La Cruzada Eterna

Confesiones

Una noche intranquila, la capital ardía en furia contra su gobernante y una chica decide huir del lugar en autobús, lo que había escuchado de una conversación la tenia preocupada ¿y que tal si en el futuro aquella "arma" los terminaba destruyendo a todos? Era algo que June Egbert tenía que aclarar.

Tras toda una noche de viaje Egbert llega a un pueblo costero a buscar a una amiga que le había recomendado Kylean, había pasado tiempo asi que podía ser probable que ella se mudase a otro lado pero no, seguía en el mismo lugar ya que al tocar la puerta la había recibido.

- Si ¿puedo preguntar quien eres? – preguntaba la chica.
- Soy June Egbert, busco a una tal June Helvetia.
- Soy yo, bueno, mi nombre no es June sino Juno ¿Necesitas algo?
- Kylean Loftus me dijo que si ocurría algo te viniese a buscar.
- Ah si, ella me dijo algo al respecto, por favor pasa.

Juno invito a June a la sala donde se encontraba otro personaje que era Cestus Acktau ¿Qué diablos hacia un agente del Santuario aquí?

- Lamento esto. – dijo Juno un poco apenada. – Pero permítame presentarle a otra invitada, ella es Cestus Acktau, camarlengo del Santo Sepulcro.
- Un placer. – dijo Cestus.
- Igualmente. – dijo June devolviendo el gesto.
- Había invitado a la señorita Acktau a tomar el té conmigo y para leerle las cartas.
- Solo es para pasar tiempo, necesito desestresarme de las tareas diarias en el Santuario.
- No se preocupe.

Juno deja el té y algunos bocadillos en la mesa mientras se acomoda en su silla hamaca, quería saber la razón de por qué June estaba aquí.

- Y bueno señorita Egbert la veo un poco preocupada ¿ocurre algo? – le preguntaba Juno a June.
- Es que… yo…
- ¿Usted?
- ¿Podrían guardarme un secreto?
- Claro.

Luego miraron a Cestus que bebía su té cómodamente.

- De acuerdo, no diré nada, lo juro por el Sinsigno.

Después Juno y June volvieron a lo suyo.

- Pues… hace dias me encontraba de visita en la Casa Blanca. – empezó a contar June. – Quería animar a Jane que se encontraba de no muy buenos ánimos desde lo de aquella batalla contra los payasos y el intento de asesinato de Stella Karalis.
- Si, lo vi en las noticias. – le dijo Juno
- Bueno, justo cuando iba a abrir la puerta que no abrí por cierto, escuche que tenía una conversación con lady Stroud.
- Esa rubia de mala actitud, parece que tuvo un desamor con los trolls como para terminar odiándonos. – dijo Cestus.
- Como sea, cuando las escuchaba mencionaron algo de un proyecto ultrasecreto o algo asi.
- ¿Proyecto ultrasecreto?
- Si, acerca de un cuerpo, un cigoto y cosas asi.
- ¿Es todo?
- No, hay más, mencionaron un nombre… pero no sé si será de un implicado de ese proyecto o yo que se.
- ¿Y cual nombre mencionaron?
- Yury… eso fue todo lo que escuche.

Paralelamente en esos momentos una solitaria Jade muerta poseída por el espíritu de una Calliope caída en desgracia se detuvo en seco, había sentido que alguien le llamaba mas no era asi, de inmediato se desvanece para aparecer en otro lado, en la preceptoría de Gwen Asharis Kozlova.

Al llegar al despacho de la Gran Maestra de la Orden del Martillo seguía sintiendo esa añoranza lejana que la hacia sentir con pequeños achaques en su psiquis, al tocar la puerta la misma Gwen abre quedándose atónita de su presencia.

- ¿Jade Harley? – preguntaba Gwen un tanto curiosa.
- Solo su cuerpo, pero soy Calliope.

Preocupada tomo a Jade o Calliope (o quien chingados sea) y se la llevo a la capilla máxima de la fortaleza-monasterio, cerro las puertas con llave y ordeno a varios caballeros que no dejaran entrar a absolutamente nadie, luego en lo profundo de la capilla hablo con la Jade poseída.

