La Cruzada Eterna

Simonía

Desde el día de la partición las tres grandes naciones de Tierra C ya tienen gobernante, Nación Humana se debate entre seguir con Jane Crocker o alternar con Karkat Vantas, el Reino Caparacian ya tiene a sus dos reyes: Jasprose de Derse y Luzift de Prospit e incluso la Confederación Consorte ha elegido al Alcalde como su líder honorario, pero solamente faltaba una nación por tener gobernante: el Sacro Imperio, cosa que se iba a volver mas complicada de lo que se suponía… o así iba a ser hasta que una troll con hambre de renombre intervino.

Desde el balcón de su apartamento una troll llamada Retcia Suruku observaba a lo lejos el complejo del Palacio Vico que según las noticias seria la residencia de quien fuese elegido emperador o emperatriz, se ilusionaba con pasearse por los pasillos del palacio o por sus jardines, hasta que la mano de su moirail Tardip Monevy en su hombro la devolvió a su realidad.

- Te ilusionas demasiado ¿sabes? – pregunta Tardip.
- Oye déjame ser, imagínate a mi como emperatriz. – le responde Retcia.
- Seria un desastre.
- ¿Qué te pasa?
- Solo sé que no deberías pensar en eso, una vida de palacio es mucho para ti.
- Tonterías, uno puede aspirar a mas y eso es lo que hare.
- ¿Cómo harás eso? No conoces a alguien que te pueda meter a la elección imperial.
- De echo si, conozco a alguien.

El dúo al día siguiente se prepara para buscar meter a Retcia en aquel asunto del imperio, para lograrlo se disponen a seguir a quien se supone es uno de los "electores" del Colegio Imperial, era una troll llamada Lordee Kyreen quien al parecer era acompañada de otra "electora" que resulto ser la humana Juno Helvetia, ya en una esquina se paran frente a ellas que sacan sus armas listas para pelear.

- Esperen, no queremos pelear por favor, solo queremos. – dice Retcia.
- ¿Esperar a que? ¿A que las mate? – preguntaba Lordee.
- Si le hacen algo las destruiré, y para tu información soy macho. – amenaza Tardip.
- Tranquilos muchachos. – les interrumpe Juno. – Dime amiga, que es lo que quieres de nosotras dos.
- Ustedes por sus vestiduras ¿son del Colegio Electoral Imperial?
- Somos. – le responde Lordee. – Pero no somos electoras, solo observadoras.
- Ya sabia que no nos servirían de nada.
- ¿Y a que se debe esa curiosidad de que si somos electoras o no?
- Yo quería pedirles ayuda… pero bueno ya mejor me voy.

Juno se queda pensando y luego de una breve discusión con Lordee llama a Retcia, se le ha ocurrido algo.

- Espera tú, creo que podemos ayudarte. – le grita Juno.
- ¿En serio? – dice Retcia.
- Si, quizás somos observadoras, pero Lordee conoce a uno de los electores.
- ¿Segura?
- Si. – responde Lordee. – Aquel elector que te puede ayudar es amigo mío, solo dime a cuál candidato quieres que apoye.
- ¡A MI!

Las dos al escuchar eso se echan a reír llamando la atención de Tardip que las confronta, Lordee se dirige a Retcia para decirle la verdad.

- Amiga, para serte sincera dudo mucho que puedas ser emperatriz, mucho menos ser tomada en cuenta como candidata.
- Ella puede ser eso y más, solo deberían darle la oportunidad, malagradecidas. – dijo Tardip
- Para empezar ni la conocemos ¿Cómo se supone podríamos ayudarla?
- ¿Y si me dejan conocer al elector? – pregunta Retcia.
- ¿Tu que dices Juno?
- Pues. – le dice Juno. – De acuerdo, intentaremos convencerlo de conocerte y ver si puede hacerte elegible al título.
- Gracias, se los agradeceré.

Al día siguiente en un restaurante de desayunos tanto Retcia como Tardip se encontraban esperando a su invitado que resulto ser Cestus Acktau, una de las damas de honor del mismísimo Sirius Thulle (Pontífice Máximo de la Iglesia del Sufridor), la chica troll de sangre era además una de las electoras eclesiásticas enviadas por Sirius en nombre de quien debería ocupar el lugar del obispo de Wurzburgo, mas sin embargo debía de cumplir. Los dos trolls señalan en una de las mesas junto a la ventana a Cestus para que se siente con ellos mientras Tardip mantenía una pequeña caja junto a él, que habrá en ella no lo se.

