La Cruzada Eterna

El Hotel

Mientras una flota de varias naves encabezadas por la Aeternum surcaba el espacio exterior, en Tierra C las cosas no variaban a excepción de que en un programa de televisión una antigua sangre alta de los troll se puso a hablar al punto de que sus palabras ya sonaban a provocaciones, nadie esperaba que aquello tendría consecuencias.

En un estudio del canal de televisión HSTV una orgullosa Trizza Tethis espera su turno de ser entrevistada por Nybras Ayperos luego de un aburrido concierto en vivo de una banda llamada "The Wanderers", cuando la llamaron para salir a cámara soltó una risa maligna y caminando con estilo digno de la realeza apareció con aplausos y algunos abucheos, su momento había llegado.

- Bienvenidos sean una vez mas al programa. – decía contento Nybras. – Les aseguro que el show de hoy esta para morirse, como quisiera… pero bueno, aquí tenemos en el estudio a Trizza Tethis.
- Gracias Ayperos, para ser alguien de una casta baja tienes clase. – respondió gentil Trizza.
- Por favor señorita, no diga esas cosas que son herejía.
- ¿Herejía? Dime ¿tu que entiendes por herejía? Es lo que el burro ese pontificio de Sirius Thulle no entiende, jamás lo entendió.
- Vaya, palabras fuertes para Su Santidad.
- Yo me pregunto ¿Con que autoridad viene a nombrar reyes por ahí? ¿Qué derecho tiene para llamar a inocentes a una misión de suicidio al frio espacio? ¿Quién se cree para tener autoridad?
- Debo decir cariño que él es líder de la religión mas grande de Tierra C, dicen que la fe mueve montañas.
- La única montaña que hay es la de su ego, es lo único que puedo decir…

Antes de que la misma termine alguien arroja un puño sobre la pantalla, era Sirius Thulle que, lleno de rabia, no podía soportar las blasfemias que una aprendiz de La Condescendencia le aventaba en la cara, había que detenerla, por ello llamo inmediatamente a Cestus Actkau, Kylean Loftus y a Issa Belle.

- Y dígame lady Belle. – preguntaba curioso Thulle. - ¿Es cierto que Tethis se postuló para la corona imperial?
- Eh si señor, ha pretendido a ser emperatriz, aunque no abiertamente por lo que hemos sabido. – respondió Issa.
- No me quiero imaginar al Sacro Imperio gobernado por alguien como ella.
- Por favor Sirius querido, dudo que los ciudadanos del Imperio acepten a una loca que apoya al Hemospectrum en el trono. – le dijo Cestus.
- Habría que actuar ahora, pero sin llamar la atención.
- ¿Un asesinato? – pregunto Kylean.
- No enviaremos a un sicario, el mercenariado es una indigna manera de arreglar las cosas.
- ¿Tienes alguna idea Sirius? – volvió a preguntar Kylean.
- Mmm… pequeña Kylean, id con lady Asharis, quizás ella tenga algo que pueda ayudarnos.

Luego de la reunión Kylean marcho hacia la fortaleza-monasterio de la Orden del Martillo para buscar a su Gran Maestra, que era nada más y nada menos que la misma Gwen Asharis Kozlova, al preguntar por ella uno de los caballeros la lleva hacia uno de los patios donde Gwen entrenaba a varios jóvenes de entre trece y dieciséis años de edad conocidos como "acólitos", se acerco a Gwen y le platico del asunto.

- ¿Qué Su Santidad quiere que? – preguntaba consternada Gwen.
- Así es, dice que sería buena idea que enviase a algunos de estos muchachos a cumplir con dicha misión.
- No lo sé, siento que aún no están listos.
- ¿Ah sí?

Kylean les señala a los dos acólitos que están peleando en el centro de la duela con espadas de bambú, eran Astrid Thulle y uno de sus amigos llamado Boris Lavrov, luego de un intenso combate la enérgica Astrid derriba a Boris y se yergue vencedora.

- ¿Qué no esa niña es la hija de Sirius? – pregunta Kylean.
- Así es. – responde Gwen.
- Quizás ella sirva para la misión.
- Tiene talento, pero aun así sigo dudando que esté lista.
- Lo va a estar, además fueron ordenes de Sirius.
- Dame tiempo, yo te aviso, espera en el baptisterio.

