¡Yaestá aquí el siguiente cap! ¡Por fin veremos el baile de navidad! Así que prepárense, por cierto, les recomiendo escuchar la canción Magic Works (Si, la que sale en el cáliz de fuego) cuando lleguen al * se que les gustará disfrútenlo!
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Los días pasaron volando, la euforia por los recién llegados se había calmado un poco, y a Hans le parecía que no le alcanzaban las horas del día. Entre la escuela, sus amigos y Elsase llevaba demasiado tiempo, y ni hablar del P.E.D.D.O. que Hermione estaba mas que decidida a que fuera una realidad, por lo cual el papel de el pelirrojo al ser su mejor amigoera ayudarla con todo lo que pudiera, aunque no estuviera del todo de acuerdo.
— Vamos Hans piensa en cuantos Elfos como Dobby vamos ayudar . – Le dijo cuando ambos se dirigían a las cocinas.
—Lo sé, Hermione pero vuelvo a preguntar ¿porque debo ayudarte con esto? Todos piensan que la plataforma para defensa de los Elfos es ridícula incluso Elsa se rio en mi cara.Pídele ayuda a Malfoy después de todo es tu novio.
—No me menciones a Draco, le dije que libere a su Elfo y no quiere hacerlo .
—¿Estas loca? – contestó. -¿Tienes idea lo que Lucius Malfoy le hará si llega a liberar a su Elfo ? Además, Hermione, a los Elfos les gusta su trabajo .
—¡Claro! Porque están obligados a decirlo, si no son castigados.
—Como sea, te ayudaré en lo que pueda con la condición de que me ayudes con la introducción del trabajo de encantamientos.
Entre tanto jaleo Hans no había tenido tiempo de escribirle a Anna pero extrañamente ella tampoco lo habia hecho, quizá estaba ocupada jugando con Kristtof, sentía un poco de celos de ser remplazado por su mejor amiga.
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Elsa se encontraba en su sala común, terminando la introducción del trabajo que Snape le habia dejado.
La rivalidad que tenia con Hermione le hacia esforzarse el doble, ambas eran las mejores de sus casas por lo cual no era raro que fueran favoritas de los profesores.
—Oh, Elsa. No pensé encontrarte estudiando en nuestra sala común, normalmente sueles hacerlo en la biblioteca —le dijo el rubio dejándose caer a uno de los sofás —Pensé que estarías con Hans.
La chica levantó la mirada de su libro para prestarle atención al joven —No queria que nadie me molestara, estoy terminando el trabajo de pociones que nos dejó Snape —Cerró su libro para dejarlo a un lado —quedé de verme con Hans mas tarde, de seguro debe seguir con Granger en las cocinas intentando liberar a los Elfos, con esa tontería de la P.E.D.D.O ¿Qué pensaba Granger con esa ridiculez? ¿Porque no la estas ayudando, no se supone que son novios?
— ¿Hermione sigue con esa idea?Bueno, es una larga historia, te la resumiré: me pidió que liberara a mi Elfina pero como no lo hice se enojó —El platinado se encogió de hombros restando importancia —Mi padre me mata si libero a nuestros Elfos, no tomó muy bien que Harry y Hans liberaran a Dobby.
—¡Granger esta loca! Y Hans esta doblemente loco porhacerle caso, los Elfos son felices sirviendo a sus amos —la Princesa se levantó para dejar su libro en uno de los estantes — Nuestro mundo siempre ha funcionado de esta manera. Elfos felices al servicio de sus Amosy por culpa de Granger ahora tendremos Elfos sindicalistas.
Malfoycomenzó a reír, se acerco a Elsa para rodear sus hombros con sus brazos acercándola a ella — Lo bueno es que no tienes Elfos domésticos, serias toda una explotadora—bromeó el rubio —Oye, Elsa tengo que ir por un libro a la biblioteca ¿me acompañas?
Ambos salieron de su sala común. Draco bromeaba con ella, le encantaba hacer enojar a su mejor amiga aunque muchas veces terminaba congelado.
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El banquete de Halloween les pareció mucho más largo de lo habitual. Quizá porque era su segundo banquete en dos días, Harry no disfrutó la insólita comida tanto como la habría disfrutado cualquier otro día, ni si quiera Ron, nadie conversaba de otra cosa que no fuera el torneo… Hans habia invitado a Elsa a sentarse con ellos, al principio la Platinada se habia negado pero luego que su novio le insistió aceptó, ambos platicaban pero parecían no querer a incluir a nadie mas en su conversación. A juzgar por los cuellos que se giraban continuamente, las expresiones de impaciencia, las piernas que se movían nerviosas y la gente que se levantaba para ver si Dumbledore ya había terminado de comer—, Harry sólo deseaba que la cena terminara y anunciaran quiénes habían quedado seleccionados como campeones.
Por fin, los platos de oro volvieron a su original estado inmaculado. Se produjo cierto alboroto en el salón, que se cortó casi instantáneamente cuando Dumbledore se puso en pie. Junto a él, el profesor Karkarov y Madame Maxime parecían tan tensos y expectantes como los demás. Ron no podía aguantar la emoción al igual que Draco pero este la disimulaba mejor.
—Bien, el cáliz está casi preparado para tomar una decisión —anunció Dumbledore—. Según me parece, falta tan sólo un minuto. Cuando pronuncie el nombre de un campeón, le ruego que venga a esta parte del Gran Comedor, pase por la mesa de los profesores y entre en la sala de al lado —indicó la puerta que había detrás de su mesa—, donde recibirá las primeras instrucciones.
Sacó la varita y ejecutó con ella un amplio movimiento en el aire. De inmediato se apagaron todas las velas salvo las que estaban dentro de las calabazas con forma de cara, y la estancia quedó casi a oscuras. No había nada en el Gran Comedor que brillara tanto como el cáliz de fuego, y el fulgor de las chispas y la blancura azulada de las llamas casi hacia daño a los ojos. Todo el mundo miraba, expectante. Algunos consultaban los relojes.
—De un instante a otro —susurró Lee Jordan, dos asientos más allá de Harry.
De pronto, las llamas del cáliz se volvieron rojas, y empezaron a salir chispas. A continuación, brotó en el aire una lengua de fuego y arrojó un trozo carbonizado de pergamino. La sala entera ahogó un grito.
Dumbledore tomó el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo a la luz de las llamas, que habían vuelto a adquirir un color blanco azulado.
—El campeón de Durmstrang —leyó con voz alta y clara— será Viktor Krum.
—¡Era de imaginar! —gritó Ron, al tiempo que una tormenta de aplausos y vítores inundaba el Gran Comedor. Harry y Hans vieron a Krum levantarse de la mesa de Slytherin y caminar hacia Dumbledore. Se volvió a la derecha, recorrió la mesa de los profesores y desapareció por la puerta hacia la sala contigua. Draco lo seguía con la mirada, había algo en Viktor que no le agradaba en lo absoluto.
—¡Bravo, Viktor! —bramó Karkarov, tan fuerte que todo el mundo lo oyó incluso por encima de los aplausos—. ¡Sabía que serías tú!
Se apagaron los aplausos y los comentarios. La atención de todo el mundo volvía a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos en volverse nuevamente rojo. Las llamas arrojaron un segundo trozo de pergamino.
—La campeona de Beauxbatons —dijo Dumbledore—es ¡Fleur Delacour!
—¡Es ella, Ron! —gritó Harry, cuando la chica que parecía una veela se puso en pie elegantemente, sacudió la cabeza para retirarse hacia atrás la amplia cortina de pelo plateado, y caminó por entre las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw.
Hans miró por unos instantes a Fleur, la chica era bastante hermosa, elegante y físicamente parecida a Elsa. La vio caminar con elegancia cuando sintió una ráfaga de hielo. Al voltear su mirada su novia lo miraba con disgusto.
— ¿Qué tanto le ves a esa chica, Westergaard ?—le preguntó la Princesa con celos —no seré tu idiota, Westergaard.
—No es lo que piensas, amor —Hans intentó explicarle acercándose para abrazarla —Es solo que hay algo raro en esa chica y no sé que es.
Elsa estaba a punto de responderle cuando Hermione se acercó y les susurró:
—Dejen sus discusiones para otro momento, ambos estan haciendo el ridículo y Hans disimula un poco grandísimo tonto —Lo reprendió la castaña.
Hans se encogió en su asiento, se sentía como un niño regañado. Volteó la mirada a Harry, queria reírse pero Astoria lo habia regañado.