- Bueno. – dijo Cestus curiosa. – Debería saber para que me llamaron.
- ¿Es usted una de las electoras? – pregunto Retcia.
- Así es, enviada como reemplazo del obispo de Wurzburgo, no sé qué le habrá pasado a aquel, dicen que andaba explorando la selva del Amazonas y le pico algo muy venenoso… quien sabe.
- Espere. – hablo Tardip. – Una duda ¿Los religiosos pueden votar?
- Según el organigrama de elección para emperador los electores que forman el Honorable Colegio Electoral Imperial deben ser veintiuno en total, de los cuales doce son laicos y los otros siete son religiosos, incluyéndome.
- ¿Tanto así? – preguntaba Retcia.
- De esos doce laicos electores… cuatro representan al "Kaisertag" (Parlamento Imperial), cuatro a la nobleza imperial y los restantes cuatro son los alcaldes de las "Ciudades Imperiales Libres", uno de esos asientos que es permanente de las ciudades es para la ciudad de Sodor por ser capital imperial.
- ¿Qué es eso de ciudades imperiales libres?
- Ciudades gobernadas de forma autónoma a los nobles y que solo rinden cuentas al Parlamento y al Emperador o Emperatriz.
- ¿Y los otros electores?
- Esta formado por los obispos de Valledupar, Kingston, Rafaela, Wurzburgo aunque por su salud lo ando reemplazando, Gozlar, Norfolk y el Metropolitano de Sodor, este ultimo asiento sacrosanto, por tanto inamovible.
- Ya sabemos quiénes están ¿Cómo eligen monarca un montón de perdedores?
- Son veintiuno, así que aquellos que obtengan dos tercios de los votos de los electores, es decir quince de veintiuno, es elegido emperador.
- Pan comido, podemos convencerlos de elegirme.
- ¿Elegirte? No me hagas reír, ellos jamás te elegirían, además si lograses tal cosa tendrías que recibir la aprobación de Sirius Thulle.
- ¿Aprobación?
- Si, si te eligieran emperatriz necesitarías el paso final, la confirmación tanto del Parlamento Imperial como del "Pontifex Maximus".
- ¿Y por que Sirius? – pregunto molesto Tardip.
- El será quien corone al emperador electo, o emperatriz.
- Entonces si es complicado. – dijo Retcia.
- Lo será ¿Acaso quieres ser emperatriz?
- Claro que sí, y usted me ayudará a ganarme los votos de los electores.
- ¿Qué te hace pensar que yo daría mi voto hacia ti? Sueñas muchacha, sigue viviendo de como lo hacías, eso de querer ser emperatriz dudo mucho que eso pase.
- Quizás le haga cambiar de opinión.
- ¿Cómo?

Retcia le da señales a Tardip para que muestre el cofre, a continuación, revela su interior, un montón de monedas y lingotes de oro, así como joyas que ni siquiera la mas codiciosa de las mujeres rechazaría, Cestus quedo estupefacta y casi babeaba, pero luego recupero la compostura y miro fijamente a Retcia.

- ¿Acaso piensas que puedes comprar a una sierva del Sinsigno mujer? – preguntaba Cestus indignada.
- Tengo el numero de la modista famosa Xhindy Modane y un cupón de cortesía para tres vestidos hechos a la medida, ella diseña los famosos atuendos que usan Mila Karalis y Amberley Noctua, ya sabe, esas estrellas pop.

Cestus se quedo pensando y gruñendo tomo el cofre y el cupón, se acerco mas a Tardip y Retcia y susurraron.

- Sera mas complicado que sobornes a los demás electores, los he visto y créeme, se dejarían comprar por un par de monedas, pero tendrías que darles una oferta convincente para que no rechacen votar por ti.
- ¿Así como usted? – le dijo sarcástica Retcia.
- Acepte solo porque sabes jugar sucio, eso me agrada, te pareces a Lordee, pero más sutil.
- Entonces ¿me ayudara?
- Cuenta conmigo ¿a quién deberán votar los electores si logras comprarlos?
- A Retcia Suruku.

En un par de días Retcia y Tardip preparan presentes para "convencer" a los electores para que den su voto a ella, con información que les pasaban Lordee, Juno y Cestus organizaban los presentes para los demás y así conseguir todos los apoyos necesarios, finalmente una semana después llega una carta con un membrete muy lujoso, era del Colegio Electoral Imperial, Tardip la toma y procede a leerla ya que Retcia no quería por los nervios, eran los resultados de la elección.

