luego ir a otra estación a intentar hablar con la vecina de cubículo de Ichiro.

Volvió a su labor, intentando no sobre-pensar las cosas, no le compraría un consejo a su padre ni por un solo yen.


"No parece un ritual muy sano" Shirou le dijo a la arropada mujer después de traerle agua.

"Te juro que es la primera vez que pasa" gimoteo al tiempo que bebió del vaso de cristal dejando que diluyera el sake en su sistema.

"¿Qué es lo que te hace beber media botella de sake frente a un lienzo en media hora?" preguntó casi regañando a la mujer, olvidando por un momento que no se trataba de la chica tanuki.

"Suenas como Ichiro…" sonrió de lado recargándose en la almohada.

La pregunta ("¿Tan mal?") se atoro en su garganta, en cambio dijo "¿Deberás?"

"Deberían hablar mas, es un buen hombre, solo que se vuelve insoportable cuando algo no esta a su control" dijo humorosa, mirando al albino con cierta entrañabilidad.

"¿Quiere controlarme?" pregunto siguiendo su pauta y casi riéndose al respecto.

"No a ti, mas bien las situaciones, siempre quería estar en control desde que nos casamos, de los dos, él siempre fue el confiable, pero cuando se trataba de Michiru, discutíamos todo el tiempo sobre lo que debía o no debía hacer, de haber sido por él, probablemente ella habría terminado en ballet o música, yo siempre supe que era una atleta, esta demás decir quien ganó" rememoró divertida, pero sabiendo lo mucho que la chica amaba las competencias a Shirou le provocó poca gracia "pero luego de que Michiru cambió, empezó a mostrar un lado algo… desagradable, y cuando Michiru escapo, empezó volverse paranoico, temperamental y a desahogar su frustración conmigo…" declaro con algo de pesimismo.

"¿Acaso…?" la consternación y un creciente disgusto se notaron en su voz.

"N-no, para nada… eran mas comentarios quejosos, irónicos y lloriqueos que intimidaciones, solía decirme que de haber sido mas estricta ella no habría ni pensado el escapar, lo amo, pero… me vuelve loca a veces, al menos no lo ha hecho desde que volvimos a saber de Michiru" dio un largo suspiro tras finalmente decirlo frente a otra persona.

"…" estaba tan acostumbrado a definir el matrimonio como el de los Horner, que olvido lo que son los problemas maritales… incluso los de sus propios padres.

"Pero tu… has mantenido la cabeza fría desde que llegaste… quien sabe, tal vez él debería copiar una pagina de tu libro" se inclino levemente hacia Shirou.

"No querría leer mi libro, créame" la sola idea de darle un resumen a la mujer le daba escalofríos.

"¿Ahora te haces el interesante?" le pregunto burlona.

"No intento ser interesante..." dijo imitando su tono.

Shirou hasta ahora se percato de que la mujer estaba muy metida en su espacio.


La sala de juegos no era muy grande y en dos años no había cambiado mucho, algunos videojuegos, el hockey de aire, unos juegos en encestar, lanzar la bola a un montón de agujeros numerados, golpea al topo, maquinas de gachapon, un juego de la garra con una limitada selección de peluches, entre otras cosas.

Después de haber acaparado la mesa de hockey de aire por casi una hora, finalmente le habían dejado el puesto a un grupo de niños.

"espero que aun tengas dinero para las compras del fin de semana" le advirtió viendo lo emocionada que se había puesto sacando puntos en el juego de encestar.

"Claro que si…" inmediatamente después de decirlo, le dio una rápida ojeada a su cartera, lo mejor era no jugar mas por ahora.

Tal vez bajaron mucho la guardia, tanto que no notaron cuando unas caras desagradablemente familiares se les acercaron.

Los chicos que habían estado siguiendo a Nazuna las abordaron desde el camino a la salida, eran cuatro, usaban capuchas gris, roja, verde y uno con una negra al frente de todos ellos, este tenia cabello castaño, alrededor de unos veinte, una escasa barba y ojos cafés con unas ojeras alrededor de ellos.

Este pareció dirigirse a Nazuna, que inmediatamente se retrajo frente a ellos.

"Hola, oigan llevamos un tiempo viéndolas y nos preguntábamos si no quisieran acompañarnos a dar una vuel…" la fachada amistosa fue desecha por Michiru quien la interrumpió al instante.

"Pasamos chicos, pero gracias" la pelinegra se colocó entre ellos y Nazuna, manteniendo la menor hostilidad posible en su voz.

Este pareció ligeramente fastidiado por ser respondido de manera condescendiente.