—¡Miren qué decepcionados están todos! —dijo Ginny elevando la voz por encima del alboroto, y señalando con la cabeza al resto de los alumnos de Beauxbatons.
«Decepcionados» era decir muy poco, pensó Hans . Dos de las chicas que no habían resultado elegidas habían roto a llorar, y sollozaban con la cabeza escondida entre los brazos.
Cuando Fleur Delacour hubo desaparecido también por la puerta, volvió a hacerse el silencio, pero esta vez era un silencio tan tenso y lleno de emoción, que casi se palpaba. El siguiente sería el campeón de Hogwarts...
Y el cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, la lengua de fuego se alzó, y de su punta Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.
—El campeón de Hogwarts —anunció— es ¡Cedric Diggory!
—¡No! —dijo Ron en voz alta, pero sólo lo oyó Harry: el jaleo proveniente de la mesa de al lado era demasiado estruendoso. Todos y cada uno de los alumnos de Hufflepuff se habían puesto de repente de pie, gritando y pataleando, mientras Cedric se abría camino entre ellos, con una amplia sonrisa, y marchaba hacia la sala que había tras la mesa de los profesores.
Naturalmente, los aplausos dedicados a Cedric se prolongaron tanto que Dumbledore tuvo que esperar un buen rato para poder volver a dirigirse a la concurrencia.
—¡Estupendo! —dijo Dumbledore en voz alta y muy contento cuando se apagaron los últimos aplausos—. Bueno, ya tenemos a nuestros tres campeones. Estoy seguro de que puedo confiar en que todos ustedes, incluyendo a los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons, darán a sus respectivos campeones todo el apoyo que puedan. Al animarlos, todos contribuirán de forma muy significativa a...
Pero Dumbledore se calló de repente, y fue evidente para todo el mundo por qué se había interrumpido.
El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo. Otra vez lanzaba chispas. Una larga lengua de fuego se elevó de repente en el aire y arrojó otro trozo de pergamino.
Dumbledore alargó la mano y lo tomó. Lo extendió y miró el nombre que había escrito en él. Hubo una larga pausa, durante la cual Dumbledore contempló el trozo de pergamino que tenía en las manos, mientras el resto de la sala lo observaba. Finalmente, Dumbledore se aclaró la garganta y leyó en voz alta:
—Hans Westergaard.
Todos se quedaron el silencio cuando el nombre de Hans habia aparecido en el cáliz de fuego. Elsa habia olvidado que estaba enojada con ely todos salieron del Comedor por órdenes del director.
El pelirrojo no entendía como fue a dar su nombre en el Cáliz de Fuego quizá alguien le hizo una mala broma.
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- No se que es lo que piense Ron exactamente, pero no creo que tu hayas puesto tu nombre en el cáliz. –Le dijo Harry a Hans mientras esperaban sentados uno frente al otro en una de las mesas de la biblioteca a Hermioney a Elsa, días después del incidente. Ron se había negado a dirigirle la palabra a Hansal igual que la mayoría de alumnos, y dado que Harry, Hermione, Malfoy, Elsa y Astoriaapoyaban en su totalidad al pelirrojo, se había alejado un poco de ellos.
Mientras esperaban, llegó Malfoy y finalmente las chicas terminaron sus tareas y regresaron con ellos.
- Bueno, me alegra que lo digas. –Soltó con un suspiro de cansancio el pelirrojo — Intenté hablar varias veces con Ron pero solo me ignora .
—Hans, mírame —Elsa tomó su rostro entre sus manos y le sonrió —Si Weasley es tan idiota de desconfiar de tu palabra no vale la pena que sigas buscando hablar con el .
—Elsa tiene razón, Hans —Malfoy la apoyó —Ya se le pasará el enojo al Bobalicón Weasley, ahora debes prepararte para las pruebas será difícil .
Harry se acercó a su amigo y colocó su mano en su hombro para sonreírle.
—Estaremos contigo Hans, sabemos que no fuiste tu quien puso su nombre. Vamos a ayudarte en lo que podamos .
El pelirrojo tomó la mano de Elsa para dejar un pequeño beso, estaba triste por la discusión que habia tenido con Ron pero también sabia que tenia a sus amigos.
Los días pasados se contaron entre los peores que Hanspasó en Hogwarts. Lo más parecido que había experimentado habían sido aquellos meses, cuando estaba en segundo, en que una gran parte del colegio sospechaba que tanto el como Harry eranlos que tacaban a sus compañeros, pero en aquella ocasión Ron había estado de su parte.
Le parecía que podría haber soportado la actitud del resto del colegio si hubiera vuelto a contar con la amistad de Ron, pero no iba a intentar convencerlo de que se volvieran a hablar si él no quería hacerlo. Tenía a Elsa, su novia, la chica que amaba, Harry su mejor amigo, quien habia confiado y creído en el, Draco, su primo, era irónico que el confiara mas que Ron, con el cual habia compartido momentos importantes y Hermione su mejor amiga , los tenia a ellos incluso Astoria le ofreció su ayuda .
Era capaz de entender la actitud de los de Hufflepuff, aunque no le hiciera ninguna gracia, porque ellos tenían un campeón propio al que apoyar. Tampoco esperaba otra cosa que insultos por parte de algunos Slytherin, salvo Pansy y Theo (les caía muy mal, y siempre había sido así, porque él había contribuido muy a menudo a la victoria de Gryffindor frente a ellos, tanto en quidditch como en la Copa de las Casas).
Pero había esperado que los de Ravenclaw encontraran tantos motivos para apoyarlo a él como a Cedric. Y se había equivocado: la mayor parte de los de Ravenclaw parecía pensar que él se desesperaba por conseguir un poco más de fama, como si disfrutara de toda la maldita atención. Tanto Harrycomo el querían un poco de paz.
—Todos sabemos que ustedes dos son un Imán de problemas . – Rio Malfoy al igual Elsa . –No te preocupes, si necesitas algo para el torneo solo Dilo y nos encargaremos .
—Gracias.
-Supongo que Sirius ya lo sabe.
-Si, se lo dije, dice que nuestras pesadillas y lo de tu nombre en el cáliz no son coincidencia.
- Yo también lo supuse, espero que las cosas no se compliquen. –Se quedaron callados unos minutos, tratando de estudiar. Pasada una media hora Draco habló.
- ¿En dónde estan Hermione, Elsa y Astoria ? –Preguntó.
- Hermione se supone que esta terminando el trabajo de transformaciones con Ron... Elsa y Astoria fueron castigadas por Snape — Contestó Harry pero lo interrumpió la abrupta aparición de alguien a las espaldas del rubio en la entrada.
- ¿Qué? – Cuestionó Draco dirigiendo la vista a donde la tenía Harry. Viktor Krum se encontraba en la entrada principal, parecía buscar algo pues pasaba su mirada por cada una de las mesas, sus ojos se cruzaron con los Gryffindors, y después de unos segundos salió.
- ¿Qué crees que busque?
- Evidentemente no viene a estudiar. – Espetó Hansextrañado. Momentos después llegó Hermione, lista para estudiar, como siempre se sentó junto a Draco y puso sus libros sobre la mesa.
- Ronald no quiso venir. – Habló. – Es pasajero, ya se le pasará.
—Harry ¿porque castigaron a Astoria y a Elsa?—le pregunto el pelirrojo preocupado por su novia.
— Elsa se le fue encima a una chica de ravenclaw al puro estilo muglee y Astoria en vez de separarla sujetó a la amigaanimando a Elsa a golpearla. Snape tuvo que intervenir.
Hans abrió los ojos muy sorprendido. Elsa no era del tipo de chicas que se le fueran a los golpes a otra, ella lo consideraba vulgar.
—¿Porque fue la pelea? ¿Elsa y Astoria estan bien? Debo verla —Hans estaba preocupado por su novia, se levantó para ir a la oficina de Snape pero Harry lo detuvo.
— Bueno, esa chica te llamó tramposo, también dijo que buscabas atención, Elsa lo escuchó y se le fue encima, hubieras visto, Hans, Su Majestad se ganó mi respeto, tiene un buen derechazo, le rompió la nariz. Ellas estan bien, si vas Snape también te bajará puntos, recuerda que ambas son Slytherin saben como tratar al jefe de su casa .
Volvió a sentarse no muy convencido. Odiaba admitirlo pero Harry tenia razón, Snape lo odiaba y no dudaría en quitarle puntos a su casa, solo esperaba su novia estuviera bien.
