La Cruzada Eterna
El Despegue
Un troll recostado en su cama se levanta lentamente mientras un par de trolls le colocan un pequeño dispositivo en la espalda a modo de mochila, el armatoste era un equipo de soporte vital pues en el cuerpo de aquel afectado un veneno potencialmente letal circula por su sangre debilitándolo poco a poco y del que por desgracia no hay antídoto alguno, aquel troll era Gideon Thulle y era momento de pasar revista a la nave, si es que su condición se lo podía permitir.
En tanto Thulle caminaba por la nave su acompañante Alister Exilien solo podía ver como incluso con las toxinas destruyendo su cuerpo tenía todavía fuerza de voluntad para levantarse y caminar, aunque le preocupa ese esfuerzo que podría reducir su tiempo en la nave, ella solo se pregunta si podrá llegar al final del viaje, pide retirarse a la sala de comunicaciones mientras Merrie Belfhe le releva como asistente de Gideon, sigue triste por su amigo. Entrando en la sala Katia Evans le recibe con el almuerzo, pero ni siquiera eso alegra a Alister, le mira y pregunta.
- ¿Qué es lo que te pasa Ali? – pregunta Katia.
- Nada, es Gideon solamente.
- Lo vi que estaba caminando ¿te preocupa eso?
- Si se esfuerza demasiado podría debilitarse y dejar que el veneno siga avanzando por su cuerpo.
- Si, el veneno que esa hija de puta le metió cuando partimos.
- Una hija de puta que al menos fue detenida a tiempo… gracias a ti.
- Es cierto.
- A pesar de meterte como polizona.
- No me lo recuerdes.
Y luego de unas pequeñas risas que Alister soltó ambas empezaron a recordar aquellos días donde el viaje apenas comenzaba y para allá nos remontaremos.
Varios días antes de que el Aeternum despegara Alister trabajaba junto a Issa Belle como sacerdotisas de la Iglesia del Sufridor ayudando en todo lo que podían al "Sumo Pontífice" que era por supuesto Sirius Thulle, cuando se supo del rapto de Rose Lalonde a manos de Dirk Strider ella simplemente quedo esperando afuera del despacho de Sirius que se encerró en el mismo tratando de averiguar motivos del suceso, finalmente la puerta se abre y una salamandra le pide a Alister entrar, algo que ella termina haciendo y mira a Sirius contemplando una esfera brillante que luego guarda.
- Lamento el gesto de aislarme en días pequeña, pero ya estoy de nuevo. – le dice Sirius a Alister.
- ¿A qué debo el llamado Su Ilustrísima?
- Creo que has oído por ahí que planeo mandar una flota estelar para atrapar a Dirk, y de paso sea dicho llevar el mensaje de nuestro señor El Sufridor además de colonizar mundos que encontremos a nuestro paso.
- Eh sí señor, pensé que eran rumores.
- No lo son, la Cruzada Eterna pronto partirá y necesitare que alguien con tus cualidades y talento acompañe a la tripulación.
- No lo se señor, tengo deberes que atender aquí en el Santuario…
- Descuida, Cestus Acktau e Issa Belle se encargaran de ello, si puedo confiar en alguien el deber de inspirar a la tripulación y de salvaguardar los libros sagrados en el viaje eres tú.
- Gracias Santidad, sería un honor acompañarle en esta misión, eso creo.
- ¿Acompañarme? Gideon será quien estará a cargo del viaje.
- ¡¿Gideon?!
Al oír ese nombre pensó en ese viejo amigo con el que tuvo algún interés amoroso hasta que lo vio con esa troll de libertina reputación llamada Rukbat Arcabi, entonces solo lo ve como un amigo, aunque de solo pensarle sintiera como si le atravesaran el corazón, ella no sabía que pensar, pero aun así acepto solo por Sirius y la Iglesia, aunque no sabia como seria el viaje en si y menos con Gideon al lado.
En la estación de HSTV llegaba la noticia de la Cruzada Eterna y en una reunión entre Daimichi, Nybras y Katia se estaban echando a suertes quien iría de corresponsal.
- Esta noticia valdría oro. – dijo entusiasmado Nybras. – Yo iría para lanzarme al vacío del espacio exterior, pero mejor prefiero finarme aquí en la Tierra.
- ¿No te cansas de esos chistes referenciales a la muerte? – pregunta Daimichi cansada.
- Te acostumbraras Dai. – le calma Katia.
- Entonces ¿Quién ira?
Los tres no sabían que decir, pero Katia curiosa y decidida levanto la mano.
- Yo lo hare. – grito Katia.
- ¿Estás segura? – pregunta Daimichi.
- Además cariño, ni siquiera te invitaron.
- No me importa, un periodista debe estar allí en todo momento, ya vere como colarme en la nave.
- Bueno pues brindemos por nuestra amiga, salud.
