La Cruzada Eterna
Las Gemelas y El Ungido
La espesa niebla cubre los bosques tropicales por donde los viajeros tienen que pasar rumbo a una nueva tierra por descubrir, el aire húmedo y pesado no hacia el viaje más lento, quizás para un par de hermanas no lo era ni para un tranquilo viajero que iba entre ellos al igual, las tierras del sur esperaban.
Desde que una chica gatuna fantasmal negociara tierra a cambio de reconocimiento, el que fuese el Reino Troll (ahora llamado "Sacro Imperio de la Nación Troll") termino por triplicar su territorio hasta la Antártida casi, la noticia se corrió por todo el planeta y ahora, masas de gente viajan al sur para reclamar su parte y si tenían suerte podían ser declarados nobles, algo que las gemelas Ilynes e Ilyana Turnod no querían desaprovechar, tomaron sus pocas cosas y empacando se dirigieron hacia las tierras sureñas para establecerse, el viaje era largo y convivir entre tanta gente en medio de parajes desconocidos no era algo nuevo para ellas.
Luego de un largo día de viaje todo el contingente se paró a descansar y pasar la noche junto a un riachuelo donde ya todos con sus tiendas de campaña y caravanas rodantes estaban listos para descansar, las gemelas se paran frente a una fogata donde se cocinaba una especie de estofado, las dos platicaban de sus planes a futuro como futuras nobles y señoras.
- Imagina Ilyana. – le decía Ilynes. – Tú y yo, grandes señoras de algún territorio, pronto codeándonos de riquezas y asistiendo a fiestas con el futuro emperador o emperatriz.
- No lo sé hermana ¿no sería mucho para nosotras llegar a algo así?
- Para nada.
- Si tú lo dices.
Luego miran a un chico troll sangre amarilla llevando agua con un contenedor especial, una de las gemelas le sigue y ve que el troll se encuentra con varias chicas, algunas con atavíos parecidos a hábitos cuidando a una enorme criatura que no era más que una larva madre, la chica se acercó a una de ellas, pero fue el chico con el dispositivo regador de aguan el que le atendió.
- ¿Puedo ayudarte en algo? – le dijo el chico.
- ¿Llevan ahí una larva madre? – pregunta Ilyana.
- Parece que eres buena observadora.
- ¿Qué harán con ella?
- La llevaremos a la cordillera de los Andes.
- ¿Para qué?
- Descubrí en un viaje que hice anteriormente que esas montañas son perfectas para albergar a las criaturas por las cuales nuestra especie puede existir, además de que estarán seguras de las garras de Jane Crocker.
- Ah, la humana que nos ve como una amenaza.
- Así es, solo en las montañas esta larva madre estará a salvo.
- Para mí estaría mejor ahí que en esta selva húmeda y bochornosa.
- Sabe camarada es un poco tarde, creo que sería mejor ir a dormir.
- Es cierto, descanse.
La chica se retiró a la caravana donde habitaba con su hermana y aunque ella ya estaba dormida aun así le conto lo que había escuchado, Ilynes medio dormida desinteresada solo quería dormir.
- Ilyana déjame dormir por favor. – respondía Ilynes molesta.
- Pero tienes que escucharme, tenían una larva madre con ellos.
- ¿y qué?
- Quizás necesiten ayuda, no vaya a ser que un animal salvaje la ataque y adiós a nuestra especie.
- Lo único que quiero es encontrar el lugar perfecto para establecernos las dos, construir un castillo y reclamar los títulos de nobleza correspondiente.
- En las montañas seria perfecto.
- Hace frio.
- Estaría más tranquilo para las dos.
- Que no.
- Quizás…
Ilyana se quedó pensando y le dijo una idea a su hermana.
- Quizás puedas encontrar riquezas en las montañas.
- ¿Riquezas?
- Si, una montaña puede estar cargada de metales preciosos como el oro, uno nunca sabe.
La hermana lo pensó y le respondió.
- De acuerdo, pero lo hago por ti.
Luego de esto las dos durmieron tranquilamente pensando en este nuevo viaje, sin saberlo a lo lejos de allí un par de soldados de Jane vigilaban el campamento, especialmente adonde se encontraba la larva madre informando de todo.
