Un hombre mayor de cabello rojo en un corte pulcro y maduro, conduce un auto que podría ser vendido como piezas en cualquier momento por la carretera, su nombre es Cletus, un habitante del santuario de Reiwa, estuvo en el interrogatorio de Shirou a todos sus vecinos hace un par de días.

Este se dirige a un restaurante de pollo frito de una cadena popular a las afueras del pueblo.

Al entrar al inmaculado establecimiento casi vacío, se encontró con solo dos hombres sentados en una mesa apartada del mostrador cerca de una solitaria área de juegos… ambos perecen discutir.

"¡Cuando… NO escucha, cuando te cambias el puto nombre, le avisas a familiares Y amigos, no te desapareces como si fueras Bin Laden!" El hombre mas grande de cabello negro corto, terminando en una punta hacia atrás, cuyos músculos parecían apunto de romper una sudadera gris que lo cubría por completo, le gritaba a un tipo de cabello blanco con la complexión de un mocoso delgado y con algunos músculos ocultos.

"No puedes decir ese nombre en publico… hola Cletus" Shirou noto el arribo del pelirrojo ignorando el sermón del grandulón.

"Billy… Vanko" los saludo antes de tomar asiento en la misma mesa.

"Gracias por no venderme rojo, ah oye, ahora se llama Shino" Vanko se dirigió al pelirrojo como si acusara al lobo con alguien mayor.

"Shirou…" El albino corrigió con molestia, la conversación iba bien hasta que le menciono que se cambio el nombre al irse a Animacity.

"Billy, Shirou, Avidya, te crees una puta estrella de cine, nunca fuiste modesto con los nombres" Se burlo el pelirrojo sin consideración.

"Y ustedes idiotas nunca fueron buenos quedándose fuera de problemas" Shirou respondió en un tono malhumorado.

"Solo ayudo al gordo a no acabar en prisión" Señalo a Vanko haciendo que este le lanzara una mirada aguda.

"Y es sorprendente, siempre creí que el que acabaría en prisión serias tu" Cletus miro al lobo con bastante disgusto.

"Mira quien habla de acabar en prisión…" le escupió sin tener efecto en el albino.

De poco en poco, los tres comenzaron a reír en voz baja, reviviendo una vieja interacción.

"¿Qué has hecho Clet?" Shirou le pregunto suavizando su humor de una manera inusual.

"Tengo una casa de empeño, me costo un poco pero ya estoy establecido, tengo dos empleados humanos" Presumió ante el albino "¿Sigues siendo el guardaespaldas de Natalia?"

"Ahora es Bárbara, ahora trabajo en seguridad publica en Animacity" Respondió levemente orgulloso.

"¿Jefe de policía…?" Adivinaron ambos, recordándole a Shirou que fue el puesto que solicito primero y que Bárbara le negó bajo el motivo de que temía que enloqueciera de poder.

"No, agente especial multipropósitos" Intento esconder el bajón de ánimos.

Ambos lo notaron e intentaron no hablar de mas.

"Creo que fui despedido" el mas grande les dijo sin humor, datando su situación.

"No perdiste tanto, el lugar era un asco, te dije que trabajar con los gorilas seria una perdida, si quieres puedo despedir a alguno de mis empleados y te contrato… cuando te saquemos a la policía de encima" Vanko había buscado un trabajo por iniciativa propia, por lo cual no le había ofrecido antes.

"Eso no será sencillo…" Shirou les aseguro a ambos, deprimiendo el ambiente, mas con las soluciones que tenia en mano.

...

"¿Sabes? me sentí un poco triste porque no me saludaste frente tu novia apenas-legal, por un momento creí que no me habías reconocido, pero me alegré de encontrar tu numero en mi buzón ¿Cómo se llama?" Cletus saco el tema de la nada en la voz mas burlona que podía sugerir.

Shirou pareció enormemente dudoso…

"se llama Michiru… por ahora no hablaran con ella" Les advirtió a ambos.

"Lo comenté porque esta afuera…" Señalo circunspecto la ventana del restaurante.

...

...

...

… Rígido, el albino dirigió la vista a la ventana junto con los otros dos.

En efecto, la chica del abrigo rojo y bufanda negra… en su forma humana, evidentemente extenuada y ligeramente despeinada, estaba parada fuera del restaurante, con una expresión que le provocaría terror a cualquier niño, queriendo clavarle la mirada al peli níveo a través del vidrio.

Fue una de las pocas veces que alguno de los dos vio a Billy genuinamente alterado.