—Snape no les hará nada malo. Elsa es la mejor de nuestra casa, la llama su carta fuerte para tener la copa de las casas y cambiando te tema, Weasley es un idiota . – Contestó Malfoy. Hermione le dio un codazo.
- Descuida, si el no me cree es su problema. – Argumentó Hans.
- Vaya, vaya. – Dijo una voz femenina detrás de Harry.
– Pero si es el cuarto campeón del torneo. – Pansy Parkinson estaba parada junto a Theodore Nott, con una mano en la cintura.
– Estoy ansiosa por verte participar. – La chica tomó asiento junto al pelirrojo y su acompañante hizo lo mismo.
- Hola Theodore. – Dijo la castaña.
- Buenos días, Hermione. – Saludó caballerosamente el moreno con un leve asentimiento de cabeza, según Draco producto de su educación sangre pura antigua. Ya hacía tiempo que Pansy y Theo, (aunque el prefería que lo llamaran por su nombre completo) ya que solo permitía que Luna lo llamara de esa manera, para el resto era Theodore, se unían a sus conversaciones de vez en cuando, casi siempre por iniciativa de Pansy, y aún así le sorprendía lo educado que era en su manera de hablar, de vestir y de actuar.
Pero había algo en su mirada que no cuadraba, esos ojos azules ocultaban algo, ella lo sabía, y lo que una vez le dijo el rubio se lo confirmó.Theo es un buen amigo, es justo, leal y no se deja llevar por los prejuicios de la sangre… pero no te confíes, si mi padre me enseñó cosas horribles el de él fue peor, su padre es muy viejo tiene ideales mucho mas elitistas y obscuros, le enseñó cosas que ni mi padre se atrevería a enseñármelas a mi, si te contara las cosas que Theo puede hacer probablemente no querrías volver a acercártele.
- ¿Cómo estás Pansy? – saludó Hermione.
—Bien, no me quejo, aunque todos en Slytherin hablan pestes de Hans y Harry todo esta tranquilo como siempre. – Draco no pudo evitar reír, el habia lanzado un hechizo sobre uno de sus compañeros para defender a Westergaard.
—Bueno, hablan pestes de ellos desde antes del torneo ¿no? – Todos rieron.
—Supongo que toda la escuela estará apoyando a Cedric. – Habló Harry.
—Nosotros te apoyamos a Hans . – Contestó Hermione.
—Creo que serán los únicos. –suspiró el pelirrojo
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Los terrenos del colegio estaban envueltos en una oscuridad total. Harry y Hansbajaron por la explanada hacia la luz que brillaba en la cabaña de Hagrid. También el interior del enorme carruaje de Beauxbatons se hallaba iluminado. Mientras llamaba a la puerta de la cabaña, ambosoyeron hablar a Madame Maxime dentro de su carruaje.
—¿son ustedes, Harry, Hans ? —susurró Hagrid, abriendo la puerta.
—Sí —respondieron al mismo tiempo, que entraron en la cabaña y se quitaron sus capas de invisibilidad —. ¿Por qué noshas hecho venir?
—Tengo algo que mostrarles —repuso Hagrid.
Parecía muy emocionado. Llevaba en el ojal una flor que parecía una alcachofa de las más grandes. era evidente que había intentado peinarse, porque en el pelo se veían varias púas del peine rotas.
—¿Qué vas a mostrarnos? —dijo Harry con recelo, preguntándose si habrían puesto huevos los escregutos o si Hagrid habría logrado comprarle a otro extraño en alguna taberna un nuevo perro gigante de tres cabezas.
—Cúbranse con sus capas, vengan conmigo y no hablen —le indicó Hagrid—. No vamos a llevar a Fang, porque no le gustaría...
—Escucha, Hagrid, no podemosquedarnos mucho... Tenemos que estar en el castillo a la una.
Pero Hagrid no los escuchaba. Abrió la puerta de la cabaña y se internó en la oscuridad a zancadas. Harry y Hans lo siguieron aprisa y, para su sorpresa, advirtió que Hagrid los llevaba hacia el carruaje de Beauxbatons.
—Hagrid, ¿qué...?—le preguntó el pelirrojo sin entender porque los habia llevado.
—¡Shhh! —lo acalló Hagrid, y llamó tres veces a la puerta que lucía las varitas doradas cruzadas.
Abrió Madame Maxime. Un chal de seda cubría sus voluminosos hombros.
Al ver a Hagrid, sonrió.
—¡Ah, Hagrid! ¿Ya es la «hoga»?
—«Bon suar» —le dijo Hagrid, dirigiéndole una sonrisa y ofreciéndole la mano para ayudarla a bajar los escalones dorados.
Madame Maxime cerró la puerta tras ella. Hagrid le ofreció el brazo, y se fueron bordeando el potrero donde descansaban los gigantescos caballos alados de Madame Maxime. Ambos, sin entender nada, corrían para no quedarse atrás. ¿Quería Hagrid mostrarles a Madame Maxime? Podían verla cuando quisieran: jamás pasaba inadvertida.
Pero daba la impresión de que Madame Maxime estaba tan en ascuas como Harry Hans , porque un rato después preguntó alegremente:
—¿Adónde me llevas, Hagrid?
—Esto te gustará —aseguró Hagrid.
Merece la pena, confía en mí. Pero no le digas a nadie que te lo he mostrado, ¿eh? Se supone que no puedes verlo.
—Descuida —le dijo Madame Maxime, luciendo sus largas y negras pestañas al parpadear.
Y siguieron caminando. Ambos los seguían, cada vez más nerviosos y mirando el reloj continuamente. Si no llegaban pronto a donde fuera, darían media vuelta para volver al castillo y dejarían a Hagrid disfrutando con Madame Maxime su paseo a la luz de la luna.
Pero entonces, cuando habían avanzado tanto por el perímetro del bosque que ya no se veían ni el castillo ni el lago, ambos oyeron algo. Delante había hombres que gritaban. Luego oyó un bramido ensordecedor...
Hagrid llevó a Madame Maxime junto a un grupo de árboles y se detuvo. Harry y Hans caminaron aprisa a su lado. Durante una fracción de segundo pensó que lo que veía eran hogueras y a hombres que corrían entre ellas. Luego se quedaron con la boca abierta.
¡Dragones!
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—«Embrujos para cortarles las uñas... Cómo curar la podredumbre de las escamas...» Esto no nos sirve: es para chiflados como Hagrid que lo que quieren es cuidarlos... – espetó Draco cerrando el libro que Cherry le había conseguido de la biblioteca en la mansión Malfoy, y que perteneció a su abuelo Abraxas. Desde que Harryy Hans vieron los dragones,Elsa, Draco y Hermione se reunían todos los días en la biblioteca para buscar la manera de poder pasar la primera prueba, incluso le pidieron ayuda a Theodore Nott, quien según Draco era un experto en criaturas mágicas peligrosas.
—«Es extremadamente difícil matar a un dragón debido a la antigua magia que imbuye su gruesa piel, que nada excepto los encantamientos más fuertes puede penetrar...» —leyó Theo.
— ¡Pero Sirius dijo que había uno sencillo que valdría! –contestó Hermione. —Busquemos pues en los libros de encantamientos sencillos... —dijo
Elsa se levantó y se dirigió a un estante en la zona prohibida de la biblioteca, la platinada buscaba algo relacionado con dragones, luego de unos minutos regreso con un libro en la mano.
—Quizá en este libro encontremos algo que pueda ayudarnos —la futura reina se sentó a un lado de Nott — por lo menos si superamos de que trata la prueba podríamos encontrar algo que nos ayude .
Harry, apartando a un lado el Libro del amante de los dragones, volvió a la mesa con una pila de libros de hechizos y comenzó a hojearlos uno tras otro. A su lado, Hermione cuchicheaba sin parar:
—Solo sabemos que la prueba es con dragones nada mas —le respondió Potter —Tory ¿Encontraste algo ?
La chica suspiró —Solo cosas sin importancia "como cuidar a un dragón" Esto es mas difícil de lo que pensé ¿donde esta Hans?
— Esta con los otros participantes, se les dará instrucciones para su prueba pero quedó de estar aquí en un rato.