- Hemos divisado el objetivo lady Stroud. – informaba el guardia desde un comunicador bluetooth. - ¿Procedemos?
- Aun no soldado. – les contesto Stroud. – Hay mucha gente en ese lugar, esperen a que las monjas y la larva se separen del grupo, entonces quedaran indefensos y en ese momento procedan a eliminar a la larva madre.
- Entendido lady Arya.
A día siguiente las gemelas acompañan al grupo que custodiaba a la larva madre separándose del grueso del contingente, el viaje hacia las montañas el largo, el frio empezó a helar a medida que subían y veían como los árboles frondosos y grandes de la selva cambiaba por pequeños matorrales y arboles típicos de la altura, tras varios metros de subida habían llegado a una pequeña planicie en la montaña, las chicas que cuidaban de su preciada y viva carga observaron el lugar, cerca de allí había unas cuevas donde podían albergar a la larva madre y para allá la llevaron, las gemelas junto con una de las guardianas llamada Swapfer se reúnen para un almuerzo que les agradeció el acompañamiento.
- Me alegra que nos hagan compañía. – les dijo Swapfer. – Pensé que estaríamos solas… bueno solos contando a este muchacho de acá.
- No es nada señorita. – le dijo Ilyana.
- Él nos hablaba que ustedes quieren un pedazo de tierra y de paso títulos nobiliarios.
- Para eso estamos aquí. – comento Ilynes. – No se ofendan, pero no pensábamos acompañarlos en un principio, fue idea de mi hermana que dijo que había metales preciosos en estas montañas.
- Sobre eso… una vez que mis hermanas nodrizas encontraron estas cuevas también hallaron metales como el oro, afortunadamente las que acabamos de ver no tienen nada que represente conflicto con nosotras y cualquiera que quiera minar aquí, pero me dicen que había mas minas al otro lado de la montaña.
- Te lo dije Ilynes.
- Me caen bien.
- Como sea ¿Dónde esta ese chico de sangre dorada?
Mientras comían y conversaban es cuando una de las nodrizas alerta de la presencia de enemigos, que eran mas que los soldados de Jane Crocker, uno de ellos, cubierto de cara con un casco interroga a una de ellas sobre la larva madre que ya habían colocado adentro, las gemelas se levantan y una de ellas se dirige al tipo del casco.
- Oye tú, déjalas en paz, a menos claro que quieras morir. – advirtió Ilynes.
- Tenemos ordenes de la presidenta Crocker ¿Dónde esta el bicho ese? – pregunto el soldado.
- ¿Qué quieren con la larva madre?
- La presidenta Crocker considera a los trolls una amenaza para Tierra C y solo conteniendo su número podrá evitarlo, para ello la secretaria Arya Stroud nos envió a eliminar a las larvas madres y se que esconden una.
- ¿Acaso esa gorda putarraca esta loca?
- Mas respeto para la presidenta, entreguen a la cosa esa y perdonaremos sus vidas.
Ilyana desesperada arroja una lanza hacia uno de los soldados acabando con él, los demás se preparan para pelear, las nodrizas se arman y disponen de barricadas para impedirles el paso, las gemelas en tanto luchan contra los soldados acabando uno por uno hasta que queda solamente su líder encapuchado, las dos tratan de detenerlo pero es inútil ya que estaba armado con un largo bastón paralizante, Swapfer corre hacia la cueva en tanto las gemelas lo contienen pero es inútil, el enemigo tiene ventaja.
- Les dije que se rindieran. – dijo el soldado encapuchado. – La presidenta tenia razón, los de su raza son un peligro.
- Púdrete. – dijo Ilynes.
Muy a lo lejos de allí una nave de transporte se dirige hacia el lugar de aquella batalla, a bordo de la misma se encontraban el pontifex maximus Sirius Thulle y Kylean Loftus junto a doscientos caballeros de la Orden del Martillo, la razón del viaje era para supervisar las nuevas cavernas de incubación de la larva madre, mas sin embargo el par hablaba de otros asuntos.
- Sirius tengo curiosidad. – le preguntaba Kylean a Sirius.
- Sobre que amiga mía.
- El reino caparacian ya tiene reina, la gata loca de Jasprose, pero… ¿Qué pasa con el otro rey?
- ¿El rey de Prospit?