Los tres brindaron y al final de la noche Katia se dirigió a su casa para preparar sus cosas, pero en el camino tropezó con una troll encapuchada con un maletín, lentamente se levanto en tanto la troll le vio con malos modos.
- Fíjate por donde caminas tonta. – le dice la troll groseramente.
- Disculpa.
- Quítate y no me hagas perder mi tiempo, a menos que quieras perder sangre.
- No por favor, lo lamento.
Mientras se levantaba pudo observar que la chica tenia una daga y unos frascos en el maletín que llevaba, pero rápidamente se volteo para evitar sospechas, ambas se fueron por su propio camino y Katia al llegar a casa mientras preparaba su mochila para el viaje se quedo pensando en la chica misteriosa, así como en su maletín y en ese panfleto de la cruzada, esto no parecía nada bueno, pero ya no siguió pensando y mejor se fue a dormir.
Era de mañana, el despegue del Aeternum estaba preparado y con gran jubilo y recibimiento los tripulantes de esta y de las otras naves que participarían en la Cruzada Eterna eran despedidos mientras abordaban, Alister con una maleta y cajas que unas salamandras que le ayudaban a llevar solo pensaba en el viaje y sobre todo en Gideon, en tanto el se encontraba con Sirius que les daba un discurso de despedida, se acerco a los Thulle y no pudo evitar reír las muestras de afecto de Sirius por Gideon. Caminando por los embarcaderos espaciales se encontraba Katia buscando una forma de entrar a la nave sin que las fuerzas de la Orden del Martillo la detectaran (no estaban permitidos los polizones sin previa invitación) y vio que debajo de la enorme nave insignia alguien entraba por una de las escotillas del tren de aterrizaje, se parecía mucho a aquella troll que vio anoche, pero no pensó en eso e hizo lo mismo que ella, entro por el tren de aterrizaje y allí esperaría a que el despeje se completara.
Frente a una de las enormes puertas de entrada al Aeternum con Alister contemplando semejante mole Sirius seguía despidiendo a Gideon.
- Espero que traigas a Dirk con grilletes pequeño Gideon. – encomendó Sirius.
- Que así sea, si el Sinsigno nos concede su gracia.
- Las vidas de la tripulación están en tus manos, cuídalas.
- Así va a hacer…
Luego aparece Lordee Kyreen, una amiga de Gideon a darle la despedida con un abrazo y un pellizco en el brazo.
- Si te traga un monstruo del espacio ten por seguro que te vomitara. – le dijo Lordee sarcásticamente.
- Que divertido, echare de menos tus insultos.
- Regresa entero maldito imbécil.
En medio del cálido abrazo un grito de una chica se escucha a lo lejos.
- ¡GIDEOOOON! – se oye un grito al fondo.
- ¿Qué carajos?
Sirius, Gideon y Lordee vieron que entre la multitud que era aventada se aparecía… ¡Rukbat Arcabi!, Alister veía como la celopata ex de Gideon corría hacia el en plan de querer irse con el le gustase o no a Sirius.
- ¿Rukbat? ¿No se supone que le habías dicho una fecha diferente Sirius? – le reclama enojado Gideon.
- No sé cómo se habrá enterado, lo juro en nombre de la Madre Dolorosa. – se defendía Sirius.
- No se Gideon. – dijo tranquilamente Lordee. – Pero si no haces algo esa gata celosa no te dejara en paz todo el viaje.
- Sirius haz algo.
- ¡Tu no te vas a ningún lado Thulle! ¡No me vas a dejar sola aquí, voy a ir contigo quieras o no! – gritaba Rukbat en dirección a Gideon.
La chica troll salta como un tigre al acecho de su presa hacia Gideon, para Thulle podía significar un viaje de lo mas vergonzoso posible de no ser porque Sirius con un golpe de su báculo en el pecho de Rukbat la paralizo en seco dejándola fría como una piedra, Sirius pide a unas salamandras que se la lleven lejos de ahí mientras devuelve su mirada a Gideon.
- Gideon, entra. – dijo Sirius.
- Si. – dice alarmado y apresurado.
Como si de una urgencia se tratara entra velozmente a la nave y Alister apresura el paso para entrar también, las puertas se cierran y los gigantescos motores de la nave encienden listos para despegar, un poquito lejos de la plataforma Lordee y Sirius solo pueden mirar como el Aeternum y el resto de naves de la cruzada dejan el planeta rumbo al frio y oscuro espacio exterior, Rukbat que había recuperado la conciencia y el movimiento solo mira impotente como su amado se va.
- Vuelve Gideon, vuelve… te estaré esperando. – gritaba Rukbat llorando.
- No hagas dramas mujer. – le dice Lordee.
- Cállate Kyreen.
Luego de cruzar la atmosfera el Aeternum se encuentra en órbita, Yurek Norton caminaba hacia el baño y en una de las letrinas encontró una nada grata sorpresa, a Katia Evans.