- ¿Qué quieres de mi espectro? – le pregunto Gwen.
- ¿Dónde está Sirius Thulle?
- Se tomo unos dias yendo a Sodor a ver en persona a la emperatriz del Sacro Imperio.
- Diablos, entonces tu servirás.
- ¿Yo?
- Eres la primera a la que busque, necesito que me escuches por favor.
- De acuerdo ¿Qué quieres?
- Escuche una perturbación en la fuerza.
- ¿Perturbación?
- Si, alguien menciono algo relacionado conmigo.
- Que poderes extrasensoriales tienes.
- Y además mencionaron el nombre de alguien.
- De quien.
- Yury.
- ¿Yury Norton?
- Asi es.
- Pero ella lleva muerta desde hace mucho tiempo desde nuestras épocas en Sburb.
- ¿Qué hay de su alma?
- Encapsulada en una bola 8.
- Necesito verla.
- No puedes, nadie puede acercarse a la casa de los Norton sin autorización del Pontifex Maximus, fueron sus órdenes.
- Necesito verla.
- ¿Para qué?
- Es confidencial.
- Lo siento Calliope pero no puedes.

Calliope desaparece en el aire y Gwen intenta detenerle sin éxito, abre las puertas de la capilla y enfrente la primer capitán Jason Morgan quienes la miran agitada, Gwen las ve y no dice nada hasta que le hablan.

- ¿Le ocurre algo Gran Maestra? – pregunta Jason.
- Nada, estoy bien. – respondió Gwen.
- Pareciera que vio un espectro lady Gwen.
- Hablando de eso… Jason, ve de inmediato a la casa de los Norton, necesito que custodien esa casa ahora mismo.
- Entendido gran maestra, pero puedo saber ¿qué razón hay para ello?
- Solo hazlo Jason.
- Como usted diga, la Primera Compañía estará allí inmediatamente.
- Pero antes tráiganme a Kylean Loftus ¿y los acólitos?
- Se los llevo Cestus Acktau, no me dijo para que.
- Hija de perra.
- Lady Gwen, ella es la Camarlengo.
- No me importa, solo haz lo que te digo, AHORA.
- Como diga.

Jason se retira mientras Gwen va a su despacho preocupada por los acontecimientos, algo se planeaba Calliope y no era bueno para nadie.

De regreso a la casita cerca de la playa luego de platicar todo lo que había escuchado una intranquila June Egbert solo puede mirar el suelo mientras Juno intenta consolarla, en tanto la otra persona presente, Cestus Acktau, se sentía incomoda y decidió salir un momento.

- Hiciste bien en desahogarte pequeña. – dijo Juno a June.
- ¿Por qué haría eso Jane?
- Por miedo.
- ¿Tu lo crees?
- Cariño conozco a la gente y por lo general las personas actúan según sus sentimientos y Jane es una de ellas.
- Entonces es por miedo que hace eso.
- Si, no me cabe en la cabeza lo inhumana que llego a ser con esa idea retorcida.
- Espero recapacite y no se le ocurra alguna locura.
- Quizás, tu relájate, hiciste bien no solo en venir, sino en confesarte.
- Gracias.

Afuera en la playa Cestus se sentó en la arena para ver el mar y respirar la brisa salada solo para terminar rodeada de unos tipos vestidos igual y que venían armados.

- Usted debe ser Cestus Acktau. – dijo uno de los tipos.
- ¿Acaso no saben de moda? – les cuestiona Cestus de modo burlón.
- Es ella.
- ¿Qué quieren de mí?
- ¿Dónde esta June Egbert?
- ¿Para qué?
- Ordenes de la presidenta.
- Si le van a hacer algo créanme que no se los permitiré.
- Deténganla.

Los tipos la levantan y toman de los brazos, pero ella forcejear hasta que uno de ellos le apunta con el cañón de su subfusil MP5 en la cara y se detiene.

- Vayan por la chica, y usted no oponga resistencia.
- ¿Y ustedes quienes son?
- Servicios de seguridad especial de la presidenta.
- ¿La "Policía Secreta"? pensé que era solo un bulo.
- Tu serás uno si te resistes.