- Si, a eso quiero llegar.
- Debe ser alguien digno del título, que pueda aceptar llevar la responsabilidad misma de la corona y que sea un ejemplo a seguir para todos.
- ¿Y que hay del titulo de "Emperador"?
- Ya lo elegiremos luego, por ahora habrá que supervisar la misión encargada a Swapfer.
De regreso a las montañas las gemelas se encontraban débiles frente a su enemigo que las superaba, Ilynes apenas podía ponerse de pie, pero de un empujón con el pie aquel soldado encapuchado la tiraba al suelo.
- Es inútil niñas. – dijo el soldado. - ¿No son rivales para mí?
- Besa mi trasero.
El soldado saca un revolver enorme listo para dispararlo en la frente de Ilynes, detona su arma y esta impacta en el cuerpo, pero de un troll que recibe el disparo, era el mismo chico que las hizo acompañar a las nodrizas quien se sacrificaba por ellas, en tanto aquel sangre dorada con un pico de minería le clava la punta de aquella herramienta en la cabeza al asesino que cae muerto en el suelo, el chico troll cae gravemente herido y las gemelas tratan de ayudarle o algo así.
- Oye ¿pero que carajos te pasa? – reprendía Ilynes al chico.
- Escuche los estruendos de la batalla, Swapfer me advirtió y llegue en cuanto pude.
- Casi te mueres idiota.
- Hermana espera. – dijo Ilyana. – Hay que ayudarle, nos salvó después de todo.
- Muy bien, pero después de esto nos vamos.
Las nodrizas y las gemelas auxilian al chico troll que acabo con el soldado de Jane salvándole la vida, las chicas agradecidas lo dejan reposar en una de las tiendas, pero en ese momento había llegado la nave en la que venían Sirius y Kylean, ambos acompañados de caballeros martillo bajan hacia donde estaban ellos y ven lo que había pasado alrededor, las nodrizas al ver a Sirius se arrodillan y las gemelas tratan de explicar.
- ¿Pero que es lo que ha ocurrido aquí? – pregunto Kylean.
- Permítame explicarle mi lady. – le hablo Ilyana.
- Adelante habla.
- Unos soldados enviados por Jane Crocker querían matar a la larva madre, pero mi hermana y yo los detuvimos, aunque uno de ellos casi nos mata.
- Santo cielo.
- Entonces. – interrumpió y continuo Ilynes. – Un troll sangre naranja se le enfrento a este bastardo de casco recibiendo una herida de bala, pero acabado con él con un pico y nos terminó salvando a mí, a mi hermana y a las nodrizas junto a la larva madre.
- ¿Dónde esta aquel héroe? – pregunto Sirius.
El troll que había salvado a las chicas sale de la tienda cojeando y sujetándose el costado haciendo reverencia leve a Sirius, el le vio y con una sonrisa se le acerca.
- ¿Cómo os llamáis hermano? – le pregunto Sirius al troll.
- Me llamo Luzift Kodakk su santidad.
- Arrodillaos.
Aquel troll Luzift se arrodilla frente a Sirius a pesar de sus heridas, haciendo una seña a Kylean le pide que traiga una pequeña botella de la cual abre y luego derrama sobre la frente del chico una pequeñísima gota de sangre caramelo con la que hace el símbolo del Sinsigno, posteriormente alza la voz y da un pequeño anuncio.
- Yo Sirius Thulle, con plena potestad de nuestro señor El Sufridor, os ungiré a ti, Luzift Kodakk como Rey de Prospit ¿aceptáis la responsabilidad que os encomendare a partir de ahora?
Luzift nervioso tomo fuerzas y bajando la cabeza mirando al suelo dijo.
- Si, juro.
- Entonces que así sea.
Las nodrizas se arrodillaron ante Kodakk en cuanto a las gemelas solamente hicieron una leve reverencia y posteriormente prepararon todo para marcharse, ya lejos de allí y ya establecidas en su nuevo territorio se quedan mirando a su alrededor.
- Sabes. – le dijo Ilyana a Ilynes. – Quizás no nos de nuestros títulos, pero estoy segura de que será un buen rey.
- En eso no te equivocas hermana, en eso no te equivocas… ahora empieza a cavar, el castillo no se construirá solo.
- Me lleva…
