La Cruzada Eterna
Yemiko
Un barco carguero navegaba hacia lo más profundo del océano, las estrellas brillando en el firmamento y una desconsolada Kylean Loftus pensando en sus amigos de la Cruzada Eterna atrapados en aquella anomalía espacio-temporal de la que hablaba Alister Exilien, mientras tanto Issa Belle le daba unas palmadas al hombro tratando de tranquilizarla, entre tanto Sirius Thulle junto a una chica llamada Eloz Tiberius revisaban un contenedor que llevaban en ese mismo barco.
- Oye Sirius ¿Qué hay adentro? – le preguntaba Eloz.
- Lo que hay ahí es la semilla de la herejía y la degeneración absoluta. – respondió Sirius.
- Explica bien vago.
- Una nevera.
- ¿Una nevera? ¿Un contenedor grande con una nevera adentro?
- Una nevera donde yace encerrado Gamzee Makara.
- Ah bueno ¿Cómo sacaste la nevera?
- La Primera Compañía de la Orden del Martillo realizo una misión de extracción a la casa de las Lalonde, para ello Nikech Amenoi coopero con nosotros.
- ¿Cómo?
- Tenia las llaves de la casa.
- Entiendo ¿y para que el contenedor?
- Para sellar su encierro de manera definitiva, colocamos el refrigerador que lo contiene, primero sacando las partes de sus amigos muertos, luego cerramos el refrigerador con cadenas energizadas, lo echamos al contenedor y lo rellenamos de concreto sólido.
- Bastante seguridad para un payaso.
- Si se le deja suelta y sin seguridad podría provocar desastres, lo ultimo que quiero es que haya mas locos como el sueltos por ahí.
- Pero si ya hay locos sueltos.
- Me refería a aquellos que practican el culto a los "Alegres Mesías", los juggalos.
- Dudo que sean una amenaza ¿y que tiene que ver Gamzee en esto?
- Conociéndolo es capaz de liderar un culto enorme y que a la larga pueda ser un peligro para todos, los juggalos son peligrosos en muchos aspectos.
- Si tú lo dices.
Luego de un rato navegando llegan al punto que Sirius quería alcanzar, ordena que preparen el contenedor y en unos momentos el mismo es soltado y arrojado al mar, el peso del concreto hace que el contenedor se hunda hasta lo mas profundo del océano, de donde Sirius espera que Gamzee nunca salga de allí, todos veían como el contenedor se hundía mientras al fondo una encapuchada solo veía al fondo toda la escena, nadie sabia que aun sin Gamzee había payasos y quien los veía era uno de ellos.
Aquella chica se llamaba Yemiko Kannar, era una juggalo a toda ley, pero a diferencia de los de su tipo ella era pacífica y no tenía interés en llevar la profana palabra de los payasos a los seguidores del "Falso Mesías", algo con lo que no concordaba con una amiga suya llamada Joculine que, si quería llevar la palabra del "Manifiesto Jubilita" a todos, algo que le dejo en claro cuando le explico la noticia de Gamzee luego de bajar del barco.
- Entonces ¿Qué paso? – le pregunto una encapuchada Joculine.
- ¿Qué paso de qué?
- Con él, con nuestro líder.
- ¿Gamzee?
- Si ¿Qué paso con él?
- Lo echaron al agua.
- ¡Malditos esclavos del Falso Mesías! ¡Debemos vengar al maestro!
- Sueñas, no nos conviene meternos con la Iglesia del Sufridor.
- ¡Lo que le hicieron no tiene nombre!
- Que no tiene caso mujer.
- Tu siempre eres así ¿Cómo enseñarles la verdad del "Dark Carnival" con ese interés tan escaso que tienes?
- A mi no me interesa el proselitismo Joculine, no tiene caso, solo déjalos vivir y nos dejan en paz.
- ¿Acaso no ves lo que hacen con los nuestros? Los queman, matan, maltratan ¿Qué religión que predica "amor y tolerancia" hace eso?
- Yo que se, como si nosotros no hiciéramos lo mismo.
- Mira hablamos mas tarde, que tenemos una reunión importante.
- Vale, vamos.
Las dos chicas acudieron a una bodega que usaban como lugar de reunión clandestina, en ella había un centenar de juggalos de los cuales eran solo una pequeña parte del verdadero y desconocido número real de ellos, Yemiko se sentó muy al fondo casi escondida mientras Joculine desde una mesa usada como tarima desde donde se dirigió a los asistentes.