Sin cruzarse palabra, Michiru termino sentada junto a Shirou…

Los cuatro estaban en un silencio sepulcral ante la pesada presencia de una chica que media alrededor de uno sesenta.

Nadie asustaba a Billy, pero si el estaba asustado, ellos estaban asustados.

La mesera les trajo a la mesa una caja de tenders de pollo con una salsa navideña "Provecho, avísenme si necesitan algo mas" les dijo cortes pero evidentemente agotada por estar en el ultimo turno antes de caminar lejos de su mesa.

"En cierta manera… me alegra que Shirou tenga amigos, aunque nunca imagine que los encontraríamos aquí" Empezó a hablar con una cordialidad extraña para la situación, pero luego su voz se volvió acusadora "¿Pero sabe que lo hemos estado buscando?"

"Lo se…" Vanko respondió con resignación.

"¿Por qué lo hizo?" le recriminó ella con un enojo anunciante "No solo fue algo horrible, también puso en problemas a los demás en el santuario, eso podría hacer que la gente del pueblo desconfíe de los Beastman para siempre"

"Michiru…" Shirou intento tranquilizarla un poco, sabiendo que ella y su sentido de la moral, podían hacer esto escalar a una discusión fuerte.

"Saikawa descubrió que soy un beastman…" Empezó por ahí.

"Ese no es motivo…" Michiru bufó entre dientes viéndolo con reprobación.

"Aun no acabo Menchiro…" Vanko la detuvo en su amonestación.

"MI-CHI-RU" El albino sujeto a la irascible chica por la cintura para evitar que se trepara a la mesa y pisara la comida.

El hombre pelirrojo ahogo una risa discreta al ver como el ambiente se volvía menos pesado con el curioso temperamento de la chica y el como su viejo amigo luchaba para mantenerla en su asiento.

"Lo descubrió… pero no me entrego a los antibeastman, en su lugar, me dijo que podíamos llegar a un acuerdo de beneficio mutuo, se aparecía cada cierto tiempo por dinero a cambio de su silencio" Vanko agregó algo que cambio la perspectiva un poco.

El semblante de Michiru se volvió mas suave, mientras Cletus ponía una cara amarga "Te dije que debimos echarlo en una caja, no es homicidio si murió unas horas después de haberlo enterrado" Decidieron pasar ese comentario por alto.

"Era un imbécil, mas aun si creía que iba a quedarme de brazos cruzados…. mientras eso pasaba, contrate a un investigador para tener algunos trapos sucios de Saikawa y así emparejar las cosas y de hecho logro encontrar algo, pero cuando me reuní con él para el pago de la cuota… me dijo que ya no me necesitaba… porque ahora el sabia de otro beastman, la chica dentro del santuario… creo que se llama Haruna…dijo que quería otra clase de favores" Vanko lo informo con disgusto, recordando la expresión altiva y falsamente amable del oficial.

Michiru sintió como se le revolvía el estomago al mismo tiempo que recordaba el amable rostro de la chica que les había salvado el pellejo ese mismo día unas horas atrás.

"Si sabia de ella, no pasaría mucho para que supiera de los demás, me dio un día de ventaja para largarme del pueblo… pero no lo dejé terminar, merecía ser silenciado, así que lo hice" Vanko había perdido los estribos, pero también lo habían puesto contra la pared.

La chica de abrigo rojo no cabía en la conmoción, no lo aprobaba, pero… cuando se transformó por primera vez, ningún policía la ayudo nunca…

E incluso a veces, pedirle ayuda a un policía resulto incluso peor.

"La civilización tiene reglas, lo se muy bien, pero algunos humanos no siguen sus propias reglas, eso te empuja a un abismo… no tienes cara de asesina como los tres aquí, pero siendo una beastman, seguro sabes lo que es ser perseguida" Golpeo una fibra sensible en Michiru.

"Lo se…" Murmuro mirando la mesa, de haber tenido la capacidad… probablemente hubiese hecho una locura cuando se hubiese visto acorralada por los cazadores.

Shirou miro al hombre grande advirtiéndole el cuidar su tono con ella.

"¿Cuál es la idea?" el hombre de cabello rojo interrumpió, cuestionando a su colega de cabello blanco.

"La idea principal es trasladarte a Animacity… no podemos ofrecerte inmunidad o algo parecido, pero si los humanos llegan a exigir una detención, hay una regulación especial que dicta que si un beastman fugitivo es arrestado en Animacity, este cumplirá su sentencia en la ciudad, para evitar que su vida peligre en una prisión humana" le explicó sin muchos ánimos para disgusto de Cletus.