Luego de romper filas tras el entrenamiento los dos chicos se reúnen frente a una fuente junto a una amiga de ellos llamada Yuseia Kyofza, tenían planes para esa tarde.

- Dia duro. – dijo Yuseia.
- Lo se Yuu. – le respondió Astrid. – Aunque prefiero cazar pájaros.
- ¿No te dijo la maestra Asharis que dejaras en paz a las pobres aves? – le dijo Boris.
- Ella es así Boris, no la sofoques.
- No seas aguafiestas hermano, esto nos ayuda a ser guerreros como el señor Gideon.

En eso se aparecían Gwen acompañada de los hermanos Kiddo, Gregory y Miryam, ella venia con noticias directamente venidas del mismo Sirius.

- Los tres, en firmes.

Yuseia, Astrid y Boris se ponen de pie y en fila mientras Gwen les daba las nuevas.

- Ustedes tres se han destacado de los demás acólitos de la Orden, eso me alegra, por ello Su Santidad el señor Sirius Thulle les ha encomendado una misión altamente importante.
- ¿Sirius? ¿mi padre? – preguntaba animada Astrid.
- Si, el mismo Astrid, el esta seguro de que ustedes son la mejor opción para cumplir con la misión.
- ¿Cuál misión maestra? – pregunta temerosa Yuseia.
- ¿Conocen a Trizza Tethis?
- ¿La chica pescado que se la pasa hablando cosas? – respondió altanero Boris.
- Esa misma, al parecer ha hablado de mas contra la Iglesia y contra Su Santidad, de modo que su misión será aprenderla y traerla al monasterio, para esta misión encomendare a Greg y Miryam Kiddo para que les acompañen, traten de no matarla si se puede.
- No se preocupe señorita, cumpliremos con el deber.

Los tres chicos junto con los Kiddo marcharon a su deber, tomaron una nave de transporte y se dirigieron rápidamente a la ciudad de Norfolk, ubicada en la frontera entre el "Imperio Troll" y "Nación Humana", allí en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad se alojaba Trizza Tethis, aunque un poco molesta por una habitación.

- Me dan un chiquero de habitación en este hotel. – contesta Trizza un tanto berrinchuda. – Esa puta de Mila Karalis se llevó la suite presidencial mas lujosa y yo aquí, con la plebe, que desagradable.

Mientras tanto en el piso de servicio del hotel los Kiddo daban instrucciones a los acólitos para realizar la misión.

- Bien chicos. – les dijo Gregory a los acólitos. – Debemos tener cuidado, además de que hay otros huéspedes en este hotel deben tener en cuenta que Trizza está bien defendida con guardaespaldas, habrá que actuar con cuidado.
- Entendido maestro. – dijo Astrid.
- Bueno chicos, por lo que investigue en los registros del hotel ella se encuentra en el piso 11 en la habitación 518, habrá que evitar llamar la atención de los empleados y los demás huéspedes. – explicaba Miryam.
- ¿Y como sacaremos a la chica esa? – pregunta Yuseia.
- Una nave de transporte pasara por nosotros justo afuera de la habitación, yo daré la señal de aviso a la misma para que nos puedan sacar al momento, bien chicos manos a la obra.
- Siento que terminara mal. – dijo Boris.

El grupo se sube a uno de los elevadores del hotel hasta llegar al piso donde se encontraba, el primero en salir al llegar es Boris pero se tropieza por su paso acelerado y cae justo frente a la cantante Mila Karalis, a la cual sin querer y por el accidente se termina sujetando de sus senos para evitar caer de cara al suelo, los demás solo pueden correr apresurados a la habitación de Trizza al mismo tiempo que huían de una iracunda Mila vestida con una toalla para ir a la piscina que quería darle en la cabeza a Boris por el atrevimiento.

- Lo siento señorita Karalis, soy tu fan. – se disculpaba Boris.
- ¡Eso no te da derecho a tocarme mis lindos atributos pervertido! ¡Ven aquí que te devolveré a Sirius con coscorrones en la cabeza! – gritaba Mila muy enojada.

El grupo luego de perder a Mila llegan a la habitación y se deshacen de los guardaespaldas de Trizza, al abrir la puerta Trizza está completamente distraída viendo películas humanas clase B, los chicos apuntan con sus armas, la misión ha terminado… o eso creen.

