La Cruzada Eterna

La Flor

Varados en medio de alguna parte desconocida del universo a su suerte en donde el tiempo es aleatorio, aislados sin comunicación alguna y sin saber como demonios salir de allí… era como se encontraba la Cruzada Eterna, pero en ese planeta un viejo amigo recién encontrado les dio hospitalidad para reponerse y sin que lo supieran seria allí donde obraría un milagro.

Acompañado de Yurek Norton y de Alister Exilien, un débil Gideon Thulle equipado con un soporte vital caminaba junto a Luxand Texray platicando sobre todo lo que había pasado desde la ultima vez que se vieron, parecía como si hubiese sido ayer.

- Así que Dirk Strider secuestró a Rose Lalonde para quien sabe que hacerle, luego Kanaya y los demás fueron tras él. – se dijo Luxand frente a Gideon. – Y ahora ustedes van tras ellos.
- En efecto Lux, solo Sufridor sabe que pasara con ellos. – le dijo Gideon.
- Y Sirius se quedó allá en la Tierra junto a los demás, incluyendo a Rubkat.
- Si, y mejor que se quede allá esa gata celopata. – dijo Alister.

Gideon reprendió a su amiga y ahora era el quien quería saber de su amigo.

- Ahora dime tu ¿Cómo llegaste a este planeta?
- Es algo complicado de explicar, pero encontramos este mundo y poco a poco lo poblamos, aunque encontramos a gente viviendo en él.
- Me dijiste que antes había una civilización muy avanzada tecnológicamente hablando ¿Cómo pudo colapsar?
- Fue muy confuso, desastres por doquier, terminamos por dejar toda la tecnología y vivir de una manera sencilla.
- Tierra C por lo que vi estará a un paso de terminar igual.
- ¿Dirk no tiene nada que ver?
- No, Jane y su crianza con la Condesa, aunque Gamzee también tiene algo de culpa.
- Bueno, espero poder ayudarles en lo que se pueda.
- Basta con que nos prestes las ruinas que antes eran astilleros para poder reparar las naves de la cruzada, cuando estén terminadas partiremos de inmediato.
- Al menos déjame presentarte mi hogar.
- De acuerdo.

Los dos siguen platicando en lo que Yurek da orden al Aeternum para que baje a tierra a uno de aquellos astilleros abandonados, de la nave insignia de la cruzada salen Erzafithy Guerkaiz y Warelf Vampblood que se ponen a explorar la densa jungla, al parecer es Warelf el que quiso explorar.

- ¿Qué buscas entre todo ese verde paraíso Warelf? – le pregunto Erzafithy a Warelf.
- Un regalo para Calelt.
- Ah cierto, tu novio ¿pero que encontrarías entre vegetación y escombros?
- Uno nunca se lo espera.
- Además ¿Por qué un regalo ahorita?
- Es nuestro aniversario, quiero darle algo especial y quizás Thaumiel lo tenga aquí escondido.
- Bueno, entonces te acompaño, pero nomas porque quiero quitarme el uniforme y ponerme mi ropa del diario.
- ¿Usas ropa?
- Chistoso.

Seguían explorando por la selva y al llegar a una pequeña cueva ambos encuentran una brillante flor de pétalos rosas y blancos, Warelf la mira y quiere tomarla, pero no quiere arruinarla, Erza saca una lata vacía (había comido duraznos en almíbar) y tras limpiarla colocan la flor con todo y tierra en ella.

- Es preciosa. – dijo Warelf.
- De seguro le encantara a tu novio.
- Espero, vamos a la nave.
- Ve tú, iré con Gideon, necesito refrescarme.

Entusiasmado pero dudoso marcha Warelf al Aeternum, precisamente al Ala Medica donde su pareja Calelt trabajaba aun con un antídoto para Gideon sin éxito, Warelf pensó animarlo con su regalo.

- Oye Calelt te traje un regalo. – le dijo Warelf en un tono dulce.
- No es el momento lobito, pero… solo por ti hare una excepción ¿Qué es? – pregunto Calelt.

Warelf un poco tímido le muestra la rara flor a Calelt, este la mira de cerca y le saca una sonrisa a Warelf.

- ¿Dónde encontraste esto? – le pregunto Calelt a Warelf.
- En la superficie del planeta, me pareció muy hermosa, tanto como tu… ehhh.
- ¿Qué pasa?
- Feliz Aniversario.
- ¿Uh?
- ¿Mal momento?