- Y bien ¿Cómo quede? – preguntaba nerviosa Retcia.
- ¿Quieres saber? – comento Tardip.
- Si.
- Pues… solo dice.
- ¡Dice que!
- Que unos heraldos te van a visitar.
- ¿Heraldos?

En ese preciso instante varios ajolotes y salamandras con túnicas aparecen junto a un troll bien vestido y junto a el una lagartija que sostenía una almohada, sobre la almohada una pequeña tiara a modo de corona que el mismo heraldo tomo acercándose a Retcia.

- Señorita Retcia ¿podría ponerse de rodillas por favor?
- Eh claro. – respondía Retcia al heraldo.

Retcia se arrodillaba y bajaba la cabeza mientras el heraldo le colocaba la tiara encima.

- He de proclamar, aquí y ahora, que ha sido elegida por el Colegio Electoral como nueva Sacra Emperatriz de la Nación Troll de Tierra C, muchas felicidades y que el Sufridor la bendiga en este nuevo deber.

Retcia empezó a llorar de felicidad al oír la noticia, se levanto y abrazo al heraldo, luego a Tardip y después se asomo al balcón a gritar a los cuatro vientos.

- Mírenme perras, alaben a su nueva emperatriz.
- No dejes que se te suba a la cabeza ¿quieres? – le dijo Tardip.

El heraldo y sus acompañantes se quedaron mirando antes de continuar con algunas palabras.

- Ahora deberá esperar la confirmación del Parlamento Imperial así pues le sugiero viajar en este preciso instante a la ciudad santa de Sancta Sanctorum para entrevistarse con Su Santidad, ya que el tiene la ultima palabra para que el le corone oficialmente como emperatriz, le deseo mucha suerte.

Retcia se detuvo al escuchar eso ¿hablar con ese loco "inspirado" para ser coronada emperatriz? ¿había algo mas humillante que eso?, simplemente se derrumbo en el sillón aun llorando de alegría.

- ¿Por qué debo ir a ver a Sirius Thulle? – preguntaba solloza Retcia.
- Porque él te pondrá la corona imperial, esa tiara es algo así como la versión beta o de pruebas de algo. – respondía Tardip.
- ¿Algo más?
- Es simple, el es la cabeza máxima de la Iglesia del Sufridor, el líder del culto al Sinsigno, religión que lamentablemente todos en este puto planeta practican.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- ¿No lo entiendes? Sirius Thulle por ser el "vicario del Sinsigno" al coronarte le daría el mensaje a todos de que tienes el favor de Sufridor y así te apoyaran más.
- ¿En serio?
- Si, es así de sencillo.
- Pues entonces habrá que hablar con el ¿pero como carajos llegamos hasta allá?
- Prepare una nave para ir allá.
- Por eso eres mi moirail Tardip.
- Sin embargo, el asunto aquí es que te será más difícil convencer a Sirius para que te confirme, una cosa es comprar a los electores y otra diferente a él.
- Es cierto.
- Tienes tiempo para pensar que hacer en lo que viajamos.
- Buena idea ¿Cuándo partimos?

Mientras tanto la noticia de la elección como emperatriz de Retcia recorría el mundo de cabo a rabo, los monarcas de Derse y Prospit lo recibían ya sea con pena o felicitación, en la Confederación Consorte fue variable mientras que en Nación Humana…

- Con que los del Imperio ya eligieron emperatriz. – se dijo Jane Crocker.
- Presidenta esto de que los del Sacro Imperio tengan monarca no nos favorece para nada. – le comentaba Arya Stroud.
- Tienes razón, pero por ahora debemos dar nuestras felicitaciones, debemos dar una buena impresión de apoyo, habrá que observar sus movimientos después.
- Como usted diga.

Y en la ciudad santa…

- Que le parece santidad, el imperio ya tiene emperador, o en este caso emperatriz. – le dijo Kylean a Sirius.
- Supongo que tienes razón, por ahora habrá que vigilarla.

Kylean se retiraba y dejaba solo a Sirius que se dirigía a la ventana con los ojos cerrados, vacilo y abrió los ojos que estaban en un rojo furia nunca antes visto en él.

- Todo está marchando según lo previsto, esta línea temporal no debe resquebrajarse ¿no es así señorita June?
- Así es santidad.
- Que amable es… June Egbert.