"Oye… ¿no decidiste eso solo porque ella esta aquí verdad?" Cletus le lanzo al albino acusador para pánico de Michiru e irritación del mayor.

"Los antibeastman harán pedazos la ciudad si venden a Saikawa como un mártir, tenemos que poder responder a la prensa" Shirou respondió de vuelta.

"No me molesta..." Vanko se adelantó a cualquier discusión "Desde que pasó, me hice a la idea de ir a prisión, que lo haga con los míos es un bono" les informo con cierto buen humor.

Cletus chasqueo la lengua, pero no podía interceder mas si era inevitable.

"… Llamare a Bárbara para que envíe un transporte" Shirou sonó por demás aliviado de que todo resultara tan bien.

Michiru compartió esa dicha al ver que el lobo había llegado a una resolución pacifica sin ella.

Sin ella…

"Aun no…" Vanko corto esa alegría en dos "Aun no te lo he dicho todo… Saikawa tenia un contacto en una ciudad vecina, no son cazadores comunes y no están armados con los juguetes de siempre, usan artillería real, son de la rama mas extremista de los Anti-beastman y ya están en el bosque" Les informó a los tres con bastante seriedad "No me iré a ningún lado si ellos están acechando el santuario, por eso necesito tu ayuda"

"Vanko…" Shirou quiso detenerlo viendo que esperaba de él.

"Denme un par de días y conseguiré algunos juguetes" Cletus empezó a animarse mas de lo necesario.

El par se vio espantado por lo que se aproximaba…

"No será necesario… me encargare yo de detenerlos, sin que haya necesidad de matar a nadie" Shirou se apresuró sin tomar en cuenta que había dejado a la chica pelinegra con una expresión dolida.

"¿… Por qué tan considerado con los humanos de repente?" Cletus le interrogó con algo de sospecha.

"…" Shirou no supo como responderles y le molestaba tener que hacerlo en primer lugar.

"No vamos a juzgarte, pero si no tienes filo, entonces necesitaremos toda la ayuda posible" el mas grande le dijo.

"Puedo hacerlo solo" Shirou sonó bastante tosco para el gusto de todos.

De alguna manera, a los dos mayores eso les trajo recuerdos aterradores.

"… bien, puedes hacerlo a tu manera, pero no iré a ningún lado mientras los cazadores sigan por aquí" el mas grande impuso firmemente pese a la reciente intimidación.

"Esta bien, si algo sale mal… y no lo hará, pueden hacer lo que quieran, pero hasta entonces no te quiero en las calles o merodeando en el bosque" Shirou esta vez se mostro terminante con ambos, ninguno mostro alguna otra objeción.

"Tengo un almacén donde guardo mercancía que no cabe en mi tienda, puede ocultarse ahí, pero no se como aprovisionaremos al grandulón hasta entonces" Se refería a comida, agua, entre otras cosas.

"Esto lo cubrirá" Shirou saco su billetera, colocó cincuenta mil yenes en billetes de diez mil en la mesa sin vacilar, los otros tres vieron la cantidad patidifusos.

"Si que lo hará, yo me ocupare de todo" Cletus salió rápido de la impresión para tomar el dinero.

"Shirou… eso es para…" Las compras navideñas, pero no pudo terminar la frase.

"Pasare por un cajero luego" Le aseguró mirándola rápido con seguridad "Mas les vale no mal usarlo" se dirigió al par.

"Si claro, llámanos de vez en cuando Billy, es bueno verte, un gusto niña" El pelirrojo se puso de pie y se dirigió a la salida, pues no parecía haber algo mas que decir.

Tras levantarse de su asiento, Vanko le extendió a Shirou una USB roja.

"Es lo que conseguí de Saikawa, úsalo según tu criterio, fue un placer" Vanko inclino la cabeza cortésmente hacia Michiru para luego ir detrás de Cletus.

El par se quedo en sus asientos, digiriendo la nueva situación.

Detrás de la barra, un empleado con una expresión desesperada esperaba ansioso la hora de apagar la freidora, pues tras eso, ya no habría mas pedidos aun si no era la hora de cerrar.

Solo un poco mas y seria libre.

"Disculpe ¿podemos agregar algo mas?" el albino junto con al chica se aparecieron frente a la barra.

A la sola mención de eso, el empleado solo mostro una espeluznante sonrisa forzada antes de tomarles el pedido.