—Bueno, están los encantamientos permutadores... pero ¿para qué cambiarlos? A menos que le cambiaras los colmillos en gominolas o algo así, porque eso lo haría menos peligroso... El problema es que, como decía el otro libro, no es fácil penetrar la piel del dragón. Lo mejor sería transformarlo, pero, algo tan grande, me temo que no tienes ninguna posibilidad: dudo incluso que la profesora McGonagall fuera capaz... Pero tal vez podrías encantarte tú mismo. Tal vez para adquirir más poderes. Claro que no son hechizos sencillos, y no los hemos visto en clase; sólo los conozco por haber hecho algunos ejercicios preparatorios para el TIMO...
—Hermione —pidió Harry, exasperado—, ¿quieres callarte un momento, por favor? Trato de concentrarme. Necesito recordar todo que vimos en el bosque para ayudar a Hans .
Pero lo único que ocurrió cuando Hermione se calló fue que el cerebro de Harry se llenó de una especie de zumbido que tampoco lo dejaba concentrarse.
Recorrió sin esperanzas el índice del libro Maleficios básicos para el hombre ocupado y fastidiado: arranque de cabellera instantáneo —pero los dragones ni siquiera tienen pelo, se dijo—, aliento de pimienta —eso seguramente sería echar más leña al fuego—, lengua de cuerno —precisamente lo que necesitaba: darle al dragón una nueva arma...
—¡Oh, no!, aquí vuelve. ¿Por qué no puede leer en su barquito? —dijo Elsa irritada cuando Viktor Krum entró con su andar desgarbado, les dirigió una hosca mirada y se sentó en un distante rincón con una pila de libros.
— Vamos, vayamos a otro lado... El club de fans llegará dentro de un momento y no pararán de cotorrear... – comentó Draco poniéndose de pie y ayudando a su novia secreta a cargar unos cuantos libros.
Y, efectivamente, en el momento en que salían de la biblioteca, entraba de puntillas un ruidoso grupo de chicas, una de ellas con una bufanda de Bulgaria atada a la cintura.
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— Estúpido torneo. – mascullaba Ron, cuando caminaba cerca de las mazmorras para ir al gran comedor, todos hablaban de Hans y su hazaña con el cáliz. Él no podía estar mas indignado, su mejor amigo le había ocultado todo, y encima se negaba a contarle la verdad. – Estúpida escuela. – Seguía diciendo, tan sumergido en sus pensamientos que chocó con alguien.
— Para ser guapo eres bastante tonto. – Dijo Pansy que estaba parada cruzada de brazos frente a él.
—¿Perdón? – Dijo sonrojado. Ella estaba bastante cerca.
—Por favor, ¿enserio crees que Hanspuso su nombre en el cáliz? –Replicó levantando una ceja —Eres bastante estúpido si lo crees, Weasley .
—Bueno yo…
—No seas tonto Ronald Weasley, discúlpate con él. Llevan cuatro años juntos, conoces a la perfección a Harry y a Hans sabes muy en el fondo que ninguno de ellos dos puso el nombre de Westergaard en el cáliz .
— Pero…
—Pero nada, tu mejor amigo esta a punto de enfrentarse a un maldito dragón. Déjate de tonterías y discúlpate.
—Esta bien, esta bien. –Contestó bastante intimidado. - lo haré en cuanto pueda.
—Así me gusta. – Se acercó mas, abrazándolo y dándole un beso en la mejilla, acto seguido la cara de Ron se tornó aún mas roja — por cierto Elsa y Astoria me hablaron de la cita, acepto salir contigo, nos veremos el próximo fin de semana.
Mientras él se quedaba paralizado la chica se alejó con una sonrisa triunfal en su rostro. Había logrado arreglar las cosas.
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Hans se preparaba para su primera prueba. Se sentía nervioso, jamás habia estado cerca de dragones, notó a su novia con un semblante de preocupación por lo cual se acercó a ella abrazándola.
—¿Estas bien, Princesa? —le preguntó en voz baja cerca de sus labios—No te preocupes todo saldrá bien —intentó tranquilizarla.
— Sé que estarás bien, es solo que tengo un mal presentimiento —le confesó la Rubia platinada —Hans, por favor si ves que es imposible renuncia, no hagas una de las tonterías que sueles hacer, por favor .
El chico sonrió de medio lado, asintiendo con la cabeza y rozando sus labios, sus manos estaban en la cinturade Elsa, la acercó a su cuerpo y la besó apasionadamente. Luego de unos segundos se fueron separando pero sus frentes se mantenían juntas.
—Quédate con los chicos, te prometo que estaré bien. Te amo, no lo olvides —le susurró cerca de sus labios —Cuando regrese me deberás dar muchos besitos su Majestad .
La rubia rio acariciando su mejilla —Todos los que usted quiera, su Alteza — Elsa sacó de su túnica un dije con el Emblema de la Familia Real de Arendelle y se lo entregó a su novio —Pensaba darte esto mas tarde, es El dije con el emblema de la Familia Real de Arendelle, un regalo de la futura Reina para el futuro Rey.
Hans no sabia que decir, estaba a punto de hablar cuando Harry lo interrumpió:
— Lamento interrumpir su momento romántico pero ya es hora, Hans —su mejor amigo se acercó a abrazarlo —Descuida, te cubriremos las espalda .
—Gracias Harry, cuida por favor deElsa. Nos veremos en un rato .
—Los campeones tienen que bajar ya a los terrenos del colegio... Tienes que prepararte para la primera prueba. – Le dijo la profesora McGonagall. Cuando estaba con sus amigos en el gran comedor, repasando los últimos detalles para la prueba.
—¡Bien! —dijo Hans, poniéndose en pie.
—Buena suerte, Hans —le susurró Hermione—. ¡Todo irá bien!—Su mejor amiga lo abrazo.
—Sí —contestó, con una voz que no parecía la suya.
- Te estaremos apoyando. – Lo animó Draco dándole una palmada en el hombro.
—Gracias.
—Tu puedes Hans creemos en ti —Astoria se acercó y le dejó un beso en su mejilla — Eres un gran mago solo cree en ti, lo harás muy bien.
—Recuerda los hechizos que te expliqué. - Le dijo Theodore.
—Si, lo haré.
Salió del Gran Comedor con la profesora McGonagall. Tampoco ella parecía la misma; de hecho, estaba casi tan nerviosa como sus amigos. Al bajar la escalinata de piedra y salir a la fría tarde de noviembre.
Ella lo conducía bordeando el bosque hacia donde estaban los dragones; pero, al acercarse al grupo de árboles detrás del cual habría debido ser claramente visible el cercado, Hansvio que habían levantado una tienda que lo ocultaba a la vista.
—Tienes que entrar con los demás campeones —le dijo la profesora McGonagall con voz temblorosa— y esperar tu turno, Westergaard . El señor Ludo Bagman está dentro. Él te explicará lo que tienes que hacer... Buena suerte.
—Gracias —dijo Hans con voz distante y apagada.
Ella lo dejó a la puerta de la tienda, y Hans entró. Fleur Delacour estaba sentada en un rincón, sobre un pequeño taburete de madera. No parecía ni remotamente tan segura como de costumbre; por el contrario, se la veía pálida y sudorosa. El aspecto de Viktor Krum era aún más hosco de lo habitual, y Hans supuso que aquélla era la forma en que manifestaba su nerviosismo. Cedric paseaba de un lado a otro. Cuando Hansentró le dirigió una leve sonrisa a la que éste correspondió, aunque a los músculos de la cara les costó bastante esfuerzo, como si hubieran olvidado cómo se sonreía.
—¡Hans ! ¡Bien! —dijo Bagman muy contento, mirándolo—. ¡Ven, ven, ponte cómodo!
—Bueno, ahora ya estamos todos... ¡Es hora de poneros al corriente! — declaró Bagman con alegría—. Cuando hayan llegado los espectadores, les ofreceré esta bolsa a cada uno de vosotros para que saquéis la miniatura de aquello con lo que os va a tocar enfrentaros. —Les enseñó una bolsa roja de seda—. Hay diferentes... variedades, ya lo verán. Y tengo que decirles algo más... Ah, sí... ¡su objetivo es tomar el huevo de oro!
Hans miró a su alrededor. Cedric hizo un gesto de asentimiento para indicar que había comprendido las palabras de Bagman y volvió a pasear por la tienda. Tenía la cara ligeramente verde. Fleur Delacour y Krum no reaccionaron en absoluto. Tal vez pensaban que se pondrían a vomitar si abrían la boca; en todo caso, así se sentía Hans . Aunque ellos, al menos, estaban allí voluntariamente.