- Escuchad amigos míos y camaradas, tengo muy malas noticias, nuestro líder y maestro Gamzee Makara ha sido enviado a lo más profundo del océano quizás a morir o convertirse en comida de peces.
La multitud empezó a hacer murmullo y pronto entraron en euforia cuando Joculine siguió hablando.
- ¿Quién fue el responsable de esa atrocidad? ¡Los imbéciles y ciegos esclavos del Falso Mesías! ¡Ellos arrojaron a nuestro maestro a una muerte horrible!
Los asistentes gritaron de furia y alzaron el puño, molestos por lo que habían oído, Yemiko no dijo nada o siquiera hizo un gesto, solo se limito a ver a Joculine hablar.
- Durante años hemos sufrido persecución y muerte de nuestros hermanos a causa de su ignorancia, nos cazan porque sabemos una verdad que ellos reniegan por las mentiras de ese tal Sufridor, propagadas por los fantoches y mentirosos sacerdotes que le siguen, entre ellos el despreciable Sirius Thulle.
Los payasos seguían enardecidos y pedían soluciones, lo de Gamzee para ellos no debían quedar impune.
- Hay que enseñarle al mundo que los Alegres Mesías nos llevaran a ese nirvana que tanto queremos, algo que esos secos y aburridos "signaritas" no entienden. – dijo Joculine.
- Necesitamos un líder. – dijo un asistente.
- Asi es hermano, alguien que acaudille a nuestros hermanos.
- ¿Por qué no tu Joculine? – pregunto otro asistente.
- ¿Yo? No lo sé, todos los hermanos necesitarían estar de acuerdo.
- Todos estamos de acuerdo en que seas tu quien deba liderarnos. – aclamo otra asistente. – Tu debes ser nuestra "Payacife".
Y todos los que estaban allí reunidos aclamaron a Joculine como su líder, uno de los payasos le puso un sombrero como si de una coronación se tratase, Yemiko solo miraba y no podía entender que pasaba ahí, tan solo pensaba en que a su amiga no se le subiera el liderazgo a la cabeza… o al menos hasta que vio caballeros de la Orden del Martillo afuera.
- Tenemos compañía.
Uno de los payasos vio tras la puerta y dio el aviso con un grito a todos en el lugar.
- ¡CABALLEROS MARTILLO!
Pronto todo el lugar quedo rodeado e invadido de caballeros de las compañías primera, tercera y cuarta, algunos payasos ofrecieron resistencia sin éxito antes de ser abatidos por los veteranos de la Primera Compañía en tanto Yemiko ayudo a escapar a Joculine de allí a pesar de la discusión de hace momentos antes de la reunión mientras los demás eran aprehendidos por los caballeros, en un callejón las dos se encontraron escondiéndose de los caballeros.
- Joculine, huye de aquí. – le dijo Yemiko.
- ¿A pesar de todo me ayudas a escapar?
- Solo vete ¿quieres? Yo te veo después.
- Solo no dejes que esos desgraciados chupamiembros del Sufridor te hagan algo.
- Si como digas ¡lárgate!
Joculine se retiró de allí junto con algunos seguidores mientras Yemiko se fue de allí, luego de voltear por algunos pasillos se topa con nada mas y nada menos que Jason Morgan, la capitana de la Primera Compañía y su capellán de compañía Ludwig Werkteigh, Yemiko solo se limito a alzar sus manos en señal de rendición mientras Jason avanzaba empuñando su "Martillo de las Brujas", luego se quedaron mirando fijo por un rato.
- ¿Qué haces aquí? – le pregunto Jason a Yemiko.
- Una reunión, es todo.
- ¿Con herejes? – preguntaba Ludwig.
- Mira payasa, tu eres el enemigo, contigo lo único que habrá es muerte.
- Adelante, acaben conmigo si quieren.
Pero ninguno de los dos se atreve a dar un paso, Yemiko tampoco.
- ¿Qué quieres payasa? – le preguntaba de nuevo Jason.
- ¿Crees que soy igual a ellos?
- ¿A que te refieres?
- Tu crees que soy como ellos, queriendo hacer que todos se pinten la cara y ataquen a quien me rechace.
- No creemos, eres como ellos. – le decía Ludwig.
- ¿Tu crees que quiero convertir gente a juggalos?