Ahora de vuelta en la van, Shirou conducía de regreso al pueblo, con Michiru en el asiento del copiloto sosteniendo una cubeta de pollo frito.

Necesitaban una coartada.

"No has dicho ni pio desde que salimos del restaurante, se que quieres decir algo" aun quería preguntarle si alguien la había visto volar hacia acá, pero no le tocaba hacer las preguntas.

Michiru tomo una pronunciada bocanada de aire

"¿Quiénes son ellos? ¿Por qué te llamaron Billy? ¿Por qué no me dijiste sobre ellos en el santuario? ¿Por qué apagaste tu teléfono? ¿Por qué les dijiste que lo harías solo?" hablo cada vez mas rápido sin dejarlo responder alguna de sus preguntas.

Una vez se detuvo este busco por donde empezar a responder.

"Son... viejos conocidos, míos y de Bárbara, no te los presente porque no sabia como abordarlos… me lo estaba pensando con detenimiento para hacerlo, hay un par de cosas que saben de mi que podrían sonar mal…"

La mirada acusadora de Michiru le exigía que siguiera hablando.

"Estábamos con una facción especializada en proteger a los beastman de los humanos en diversas comunidades en varias partes del mundo, pero al final acabamos en Asia, realizamos varios movimientos contra los antibeastman, algunas eran confrontaciones directas, pero la mayoría era guerra o sabotaje mediático, le arruinamos la vida a varios políticos antibeastman para asegurar la posición y los derechos de los beastman, éramos como un millar de miembros, Vanko y Cletus son dos de ellos"

"¿Por qué no viven en Animacity?" Era raro que conocidos de Shirou prefirieran vivir ocultos entre los humanos.

"Animacity es una idea controversial también para los Beastman, no a todos les gusto el concepto, fue una de las razones por las cuales Bárbara se distanció de la facción"

"Sabias que Vanko lo había hecho"

"No te lo dije porque creí que podría convencerlo de entregarse en Animacity, ya había asumido que el era el culpable, solo no sabia las circunstancias" Se explico sin quitar los ojos del camino.

Michiru se lo pensó un poco, pero su inseguridad la hizo preguntar.

"¿Qué cosas no querías que supiera?" Se volvió severamente acusadora.

… Ante la falta de respuesta del albino se vio mas molesta.

"Robamos un banco…" Fue como arrancarse una bandita, se encogió en anticipación para…

"¡SHIROU!" Por un momento sintió su oído zumbar.

"No herimos a nadie, solo queríamos documentos que el gobernador tenia guardados sobre una nomina de políticos afiliados a grupos antibeastman, no queríamos dinero… bueno, Cletus dijo que debíamos llevarnos algo para despistar" Recordó esa maniobra demente del pelirrojo.

"¡Ughhhh!" Se revolvió el cabello intentando no perder el control y dejar pasar esta, quería asimilar que era por un buen motivo, pero seguía siendo un jodido robo.

"…" No sentía que nada que pudiese decir podría mejorarlo.

Michiru decidió pasar a su otra inquietud.

"… tampoco les dijiste que soy tu compañera" con una ligera molestia le murmuro.

"¿eh?"

"Les dijiste que lo harías solo, cuando sabemos que no será así" era su compañera, no la había hecho a un lado en todo el ultimo año y no lo iba a hacer ahora.

"Hay otra razón para eso" Le informo delatando algo de seriedad.

"…" Michiru espero esa razón en silencio.

"No quiero que te involucres, porque podrías llegar titubear si tienes que herir a un humano, eso podría hacer que te hieran a ti y aun si lo hicieras podría ser demasiado para ti" Explicó con remordimiento, no era la mejor razón, pero era la única que necesitaba.

Ya le pesaba dejar que Michiru se involucrara con los brutos a los que el se enfrentaba en la ciudad, pero para esas situaciones Michiru era bastante competente, tampoco quería menospreciarla.

Pero extremistas armados era otra historia.

"¡Pude encargarme de los humanos que se metieron a la ciudad el año pasado y te ayude con Sylvasta!" le bramo llena de indignación, creyó que no volverían a tener esta charla nunca.

"Sylvasta fue una situación de emergencia, y con los secuestradores, te encargaste de uno de ellos desarmado, estos son lunáticos y no creo que su plan sea noquearte con gas" Siguió hablando firme.

"…"

"Estas visitando a tus padres, deberías priorizar pasar tiempo con ellos…" Ante la inminente venida de mal humor de la chica, quiso restarle importancia al asunto.