Y enseguida se oyeron alrededor de la tienda los pasos de cientos y cientos de personas que hablaban emocionadas, reían, bromeaban... Hand se sintió separado de aquella multitud como si perteneciera a una especie diferente. Y, a continuación a Hans le pareció que no había pasado más que un segundo, Bagman abrió la bolsa roja de seda.
—Las damas primero —dijo tendiéndosela a Fleur Delacour. Ella metió una mano temblorosa en la bolsa y sacó una miniatura perfecta de un dragón: un galés verde. Alrededor del cuello tenía el número «dos». Y Hansestuvo seguro, por el hecho de que Fleur Delacour no mostró sorpresa alguna sino completa resignación, de que no se había equivocado: Madame Maxime le había dicho qué le esperaba.
Lo mismo que en el caso de Krum, que sacó el bola de fuego chino. Alrededor del cuello tenía el número «tres». Krum ni siquiera parpadeó; se limitó a mirar al suelo.
Cedric metió la mano en la bolsa y sacó el hocicorto sueco de color azul plateado con el número «uno» atado al cuello. Sabiendo lo que le quedaba,
Hans metió la mano en la bolsa de seda y extrajo el colacuerno húngaro con el número «cuatro». Cuando el pelirrojo lo miró, la miniatura desplegó las alas y enseñó los minúsculos colmillos.
—¡Bueno, ahí lo tienen! —dijo Bagman—. Han sacado cada uno el dragón con el que les tocará enfrentar, y el número es el del orden en que saldrán, ¿comprenden? Yo tendré que dejarlos dentro de un momento, porque soy el comentador. Diggory, eres el primero. Tendrás que salir al cercado cuando oigas un silbato, ¿de acuerdo? Bien.
De pronto se escuchó el sonido del cañón, que no estaba programado.
—¡Santo Dios, tengo que darme prisa! —dijo Bagman alarmado, y salió corriendo.
Hans vio a Cedric que salía, con la cara más verde aún que antes. intentó desearle suerte, pero todo lo que le salió de la boca fue una especie de gruñido áspero.
Así fue, uno a uno hasta que tocó el turno de Hans.
Se levantó, notando apenas que las piernas parecían de merengue. Aguardó. Y luego oyó el silbato. Salió de la tienda, sintiendo cómo el pánico se apoderaba rápidamente de todo su cuerpo. Pasó los árboles y penetró en el cercado a través de un hueco.
Lo vio todo ante sus ojos como si se tratara de un sueño de colores muy vivos. Desde las gradas que por arte de magia habían puesto después del sábado lo miraban cientos y cientos de rostros. Y allí, al otro lado del cercado, estaba el colacuerno agachado sobre la nidada, con las alas medio desplegadas y mirándolo con sus malévolos ojos am arillos, como un lagarto monstruoso cubierto de escamas negras, sacudiendo la cola llena de pinchos y abriendo surcos de casi un metro en el duro suelo. La multitud gritaba muchísimo, pero Hansni sabía ni le preocupaba si eran gritos de apoyo o no. Era el momento de hacer lo que tenía que hacer: concentrarse, entera y absolutamente, en lo que constituía su única posibilidad.
Levantó la varita.
—¡Accio Saeta de Fuego! —gritó.
La escoba apareció de la nada y de inmediato se montó en ella, comenzó a volar mientras el dragón lo seguía peligrosamente de cerca, a lo lejos en las gradas Hermione tomaba con fuerza la mano de Draco temía por la vida de su amigo, la futura Reina estaba preocupada, Harry se acercó a ella y la abrazó por los hombros intentando tranquilizarla.
—Tranquila Majestad, Hans estará bien, ese tonto se sabe buenos hechizos —intentó bromear— créeme se que estará bien .
La platinada le sonrió al muchacho, asintiendo con la cabeza .
—Gracias Po...—la chica se detuvo de golpe —Quierodecir Harry, confió en Hans, se que lo hará bien, es solo que no quiero que lo lastimen. Harry aún tengo pesadillas con lo que paso en el cumpleaños de Hans, ver como lo azotaban por mi culpa .
Harry se quedó en silencio unos segundos buscando las palabras correctas, no queria hacerla sentir mal.
—Elsa —El chico suspiró mirando al campo donde se encontraba el dragón —Lo que hiciste estuvo mal ... Pero es pasado, todos cometemos errores pero lo importe es aprender de ellos y ser mejores.
— No lo se Harry, tengo miedo de perder a Hans, todo esto del elegido apesta ¿porque ustedes tienen que enfrentarse "Al que no debe ser Nombrado"? Se supone que Dumbledore es el mejor mago de todos los tiempos el debería enfrentarlo.
Potter se puso serio por las palabras de la platinada. El también se habia cuestionado lo mismo muchas veces.
— Su nombre Es Voldemort, no tengas miedo de decir su nombre, cuando llegue el momento ambos cumpliremos con la profecía ...Elsa quiero pedirte un favor, si algo pasa cuida de Astoria, ella no se quedara en la calle, todo lo que tengo es para ella pero soy consciente que estará a salvo en tu castillo.
—Potter no me asustes.
El chico rio de lado —Tranquila, aún falta mucho para eso pero somos conscientes de nuestro destino.
La chica de cabello platinado no estaba del todo conforme por su respuesta pero decidió no seguir preguntando y se concentró en el torneo.
Hans se elevó un par de metros más, y el dragón soltó un bramido de exasperación. El pelirrojo era como una mosca para él, una mosca que ansiaba aplastar. Volvió a azotar con la cola, pero Hansestaba demasiado alto para alcanzarlo. Abriendo las fauces, echó una bocanada de fuego que él consiguió esquivar.
—¡Vamos! —lo retó Hans en tono burlón, virando sobre el dragón para provocarlo—. ¡Vamos, ven a atraparme...! Levántate, vamos...
La enorme bestia se alzó al fin sobre las patas traseras y extendió las correosas alas negras, tan anchas como las de una avioneta, y Hansse lanzó en picado. Antes de que el dragón comprendiera lo que Hansestaba haciendo ni dónde se había metido, éste iba hacia el suelo a toda velocidad, hacia los huevos por fin desprotegidos. Soltó las manos de la Saeta de Fuego... y tomó el huevo de oro.
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—El año pasado dementores, este año dragones... ¿Qué traerán al colegio el año que viene? –dijoElsa, sintiéndose incomoda en la sala común de Gryffindor, sin embargo, no pudo negarse a la invitación que su novio le habia hecho, celebraba el triunfo de Hans.
Todos gritaban y aplaudían emocionados, los gemelos Weasley lo cargaban sobre sus hombros diciéndole que estaban seguros de que lo lograría.
—¡Hans, has estado genial! —le dijo Hermione con voz chillona. Tenía marcas de uñas en la cara, donde se había apretado del miedo—. ¡Alucinante! ¡De verdad!
Pero Hansmiraba a Ron, que estaba muy blanco y miraba a su vez a Hanscomo si éste fuera un fantasma.
—Hans —dijo Ron muy serio— quienquiera que pusiera tu nombre en el cáliz de fuego, creo que quería matarte. Harry y tu deben tener cuidado.
Fue como si las últimas semanas no hubieran existido, como si Hans viera a Ron por primera vez después de haber sido elegido campeón.
—Lo has comprendido, ¿eh? —contestó Harry fríamente—. Te ha costado trabajo.
—¿Quién te hizo cambiar de opinión, Ron?—le cuestionó el Pelirrojo, con su mano entrelazada a la de Elsa —Dime, Ron ¿qué fue lo que te hizo darte cuenta?
Hermione estaba entre ellos sujetando el brazo de Draco, nerviosa, paseando la mirada de uno a otro.
Ron abrió la boca con aire vacilante. Harry y Hans se dieron cuenta de que quería disculparse y comprendió que no necesitaba oír las excusas.
—Está bien —dijo Potter , antes de que Ron hablara—. Olvídalo.
—No —replicó Ron—. Yo no debería haber...
—¡Olvídalo!—Esta vez fue Hans quien levantó la voz —Eres un jodido desconsiderado, Ronald, pero eres nuestro amigo y te extrañamos.
Ron les sonrió nerviosamente, Harry y Hans le devolvieron la sonrisa. Hermione, de pronto, se echó a llorar, y fue abrazada por Draco.
—Que cursi eres, Granger —dijo Elsa con mueca de desagrado — muy bien Weasley dejaste de ser un idiota .
—¡No hay por qué llorar! —le dijo Harry, desconcertado.