El pobre Warelf se da media vuelta y se aleja, pero es sujetado por Calelt.

- ¿Pero por qué te vas? – le pregunta Calelt.
- Pensé que no la querías, es que como te vi muy ocupado y frustrado.
- No hay problema, de hecho, es muy hermosa la flor, sabes es un bonito detalle de tu parte y lo agradezco, además necesitaba un poco de ánimos… y, por cierto, feliz aniversario.
- También yo, te amo Calelt.
- Calla y ven.

Los dos se abrazaron y se dieron un tierno y profundo beso, pero fueron interrumpidos por una mala noticia.

- ¡¿Warelf?! ¡¿Calelt?! ¡¿Hay alguien ahí?! – pregunta alarmada Alister por el comunicador.

Los dos se sueltan y es Warelf el que responde.

- ¿Qué ocurre Ali? – pregunta Warelf.
- Es Gideon.
- ¿Qué le paso?
- Prepara el equipo medico de inmediato, lo estamos llevando a su habitación.
- Entendido.

Los dos se quedan mirando preocupados y ponen la flor cerca de los frascos con muestras del veneno que anda matando a Gideon, tomaron sus cosas y se prepararon para atenderlo cuando llegara. Momentos antes en un pueblo bastante pintoresco, como si de una villa costera de Creta se tratase se encontraban Gideon, Luxand y el resto del grupo, vieron como la comunidad crecía y prosperaba a pesar del colapso de civilización antes vivido, entran al hogar de Luxand y este les ofrece alimento en lo que parecía continuar la reunión un poco más de tiempo.

- ¿Qué les pareció Thaumiel? – les pregunta Luxand.
- A mi me parece un excelente lugar paradisiaco, como para pasar vacaciones aquí y lucir mi nuevo bikini. – respondió Erza.
- No empieces Erza. – le dijo Alister.
- No es mal lugar, Gideon, deberíamos preguntarle a la tripulación o a parte de ella si quieren quedarse en el planeta. – le dijo Yurek a Gideon.
- ¿Gideon? ¿Viejo amigo?

Mientras observaba el horizonte Gideon empezó a sufrir un ataque y posteriormente se desplomo con dolor y agotamiento, los demás se alarmaron al ver lo que le paso y llamaron inmediatamente a una nave para llevárselo de allí, acompañados de Luxand llevaron el cuerpo de Gideon a su habitación donde Warelf y Calelt lo esperaban con equipo médico, tras hacerle un examen rápido es Calelt el que da los resultados.

- ¿Qué le ocurre a Gideon? – le pregunta Alister a Calelt.
- No quiero preocuparte, pero debo decir…
- ¿Decir qué?
- El veneno ha alcanzado niveles altamente críticos, por no decir mortales.
- ¿Mortales? – le pregunta Luxand.
- Lo que hicimos fue colocarle un sedante para tranquilizarlo, pero viendo como el veneno ha alcanzado partes muy delicadas y vitales del cuerpo de Gideon me temo que quizás…
- ¿Quizás qué?
- Quizás no sobreviva y termine sus días aquí, a más tardar, mañana quizás podría estar posiblemente muerto.
- ¿Qué hay del antídoto del que Alister me platicaba?
- Por desgracia no hemos encontrado, la composición química del veneno es demasiado complicado de descifrar.

Todos en silencio, Alister solo puede dejar caer su cara sobre el pecho de Luxand para poder llorar, los demás quedan tristes por la noticia y dejan solo a Gideon que yacía descansando en su cama, quizás empezando a dormir para siempre.

Luego de mandar a Katia a llevar a Alister aun llorando a su habitación Yurek se queda con Luxand a platicar, mientras Calelt y Warelf se van al ala medica decepcionados de no poder ayudar a Gideon, Warelf intenta calmar a su amado.

- Tranquilo Calelt, no te pongas así. – le decía Warelf.
- Le fallamos a Sirius, a Gideon, a todos en la cruzada, prometimos encontrar el antídoto, pero ni siquiera una simple llave a la composición del veneno pudimos hallar.
- Calma amor, hicimos lo que pudimos.
- Dios ¿Por qué? ¿Por qué dejamos que esto pasara?
- Tranquilízate hombre.
- ¡Me odio! ¡Maldita Sea!