"Bueno… no es exactamente una sugerencia, es mas bien un favor… no querrán hacer un escandalo… ¿o si, bestia…?" mientras decía esto ultimo, intento poner una mano en el hombro de Michiru, y fue respondido siendo tomado por la muñeca para sacarlo de balance y luego recibir una patada en el costado con una fuerza inesperada para alguien como Michiru.

Los otros chicos atraparon a su compañero igual de estupefactos.

"Ya que lo preguntas, si, haría mucho escandalo, mas si no se largan" Michiru dejo su fachada amable y les advirtió sin ningún escrúpulo en una voz muy severa que imitaba la de cierto albino.

Nazuna hizo su mejor esfuerzo para no esconderse detrás de Michiru y hacer saber que la apoyaba.

En el peor de los casos tendría que transformarse, lo cual complicaría mucho su estadía en el pueblo.

El chico de la capucha negra se vio altamente irritado, y los demás parecían seguirlo en lo que fuese a hacer.

"Vamos chicos, ya deberían saber aceptar un "no" por respuesta" una voz vagamente familiar llego a interrumpirlos.

Cabello largo azabache con dos impecables mechones sobre los hombros y ojos del mismo color, piel muy pálida y vestida en una simpática sudadera de conejo blanco.

Era Haruna, del santuario, Michiru intento no sonreír al verla y por lo visto estos chicos no sospechaban ni un poco de la recien llegada, pues su primera accion fue intentar convencerla.

"Son putos beastman… ella es Nazuna, es una celebridad de su mierda de ciudad" el de la sudadera negra lo dijo con ponzoña, como si esa información debiese poner a la multitud que se formaba a su alrededor de su parte.

Oh si, ya habían llamado mucho la atención.

Haruna les dio a ambas chicas una mirada minuciosa, invadiendo levemente su espacio.

"Se ven como chicas normales para mi" lo dijo encogiéndose de hombros, para molestia de la sudadera negra, pero luego este puso una sonrisa muy arrogante.

"Entonces, no tendrán problemas en hacerse una prueba ¿o si?" saco una bandita que era familiar para las tres chicas, pero Haruna ni se inmutó a diferencia de las otras dos.

La magia ya estaba hecha.

Un chico alto con un mohicano y robusto con una chaqueta amarilla empujo al castaño alejándolo de las chicas.

"¿Qué, eres un puto policía? Eres uno de esos idiotas que va por ahí con bates de béisbol y navajas jodiendo a la gente ¿No es cierto?" le recriminó con bastante enojo y no guardando su lenguaje.

Eran un grupo de seis chicos con cara de delincuentes y no se veían nada felices por el reciente espectáculo.

"¡Protegemos el puto vecindario tarado, deberían agradecernos!" el gordinflón de sudadera verde empujo de vuelta al de chaqueta amarilla, desatando un infierno de empujones, que luego se convirtió en una trifulca.

Haruna les dio una señal a ambas chicas para empezar a moverse a la salida.

"¡Jodete! nadie le pidió a los antibeastman que vayan por ahí jugando a los nazis" Se escucho detrás de ellas.

"Salgan de aquí o yo mismo les pateare el culo" le siguió otra voz.

"Acosando a chicas, vaya pedazos de mierda" fue el ultimo grito legible que escucharon.


"Jajajajaja~ dios eso fue genial" Haruna se desencajo de risa una vez a una distancia considerable del árcade.

"Gracias por eso Haruna, es una chica del lugar que te mencione" agradeció a la secreta chica conejo y luego le aclaro a una confusa Nazuna.

"No hay problema, es un botón de emergencia que aprendí para zafarme de algunos cazadores, funciona mejor en lugares concurridos, aunque no es tan efectivo como tu patada" alardeo y luego elogio a Michiru.

"Shirou me enseño algo de defensa personal, se le da muy bien golpear a los malos" Esas pequeñas lecciones en esa bodega de equipo de jiujitsu (o su gimnasio privado) se aplicaron especialmente bien ahora.

"Me llamo Haruna, mucho gusto, aunque creo que ya nos presentaron, eres Nazuna ¿no? la de la propaganda de Animacity" Haruna dio en el clavo.

"¿S-solo me conoces por eso?" Nazuna se vio ampliamente decepcionada al ver que la primera persona que la había reconocido además de Sawada y los cazadores, solo la conocía como una chica de un poster de la ciudad.

Haruna sonrió burlona.

"También escuche muchas de tus interpretaciones, no soy tanto una fanática, pero me gusta como cantas" le dio el gusto, obteniendo una enorme sonrisa de satisfacción de la peliblanca.

A Nazuna ya le agradaba.

"¿Quieren que nos sentemos? Lo mas lejos posible del árcade por supuesto" Haruna les ofreció considerando que no había podido hablar tranquilamente con Michiru la ultima vez y no tenia muchos conocidos de su edad.