—¡Son tan tontos los tres ! —gritó ella, dando una patada en el suelo al tiempo que le caían las lágrimas.
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— El baile de navidad. – Comenzó la profesora McGonagall. - Constituye una parte tradicional del Torneo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionarnos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo desean pueden invitar a un estudiante más joven.
Lavender Brown dejó escapar una risita estridente. Parvati Patil le dio un codazo en las costillas, haciendo un duro esfuerzo por no reírse también, y las dos miraron a los elegidos . La profesora McGonagall no les hizo caso, lo cual le pareció injusto a Hansya que a Ron y a él sí que los había regañado.
Draco solo podía pensar en llevar Hermione, pero estaba perfectamente consiente de que era imposible, si lo suyo se hacía público llegaría a oídos de todos en el mundo mágico, y luego a los de su padre.
—Será obligatoria la túnica de gala —prosiguió la profesora McGonagall—. El baile tendrá lugar en el Gran Comedor, comenzará a las ocho en punto del día de Navidad y terminará a medianoche. Ahora bien... —La profesora McGonagall recorrió la clase muy despacio con la mirada—. El baile de Navidad es por supuesto una oportunidad para que todos echemos una cana al aire —dijo, en tono de desaprobación.
Lavender se rio más fuerte, poniéndose la mano en la boca para ahogar el sonido. Harry comprendió dónde estaba aquella vez lo divertido: la profesora McGonagall, que llevaba el pelo recogido en un moño muy apretado, no parecía haber echado nunca una cana al aire, en ningún sentido.
—Pero eso no quiere decir —prosiguió la profesora McGonagall— que vayamos a exigir menos del comportamiento que esperamos de los alumnos de Hogwarts. Me disgustaré muy seriamente si algún alumno de Gryffindor deja en mal lugar al colegio.
El baile no era para nada algo que Hans y Harry o sus amigos esperaran, no estaban realmente entusiasmados por una fiesta, mucho menos por tener que invitar a alguien, y que ese alguien aceptara.
Hermione y Draco acordaron no ir juntos, para no levantar sospechas (aunque el echo de que fueran a todos lados juntos y que pasearan tomados del brazo no ayudaba en absoluto)
— Falta muy poco para el baile y no tengo con quien ir. – Se quejó Ron.
Harry, Hans, Draco y Theodore se encontraban en la biblioteca, esperando a las chicas.
—Dímelo a mi, no se a quien rayos invitar, no quiero tener nada que ver con nadie, perro tampoco quiero quedar como un perdedor—Se quejó Malfoy.
—Pensé que irías con Hermione. – Dijo un poco sorprendido Ron. – Ya sabes, ustedes…
Draco levantó una ceja temiendo que él supiera algo que no debía.
- ¿Si?
—Ustedes son muy unidos, creí que lo resolverían yendo juntos, ya sabes Hermione no es de ir a fiestas.
—No lo sé, no se me había ocurrido. – Mintió. Por supuesto que mintió, estaba deseoso de llevarla al baile pero por causas de fuerza mayor no podían permitírselo.
— En fin, quizá no sea mala idea invitar a Parkinson . – Sonrió Ron despreocupado.
-¿Qué? –Replicaron Harry y Draco al mismo tiempo—¿Pansy Parkinson?
—Pero… Parkinson debe estar desesperada para ir contigo, Weasley – bromeo el rubio.
—Vete al diablo Malfoy —le respondió Ron cruzándose de brazos .
— No te metas en lo que no te importa Draco y claro que iré con Weasley . – Dijo Pansy enfurecida, azotando la mesa con un libro, acababa de llegar junto con Elsa, Astoria, Hermione y Ginny Weasley. - ¿algún problema?
— No… no. –Respondió asustado.
En realidad Ron no había invitado a Pansy al baile, fue ella quien lo hizo, y no fue exactamente una invitación. El pelirrojo se encontraba caminando un día saliendo del gran comedor, cuando ella le impidió el paso y dijo:
— ¡Oye tú! ¿tienes con quien ir al baile?
—¿Yo? –contestó señalándose a si mismo.
—Si tu, ¿quién mas Weasley?
— Bueno… no aún. – Se encogió de hombros. Ella sonrió.
—Bueno pues ya tienes pareja, llevaré un vestido negro así que sugiero que lleves algo igual. – Dicho esto se alejó.
—¿Qué? – Esta vez fue Theo quien replicó, Draco casi había olvidado que estaba ahí. – ¿Entonces con quien voy a ir yo? – preguntó confundido.
— No lo sé Theodore ¿Porque no invitas a Lovegood?. –Respondió la morena.
—Pansy tiene razón, invita a Lunática Lovegood, estoy seguro que ella ira encantada contigo —ledijo Malfoy burlándose.
— Theodore Nott y Lunática Lovegood la pareja del año en corazón de bruja —Elsa rio seguida por Draco.
—Eres un imbécil, Malfoy . – El pelinegro lo tomó de su túnica —Creo que te dije que en mi presencia no te burlaras de Luna,ella no se lo merece, la próxima vez te romperé la cara —el chico lo soltó para mirar a Elsa — deja de burlarte, es mucho mejor de lo que ustedes piensan. Claro que la invitaría pero ella ira con alguien mas ¿Hermione no quieres ir conmigo al baile ? –preguntó en un intento desesperado.
—Lo siento Theodore, pero alguien ya lo hizo. – Contestó riendo.
—¿quién? – preguntó abruptamente Draco, tratando en vano de sonar lo mas natural posible.
— Nadie importante. –Contestó.
—Yo quiero ir pero nadie me ha invitado . – Comentó Ginny. – Pero no puedo a menos que alguien me invite. – Theo se acercó a ella para invitarla.
— Perfecto ven conmigo entonces.
—¡Claro!
—Yo no tengo porque preocuparme de invitar a alguien, iré con la chica mas guapa de Hogwarts —Harry tomó la mano de Astoria y la besó —¿Me haría el honor de ir conmigo al baile de navidad?
—Oh señor Potter, esperaba que me invitara claro que iré con usted—le siguió el juego.
—Elsa ira conmigo, le pedí fuera del comedor que sea mi pareja en el baile de navidad .
— Hansy fue muy romántico, me regaló una rosa roja seremos la mejor pareja.
Draco había dejado de escuchar la conversación de sus amigos desde que Hermione anunció que iría con alguien más al baile de Navidad y no podía estar más disgustado.
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El cielo brillaba esplendoroso, pese a que fuera invierno y estuviera nevando muchos alumnos tanto de Hogwarts como de las otras dos escuelas salían a pasear cerca del lago congelado, y uno de ellos era Luna Lovegood. La chica caminaba cerca de los árboles, tratando de encontrar algún Thestral para alimentarlo, cuando vio a unos niños de primer año jugando en la nieve.
— ¡Luna! – gritaron emocionados.
—Ven con nosotros. –Le gritó Dennis Creevey. Parecía inmaduro, pero la mayoría del tiempo que pasaba acompañada de alguien lo hacía con alumnos menores, ya que por lo general los otros no la comprendían ni se mostraban amables con ella, salvo Ginny y sus amigos o Cho Chang.
No tardó en aceptar la propuesta, se agachó y tomó entre sus manos un poco de nieve que arrojó a la cara del niño, y este respondió lanzándole otra, espontáneamente se creó un bando de niñas contra uno de niños, que al parecer estaba ganando.
Luna entonces tomó un buen montón de nieve y después de darle la forma adecuada lo lanzó con tal fuerza que fue a impactar en el rostro de un estudiante de cuarto grado tumbándolo en el suelo blanco. Acto seguido los niños salieron corriendo temerosos al ver que era de Slytherin.
—Lo siento, lo siento, lo siento. – Dijo la rubia hincándose junto a él y tratando de quitarle la nieve del rostro. Theodore Nott estaba furioso no veía nada bajo toda esa nieve, cuando por fin abrió los ojos pudo ver una imagen muy similar a la que vio cuando estaba observando el carruaje de Beauxbatons llegar, era la misma chica que cayó sobre él aquel día.
— ¡Luna ! – Dijo sentándose para recuperar el aliento. – No te preocupes no fue nada.
—¡Theodore Nott ! – A diferencia de Theo, Luna parecía bastante feliz de verlo. – Me da gusto verte otra vez.
— También me da gusto verte . –Exclamó quitándose la nieve de la ropa.
—Lo siento, no fue mi intención arrojarte esa bola de nieve. –Theo se relajó.