Jason le mira mas de cerca, le da la vuelta y luego le susurra algo a Ludwig, después ve su mirada a Yemiko.
- No eres como ellos. – dijo Jason.
- Es lo que te digo. – contesto Yemiko
- Al menos responde ¿Qué querían en esa reunión?
- Gamzee cayo, eligieron nuevo líder.
- ¿Y la dejaste escapar? ¿estás loca? – le reprendió Ludwig.
- Por desgracia…
- Espera Lud. – hablo Jason. – No parece que quieras apoyarla
- Claro que no, Joculine a veces tiene subidones que no la dejan subir, además no quiero que sea responsable de que haya algo que nos vayamos a lamentar.
- Si son de la misma calaña ¿Cómo no la apoyaras?
- Mas respeto, ella quiere enfrentar directamente a la Iglesia del Sufridor, yo aprendí que no hay que meterse con ella ni con los caballeros que la defienden, así como ustedes deben respetarnos.
- ¿Respetarlos? Son herejes. – dijo Ludwig.
Jason hace una seña con la mano para que se detenga, ella se queda pensando un momento y luego dirige la palabra.
- Creo que podemos hacer algo payasa. – le dice Jason a Yemiko.
- ¿Cómo qué?
- Eres una juggalo.
- ¿Acaso eres tonta?
- Mas te vale le bajes a tu tono si quieres que te ayudemos.
- ¿Ayudarme?
- ¿Ayudarla? – se pregunta confundido Ludwig.
- Si Lud, ayudarle. – dice Jason antes de volver con Yemiko.
- ¿En que me ayudarían?
- Eres una juggalo, lo entiendo, y al parecer concurres a sus reuniones a pesar de que no quieres involucrarte con ellos en absoluto.
- Si ¿a que quieres llegar martillito?
- Se nuestra "flecha".
- ¿Flecha?
- Si, un espía.
- ¿Qué ganaría yo con ser un espía?
- Si tu nos ayudas entonces nosotros te ayudamos.
- ¿Cómo me ayudarían?
- Te protegeremos, en caso de que haya cacería de payasos haremos todo lo posible por ocultarte.
- ¿Si los descubre Sirius o su gran maestra?
- Lo dudamos mucho, siendo sus caballeros.
- ¿Estas segura de esto Jason? ¿Permitir vivir a un hereje? – seguía preguntando Ludwig.
- Si Ludwig. – le dice Jason. – Además podremos saber que planean esos locos.
Después de un rato Yemiko acepto y le estrecho la mano a Jason.
- Acepto, pero con una condición.
- ¿Cuál? – pregunta Jason.
- Si queremos que esto funcione mas les vale no acercarse a mi cuando ustedes quieran, yo iré a ustedes si quiero y si tengo algo valioso que les interese.
- No puedes imponernos condiciones payasa. – le recrimina Ludwig.
- Esta bien, no iremos a ti, esperaremos a que tu vengas a nosotros payasa. – dijo Jason.
- Llamadme Yemiko. – les dijo.
Los dos caballeros dejan ir a la payasa en paz mientras regresan con los demás que llevaban encadenados a cincuenta juggalos listos para ser ajusticiados a fuego lento, en tanto que en el monasterio de la Orden del Martillo una tranquila Gwen Kozlova miraba por la ventana hasta que apareció la jefa de los apotecarios Evangelynn Roswell a informar.
- La Primera Compañía ha capturado a varios payasos y han iniciado purificación de su lugar de reunión suprema gran maestra. – dijo Evangelynn.
- Entendido Jinn, podéis retiraros. – le respondió Gwen.
- Hay mas mi lady.
- ¿Qué mas tienes?
- Según los interrogatorios que Jason hizo al parecer los herejes han elegido a un nuevo líder, una tal "payacife".
- ¿Líder?
- Si, un líder para gobernarlos a todos.
- Muy bien, puedes retirarte y ordena a Jason que disponga a los payasos del castigo apropiado por propagar la blasfema palabra del Dark Carnival.
- Como usted ordene mi lady.
Se queda sola y sigue mirando por la ventana, luego toma el retrato de Gideon y cruje entre dientes.
- Primero Dirk, luego Jane ¿ahora esto? Ojalá estuvieras aquí viejo amigo ¿Qué mas sigue ahora?
- Es apenas el principio Kozlova. – hablo Calliope en el cuerpo de Jane.