"No voy a titubear" Lo interrumpió mirándolo fijamente.

"Michi…"

"Lo prometo, no te voy a frenar… y hare lo que se deba hacer" Ahora parecía una súplica, no aceptaría que la apartara ahora.

El mayor sentía la molesta frustración de no poder disuadirla creciendo, pero al final tuvo que tragársela.

"… Hablaremos de eso luego, no tiene caso decidirlo si no sabemos que hacer primero" Decidió desviar el tema por ahora.

Michiru se sentía insatisfecha.


Nazuna estaba comiéndose las uñas estando a solas con los padres de su amiga, pues otra de las cosas que ellos no sabían de Michiru… era que podía volar.

Después de saber que el pasmarote de Shirou apago su teléfono y bajo las raras circunstancias, Michiru empezó a pensar lo peor, a ojos de sus padres y aun con sus cuestionamientos, abrió sus alas y salió en su búsqueda usando la nariz del propio lobo.

Desde entonces el hombre estaba parado frente a la estufa con una expresión perdida, incapaz de dar alcance a la situación o empezar a hacer la cena de la cual esta noche era el responsable.

La mujer en el yukata se mantenía en silencio intentando pasar la atmosfera tensa sin enloquecer, pero no estando menos consternada que su marido.

No sabia que decirles a ambos… y afortunadamente no fue necesario.

La van llego y se estaciono lentamente en la entrada anunciando la llegada del par.

"Disculpen la demora" Michiru entró con la inadvertida cubeta de pollo, poniéndola en la mesa, simulando la jovialidad que tenia hace un rato, el albino entro detrás de ella atrayendo la atención de ambos padres.

Ichiro le dedico una mirada absorta… no había reprensión alguna, solo confusión.

"Puedes volar…" Minorin fue la siguiente en hablar, habían pasado muchas cosas e intentaba estar preparada para todo, pero no anticipo algo así.

Michiru sintió un empacho con saliva.

"Oh… eso, y-yo, es c-complicado de explicar" Se enredo en sus propias palabras, no pudiendo recordar la primera vez que la alcaldesa se lo explicó.

Victima del pánico, Shirou decidió cubrirla un poco.

"L-la alteración genética que recibió Michiru es un poco mas compleja que la de un beastman normal, esas transformaciones son fuera de lo común incluso para nosotros, pero Michiru lo tiene todo bajo control" Resalto eso último para favor de la tanuki, quien se mostro orgullosa de ello ante sus padres.

Minorin pareció comprar la explicación viéndose un poco reconfortada, aun se mantenía dudosa, pues aun era mucho para procesar, pero Ichiro encontró eso inconcebible.

¿Enserio tomaría la palabra de ese hombre así nada mas?

"¿Entonces es todo, puede volar y no nos dijo nada?" Ichiro empezaba a notar un patrón y empezaba a molestarlo.

"L-lo olvide por completo, últimamente me es tan normal que olvide que no se los había contado" Michiru se excuso, pero su padre no parecía convencido.

"También parece no tener problemas para sobrevolar el pueblo sin cuidado…" Ichiro agregó de manera recriminante, no hacía Michiru… si no hacia el albino.

Minorin a este punto solo pudo suspirar en silencio.

La chica quiso replicar, pero Shirou suavizo su semblante y se inclino un poco en señal de disculpa hacia ambos.

"Lo lamento, eso fue mi culpa, quise dar un paseo y me olvide de la hora, Michiru debió preocuparse" lo dijo como si no fuera la gran cosa "Por lo otro… es mas bien un hábito, la ciudad es relativamente grande y confusa, toma tiempo llegar desde un lugar a otro, el volar es bastante conveniente para ella y si me lo pregunta, es mas seguro que ir a pie por las calles sola o en autobús, pero es cierto, tendrá mas cuidado ahora" Añadió con apuro.

"S-si, lo tendré" Michiru respaldo al mayor, estaba sorprendida de lo acomedido que Shirou estaba siendo aun frente a otras personas.

"¿No se necesita licencia para eso?" Ichiro preguntó de manera impasible, Shirou tuvo una reacción un tanto brusca en su porte, tensándose al respecto.

"¿Le pediría una licencia a un ave para volar?" Shirou intento sonar humoroso y no sarcástico.

Michiru sintió el sudor frio emerger de su nuca, pero su padre solo suspiro, viéndose mas fastidiado que de costumbre "… Solo que tenga cuidado" termino para irse rumbo a las habitaciones.