- Si, lo se. Discúlpame.
—¿Qué haces por aquí?
—Camino por aquí a menudo. – Contestó Theodore poniéndose de pie y tendiéndole la mano para que ella también pudiera hacerlo.
— Pues, es un lindo lugar si quieres buscar escarbatos, o thestrals, incluso algunos unicornios. – comentó la chica aceptando su ayuda.
—En realidad buscaba plantas medicinales, pero lo tendré en mente, gracias. – Mintió inclinando la cabeza educadamente para para despedirse, cuando se dio la vuelta la chica lo interrumpió.
—Espera.
—¿Si? – el moreno se giró.
– ¿Ya tienes pareja para el Baile?– le preguntó con curiosidad.
—Si ... Iré con Ginny Weasley . – Le dijo. - ¿tu iras con Rolf scamander, verdad?
—Si, Rolf fue muy amable en invitarme, espero no dejarlo en vergüenza . – Dijo apenada.
—No digas tonterías,eres una gran chica, créeme el se sentirá orgulloso de entrar contigo al Gran Comedor . –Dijo volviendo a su camino finalmente.
—Gracias, Theodore Nott. – Dijo tan bajo que él no pudo escucharla. Estaba tan distraída por aquel encuentro que no notó la dirección que el chico había tomado, el bosque prohibido.
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— ¿Entonces?
—Entonces ¿qué? – Draco y Hermione se encontraban "estudiando" bajo un árbol cerca de la cabaña de Hagrid. Ella estaba con la espalda apoyada en el tronco, y él se había recostado poniendo la cabeza en su regazo.
—Ya, dime quien te invitó al baile.
— ¿Para qué quieres que te lo diga? No creo que tenga relevancia. –Contestó pasando las hojas de su libro de transformaciones. – Acepté porque fue el primero que me invitó, y no planeo tener nada que ver con él así que ¿qué mas da?
—Bueno, si no tiene relevancia no tienes problemas en decírmelo. – Hermione soltó un suspiro.
— Esta bien. Voy a ir con Viktor Krum. – Justo en ese momento Draco podría jurar que escuchó el sonido de un vaso rompiéndose. ¿Estaba loco? ¿o escuchó bien? Hermione Granger, su amor platónico desde primer grado y su ahora novia iría al baile con el jugador de Quidditch profesional y campeón de Durmstrang. No podía competir contra eso.
—¿Qué? – Dijo secamente. Sentándose para aclarar su cabeza.
— Él me invitó ayer y como dijiste que fuéramos con otros para no levantar sospechas no iba a desaprovechar la oportunidad.
—¿Estas hablando en serio?
— Por supuesto que hablo en serio. –Respondió ofendida poniéndose de pie y cruzándose de brazos, Draco la imitó. – No tengo motivos para mentir.
—¿Te has vuelto loca? ¿cómo se te ocurre ir al baile con él? – Se estaba poniendo bastante alterado, la cara se le puso roja del coraje, y sus ojos grises adquirieron un tono profundo.
—¿Acaso estás molesto? – apuntó Hermione con una sonrisita burlona.
— Pero claro que estoy molesto,¿no entiendes que el te invitó por algo?
— ¡Ya te dije que no quiero tener nada que ver con él! Además tu fuiste el de la idea, dijiste que…
— ¡Si, que fueras con alguien como Neville o Ron pero no te dije que fueras con ese maldito Viktor Krum!
—Por Dios Draco cálmate, el baile solo es para hacer amigos.
—Creo que el pretende mas que una amistad. – Espetó.
Hermione soltó una especie de bramido y se fue molesta hacia el castillo. Draco la observó alejarse todavía furioso.
- Muy bien Hermione, quieres jugar, entonces yo también lo haré.
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Maldita sea. A quien quería engañar, su pequeña venganza le estaba saliendo del asco. Draco estaba frustrado, había jurado vengarse de la elección de Hermione al dejarse invitar por el tonto musculoso de Krum. El plan sonaba perfecto en su mente cuando discutió con ella esa tarde, invitaría a la chica mas hermosa de la escuela (la segunda según él) y haría que Granger se muriera de celos en pleno baile. Pero no estaba funcionando, la Gran mayoría de las chicas ya tenían Pareja y ni de loco invitaba a Daphne Greengrass se supone que el era el chico mas guapo de todo Hogwarts.
— Demonios. – Susurró después de que una chica de Hufflepuff lo rechazó en los jardines.
— Vaya debes estar desesperado. – Ginny Weasley lo miraba con la espalda apoyada en un árbol y los brazos cruzados.
— Claro que no. – Trató de parecer ofendido. – Me da igual si voy o no acompañado Weasley .
—¿De verdad? – sonrió acercándose a él. – ¿Entonces tampoco te importa que Hermione vaya a ir con Viktor?
— En lo absoluto. – La pelirroja a duras penas aguantó la risa.
—Por favor Draco, ¿cuántos años crees que tengo? Podrán engañar a los chicos pero los demás nos damos perfectamente cuenta de que ustedes dos se ven a escondidas.
—Hermione… y yo no tenemos nada. – Declaró con la cara crispada.
—Bueno, iba a decirte que tengo una amiga que puede acompañarte al baile.
—No quiero ninguna cita con una niñita…
—Oh, te aseguro que ella no estará interesada en ti, solo quiere ir al baile y darle celos a alguien mas, eres demasiado aburrido para ella. Si quieres darle celos a Hermione… — el joven pareció pensárselo.
-Y ella… ¿es bonita?
—No es tan bonita ¡pero vamos! no esta tan mal— dijo exagerando la palabra.
—Esta bien. – Dijo al fin. —Pero si quiero que le dejes en claro que no será una cita.
—¡Descuida se lo diré! Yo pasaré por ella y los veremos a ti y a Theo en el baile ¿De acuerdo?
—Como quieras.
—¡Fantástico! ¡Gracias Draco! – dijo alejándose. ¿Gracias? ¿por qué rayos le agradecería si era ella la que le estaba haciendo el favor? Eso no le gustaba para nada.
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El vestíbulo estaba abarrotado de estudiantes que se arremolinaban en espera de que dieran las ocho en punto, hora a la que se abrirían las puertas del Gran Comedor. Los que habían quedado con parejas pertenecientes a diferentes casas las buscaban entre la multitud. Hans, Harry, Draco y Ron esperaban a sus compañeras, nerviosos. Hansno era muy buenobailando pero estaba obligado a hacerlo debido a que era uno de los campeones, Draco no conocía a su pareja pero esperaba que su plan saliera como lo planeó,Harry esperaba impaciente a su novia. Ron estaba nervioso, esperando a Pansy, vestido con el traje que ella misma consiguió. No tardó en unírseles Theodore que llevaba un traje negro de tres piezas, que lo hacían ver bastante elegante.
—Hola. –Saludó casualmente, viendo la cara de sus amigos. – Suerte que vine con Ginny . – Rio.
—Aquí viene Pansy. – Comentó Draco. La morena bajaba las escaleras con un hermoso vestido negro, Ron no pudo evitar abrir la boca impresionado.
—Aquí estas Ron, vamos. –Le dijo tomándolo del brazo, ambos se dirigieron a la entrada del gran comedor.
Ginny bajaba con un hermoso vestido azul que su madre le habia regado, se veía hermosa y al bajar tomó del brazo a Nott, quien le sonrió.
—Bueno, supongo que nosotros también entraremos, los vemos allá. –Dijo Theodore caminando con la pelirroja, con las manos en los bolsillos. Sólo quedabanHans, Draco y Harry.
—¿Dónde rayos están? – preguntó el rubio que empezaba a perder la paciencia.
—Espero que no te confíes demasiado. –Le dijo Harry. – Conozco a Ginny y estoy seguro de que ella no juega limpio.
—¿A qué te refieres?
— A que creo que te llevarás una gran sorpresa. –Le contestó apuntando con su índice a una dirección en concreto: Millicent Bulstrode y detrás de ella venía Astoria.
Se llevó una mano a la frente, ¿cómo pudo ser tan tonto y confiar en ella? Demonios ¿Millincent Bulstrode?
—Hola Harry. – Saludó Astoria caminando emocionada. Su vestido color rosa pastel resaltaba el color de su cabello y Harryse sintió mas atraído hacia ella.
— Hola. – Dijo sonriente. – Te vez preciosa, mi amor ¡Por merlín eres tan bella!