- Su Santidad quiere hablar contigo Tethis. – dijo Gregory.
- Ah si, Sirius, enseguida lo hare, si es que me detienen. – les responde desafiante Trizza.

La chica troll acuática se levanta armada con un tridente mientras los Kiddo y los acólitos preparan sus armas, Gregory llama a la nave de evacuación mientras Miryam se bate con sus agujas contra el tridente de Trizza, los acólitos en tanto ven como una enojada Mila llega a la habitación con un micrófono listo para romperle el cráneo a Boris, pero luego ve a la hermana de Greg peleando con Tethis y le lanza el micrófono a la chica troll.

- ¡Pagaras por esto humana sin talento!
- ¿Enojada porque te quite la suite más lujosa del hotel?
- Acabare con tu carrera y con tu vida pelirroja humana.

Las dos divas pelearon, pero un choque accidental de Mila con Miryam le dio ventaja a Trizza que las noqueo y Greg aun sin ver lo que pasaba dentro de la habitación vigilaba que la nave de transporte llegara al balcón, Trizza preparo su tridente apuntando a Greg antes que fuese derribada por Astrid que con instintos felinos y armada con cuchillas en las manos le hizo frente.

- No le temo a los pescados, yo los cazo. – dijo valientemente Astrid.
- ¿Crees que eres rival para mi niña?
- Si, lo soy.

Con choques de metal en la habitación Astrid lograba reducir a Trizza hasta que Yuseia y Boris la hicieron tropezar al poner sus pies atrás de ella, la hija de Sirius cayo sobre la chica pez lista para acabar con ella hasta que Yuseia le recuerda que no debía matarla, Astrid volteo a ver a su amiga que le gritaba y en eso recibe un cabezazo de Trizza que la manda al suelo en tanto les arroja a los acólitos un plato de bocadillos que tenía cerca para usarlo como distracción y así poder escapar.

- Son débiles ¿es así como quieren ser héroes? Patético.

Riéndose y caminando tranquilamente es como se retira Trizza de la habitación hasta que al llegar a la puerta siente que algo a atravesado su pecho, con la mirada congelada logra ver que una daga clavada por una chica llamada Clea ha perforado su pecho hasta llegar al corazón, Clea se le acerca y le susurra.

- Pero que puta.

La chica pez débil y desangrada cae sin vida en la cama de la habitación, Miryam y Mila no pueden creer lo que ven y voltean a la chica de cabello canoso y apariencia joven.

- ¿Por qué hiciste eso? – preguntaba Miryam. – Íbamos a llevarla viva al monasterio.
- Yo seguía órdenes. – les dijo Clea.
- ¿De quién?
- De mi empleadora, Jane Crocker.
- ¿La culo gordo que gobierna nación Humana? – dijo Mila.
- Mas cuidado Karalis que tu serás la siguiente y si, esa misma, no crean que Sirius fue la única persona que quería acabar con Trizza.

En un abrir y cerrar de ojos Clea salta del balcón de la habitación justo antes de que la nave de transporte se acoplara al mismo, abre un parapente y se aleja de allí, los acólitos miran el desastre y Astrid se siente decepcionada.

- Rayos, fallamos la misión. – dijo Astrid.
- No te preocupes, al menos estamos vivos. – le consolaba Yuseia.
- Hay que irnos, ya escucho patrullas de la policía.
- Yo los acompaño, no me quedare aquí siendo acusada falsamente de asesinato. – les dijo Mila al grupo.

Todos abordan la nave que despega rápidamente antes de que la policía llegara a la habitación, paralelamente en el Santuario el propio Sirius recibe los pormenores mientras reza en su despacho.

- Lamento interrumpir Sirius. – le dijo Kylean. – Pero tengo los resultados de la misión.
- ¿La mataron? – pregunto Sirius.
- Ellos no, una asesina enviada por Jane si lo hizo.
- Entendido, retiraos, en un momento salgo para estar más al pendiente.

Las puertas de la habitación se cierran y Sirius alza la cabeza mirando a la luna llena, sus ojos están llenos de un rojo furia casi inyectados en sangre, aprieta su báculo y cruje los dientes.

- No dejare que esto se repita.