"Conozco un lugar, aunque esta en el barrio comercial… ¿no te molesta?" Michiru no considero prudente alejarse de casa, pero le inquietaba alejar a la coneja del santuario.

"Para nada…" Haruna calmo su inquietud.

Fueron directo donde Sawada, de seguro seguía abierto, y no había tanta gente como para resaltar otra vez.


Shirou tomo un sorbo de un improvisado café.

Después de una interesante charla con Minorin, la había dejado sola para descansar en su cuarto.

Había recibido demasiada información en muy poco tiempo, no era de su incumbencia y tener esa información no lo ponía muy cómodo.

Pensó en hacer cualquier cosa para distraerse, incluso la tv humana parecía buen candidato, hasta que su teléfono empezó a vibrar, al ver el identificador, vio que se trataba de un numero desconocido.

Al contestar, Shirou solo escucho un largo desplante al que le puso total atención, una media sonrisa se formo en su semblante.

"Fuiste muy inteligente al llamarme Cletus, no te preocupes, me encargare de lo demás" colgó para luego salir de la casa, cerrando con seguro para que Minorin no tuviese visitas indeseadas, luego subirse a la van y arrancar.


La visita con Sawada fue corta, las recibió cálidamente mientras compartían chocolate caliente, hablaron animadamente por dos horas y mantuvieron en incognito los detalles de la identidad de Haruna.

"Vuelvan pronto…" Sawada les dijo estoica pero cortésmente, antes de que salieran por la puertilla.

Al final se despidieron de Sawada bajo un oscurecido cielo para hacer lo mismo con Haruna.

"Este es mi numero y el de Shirou, si te metes en problemas, mándame la ubicación sin decir mas, iremos en un parpadeo" la sola idea de que esos idiotas fueran tras Haruna en represalia por ayudarlas le quitaría el sueño.

"Gracias Michiru, espero no usarlo, fue un gusto verlas, agregare sus contactos cuando llegue a casa" Haruna emprendió su camino y era mejor que ellas siguieran su ejemplo.

Después de una corta caminata a través del conocido vecindario, finalmente llegaron a la puerta de la residencia Kagemori, al entrar, se encontraron con Ichiro, sentado en la mesa, habiendo llegado hace nada.

"Hey chicas, ¿se divirtieron?" las saludo con buena cara, estaba tranquilo sabiendo que había sido una tarde solo de chicas.

"Si papá, fue divertido" Lo mantuvo simple para evitar mencionar a los antibeastman, aunque por su modo de trabajar, pudo deducir que no eran muy organizados como los asaltantes de carretera.

Probablemente eran mas simpatizantes que cazadores en regla.

"Hola a todos…" Minorin vino desde el pasillo viéndose algo desarreglada, denotando que acaba de despertar.

"¿Mama, estabas dormida?" Michiru le pregunto con cierta gracia, probablemente se había esmerado mas de la cuenta desde temprano "¿No viste a Shirou?" le pregunto con disimulo, pues tenia que contarle lo que acababa de pasar.

Minorin se cohibió ante la mención del albino, les dio un largo vistazo a todos, especialmente a Michiru.

"Y-yo… si, creo que salió hace rato, n-no me dijo a donde iba" Respondió entre tropiezos.

El par de chicas se preocupo ante esta información.


En uno de los caminos a las afueras de Reiwa, una figura robusta se movía tan rápido como podía atraves de los árboles.

Su ultimo escondite se estaba plagando de puñeteros cazadores, ellos sabían que estaba en aquella parte del bosque y cada vez se adentraban mas en el, tendría que cruzar la carretera para ir al otro lado de la arboleda y esperar que no lo siguieran.

Esto no podría ser, pues un vehiculó llego mucho antes de que siquiera pudiera pensar en esconderse y se detuvo justo junto a él para su calvario.

Era una van, este temió que se tratara de mas cazadores, hasta que vio que solo tenia un conductor.

...

Shirou le dedico un largo vistazo desde el asiento del conductor al hombre mayor que parecía sin habla, pues juraba estar viendo a un puto fantasma.

El peli níveo le sonrió ampliamente

"¿Quieres que te lleve?" le hablo como lo haría un viejo amigo.

"Billy… ¡lobo cabron de mierda jajajaja~!" Vanko soltó una risotada al tiempo que saludaba al albino con pura alegría.

Abrió la puerta corrediza de la van sin pensárselo un segundo mas y salto al asiento trasero.

Shirou metió el pedal justo antes de que los cazadores salieran del laberinto arbóreo y lograran ver no mas que una van alejándose en el camino.


Espero que les haya gustado, si es el caso, dejen comentarios, un voto o lo que les salga del corazón, espero verlos lo antes posible.

Me despido.