- Parece que encontré un duende. – dijo Yurek en broma sarcástica.
- Hola Yurek ¿Cómo te trata la vida? – dice con risitas Katia.
- ¿Sabe Greg Kiddo que estas aquí?
- Eh ¿No?
- Todavía estamos cerca de la tierra, así que en un rato te echare en una lanzadera a casa.
- Por favor Yurek, no me hagas esto.
- El viaje es peligroso para ti, volverás a Tierra C.
A pesar de las protestas de Katia casi volviéndose berrinches Yurek la lleva ante Gideon levantándola con telequinesis, en tanto Booker Levian lleva a Gideon a dar un tour por la nave mostrándole el comedor, la sala médica, la enorme cámara de los motores y el generador de plasma que alimentan la nave, la sala de comunicaciones, la armería, los hangares de las naves de combate y exploración de la cual él estaba a cargo, y por ultimo pero no menos importante el puente de mando desde donde el dirigiría la expedición.
En el mismo puente de mando aparecieron Yurek con Katia para informarle de un pasajero no autorizado.
- Gideon parece que alguien se coló en la fiesta. – señalar a Katia aun levitando por la telequinesis.
- ¿Qué tiene que decir en su defensa lady Evans? – pregunta Gideon.
- Pues… yo… - titubea Katia.
Antes de que pudiera decir algo un encapuchado apareció en medio de la gente, el mismo a quien Katia había seguido, se quito la capucha y se revelo que era un intruso más hostil.
- ¿Tu eres Gideon Thulle? – preguntaba la extraña.
- ¿Quién eres? – pregunto Gideon.
- Vengo de parte de Dirk Strider.
La chica se abalanzó sobre todos luego de arrojar una bomba de humo, apantallado por el mismo Gideon tuvo poco tiempo de reaccionar desenfundado su martillo antes de que algo atravesara su hombro, cuando el humo se desvanecía vio que la chica le había clavado una daga. Yurek intento detenerla, pero ella le escupió una solución de pintura a los ojos dejándolo ciego y aturdido momentáneamente, todos alarmados deciden atraparla, pero ella demuestra agilidad felina y reflejos casi perfectos, nadie da con ella.
- ¿Quién mas quiere eh? – pregunta la asesina.
Katia se levanta y tomando una lanza atraviesa en el pecho a la asesina por la espalda deteniéndola, la asesina cae debilitada y ensangrentada al suelo, Alister con el recuperado Yurek la detienen para interrogarla.
- ¿Quién eres y que tienes que ver con Dirk Strider? – preguntaba fúrico Yurek.
- Soy… Xanthia. – dice la asesina. – Dirk me envió para acabar con ustedes.
- ¿Con nosotros?
- Ustedes no pueden… detener su… obra maestra…
- ¿Qué obra maestra?
- Jamás lo sabrán.
Antes de que pudiese terminar Yurek le toma de la cabeza y con una potente descarga de energía le termina derritiendo los ojos y acto seguido explota la cabeza de Xanthia matándola en el proceso, los demás solo pueden ayudar a Gideon a encaminarlo a su dormitorio, Warelf al ver que un liquido rosa brillante salía de uno de los frascos de Xanthia decide examinarlo y pronto comunica sus hallazgos a los demás.
- Chicos tome una muestra del liquido de los frascos de Xanthia que además había restos en la daga con la que apuñalo a Gideon. – hablo Warelf.
- ¿Y que tenían? – pregunta Alister.
- Era veneno, un veneno muy letal.
- Por el Sufridor ¿y no hay antídoto?
- La composición del mismo me hace imposible dar con el antídoto correcto, pero trabajare en ello, pero no se cuanto tiempo tengamos.
- ¿Cuánto tiempo? – pregunto Yurek.
- Al parecer el veneno avanza rápidamente por el cuerpo de Gideon debilitándolo poco a poco, al menos tenemos medicamentos para poder ralentizar el envenenamiento, pero no estoy seguro de por cuanto tiempo sea seguro.
Luego de eso Katia que estaba entre los presentes no solo pensaba en Gideon si no en lo rápido que la echarían de la nave, pero Gideon aun dolido suelta unas palabras.
- Yurek, toma el mando de la nave en lo que me recupero.
- ¿Yo? – dijo escéptico Norton. – De acuerdo.
- En cuanto a Katia… dejadla en la nave.
- Pero entro de polizón.
- Salvo a la tripulación y detuvo a la asesina, es lo menos que podemos hacer por ella, Alister estará a su cargo mientras tanto.
- De acuerdo Thulle.
Las dos dejaron el cuarto de Thulle y se encaminaron a la sala de comunicaciones, ambas platicaron al respecto y luego terminaron hablando de otras cosas, había hecho amistad y parecía ir a buen puerto, mientras tanto solo esperaban a que Gideon pueda llegar entero al final del viaje.