—Muy bien Draco, espero seas un caballero con Mili. – el chico fingía estar distraído, no quería ver su realidad. —¡Draco!
—Siempre soy un caballero ... Bueno Millicent entremos de una vez . –Dijo viéndola al fin. La chica llevaba un vestido azul de encaje que el rubio creyó era demasiado esponjoso.
—No te preocupes Malfoy, no quiero nada contigo solo quiero pasarla bien . – Anunció la chica— además hay alguien que me interesa.
—Bueno…— Pero el chico fue interrumpido por un codazo que le propinó Hans .
Este, levantó la vista hacia donde su amigo la tenía, y ahí estaba Hermione Granger caminaba junto a Viktor Krum, este parecía embelesado, pero ella no lo miraba a él, miraba a Draco y él a ella. Por un instante parecía que nadie mas existía en esa habitación además de ellos dos.
Hermione llevaba un vestido color azul con holanes hermosos, sus rizos caían sobre sus hombros, Draco estuvo a punto de quitar a todos de en medio ir hasta donde estaba ella y besarla, sin importarle lo que los demás dijeran, sin importar lo que su padre opinara. Pero claro no era lo suficientemente valiente como para hacerlo.
Elsa bajaba detrás de Hermione, la chica caminaba conelegancia digna de una futura reina, llevaba su cabello recogido en una trenza y un vestido azul que resaltaba con gracia su figura. Hans no podía apartar la mirada de ella, era hermosa.
—Te vez preciosa, mi amor —el pelirrojo hizo una leve reverencia—Alteza, es usted la mujer mas hermosa del mundo —Tomó su mano dejando un pequeño beso.
—Lo mismo digo de usted Alteza, se ve guapísimo ¿Te he dicho lo mucho que te amo?
Llegó la hora de entrar al gran comedor,Harry Draco y Ron estaban adentro con sus respectivas parejas. La voz del profesor Dumbledore anunció la entrada de los cuatro campeones. Todos se apartaron de la entrada, para dar paso a los recién llegados.
Fleur entró orgullosa con su acompañante, un chico del cual Draco no recordaba su nombre, después Cedric con Cho Chang, la tercer pareja era justamente el pelirrojo con Elsa, ambos caminaban tomados de la mano.
Por último estaba Viktor Krum al lado de Hermione, su Hermione, la tomaba del brazo y lucía realmente feliz a su lado, y la reacción de Draco lejos de sentirse tranquilo y seguro de su posición al ver la mirada casi indiferente que le daba la castaña a Krum fue de enojo, enojo y celos de que otro que no fuera él pudiera verla de esa manera, que pudiera estar públicamente interesado en ella. Porque tenía que aceptarlo, él no podía ofrecerle eso a Hermione, si su padre se enteraba la expondría a un peligro inminente, lo sabía perfectamente, estaba seguro de que su madre lo aceptaría pero Lucius era capaz de hacer cosas horribles.
Los cuatro campeones de posicionaron en la pista y abrieron el baile con el vals de navidad. Hans y Elsabailaban sonriéndose, Fleur y su pareja bailaban elegantemente sin esfuerzo alguno, se notaba que Cedric había ensayado mucho para ese momento, y Hermione lucía tan hermosa como siempre.
Los profesores comenzaron a unírseles y poco a poco los estudiantes también, Draco optó por sentarse en una mesa junto con Milli, Ron, Pansy, Ginnyy Theodore, al fin y al cabo su pareja estaba tan poco interesada en bailar y igual que él.
— Quiero bailar. –Ordenó Pansy tomando al pelirrojo de la mano y llevándolo al centro de la pista.
— Bueno, supongo que quedamos nosotros. –dijo Theo.
Draco no respondió. No quitaba ojo a Hermione y a Krum, que bailaban cerca de ellos, ahora ya no sabía si lo que hacía era por pura cortesía o si en verdad se había olvidado de él, los celos lo cegaron por completo. Milliestaba sentada junto a él buscando con la mirada a cierto Griffyndor , moviendo sus pies al compás de la música. De vez en cuando le dirigía una mirada curiosa a Draco, que no le hacía el menor caso, pero a ella tampoco le importaba.
Hermione se acercó y se sentó en una silla junto a él. Estaba un poco sofocada por bailar.
—Hola — saludó a Draco. Él no dijo nada.
—Hace calor, ¿no? —comentó Hermione abanicándose con la mano. — Viktor acaba de ir por bebidas.
—¿Viktor? —dijo con furia contenida—. ¿Todavía no te ha pedido que lo llames «Vicky»?
Hermione lo miró sorprendida.
—¿Qué te pasa? —le preguntó.
—Si no lo sabes, no te lo voy a explicar —replicó el rubio mordazmente.
Hermione interrogó con la mirada a Theodore y a Ginny, que se encogieron de hombros.
—¿Qué? – ella se puso de pie al igual que él.
—Tú, tú estás... — Draco estaba obviamente buscando palabras lo bastante fuertes para describir el crimen de Hermione— ¡estas coqueteando con él! –Gritó al fin sin importarle que los demás escucharan—¿Cómo puedes estar haciendo eso frente a mí?
Hermione se quedó boquiabierta.
—¡No seas idiota! —contestó al cabo—. ¡Yo jamás haría eso y lo sabes!
—¡Si, pero él obviamente si! – decía moviendo exageradamente las manos. Ahora medio salón los veía. – Yo cumplí mi palabra, vine con una chica que no esta interesada en mi ni yo en ella. –Si claro, ahora ignoraba por completo el plan que tenía al principio, que después de todo le había funcionado de una manera u otra.
—Pero Draco… yo.
—No pensaste en lo celoso que estaría si venías con él, inclusive no te importó que me enojara cuando me lo dijiste.
— ¡Lo siento!—lo interrumpió—¿Esta bien? Lo lamento. Yo sólo… —Pero no alcanzó a decir nada. Draco había acunado su rostro y la besó, con tal devoción que Hermione se perdió en él. Acarició su rubio cabello y al separarse vio como le sonreía.
—Perdón, fui un tonto.
—Eres un Slytherin, Draco Malfoy, siempre serás un tonto. – Se escucharon aplausos y vítores de todos los que veían la escena. Ambos pasaron toda la noche bailando, se habían olvidado de Viktor y de los celos, solo existían ellos dos. Ahora toda la escuela sabía de su romance, pero eso no le importaba mas, ya no.
Harry también bailaba feliz con Astoria, jamás hubiera imaginado que una chica fuera tan hermosa e inteligente como ella, y estaba contento de haberla conocido, su Tory era la mujer perfecta y algún día seria la señora Potter.
Elsa y Hans se habían escapado del Gran comedor para ir a meterse mano en algún lugar mas privado, estaban cansados de las miradas de los demás y querían tener unos minutos a solas.
Pansy y Ron también se encontraban bailando, él la tomaba de la cintura y le daba vueltas mientras reían.
Al fondo, en la entrada del Gran Salón se encontraba Theodore Nott, quien se habia quedado solo pues Ginny se disculpó con el ya que se habia dado cuenta que la atención del pelinegro estaba en alguien mas, con las manos en los bolsillos mirando la escena con cierta melancolía en sus ojos.
Se dio la vuelta para dirigirse a su sala común, salió del castillo y caminó por el exterior mirando el jardín. Sentada en una de las fuentes se encontraba Luna, mirando las estrellas con su abrigo color azul cubriendo su vestido.
— Hola Theodore Nott. – Saludó alegre sin dejar de ver el cielo cuando él se acercó.
—Hola Luna, ¿qué haces aquí? – preguntó sentándose junto a ella.
—Es una linda noche. – Respondió. – Rolf solo queria darle celos a alguien mas, me dejó sola y no me molesta pero, no quería regresar a mi sala común tan pronto, nunca tengo oportunidad de estar aquí en la noche, y quería ver a los nargles bailar con las hadas.
La música proveniente del castillo se escuchaba tenuemente, Luna seguía moviendo sus pies al ritmo de la música. Theodore sentía unas ganas de darle una paliza a ese idiota por lo que le habia hecho a Luna, se puso de pie y le tendió la mano. Ella la aceptó y ahí entre las luces de las luciérnagas y los nargles comenzaron a bailar.
Al igual que Ron, el también sujetó a Pansy de la cintura y dieron vueltas en el aire.
Luna no podía estar mas feliz, era la primera vez que un chico la invitaba a bailar y no podía describir con palabras toda la emoción y felicidad que se arremolinaba en su estómago.