"¿No vas a cenar?" Minorin le preguntó levemente preocupada por su reacción.

"Comí algo en la oficina, no tengo hambre" No tenia caso continuar haciendo la cena.

Todos los presentes se sumergieron en el silencio, pero la cena los esperaba, todos tenían demasiado en que pensar.

Michiru pudo ver como afuera empezaba a nevar por segunda vez desde que habían llegado.


...

"Bueno, sabia que en mil años podrías haber hecho una estupidez como esa" Nazuna en forma de zorro y en pijama, miro agobiada al albino.

Una condición de Michiru, es que Nazuna también debía saber su pequeño secreto, pues estaban en una posición muy personal para reservarlo de ella, pero realmente no podía decir que fuese peor que casi destruir una ciudad.

Además, según lo dicho por Shirou, eso ocurrió antes de que alguna naciera, así que a este punto no podía fingir estar indignada.

Michiru también en una pijama sencilla, intentaba ya no pensar en ello… fracasando "Espero que no perjudicaran a nadie inocente con eso"

"El banco asegura perdidas, que el estado de Texas reclame" Shirou respondió usando el ordenador de Michiru, quería ver que había encontrado Vanko sobre Saikawa, el par de chicas se acercaron a ver que hacía.

"Entonces… tus amigos son ancianos" Nazuna no pudo evitar encontrarlo divertido y provocar al albino con el tema.

Michiru oculto una sonrisa ante esto.

"Eran chicos cuando los conocí" Se excusó con molestia.

"Entonces eres el hermano mayor de dos ancianos" Siguió Michiru, tocando el tema con una aguja y una sonrisa burlona.

"Son veteranos" Shirou murmuró cayendo en su juego.

"Entonces eres un súper veterano hermano mayor de dos veteranos" ya ni siquiera se esforzaba en replicarle y aun así las risitas de ambas lo estaban sacando de concentración.

"oh" Shirou solo espeto eso al abrir la carpeta importante que venia en la usb, después de trastear con el expediente de Saikawa, encontró lo que Vanko iba a usar para que lo dejara en paz.

"Wow" ambas chicas se retrajeron al verlo.

Saikawa no le tenia tanto desprecio a los Beastman después de todo, pues aparentemente, era muy activo en sitios y mercados ilegales, buscando la forma de comprar una beastman… una esclava para ser exactos.

Y no era solo como compañía, pues aparentemente este tenia aficiones fuertes para la cacería y la tortura.

El resto eran imágenes de muestras, algunas peores que otras.

"El tipo era un puto fenómeno" Nazuna escupió de la nada, sintiendo asco al respecto "ahora lo del banco ya no se ve tan mal"

"Mi parte la use para pagar la universidad de Bárbara, no se lo digan" Agrego por ultima vez para enterrar el tema.

Empezó a teclear rápido, para asegurarse de que la computadora de Michiru no tenia algún virus que desapareciera la evidencia, además de enviar copias a un servidor personal en Animacity.

"¿Qué haremos con esto?" Michiru pregunto insegura y repelida de seguir viendo.

Esperaba que sus padres no quisieran entrar de repente.

"Tengo algunos contactos en medios de Japón que pueden difundirlo, pero profundicemos un poco primero, quiero saber mas de con quien estaba relacionado Saikawa" Explicó en una voz seria "Es mejor ir a dormir…"

No lo había notado en un principio, pero el futon que le habían prestado ya no estaba.

Miro acusador a Michiru quien se estaba metiendo en su cama junto con Nazuna sin vergüenza alguna.

"Puedes dormir aquí o en el suelo" Michiru levanto la sabana, invitándolo con una voz juguetona.

"Tienes un sofá en la sala" Shirou le recordó con obviedad, por un momento sonriendo de manera burlona.

"Ven acá…" Le ordenó cambiando su tono juguetón por uno terminante.

Rodó los ojos, de todas maneras hacia demasiado frio.

Se metió reacio a la cama e intento ocupar un extremo de la misma, pero ambas lo desplazaron al centro por la fuerza, para luego acoplarse a él como a un peluche y usarlo como almohada.

Pese a la leve molestia y la falta de consideración con su consentimiento, encontró esto muy cómodo.

El calor de los tres juntos empezó a hacer muy acogedor el ambiente, la nevada de afuera solo hacia mas apetecible el contacto dentro de aquella sabana.


Recuerden dejar comentarios y votos, los espero en la próxima.