Antes de que uno de los polizontes intentara abrir la puerta una cuchilla salida de la nada atraviesa su cabeza cayendo muerto sobre la puerta, June y Juno escucharon eso y quedaron asustadas, en tanto uno de los policías vio como su compañero era asesinado por algo, pero luego vio que era alguien, tenían enfrente a Astrid Thulle.

- Dejen en paz a lady Acktau. – les dijo Astrid desafiante.
- No te entrometas niña.
- Oblígame.
- Como quieras.

Antes de que el policía disparara una furiosa Yuseia Kyofza saltaba sobre el clavándole una lanza en la nuca, Astrid se alegra de que su amiga le haya salvado la vida.

- Astrid ¿estas bien?
- Si Yuu, gracias.
- De nada… ¿y donde carajos esta Boris?

Los policías que custodiaban a Cestus volteaban y apuntaban a las dos chicas que estaban en la parte exterior de la casa, momento que Cestus aprovecho para levantarse el vestido y sacar una daga que tenia escondida en la pierna en caso de emergencia, con esa daga apuñalo en el cuello a uno de los policías y pateando la arena cegó a los otros aprovechando para echarse a correr adonde las dos chicas.

- ¿Está bien lady Cestus? – preguntaba Astrid.
- Bien, estoy bien.
- ¿Y Boris?
- Alli.

Cestus señalaba a un Boris Lavrov parapetado frente a los policías armado con su pequeño rifle lanzallamas, disparo su arma y cubrió a los policías con una llamarada que los cubrió de fuego en segundos.

- Chicas, son todos suyos. – les decía Boris a Astrid y Yuseia.
- Gracias Boris. – dijo Astrid.
- Ya era hora. – le reclamo Yuseia.

Las dos chicas junto con un Boris que saco una katana se encargaron de los policías que quedaron despedazados y posteriormente calcinados, tras terminar con ellos June y Juno salen de la casa y miran la escena.

- Pero Cestus ¿Qué paso aquí? – preguntaba escéptica Juno.
- Parece que querían algo de June. – respondió.
- Jane sabe que la escuche. – dijo preocupada June.
- Debemos mantenerla a salvo y sobre lo demás.
- Se encargaron los acólitos ¿no es asi chicos?
- Asi es señorita. – dijo animada Astrid.
- Llevadla al Santuario.
- Asi será…

Cestus convoco a los acólitos junto a June para ir a Sancta Sanctorum y protegerla, sabían que Jane iría tras ella, en tanto la presidenta…

- ¿Qué paso con June? – preguntaba Jane a Arya.
- Los policías no responden.
- ¿Qué? ¿Qué habrá pasado con ellos?
- No sé, pero envié un drone hasta la última ubicación de ellos.
- Esa June, me preocupa.
- Ya le dije presidenta que no confiara en ella.
- Pero me recuerda a John… lo extraño mucho.
- Presidenta me temo que June estaba escuchando lo de nuestra conversación de anoche.
- Si es asi dudo que diga algo.
- ¿Usted cree?
- No la creo capaz.
- Déjese los sentimentalismos, ella nos fue entregada por Sirius ¿Cómo poder confiar en ella?
- Mira, solo déjame tranquila por favor.
- Como diga.

De vuelta en el Santuario, una intranquila Gwen Asharis llega hasta donde estaba Kylean para hablar con ella, pero Loftus tiene otros asuntos.

- Oye Loftus, quiero hablar contigo. – le dijo Gwen.
- ¿Qué ocurre Asharis?
- Calliope se me apareció.
- ¿En sueños?
- En el cuerpo de Jade, en la vida real.
- ¿Tu también?
- Espera, no me digas que tu también.
- Asi es.
- Esto es raro.
- Vi que los de la primera compañía partían ¿adonde los mandaste?
- A la residencia Norton, algo quería Calliope con el alma de Yury y no puedo permitirle tal cosa.
- Pues Yurek ya regresa a la Tierra.
- ¿No se supone que la Cruzada continuaría?
- Se dividió y el tomo el mando de la flota que retorna.
- Espero que venga pronto.
- No es lo único que volverá.
- ¿Qué quieres decir?
- Recibí un mensaje del Invictus.
- ¿Mensaje? ¿Cuál?
- Los encontraron.