Molesto y frustrado Calelt golpea la pared provocando que la flor que le había traído Warelf se caiga junto con una muestra del veneno que se derramo sobre uno de los pétalos, ambos se detienen cuando el pétalo empieza a brillas y el veneno se energiza para luego burbujear y evaporarse, los dos quedan sorprendidos y toman el pétalo para examinarlo.

- ¿Sabes que paso con el veneno y el pétalo? – pregunta Warelf.
- Al parecer el pétalo destruyo por completo el veneno con solo tocarlo. – le respondió.
- ¿Cómo puede ser posible? Intentamos por todos los medios, pero no encontramos nada.
- Encontré que hay una enzima en el pétalo que no solo neutraliza las toxinas, las destruye.
- Increíble, encontraste el antídoto. – dice alegre Warelf besando en la mejilla a Calelt.
- No, tu encontraste el antídoto.
- ¿Yo?
- Tu encontraste la flor.
- Cierto.
- No solo con esta flor le salvaremos la vida a Gideon, también me devolviste la fe en mí.
- Estoy tan feliz.
- No perdamos tiempo, hay que preparar una infusión con uno de estos pétalos, si no pues le damos de comer los mismos.
- ¿Crees que funcionará?
- Con un poco de suerte, el Sufridor hará el resto.

Con el tiempo encima ambos logran preparar una infusión con los pétalos de la flor de Warelf y con mucho cuidado inyectan la mezcla en un catéter conectado a Gideon, se iban a quedar esperando para ver si lo habían logrado o habían fallado, pero todo transcurría con normalidad, solo quedaba esperar.

Había pasado la noche y ambos se quedaron dormidos en el cuarto de Gideon vigilando sus signos vitales, pero al día siguiente cuando despertaron encontraron la cama vacía y los aparatos de soporte vital desconectados, alarmados buscaron, pero no encontraron nada y pronto lo supo el resto de la tripulación.

- ¿Cómo que Gideon desapareció? – pregunto preocupada Alister.
- No sé, solo sé que cuando despertamos no estaba el cuerpo. – le respondió Warelf.
- Oh por dios, espero no haya pasado nada.

En eso aparecía Luxand que parecía estar tranquilo ante lo que pasaba.

- Oigan tienen que ver esto. – les decía.

Los tres salen de la nave guiados por Luxand, que los lleva a un claro donde observaban algo que no se podía creer, era Gideon entrenando, moviéndose al cien por ciento, algo que le era imposible con el veneno corriendo por su cuerpo, este los vio y se quedó extrañado.

- ¿No creen que es muy temprano para levantarse? – les dijo Gideon.
- Gideon ¿en verdad eres tú?
- Si ¿Por qué la pregunta?
- Pero ¿y el veneno?
- No lo sé, pero me siento como nunca, ya extrañaba salir de la cama sin tener todos esos cacharros encima de mí.

Luego de exhalar profundamente es abrazado por una Alister que llora de felicidad por la recuperación, Luxand sonríe y le alza el pulgar, Gideon ha sobrevivido a la peor batalla posible.

- ¿Cómo lograron encontrar el antídoto? – pregunta Gideon.
- Warelf se encontró una flor muy bonita que me obsequio por nuestro aniversario, cuando en un arrebato de ira golpee una pared y a su vez termine derramando algo del veneno sobre un pétalo de la flor vi como este reaccionaba al contacto, descubriendo que tenia efectos que contrarrestaban las toxinas. – respondió Calelt.
- ¿Qué flor? – pregunta Luxand.
- Era una con pétalos rosas y blancos, además brillaba mucho. – dijo Warelf.

Luego Luxand se acerca y saca una imagen de la flor en un libro.

- Te refieres a la flor "Luz de Luna Roja". – explico Luxand.
- Si, es esa ¿así se llama? – preguntaba Warelf.
- En efecto, esta flor es muy rara de encontrar, tuviste suerte de hallar una mi amigo.
- No fue nada.
- Les debo una muy grande Warelf y Calelt. – les agradecía Gideon.
- No es nada Gideon, lo importante es que ya estas mejor.
- Pensé que no volverías a ver la luz Gideon, me tenias preocupada. – le decía Alister,
- Ya puedes soltarme.

Ahora con Gideon recuperado se había tachado una preocupación menos, solo quedaba el reparar las naves y eso tomaría unos cuantos días, mientras tanto Gideon les dio el día a Warelf y Calelt por haberle salvado el día quienes aprovecharon y se fueron a un lago cercano para celebrar su aniversario juntos… ya se imaginarán como.